Capítulo Uno: Territorios en construcción.

La Puna jujeña en sus distintas representaciones

Introducción
El objetivo de este apartado es discutir y reflexionar respecto a las propuestas teóricas
más adecuadas para comprender el espacio en el cual se despliegan, reproducen y
transforman las relaciones sociales de los grupos domésticos y las economías mineras.
Una de las discusiones teóricas del presente trabajo de investigación, lo constituyó la
necesidad del recorte espacio- temporal para delimitar el estudio de caso, lo que significó
una importante revisión debido a su amplitud, la diversidad de posturas teóricas-
metodológicas, los distintos niveles de análisis y la necesidad de incorporar las
percepciones y representaciones de los agentes sociales involucrados.
En el presente caso, se discuten las categorías espaciales de territorio y frontera y se
propone analizar tres momentos espacio-temporales, como parte de una totalidad
histórica(A. Benedetti), que sirvan como un instrumento que nos permitaindagar y
problematizar respecto a los usos, apropiaciones y representaciones hegemónicas del
espacio, pero además introducir las producciones y representaciones de los agentes
locales.
Como lo señalara D. Harvey (1990) no hay un sentido único y objetivo del tiempo y del
espacio, sino que justamente son construcciones a través de prácticas y procesos
materiales para reproducir la vida social de los distintos grupos humanos. Orientados por
estos postulados abordamos distintos niveles de análisis: en primer lugar interesa
deconstruirlas representaciones que se generaron de este territorio como espacio de paso
en el circuito económico-minerocon centro en el Alto Perú y Potosí durante la época
colonial y posteriormente su invención en el proceso de construcción del Estado nación;
frente a estos usos y representaciones se irrumpe con la introducción de las percepciones
y producciones del espacio de sus propios protagonistas: los actores locales.


“La objetividad del tiempo y del espacio está dada, en cada caso, por las prácticas
materiales de la reproducción social y, si tenemos en cuenta que éstas últimas varían
geográfica e históricamente, sabremos que el tiempo social y el espacio social están
construidos de manera diferencial. En suma, cada modo de producción o formación
económica particular encarnará un conjunto de prácticas y conceptos del tiempo y del
espacio” (D. Harvey, pp. 228)

Si bien se discutirá respecto a la pertinencia o no del concepto de modo de producción o
formación económica social, lo que nos interesa es insistir en las distintas construcciones y
percepciones diferenciales de este espacio, comprendiendo que él mismo es producido y
disputado.
Estas denominaciones y las entidades espaciales que designan, forman parte del proceso
de construcción espacial estudiado y tanto su significado como su delimitación se
trasmutan a lo largo de ese proceso, así como también varían los sujetos-agentes que
operan en su denominación, delimitación y/o control.
Estas cambiantes formas de experimentar, percibir e imaginar el espacio varían en la
medida en que están íntimamente implicadas en el proceso de reproducción y
transformación de las relaciones sociales, por ello la necesidad de describir esto procesos
y sus usos, ya que la historia del cambio social esta capturada por la historia de las
concepciones del espacio y del tiempo (D. Harvey pp 243).
Estas propuestas se correlacionan con el enfoque conceptual y metodológico propuesto,
ya que remiten a la reflexividad y reinvención de categorías durante el trabajo de campo y
la importancia de los conocimientos y posicionamientos de los actores locales.

El Espacio como producción social.
Las ideas propuestas por H. Lefebvre respecto al espacio constituyen una referencia
obligada para nuestro trabajo. Este autor problematizó sobre la construcción social del
espacio en sus diferentes dimensiones, aportando material teórico-metodológico de alta
importancia.
Lefebvre postula que el espacio es a la vez real y mental, abierto a tres dimensiones: la
práctica espacial, las representaciones del espacio y los espacios de representación,
dimensiones que se relacionan dialéctica y conflictivamente y que nos servirán en el
posterior análisis de la problemática.
Con estas reflexiones afirma que el espacio se produce, el espacio no es algo vacío o
simplemente físico, sino que el espacio se recrea a partir de prácticas, acciones y
representaciones (lo experimentado, lo percibido y lo imaginado) de los sujetos, que de
esta manera le otorgan significado. Pero además sostiene que el dominio sobre el espacio
constituye una fuente fundamental y omnipresente del poder social sobre la vida
cotidiana (en Harvey, poner pág).
A la vez el espacio estáhistorizado, en él se despliegan relaciones de producción y
reproducción social, por ello está cargado de tensiones y conflictos. Las relaciones entre
sujetos y espacios (mediante sus dimensiones) producen procesos productivos que se
construyen y transforman, de tal manera que al evolucionar y cambiar producen nuevas
formas de relaciones; espacio y tiempo se juntan en su construcción en un proceso
productivo que lo refiere a la historia.
Sin embargo este autor propone que no existe un solo espacio social, sino una
multiplicidad de espacios sociales que se sobreponen y suponen según jerarquías, por ello
“ninguno desaparece en el curso de crecimiento y desarrollo: lo mundial no elimina lo
local” (citado en Ramírez Velázquez, pp71).
Según la reinterpretación de la investigadora Ramírez Velázquez, debido a la complejidad
y a la multiplicidad de las relaciones que se producen en el espacio social, éstos se
interpenetran y superimponen “Lo local no desaparece ante lo global, sino que se
encuentra simultáneamente con él” a partir de vínculos que suponen puntos fijos, redes,
olas y movimientos, algunos interconectados otros en conflicto (Ramírez Velázquez, pp.
71)
Por un lado nos interesa la idea de la tríada de dimensiones, ya que ofrece una interesante
herramienta de investigación para interpretar las distintas formar de abordar la
concepción del espacio y nos permite teorizar respecto a las diferentes niveles y
posiciones de análisis en su historización, en sus relaciones de producción y reproducción
social.
D. Harvey parte de estas ideas básicas de H. Lefebvre y sostiene que las dimensiones de
espacio y tiempo son categorías centrales y constantes en todo el proceso humano.
“El espacio y el tiempo son categorías básicas de la existencia humana” (pp 225).
El tiempo y el espacio no pueden comprenderse independientemente de una acción social
y de las relaciones de poder que éstas generan, sino que se debe profundizar los sentidos
que se esconden atrás, al igual que el fetichismo de las mercancías, es necesario analizar
el carácter fantasmagórico que permean ese producto (espacio).Cada modelización del
espacio debe ser analizada y desnaturalizada:
“el espacio es tratado como un hecho de la naturaleza, pero naturalizado a través de la
atribución de significados cotidianos de sentido común” (D. Harvey, pp. 227).
A través de las categorías o representaciones de espacio y tiempo se interpreta y se actúa
en el mundo social, “conducen” a desenvolvernos en la vida cotidiana, considerando “los
nexos materiales y los procesos económico-políticos y los culturales” (pp 225).
Al igual que Lefebvre, este autor señala que las prácticas espaciales y temporales en
cualquier sociedad abundan en sutilezas y complejidades, debido a que están
íntimamente implicadas en los procesos de reproducción y transformación de las
relaciones sociales.
Las prácticas humanas le asignan “múltiples cualidades objetivas y de significados”, que no
son independientes de los procesos materiales, por ello el dominio sobre el espacio y el
tiempo es fundamental para el poder social, que necesita de una hegemonía ideológica y
política:
“Aquellos que definen las prácticas materiales, las formas y significados del dinero, del
tiempo o el espacio establecen ciertas reglas básicas del juego social. Sin embargo es
evidente que la hegemonía ideológica y política en cualquier sociedad depende de la
capacidad de controlar el contexto material de la experiencia social e individual”(D.
Harvey, pp 252).
Retoma las dimensiones de Lefebvre y la importancia del poder no sólo en la producción
del espacio, sino también en las influencias sobre las formas de representar el espacio y
sobre los espacios de representación (pp. 259). Pero debido a la dinámica de la acción
social y de las luchas sociales, éstas prácticas y discursos espaciales y temporales
establecidos se agotan y alteran.
En su interés por analizar estas formas cambiantes del espacio propone una grilla en la
que cruza las dimensiones señaladas por H. Lefebvre con los tópicos de accesibilidad y
distanciamiento, apropiación/uso, control y producción del espacio.Estas herramientas
son las que utilizaremos para comprender las producciones de espacios, sus usos y
apropiaciones, su controles y disputas, pero además considerando su condición de espacio
fronterizo.
Para el investigador A. Benedetti (2005), las investigaciones y trabajos teóricos referentes
al territorio y frontera son de larga data y actualmente hay una emergencia de un área de
estudios sobre fronteras(año, pp. 53). Este autor menciona la importancia de los estudios
sobre la dinámica de las relaciones sociales en las fronteras, tomando a la sociedad de
frontera como un grupo diferenciado y, probablemente, subordinado y periférico en el
contexto de la sociedad nacional (Pp. 55), por lo que lo considera comouna condición
básica para la existencia del Estado-Nación como sujeto de derechointernacional y de
entidad geohistórica y en el cual las fronteras controlan las relaciones con otras
territorialidades.
Para Benedetti los frentes de expansión amplían un territorio existente
ydesestructuraotros y probablemente las fronteras cambian su sentido pero nosu razón
de existencia: impedir o afectar el ingreso/egreso de personas, objetos eideas al territorio
en cuestión.

“La formación de un territorio supone la identificación, apropiación y delimitación, más o
menos precisa, de un ámbito en la superficie terrestre…” (Benedetti A., pp. 103, 2005)

En nuestro trabajo de investigación nos interesa en tanto espacio en el cual se despliegan
relaciones de producción y reproducción heterogéneas en un espacio liminal que intenta
ser colonizado, por ello apelamos a las postulados propuestos por el investigador Hugo
Trinchero cuando propone la categoría analítica de formación social de fronteras, a través
de las cuales:

“se intenta indicar tanto este proceso conectivo de espacios heterogéneos en el cual se
despliegan específicas relaciones de producción capitalista, como así también la particular
forma en que se vinculan dichas relaciones de producción en cada momento histórico del
proceso de construcción de Estado Nación”. (H. Trinchero, 2000. Pp. 234)

Estas construcciones de fronteras se constituyen en el discurso y en la práctica
hegemónica y en ellas se disputa la posibilidad y necesidad de control de la misma, desde
el proceso de formación del Estado hasta la actualidad, proceso que se condiciona con la
expansión de un economía capitalista (H. Trinchero, pp. 241). Estas prácticas espaciales
de dominación y control del espacio se expresan a través de distintos dispositivos
civilizatorios:la introducción de una economía capitalista minera, la delimitación de la
propiedad privada, la instauración de divisiones estatales, administrativas-políticas, una
presencia militarizada, etc.
El autor realiza la distinción entre border line para indicar los límites políticos entre dos
Estados-nación y la de frontiercomo indicador de frentes expansivos y la necesidad de
integrar ambas de una manera dialéctica para comprender los procesos colonizadores
(Trinchero, H., pp. 156, 2007).
Propone la noción de frontera en tanto ámbito de expansión de determinadas relaciones
de producción, que mas que un límite supone un proceso de conexión (valorización)
conflictiva de formas y procesos de relacionamiento entre capital y trabajo, entre espacios
caracterizados por dinámicas productivas y reproductivas heterogéneas (2000, Pp 234).
De allí la hegemonía del capital sobre los procesos de trabajo y reproducción de la vida
preexistente, intentando refuncionalizarlas parcialmente hacia formas particulares de
transferencia de valor:

“Una formación social de fronteras en la que el modo capitalista de producción fue
sucesivamente subsumiendo procesos de trabajo y relaciones de intercambio preexistiendo
intentando refuncionalizarlas hacia los movimientos de valorización de las fracciones
hegemónicas del capital, aunque generando nuevas y renovadas crisis de reproducción en
la población”. (Pp. 244, 2000)

A la par de esta frontera expansiva (económica), se tendió a formular un discurso
estigmatizado sobre el espacio que es preciso colonizar: espacio vacío o espacio
incivilizado, en el caso de la Puna espacio desolado y hostil, por lo que también se hace
necesario la construcción de fronteras al interior del Estado nación: la fronteras con el
indio.
Es interesante la propuesta de análisis del autor respecto a la posibilidad de reconstruir
(dialécticamente) una genealogía crítica histórica y antropológica del movimiento en la
frontera y hacia la frontera, en tanto existe un orden preexistente que es considerado
como un desorden civilizatorioy a que a través de una ocupación (invasión) este nuevo
orden intenta desestructurar esas otras fronteras (H. Trinchero, pp. 168, 2007):

“La frontera fue constantemente narrada por el proyecto de las modernidad nativa como
espacio de la ambigüedad a superar, de lo no-civilizado es decir como espacio a ocupar por
el proyecto civilizatorio. Movimiento discursivo, institucional, rentístico y colonizante del
centro a la periferia, tendiente a desestructurar las relaciones transfronterizas
preexistentes mediante políticas regulatorias de las fronteras”. (H.Trinchero, pp. 243,
2000)

Interesa comprender este espacio fronterizo como una construcción social dinámica, que
si bien se intenta definir tácitamente en la construcción del Estado nación, las
relaciones,prácticas y representaciones sociales que se generan y reproducen en él,
escapan y traspasan esos límites. Resulta un espacio conflictivo, no sólo por la necesidad
de control e intervención estatal, sino también por las complejas relaciones de producción
que se superponen (subsunción?) al ser un territorio minero con presencia de economías
domésticas preexistentes.
Esta presencia de economías domésticas que producen prácticas, representaciones y
espacios de representación configuran otrosespacios, lo cargan y/o recrean de distintas
formas: espacios comunitarios, espacios transitados, espacios prohibidos, espacios
compartidos, espacios sagrados, modelizaciones que parten de los conocimientos,
experiencias y usos de sus pobladores-hacedores.
Estas interpretaciones se corresponden con los postulados teóricos que reconocen la
diversidad de concepciones espacio-temporales y consideran relevante la perspectiva de
las poblaciones locales, quedando refutado el supuesto de la universalidad del espacio y
del tiempo.
En este proceso de colonialidad y avance de las fronteras expansivas es preciso visibilizar
ese salvaje e indisciplinadoactuar, concebir y percibir de los malones indios.
Arturo Escobar afirma que es necesario concebir esos otros espaciospara la producción de
conocimientos y proponer otras formas de hablar sobre mundos y conocimientos otros y
de esta manera construir un pensamiento otro (A. Escobar, en Mundos conocimientos de
otro modo, pp.año) que nos permita comprender y/o reflexionar respecto a las realidades
culturales y políticas locales latinoamericanas y así reescribir parte de la historia nacional
(H. Trinchero), partiendo del conocimiento subalternizado de los grupos oprimidos.
Estas herramientas nos sirven para problematizar respecto a los procesos de colonialidad
moderna europea, como modelo que las clases hegemónicas intentaron (e intentan)
imponer a los pueblos indios y denunciar/evidenciar el proceso de violencia y represión
(física y social) a través del cual intentaron anular y extirpar las expresiones y
conocimientos culturales diferentes.
Arturo Escobar propone construir narrativas desde la perspectiva modernidad-
colonialidad con una lógica diferente. Este proyecto se refiere a la rearticulación de los
designios globales y las historias locales, a los conocimientos subalternos y hegemónicos,
desde la perspectiva de lo subalterno. Su concepto de mundialización implica el
reconocimiento de la multiplicidad de historias locales, lo que nos evidencia la
heterogeneidad cultural.
Esta articulación de “historias locales y designios globales” nos permite comprender la
dinámica de las relaciones (sociales, políticas y culturales) que se recrean entre vecinos,
parientes, autoridades locales, sumergidas en redes de poder (historias locales), pero
además posibilita comprender los procesos de articulación-subsunción-colonización de
estas economías domésticas a una estructura-dimensión de mayor escala, de tipo
capitalista minera y/o nacional (designio global).
De esta manera podríamos comprender analíticamente tanto las prácticas cotidianas de
los individuos/agentes (subalternos principalmente), pero también las posiciones y
relaciones que se re-construyen en estructuras e instituciones que contextualizan y dan
cuenta de la dinámica en el territorio.


PARTE I
Que es la Puna?
“Para la mayoría de los argentinos y también de los extranjeros- hay una palabra que
moviliza la imaginación, evocando al mismo tiempo desierto, frío, aridez, soledad y lejanía:
Puna. Parte de todo esto es real, pero otro tanto es falso…” (C. Reboratti, pp. 11, 1994)

La Puna la mayoría de las veces es planteada como una “región” aislada y perdidaen el
país con un clima extremo y adverso, por lo tanto con una escasa y pobre fauna, flora e
inclusive población.En este trabajo se intenta aportar a la visibilización y problematización
de esa otra partea la que hace referencia C. Reboratti.



La Puna como espacio económico-minero durante la época colonial
Este espacio fue apropiado y construido desde una lógica de los sectores hegemónicos
durante el período colonial, debido a su importancia comercial y minera y posteriormente
re- delineado por los intereses de las nacientes elites-burguesaslocales,sostenidos por
esos capitales comerciales y mineros.
En esta producción del espacio aparecen formas reales e imaginarias del uso del territorio,
el cual es organizado por las redes comunicacionales en virtud de los intereses de la
economía colonial y la explotación minera, que generaron un dominio sobre el espacio y la
vida cotidiana de las comunidades preexistentes (Lefebvre, 251).
Según Madrazo, una pieza fundamental de la economía colonial se debía a la gravitación
delsector minero, que tenía a Lima y Potosí como los dos polos de crecimiento y
quearticulaban a regiones de Lípez, de lastierras altas del norte y noroeste de la provincia
de Jujuy, la alta cuenca del río Loa, la cuencadel Salar de Atacama y de los valles próximos
a Tarija a través de una malla de sendas y caminos:

“El NOa fue también un área proveedora del alto y bajo Perú (…) el rubro principal de la
economía rural era la actividad ganadera y el comercio de animales y sobre todo de mulas
y burros en relación con el transporte lo que, a pesar de sus altibajos, no tuvo rivales hasta
la llegada del ferrocarril, al terminar el siglo XIX” (Madrazo, pp 134, a6)

La mayoría de los historiadores que trabajan el tema (Madrazo, Palomenque, Gil Montero,
Conti, Mata, Rutledge, etc.) afirman que este territorio pareciera haber sido poblado
debido al interés en los recursos mineros.

“(Este territorio) … nació de la actividad minera, ya que algunos españoles se radicaron en
ese lugar desde la propia fundación de la capital, atraídos por la riqueza aurífera de la
zona” (Palomenque, pp2., año)

“El control y conocimiento de la región estuvo ligado probablemente más a la riqueza en
oro de de la zona, que hizo que la presencia allí de españoles fuera anterior que a la
fundación de San Salvador” (Gil Montero, pp. 49)año

La extensa bibliografía respecto a este tema (con sus acuerdos y desacuerdos)
documentan respecto a la importancia de este espacio económico-social en la época
colonial, debido a la riqueza minera del territorio y por su ubicación como paso obligado
hacia los centros mineros más importantes de la época: Potosí, Lípez, el Alto Perú. El sur
de la actual Bolivia también se caracterizaba por un alto movimiento comercial basado en
la minería y al cual llegaban las caravanas y tropas de mulas y llamas como animales de
carga venidas desde Santiago del Estero.La historiadora S.Palomenque lo define como un
espacio especializado en la actividad ganadera y de transporte, con su centro de actividad
mercantil en Rinconada y vinculado principalmente al Alto Perú, pero también con el
puerto de Buenos Aires y zonas vecinas.

“a Partir del siglo XVII la puna fue por su posición geográfica elescenario del paso de un
intenso tráfico que unía al Alto Perú (altiplano norte) con las regiones del sur: Salta,
Tucumán y las pampas. El elemento más importante de este tránsito era sin duda las
mulas” (C. Reboratti, pp 62, 1995)

La historia respecto a la importancia económica-social de este espacio en los primeros
años coloniales ya fue abundantemente estudiada por los historiadores mencionados
anteriormente, lo que nos interesa subrayar es la construcción de este espacio desde una
lógica comercial-económica foránea y forzada, que significó un ordenamiento y control
territorial nuevo apoyado en una infraestructura de trasporte y caminos en los cuales
circula flujo de bienes, moneda, fuerza de trabajo.
Las localidades de Santa Catalina y Rinconada se consolidan en tantoespacio de paso y de
descanso hacia estos centros mencionados, pero a la vez se comienza a condensar en
tanto tierras que también generan expectativas mineras, debido a la presencia de vetas
auríferas que emocionaron a varios empresarios y/o exploradores. Bajo estos intereses se
comienzan a asentar familias criollas y españolas con capitales medianos para invertir en
la búsqueda y extracción del oro y/o con capital monetario interesado en especular con el
movimiento comercial desprendido de aquel; pero así también se concentran familias
locales que se enmarañan en este juego
1
. Según investigación en trabajo de campo se
pudo constatar la presencia de casonas antiguas que datan del año 1760 en Santa Catalina
(Flia. Farfán) frente a la plaza central, al igual que la antigüedad de la Iglesia (1650),
edificios que datan la antigüedad de estos pueblos:

“este pueblo fue muy rico en esa época (1850 en adelante) debido a que estaba en el
camino al Alto Perú donde era elcentrocomercial y porque está inserto en una zona minera
muy rica, no sólo Santa Catalina sino todo el sur de Bolivia, lo que generaba un dinámico
movimiento en la zona, mucha movilidad y comercio sobre todo de animales de carga,
mulas y llamas y uno de los principales personajes que inspeccionaron en el comercio y
abrieron camino es Laureano Saravia” (Entrev. 28)

“Claro! Si es un pueblo minero! De toda la parte de Cusi Cusi se fabricaba a lomo i burro a
troche y moche porque eran las patrullas, de todas las minas cargaban minerales en los
animales y llevaban hasta la de San Pablo de Lípez que está arriba y de ahí a Antofagasta
a fundir y llevaba cientos y cientos de toneladas de mineral. Sabes en que la llevaban? En
llama, en burros, en mulas…”(Entrev. 1)

“Todos. Todas pasando por Bolivia miles de minas, hay muchas, muchas minas! Por eso ha
sido un pueblo grandísimo San Pablo de Lípez fue una ciudad” (Entrev. 1)

“y claro como el comercio antes que esté La Quiaca, antes que esté La Quiaca, todo el
comercio venía por acá, este era el camino para ir al camino real, era la posta de descanso
de la red en ese tiempo! (Entrev. 12)

1
Esta complejidad del campo social es analizada en capítulos posteriores.
Los propietarios de estas tierras, adquiridas través de mercedes reales, residían en Talina,
pueblo de Bolivia, sin embargo este territorio estaba poblado por familias que se
reconocen pertenecientes a las comunidades coyas y aymaras, que se asentaban al
interior de esos centros, en pequeños asentamientos comunitarios.

“La familias, los dueños de todas estas fincas era los Aramayo que eran de Bolivia, vivían
en Talina. Cuando murió el padre entonces de ahí deben haber tenido algún problema en
la familia y le han ido dando porciones a diferentes hijos y han entrado a vender!” (Entrev.
24)

La autora Gil Montero (ni indios) afirma que mas allá de las descripciones de la “puna”
como zona inhóspita, fría y desolada aportadas por los viajeros y cronistas (que se
analizarán posteriormente)tenía tres importantes riquezas (al menos en el siglo XIX): la
población, el ganado y las pequeñas minas.
Con respecto a la población afirma que hacia fines del siglo XVIII este territorio
concentraba más de la mitad de la población de la actual Jujuy, así cita a Larroyquien
afirma que en 1778 la población en la Puna representaba el 64.13% del total de Jujuy (Gil
montero, pp. 164).Según el primer censo nacional (1869) la población del departamento
de Santa Catalina era de 2.640 personas y el 91% se asentaba en la zona “rural” de
manera dispersa y la población de Rinconada era de 3.455 y también el 91,7% se asentaba
en la zona rural. La mayor concentración poblacional era la “ciudad de Jujuy” con 7.629
habitantes.
Estas representaciones de crecimiento e importancia del espacio todavía se pueden
relevar en los discursos espaciales de algunos descendientes y habitantes de allí, algunos
sostenidos en la memoriade la historia familiar:

“mi abuelo era más del campo aún, el tenía un comercio que traía a Puesto Grande, traía
mulas, no había ferrocarriles en ese tiempo y entonces el traía cincuenta mulas que el traía
de La Rioja, Santiago, por ahí por esas partes se iba a comprar,a buscar las mulas y las
mulas potrancas todas llegaban a Puesto Grande y ahí las hacía domar, el tenía todo el
equipo ya montado, tenia domadores, cuidadores, en fin toda la peonada como decimos
nosotros y había cuatro, seis montas y ya las enviaba para Bolivia, para las minas” (Entrev.
12)

“mi bisabuelo era un tipo comerciante que salía compraba mucho,salía mucho a comprar y
llevaba a vender a Bolivia y arriaba sobre todo mulas,las mulas todavía las usaban mucho
en Bolivia porlas minas y el bisabuelo era vendedor (…)
Edora: de donde las traía?
Me parece… andaba portodos lados pero donde me parece que tenía clientes más fijos en
La Rioja y Catamarca, de ahí las traían… las traían arriando y las engordaban en Puesto
Grande en esa zona que había buenos pastos” (Entrev. 24)

“y por acá dicen que había mucho movimiento, mucho movimiento, pasaban en burros
entraban por la frontera de acá, que no era frontera” (Entrev. 11)

Según la historiadora Viviana Conti, en la segunda mitad del siglo XIX la ruta de las
caravanas de animales de carga era la siguiente:
“…San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta y la Puna de Jujuy se transportan por la ruta de los
valles Calchaquíes hasta Cerrillos y de ahí toman la quebrada del Toro, pasando por
Chorrillos, la Puerta de Tastil, trepando a la Puna por la orilla oriental de la laguna de
Guayatayoc hasta aguas calientes y Queta, desde donde se alcanzaba San José de la
Rinconada, donde la ruta se bifurcaba hacia Cieneguillas o hacia Santa Catalina. Este
camino de herradura ….también transportaban mulares y ovinos… los ovinos de la región ..
su conducción se realizó por las rutas puneñas.. se calcula una exportación de 12.000
ovejas .. La aduana de Cieneguillas fue siempre la salida natural de la producción de la
zona puneña (Viviana Conti en Silvia Palomenque, pp. 17, año)

Esta actividad económica minera en Santa Catalina y Rinconada también se deja entrever
en el material relevado en nuestro trabajo de investigación en los archivos de Dirección de
Minería de la Nación y de la provincia (que analizamos en otro capítulo) y además se
triangulacon los relatos orales. Según estosrelatos y algunos escritos de historiadores
aficionados del pueblo, ya a partir del 1800 el pueblo de Santa Catalina gozaba de una
importancia comercial de mayores dimensiones:

“Santa Catalina, en la época de la Batalla de Quera y en esa época debe haber sido un
pueblo importante dentro de la provincia porque tributaba mucho, había mucho comercio
con Bolivia y todo pasaba por ahí… lo que es hoy La Quiaca debe haber sido en ese
momento Santa Catalina “ (Entrev. 24)

“En esta casa (Museo Epifanio Saravia) funcionó el gran negocio dela familia Saravia, que
transformó al pueblo de Santa Catalina en un verdadero emporio comercial cuya influencia
abarcó todo el Noa, gran parte de la república de Bolivia y amplia zona de Atacama en
Chile. Llegó a constituir la tercer capital comercial más importante de la provincia de
Jujuy” (Fortunato Farfán.Revista Sol y luna)

“y si antes había muchas cosas, muchos negocios, ahora no hay nada, nada de plata, nada
de metal… porque antes estaban los lavadores y parte también los que se iba para las
minas, que eran pocos nomas también, pero después cuando salieron de las minas se
quedaron acá (Santa Catalina)” (Entrev. 10)

“antes había muchos negocios, muchos negocios por todos lados, en el filo de la frontera
había negocios, porque había más gente toda esta calle era negocios nomas, toda esta
calle, todos negocios, incluso vinieron los extranjeros (Entrev. 11)

“es que aquí había un comercio grande, todos lo que estaban alrededor de la plaza, ahora
lastimosamente quedó estas casa que se vienen abajo, pero se había negocios y bastantes
grande (…) ahora hay comercio pero hay que ir hasta La Quiaca y de ahí pasar a Villazón,
pero antes era directamente acá con Casira, con Talina” (Entrev. 12)

“Cieneguillas se conforma en 1870 por la creación de la Aduana (…) la aduana, porque ese
camino que venía desde Cerrillos y pasaba a Bolivia, no solamente de Cerrillos venía, venía
del sur, de Córdoba a Jujuy y pasaba por Bolivia a Talino, entonces había muchos tránsito
comercial… todo el tránsito comercial se hacía a lomo de mulas o en carretas y había un
camino de carretas, de por ejemplo se unía con Talino y pasaba por Cieneguillas. También
por ese camino pasaban los troperos con cientos de caballos y mulas para vender a las
minas por Bolivia, que traían desde Catamarca, de Córdoba, de Salta” (Entrev. 1)

“Con la (re)creación de Yoscaba en 1886 (…) además a través de la fundación de la iglesia
se había congregado mas gentes, mas habitantes de la zona rural y había otra época…. Los
misioneros quellegaban a evangelizar y se hizo un lindo pueblo porque había muchísimos
habitantes, había escuela, había registro civil, había comisaria con comisarios y con varios
efectivos policiales, había centro vecinal, había estafeta de correo, había comisionado
rural, juez de paz” (Entrev. 1)

“Llegaban al altiplano maíz de los valles templados, frutas de las yungas, mulas de la
pampas, miel de Santiago del Estero, aguardiente y vino de Chile, telas de Europa y todo
cruzaba por el altiplano, uno de los nudos de comunicaciones más importantes del
momento” (C. Reboratti, pp. 16, 1994)

Este crecimiento comercial y la circulación de moneday/u oro se reflejaba en la circulación
de bienes mobiliarios, bienes de lujo y vestimenta importados de Europa por las nacientes
burguesías locales: pianos, roperos, vajilla, vestidos, sombreros, zapatos, perfumes,
armas, son algunos objetos que recuerdan los descendientes y sólo algunos de ellos
forman parte del Museo del pueblo.

“Encontrabas muebles, ropas, todas esas cosas de Europa, claro! las señoritas, las hijas de
don Nelson (minero) se hacían traer sus cosas, sus ropas y toda su indumentaria de
Inglaterra, muchas de cosas venían, ollas a presión …lindo era, lámparas, muchas otras
cosas…” (Entrev. 12)

“en este museo Epifanio Saravia hay armas de guerra de la independencia, revólveres con
cabo de marfil, trajes y vestimentas traídas de Europa, fotografías del 1800 reveladas en
Alemania, etc… “ (Entrev. 28)

Estas importaciones también fueron registradas por los historiadores S. Palomenque y G.
Madrazo:

“El gran centro mercantil de la Puna es Rinconada, lugar hacia donde van la mayoría de las
importaciones, seguida por Santa Catalina, mostrando ambas una imagen mercantil muy
distinta a la de Yavi donde los productos que circulan son muy escasos” (S.Palomenque,
Andes N° 6. Pp 19)

“la mayor afluencia de productos europeos puede haber producido cambios y haber
incitado a los comerciantes de mayor peso que traficaban en la frontera norte,
especialmente los miembros de la nueva burguesía comercial”(G. Madrazo, pp 134, año)

Este movimiento comercial también involucraba y sometía a formas económicas
preexistentes como el intercambio indígena:

“y si, venía la gente de acá y se llevaba también las cosas que ellos (los pobladores al
interior) necesitaban y claro ellos traían la lana , así que traían la lana y también los cueros
y se llevaban la mercadería, era la gente de más arriba, vivía más lejos” (Entrev. 11)

“por ejemplo a nosotros nos traían en bruto los cueros de cabra, la lana de ovejay la lana
de llama entonces hacían y se llevaban la cantidad de mercadería, a veces también traían
también a veces traían las pepitas” (Entrev. 11)

“si, claro vendíamos (lana) y enparte ese tiempo como había mucho oro…
Edora: ah! Habíamás oro
S: sí,llovía más y se podía buscar más, en cambio ahora llueve menos hay menos
Edora: y ese oro que buscaban, donde lo cambiaban?
S: lo vendíamos en Santa Catalina, ahí era la mayoría de los comercios, los negocios eran
grandes, en cambio ya no… antes eran grandes y ahí se podía comprar la mercadería y
todo … o lo cambiábamos por productos (Entrev. 26)

C. Reborattiademás menciona la importancia del tráfico de vacunos destinados al
consumo de la población concentrada en las salitreras (extracción de nitratos del desierto)
al norte de Chile (Calama e Iquique) de 1880 a 1930 aproximadamente, desde el Chaco
salteño, por la Poma, la Cuesta del Acay, el Valle de Lerma, la Quebrada del Toro para
desembocar en Pastos Grandes, último lugar de pastos y agua. De allí se cruzaba por la
Cordillera hacia Catua, por Huaytiquina hacia el salar de Atacama (1994) estas tropas eran
trasportadas por arrieros, gauchos en su mayoría según el autor.

En este análisis del uso del espacio se puede compartir la postura de D. Harvey al plantear
la necesidad de dominar simultáneamente el tiempo y el espacio para alcanzar el poder
social y organizar estratégicamente el espacio para irrumpir en la experiencia social e
individual de los preexistentes e imponer una lógica hegemónica (pp 252).
“el dominio sobre el espacio constituye una fuente fundamental y omnipresente del poder
social sobre la vida cotidiana.”(pp 251- D. Harvey)

Este espacio es apropiado y ocupado por grupos hegemónicos a través de las prácticas de
explotación y extracción de recursos, mano de obra y medios de transporte y por ello es
organizado según las trazas y puntos de interés, delineando mapas mentales del espacio
ocupado que intenta imponerse en las representaciones del espacio de las comunidades
preexistentes; sin embargo son por esas mismas mallas de sendas y caminosque enunciara
G. Madrazo que este espacio también es producido, imaginado y disputado por los
habitantes nativos del lugar y así producen esos otros espacios.


Conocer para dominar. Constitución del Estado argentino en la Puna
El proceso de constitución del Estado nacional argentino (1880-1930) intenta modelarsea
partir delaconcepcióneuropeadeestado moderno, liberal y racional occidental, por lo que
toda presencia de población no occidental es negada, ocultada y eliminada, lo que W.
Mignolo explica cómo la colonialidad construye ese espacio de enunciación que niega y
borra todo aquello que la modernidad no necesitaba en su proyecto.
Para H. Trinchero el proceso formativo del estado-nación supone dispositivos civilizatorios
que intentan controlar las fronteras externas, pero internas también: la frontera contra los
indios, como construcción legitimadora de la expansión capitalista (agraria para el Chaco,
minera para la Puna)(pp 168, 2007).
“la frontera con el indio fue la primera cuestión de frontera que encaró el burgués criollo
como proyecto modernizador y a la vez centralizador del Estado” (H.Trinchero, Pp 163,
2000).
D. Harvey sostiene que del proyecto de la Ilustración se erige el pensamiento modernista,
que retoma la idea de dominio de la naturaleza, por lo tanto del espacio, como condición
para la emancipación humana, por lo tanto es primordial la conquista y el ordenamiento
racional del espacio.
Para sostener y controlar la constitución del Estado-nación se torna altamente necesario
explorar y controlar los territorios desconocidos que van a formar parte del mismo,
necesidad acorde a un modelomodernoque implicaba la sumisión del espacio a propósitos
humanos, a un ordenamiento y control racional:

“Como arte de una cultura moderna, fundada en la racionalidad y la técnica, la supresión
de las barreras espaciales y de la diferencia, debían fundirse con algún tipo de proyecto
histórico” (Harvey pp. 309): la creación de la nación.

“Quisiera mostrar que cuando hablamos de la modernidad como "proyecto" nos estamos
refiriendo también, y principalmente, a la existencia de una instancia central a partir de la
cual son dispensados y coordinados los mecanismos de control sobre el mundo natural y
social. Esa instancia central es el Estado, garante de la organización racional de la vida
humana.” (Castro-Gómez, Santiago, pp. 246,2000).

Uno de los bastiones del paradigma de la modernidad sostiene la premisa de conocer para
dominar, acciones que aspiran a gobernar a través de la planificación racional y
lainstitucionalización de sistemas racionales de regulación y control social (Harvey, pp
276), por ello la urgencia de datos, de información cuantificada y cualificada para
comenzar a dividir y someter: derechos de propiedad, impuestos, tributos, fronteras
territoriales, los dominios de la administración y del control social, las rutas de
comunicación, etc., procesos que impactan en las representaciones y usos del espacio de
las comunidades locales.
Según la investigadora G. Karasik (2003) a fines del siglo XIX la mayor parte del territorio
argentino estaba organizado bajo la forma de gobernaciones o territorios nacionales y en
1900 se realiza la última gran incorporación: el “Territorio de los Andes”
2
, una gran
fracción desconocida, supuestamente marginal y desolada, por lo tanto era necesaria su
intervención.

“Lo que es hoy la Puna Argentina fue hasta bien entrado el siglo XIX un territorio inhóspito
al que se conocía como el Despoblado” (R. Alonso, pp. 193, 2010)

Con estos objetivos el naciente gobierno argentino envía expediciones encabezadas por
científicos europeos, en su gran mayoría, para conocer, observar y contabilizar sus
habitantes, registrar y analizar la flora, la fauna, relevar las condiciones climáticas y
geográficas y principalmente analizar la disposición de recursos minerales y naturales para
su posible explotación. Este último relevamiento interesa en tanto es necesario medir las

2
Para mayor análisis del Territorio de los Andes y su incorporación y configuración en el estado nación , ver tesis Doctoral A. Benedetti
(2005), Karasik (2003), Delgao y Göbel (1995).
posibilidades de producción y aportealcrecimiento y desarrollo económico del naciente
país
3
según los discursos de la naciente burguesía.
Según A. Benedetti (2005) los primeros departamentos que organizaron y auspiciaron los
viajes fueron la Academia de Ciencias Naturales de Córdoba, el Ministerio de Agricultura,
desde su departamento o Dirección de Minas (según el año), el Ejército Argentino y el
gobierno de Salta. Posteriormente lo hará el Instituto Geográfico Argentino (IGA 1905) y la
Dirección de Minas (1907), quienes apuntaron más bien al relevamiento de información
respecto a los recursos disponibles.
También interviene el Ministerio de Agricultura (1898) que tenía por objetivo estudiar,
medir y aprovechar las posibilidades de producción de los territorios nuevos y el potencial
de sus recursos, para planificar bajo una racionalidad capitalista con el fin de aportar a la
prosperidad y desarrollo de la sociedad moderna.(Benedetti, pp. 309)
Durante el proceso de investigación de la presente tesis, se relevó una cantidad
considerable de material referido a la minería en la puna jujeñadurante los años 1880-
1930
4
, informes presentados por geólogos y técnicos mineros ante el Estado (provincial o
nacional) informando respecto a los recursos minerales y sus posibilidades de explotación.
El contenido de los mismos describe los tipos de minerales, cantidad, calidad,
posibilidades de exploración, explotación y extracción, bajo una lógica de extracción
capitalista.
A. Benedetti sostiene que estas actividades eran de tipo secundaria (la minería, la pesca y
la cría de animales autóctonos), ya que las actividades que se intentaban fomentar eran la
ganadería (vacuna y lanar) y la agricultura intensiva o monocultivos; pero que el interés
dependía según las potencialidades de cada “región”:

“buscaban estimar cuáles eran las potencialidades productivas de la región y las
posibilidades que estas tendrían para encajar en el modelo económico diseñado
básicamente desde Buenos Aires. Prontamente se realizaron recuentos y descripciones de

3
Si bien el eje del mismo estaba girando hacia el centro en la pampa húmeda.
4
Dirección Provincial de Minería y Recursos Energéticos de Jujuy, Dirección Provincial de Minería de Salta, Secretaría Nacional de
Minería y Dirección General de Fabricaciones Militares.
recursos y personas que fueron publicados en diferentes instrumentos de divulgación de
este tipo de información”. (A. Benedetti, Pp 34)

Los organismos creados como el IGA (Instituto Geográfico Argentino 1871-1930) y la
Sociedad Geográfica Argentina (1881-1890), eran instituciones dependientes del Ejército
Militar, acordes alparadigma moderno-racional y cuyos representantes lograron el
monopolio de la autoridadcientíficaen el campo de las ciencias naturales e inclusive
sociales(P. Bourdieu), por lo tanto eranreconocidos como los productores legítimos de
conocimiento y verdad.A la vez esta construcción de sabereslegitimados académicamente
fueron difundidos y circulados, imponiendo determinadas representacionesdel espacio y
espacios de representación.
Estos procesos de colonialidad del saber son compartidos con otras organizaciones
públicasdominantes como el Círculo del Ejército, la Secretaría de Agricultura, de Minería,
etc, órganos que también se encargaron de las tareas de observación y relevamiento en el
territorio de la Patagonia y del Chaco, produciendo saberes y verdades que avalaron el
proceso de violencia y genocidio hacia los pueblos originarios en las llamadas Campañas
del Desierto.
La construcción del Estado como proyecto de la modernidad necesitó de las ciencias en
general, sobre todo de las ciencias sociales que fueron constitutivas de ese proceso, ya
que se demandaba una representación científicamente avalada sobre el nuevo modo de
organización social, político y económico que legitimara las políticas controladoras,
regulativas y represivas del mismo (I. Wallerstein – Castro Gómez, 2000).
En esta instancia es pertinente señalar una de las contribuciones de las teorías
poscoloniales que es exponer el vínculo directo entre modernidad y colonialismo, como
dos caras de una misma moneda,lo que W. Mignolo ha llamado sistema-mundo
moderno/colonial(Castro Gómez, pp. 152, 2000). De esta manera en esta configuración de
macro estructura de larga duración de perspectiva geopolítica, se puederazonar la
genealogía del saber -poder de M. Foucault, el poder disciplinario característico de las
instituciones modernasy la invención del otro, ofreciendo una mayor amplitud (Castro
Gómez): la colonialidad del poder, la colonialidad del saber (A. Quijano) y la
colonialidaddel ser (Maldonado Torres).
“Si la colonialidad del poder se refiere a la interrelación entre formas modernas de
explotación y dominación, y la colonialidad del saber tiene que ver con el rol de la
epistemología y las tareas generales de la producción de conocimiento en la reproducción
de regímenes de pensamiento coloniales, la colonialidad del ser se refiere, entonces, a la
experiencia vivida de la colonización y de su impacto en el lenguaje” (Maldonado-Torres
citado en Quintana, María Marta. pp. 11).

Las primeras invenciones de la Puna (jujeña)
Bajo estas premisas modernas se organizan los viajes de exploración al “desierto de la
puna” a cargo de científicos e investigadores europeos(Europa centrada en los países
dominantes Inglaterra, Alemania, Italia, etc.),quienesconstruyen a la misma como un
espacio particular.

“Lo que hoy fue la puna Argentina fue hasta bien entrado elsiglo XIX un territorio inhóspito
al que se conocía como “El Despoblado” (R. Alonso, pp. 193, 2010)

De los trabajos relevados, son numerosos los investigadores que trabajaron sobre los
yacimientos auríferos en la puna jujeña: Hoskold (1889), Hünicken y Avé-Lallemant (1894),
Jenks (1914), Stappenbeck (1918), Hermitte (1914) y Beder (1921) y Kilt (1930)
5
, todos
ellos de origen europeo, alemanes principalmente. Otros autores y exploradores que
revisamos en la bibliografía fueron Brackebush (1883), Rohdemer (¿), Eric Boman (1901),
Dolfus, todos ellos también exploradores foráneos.
Alejandro Benedetti (2005) trabajó con los escritos de los exploradores y/o científicos que
investigaron la Puna de Atacama (territorio que le interesa investigar en su tesis doctoral)
desde mediados del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX. Según el autor, de

5
Como mencionáramos anteriormente estos Informes pertenecen al área estatal, sin embargo hay constancias que se realizaron otros
trabajos de campo por parte de empresas privadas a los cuales no pudimos acceder.
las veintiséis (26) obras escritas entre 1853 y 1927, once (11) son investigadores de origen
europeo, seis (6) argentinos, tres (3) chilenos, un (1)ee.uu. y los demás de origen
desconocido.
El geólogo R. Alonso (2010) también recuenta los exploradores que salieron a recorrer la
puna argentina con la intención de indagar la importancia minera: elminero alemán Antón
Zacharías Helms (1751-1801) encomendado porelrey de España, entre 1825-26 tienen
lugar numerosas misiones mineras de compañías inglesas: Joseph Andrews, Edmund
Temple, J. Von Tschudi (1858), Martín de Moussy (1860), Oscar Doering (1900), Eduardo
Hulmberg, Henri Buttgenbach (1901), E. Von Rosen (1901), E. Nordenskiold (1901), Fritz
Reichert (1907), Bertrand (1885), San Román, Sundt (1909)
6
, éstos tres últimos enviados
desde Chile, todos ellos de origen europeo: alemanes, ingleses, suecos y belgas.

“Durante la segunda presidencia de Julio Roca fue invitado (F. Reichert) por el geólogo
alemán Rodolfo Hauthal y contratado por el entonces Ministro de Agricultura Wenceslao
Escalante a incorporarse a la actividad científica del país” (R. Alonso, pp 205).

Los investigadores que representaban la autoridad científicaeranhombres,racionales,
blancos y europeos, los legítimos productores de las categorías para individualizar a la
Puna, para inventar y producirimágenes y descripciones particulares de ese territorio,
según los intereses del paradigma dominante, cristalizando la colonialidad del saber.

“A lo largo de los siglos recibió la visita de numerosos conquistadores, exploradores,
estudioso, .científicos, cateadores mineros o simplemente viajeros, que plasmaron sus
impresiones para la posteridad. Los jefes incas, el conquistador Diego de Almagro, los
jesuitas, mineros alemanes e ingleses, numerosos sabios europeos, geógrafos chilenos,
fueron algunos de los que hoyaron un desolado territorio” (R. Alonso, 193, 2010)


6
Algunos de ellos son citados por A. Benedetti
“Pertenece (JC Turner) a esa elite de espíritus selectos que la historia va incorporando
paulatinamente” (R. Alonso, pp. 285, 2010)

Según el análisis que realiza A. Benedetti (2005) la geografía de toda la Puna, vale decir lo
que hoy se conoce como Puna de Atacama y Puna Jujeña se asoció al paisaje lunar:

“La impresión que produce la Puna en el viajero es tan extraña que no se la creería real.
Uno se siente alejado de la tierra; casi parece que se atraviesa… un país lunar. Eric Boman,
Antiquités de la región Andine de la RépubliqueArgentine et du Désert D ’A tacam a, Paris,
1908. (citado en A. Benedetti, pp 295)

“Durante la noche desciende la temperatura hasta 15 grados bajo cero y entonces el
paisaje adquiere su máximo parecido con el de la Luna” (Reichert citado en R. Alonso, pp
209, 2010)

Esta imagen de país lunar se relaciona a la descripción donde se exalta su gran altitud y
temperatura, con un clima frío y seco; se asentuaba la rudeza del clima y la
excepcionalidad de los fenómenos atmosféricos, la pobreza de la flora y de la fauna, el
aislamiento y la marginalidad (Göbel 2002, citado en Benedetti 2005).

“profundamente original de los Andes tropicales al sur del Ecuador, por su continuidad y
extensión simultánea, por las topografías planas u onduladas en su mayoría. Las punas, a
más de 3.800 msnm en el norte y a 3.500 en el sur, están cubiertas por estepas y
praderas...”(Dollfus 199, pp. 66, citado en Benedetti, pp)

En 1884 A. Bertrand diferencia la Puna de Atacama y la Puna jujeña, cada una con su
cuenca hidrográfica, definida por altitudes y temperaturas extremas, presencia de salares
y salinas y ausencia de agua.
La mayoría de los exploradores describía a la Puna como unregión natural, ya que era
interpretada como sinónimo de un paisaje naturaldeextensa superficie tipo desértico y
con sobredeterminadas variables extremas (clima y altura).Los técnicos y exploradores de
fines de 1800 que investigaron respecto a la minería en los actuales departamentos de
Rinconada y Santa Catalina también definieron a la puna jujeña como una región natural.
Este concepto es propuesto en primera instancia por los naturalistas,que explican al
espacio como principalmente “natural”, es decir definido a partir de sus “características
climatológicas evidentes”. La concepción de región natural de la Escuela francesa (1900)
afirmaba que los elementos naturales y fisiográficos contribuían a un equilibrio de la
naturaleza, cada región era una síntesis de esa combinación, por lo que el paisaje al
interior es homogéneo y uniforme; la presencia e intervención humana era secundaria.
Brackebusch describe a la puna como una “gran meseta cuya altura puede calcularse de
3.000 a 3.500 msnm” (1883, pp 15) o como “una gran planicie de 3.500 msnm” (Por los
caminos del Norte, pp 49); analiza los cuadros topográficos, el carácter general de su
naturaleza, describe fauna, flora y la geología, pero principalmente se interesa por relevar
los recursos minerales. Se refiere a la población de una manera secundaria como los
“indios coyas”o comenta sobre algunas “costumbres”, considerando las mismas como
“detalles” “pero dejemos la descripción de estos detalles...”, “pueblitos indios que
describiré más adelante”, “... los coyas, cuyas costumbres tendremos, durante mi
disertación, ocasión de informarnos más extensamente” (1883, pp 11).
La noción de región natural suponía una regionalización operada dentro de los límites del
territorio estatal, de forma tal que éste quedara dividido en mosaicos con límites precisos.
Según A. Benedetti en las narraciones de estos exploradores priman las descripciones
climatológicas y geográficas, como la gran altitud, un clima frío y seco, la gran amplitud
térmica e inclusive el efecto fisiológico producido en las personas como consecuencia de
la altura: puna o Soroche. A estos elementos fisiográficos se agregaban algunos elementos
humanos: una población escasa, dispersa y móvil, que basaba su subsistencia en el
pastoreo.
Otras interpretaciones de la época respecto a la Puna se pueden alinear bajo los
presupuestos de la región geográfica que incorpora el aspecto humanocomo criterio de
regionalización. En este caso se buscaba la individualidad –o excepcionalidad- de cada una
de las unidades simbióticas entre ambiente e individuos, con el objetivo de fijar límites,
que ya están inscriptos en la realidad, definidasa partir de la mirada del geógrafo. Ambas
propuestas (región natural y región geográfica) coincidían en tomar como totalidad al
territorio estatal y operar sobre este una división exhaustiva, para construir un mosaico
regional, que normalmente se expresaba en una imagen cartográfica(A. Benedetti, .pp
82).
G. Rohmeder(año?) define a la Puna como una región caracterizadasegún el clima, los
sistemas fluviales, la vegetación, su geomorfología y marca las diferencias que la separan
de otra región y se interesa por la presencia de los recursos minerales (al igual que
Brackebusch). Sostiene que la composición étnica y social… “cambian con las condiciones
que se derivan de los hechos físicos y al revés el factor humano influye en el carácter
florístico del paisaje”(El paisaje entre Jujuy y La Quiaca, pp 96).
En estas concepciones se define a este espacio según sus características geográficas y
climatológicas visibles y palpables, se registran sus componentes que en su combinación
otorgan una particularidad a la misma y la diferencian de otras. El componente social no
es importante, se mencionan algunos rasgos o detalles de la población local o su
influencia con el medio.Estas nociones se corresponden con las del determinismo
ambiental que dominó gran parte de la historia de la antropología ecológica, la idea de
que la sociedad humana y la cultura pueden explicarse en función de su medio ambiente;
la antropogeografía fue su versión más cruda y posteriormente el posibilismo ambiental,
que si bien no suponía una determinación unidireccional, hipotetizaba que el medio
ambiente marcaba las fronteras de las posibilidades deldesarrollo cultural.
Según los análisis realizados por los investigadores G. Karasik y A. Benedetti, las
descripciones de los primeros exploradores (1900) suponían un espacio desértico, hostil y
adverso, lejano y distante como la luna…entre la desilusión y el espanto y se presentaba
como un paisaje absolutamente desalentador:

“es un país salvaje como conejera, donde abundan los guanacos y las vicuñas” (Andrews
en R. Alonso, pp. 196, 2010)

“no puedo decir que el paisaje fuera muy animado, siendo todos los alrededores una
confusión de colinas desnudas y ásperas montañas” (Temple citado en R. Alonso, pp, 197,
2010)

Los investigadores E. Boman (antropólogo sueco) y Von Rosen (explorador sueco)
marcaron fuertes diferencias entre territorio puneño y la quebrada de Humahuaca, no
sólo en la descripción del ecosistema sino en los sentimientos antagónicos que generaban
cada tipo: alegría-tristeza, desierto-paraíso, sombras-hermosura y debido a estas
características hostiles, suponían una población acorde a las mismas. Asi también lo
expresaron distintos exploradores:

“todos los viajeros que pasaron por la puna en el siglo XIX y a lo largo del XX entre ellos
Brackebusch, Becerra, Hunicken, Doering, Holmberg, Cerri, Buttgenbach, Bomen, Von
Rosen, Nordeskiold, Reichert y otros enfatizaron en si riqueza minera pero apuntaron
sobre lo desolado del territorio, la falta de infraestructura, la severidad del clima, la
lejanía, delos centros poblados y de los puertos marinos, entre muchos otros aspectos
negativos” (R. Alonso, pp220, 2010)

“En esta meseta desolada todo se presentaba de colores claro y pálidos (…) Este conjunto
envuelto en una atmosfera diáfana, producía una sensación de tristeza y opresión
inexplicables” (Juan Ambrosetti Viaje a la Puna de Atacama citado en C. Reboratti, pp. 33,
1994)

Estas descripciones e interpretaciones, avaladas en un pensamiento social determinista y
unilineal posibilitaron la construcción de una colonialidad del saber y también del ser, en
tanto se presuponen y asocian paisajes y climas a caracteres propios de los pobladores,
asociaciones naturales y visibles que eran descubiertas y afirmadas por el cuerpocientífico,
pero además evidenciaban la situación de inferioridad y/o la condición deincivilización:

“La civilización en estas gente es nula y si algunos son clasificados de cristianos es
puramente en el nombre, estos son unos tipos de egoísmo, y la única religión de ellos es
tener miedo á las almas, y no omiten llenar la bolsa del cura con tal que este les asegure
que apaciguará las exigencias de estos espíritus que según ellos pasan silbando por todos
los campos que rodean sus habitaciones” ( Becerra 1887 citado en A. Benedetti, pp 326,
2005)

“En cuanto a su carácter, los indios de la Puna de Jujuy se parecen a todos los otros indios
del altiplano: son huraños, reservados, falsos, astutos, perezosos, tímidos, pusilánimes,
sometidos al que manda” (E. Bomancitado en A. Benedetti, pp 326, 2005)

“los indios atacameños poseen la pasividad en mayor grado que quichus y aymaras, pero
una pasividad siempre negativa, pues su primer movimiento i con frecuencia el ultimo es
no hacer lo que seles pide, sin entrar a considerar si es o no de su conveniencia” (Bertrand
276-277 citado en G. Karasik, pp 248, 2003)

“todas estas regiones están habitadas por indios quichuas que son cristianos pero viven
todavía en un estado completamente primitivo” (Brackebusch citado en R. Alonso, pp 220,
2010)

La mayoría de los viajeros producían descripciones altamente despreciativas y
estigmatizantes de la población: primitiva y marginal, sin sentido patrio ni de civilización,
características propias de un ambiente desértico y estéril. Estos atributos negativos se
correlacionan con las supuestas hostilidades del medio que delimitaba la subsistencia
humana de un modo casi insuperable para la existencia social … Son espacios que lindan
con la no-humanidad, no apta para el desarrollo y la civilización. (G. Karasik, pp. 245,
2003).

Como lo afirmara G. Karasik (2003) así como el territorio habíasido valorado
negativamente, también su poblaciónlo era. A través de estos relatos “científicos” se
comienza a forjar la imagen del indio en general, proceso altamente estudiado, revisado y
discutido (poner autores estigmatización trinchero), pero necesario de señalar para este
espacio liminal de la Argentina.
Esta invención del otro (Castro Gómez) es asociado a las condiciones pobres, desérticas y
estériles de su medio ambiente, como una condición o extensión del mismo. Para el
investigador Aníbal Quijano esta invención del otrolegitima los procesos de violencia y
expropiación hacia los pueblos originarios, a través de “un imaginario que establece
diferencias inconmensurables entre el colonizador y el colonizado” y donde las nociones de
raza y cultura operan con un dispositivo taxonómico que genera identidades opuestas
(Castro Gómez, pp. 153, 2000). A través de estas imágenes se justifica el poder
disciplinario, la colonialidad del poder:

“la maldad, la barbarie y la incontinencia son marcas identitarias del colonizado, mientras
que la bondad, la civilización y la racionalidad son propias del colonizador” (Castro Gómez,
pp 153)

Según A. Quijano en esta construcción de modernidad, dos procesos históricos
convergieron en la producción del espacio y tiempo de América: la codificación de
diferencias, expresadas en los conceptos de raza y la articulación de formas de control de
trabajo, recursos, productos en torno al capital y del mercado mundial (A. Quijano, 2000).
Este término de razanos permite analizar los discursos espaciales de las autoridades
académicas legítimas que están al servicio de los sectores hegemónicos y velan por
alcanzar ese poder social acudiendo a supuestas codificaciones de diferencias
biológicasque ubica a unos en estado natural de inferioridad respecto a otros, con el
interés de legitimar las relaciones de dominación y expropiación impuestas por la
conquista y posteriormente por los estados burgueses.
Tal como lo propusiera S. Castro Gómezrespecto a las construcciones de estos primeros
exploradores:

“Las sociedades indígenas americanas tal como fueron descritas por viajeros, cronistas y
navegantes europeos, resultaron elreferente empírico para describir el estadio del
salvajismo y barbarie, propio de una escala de evolución humana donde el ultimo estadio
es el alcanzado por las sociedades europeas” (Castro Gómez, pp 154.)

“¿Los indios de la Puna y del altiplano en general pueden asimilarse a la civilización
europea? ¿Pueden aprender el método de trabajo de los europeos, pueden ser absorbidos
en la masa de la población de un estado “civilizado‟? En general, creo que no” (Boman
citado en A. Benedetti, pp. 326, 2005)

Estas descripciones son adecuadas a las políticas discursivas y de intervención de la
generación del ’80 -barbarie vs civilización- que justifica su accionar genocida. Las
prácticas y conocimientos de las comunidades indígenas y campesinas no eran apropiadas
para el crecimiento económico y social de la nación, por ello era altamente necesario
negar y extirpar la otredad y a la vez desposeerla del total de su territorio (de sus tierras,
de sus recursos, de sus conocimientos).
Esta nueva identidad racial (colonial y negativa) justifica el despojo de sus propias y
singulares identidades históricas y de su lugar en la historia de la producción cultural de la
humanidad:
“ahora son el pasado, este patrón cognitivo, es decir una nueva perspectiva de
conocimiento dentro del cual lo no-europeo era el pasado y de ese modo inferior, siempre
primitivo” (Quijano, pp. 221)

Una vez construida la invención del otro y aprobada por las autoridades correspondientes
se procede a la institucionalización de la misma.Esta información se comienza a reproducir
en los organismos estatales y otros documentos oficiales, para ser divulgada a través de
obras y encuentros científicos-académicos y luego inserta en la enseñanza escolar. La
investigadora S. Quinteros (2002) y L. Romero (2004) analizan los materiales bibliográficos
escolares de esa época de las ciencias geográficas, la historia y el civismo para evidenciar
el discurso “naturalizado” que impone el sector hegemónico, avalado por el grupo
científico dominante.
Esta afirmación también es sostenida por otros autores (Escolar, Reboratti, Benedetti),
quienes además subrayan el refuerzo de estas construcciones en la dimensión subjetiva
para inquirir la representación simbólica del espacio:

“la representación subjetiva, de reconocimiento y diseño cartográfico, que inventan los
contenidos de territorio natural del Estado, constituyendo un discurso legítimo sobre la
soberanía nacional” (Escolar, Quinteros, Reboratti, 1994, pp. 2).

Según Anderson (2007) son tres las instituciones del poder que contribuyen a afianzar esta
comunidad imaginada: el mapa, el censo y el museo, que moldearon el modo en que los
estados coloniales imaginaron sus dominios: la naturaleza de los seres humanos que
gobernaba, la geografía de su dominios y la legitimidad de su linaje” (Anderson, pp228).
La elaboración del mapa supone y atraviesa varias dimensiones, en tanto instrumento que
moldea subjetivamente a través de la cartografía las representaciones simbólicas y
además territorialmente, ya que contribuye a afianzar el proceso de reconocimiento y
apropiación de territorio. Como ya lo expresara D. Harvey“el trazado de mapas no es
neutral, sino que escuando se comienzan a insinuar las formas de apropiación del espacio
para usos privados(pp. 253).
A la vez estas nuevas representaciones del espacio van airrumpir en las percepciones y
experienciasde los agentes locales, intentando transformar sus perspectivas y vivencias y
de este modo activando una vez más la colonialidad del ser.
Sobre estos procesos de colonialidad se proyecta la invención de la nación y su
demarcación territorial, avalada por las comunidades científicas (referido de una manera
irónica) del paradigma dominante que fortalecen los discursos sobre la misma. Estas
formas de ocupación territorial manifiestan la importancia del control del espacio para
ejercer el poder social y así desarrollar relaciones de producción distintas a las locales,
fundamentado en el desorden civilizatorio.

La invención de la Puna en la contemporaneidad
“la Puna, nuestra gran cenicienta”

Todavía en la década del ‘60, el geógrafo Alfredo Bolsipropone seguir estudiando a la Puna
como un ambiente natural muy particular, en el cual se asienta una sociedad simple; le
interesa indagar sobre las técnicas de adaptación al medio, la evolución histórica-
geográfica de las condiciones naturales, en función de las modificaciones o cambio de los
grupos humanos y distingue sus puntos de investigación en unidad fisiográfica, hábitat,
suelo y población (1968). Estos paradigmas, con algunas variaciones y modificaciones,
seguían sosteniéndose en las ciencias geográficas hasta 1980, algunos relacionados a los
estudios del determinismo y posibilismo ambiental.
La mayoría de los investigadores contemporáneos siguen definiendo a la Puna como una
región geográfica ouna región humana, en tanto explican la variación de paisajes y
organizaciones humanas (actividades productivas y reproductivas, las técnicas y formas de
organización social) debido a la combinación de ambos en un determinado espacio, lo que
les otorga cierta particularidad (Romero, 2004, pp 87).A través de las diferencias y
asimetrías “naturales” que presentan cada “región” se construye un “esquema canónico
de interpretación del territorio” (Quinteros, 2002, pp 1).
Lo más interesante de analizar es como aún en la actualidadvan a seguir primando
descripciones yestudios sobre este territorio considerando representaciones de la
primera invención de este territorio: una franja desolada, marginal y pobre que no se
puede anexar al Estado nacional, debido a sus condiciones desfavorables:

“La Puna Argentina es una región única en el mundo. Desde el punto de vista fisiográfico
es alta y ancha, con poco agua y con escasa vegetación y constituye una barrera no solo
para los seres humanos sino también para la atmosfera, la fauna y la flora” (T. Jordan en
R. Alonso, pp11, 2010)

“Las características apuntadas en un capitulo anterior sobre la presión atmosférica y el
enrarecimiento del aire dan lugar a un desequilibrio fisiológico conocido como soroche o
mal de puna, que ha provocado la muerte de numerosas personas no aclimatadas. A esto
se suma el malestar general y la depresión psicológica producida ante la visión del desierto
apagado, monótono y gris” (R. Alonso, pp113, 2010)

“Quien haya vivido en aquella región del Oeste de las provincias de Jujuy, Salta y
Catamarca sabe por experiencia propia hasta que grado las inclemencias afectan a los
habitantes. Una intensa radiación solar, extrema sequedad, temperaturas invernales de
hasta 30° bajo 0, vientos que a veces superan los 100 kms. Por hora, nevadas copiosas,
electricidad en el aire enrarecimiento de la atmosfera, fuertes amplitudes térmicas
tormentas de arena, constituyen una apretada síntesis de los parámetros en los que se
desarrolla la vida. El viento Blanco de Juan Carlos Dávalos” (R.Alonso, pp. 159, 2010) bello
y a la vez despiadado paisaje puneño

“las crónicas de los primeros viajeros que atravesaron la desolada región hasta los
trabajos de una década atrás, todos y sin excepción han soñado con ideas que cambien por
un vergel el gris y silencioso panorama de grandiosa soledad que se observa en la
altiplanicie andina. Es que la Puna es nuestra gran cenicienta” (R. Alonso, pp. 296, 2010)

No solo las condiciones fisiográficas y climáticas de este territorio son desalentadoras,
sino que es condicionante de su población:


“Nos acercamos y encontramos a un hombre de baja estatura, nativo, vestido, con ropas
de lana de llama y ojotas que hablaba quechua y estaba pastoreando las llamas del tal
Acho. No era Coquena, pero se le parecía bastante” (R. Alonso, pp. 308, 2010)

“Cuando vimos su choza no podíamos creer que pudieran vivir en un alero depiedra, que
había pircado a la vuelta y dejado una pequeñaentrada que cerraba con unasmaderas de
cardones atadas con lienzos de cuero. Adentro, el mobiliario consistía en un rectángulo de
piedras volcánicas chatas elevado a unos 30 cm del piso y que estaba cubierto por cuero
de animales que hacían las veces de colchón y cobijas. En frente del camastro
seamontonaban unas bolsas con granos de maíz amarillo y en el piso había una cabeza de
llama sin piel, descarnada, con los ojos muertos que nos miraban fijamente. También
había algunas vasijas de barro cocido y recipientes, a la manera de platos y tazas de
rustica factura cerámica. Nada diferente a un hombre del neolítico” (R. Alonso, pp 308,
2010)

“Viajar por la Puna en esos tiempos era bastante diferente a lo que es hoy no había
caminos ni ferrocarriles, no había comercios adonde comprar, no había hoteles ni
alojamientos y el puneño era casi siempre desconfiado y poco amigable con los extraños”
(C. Reboratti, pp 73, 1994)

Pero además aún se reconoce el trabajo sólido y pertinente de estos primeros explorados-
científicos europeos, revalorizando esa colonialidad del saber:

“Brackebush un ingeniero alemán que exploraba las posibilidades mineras de la Puna, con
eficiencia germana recorrió la Puna de arriba para abajo” (C. Reboratti, pp. 73, 1994)

“solo en los años 1900 y 1901 tenemos siete viajeros con formación intelectual adecuada
para describir el territorio, contra los muy escasos que lo habían visitado” (R. Alonso, pp.
203, 2010)

Para que estos pueblos puedan ser parte de la nación de una manera más homogénea o
efectiva es necesario continuar el proyecto de colonialidaddesplegado hace tiempo atrás
(escuelas, administraciones, persecuciones, discriminación, racialidad, iglesia,
infraestructura, planes de trabajo, organización externa, etc.)

“La población puneña se caracteriza porel bajo nivel de cobertura de sus necesidades
básicas. Esta situación podría ser superada mediante la promoción de nuevas actividades o
mejorando las actuales. Pero para que estas dejen de ser exclusivamente de subsistencia y
logren promover un desarrollo sustentable, se necesita acceder a fuentes eficientes de
energía” (Grupo de energía no convencionales del Instituto de geografía UBA citado en C.
Reboratti, pp. 27, 1994)

Sino también la otra posibilidad para su inserción (y utilidad) en el Estado nación puede
ser su explotación turística, justamente mercantilizar esa imagen lunar:

“Uno de los aspectos más interesantes de esta remota región es la cultura de sus
habitantes, quienes desde tiempos prehispánicos, lograron adaptarse a las duras
condiciones climáticas. Localidades como San Antonio de los Cobres y Tolar Grande
conservan costumbres ancestrales que se reflejan en manifestaciones culturales como la
Pachamama, los misachicos y la apacheta, entre otras. Personas de rostros enigmáticos en
inmensos salares, volcanes, estepas arbustivas, cielo límpido, sol penetrante y lagunas
azules, son sólo algunas de las maravillas que la Puna ofrece para lograr fotografías de
gran impacto. (Sitio Web Oficial delMinisterio de Cultura y Turismo de la Provincia de
Salta)

“La Puna … Las principales actividades económicas, son la ganadería y la agricultura de
subsistencia, y la minería. En los últimos años, el turismo ha comenzado a convertirse en
una alternativa de desarrollo ofreciendo una interesante variedad de actividades para los
visitantes, como el montañismo, la observación de flora y fauna, la participación en
eventos y festividades locales (http://www.turismo.jujuy.gov.ar/region/puna/Secretaría de
Turismo de la Provincia de Jujuy)

“La Puna Jujeña se caracteriza por sus llanuras de altura, la tranquilidad de sus habitantes,
el silencio de la inmensidad y encantadores pueblos de altura.
La Puna, una de las regiones geográficas más amplias del Norte Argentino, cubre la mitad
del territorio de la Provincia de Jujuy, convirtiéndose así en dominante natural de paisajes
únicos e indescriptibles”.( http://www.jujuy.com/circuitos-la-puna)

“La Puna jujeña. Casi nadie conoce las lagunas altiplánicas de Pululos y Vilama. Ni siquiera
los habitantes de la Puna que las tienen al lado. Para aproximarnos a ellas hilvanamos
rutas y caminos del oeste de Jujuy, rastreando pueblos donde escasea la gente, pero
sobran los paisajes coloridos, signados por la riqueza mineral de esta tierra mágica,
hermética y profunda” (http://www.lugaresdeviaje.com/nota/la-puna-jujena)

“La Puna argentina es un mundo aparte, una región remota e ignorada del país que no
había sido mostrada hasta hoy en imágenes(…) Bonifacio del Carril ha recorrido y
fotografiado ese paisaje natural, desolado e imponente: salares, nieves eternas, conos de
lava, desiertos lunares, lagunas lechosas pobladas de flamencos y páramos inmensos
donde pastan las elegantes vicuñas. A pesar del frío y el viento persistente, la intensa
radiación solar y el aire enrarecido por la altura, la Puna ha sido habitada por el hombre
desde hace milenios y alberga ruinas aborígenes, iglesias coloniales y pueblos mineros
fantasmales. Es una suerte de Tibet argentino”. (Presentación del Libro La Puna argentina
Fotografías y texto: Del Carril, Bonifacio, ISBN: 978-987-9395-38-7)

“Extendiéndose sobre todo el tacón del zapato dibujado por el territorio de Jujuy, la Puna
ostenta sus desolados, espectaculares, y sobre todo diferenciales paisajes: inmaculadas
salinas, estepas, planicies altiplánicas, lagunas rodeadas por montañas, y hasta oasis que
matizan con su diversidad biológica la monotonía del paisaje de este desierto de altura.
El circuito de la Puna se compone de numerosos parajes rústicos y casi despoblados, cuya
belleza reside en la simplicidad, el respeto por el pasado y la tranquilidad.
(http://www.argentinaturismo.com.ar/jujuy/circuitopuna.php)

“Calles empedradas, casas de adobe y techos de paja dibujan la postal representativa del
somnoliento y perdido pueblito de Rinconada, en algún tiempo transitado paraje jujeño
por su riqueza en metal dorado. Silencio y soledad es lo que develan hoy sus calles, y por
allí, un insólito balón permite fugarse al pasado descubriendo bajo el pueblo los socavones
de las viejas minas.
Casi ignorando su presente desolado, frente a la plaza, Rinconada conserva en sus rasgos
altivo al antiguo cabildo, así como conserva el nombre de “Confín Aurífero de la Patria”,
aunque todo ello haya quedado en el olvido.
Cobre de Virtudes y Tradiciones, Santa Catalina transfiere la atención del paisaje recio y
silencioso, al particular encanto de su antigua iglesia, la cual guarda el arte de la
imaginería colonial. (http://www.argentinaturismo.com.ar/jujuy/circuitopuna.php”

Las políticas públicas y capitalistas tienen un nuevo plan de explotación económica para
este territorio, se troca la explotación minera por una explotación turística en función de
las particularidades extrañas, desoladas, tranquilas, antiguas, perdidas por lo tanto
pintorescas de sus pobladores y comunidades.
De esta manera se vuelve a otorgar una presencia indígena (anteriormente negada), pero
con los fines de mercantilizarla, es decir ofrecer, exponer y vender sus silencios, sus
olvidos, su soledad, su somnolencia, su tranquilidad, situación que nos retrotrae a las
colonialidad del ser, de esa no ética basada en la racialización, como diferenciación
subontológica legitimadora del abuso y explotación de la singularidad de estas
comunidades, debido además a la destrucción de sus subjetividades.

“los catala, los catala le decíamos… me acuerdo pasaban por Yoscaba arriando las llamas
cargadas y le decíamos un ojotita del pueblo de llamas…. Y nos reíamos y nos
burlábamos…. Que malos!” (Entrev.1, 2008)

Saberes que destruyen subjetividades, violencia de la representación y de la nominación
que se ejerce sobre el otro colonial-diferente. (Quintana, M.)





PARTE II
Construcciones de Espacios Otros
Frente a los relatos e imaginarios impuestos por los sectores hegemónicos, se pueden
contraponer otras historias, otras percepciones y vivencias de ese mismo espacio y
comprender como estas construcciones suponen conflictos por el uso y control del mismo
que se despliegan históricamente y oponen a los grupos sociales con intereses diferentes,
pero fundamentalmente como componen el espacio social.
Como se mencionara anteriormente son por esas mismas mallas de sendas y caminosque
enunciara Madrazo que este espacio también es producido, imaginado y disputado por los
habitantes nativos del lugar y así producen esos otros espacios.
En este punto de discusión nos interesa aportar desde la particularidadpara considerar
estas realidades y su lógica potencial... Pensar desde la diferencia, para la comprensión de
mundos locales (Escobar).Nos interesa partir de esos conocimientos otros, de las
construcciones locales, de sus producciones materiales y simbólicas.
Para E. Dussel (pp. 201) la transmodernidad“un más allá trascendente a la modernidad
occidental” significa un momento multicultural, con sus propias pinceladas y
particularidades, lo que evidencia que la supuesta hegemonía moderna-europea, si bien
influyó en algún grado, no logró anular los conocimientos y prácticas de las culturas
preexistentes. A esta interpretación se puede apelar cuando se analiza la construcción del
territorio a través de las miradas y prácticas particulares-locales y poner en cuestión las
representaciones del espacio otorgado a la Puna en la construcción del Estado nación, y
que en la actualidad determinadas características aún se reproducen discursivamente.
Estos otros modos de construirelespacio reflejan las prácticas que “nunca estuvieron
incorporados a esa modernidad (proyectada de Europa)”(E. Dussel), pero que existen y se
manifiestan en sus distintas modalidades y transformaciones.
A la vez estas otras lógicas nos permiten reflexionar sobre la afirmación de H. Lefebvre,
“La lucha de clases se inscribe en el espacio. Sólo esa lucha puede evitar que el espacio
abstracto asuma el control de todo el planeta y cubra todas las diferencias. Solo la lucha
de clases tiene la capacidad para diferenciar, generar diferencias que no son intrínsecas al
crecimiento económico” (citado en Harvey, pp. 264),si bien para nuestro trabajo de
investigación no es adecuado el concepto de clase, resulta primordial rebatir la
concepción universal abstracta del espacio y visibilizar esas otras formas de producir,
imaginar, percibir y poblar el espacio.

Los Movimientos poblacionales
“Los actuales pobladores del departamento de Santa Catalina muchas veces nos
preguntamos: cuales fueron nuestros orígenes? Cuales fueron nuestros antepasados?
Porque el color de nuestra piel es cobriza? Porque cantamos coplas? Porque cada 1° de
Agosto ofrendamos a la madre tierra pachamama? Porque siempre se está pensando en el
regreso a la tierra donde nacimos? (Jacinto Navarro, Revista Sol y Luna)

Según los relatos de los pobladores, una de las prácticas ancestrales que re-construyen
este espacio son los movimientos poblacionales, como una práctica propia, que a pesar de
los procesos de colonialidad, se repiten y reconfiguran.
En el norte de la Argentina han representado prácticas sociales recurrentes, que
contribuyeron a configurar y reconfigurar el espacio social; constituyen prácticas
complejas que componen intensamente el proceso histórico de construcción de los
pueblos. Las distintas experiencias y trayectorias enunciadas por los actores evidencian
esta densa red de relaciones sociales, políticas y económicas que dinamizan el territorio.
Eduardo Miguez nos señala la necesidad de captar “la experiencia concreta de los agentes
sociales, rescatar la propia visión de los actores del proceso”más que continuar en el
análisis delos impactos de las migraciones masivas en la estructura social y los procesos de
modernización (propios de los estudios de las sociedades modernas). Nos interesa
comprender los movimientos en su especificidad histórica y no realizar una tipificación
extensa de su complejidad, porque no sería útil para los fines de nuestra investigación.
Dentro de este espacio, fronterizo por cierto, los movimientos poblacionales son
constantes y relacionan a los grupos domésticos asentados en el actual norte de
Argentina,en Jujuy las localidades y parajes de Santa Catalina, El Angosto, Oratorio, San
Juan y Oros, Cieneguillas, Piscuno, Casira, Puesto, Peña Colorada, Cabrerías, etc. y en el
sur de Bolivia, de Potosí y Villazón las localidades y parajes de Tupiza, Talina, Lípez,Estarca,
Pastos Grandes, Esmoca, Sarcarí,etc. y el norte de Chile (aunque de éste último no hemos
podido registrar relato, sólo información bibliográfica).
Estos movimientos se cristalizan en los relatos orales de los vecinos, apelando a la
memoria colectiva, relatos que enuncian las percepciones de los actores con respecto a las
relaciones que sus ancestros re-creaban con otros vecinos:

“Mira, nosotros desde que estamos acá, limitamos con Bolivia y lo que estamos también
limitamos con Cabrería y tenemos cerca el tema de Bolivia, nosotros tenemos acá en este
momento la gente de Bolivia, están acá. Hace mucho tiempo cuando se buscaban las
parejas…., muchas veces antes se venían muchachos que venía a verla a las ..a ellas”
(Entrev. 5)

“Antes la gente de antes iba y venía (Argentina-Bolivia)… no todo el tiempo, pero era de
siempre ir hasta allá, hasta los parientes (…) mi padre élfue a pelear a la guerra del Chaco,
porque él era de allá de Bolivia y de ahí de Talina y de San Carmen toda la gente se ha ido
a la guerra”
“hace mucho tiempo, me contaron mis abuelos, mi abuelo se llamaba Emiliano Puca, de
los Puca de Bolivia…” (Relato de vida EP 18)

Estos movimientos pueden ser comprendidos como estrategias elaboradas socialmente
bajo una lógica práctica (P. Bourdieu) que le permiten a las agentes sociales producir y
reproducir sus modos y formas de compartir, de conocerse, de relacionarse, de promover
sus trueques, participar en las fiestas, las ceremonias con comunidades vecinas. Del
análisis de los relatos orales se interpreta estas estrategias en distintos sentidos, una de
ellas en tanto grupo que extiende y afianza sus relaciones parentales.
Estasestrategias
7
(p. Bourdieu) que se relacionan estrechamente con el habitus –lo social
inscrito en el cuerpo-, si bien están imbricadas en principios individual/personales, parten
de un mundo de experiencias y significados sociales como las experiencias ancestrales.

“Según dicen los más ancianos, que así se hacían los parientes, antes se recorría mas, se
caminaba mucho” (Entrev. 41)

Estos grupos domésticos, que reclaman su pertenencia a las etnias coyas y aymaras,
extienden sus prácticas y relaciones con distintas comunidades, situadas mucho más allá
de lo que posteriormente se iba a delimitar como territorio nacional argentino. Por ello
este espacio es reconocido por los pueblos indios como un territorio, en el cual juegan su
propia lógica, desde sus prácticas y conocimientos; es construido por la experiencia de
ellos y no se condice con los límites fronterizos.
Estos movimientos se deslizan desde tiempos ancestrales y eran regulares. Se recreaban
objetivamente orientados a construir y afianzar las relaciones parentales, de matrimonio y
compadrazgo; para conocer parejas, para ampliar sus vínculos sociales. Las familias
transitan y se visitan para conformar redes sociales, compartir experiencias y prácticas
culturales. Esta práctica ancestral se perpetúa en la actualidad, las comunidades van
conformando “pueblos”, reproduce el permanente juego de construcción y reconstrucción
social, con distintas connotaciones según los agentes que la representan.
En el análisis de las actas de Matrimonios y Nacimientos de Santa Catalina (desde 1889, si
bien son documentos del siglo XIX) nos cuentan de la presencia de familias venidas de
Bolivia y evidencian las relaciones tejidas con las familias de Santa Catalina.
Las familias como Rendón, Alanoca, Nieve, Condori, Chambi, Guanuco, Aguaysol,
Aucapiña, procedentes de Puesto y Pastos Grandes de Bolivia contraen matrimonio con

7
Estrategias:“..no la persecución intencional y planificada de antemano de metas calculadas, sino al despliegue activo de líneas de
acción objetivamente orientadas que obedecen a regularidades y forman configuraciones coherentes y socialmente inteligibles, aunque
no se apeguen a ninguna regla consciente o no busquen objetivos premeditados planteados como tales como un estratega” P.
Bourdieu, año, pp<=

los pobladores de Santa Catalina y sus alrededores. La cristalización de estas relaciones
construye una densa red de alianzas que se condensan en el espacio.
Enestas actas se puede rastrear la presencia de familias de nacionalidad boliviana, familias
que residen muy cerca de Santa Catalina, como ser Sarcarí, Casira, Talina, Esmoca. De dos
casamientos que se festejan en la apertura del Acta (1889), en uno de ellos participaban
familias bolivianas (Castillo, de Diez, Pacci), y el otro era de una pareja de “Cerrito” caserío
muy pegado a Bolivia (Calizaya).
De 1890 a 1899 se festejan 53 matrimonios, de los cuales en 19 intervenían familias
bolivianas (Vázquez, Castillo, Aguaysol, Wayar, Farfán, Murgnia, Ibarra, Painanillos,
Nieves, Corimayo, Clemente, Alberto, Flores, Urzagaste, Bautista, Martínez, Mamaní,
Choqui, Gaspar, Cruz). En esta década seregistraron más casamientos debido a que
parejas ya consolidadas deciden asentar su matrimonio en actas legales.
Durante la década 1900-1909 de 20 matrimonios, en cinco intervienen novios y novias
bolivianos, en la siguiente década de 29 matrimonios participan en siete, en la siguiente
de 24 matrimonios se anuncian en cinco y en la última década analiza (1930-1940) de 16
casamientos participan en cuatro:


Las familias que circulan y se enredan son de Piscuno, Oratorio, Timón Cruz, Puesto,
Hornillos, Cerrito, Canchuelas, Puesto Chico, Cieneguillas, Tafna, Merco, Minas Azules.
Matrimonios y movimientos vecinales
Años
Cantidad de
matrimonios
Participación de familias
venidas de Bolivia Apellidos
1889 2 1 Castillo - De Diez Pacci
1890- 1899 53 19
Vazquez, Castillo, Aguaysol, Wayar, Farfán, Clemente,
Alberto, Flores, Urzagaste, Bautista, Martínez, Mamaní,
Murgnia, Ibarra, Choqui, Gaspar, Cruz, Painanillos, Nieves,
Corimayo.
1900 - 1909 20 5 Carrillo, Laime, Mamani, Peñaloza, Cruz, Sanchez, Martinez
1910- 1919 29 7
Vilte, Choque, Farfán, Martinez, Gaspar, Mamani, Cabello,
Toconás, Morales, Clani
1920-1929 24 5 Cruz, Vázquez, Rosales, Clemente, Flores
1930-1939 16 4 Morales, Cruz, Choque, Zotar, Clemente
Fuente: El aboraci óa propi a en base a Actas de Matri moni o - Regi stro ci vi l Santa Catal i na
Es significativo señalar las residencias de estas familias (tanto de un lado, como del otro)
fundamentalmente en caseríos y parajes dispersos, no nucleados aún en un centro
administrativo. Son pocos los novio/as que residen en Santa Catalina o Lípez, pueblos más
grandes.
Estos movimientos nutren, no sólo el campo social, sino que en su permanente devenir
producen y comparten prácticas y discursos sociales, que fortalecen la continuidad y
vecindad étnica-cultural, refuerzan las relaciones y reconfiguraciones socio-culturales con
las comunidades de Bolivia:

“y bueno los primeros habitantes (Cieneguillas) como eran los Gutiérrez que ellos venían
de Bolivia, doña Manuela Ruiz, Juan Valdiviezo que era el juez de paz, el venía de Yavi”,
don Pedro Robles, Peñaloza y mi padre también hizo ahí su casa… Cardozo” (Entev. 1)

“Y si hay mucha familias que están dispersadas, por ejemplo de acá (Santa Catalina) se
consigue marido de allá y se viene de allá o sino en mi familia se consigue marido de Casira
y se viene a vivir acá” (Entrev. 15)

“Nosotros mis hermanos somos todos hemos nacido acá, en Argentina, pero después mi
papa y mi mamá vienen de Bolivia” (Entrev. 16)

En las Actas de Bautismo, que dan su apertura en 1891también se refleja esta alta
movilidad social que contrae y dilata a las formas de poblar, que acerca y enmaraña a las
familias: Simeón Rendón, Gaspar, Bandera, Mamani, Martínez, Maizares, Quispe, Rueda,
Gómez, Carrasco, todas ellas venidas del país vecino, pero no necesariamente asentadas
acá, sino como parte de ese vaivén.
La gran mayoría de los relatos visibilizan esta estrecha relación con Bolivia, sólo se registró
la presencia de una familia venida desde el norte de Chile:

“mi abuela era natural de acá de la zona y mi abuelo dicen que vino por Chile y se afincó
acá, con todos, porque ellos vinieron con un grupo de la familia, vinieron los primos, todos
y otros pasaron para Yavi” (Entrev. 12)

Estos relatos y percepciones ponen en cuestión los postulados de la mayoría de los
trabajos de migraciones cuando suponen el desarraigo y desanimo que puede implicar
subjetivamente en los actores sociales su partida. En distinción a lo que algunos autores
(Reboratti (1986), Pachano (1986), Maguid (1993), Miguez (1993) perciben en la
problemática de las migraciones, sobre el sentido del lugar de “destino” como un lugar de
desamparo, miseria, violencia y el desarraigo (Reboratti, pp. 14, 1986), en este contexto
los movimientos toman una forma totalmente distinta, donde estar del otro lado es casi
como “estar en casa”, debido a la proximidad socio-cultural, la expansión de redes
parentales y de amistad e inclusive la continuidad físico-geográfica.
Más allá de su cercanía socio-cultural, los actores sociales despliegan y fortalecen sus
mapas cognitivos, construyen con sus actos en sus prácticas cotidianas, posibilitando un
mundo de sentido común que le permite relacionarse con otras comunidades.
Según el primer censo (1869) de una población de 2.640 personas en Santa Catalina, el
91% se asentaba en la zona “rural” de manera dispersa, sólo un 5% era extranjero, pero el
99% de ellos procedían de Bolivia.
Para el censo de 1895 se siguen manteniendo los mismos porcentajes (la población se
mantuvo constante –incluso se produjo una pequeña merma (1869: 2649, 1895: 2454). La
población extranjera sigue siendo del 5% y el total de ellos viene desde Bolivia, repartido
equilibradamente entre los dos sexos. El 40% son jóvenes (18 a 31 años). La gran mayoría
de las familias se asientan en zonas rurales (93%).
Algunas familias venidas de Bolivia se dedicaban al comercio y a la minería. Las mismas
generaron redes de alianza y parentesco con aquellas familias del pueblo que se
dedicaban a las mismas tareas.
Las personas mayores rememoran las alianzas celebradas, que contribuyeron a conformar
el campo social y político, posicionando a las familias según las redes, los capitales que
pudieron acumular o intercambiar en la imbricada trayectoria de la cotidianidad.

“ todos son parientes con la gente que viene de Bolivia, todo el mundo, los Farfán, todos
son de Bolivia, todos los que viven acá; porque antiguamente era territorio de Bolivia,
cuando se forma la división de las tierras, queda una gente para acá y otra para allá, pero
la gente que vive acá era de Bolivia” (Entrev. 14)

Por ello más que buscar un origen único y lineal o tratar de delinear procesos migratorios
con puntos fijos de destinado y partida ….Los actuales pobladores del departamento de
Santa Catalina muchas veces nos preguntamos: cuales fueron nuestros orígenes? Cuales
fueron nuestros antepasados? (Jacinto Navarro, Revista Sol y Luna), se puede enunciar
que los pueblos se conforman por este continuo movimiento entre las familias y
parientes, que inclusive se reproducen en la actualidad. Sostenemos que intentar trazar
trayectos lineales, entradas y salidas, orígenes y destinos, tiempo de estadía no nos
permite comprender estas relaciones en su especificidad histórica y local.

La autora Gil Montero en su tesis doctoral (2005) analizauna complementación de los usos
residenciales: las residencias múltiples, refiriéndose a dos distintos puntos de vivienda de
las familias que habitan en la Puna. Sostiene que ya desde 1700 estas familias recorren el
camino cerro-pueblo según las necesidades que surgían. Una vivienda estaba situada en el
interior de las fincas, en las cuales arrendaban (o cuidaban) y allí realizaban sus prácticas
pastoriles, agrícolas, lavado de oro; por otra parte mantenían una vivienda cerca del
pueblo, a la cual iban para regularizar su situación con las autoridades coloniales o
estatales (según sea el contexto) referidas a los impuestos o tributos y las imposiciones de
la iglesia.
En trabajo de campo se pudo constatar estas formas de organización en la antigüedad de
determinadas familias, sin embargono de una manera lineal, sino que en una compleja
articulación de uso y ocupación habitacional imbricada en una red de parentesco y
compadrazgo, de forma comunitaria y solidaria. Muy pocas familias tenían casas en el
pueblo, sólo unas cuantas, pero que lascompartían con sus parientes y vecinos, por ello se
visitaban, se frecuentaban y se recibían para las fiestas u otras circunstancias especiales.
Reciénpara la década de 1970-1980con las políticas de expulsión de muchas familias
arrenderas de las fincas privadas, la donación de tierras municipales y el acceso a nuevos
servicios se posibilitó la construcción y traslado temporal a una vivienda en el pueblo, que
se fue transformando en “pueblo nuevo” (SC) y se puede dar esta lógica de residencias
múltiples, aunque ahora son los puestos al interior los que merman y deber ser
compartidos por aquellos que quedan:

“y si, porque esa gente tiene haciendita y los fines de semana se va para allá para adentro,
ellos también viven acá, pero todos tienen sus vivienditas allá, tienen sus puestitos afuera,
en las fincas” (Entrev.14)

“por ello es que los fines de semana ves algunas casitas con los candados o cerradas,
porque se van para sus puestos… en realidad a la casa de algún pariente, porque muchos
ya no tienen allá” (Entrev. 25)

Muchas familias que aun trabajan en el interior del campo comparten una residencia con
algún familiar en el pueblo e inclusive se alternan tiempos y prácticas. Del trabajo de
campo se pudo analizar algunos casos: Don E.Puca tiene una vivienda en el pueblo y
también una haciendita de su familia cerca de allí, por lo que se va durante el día nomás
(casi todos los días), sale a la mañana y regresa a la tarde (tiene ovejitas); en el caso de la
familia Solís que también viven en el pueblo, su hermano vive alinteriordelcampo con su
familia, pero se visitan y se alojan y los fines de semana lo van a ayudar; la esposa de Solís
también tiene una hermana que ha quedado en su antigua hacienda, en el caso de que
ésta necesite quedarse en el pueblo lo hace en lo de su hermana; el caso de doña Leo
quevive en el pueblo y su hija ha quedado en la hacienda de El Angosto, los fines de
semana la va a visitar, igual que su hija y su parentela cuando viene al pueblo, se queda en
lo de doña leo, así como también las otras dos familias de doña Leo que viven allá; el caso
de doña Leoncia que vive en El Angosto pero sus hijos viven en la casita del pueblo, para
que vayan a la escuela, pero los fines de semana se van a ayudarla.
De manera se puede interpretar las distintas formas del poblar y componer el pueblo,
como prácticas en movimiento que se internalizan en los esquemas de percepción y
concepción del tiempo no lineal ni tan fácil de catalogar.
El investigador C. Reboratti también menciona el continuo movimiento del ganado,
fundamentalmente, para un adecuado pastoreo entre sitios de verano e invernada y
afirma la importancia de las estrategias y conocimientos de los pobladores respecto a su
medio circundante para lograr un manejo integral del mismo (C. Reboratti, 1994), lógicas
que serán examinadas en capítulos posteriores.

Intercambios, trueques y fiestas
Estos movimientos poblacionales como estrategias experimentadas en la vida doméstica
de los sujetos, le permiten desenvolverse en esta cotidianidad y generar distintas prácticas
para enfrentar diversas situaciones, como ser el intercambio o trueque de bienes y/o
productos para complementar su economía familiar, a través de largos viajes organizados
o en fiestas o en encuentros comunitarios.
La autora Gil Montero (1997) afirma la importancia de la “movilidad” en estos espacios ya
desde finales de la colonia y aunque ella prepondera las actividades en relación a sus
necesidades materiales, sostiene que estos movimientos son difíciles de categorizar
debido a su particular modo de organización y su lógica enmarcada en sus prácticas
culturales.
Nuestra hipótesis sostiene que estos movimientos construyen el espacio, componen los
pueblos y son lógicas prácticas que generan y refuerzan las relaciones parentales y
vecinales, con el interés de consolidar el campo social y jugar con esos capitales en su
reproducción cotidiana, pero también juegan a formas de reproducción económica social:
los intercambios y/o trueques. Sin embargo estas últimas prácticas no son específicas del
campo de lo material o de lo económico, sino que son prácticas embebidas en lo social (K.
Polanyi).
La práctica ancestral de los intercambios es otra forma de recorrer y crear el territorio, de
conocer y fijar puntos de amigos y parientes, formas de buscar novias y compadres, bajo
estas lógicas de lo económico incrustado en lo social, como parte de un mismo proceso:

LT. Llamas, ovejas y cabras y también animales como ser los asnos, y más antes siempre se
trasladaban siempre a Bolivia a comerciar, pero ahora no tanto. En cambio, antes más que
nada, mucha gente iba… ahora en vehículo, lleva la mercadería que traslada de la Quiaca
o desde otro punto lo hace en vehículo, pero más antes todo el traslado era en burro.
Hacía caminata 4 o 5 días hasta llegar a destino. Y todo utilizaba en burro, para comerciar
(Entrev. 5)

En el análisis de los relatos de vida, se puede inferir lo que significaban esos viajes: eran
viajes planificados, realizados por determinados grupos de personas, según épocas y
productos; su trazado se regía según los conocidos, amigos y parientes que lo podían
recibir y/o alojar, así como también los productos a trocar.
El bisabuelo de un entrevistado se dedicaba a estos viajes e inclusive deja su vida en uno
de ellos. Para realizar los mismos, llevaba a sus dos hijos mayores varones y cargaban en
dos mulas y una llama lo que producían en la tierra que le arrendaba el patrón: charqui y
chalona (de ovejas) con rumbo hacia Tarija para traer manzanas, maíz y harina:

“yo te hablo del antes del antes todas cosas de antes, que pasaban antes como no había
frontera, no había Bolivia, no había Argentina y pasaban de aquí, de Catalina, de estos
lugares algunos bajaban hasta Tarija, iban a cambiar, ellos hacían trueque, cambio,
trueque cambiaban eso, ellos por ejemplo daban chalona entonces de allá traían maíz, la
harina y... estaban meses con burros y llamas” (Relato de vida EP-18)


“Y bueno, mas antes también se iba a comerciar en burros, y se iban por Piscuno, Casira y
de ahí para Talina y por lo general ponían traían las lanas y los cueros, pero eso traía la
gente que vive en el más adentro y traían para acá también (Santa Catalina), cuando ya
había negocios y lo cambiaban por bolsas de harina“ (Entrev. 11)

“ellos llegaban después de un mes a veces y la abuelita ya sabía cuando llegaba y lo
esperaban con chicha, chicha de maíz ahí en la apacha, ahí en el mojón, se iba al mojón”
(Relato de vida EP-18)

Estos viajes significan todo un acontecimiento social o al menos familiar y se esperaba el
regreso de los parientes partidos en el mojón, para recibirlos, darles la bienvenida,
escuchar las noticias de las tierras más lejanas, ayudarlo con los productos obtenidos.
Este espacio era transitado por estas familias y producido como un lugar de intercambios,
un comercio sin un punto fijo y estático (K. Polanyi) entre pueblos originarios en los cuales
circulaba chalona, charqui, coca, lana, tejidos, oro, cueros, sal a cambio de frutas, maíz,
frutos secos.
G. Madrazo traza los viajes de las comunidades de toda la puna (jujeña) hacia Bolivia e
inclusive los valles calchaquíes; la autora Gil Montero menciona que estos intercambios
recorrían hasta los valles de la actual Bolivia, el norte chileno, los valles calchaquíes, la
quebrada de Humahuaca y los valles orientales (Gil Montero, pp. 55 (a8)) y B. Gobel
afirma: con o sin Jama los susqueños conocen y tienen relaciones con los “chilenos” a
través de viajes de intercambios hacia los oasis del desierto de Atacama (B. Gobel, 1998).
Así también C. Reboratti afirma:
“La Puna participaba en un amplio sistema de producción e intercambio de alimentos,
telas, adornos y objetos, que abarcaba desde el Pacífico hasta el borde del Chaco, más allá
de las sierras de Santa Victoria y Zenta (…) todo se hacía a través de una red de caminos y
sendas por donde transitaban las llamas, llevando mariscos disecados y conchas marinas
de la costa del Pacífico al altiplano” (C. Reboratti, pp 52, 1994)

De nuestro trabajo de campo se deja entrever estos movimientos con el sur de Bolivia y
de los caseríos del interior hacia Santa Catalina y Rinconada (aunque no se logró captar los
intercambios con Chile):

“más que comercio era un intercambio que teníamos con Bolivia, Bolivia nos traía también
productos disecados, fruta disecada, manzana, peras, higos, uvas también,
intercambiaban así por carne, lana, tejidos” (Relato de vida ep 18)

“y allá en El Angosto de acá hay que caminar como unas ocho horas, es para allá arriba, es
un verde muy lindo, muy lindo! Era tan lindo que había manzanas, duraznos ricos ricos,
deliciosos!
Edora: y lo podía cambiar allá en el pueblo? (SC)
Claro señorita!!claro las cambiábamos porque eran deliciosas, en la fiesta también
llevábamos (Entrev. 25)

“y con las cabras a veces le entregamos a la escuela, sino la vendemos por ahí (en Santa
Catalina) o lo hacemos cambio por… con algunas cosas que no sembramos nosotros,
vivimos de eso” (Entrev. 27)

“E: ah! De donde traían el molle y quien traía? No le hablo de la época de ahora, sino de
la época de ud, de más antes de ud
J: Venia de Estarca
E: anota que el molle venía de Estarca
J: venía de Estarca el molle, ese mandaba el juez de paz
E. el juez de paz
D: de Bolivia?
J: si, de Bolivia, se iban con 2 burros, 3 o 4 burros y otras cosas a cambiar
D: cambiar porque?
J: por grasa, carne, algo ...
(Reunión con Abuelos, 2008)

Las familias que se dedicaban al lavado de oro también viajaban con pepitas y/o gramos
de oro para trocarlo por mercaderías y otros productos que necesitaban para
complementar su reproducción socio-económica.
Dada estas prácticas espaciales coincidimos con Gil Montero (quien retoma la idea de
David Browam, citada por ella) que más que practicar un control de pisos verticales, al
estilo del modelo propuesto por J. Murra, en este territorio el acceso a los distintos
recursos que garantiza la reproducción de los grupos domésticos, se realizaba por el
trueque e intercambio en los viajes y en las ferias, por caminos que se fueron
construyendo desde periodos prehispánicos (Gil Montero, pp 53). Así también lo sostiene
G. Madrazo:

“En 1850 el trueque recíproco interétnico era una realidad vigorosa y se articulaba a la
producción familiar para la autosubsistencia, aun cuando debió afrontar el obstáculo muy
serio de las disposiciones aduaneras”( G. Madrazo, pp. 133, a4)

Según Madrazo (pp 130, a6) es notoria la relación de este territorio con “zonas étnicas”
del sur de Bolivia y de los Valles Calchaquíes, que evidencian la “relación simbiótica”
antigua basada en la complementariedad para el intercambio equilibrado intraétnico. Más
allá de que se pueda discutir los conceptos de relación simbiótica y de intercambio
equilibrado que remiten a postulados funcionalistas que pregonan el orden antes que el
conflicto, nos interesa señalar estos intercambios como prácticas ancestrales que
permiten otros espacios de representación.
Este autor propone que además de estos tipos de intercambio, los indígenas desarrollaron
un mercado alternativo como la venta de productos pastoriles, sal y ganado en pie a
Bolivia y Chile (Madrazo, pp 137, a6), sin generar contradicciones con los intereses
comerciales de las clases dominantes, debido a la necesidad de conseguir dinero en
efectivo para pagar las contribuciones mobiliarias (1863) y los arriendos (principal medio
de captación de excedente de los propietarios). Esta idea también será cuestionada
posteriormente ya que esta extracción y obligación de pago de arriendo o tributo generó
conflictos, contradicciones, luchas y enfrentamientos.
S. Palomenque también afirma que los indígenas tenían distintas formas de conseguir
dinero: la venta de lana de vicuñas, productos, sal, el trabajo en la minería y el arrieraje.
Con respecto al arrieraje al parecer es la misma actividad que los “troperos” y se refiere a
aquellos grupos o personas que se encargaban de trasladar los animales de carga
(camélidos y mulares) al centro minero del sur de Bolivia.
Estos movimientos de intercambios y trueques contribuían a intensificar los lazos sociales,
políticos y ceremoniales entre grupos domésticos de distintos pueblos. Por ello otro de los
espacios tan interesantes y significativos fueron los encuentros de las ferias y fiestas
ceremoniales, que nos hablan de la necesidad de circular, percibir, vivenciar y representar
el espacio y que aun en la actualidad siguen festejando y uniendo a las comunidades:

“También así como nosotros nos vamos a veces para Bolivia y ellos vienen para acá la
fiesta patronal, el 29 de setiembre es el aniversario del pueblo, es una fiesta que hacemos
con todos y nosotros lo hacemos a burro, caminando y ellos vienen para acá también”
(Entrev. 5)

“Y ahora para la feria vamos a llevar de cuando teníamos lana, acá cerquita guardada
lana teníamos y la hemos descubierto y después sirve para vender, para cambiar, eso
estamos descubriendo nosotros
Edora: y que es para ahora? Para la feria?
Claro, claro, yo hago tejido, pero esto que tenemos es para cambiar por alguna otra cosita
Edor: y que cosita?
No se, porque antes era así cinco kg. Valía una bolsa de harina y entonces con unos
cuantos kilos se pagaba… y ahora dicen que como 12 …15 kg. te están dando por bolsa
pues, por eso no conviene, yo voy a ver, pero así no conviene, por eso hay mejor que tejer
para vender (Entrev. 29- San Fco)

“yo vengo traigo carne seca (cabritos) para cambiar por maíz o para comprar la harina,
ahora también necesito lana, porque tengo cabritos, no ovejas (Entrev. 30)

“hay una plaza donde semanalmente se celebra una feria a la que vienen los bolivianos
para hacer sus compras de haciendas, etc. el consumo de maíz es inmenso, porque los
jujeños lo emplean en fabricar la chicha, bebida fermentada que consumen los indígenas
con preferencia a cualquier otra, y el exceso de consumo de este cereal se exporta para los
mercados Perú-bolivianos” Censo 1869 pp 566

Estos espacios contribuyeron históricamente a condensar la red de intercambios de
productos y ampliar los canales de comunicación de este territorio puneño. Estas prácticas
implican la incursión en otros campos, sugiere una importante participación en la
reproducción social, cultural y simbólica, representa una compleja dinámica de contactos
y relaciones, que concentran un sentido de pertenencia e identidad (Reboratti).
Son conocidas las ceremonias y fiestas en las que se encuentran las familias coyas –
aymaras: la Manka fiesta, fiestas de Pascua, la Pachamama, las fiestas patronales de Santa
Catalina, Fiesta Patronal de la Virgen de Canchillas, la feria de Yavi, Vigen de La Candelaria
en Cieneguillas, Paicone, Casira, etc.

“(25de Noviembre- Santa Catalina de Alejandría)
Cuando nos dirigíamos en el camión de la municipalidad hacia la localidad de El Angosto
dos días anteriores al 25 de noviembre, fiesta patronal, constantemente nos cruzábamos
durante el camino con familias o grupos de vecinos (parejas, pareja con niños, dos tres
hombres solos, grupos mas heterogéneos) con sus burros adornados, cargados con los
productos para intercambiar en la feria. Son familias de El Angosto, La Ciénaga, Peña
Colorada y otros lugares perdidos en el territorio fronterizo. Cargan a sus burros (cinco o
seis) con bolsas de trigo, lana, chalana y algunos cueros de chivos con la intención de
trocarlos por harina de maíz, azúcar, frutas y otros. Según los relatos de los presentes en el
camión hay familias que vienen de Bolivia que caminan hasta una semana inclusive,
trayendo sus burros cargados (…) vienen familias que participan de la feria vienen de
Bolivia Villazón, Sarcarí, Casira, Casa Grande con productos como verduras, frutas, maíz,
especias, aceites y aguas medicinales. También se asientan vendedores que ofrecen de
todo un poco (Villazón) con sus cajas de “cositas” hilos, pilas, agujas, cuchillos, linternas,
cartas, pinzas, etc.(notas de campo, 2009)

Estos encuentros permiten un intercambio “material” de productos y servicios que se
embeben en la “esfera social” (Polanyi), por ello es que nos estamos refiriendo al análisis
de la reproducción económica-social de los grupos domésticos. El encuentro (y búsqueda)
de parientes, amigos y vecinos fortalece el campo social.

“Con motivo de festejar el San Antonio todos salen de sus casuchas y se reúnen en el lugar
citado, ocupan las casas hasta esta fecha bien atrancadas, aparece el sacerdote de una
ciudad más grande, se dicen misas, se realizan casamientos .bautismos. Ante todo día y
noche se baila, come, bebe, juega y se dedica al amor. Tal fiesta dura cuatro semanas;
después la gente se retira satisfecha por un año a sus casuchas lejanas” (Brackebusch
citado en R. Alonso, pp. 222, 2010)

Debido al histórico y dinámico movimiento, ninguna familia “migrante” es reconocida y/o
estigmatizada por su lugar de nacimiento, porque justamente penetran en este juego de
composición y recomposición del campo social, donde su cancha de juego es el territorio
en el cual despliegan sus prácticas y conocimientos y comparten sus trayectorias,
experiencias, por tanto sus habitus.

“sus costumbre , su carácter y sus tendencias son netamente bolivianas pero no les
importa pertenecer a cualquiera de las naciones limítrofes, siempre los dejen tranquilos y
no les cobren diezmos” ( Cerri, citado en Karasij, pp. 247, 2003)


Como afirma G. Karasik (1999) cuando se refiere a la frontera argentina-boliviana para
principios del siglo XX:
“La vida social local no estaba segregada hasta entonces por la pertenencia a una u otra
comunidad política, parientes y amistades podían residir en ambos lados del límite estatal
y circular a través de él sin obstáculos institucionales”. (pagina)

(SERA NECESARIO DESARROLLAR Y TRABAJAR LOS CONCEPTOS TEORICOS DE KARL
POLANYI DE COMERCIO, MONEDA E INTERCAMBIO?

Frontera trasera
“yo te hablo del antes del antes todas cosas de antes, que pasaban antes como no había
frontera, no había Bolivia, no había Argentina “(Emiliano Puca)

Comprendiendo la construcción de este territorio a partir de los conocimientos y prácticas
de los agentes locales es que proponemos la hipótesis de la presencia ancestral de una
“frontera trasera”, un libre tránsito de los vecinos, como un espacio doméstico, en
continuo movimiento e intensificación social, que se construye por las relaciones y
prácticas de sus protagonistas que juegan a ser los ‘dueños’ de allí. Si bien se pueden
señalar cuáles son los lugares (localidades y parajes) que abarca esta frontera, ello no
significa que configure un espacio fijo y estructurado, sino que constituye un espacio
cotidiano en permanente transformación, en el cual se prioriza el análisis de lo íntimo, de
lo doméstico.

Edora: uds dice que por acá debe haber lugares para ir a Bolivia, no es necesario llegar
hasta La Quiaca, sino que, que frontones serán, es como una zona, no?
JF. Todavía, exactamente, por camino de herradura, camino de herradura, camino de
burro, camino que nosotros tenemos para ir a nuestras estancias, nuestros puestos..
Edora:. Y es por acá, por la Ciénaga?
JF. Si, hay lugares, pero por ahí por la Ciénaga se puede pasar con vehículo, y por acá por
Paicone también pe puede pasar con vehículo se puede llegar hasta..
Edora:. uds, como lo hacen?
JF. Nosotros lo hacemos a burro, caminando y por esos caminos que nosotros sabemos
(Entrev. 5)

“y claro prácticamente no había frontera… estaba acá nomas la gente, que venía por el
paso de Lípez, Huaillaca, por El Angosto” (Entrev. 12)

En este sentido comprendemos a estos movimientos como espacios en construcción, en
los cuales también se forjan relaciones de disputa y resistencia. La investigadora E. Belli
define a las migraciones como:

“uno de los diversos procesos materiales que producen las lógicas prácticas con que las
personas y los colectivos sociales producen, reproducen y transforman la vida, forma parte
de los procesos sociales a través de los cuales los pueblos resisten frente a las políticas de
subordinación y despojo de los estados y capital” Belli-Slavustki (2001), pp 35.

Esta propuesta nos permite abordar estos procesos en su complejidad, considerando la
construcción de espacio otros como formas de resistencia, de comprender esta marea en
movimiento como un espacio contra-hegemónico en el sentido de que se contrapone y
desafía los trazados fronterizos impuestos desde la invención de Estado-nación y de las
caracterizaciones de los exploradores europeos como saberes (prácticos y discursivos)
legítimos.
Este espacio alternativo escapa a la presencia y violencia física y simbólica ejercida desde
el Estado a través de sus autoridades en la frontera, como paso oficial, vigilado y
controlado, fundamentalmente desde su materialización en el punto La Quiaca – Villazón
en 1940; no son los gendarmes los dueños de ese paso, tampoco los empresarios mineros
ni los comerciantes, sino los pueblos preexistentes que lo regulan y lo reconocen.
Las familias siguen caminando estos corredores para mantener y afianzar las redes
familiares, festejar los encuentros, participar de las ferias y fiestas, intercambiar
productos, por lo que es difícil delinear una trayectoria direccional y específica, sino que
este trazado se transforma y moldea cotidianamente. No se puede precisar una época, un
momento, qué familias, que lugares de destinos, sino que justamente constituyen
movimientos discontinuos y particulares, propios de la esfera doméstica.

“nosotros tenemos algunos parientes que están allá en Bolivia y viene y van por los
caminos de herradura… y los caminos de herradura los podes encontrar en varios lugares,
los que vienen de allá (la ciudad?) no lo va a poder encontrar, pero están por Cabrerías, en
todos lados hay caminos de herradura para traer las haciendas de Bolivia a Argentina
cuando se trasladan la gente del campo (Entrev. 5)

“nosotros nos juntamos mucho con las aparte de Bolivia, con Talina, Estarca, todos esos
lugarcitos ve de Bolivia, pero ello no son comunidades son ayllus, se llaman ayllus que es
en quechua” (Relato de vida 18)

Estos movimientos desbordan los espacios físicos demarcados, las fronteras trazadas,
atraviesan los espacios y se reconfiguran en su dinamismo.

“Los indios de esta región viven pues diseminados en numerosas quebradas, sus viviendas
no pueden ser encontradas por gente no enterada” (Brackebusch citado en R. Alonso, pp.
222, 2010)

Los pueblos andinos desde tiempo prehispánicos siempre mantuvieron un fluido contacto
entre sus familias, compartiendo y transformando sus prácticas, no necesariamente de
manera armónica y equilibrada, sino también conflictivamente.
Lo interesante es señalar como se construye una concepción de frontera muy distinta a la
propuesta y ejercida por el estado nación, en la cual es necesario un fuerte control y
vigilancia en este punto crucial (La Quiaca-Villazón), desplegar un fuerte capital simbólico
y político, cristalizado en la presencia de la gendarmería, las barreras, los puestos, la
bandera, la línea trazada en el piso, la exigencia de exhibir un Documento Nacional,
preguntar sobre la necesidad de este paso, las causas, motivos, tiempo de duración en el
“otro” territorio, relaciones de poder materializadas en diferentes prácticas y discursos.
Construcción muy distinta a la “frontera trasera” de Santa Catalina, que simplemente
transitan sus laderas como el “patio de atrás”, es un espacio en la que los nativos
producen sus propios códigos, reproducen sus prácticas, circulan de manera íntima y
privada y no es necesario llevar algún “papel” para certificar no ser clandestino, esos son
sus espacios de representación.

F. lo mismo, lo mismo. Lo que no se es si es costumbre o tradición el canto y el baile
después de levantada la ofrenda, el tololó
E: en nuestra cultura del pueblo y de los alrededores no es el Tololo. A ver Flora, el Tololó
es propio de nosotros o ellos lo han traído de Bolivia?
FL: no, siempre hay gente de antes
J: más de Bolivia, antes casi no acostumbramos
E. has visto?
F: yo me acuerdo cantando
E: Sabes quien ha introducido eso acá? DoñaFeliza… ella lo ha introducido en el pueblo
FL: en La Ciénaga la gente lo hacía
F: lo que pasa, es que realmente hay una influencia tan grande, no es cierto? Que no
solamente eso solamente ingresó desde Bolivia, sino también muchas otras cosas, no? yo
me acuerdo por ejemplo que en la casa de la tía Cleme, en el filo, era pero uf!!!!
D: y ella lo canta!
F: Pero lo importante es... ahora no creo, fijate vos, de que a ella le haya llegado por una
influencia de Bolivia
E. a la Clemen?
F: si
E. mira la verdad que nunca la escuche a la Clemen, Yo la escuche cantar un tema que
ya te dije de la pachamama, uno, pero en esto de Todos los Santos no la escuché
F: si! ahora Mi papá por ejemplo, mi papá era pero era... jolgorio para él, entendes,
porque es un poco, te diré un poco torpe porque se empujan de un lado para el otro, hasta
que se voltean!! (Reunión Grupo de Abuelos, 2008)

Estos pequeños movimientos comparten e impregnan apreciaciones y percepciones, hasta
fundir y recrear prácticas, ceremonias, música… es propio de nosotros o ellos lo han traído
de Bolivia? Quienes ellos?: Sus propios tíos, el tololó, un canto y baile que hace deleitar a
los pobladores.
Estos procesos micros, locales, más íntimos y quizás ocultos(Scott) tuvieron una
importancia considerable en la configuración de los pueblos de la Puna y siguen
ocurriendo al interior de este espacio fronterizo liminal del país; son difíciles de definir y
trazar, pero su complejidad nos permite inferir sobre la composición del campo social y
afirmar la hipótesis de la generación de lazos parentales, sanguíneos y consanguíneos,
además de vecinales y de amistad, a partir de estos movimientos cíclicos y laberínticos,
antes que un “origen lineal y único”.
Por otra parte, sostenemos que estos movimientos que generan una “frontera doméstica”
representan una espacialidad distinta a la producida por el sector hegemónico y significan
una forma de resistencia ante las políticas de subordinación y segmentación que se
manifiestan en la frontera estatal, en la frontera de la escuela, en la frontera de la salita
de salud, etc. avaladas en la colonialidad del poder y las ideas de racialización.
En esta instancia podemos citar a M. De Certeau (buscar poner año) cuando sostiene que
los espacios sociales en realidad son más abiertos a la creatividad y acción del hombre y
por lo tanto parte de la investigación social debe iluminar las formas clandestinas
adoptadas por la creatividad dispersa, táctica y transitoria de los grupos o individuos ya
capturados en las redes disciplinarias. Estas formas dispersas y transitorias pueden ser
comprendidas como esas formas de la transmodernidad, donde la modernidad no ha
podido borrar estas prácticas populares y en las cuales se evidencia como las prácticas
sociales espacializan” (De Certeau citado en Harvey pp 239).

“y por ahí no es necesario tener una personería jurídica para ser… y que luego nos
comienzan a dividir, los de Rinconada aquí, los de Susques allá, los de Cochinoca allá, los
de Bolivia eso nunca existió, nunca fue así (…) la antropología nos estudia así, estos
parecieran que son atacamas, estos son cochinocas, con los casabindos, cuando en
realidad no es así, esto era un territorio” (Entrev. 8)

La construcción de redes y lazos sociales permiten mantener y reproducir esta campo
fronterizo, que contrariamente a lo especulado por los sectores hegemónicos, antes que
demarcar y enfrentar identidades nacionales, aproxima y refuerza el sentido de identidad
étnica, basada en la extensión de esta densa red de principios de cooperación y
solidaridad, prácticas ancestrales que se impregnan en las trayectorias y experiencias –
habitus- de los agentes de las familias. Por ello se comprende a D. Harvey cuando afirma
que las prácticas espaciales (y temporales) abundan en sutilezas y complejidades y es
necesario trabajarlas para comprender su importancia en el proceso de reproducción y
transformación de las relaciones sociales (pp. 243).
Esta densa red de relaciones sociales que se producen y reproducen en este espacio
transfronterizo y que intervienen en la conformación y transformación de las estructuras y
redes demográficas, juega como uno de los factores que ameniza la contraposición
identitaria nacional (bolivianidad-argentinidad).
Pero esta frontera trasera tampoco debe ser entendida como un espacio armónico, sino
que también se generan a su interior luchas que han incidido en la transformación de
distinciones sociales.
A través de estas experiencias y vivencias los espacios se constituyen como espacios de
representación: el patio de su casa, donde se puede circular libremente sin tener que
llevar un papel de identificación, seguir huellas y a medida que avanzan en su recorrido ir
visitando los vecinos, los compadres, amigos y parientes que están dispersos por todo el
territorio, que los pueden alojar en caso de venida la noche o el frio, que va a compartir
sus alimentos y bebidas, se contarán las noticias, rumores y chimentos de las
comunidades. Lo perciben como su patio trasero, en el cual ellos construyen sus signos y
significados, juegan con sus códigos y saberes que permiten que esas prácticas se
compartan, en un espacio de representación (imaginado), en el cual se proyectan sentidos
y valores distintos de las prácticas espaciales impuestos por los sectores hegemónicos.
Como lo señalara D. Harvey cada comunidad produce un conjunto de prácticas y
conceptos del tiempo y el espacio, pero a la vez por la dinámica misma de cada formación,
éstas cualidades objetivas y significados se transforman (pp 228) y por ello tienen “la
incómoda costumbre de escapar de sus ataduras a cualquier esquema fijo de
representación”( pp. 229).
Sin embargo este espacio es disputado por otros grupos sociales que juegan a otros
intereses, por lo que se generan conflictivas tensiones en este proceso de apropiación del
espacio y se puede analizar como en estas prácticas conflictivas el espacio es ocupado por
objetos, actividades, individuos, clases o grupos y su dominio refleja la forma en que
grupos sociales dominan la organización y producción del espacio. (Harvey pp 265). Las
prácticas espaciales y temporales no son neutrales, sino que expresan algún tipo de
“interés”, lo que resulta en intensas luchas sociales.
Estas otras apropiaciones se asocian a la irrupción del capital minero, así como a las
transformaciones del campo social y una nueva “burguesía local”, por lo que el espacio
tiende a ser un espacio de la propiedad, de la reproducción de las relaciones de
producción capitalista, pero ciertamente cargado de contradicciones (D. Harvey Pp 224).

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 Reboratti, C. (comp.) (1986) SE FUE A VOLVER – Seminario sobre migraciones
temporales en América Latina. México, PISPAL
 Reboratti, C. (1994) La Naturaleza y el Hombre en la Puna. Proyecto GTZ, Salta
 Revista Estudios Migratorios Latinoamericanos N° 28, 25, 38, 24, 40 y 41







Estas condiciones físicas que a la vez producen percepciones e imaginarios, impiden que el
hombre blanco pueda asentarse y desarrollar una vida cotidiana, sólo los indígenas
pueden adaptarse a estas condiciones de vida, por ser seres casi salvajes (bendentipp
322).

Dado que en el espacio social esta inscripto en las estructuras espaciales y las mentales,
“el espacio es uno de los lugares donde se ejerce poder, y es sin duda en la forma
massutil,la de la violencia simbólica como violencia inadvertida” pp 122 (efectos de lugar)

Otra cuestión a resaltar es que la construcción regional dominante a partir de la década de
1950 era la de ―región geográfica. Por eso se comienza a asociar Puna (o Puna argentina)
con―coya  (el habitante típico de la región) que inevitablemente practicaba una
economíapastoril. Por otro lado, como una construcción imaginaria iniciada ya en el
período en que laPuna de Atacama  era parte del territorio chileno, la ―Puna salada  se
asoció con un paisaje―homogéneamente desfavorable , no apto para el desarrollo
capitalista, solo habitable por lapoblación de la propia región, debido, justamente, a las
limitantes que impone semejantepaisaje, caracterizado como un ―paisaje lunar , es decir,
un paisaje que no es de la Tierra, quees de otro planeta, que ofrece una alteridad
extrema. En este imaginario que se alimenta delpensamiento geopolítico no tiene cabida
la presencia de ciudades, y La Quiaca, por ejemplo,una ciudad de 10.000 habitantes, no es
más que el ―punto extremo  en el norte del territorioargentino

Según Mata Olmos, el debate sobre la región se originó a mediados del siglo XIX con la
profesionalización del campo de la geología. Fueron profesionales de ese campo quienes
tempranamente elaboraron la noción de ―región natural. Esas ideas estaban en sintonía
con las teorías naturalistas y evolucionistas de la época, lascuales influyeron
notablemente en la perspectiva vidaliana5 benendtri, 71


Los mapas precisos (benedict). De Certeau hace una crítica a los mapas como recursos
totalizantes, “la aplicación de principios matemáticos produce un conjunto formal de
lugares abstractos y confronta lugares heterogéneos en el mismo plano,” el mapa es una
homogeneización y reificación de la rica diversidad de itinerarios espaciales e historias
espaciales. Elimina poco a poco todas las huellas de las prácticas que lo producen, pp. 280
La visión totalizante del mapa dio lugar a la construcción de un fuerte sentido de las
identidades nacionales, locales y personales en medio de las diferencias geográficas (pp.
279

Dentro del espacio andino, donde Argentina, Bolivia y Chile hoy se ponen en contacto, se
suele identificar una región supranacional que recibe diferentes denominaciones. Este
ámbitoabarcaría, en términos laxos, el norte argentino, el sur boliviano y el norte chileno,
concontinuidad por lo menos desde mediados del siglo XIX. En otros casos, especialmente
en lasinvestigaciones arqueológicas y etnohistóricas, se utiliza la expresión ―Área Andina
Meridional , que se extiende e incluye desde el entorno del Lago Titicaca hasta la región
deCuyo y Chile central1. Según Eric Langer, para el siglo XIX puede reconocerse una
―áreaandina central , la cual incluía el sur del Perú, Bolivia y la parte norte de la
Argentina2.
Viviana Conti en un estudio sobre los circuitos comerciales en el siglo XIX hace referencia a
los ―Andes centromeridionales 3. Posteriormente, sobre ese ámbito, para el período
1830-1930, Erick Langer y Viviana Conti sugieren:
“ Lo que hoy es el noroeste argentino, constituía, junto con Bolivia y el actual norte
chileno, una región cultural, reforzada por vínculos económicos ya tradicionales y fuertes
relaciones de parentesco” 4. Bendenti, 125
Tal como aquí se la entiende, la regióncircumpuneña se estructuró a partir de un conjunto
de elementos fijos que operaban comocentros de atracción, que activaban caminos
trazados a lo largo de siglos, creados por elpropio uso, surcados por la tracción a sangre.
Mapa 2.1. Área Centro Sur Andina. Subdivisión según el Coloquio Nacional de Arqueología
Andina - Antofagasta, 1979.Fuente: adaptado de Martínez 1990.Capítulo 2. La región
circumpuneña en el siglo XIX— 127 —

Esos elementos fijos eran los centros mineros, las oficinas salitreras, los ingenios
azucareros o centros urbanos, que generaban/demandaban insumos y mano de obra,
origen o destino de los flujos. Recién por entonces la red de lugares originarios de la
colonia comenzó a transformarse en forma sustancial. No todos los insumos y no toda
mano de obra provenían de la propia región circumpuneña. Como se señalará más
adelante, con el desarrollo de algunas
cierto desarrollo en la división regional del trabajo y una diferenciación funcional del
conjunto de lugares que se articulaban a través de la red de caminos. Parte de este
conjunto delugares tiene su pasado remoto en el espacio peruano del que habló
Assadourian.

La estructura territorial impulsada por el proceso de desarrollo capitalista que se inició a
en Jujuy a fines del siglo XIX privilegiaba al sector agroindustrial en la zona del ramal al y
el sur de Jujuy y secundariamente la minería. La puna y la quebrada de Humahuaca
quedaron relegados al papel de proveedores de fuerza de trabajo para esos sectores,
Karasik, pp 249, 2003

“con la delegación que viajo para la anexacionde l territorio a las respectivas provincias ,
se encontraba el director general e minas de la nación, quien según el cronista del diario
El Dia manifestó traer “una optimaimpresiónsobre la riqueza minera de las regiones
visitadas. La vida, naturlamente, es allí difícil, por las grandes alturas y la oblación escasa.
No hay posibiidades de cultivos sino es reducida su escala (…), todo a mas de 4.000
mts.snm. pero por todos lados hay azufre, plom cobre, estño, plata, voraz, antinomio, sal
gema y sobre todo oro (diario el dia , san salvador de Jujuy, 21 de octubre de 143) citado
en G, Karasik, pp 251 (pie de pagina, 2003)


La hipótesis del mito de la superioridad europea queda nítidamente reflejado en la
invención de la Puna en general, fundamentalmente en la época de la constitución del
estado nación, imágenes reproducidas por la comunidad científica legitima blanca y
europea respecto a las características atribuidas a la población indígena asociadas e
incluso derivadas de las condiciones físico-geográficas del territorio: hostiles, austeros, etc
fueron calificaciones que circularon repsecto a esta población y que en la actualidad se
siguen reproduciendo.
Como subrayaron los autores (Platt, T. Bouysse-Vassagne, T. y Harris, O. en su
presentación de Qaraqaqa-Charka) repensar el espacio andino (qaraqara), supone
incógnitas e incertidumbres y uno de sus mayores problemas metodológicos es señalar
sus límites, ya q la manera antigua de concebir el espacio habitado se fundaba en otros
criterios. (importancia de las gentes).
Sin embargo hay que considerar como las practicas y los discursos espaciales y temporales
establecidos se agotan y alteran en la acción social (D. Harvey, pp 252) y que pueden ser
disputados a través de los movimientos y luchas sociales

“las tres fincas abracaban todo el departamento y esa finca de santa caalina
antiguamente antes de la colonia eras los dueños untlAraamayo, Pedro Pablo Aramayo
con residencia en Tupiza , en Posotí y ese Aramayo no era solmaente un terrateniente de
ja finca de santa catalina sino también en Bolivia, de grandes tierras eran de él y minas
también eran de el. (Entrev. 1)


“ella construyó la escuela, recaudó fondos para los chicos de El Angosto, que eran por los
genral chicos pobres, muy obres!!Imaginate algunos, la mayoría era quichuista, no
hablaban castellano!! (RV 19)

“ y acá se asentaron empresarios que venían con el tema de las empresas mineras , acá
hubo un tal alemán que se llamaba Heler, de apellido Heler, después vino don Guillerno
Nelson que él trabajó mucho con las minas, es de origen inglés” (Entrev. 12)

“ni los geólogos, ni los geografosohanencontrado todavía una definición satisfactoria (de
la puna ) Tampoco los botánicos, zoólogos, ecólogos, antropólogos, climatólogos,
hidrólogos, , médicos y arqueólogos” (R. Alonso, pp24, 2010)
L: no estaba la frontera, pasaban por ahí por Bolivia, por Casira… en Casira hasta ahí,
había negocios en Piscuno, después aquí, después negocio en Talamayo, en Talamayo
había negocio y claro la gente me encargaba la harina de bolsas de (¿?) kilos,
Y: Y de aquí se pasaban para allá?
L: La gente de Bolivia venia con su gente, en sus burros, agarraban y los que tenían
después entraban, entraban ahora entran algunos con vehículos….pero antes a lomo
nomás todo
Entrevista LV – Comerciante- Santa Catalina