CONTENIDO

02
— PERFIL
Ilich Ramírez
04
— EL MENJURJE
Mancheta y demás
08
— MITOS
Arafat: una muerte enigmática
15
— MAPAS DE CARACAS
Exato Mapa de la Ciudad de Caracas
20
— SEXODIVERSIDAD
Un chupón es un chupón
24
— GASTRONOMÍA
Sibaritas y pelabolas
27
— MINICRÓNICAS
Talento rebelde
32
— CUENTOS
DEL ARAÑERO
05
— CIUDAD
Patios nuevos
09
— MIRADAS
Venezuela: caribeña y racista
18
— MÚSICA
Mota: crónicas de la música urbana
21
— ENTREVISTA
Jesús Castillo quiere a Caracas
26
— CRÍTICA Y MEDIA
Cine y medios digitales
28
— NOVELA
Piedra de mar (XVI)
REVISTA GRATUITA CIRCULA LOS DOMINGOS CON EL DIARIO CIUDAD CCS
BÚSCALA DE LUNES A VIERNES EN NUESTRA SEDE: ESQ. SAN JACINTO,
EDIF. GRADILLAS "C", PISO 1, AL LADO DE LA TAQUILLA ÚNICA DE SERVICIOS MUNICIPALES
CONSEJO EDITORIAL
Jorge Rodríguez Gómez
Freddy Ñáñez
Felipe Saldivia
Gustavo Borges Revilla
DIRECTORA
Mercedes Chacín
EDITOR JEFE
Carlos Cova
DIRECTORA DE ARTE
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COORDINADOR DE FOTOGRAFÍA
Asdrúbal Briceño
ASESOR EDITORIAL
Reinaldo González
REDACCIÓN
Rocío Cazal
Mabe Chacín
Kay Yam Hung
Gustavo Mérida
DISEÑADORAS
Zonia García
Melany Pérez
ILUSTRADOR
Alfredo Rajoy
FOTÓGRAFOS
Ambrosio Plaza
Jonathan Mendoza
CORRECTOR
Rodolfo Castillo
LOGÍSTICA
Idania Bracamonte
Daniela Fernández
Edi Cordero
COLABORAN EN ESTA EDICIÓN
Clodovaldo Hernández, Malú Rengifo, Yanira
Albornoz, Roberto Malaver, Freddy Fernández, Héctor
Guevara, William Serafno, Jessica Mena, Oscar
Hernández y Nataly Sanoja. Archivo Ciudad CCS.
Fotografía de portada: Jonathan Mendoza.
IMPRESIÓN
Complejo Editorial Alfredo Maneiro
Editorial Papirus Impresores 2004, C.A.
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Comercialización y Ventas:
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Distribución: 0212-3686750
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Una publicación de la
Premio Nacional de Periodismo “Simón Bolívar”, 2014.
Premio Municipal de Periodismo “Guillermo García Ponce”, 2014.
PERFIL
02
ILICH RAMÍREZ
SIGUE REBELDE
SIGUE GOCHO,
SIGUE PALESTINO
POR CLODOVALDO HERNÁNDEZ
ILUSTRACIÓN ALFREDO RAJOY
CONVERTIDO EN LEYENDA MUNDIAL, EMBLEMA DE LAS LUCHAS
POR LA LIBERACIÓN DE PALESTINA, COMECANDELA GENÉTICO,
EL TACHIRENSE CONOCIDO COMO CARLOS “EL CHACAL” ESTÁ
PRESO DE POR VIDA EN FRANCIA, PERO NO HA CEDIDO NI UN
ÁPICE. ASEGURA QUE LOS JUICIOS EN SU CONTRA CARECEN
DE LEGITIMIDAD Y POR ESO CUANDO LOS JUECES Y FISCALES
LO INTERROGAN RESPONDE: “¡ME CAGO EN USTEDES!”
Es uno de los venezolanos más conocidos alrededor del mundo. Su
nombre hace pensar en las décadas de intrigas, violencia y espiona-
je, cuando todo se jugaba en el tablero de la Guerra Fría... Bueno,
no tanto su nombre (Ilich Ramírez Sánchez), sino su apodo o alias
—como quiera decírsele—: Carlos “El Chacal”.
Natural de Michelena, estado Táchira (el mismo terruño de Mar-
cos Pérez Jiménez; ¡qué pueblo para producir gente controversial!),
Ramírez es un comecandela genético. Su padre, José Altagracia Ra-
mírez, y su madre, Elba Sánchez, lo bautizaron a él como Ilich, mien-
tras a sus dos hermanos los llamaron Vladimir y Lenín. Más claro no
canta un gocho comunista.
Involucrado en la candela desde jovencito, participó en luchas estu-
diantiles en el liceo Fermín Toro, pues su familia se mudó a Caracas,
a ese aguerrido rincón del oeste llamado Propatria. Luego se marchó
a Moscú, como correspondía a alguien de una estirpe tan leninista.
Sin embargo, no logró terminar los estudios universitarios, al pare-
cer porque era demasiado parrandero.
Los caminos de las luchas populares en los tempranos años 70 lo lle-
varon a otras partes de Europa. Comenzó a movilizarse entre Francia
e Inglaterra y entró de lleno a las actividades de defensa de la causa
palestina. Se le acusa de organizar secuestros y atentados con carros
bomba en París. En 1975 se produjo el hecho que lo mantiene preso
en la capital francesa, condenado a cadena perpetua. En esa ocasión
tres policías secretos llegaron a su residencia, acompañados por un
presunto delator libanés. Ilich los recibió a tiros y en el enfrentamien-
to cayeron muertos dos de los agentes y el supuesto informante árabe.
En ese tiempo, Ilich se hacía pasar por un peruano llamado “Carlos” y
entre sus pertenencias se halló un libro titulado El día del chacal, de Fre-
derick Forsyth. Ese se supone que es el origen de su nombre de guerra.
La acción más impactante de Ramírez, ya convertido en una leyenda
internacional, fue el secuestro en Viena de los ministros de la Orga-
nización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en diciembre
de 1975, una acción espectacular que evoca el suspenso de las pelí-
culas sobre espías y terrorismo. El secuestro tuvo un impacto plane-
tario y puso la lucha por la liberación de Palestina en primer plano.
Durante un largo tiempo, Ramírez fue uno de los hombres más bus-
cados por los cuerpos de seguridad del mundo capitalista, otro as-
pecto que le dio carácter de mito a su vida. En 1994, fnalmente lo
capturaron en Jartum, Sudán, y fue llevado a Francia donde ha per-
manecido detenido desde entonces. Rebelde indoblegable, el tachi-
rense nunca le ha concedido legitimidad a los juicios que se le siguen.
“Soy un trofeo del sionismo internacional”, ha declarado, y cuando
en esos procesos, que considera amañados, le han preguntado si se
declara culpable o inocente, él ha respondido: “¡Me cago en ustedes!”.
El comandante Hugo Chávez fue siempre partidario de ayudar en
lo posible al compatriota preso y ese apoyo fue utilizado en la ince-
sante campaña mediática internacional contra el líder bolivariano.
Ramírez ha retribuido con apoyo pleno, aunque se quejó porque las
autoridades diplomáticas venezolanas en París no fueron tan soli-
darias como el Comandante. Hoy, con 64 años, sigue frme en sus
convicciones, sigue rebelde, sigue resistente, sigue denunciante, si-
gue gocho, sigue palestino.
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
EL MENJURJE
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Caracas, 10 de agosto de 2014. Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS
Recomendamos El chico.
La dirigió Charlie Chaplin,
sufciente con eso. La pasaron
el jueves pasado en Río Teatro
Caribe, en San Bernardino, así
que si averigua dónde y cuándo
la pasan de nuevo, no deje de
verla... y nos avisa.
Chupando dedo. Quien escribió
el guion dirigió la película. Un
tipo de 17 años sigue chupándo-
se el dedo. La pasan hoy a las 5 y
a las 7 pm en el Celarg.
Libertador está siendo exhibida
en 80 salas de todo el país. Si la
ve en un centro comercial, que
no lo atrape el consumismo.
No hay nada más sabroso que
comerse un sanguchito hecho en
casa dentro del cine.
Denuncia
La cancillería venezolana dispuso de su
sede, La Casa Amarilla, ubicada entre las
esquinas Principal y Las Monjas, como
centro de acopio para enviar insumos y
ayuda al pueblo palestino. Asimismo, el
país recibirá a 200 estudiantes palestinos,
quienes cursarán diversas carreras para
luego volver a Palestina y así contribuir
al desarrollo de su pueblo. El gobierno
del presidente Nicolás Maduro construirá
una casa de abrigo que se llamará Hugo
Chávez, donde se acogerá a los niños y ni-
ñas palestinos que han quedado huérfanos
tras el criminal bombardeo israelí.
PRIMER
LUSTRO
«
«
Claudio Letelier, un médico del
Banco del Pueblo Soberano, nos
cuenta que en las ofcinas del
Ministerio del Poder Popular
para Asuntos Penitenciarios, que
funcionan en El Rosal, hay un
letrero que impide la entrada “con
vestimenta no acorde con la ma-
jestad de la institución”. El galeno
sostiene que la gente humilde no
tiene ese tipo de vestimenta.
Más solidaridad
El dinero recaudado
por Fundarte en la
5
ta
Feria del libro de
Caracas (que se exten-
dió una semana más
y hoy sí es el último
día) será donado a
Palestina a través de
su embajada.
SOLIDARIDAD
CON PALESTINA
CINE
Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS
05
Caracas, 10 de agosto de 2014.
CIUDAD
PATIOS
NUEVOS
EL PARQUE GENERALÍSIMO
FRANCISCO DE MIRANDA
EXHIBE ORGULLOSO TRES
NUEVOS ESPACIOS: EL PATIO
DE LA CORTINA DE AGUA, EL
PATIO DE LOS MUROS ROJOS
Y EL PATIO DE LOS AZULEJOS.
HAY QUE IR
POR KAY YAM HUNG
FOTOGRAFÍAS JONATHAN MENDOZA
06
Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
Un pequeño bosque de caobas sirve como transición entre los patios
El parque Generalísimo Francisco de Mi-
randa (también conocido como Parque del
Este) es una de las áreas verdes más grandes
de la ciudad. Su extensa vegetación hace un
conjunto perfecto con nuestro gran pulmón
natural, el Waraira Repano.
Los Patios Ornamentales forman parte de
los espacios del parque desde hace un mes,
luego de una intervención integral por par-
te de Pdvsa La Estancia en conjunto con el
Instituto Nacional de Parques (Inparques).
Este conjunto monumental artístico, ubica-
do en el sector noreste, está defnido por tres
espacios continuos, donde se fusionan todos
los elementos que defnen la arquitectura y el
paisajismo moderno.
Al llegar al sitio pensé que me perdería
porque no tenía idea de dónde quedaba.
El guardia de Inparques que resguardaba
la entrada me explicó que solo parte del
recinto queda abierto hasta las 7:30 pm: la
concha acústica, en la que se realizan acti-
vidades para ejercitar el cuerpo, y la nueva
área de los patios.
Si te ubicas en la entrada, al bajar las esca-
leras a mano izquierda, vas a ver un pasillo
enorme con inmensos chaguaramos alter-
nados, cada uno de ellos con un banquito
para descansar y disfrutar del lugar, aunque
ya los enamorados lo escogieron como su
lugar favorito para demostrarse su amor.
No se pasen de tanto amor, recuerden que
es un lugar público.
Al fnal, consigues una entrada que da lu-
gar al Patio de la Cortina de Agua. No está
contenido entre muros y su pórtico se en-
cuentra entre las cortinas. Aunque ya son
las 6:15 de la tarde, aún no ha oscurecido y
no se ven las luces; sin embargo, todos los
presentes disfrutan del sitio mientras va ca-
yendo el sol.
Una muchacha se me acerca con un entu-
siasmo que no podía contener: “¡Guao, es
increíble!, ¡guao, no lo puedo creer!”. Los
ojos le brillan mientras dibuja el patio con
la mirada. Relata que siempre va para el
parque a hacer un poco de ejercicio, pero
tenía como unos tres meses que no se acer-
caba. Su impresión fue tan grande porque
la última vez que visitó el lugar estaba lleno
de tierra, maquinarias y todo tipo de cosas
para construir. Lo que menos imaginaba es
que se convertiría en algo tan sublime.
Al seguir el camino observamos una
composición botánica en forma de da-
mero, con círculos que alternan dos ti-
pos de grama separadas, las que crean
una obra de arte vegetal donde se des-
dibuja la arquitectura y el paisajismo.
Los principales protagonistas son la vege-
tación, la cortina de agua y el gran espejo
de agua.
Ya es de noche y una música suave de fondo
acompaña el cambio de luces, que hace del
lugar una festa.
Pasamos por el Patio de los Muros Rojos.
Aunque es oscuro, se nota el impacto visual
causado por el contraste entre paredes uni-
formes y rojas y un pavimento de piedras
grises compuesto por lajas, rodeado de can-
tos rodados que crean formas sinuosas.
Finalmente está el Patio de los Azulejos.
Aquí podemos disfrutar del dominio de la
Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS
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Caracas, 10 de agosto de 2014.
El Patio de los Azulejos: un lugar para el encuentro con uno mismo
geometría y el juego de las formas. Dos se-
ñoras practican taichí. Mientras escucho los
chorros caer sobre el espejo de agua, observo
un hilo de luna al fondo.
Este patio se rodea de cinco obras murales de
grandes dimensiones realizadas con 13.500
azulejos de colores claros, pintados a mano
y de 15x15 centímetros, colocados sobre un
gran soporte: un muro del que se asoman las
bandejas de concreto de donde surgen lámi-
nas de agua.
MÁS QUE UN PARQUE…
Diariamente miles de caraqueños y cara-
queñas visitan las instalaciones del Parque
Generalísimo Francisco de Miranda, la gran
mayoría para hacer ejercicio: caminar, trotar,
bailoterapia, taebox, en fn, para practicar
cualquier deporte. Otros, para disfrutar de
un día de picnic con la familia o los amigos.
Dentro de sus instalaciones se encuentran
una concha acústica, kilómetros de cami-
nerías, lagunas, áreas de recreación, canchas
deportivas, el Planetarium Humboldt, un
pequeño zoológico y el serpentario, además
de numerosas áreas de servicios.
Ahora tienes otra excusa para ir: disfrutar de
los Patios Ornamentales. Más allá del espec-
táculo de las Cortinas de Agua, la suave brisa
que acaricia y relaja confrma que Caracas
tiene un clima único.
¡Tienes que venir para que compruebes lo
que digo! Eso sí, no pises la grama. Vamos
a hacer un gran esfuerzo por mantener este
privilegiado lugar en su mejor estado.
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
MITOS
SU VIDA MARCÓ HISTORIA;
SU MUERTE, UN ENIGMA
El 11 de noviembre de 2004 se publicó en
la página web de BBC Mundo un artículo
que iniciaba de la siguiente manera: “En
París, Francia, murió este jueves a los 75
años Yasser Arafat, el mito más grande de
la historia moderna del pueblo palestino”.
Como este, muchos fueron los titulares de
su fallecimiento.
Semanas antes, sufrió de vómitos, dolor ab-
dominal, diarrea, periodos de inconscien-
cia y pérdida de peso. El diagnóstico fue in-
concluso, los doctores en Francia indicaron
que Arafat tuvo coagulación intravascular
diseminada (CID), un grave trastorno san-
guíneo que los especialistas no pudieron
controlar y el que condujo a su muerte,
causada por un accidente cerebrovascular
masivo.
MÁS ALLÁ
DE UN DIAGNÓSTICO
La idea de investigar la muerte de Arafat
surgió durante un encuentro entre el pe-
riodista de Al Jazeera Clayton Swisher y
Suha Arafat, en noviembre de 2011. Swis-
her se reunió con la viuda de Arafat y su
POR KAY YAM HUNG
ILUSTRACIÓN JESSICA MENA
hija Malta, originalmente con la intención
de convencerlas de acceder a los diarios
personales de Arafat, aún no publicados.
Al saber que todos los documentos médi-
cos de Arafat estaban con su viuda, Swisher
cambió de objetivo.
La viuda de Yasser le facilitó al periodista
una maleta con las últimas posesiones del
líder palestino, junto con un permiso es-
crito donde podía acceder a los informes
médicos.
El 3 de febrero de 2012 los archivos mé-
dicos de Arafat y sus pertenencias fueron
llevados al Centro de Medicina Legal de la
Universidad de Lausanne, donde se inició
un riguroso reexamen del caso a partir de
la historia clínica. Hicieron pruebas toxico-
lógicas en muestras de cabello descubiertas
dentro de la bolsa, que luego se confrma-
ron que pertenecían a Arafat mediante
pruebas de ADN. Cuando no se encontró
ningún veneno convencional, el laboratorio
suizo comenzó a buscar otros más exóticos,
a través de su instituto afliado de física de
la radiación.
Al examinar la ropa encontraron la presen-
cia del veneno polonio-210.
La viuda de Arafat pidió rápidamente la
exhumación de su cadáver. Las dudas so-
bre la muerte del líder palestino reabren
unas heridas que nunca terminaron de ce-
rrarse y vuelven a centrar la mirada sobre
sus históricos enemigos.
Decir que el comandante no tenía ene-
migos que lo quisieran ver muerto, es
una gran mentira. Los estudios se hicie-
ron pero las dudas quedan debido a que
las pertenencias que se investigaron no
tuvieron la custodia pertinente durante
ocho años.
Sin embargo, Suha Arafat afirmó que la
bolsa fue guardada en un lugar durante
ese tiempo, junto con su abogada y en
una caja fuerte en la cuarta planta de un
edificio en París. No dio detalles de la di-
rección. Ella dijo que se mantuvo allí has-
ta que fue entregada a Clayton Swisher a
finales de enero de 2012 para llevarla al
laboratorio suizo.
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
MIRADAS
¿LA DISCRIMINACIÓN RACIAL EN VENEZUELA ESTÁ ARRAIGADA
O SOLAPADA? HAY DE LAS DOS VERTIENTES. UNOS LO DISIMU-
LAN, OTROS SEGREGAN Y REPUDIAN SIN CONTEMPLACIÓN EN UN
PAÍS CARIBEÑO DONDE TODOS VENIMOS DE UNA SOLA RAZA: LA
HUMANA, PERO EL HUMANISMO NO ESTÁ PRESENTE EN TODOS
POR ROCÍO CAZAL
FOTOGRAFÍAS JONATHAN MENDOZA
VENEZUELA:
CARIBEÑA Y RACISTA
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
“¡Epa, blanquito, qué más!”. “¡Hola, pali-
ducha!”. “¿Qué te pasa, blanco de mierda?”.
Estas expresiones, aunque existen, se escu-
chan poco. No ocurre lo mismo con térmi-
nos como negrito, negra, negrura (si se trata
de un saludo de camaradería, tomando en
cuenta el color de la piel); o mono, zambo,
macaco, negro de mierda y un sinfín de pe-
yorativos si la idea es agredir.
Si preguntas si existe racismo en Venezuela,
algunos te dirán que sí, porque han presen-
ciado situaciones de exclusión en las entra-
das a discotecas chics o porque han escucha-
do discursos ofensivos contra el prójimo que
simpatiza con otra ideología política. Otros,
aunque pocos, te responderán que acá todos
somos iguales, que se trata de una exagera-
ción y que eso no ocurre.
Claro, ya no se ve tanto el cartelito de “Se re-
serva el derecho de admisión” en los locales;
tampoco tenemos la nefasta Ley de Vagos y
Maleantes que fue aprobada en 1939 y refor-
mada en 1943, que estuvo en práctica duran-
te toda la “Cuarta República” y de la que las
autoridades policiales se valían para hacer
de las suyas con cualquiera que tuviera un
colorcito más allá del canela; y los operati-
vos de “limpieza profiláctica” que hacían los
uniformados desaparecieron también o, por
lo menos, ya no se sienten esas famosas reda-
das en las que los blancos casi nunca caían,
por supuesto. Sin embargo, en pleno siglo
XXI, se siente la discriminación racial en un
país caribeño como el nuestro.
Casimira Monasterios, investigadora del
Museo Nacional de Historia y las Culturas,
resume el problema en varios tiempos: se-
ñala que en 15 años no se van a desmontar
más de 500 años de actos de racismo, que
comenzaron con la conformación origina-
ria del capital, porque la trata de negros es la
piedra angular que crea un sistema de castas
y de razas para poder mantener la sociedad
esclavista colonial.
“Los blancos criollos crean la Cuarta Repú-
blica en 1830, pero la recomponen de acuer-
do a los gustos, necesidades e intereses de la
burguesía, que crea el culto a Simón Bolívar.
Un culto marmóreo, frío, vacío, tratando de
alejarlo lo más posible del pueblo porque
traicionaron el ideario del Libertador. Luego,
Guzmán termina de reorganizar la Repúbli-
ca después de la Guerra de la Federación y
crea el Sistema Educativo Nacional, que es
un instrumento para convencernos de que
existen las razas, algo falso porque lo que
existe es la raza humana. La diversidad feno-
típica y la étnica no te hacen diferente”.
Para Monasterios, en estos tiempos, la clase
dominante lo que hace es readaptar el con-
cepto, pues han tenido en sus manos los me-
dios de comunicación y el sistema educativo.
“¿En cuál libro de texto dicen que los negros
iban adelante? Te pusieron a Negro Primero
ahí ¡y ya está! Con eso saldamos la deuda.
No puede ser. Ese mantuanaje criollo, María
Corina Machado y su gente, no fueron los
que hicieron la independencia y buena par-
te de ese mantuanaje ni siquiera gustaba de
Bolívar y lo odiaban a muerte. ¿En cuál li-
bro dice eso? ¿Por qué se formó la discusión
de los pardos? Fue ahora con el presidente
Hugo Chávez. Pero, ¿por qué se le negaba
eso al pardo? Porque era deslegitimar a las
otras clases y así, ellos, poder mantenerse en
el poder. Por eso digo que toda discrimina-
ción busca la explotación del hombre por el
hombre”.
LOS PATRONES DE BELLEZA
Una de las cosas que nos han vendido los
medios de comunicación son los patrones de
belleza, por lo que pintarse y alisarse el cabe-
llo, así como perfilarse la nariz y ser esbelta,
entre otros aspectos, han hecho que no nos
reconozcamos como realmente somos.
El politólogo Juan Piñango comparte la te-
sis de Monasterios, que tiene que ver con
un hecho de traslado forzado como, por
ejemplo, el sistema de esclavitud, que gene-
ró el desconocimiento del propio origen y
generó un proceso de estigmatización, ade-
más de aniquilar todo proceso de búsqueda
del origen étnico.
“Eso mantuvo a nuestra sociedad como
adormecida, a pesar de que hubo múltiples
intentos de nuestras comunidades de de-
nunciar la discriminación, que es estructu-
ral, tanto por acción como por omisión. Hay
un texto escolar, que afortunadamente ya no
existe, que asimilaba patrones de belleza de-
cierto fenotipo. Si ese texto no me visibiliza
como afrodescendiente, está admitiendo que
11
Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
En el 1
er
Congreso Internacional sobre
Discriminación Racial , que se celebró
en Caracas del 16 al 18 de julio, se
firmó una declaración en la que se
acordó, entre otros puntos:
—Reconocer públicamente la exis-
tencia de la discriminación racial y
xenofobia como problemas que aque-
jan a la sociedad venezolana.
—Emprender acciones inmediatas
para cristalizar la redacción e im-
plementación del Plan nacional para
prevención y erradicación de la discri-
minación racial, la xenofobia y otras
formas conexas de Intolerancia, con
el fin de alcanzar una sociedad justa,
inspirada en la paz.
—Crear el Fondo para la Prevención
y Erradicación de la Discriminación
Racial.
—Diseñar estrategias para promover
el respeto a la diversidad étnica, a
la igualdad, a la justicia social y a la
inclusión.
—Reconocer los aportes morales,
políticos, sociales, culturales y espiri-
tuales de las personas y grupos vul-
nerados por la discriminación racial,
la xenofobia y otras formas conexas
de intolerancia y hacer campañas
para visibilizarlos.
—Desarrollar políticas y acciones que
consoliden los acuerdos.
—Ser vigilantes del cumplimiento
de las acciones emanadas de la Ley
Orgánica contra la Discriminación
Racial en cuanto al sistema educativo,
los medios de comunicación, redes
sociales e industria cultural.
—Repudiar manifestaciones de
racismo y xenofobia observadas a
través de la televisión, radio, medios
electrónicos y en la vida cotidiana.
—Exigir a los medios el cumplimiento
de incluir contenidos orientados a la
prevención y erradicación de la discri-
minación racial.
—Expresar nuestro firme rechazo
a las políticas y acciones racistas en
el plano internacional, como es el
caso del apartheid sionista contra el
pueblo palestino.
CONTRA EL RACISMO
hay discriminación racial. En el caso de los
medios de comunicación ves cómo se mane-
jan los concursos de belleza en este país, en
las telenovelas, cómo se reniegan los estereo-
tipos de los afrodescendientes en las produc-
ciones de medios privados”.
Así es como la discriminación racial se ha
visto solapada, acomodada, pues se ha he-
cho creer que en Venezuela solo hay “ciertas
expresiones” de racismo, que se ven como un
hecho natural, que no molestan o que sim-
plemente se hicieron sin intención. Es por
esto que los ciudadanos están acostumbra-
dos a ver como normal el hecho de que los
papeles de delincuentes son para los afro-
descendientes en telenovelas o películas, por
ejemplo, o se cuentan chistes como “blanco
con bata, igual a doctor; negro con bata,
igual a chichero”.
No es solapado el hecho de que una parte de
la población le da una carga negativa a los
afrodescendientes cuando utilizan los cono-
cidos “memes” en las redes sociales para es-
tigmatizarlos de choros; o descalifican a viva
voz al que no es blanco con ofensas racistas
y clasistas; o tildan de “saqueadora” a una se-
ñora de piel morena que viene de un sector
popular porque compró sus electrodomés-
ticos en una jornada de precios justos; sin
contar que “disimuladamente” aún no dejan
entrar a ciertos locales nocturnos a quienes
pudieran tener un aspecto “no agradable” a
la vista de sus dueños, en términos de tipo-
logía física y/o tonos de piel. Ahí vemos lo
arraigado del asunto.
Flor Márquez, coordinadora de la Cátedra
Libre África de la Universidad Bolivariana
de Venezuela, ha presenciado varias situa-
ciones de discriminación racial. Una de ellas
ocurrió dentro de una unidad de transporte
público, cuando se montaron dos jóvenes
afrodescendientes e inmediatamente se notó
la carga energética negativa de los pasajeros,
al punto de que algunos se bajaron. Para ellos
el estereotipo es que el negro es un malan-
dro. Pero, además, ella también ha sentido
en algunas ocasiones que el último asiento
que falta por ocupar para llenar el autobús es
el que queda a su lado.
Esto del racismo arraigado, para Beatriz
Aiffil, socióloga, investigadora de la negritud
LA DISCRIMINACIÓN
RACIAL SE HA
VISTO SOLAPADA,
ACOMODADA, PUES
SE HA HECHO CREER
QUE EN VENEZUELA
SOLO HAY “CIERTAS
EXPRESIONES” DE
RACISMO, QUE SE
VEN COMO UN HECHO
NATURAL, QUE NO
MOLESTAN

12
Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
y profesora del Centro de Saberes Africanos,
tiene que ver con la legitimación de meca-
nismos de dominación.
“Se ha hecho algo natural, algo cotidiano,
que no molesta, o que si molesta se pasa rá-
pido porque fue una tontería, un desliz. Es
la misma discriminación de los tiempos de
la Colonia, solo que tiene diferentes rostros
y el principal problema es que no la reco-
nocemos, no luchamos contra ella porque
pareciera que no es un problema, un fenó-
meno, ni que está diluido en nuestra socie-
dad. No hay una marca o calle que diga ‘por
aquí no pasan los negros’, ‘aquí no entran
los indígenas’, ‘aquí solo pueden tomar o
comer los blancos’. No hay señalizaciones
expresas, no hay latigazos, no hay puertas
cerradas estrictamente. No hay algo que te
diga ‘esto no está ocurriendo’, pero sí está
ocurriendo y no lo ves porque te enseñaron
que eso no existe”.
Para Aiffil, el fenómeno en Venezuela es
sumamente complejo porque no hubo ese
racismo institucionalizado y cruel como
ocurrió en Estados Unidos y en algunas is-
las del Caribe y África. “Aquí todo el mundo
sale con todo el mundo, la pasamos tropical-
mente y dices ‘ese es mi negrito’, pero hay que
hacer análisis concienzudos acerca de cómo
es el mapa racial en las universidades, en el
gremio médico, en un concierto de música
clásica, que puede que no nos guste pero la
razón es porque nos dijeron que esa música
no es para negros. Los negros no pueden ser
médicos, si acaso enfermeros. Te dejan pro-
fesiones de maestra, cargadores, caleteros,
vendedores. No hay la posibilidad de ascen-
so social tal como la tienen las personas que
van aclarando la pirámide racial”.
SOY NEGRA, PERO...
“Soy pobre, pero honrado”. “Soy negra, pero
bonita”. “Soy negro, pero inteligente”. Ese
“LOS NEGROS
NO PUEDEN SER
MÉDICOS, SI ACASO
ENFERMEROS. TE
DEJAN PROFESIONES
DE MAESTRA,
CARGADORES,
CALETEROS,
VENDEDORES. NO
HAY LA POSIBILIDAD
DE ASCENSO SOCIAL
TAL COMO LA TIENEN
LAS PERSONAS QUE
VAN ACLARANDO LA
PIRAMIDE RACIAL”
(BEATRIZ AIFFIL)

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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
La discriminación que existe en
Venezuela no solo es racial; tam-
bién es étnica y clasista. Además,
en nuestra sociedad aún existe la
homofobia, la xenofobia y la into-
lerancia a las personas con disca-
pacidad intelectual, sensorial y con
movilidad reducida.
Entre los estatutos con los que conta-
mos en el país están la Ley Orgánica
contra la Discriminación Racial, la
Ley Orgánica de Pueblos y Comunida-
des Indígenas y la Ley para Personas
con Discapacidad.
La Ley Orgánica contra la Discrimina-
LA LUCHA CONTRA LA DISCRIMINACIÓN
ción Racial se logró gracias a que el
movimiento afrodescendiente se unió
para presentar la propuesta, que fue
bien acogida por el presidente Hugo
Chávez y la puso en marcha desde el
19 de diciembre de 2011.
En el marco del 1er Congreso In-
ternacional sobre la Discriminación
Racial, realizado el pasado julio,
nació el Instituto Nacional contra
la Discriminación Racial (Incodir).
El ente, adscrito al Ministerio de
Interior, Justicia y Paz, realizará un
Plan Nacional contra la Discrimina-
ción Racial. Falta reglamentar la ley.
“pero” condiciona que ser pobre y/o negro
es malo. Cuando alguien dice una de estas
frases, lo toma como algo natural y hasta
digno.
Aiffil señala que, en este caso, se legitima ese
enfoque con el lenguaje, porque las personas
se fortalecen con esas enseñanzas de nega-
ción, que están tan instaladas que sienten
que nadie les humilla, pero más bien se hun-
den sin darse cuenta.
Ante esto, el racismo ha llevado a muchos
afrodescendientes a ser endorracistas, que
no es más que una actitud autodiscrimina-
toria, de rechazo a los rasgos característicos
del grupo étnico de origen de una persona.
Todos los entrevistados coinciden en que
esto también ocurre en Venezuela y está muy
arraigado.
Para Flor Márquez, el racismo se profun-
dizó con el blanqueamiento de la sociedad
venezolana, porque venimos de la misma
referencia histórica: de la trata de negros,
del comercio de esclavos y cómo la distri-
bución de la lógica capitalista dentro de ese
mercado impuso una política de estratificar
a los seres humanos por razas, como se de-
cía en el siglo XVIII.
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
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LA RUBIA DE OJOS NEGROS
Era martes, una de esas tardes de verano
en que la tierra parece haberse detenido.
El teléfono, sobre mi mesa de mi despa-
cho, tenía aspecto de sentirse observado.
Benjamín Black
La rubia de ojos negros
John Banville, el novelista irlandés, acaba
de ganar, en junio de este año 2014, el
Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
John Banville es también el hombre que
se esconde detrás del nombre de Benja-
mín Black, un escritor de novelas negras.
La rubia de ojos negros es su última
novela. Fue una solicitud hecha por los
herederos del escritor Raymond Chan-
dler, es decir, le pidieron que escribiera
una novela donde nuevamente estuviera
presente el detective privado Philip Mar-
lowe. Y el compromiso ha sido muy bien
cumplido.
Desde el primer capítulo Marlowe, el
detective, comienza a narrar su presencia
en su oficina mientras espera un clien-
te. Allí se presenta Clare Cavendish a
solicitarle que busque a un hombre —su
amante— que, a pesar de que se presume
muerto, ella lo vio, bien vivo, cruzar por
una de esas calles. Allí arranca la historia
de esta gran novela.
En una entrevista con el escritor argentino
Rodrigo Fresán, John Banville dice, acerca
de Black: “Benjamín Black también
escribe de modo muy rápido, muy fluido.
Mientras que el pobre Banville escribe
como un caracol que cruza la página,
dejando esa horrible baba (...) Así que son
dos métodos de escritura completamente
distintos. Empecé a ser Benjamín Black
hace unos cinco años porque en aquel
momento pensé que sería divertido”.
Así, Benjamín Black, o mejor dicho, John
Banville, de una manera genial, nos pre-
senta a un detective, Philip Marlowe, car-
gado de inteligencia y humor e intentando
siempre ir más allá de sus presentimien-
tos en sus investigaciones. También, en
el capítulo 23, nos encontramos con unas
profundas meditaciones de Marlowe: una
vez que descubre que está viviendo un
verdadero drama pasional, bien podemos
decir que allí, en ese capítulo, se dibuja la
vida de muchos lectores.
Roberto Malaver
robertomalaver@gmail.com
“El tema del racismo en Venezuela no se
ha superado desde la colonia porque está
dentro de cómo nos hemos conformado
como sociedad. Fue estigmatizado el rol del
africano y africana que se implantaron en
estas tierras como mano de obra. El negro
era bruto, no trajo cultura, etcétera. Eso ha
permanecido en el imaginario de la gente,
en la cotidianidad. Por eso escuchamos
chistes racistas, por eso está el fenomeno
del endorracismo, que es mucho más peli-
groso porque somos nosotros, los latinoa-
mericanos afrodescendientes, quienes no
nos reconocemos porque no queremos ir a
ese pasado terrible”.
Para Piñango, el racismo y endorracismo
no es espontáneo sino inducido y se sigue
entrampado en los códigos de dominación:
“Hemos estado divididos por el hecho de
que unos nos reconocemos negros, otros
nos reconocemos afrodescendientes, pero
el problema no está en ninguno de los dos
sectores sino que está afuera. Es como el
obrero que ve al obrero migrante como el
enemigo, cuando el enemigo común es el
dueño del capital”.
El problema es la manera cómo se ha tratado
de banalizar la discusión contra la discrimi-
nación racial en Venezuela y que ha sido de-
masiado evidente, a juicio de Piñango: “Ha-
bía una página, Código Venezuela, financiada
por Estados Unidos, donde Milagros Socorro
escribió un artículo, ‘Afrodescendiente: estu-
pidez o fascismo’, sobre la discusión contra
discriminación racial en nuestro país. Solo
por expresar nuestras inconformidades y
denuncia pública de la discriminacion es-
tructural se atreve a llamarnos fascista. Es la
ultraderecha que nos devuelve la pelota. ¡El
mundo al revés! Lamentablemente muchas
personas caen en el juego discursivo, que es
lo que ocurre con el término negro, afrodes-
cendiente y estamos entretenidos peleando
cuando el verdadero problema es que buscan
que nosotros nos peleemos”.
Ante esto, los expertos coinciden en que
el racismo es una ideología inducida, en la
que los prejuicios se incorporan como una
“verdad”.
Es por esto que en la V República se pro-
mulgó la Ley Orgánica contra la Discrimi-
nación Racial. Al escuchar al movimiento
afrodescendiente venezolano, el propio
Chávez fue quien llevó la batuta de este es-
tatuto jurídico: “Luchando contra la margi-
nalidad, contra la desigualdad y contra la
discriminación, estamos al mismo tiempo
luchando por una verdadera justicia y ge-
nerando una situación de paz en el mundo”.
En esa lucha estamos aún.
Sin disimulo se expresa el racismo hasta en las redes sociales
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SERIE MAPAS DE CARACAS
EXATO MAPA DE LA
CIUDAD DE CARACAS
El Exato Mapa de la Ciudad de Caracas está trazado siguiendo un
plan hipodámico, también denominado plano ortogonal, en cuadrí-
cula o en damero; una evolución de la técnica empleada en el mapa
publicado la semana pasada.
Este tipo de trazado del plan urbano cuenta con la ventaja de que la
ciudad es más fácil de ser parcelada por la regularidad en la forma de
sus “manzanas”, pero no es adecuado en sectores de topografía abrupta.
En este tipo de urbanismo se destaca la reiteración de una forma
clara y geométrica de trazado urbano, en contraste evidente con la
morfología de las ciudades europeas.
Es un ejemplo clásico del plano que predomina en las ciudades his-
panoamericanas, donde una de las manzanas centrales queda libre de
edifcación y es convertida en Plaza Mayor, como elemento estructu-
ral básico y generador de la ciudad, que se organiza en torno a ella.
La Plaza Mayor es el centro de la ciudad: geométrico, vital y sim-
bólico. En torno a ella se sitúan los edifcios del poder y de la reli-
gión: el Cabildo, la Catedral. Allí se administra, se hace justicia, se
comercia, es lugar de encuentro para todas las funciones sociales,
ofciales o de diversión y esparcimiento.
La prolongación de la cuadrícula sirve de soporte a la extensión de
la ciudad en todas direcciones, dependiendo de las características
del terreno. Debido a que la ciudad de Caracas está emplazada en
un valle y su constitución en sentido norte y sur ha estado condi-
cionada por el relieve, este plano refeja su crecimiento en sentido
oeste-este. Así, el trazado es producto de la infuencia del medio
natural y de la situación socioeconómica.
El Exato Mapa de la Ciudad de Caracas es un plano que refeja la
importancia que tienen los marcos de referencia para analizar las
tendencias de crecimiento de una ciudad.
MAPA N° 2
CCS 1772
POR HÉCTOR GUEVARA
FUENTE: INSTITUTO GEOGRÁFICO DE VENEZUELA SIMÓN BOLÍVAR
EXATO MAPA DE LA CIUDAD DE CARACAS (177 77
72 72)
MÚSICA
MOTA
CRÓNICAS DE LA MÚSICA URBANA
HABER FORMADO PARTE DEL NACIMIENTO DEL REGGAE VENE-
ZOLANO LO LLEVÓ A DEDICARLE SU VIDA ENTERA A ESTE MOVI-
MIENTO. DESDE PRINCIPIOS DE LOS 80 HASTA LA ACTUALIDAD,
MOTA HA SIDO PARTE, COMO ACTOR Y COMO ESPECTADOR,
DEL MOVIMIENTO MUSICAL URBANO VENEZOLANO
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
POR MABE CHACÍN G.
FOTOGRAFÍAS AMBROSIO PLAZA
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Raúl Mota está convencido de que la primera
banda de reggae venezolano se llamó Dur-Dur
y nació en la urbanización Las Américas de
San Martín, donde él se crió.
Era el comienzo de la década de los 80 y el
movimiento “minitequero” salía de su inci-
piencia. Caracas estaba minada de minitecas:
de merengue, de salsa, de house o synthpop
(cualquiera de estas dos últimas llamadas en
el país changa) y, aunque en menor escala,
también había de reggae, punk, ska, new wave,
rocksteady y cualquier otro género urbano-
popular de esos que salieron disparados del
ciclón de los 80. Caries, una miniteca que le
rendía culto a estos últimos géneros alternati-
vos, se transformó en la primera banda de re-
ggae fabricado acá: Dur-Dur. Según Mota, “lo
que ellos hacían era una expresión muy urba-
na de la infuencia inglesa y jamaiquina”. En
ese momento solo existían bandas de reggae
formadas por músicos inmigrantes: isleños,
del Caribe. No existía aún una banda con se-
llo venezolano. El mismo año de la formación
ofcial de Dur-Dur, también nació Desorden
Público, quienes, a su vez, tenían una minite-
ca en Vista Alegre —urbanización cercana a
Las Américas— llamada Aseo Urbano.
A Raúl Mota siempre lo llaman por su apelli-
do. Tiene 42 años, ha sido —y es— bajista de
relevantes bandas del movimiento de reggae
venezolano, es comunicador social al servicio
del Ministerio de la Juventud y, lo más impor-
tante, es padre de Isaac Nayahmen, de Maia
Oriana y de Luna Zaion. Creció siendo el me-
nor de una familia de siete hermanos, donde la
música de origen africano estuvo muy presen-
te. “Mi hermano mayor inmediato era pana de
los de Dur-Dur y siempre llegaba a la casa con
LP y cintas que ellos le prestaban. Cuando él
se descuidaba, yo le agarra los discos y fueron
justamente los sonidos del ska, del punk, del
new wave los que más me gustaron desde que
era un niño, adolescente”.
Bandas como Dur-Dur, Onice, Desorden Pú-
blico, Sentimiento Muerto, Zapato 3 —forma-
das en los 80— gestaron el amasijo de música
urbana que experimenta Venezuela. Una vez
metido en ese movimiento eufórico y arrasa-
dor, a Mota no le quedaba duda de que la mú-
sica era su camino. A fnales de los 80 nació
su primera banda, un trío apodado Los Mu-
dos. Es así como agarra un instrumento por
primera vez: un bajo, el que aprendió a tocar
a punta de “métodos” e imitación. Luego na-
cieron Los Katalíticos, una banda de ska que
duró hasta el año 96. Su primera incursión
propiamente con la música reggae fue con
Majestic Ruler, una agrupación con un soni-
do muy distinto al que ya se había propagado
por Venezuela con Dur-Dur, Onice, Mulato o
El Buque Negrero.
Después de Majestic Ruler nació Jahbafana,
una agrupación compuesta por las opulen-
cias de su predecesora, cuyas canciones so-
naron en el festival internacional de reggae
más importante del mundo en su edición del
año 2011: el Rototom Sunsplash. Antes de
eso también existía La Big Landin Orques-
ta y Papashanty Sound System. La primera
es otra de sus creaciones: una banda de ska
tradicional. La segunda es una explosión, el
resultado fnal de una mixtura entre el reg-
gae, el dance hall, el ska, el drum and bass y el
hip hop: una banda en la que cada integrante
tenía algo especial que aportar: One Chot,
vocalista de Negust Nagast; Danel Sarmien-
to, baterista de Desorden Público; Chonto
Turola y Magú Guzmán, actuales padres de
Circo Vulkano; Bostas Brain, de La Corte
y, por supuesto, Mota. Hoy en día, además
de Jahbafana, participa en otros proyectos
como Jahlfaomega, una agrupación de reg-
gae compuesta en su mayoría por mujeres;
El Círculo Dub, banda que acompaña al
cantante Jey Da Polemic; Bahtawi, reggae
religioso, y la reaparición de Los Katalíticos.
Otro hecho puntual que ayudó a Mota a to-
mar el reggae como género bandera es ha-
ber ido a un concierto de Luciano y Joseph
Hill (de la banda Culture), dos expresiones
primigenias del reggae jamaiquino que vi-
nieron a Venezuela en el año 98, en el mis-
mo momento en que Jahbafana se estaba
formando. “Ese concierto fue en Maracay
y también tocó Desorden Público, Mula-
to, Dean Fraser —importante saxofonista
jamaiquino que ha grabado con casi todas
las luminarias del reggae— y Mikey Gene-
ral, otro importante exponente del reggae
jamaiquino. Ese concierto marcó un antes
y un después en mi camino musical y es-
piritual”.
Para Mota, el reggae tiene mucha riqueza es-
piritual, además de tener una fuerte doctrina
religiosa con la que se le relaciona. “Siento que
el reggae es un ritmo envolventemente mágico
y espiritual. Tiene mucha divinidad, mucha
expresión de sentimientos que son naturales
en el ser humano. También está muy relacio-
nado con la naturaleza, que es rica, que es una
expresión divina de Dios y creo que el reggae
conlleva respirar y a estar en más contacto con
ella, con la ‘yerba’, esa divinidad que nos ha re-
galado Dios. Eso es el reggae y eso soy yo”.
El próximo jueves 14 de agosto,
El Círculo Dub participará
en un tributo a Bob Marley
en el Teatro Principal, a partir
de las 7 pm
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
SOBERANÍAS SEXUALES
“Pásate una moneda y se te quita, chica”, le dijo Carlitos después
de pasar toda la mañana chalequeándola en la licorería. José, como
un experto, aseguró que el hielo aceleraba el proceso de desmora-
dizamiento (que quita el color violeta oscuro de la piel, según él).
El último consejo, no menos jodedor, fue más práctico: “¡Deja que
esa vaina se quite sola, mi prima!”
Así transcurrió el día en Carenero, entre clientes etílicos quienes, al
llegar, le recordaban a Alexandra los años 90 con Wilfrido Vargas
y su coro “vampiro, vampiro, te chupó el vampiro”, y los distintos
sobrenombres que le asignamos a la “agresora”: chupacabras, ca-
racol, corroncha, drácula, guaraguara, entre otros más que ya no
recuerdo, revelándonos que no importa cuánta fermentación de
hidratos de carbono tenga el cuerpo humano encima, un chupón
es un chupón y siempre será un detonante de escandalera.
PROPIEDAD AMOROSA
No recuerdo ni una vez que me hayan hablado de los chupones
altruistas, de esos que se hacen como un descuido, un “¡ups!, me
dejé llevar por la pasión”, o “nunca lo había hecho antes, no sabía
cómo se hacían”, pero sí recuerdo esas malintencionadas “marcas
del amor”, las que te estampan para que las demás sepan quién es la
que manda, o como le dijeron a Alexandra: “¿No te la das de J Bal-
vin con tu ‘pero qué clase de rumba, pa pa pa’? Bueno, ahí tienes,
por preguntarme mi nombre a medianoche”.
EL SENTIMIENTO DE CULPA
Sea como sea (por amor, venganza, despedida, reencuentro, nos-
talgia o simple sexo), este regalito es un acto egoísta de quien pro-
cede a frmar al fulano o fulana. No rechazo el nivel de satisfacción
que pudo sentir la chupacabra carenera que, al pasar, nos miraba
sobrada sentenciando a su botín con la sonrisa. La otra cara de la
moneda, la chalequeada, era la que daba pena ajena. El sentimien-
to de culpa, impuesto socialmente para avergonzarnos (sobre todo
a las mujeres, sin importar aquí la orientación sexual), debe ser
descartado de la burla colectiva y, por contrario, reafrmar que si
fue disfrutado, no debe importar el lugar de la rúbrica. Esto, claro,
si no hay una tercera que pueda sentirse traicionada. En ese caso,
Alexandra habría tenido que esconderse al menos tres días, uste-
des ya saben por qué.
LA ENSEÑANZA
QUE NOS TRAJO EL CHUPÓN
Todxs, incluyéndome, la alentamos, sin prejuicio ni lesbofobia, a
que le echara los perros a la chupacabras en público, mariquizando
el local donde pescadores, comerciantes, cocineras, mesoneros y
lancheros nos juntamos para hacerle la segunda a las amantes.
POR MARÍA GABRIELA BLANCO
ILUSTRACIÓN JESSICA MENA
UN CHUPÓN
ES UN CHUPÓN
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
ENTREVISTA
UN TIPO QUE
QUIERE A CARACAS
LUEGO DE UNA DILATADA TRAYECTORIA COMO FOTOPERIODISTA,
QUE INCLUYE PERIPLOS POR EL DIARIO DE CARACAS, EL NACIONAL
Y CIUDAD CCS, ASÍ COMO UN PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO,
JESÚS CASTILLO NO VACILA EN SOSTENER QUE LO QUE MÁS
LE HACE FALTA A NUESTRA CIUDAD CAPITAL ES QUE LA GENTE
LA QUIERA. Y COMO SÍMBOLO DE ESA IDENTIFICACIÓN DESTACA
EL PROCESO DE FORMACIÓN DE LAS COMUNAS Y LA POSIBILIDAD
DE UNA CARACAS TURÍSTICA
POR GUSTAVO MÉRIDA
FOTOGRAFÍAS AMBROSIO PLAZA
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
Castillito llegó puntual: a las tres de la tarde
estaba en la sede de Épale CCS. A esa hora,
Ambrosio Plaza empezaba a almorzar, apu-
rado, ya que no le dio chance al mediodía,
ocupado con alguna pauta. El hermano
menor del entrevistado y corrector de la re-
vista, Rodolfo Castillo, se acerca a saludar.
“Hazle una pregunta ahí, pana, mientras
hago café”, le digo a Rodolfo. “¿Una pregun-
ta?: ¿Cómo estás tú?”. “Bien, bien”, responde
el hermano mayor y de una se lanza a hablar
de Ciudad CCS. Él sabía que el motivo de
la entrevista es el cumpleaños número cin-
co del periódico. Jesús Castillo es parte del
equipo fundador. Llego con los cafés, que
en realidad no hice, y empiezo a escuchar:
“Al principio algunos pensaban que Ciudad
CCS iba a ser una gacetilla de la alcaldía, ¡y
ASAS

ya está cumpliendo cinco años! Yo vengo de
El Nacional, trabajé 19 años allí…”. Castilli-
to sigue hablando. Rodolfo lo interrumpe.
El hermano mayor pregunta: “¿Pero tú me
estás entrevistando y estás respondiendo?”.
Ríen. Tienen la voz muy parecida. Jesús
Castillo conoce a todas y a todos quienes
aquí trabajamos. Saluda a María Betania
Chacín. “¿Qué más, negrito?”, le pregunta
Rocío Cazal. Ve la grabadora encendida.
Ella, a sabiendas que lo voy a contar, inme-
diatamente me mira: “Es que él me dice ‘ne-
grita’ a mí”.
Castillito habla del país, de la economía.
“Yo quisiera que la gente saliera, marchara,
y dijera: ‘No, no quiero raspar la tarjeta, es-
toy en contra de eso’…”.
—¿NO ERES MUY SOÑADOR?
—¿Soñador por qué? Fíjate en el contexto
que te lo estoy diciendo: la gente vive cri-
ticando las vainas pero no critica esa abe-
rración que es raspar una tarjeta y después
vender los dólares.
Jesús me cuenta que antes de El Nacional,
trabajó en El Diario de Caracas, 35 años
ejerciendo el fotoperiodismo. Se siente
orgulloso de lo que ha hecho. Castillito
siempre ha estado dispuesto a colaborar
en la revista, y esa cercanía con el perso-
naje hizo que no preparara la entrevista y
me enterara en ese momento que fue ga-
nador del Premio Nacional de Periodismo
del año 2000. Por supuesto, hablamos de
fotografía. Recuerda particularmente dos
Edición Número Noventa y dos. Año 01. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
Filo
y borde
VERDADES PALESTINAS. El Estado
de Israel existe. Es una verdad que no se
puede borrar con deseos ni consignas. Tiene
más bombas de las que necesita y aviones,
tanques, fusiles y soldados sin patria y sin
corazón.
Es un Estado inventado en el siglo XX, que
pareció razonable a muchos para intentar
hacer justicia a siglos de discriminación
europea contra la religión judía.
Israel es un país hecho por alemanes, ru-
sos, polacos, húngaros, checos, ucranianos,
estadounidenses y de otras nacionalidades
ligados, en lo fundamental, por su religión.
Recuerda en su discurso, en su visión, en su
manera de justificarse al sustento argumen-
tal de las Cruzadas. En ambos casos, desde
una visión religiosa, se justifica la invasión
europea a territorio árabe y la masacre del
pueblo que allí vive para reclamar supuestos
derechos sagrados. Ambas nociones tienen
como resultado un abominable genocidio.
Este “derecho” a ocupar territorio palestino
estaría basado en el hecho de que, hace
unos dos mil años, quienes practicaban
esa religión estaban concentrados allí, a
pesar de haber vivido períodos en Egipto y
Mesopotamia.
La expulsión de los judios de Palestina y su
dispersión por el Imperio romano, ocurrió
en el año 135 de nuestra era. Israel se funda
en 1948, 1813 años después. Decir que se
trata del mismo pueblo que salió de allí en
el siglo II requiere de muchísima manipula-
ción antropológica, sociológica, histórica y
hasta genética.
Tal fundación es posible porque Palestina
era una colonia inglesa y no tenía la libertad
ni la fuerza para impedirlo. Sin embargo,
la Resolución 181 de la ONU, el sustento
legal nunca respetado que da pie a Israel,
establecía la creación dos Estados: uno judío
y otro árabe.
El holocausto, ese crimen brutal cometido
por los fascistas contra los judíos, pero tam-
bién contra los gitanos y contra la izquierda
europea, ha sido explotado constantemente
para reclamar comprensión y solidaridad
con Israel.
Nadie debería justificar ni tolerar el holo-
causto cometido por el fascismo. Nadie.
Y nadie, actuando con honestidad espiritual,
puede justificar que Israel lleve ya 66 años
perpetrando su propio holocausto contra el
pueblo palestino.
Freddy Fernández
@filoyborde
fotos que hizo cuando “era muy joven”: la
del incendio en la torre Cemica, en 1986,
y la del funeral de Miguel Otero Silva, el
año anterior. “Yo estaba con un compañe-
ro, excelente fotógrafo, Tom Grillo. Él era
de El Nacional y yo de El Diario de Cara-
cas. Él tenía montado un normal (un nor-
mal es un 50 milímetros) y yo tenía un 24
milímetros, más ángulo. Eso es conocido
por los fotógrafos. Entonces, yo saqué me-
dio cuerpo por el balcón y logré la foto.
Primera página”.
—¿CUÁL ES LA DIFERENCIA
ENTRE EL CIUDAD CCS
DEL INICIO Y EL DE HOY?
—¡Las comunas! Tú vas al 23 de Enero y las
comunas son las que están marcando la
onda. Tú vas a cualquier barrio de Caracas
y ves Barrio Nuevo Barrio Tricolor. Ciudad
CCS ha sido el mayor difusor de la cons-
trucción de los Consejos Comunales. Que
ahora esté todo el mundo montado en eso,
sí, pero quien empezó a dar esas informa-
ciones fue Ciudad CCS. Ahora, todos los
lunes sale una comuna. Antes, se estaban
construyendo. Estábamos haciendo visi-
bles a los excluidos. Un termómetro, para
la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del
Distrito Capital, es lo que sale en Ciudad
CCS. ¿Que Últimas Noticias es el diario del
pueblo? Nosotros hemos llegado a donde
nadie ha llegado. La gente denunciaba el
daño a una caminería, una calle, una can-
cha, unos ascensores y las respuestas se da-
ban por aquí mismo. La columna vertebral
de este peo es la comuna. Yo te digo una
cosa que me satisface: cuando empezaron
a formarse los Consejos Comunales fui a
la carretera vieja Caracas-Los Teques, en
Las Adjuntas, donde habían bajado unos
recursos y tenían un galpón solo, oscuro,
sucio. Era un taller mecánico que habían
desalojado. Eso fue hace tres años. Esta-
ba un instructor de costura del Inces, y la
gente del Consejo Comunal. Casualmente
me tocó cubrir un año después la rendi-
ción de cuentas. Estaba funcionando todo,
hasta una herrería. Cada consejo comunal
tenía participación. Eso me llenó de satis-
facción. Ah, ¿que hay algunas que tienen
la pata quebrada y tal cosa? Es cierto. Pero
los resultados positivos son mayores. Tú
me llamaste “soñador” hace un rato. ¿Tú te
imaginas dentro de siete, diez años, com-
pitiendo alguna comuna del 23 de Enero
con otra de Lagunillas, en el Zulia, quién
hace mejor textil? No es un asunto de com-
petencia sino de producción. Que tú ha-
gas vasos, detergentes, herrería... a mí me
parece espectacular. Yo veo la pasión en la
gente, pana. ¡Y las mujeres! Siempre son
las mujeres las que trabajan más. En cada
consejo comunal, de diez personas, ocho
son mujeres.
Castillito es un tipo de La Pastora que
conoce bien Caracas. Quiere, desde hace
tiempo, hacer algunas fotos desde la salida
a la autopista al fnal de la avenida Baralt,
en Quinta Crespo. Nos vamos pa’llá. El fo-
tógrafo de la revista y Jesús intercambian
lentes. “Una ‘cañona’ así es que yo me quie-
ro comprar”, me dice Ambrosio mientras
monta el teleobjetivo, un 200 milímetros.
Hay camaradería en la orilla de la auto-
pista. El día de la pauta cumplía años Am-
brosio. Edi Cordero, motorizado de Épale
CCS, llevó al entrevistado de parrillero. Edi
fue el primer mensajero de Ciudad CCS,
quien buscó el primer periódico,“quien los
inscribió en el Seguro Social, en la Ley de
Política Habitacional, todo”. Y he aquí que
los cuatro, cada uno con su casco y pen-
dientes de no pifar, acordamos tomarnos
una. Una sola, para celebrar el cumpleaños
y fnalizar la pauta.
—SALUD. UN MENSAJE PARA LAS
Y LOS LECTORES DE LA REVISTA
—Que no dejen de leerla. No tiene des-
perdicio y también escribe mi pana Clo-
dovaldo Hernández. Los felicito por esos
dos jonrones que metieron con las bara-
jitas y el álbum y por el número de los 60
años del Comandante. Mira, pero no me
preguntaste qué me gustaría que hubiese
hoy en Ciudad CCS. Hay que incentivar
el turismo en Caracas, una columna, no
sé, pero una vaina constante. Crónicas.
Cómo pasar tú y tu familia un fn de se-
mana en el parque Ezequiel Zamora, por
ejemplo. Las rutas culturales, los teatros.
Que haya siempre una invitación a disfru-
tar Caracas. ¿Cuál ciudad tiene a pocos
minutos unas playas como las nuestras?
Hay que enseñar a querer a Caracas. Es
impresionante como algunos hablan mal
de Caracas. ¿Por qué yo aprendí a querer-
la? Por mi trabajo.
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
GASTRONOMÍA
EL REY DEL PESCADO FRITO
POR MERCEDES CHACÍN
FOTOGRAFÍAS AMBROSIO PLAZA
Una de las experiencias más riesgosas que puede vivir un pelabola
con algo de plata es salir a comer a la calle. Si la comida está maluca,
el pobre pelabola deberá regresar a su casa con los bolsillos vacíos
y la barriga llena de comida chimba; y cuando la comida es buena,
la experiencia se graba en el corazón como un amor verdadero y
el pelabola pasa el resto de su vida extrañando aquellos sabores,
aquellas texturas, aquellos aromas, esperando el bienaventurado
momento en el que pueda repetir la comilona sin quedar obligado
a sobrevivir el resto de la quincena a punta de galletas de soda.
Pero todo pelabola es temerario y, muchas veces, se aventura a la
búsqueda de nuevos sabores que luego pueda emular en su casa,
EL VERDADERO
SUSHI EXPRÉS
POR MALÚ RENGIFO
MALURENGIFO@GMAIL.COM
PICHONES DE SIBARITA
RECETARIO DEL PELABOLA
A cuatro kilómetros y medio de Tanaguarena,
estado Vargas, yendo hacia Naiguatá, está un
restaurante que se llama El Rey del Pescado
Frito. La fgura o emblema es un pececito,
vivo, parado sobre su colita escamosa, rien-
do. Es rojito. ¿Lo recordó? Bueno. Ese mismo
es. Les cuento. Salimos de Plaza Venezuela el
viernes 1 de agosto de 2014 a las doce y media
y a eso de las dos estábamos en el lugar, des-
pués de rodar a una velocidad constante de 80
kilómetros por hora (80 Km/h). Al llegar ha-
blamos con Odilia Meneses, oriunda de Ma-
deira, Portugal. Odilia no sabe cuánto tiem-
po tiene fundado el restaurante exactamente.
“Más de 50”, dice sin mucha seguridad. Ella es
arrendataria y solo sabe que los dueños, dos
años después del trágico deslave que hubo en
ese estado en diciembre de 1999, se fueron a
Miami. Odilia administra El Rey del Pescado
Frito desde hace 12 años. La amabilidad de
Odilia contrasta con otros lugares que hemos
visitado los pichones. Nada que ocultar.
El lugar es limpio. Decoración simple de
restaurante de playa. Domina el naranja en
las columnas. Totalmente abierto, sin pa-
redes en el comedor. En la playa la gente
siempre anda en grupos numerosos y esta
gente del restaurante lo sabe. Hay unas 50
mesas y sobresalen las grandes, para seis u
ocho personas. Trabajan tres personas en
el mostrador de servicio, seis en la cocina
y tres mesoneros. Nos atendió Horacio,
quien tiene solo siete meses en el lugar. Los
típicos lavamamos de un restaurante de
playa, con jaboncito, no faltan. Me gusta-
ron los baños. Pulcros.
¿El plato más vendido?: ¡el pescado frito!
Casi siempre es roncador y te ponen dos
pescaditos con dos tostones fritos grandes.
Y dos bollitos. Todo eso por doscientos
ochenta y cinco bolívares (Bs. 285). Dos
niños pueden comer con ese plato. Vaya
sacando cuentas. Hay un plato más grande
que piden también con frecuencia. Se llama
“pescado mixto”. Trae: un pescadito —ron-
cador por supuesto—, una rueda de pesca-
do —dorado ese día—, un flete de pescado,
una buena porción de camarones, una buena
porción de calamares, un bollito y dos tos-
tones. Ese plato cuesta setecientos ochenta
y tres bolívares (Bs. 783). Y de allí pueden
comer tres y hasta cuatro personas. Como
fuimos cuatro personas, pedimos esos dos
platos y todos quedamos más que conten-
tos. Todo estaba crujiente, bien frito, nada de
dietas acá. Si usted va para la playa y come
lechuga, pues buen provecho, pero mejor es
comerse un pescadito frito. Ir a la playa y no
comerse un pescado frito es como… piense
en lo que quiera.
En la carta también hay otras cosas, todas
fritas, salvo las sopas. Si usted es sopera o
sopero, tiene la opción del segundo plato
más vendido: la fosforera. Sí, esa misma que
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
a veces precariamente, a veces de manera artesanal, a veces con
ciertas modifcaciones y, en algunas ocasiones, con recetas bastan-
te distintas a las que había probado en la calle. En una situación
como esta fue que nuestro amigo pelabola descubrió, hace unos
años, el sushi.
Sushi, sí, sushi. La occidentalización de la comida japonesa es
vendida, en Venezuela, a precios ridículamente altos para una
bola de arroz pegajoso chisporrroteada de ajonjolí y rellena con
un pedazo de pescado que ni siquiera se tomaron la tarea de coci-
nar. A eso le agregan, también, media cucharada de queso crema
y ya está: diez rueditas de esa vaina, en el mejor de los casos, salen
más o menos en 250 bolívares. Aún así, muchos de nosotros no
le paramos media bolondrona a la relación precio-valor y termi-
namos corriendo directamente hacia la dulce estafa de la comida
supuestamente exótica.
PROBEMOS CON ALGO DIFERENTE
El sushi le gusta a casi cualquier pelabola porque es algo distin-
to a las comidas que habitualmente hacemos en casa (arepa con
queso blanco, pasta con salsa kétchup, vegetales sancochados
con sal y cosas por el estilo). Nos gusta variar, y además quere-
mos ahorrar tiempo y dinero. Para esto, nada mejor que hacer
en casa el sushi más rápido, fácil, barato y sabrosito que existe,
sin consultar ningún libro de cocina. El sushi de pelabolas se
prepara así:
En lugar de buscar arroz especial para sushi, que es muy caro,
cómprese par de canillas y córtelas en rueditas (una versión más
zanahoria se hace con ruedas gruesas de pepino, rellenas donde se
encuentran las semillas). También corte, en pedacitos pequeñitos,
aguacate y cebollín. Póngale de esto y de lo otro junto con queso
crema al gusto, bonito y ordenadito, a su ruedita de pan (o de
pepino) y agréguele un pedacito de salmón ahumado, que es caro
pero necesario, aunque sea un poquito (la versión más piedrera
de esta receta se hace con sardina en lata, por si gusta comer bas-
tante). Échele una chisporroteadita de ajonjolí, par de gotitas de
salsa de soya o de anguila (si está usted billetúo) y listo: el sushi
más rápido y sencillo del planeta, aunque no tenga arroz ni los
roles sean enrollados. ¡Buen apetito!
Ambiente
Precio
Calidad
Atención
A

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g
o
S
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p
u
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I
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a
b
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dicen que es afrodisiaca. Por 90 bolos. Tam-
bién hay de pescado, no faltaba más.
Nos sentamos en las mesas más cercanas al
mar. Pegaditas al mar. Al lado de las piedras.
El fotógrafo Ambrosio andaba con su tema
preferido últimamente: la agroecología. Nos
contó que se quiere ir pa’l monte. Para Fal-
cón. Que el futuro de la humanidad está en
la agroecología y que si no caminamos hacia
allá, muy pronto en el mundo habrá escasez
de comida. Medio siglo más y estamos fritos.
Mientras él hablaba, pensaba en las veces que
hemos pasado por allí. Ese pescadito rojito
saltarín es casi atávico. La Guaira, como de-
cimos todos cuando vamos al estado Vargas
y que todos sabemos cuán lejos es aunque lo
neguemos, tiene ese aire de libertad inheren-
te a la juventud. Es un lugar para soñar. Ese
día Ambro soñó con irse lejos del mar. En La
Guaira se puede soñar y es de esos lugares a
los que siempre hay que volver.
Restaurante
El Rey del
Pescado
Frito
Barrio
El Tigrito
Carmen
de Uria
CRÍTICA Y MEDIA
26
Caracas, 10 de agosto de 2014. Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS
Tras el
discurso
TERRORISTA REDIMIDO. Bien es sabido el
perenne espaldarazo que la industria del cine
estadounidense brinda a sus desgastadas
instituciones, particularmente la militar. La
que, a su vez, se imbrica de forma transdisci-
plinaria y multidisciplinaria con las agencias
de inteligencia del país imperial; a saber: CIA,
FBI, OSS (Office of Strategic Services), NSA
(siglas en inglés de la Agencia de Seguridad
Nacional). El género que, por lo regular, se
aborda para realzar los logros de los orga-
nismos citados es el de acción y, por su-
puesto, el enfoque siempre se orienta a una
heroicidad que en la mayoría de los casos va
acompañada de sustentos morales y patrió-
ticos. Patriotismo que no se circunscribe al
territorio estadounidense: engloba a todo el
planeta. Solo que, aún ocultando la parte más
sórdida de sus modus operandi, este cine
comienza a padecer el desgaste propio de las
“ficciones institucionalizadas”, toda vez que
el descrédito de dichos organismos es mayor
del que se puede maquillar.
El modo de representación institucional
posee la poderosa capacidad de mutar para
renovarse según las circunstancias. Es así
como, con un guión coescrito por el vetera-
no Luc Besson, el filme 3 días para matar
(EEUU, Francia, 2014) ofrece un remozado
performance de un otoñal agente de la
CIA que, tras un inicio donde se plasma
la semblanza de un asesino y terrorista a
sangre fría, busca redimirse con su abando-
nada familia al enterarse que tiene un tumor
terminal y que su tiempo vital tiene cercana
caducidad. Obviamente, la exagerada huma-
nización del personaje sirve para connotar, de
diferente forma, un trillado cliché contempo-
ráneo: el terrorista bueno. Al trocar el género
de acción en drama, y conocido el desahucio
del agente Ethan Renner, se antoja un final
triste y predecible. Pero como la CIA no puede
morir, una joven y calificada agente le sumi-
nistra una droga experimental que le curará
su dolencia a cambio de un trabajo especial,
algo así como un jubilado “matando un tigre”.
Renovación de la forma más no del fondo o
“el mismo musiú con diferente cachimbo”.
Rodolfo Castillo
rodocastillo81@hotmail.com
Enredad@s
REALIDAD VIRTUAL
COMO PRUEBA REAL
MANIPULACIÓN EMOCIONAL
“Sacamos las pruebas contra Rusia de
las redes sociales”, declaró el portavoz
de la Casa Blanca Josh Earnest sobre el
avión de Malaysia Airlines derriba-
do el 17/7/14 al este de Ucrania.
Además dijo que “después de
la caída del aparato, en las re-
des sociales comentaron que
un sistema SA-11, al que le
faltaba un misil, estaba siendo
transportado hacia Rusia por la
frontera desde Ucrania”, y remató:
“En medios sociales también aparecie-
ron informes de una conversación entre
separatistas sobre el derribo de un avión”.
Lo que llama el portavoz gringo “re-
des sociales”, en realidad son virtuales,
como Twitter y Facebook. No puede
garantizar que se trate de cuentas
verdaderas y de información
veraz.
La pregunta del millón:
¿cuando el presidente del
Estado Mayor Conjunto de
EEUU, general Martin Demp-
sey, dice que el Pentágono con-
templa acciones militares contra Rusia,
se sustentará en esta distorsión de lo
virtual como real? No sería extraño.
Agencias de noticias revelaron que,
desde 2008, el potente recolector de
información y opinión personal que
es Facebook participó secretamente
en un experimento para compro-
bar el contagio de emociones
a escala masiva en esa red,
que tiene 1.300 millones de
usuarios(as) en el mundo.
La investigación es parte de
la multimillonaria Iniciativa
Minerva y recibió fondos del De-
partamento de Defensa de EEUU,
que ahora financia otro estudio so-
bre el levantamiento y propagación
de movimientos sociales e impulsa el
proyecto Darpa, que registra y anali-
za las actividades de cuentas Twitter,
Facebook, Pinterest, Kickstarter, entre
otras, para experimentar el control de
emociones mediante la manipulación
de noticias.
¿Venezuela formará parte
de la muestra de esos ex-
perimentos? No obstante,
tenemos nuestros propios
resultados con el fracaso del
guarimbeo arengado por las re-
des virtuales: más allá de la manipu-
lación emocional, el poder de las masas
populares para la transformación so-
cial no está tecleando un computador.
Yanira Albornoz
MINICRÓNICAS
Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
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LLEGÓ JEIKER,
EL MATATÁN DE LA PARTIDA
Hijo del salsero Mon Gustavo Herrera. El
nombre no es un tributo a la ingenuidad,
mucho menos a la casualidad. Contra Tito
Rodríguez, y demás americanizados por los
operadores gringos en las islas caribeñas, el
abuelo se apropió del trombón de Mon Rive-
ra (el mismo que utilizaría después el coléri-
co e irreverente Palmieri), a quien escuchaba
desde niño en la única radio que existía en la
bodega de la esquina, resonando en sus oídos
mientras veía a su hijo jugar metra en la calle
principal, aún de tierra, la misma que tardaría
más de 20 años en conocer la solidez excre-
mentosa del diablo. Jeiker nació una noche
de abril, entre pasos de salsa y parrilla en la
platabanda. Desde niño fue un jugador des-
TALENTO REBELDE
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epale.ciudadccs@gmail.com
tacado de chapita, perinola y trompo. De tal
palo tal astilla: trasladó el acervo genético del
papá hacia la escaramuza deportiva, fguran-
do como uno de los grandes peloteros de la
13, que durante los domingos de parranda y
vacilón alegraba a los convives con jugadas a
mano limpia que dejaban como un niño de
pecho al grandeliga sifrino del Este que, entre
contratos milmillonarios, espera hoy por hoy
el sitial de la ética gringa que lo colocará como
referencia de éxito y progreso. Un domingo de
mayo, cuando en este país gobernaba la vio-
lencia y el marasmo producto de las grandes
brechas de desigualdad, subieron unos petetes
y, sin preguntar, dispararon hacia las gradas
donde se encontraba Jeiker armado con guan-
te, bate y pelota, esperando ascender al terre-
no de juego. Días después, el espejo lo refejó
como aquel individuo al que le falta un brazo.
Esta mañana lo vi salir contento, después del
cafecito de rutina matutino. Con un tubo de
metal ingeniosamente adaptado a los cambios
de la moto, mete primera para empezar su día.
Trabaja de mensajero para Ipostel, vive en la
misma casita del viejo Mon Herrera y tiene
una chamita de cinco años. No se dejen en-
gañar, no desluce ni un segundo en el campito
de la 13 que lo vio brillar hace 15 años: juega
cuarto bate y fldea en los jardínes con un im-
presionante average de 677, igual que aquellos
días de mayo. Las gradas, en cambio, dejaron
de ser depósitos de balas asesinas para darle
paso al sancocho y al grito ardiente y sincero:
“Llegó Jeiker, el matatán de la partida”.
POR WILLIAM SERAFINO
NOVELA
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
PIEDRA DE MAR (XVI)
POR FRANCISCO MASSIANI
ILUSTRACIÓN OSCAR HERNÁNDEZ
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
Bueno. Me fui caminando por Altamira,
y seguí hacia Chacaíto. La ciudad por esas
calles es horrenda: borrachos y, de vez en
cuando, un tipo mandado a dos mil kiló-
metros por hora. Es algo espantoso. Uno
cree que en cualquier momento estalla una
bomba y recibe un balazo en la cabeza. No
es que se vean fusiles, sino que se siente un
airecito de estallido mudo. De dinamita
muda. De disparo invisible que chorrea. Me
senté en un murito a ver qué diablos hacía.
No tenía ganas de llegar al departamento.
De seguro el imbécil de José me decía:
—Oye, ¿cómo te fue con Carolina?
Me puse a recordar la casa, y después se me
aguaron los ojos al pensar en mamá.
Por eso te dije el otro día, Kika, que no po-
día salir, tenía miedo de que alguien de la
casa me encontrara. Después, mamá lo sa-
bía y se armaba el relajo.
Caminé por la calle y vi a una caminado-
ra. Creo que la he visto antes, pero no estoy
muy seguro. La caminadora estaba miran-
do hacia la calle y me senté con ella. Me
acuerdo que le dije:
—Oye ¿cómo estás?
Acercándome para verla mejor, y ella me
dio la espalda.
—Oye, por favor. No seas mala...
—Ah, vaina, mijito. Déjame en paz.
—Pero, bueno, chica, por favor.
—Ah pues... deja el fastidio...
—Mira... Oye... Mira...
No quería hablar conmigo. De todos mo-
dos, me quedé a su lado.
En eso se vino abajo el cielo. Este bendito
cielo es así: tú sales con sol y a los diez mi-
nutos cae un chaparrón horrendo. No se
puede confar en él. Ni siquiera vale la pena
que uses impermeable porque sudas como
un cretino. Me acuerdo que me senté con
ella en un murito y le dije:
—¿Me das la mano?
Ella sonreída, ¿no?
—¿Me das la mano por favor?
Y me la dio. En serio. Así mismo. Claro que
no es nada. Te aseguro, José, que para ti eso
tampoco es extraordinario, pero para mí lo
fue. No te imaginas lo bien que me sentía
con esa mano negra conmigo. Además me
dijo:
—¿Tienes cigarros?
Y cuando descubrí sus ojos me sentí mucho
mejor. Nos quedamos mudos un ratote, y
durante esos minutos no me atreví a apre-
tarle la mano. Siempre el maldito miedo...
Pero, bueno. Creo que no se la apreté por
miedo a que la negra se ofendiera, o se mo-
lestara, y me sentía muy bien para echarme
a perder ese ratico, que terminó, por cierto,
cuando frenó un carrote negro y un tipo
desde el volante la llamó. La negra me dijo:
—Ya vengo.
Y corrió hacia el carro. Era un carro negro.
Brillante. Inmenso. El tipo era un calvo, con
anteojos, muy parecido al papá de Marcos.
Vi que Sonia hablaba con él, y él la miraba,
y se llevaba un cigarro a la boca. Después
Sonia le dijo:
—¡Qué va, viejito...!
Y el carro arrancó y se perdió. Sonia cami-
nó hacia mí, evitando el agua de la calle y se
volvió a sentar en el muro. Pero esta vez se
sentó a dos metros de distancia. Recuerdo
que le pregunté:
—Oye, ¿qué te pasa?
Y ella me respondió:
—Nada, mi amor. Nada... Solo que estos
pendejos...
Se puso de pie y me pidió otro cigarro. Yo se
lo di y lo prendí.
—¿Y cómo te llamas? —le pregunté.
—Sonia... ¿y tú?
—Me llamo... José —le mentí, y palabra que
no sé por qué dije el nombre de José. Su-
pongo, José, que fue porque tenía tu smo-
king y si, en todo caso, estaba con tu ropa,
tu camisa, tu corbata, mejor era ponerme tu
nombre y disfrazarme por completo. Pero
esto lo digo en broma. En realidad, creo que
mentí porque José siempre me decía que
con esas mujeres había que dejar nombres
falsos. Aún, sinceramente, no lo entiendo,
¿qué malo tiene decir el nombre verdadero?
Como quince minutos más tarde se paró
otro carro y Sonia se echó a correr. Justo
cuando iba llegando se resbaló sobre un
charco. El chofer esperó a que Sonia se le-
vantara y se perdió como el primero. La
pobre Sonia se vino cojeando y trataba de
verse el trasero.
—Ve si está muy sucio...
Fue lo que me dijo y se puso a llorar. Eso me
hizo sentirme muy mal.
—Tienes un poco de barro y agua.
Le dije, y seguía llorando. Me sentía como
un idiota e inútil. Le di dos cigarros y me
despedí de ella:
—Toma —poniéndole los cigarros entre las
rodillas—. No te doy más porque no tengo
muchos. Chao... y gracias.
Ella me respondió:
—Chao, José... Gracias.
Me pareció una cretinada mentirle y darle
un nombre falso. Se había portado tan bien
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
conmigo, que cuando me dijo “José” me
sentí un asqueroso farsante. Así que regresé
y le dije:
—Yo no me llamo José. Me llamo Corcho.
Aún tenía bastantes cigarros y aproveché
un arbolito para encenderlo. Es sabrosísimo
fumar en la lluvia. Y también era agrada-
ble caminar y meter los pies en los charcos.
Los buscaba adrede y, ¡plaf!, me salpicaba.
También levantaba la cara, y la lluvia me re-
frescaba los labios, y me cerraba los ojos, o
me quedaba viendo las luces de neón, que
parecían fores caídas por el peso del agua.
Desde chiquito me ha gustado ver las calles
con lluvia. Yo creo que es porque parecen nue-
vas, como lavadas. Da la impresión de ser otra
ciudad la que tú caminas. Por ejemplo: tú ves
un camión que se desliza suavemente hacia
una esquina y, cuando se detiene, los focos del
camión iluminan una vitrina. Entonces, solo
existe esa vitrina y la lluvia iluminada por la
luz. Pero cuando el camión vuelve a ponerse
en marcha, la vitrina iluminada se oscurece
y surge un poste, o solo una silueta borro-
sa que se tarda en precisar. ¿Comprenden lo
que quiero decir? La lluvia te acompaña. Tú te
sientes menos solo. La ciudad se empequeñe-
ce. No sé. Desaparece un poco ese olorcito de
peligro. De muerte invisible que se siente.
Como diez minutos después oí mi nombre
y vi a Sonia agitando la mano desde la ven-
tanita de un carro. Bajó el vidrio y me gritó:
—Ven, apúrate. ¡Te damos la cola!
—¿Cómo? —yo le había oído. Pero quería
caminar.
—Que te damos la cola. Apúrate.
—No te preocupes —le grité—. Yo quiero
caminar.
—No seas tonto, mijito. Ven que te estás
mojando.
Y como el carro seguía al lado mío, me metí.
Lo malo es que me sentía incómodo. Ape-
nas entré, el tipo le puso una mano en la
rodilla y los dos se quedaron mirándome.
—¿Qué edad tienes?
—Veinte —le mentí.
—¿Seguro?
—Sí.
—Déjame ver la cédula.
—En este momento no la tengo —tenía que
tragar mucho aire para poder hablar, pero
de todos modos la voz me salía en falsete.
—Lo siento muchísimo. Pero no puedo de-
jarte entrar.
—Es que yo...
—No puedo. Lo siento.
Y cerró. Yo lo que quería decirle es que
adentro estaba Marcos, pero no me dejó.
Volví a tocar la puerta y no abrieron. En-
tonces me calenté y le di cuatro puñetazos.
Me abrió una vieja que parecía la cabrona.
—Oiga, señora. Yo tocaba porque adentro
está Marcos.
—¿Cómo?
—Marcos, un amigo mío. ¿Me lo puede lla-
mar?
—Hay mucha gente adentro —me dijo la
vieja—. Mejor es que lo espere.
—Mire, señora. Es el último. ¿Podría lla-
mármelo por favor? Se lo agradecería.
—¿El último? —detrás de la vieja me mi-
raba la que me había abierto en la primera
oportunidad. Creo que hasta es la misma
que yo, como dos meses antes, elegí. Pero
no estoy seguro. De todos modos, si es ella,
me parece el colmo que una mujer después
de ir contigo a una cama, no te conozca. La
vieja cerró la puerta, y al minuto apareció
un tipito muy parecido a Marcos. Pero no
era. Me reí. Después me puse más serio que
una tumba, y le pedí perdón.

Continúa la plróxima semana.
—¿Dónde estabas? —me preguntó el tipo.
—En una festa...
—¿Y qué tal?
¿Se dan cuenta? Que si en una festa. Pero
me aguanté por Sonia. Me pareció un
gesto muy generoso y pensé que debía
permanecer en el carro o... !qué diablos!
Ya ni sé de lo que estoy hablando. En todo
caso, seguí metido en el auto y, después que
pasamos Chacaíto, vi a Marcos o, mejor di-
cho, a un tipo muy parecido a Marcos. In-
mediatamente le dije que me dejaran y me
dejaron. Me acuerdo que Sonia me gritó:
—¡Buenas noches, mi amor!
Y la cosa me cayó bien. Pero, bueno. El tipo
que se parecía a Marcos entró en un edifcio
donde quedaba un burdel, y corrí y subí la
escalera como un tiro a ver si lo alcanzaba,
pero cuando llegué ya habían cerrado la
puerta.
Toqué, y una mujer me abrió. Al verme me
preguntó:
DESDE CHIQUITO
ME HA GUSTADO VER
LAS CALLES CON
LLUVIA. YO CREO
QUE ES PORQUE
PARECEN NUEVAS,
COMO LAVADAS.
DA LA IMPRESIÓN
DE SER OTRA CIUDAD
LA QUE TÚ CAMINAS
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Plata
Hijo del
hijo del
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Símbolo
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del eins-
tenio
Figura
central
Resalté
Incó-
lumes,
intactos
Antorcha,
astilla
Extremi-
dad del
brazo
Cierto
mago
muy
famoso
Socio,
cofrade
Vigo-
rosos,
arrojados
Copias, imitas
Ex presi-
dente
Punto de vista,
perspectiva
Allí
Nación,
patria
Que ya
no es
Limpian,
decoran
Símb. quím.
litio
Punto
cardinal
Hilodemala
punta
Figura 3
Andad,
marchad
Figura 6
Sustancia
narcótica
de la ador-
midera
Figura 4
Par,
pareja
Esos,
aquellos
Nivel
Entre-
gará
Acrón. de
Siderúr-
gica del
Orinoco
Acopléis,
soldéis
Pulgar,
índice
Cepilla,
refriega
Figura 5
Voz de la
vaca
Aparato,
artefacto
Herma-
nos de
papá
Pisadas,
huellas
Indígena
´OLSLQD
Trabaje la
tierra
Espe-
cialista
médico
del oído
Con
hueso
Figura 2
Pez pequeño del
Titicaca
Archivo
de com-
presión
Apócope de mamá
Lengua
provenzal Gram.
secuencia
de dos
vocales
fuertes
Vosotros
Abrev. Apocalipsis
Vigésima
letra
Aprisiona,
retiene Sexta
parte
Juego de
pelota
Blanca,
caucásica
Verda-
dero Nota
musical
Bastante, harto,
mucho
Entiendo,
conozco
Convul-
sión
Se dirige
Proferir ajos
Psicolo-
gía: Yo
Inestable,
en...
Plural de la última
vocal
Grados
Fahrenheit
Yunque
orfebre
Mero,
íntegro,
indivisi-
ble
Privado
de liber-
tad
Hexágo-
no
Está,
existe Dios del
sol
& Figura 1
Org. y
Gestión
Educati-
va (s.)
Código
alfanu-
mérico
único
Impreg-
nase en
azoe
Símbolo
químico
del osmio
D A I Q U I R I A R E A S M
G O U R M E T T E M P A N O
C E N I I G B A B E E U H
A N O T I F I C A A L T A
R A C I A A R A Ñ A A R T
I D S E D A Z A R O E M I R
B I E N P A S I R A
E N A C A D O S
A T L A S I S M P
C I E T T A P I
L A M I N A U R G E N
I R I S M S E L O
R E A T A V E O U N E S
O E N O S A R E V E N T A
J E T D E S O R D E N E R E
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Edición Número Noventa y dos. Año 02. ÉPALE CCS Caracas, 10 de agosto de 2014.
CUENTOS DEL ARAÑERO
PARA LOS POBRES, NADA
Este caballero que fue operado anteayer en ese hospital de campa-
ña por el Plan Bolívar 2000, tenía 27 años con una hernia. Me dijo:
“Yo sentía que me iba a reventar por dentro”. Es un herrero, tiene
un galpón de herrería y, por supuesto, enfermo y desempleado. Ya
hicimos unos planes para activar ahí una microempresa. Vamos a
apoyar para que este hombre salga de ahí sano, y a trabajar con su
esposa, su familia, sus vecinos. Pero lo cierto es que llevaba 27 años
con una hernia que le iba creciendo.
También unos ancianos que ya no podían orinar. Imagínense uste-
des la tragedia de un hombre que llegue a los 60, 60 y no pueda ori-
nar por aquella difcultad, me comentó uno de ellos con una sonrisa,
pero feliz, hasta cantó unas canciones. Yo le dije: “Tú no sabes una”.
Cantamos una canción ahí: “Traigo polvos del camino…”. Se la sabe
completica. Ochenta años tiene ese hombre y me dijo así, calladito,
en el oído: “Chávez, yo no podía ya orinar”. Y tenía una hernia en
un testículo que ya no podía ni caminar, chico. Y yo le pregunto: “¿Y
cuánto tiempo tenías tú así?”. “Bueno, como diez años”. Imagínense,
haber pasado toda una vida luchando, trabajando y llegar a esa edad
para cargar una cruz tan pesada. Quiero dar gracias a Dios que nos
permite ayudar a tanta gente pobre y necesitada.
Y un joven que tuvo un accidente automovilístico hace dos años,
desde entonces andaba pendiente de una operación. Resulta que
lo habían operado pero quedó casi igual, porque es que tenían que
ponerle una prótesis y ayer se la colocaron. Una prótesis que traje-
ron de Barquisimeto y se la colocaron a un hombre joven que me
dijo: “De aquí salgo como un caballo a seguir luchando, trabajando
y defendiendo la causa, la Revolución”. Ese es el Plan Bolívar.
Ahorita acaba de salir un señor en la esquina cuando veníamos.
Anda con un poporo aquí, pero un poporo grandote, gigantesco.
María se ríe, así decía mi abuelita: “Muchacho, tienes un popo-
ro ahí”. Es una infamación. Aquí en el llano le decimos poporo.
Bueno, él me sale así: “Chávez, mira cómo estoy”. Bueno, hemos
conseguido gente con poporos, gente sin piernas, gente sin brazos,
por todos lados, gente enferma.
Hace poco me llegó una señorita llorando, con una cabellera muy
linda. Pero se tapaba la cara de medio lado porque se quemó. Hay
que operarle su cara. Ella tiene derecho a ser feliz, a abrirse su ca-
bellera, a sonreír y a vivir plenamente. Ya deben haberla operado,
una cirugía plástica. Claro, los pobres no pueden. Afortunadamen-
te los que tienen dinero sí pueden y se hacen sus cosas, se arreglan
la nariz, se ponen así, qué sé yo. Pero nosotros los pobres, nada.
POR HUGO CHÁVEZ FRÍAS
ILUSTRACIÓN MELANY PÉREZ