Por Agrais Jimenez Alexis

10/08/2014
La Maldad se viste de Bondad
.
Un día. cuando me comunicaba con mi señora, desde mi
teléfono celular por medio de mensajes de textos, le manifesté que
nuestra empresa no generaba muchas ganancias, que ganábamos
muy poco y que no entendía como era que algunos competidores del
mercado brindaban más cantidad y por menor precio del mismo
producto que nosotros comercializábamos, entonces comencé a
buscar una repuesta en el mismo mercado con nuestros proveedores
y encontré que además del producto que yo compraba, ellos vendían
otra sustancia que nunca me había interesado para la venta, tal vez
ellos se extrañarían porque yo era el único que no adquiría esa
sustancia, pero allí estaba la repuesta de aquella oferta que ofrecían
mis competidores, aquella sustancia era muy económica y podía
mezclarse con el producto en su estado natural , o lo que algunos la
llaman “pura”, he allí la repuesta a mi interrogante, y le escribí a mi
señora, “Por eso fue que Jesús le dijo a Pilato, mi reino no es de este
mundo”, y así son las mayorías de las ofertas que conseguimos en el
mercado, pero lo que me ha causado más conmoción es que estas
ofertas engañosas, se puede aplicar en nuestra vida cotidiana, por
ejemplo he visto que algunas personas al barrer el piso de la casa
esconden la basura debajo de la alfombra o en cualquier rincón, sólo
para ahorrarse el trabajo de llevarla hasta la puerta o hasta la bolsa de
la basura que siempre se encuentra afuera de la casa. En otra ocasión
pude leer una noticia donde fue apresada una mujer al tratar de
introducir a una cárcel, una cantidad de droga oculta en una Biblia, por
otro lado como es muy frecuente en la películas de acción podemos
ver como algunos villanos transforman cierto objetos en armas
mortales, pero de cierto es que en la vida real también sucede, sobre
todo en las personas con cierto poder económico, uno de los ejemplos
es el bastón Pistola que simula ser un objeto para facilitar el caminar
de una persona adulta o enferma. Pero en realidad es un arma de
fuego. Si bien es cierto, en la actualidad vemos con frecuencia que ya
los delincuentes no visten como los pintaban antes, mal vestido, sucio
y gorras, pues ahora visten y calzan bien, que parecen personas
decentes, una de las modalidades que han venido usando es el
simular que son personas inofensivas dedicadas a leer las noticias y
llevan un periódico en la mano donde ocultan el arma para cometer
sus fechorías, así mismo usan el ramo de flores para aparentar ser el
típico hombre enamorado que va a visitar a su amada, pero allí
también va su arma mortal.
Hace mucho tiempo, cuando era tan solo un niño, circuló una
noticia que andaban unas personas en unos vehículos ofreciéndoles
caramelos a los niños y cuando ellos se acercaban los raptaban para
llevarlos a un laboratorio y extraerle sus órganos y su sangre, esto era
para sanar algunas personas adineradas que sufrían graves
enfermedades, después aparecían los cuerpos de los niños si vida
abandonados en sitios desolados, esos días fueron terribles, no nos
dejaban salir a jugar y todos los días cuando íbamos al colegio nos
repetían lo mismo “si alguien les ofrece caramelos no se acerquen,
corran” algunas madres preferían dejar de hacer los oficios del hogar y
llevar a sus hijos a la escuela, para evitar ser víctima de los “chupa
sangre” esos días fueron terribles. En otra ocasión supe de un
funcionario Policial que trataba de aprender a otro uniformado, aquello
era insólito, dos uniformados agarrados en plena vía pública, pues
resulta que uno de ellos no era funcionario, si no que más bien estaba
disfrazado matraqueando a los comerciantes de un mercadito popular
ubicado en la zona sur de la ciudad de Acarigua en Venezuela.
Todo esto me hace pensar que la maldad se viste de bondad
para lograr su objetivo, y son tantas las realidades similares que
vivimos a diario y que es casi imposible contarlas en un sólo relato.
El engaño es producto de la ambición y de los deseos maliciosos
Todos podemos hacer el bien o el mal
Pero sólo tú decides tu próxima actuación.
Por: Agrais Jimenez Alexis
Alexisagrais_0270@hotmail.com