Televisión y educación para la ciudadanía

Raúl Trejo Delarbre


Primera edición: Cal y arena, 2008
© 2008, Raúl Trejo Delarbre.
© 2008, Nexos Sociedad Ciencia y Literatura, S. A. de C. V.
Mazatlán 119, Col. Condesa, Delegación Cuauhtémoc,
México 06140, D.F.
ISBN: 978-607-7638-01-8
(pp 143-147)


No toda postura personal es ética

Ese es el sentido de la ética que se propone, afianzada no en la conveniencia y ni
siquiera en las creencias de cada quien, sino en valores universales:
La dimensión ética de la competencia social y ciudadana entraña ser consciente
de los valores del entorno, evaluarlos y reconstruirlos afectiva y racionalmente
para crear progresivamente un sistema de valores propio y comportarse en
coherencia con ellos al afrontar una decisión o un conflicto. Ello supone entender
que no toda posición personal es ética si no está basada en el respeto a principios
o valores universales como los que encierra la Declaración de los Derechos
Humanos.

La educación para la ciudadanía resulta ser, en esa concepción, una educación en
y para la coexistencia: Entre las habilidades de esta competencia destacan
conocerse y valorarse, saber comunicarse en distintos contextos, expresar las
propias ideas y escuchar las ajenas, ser capaz de ponerse en el lugar del otro y
comprender su punto de vista aunque sea diferente del propio, y tomar decisiones
en los distintos niveles de la vida comunitaria, valorando conjuntamente los
intereses individuales y los del grupo. Además implica la valoración de las
diferencias a la vez que el reconocimiento de la igualdad de derechos entre los
diferentes colectivos, en particular, entre hombres y mujeres. Igualmente la
práctica del diálogo y de la negociación para llegar a acuerdos como forma de
resolver los conflictos, tanto en el ámbito personal como en el social. Participar en
la vida cívica.

No es cualquier ciudadanía, sino la de índole activa la que aspira a desarrollar
dicha propuesta: “Forma parte de esta competencia el ejercicio de una ciudadanía
activa e integradora que exige el conocimiento y comprensión de los valores en
que se asientan los estados y sociedades democráticas, de sus fundamentos,
modos de organización y funcionamiento...”

Se trata, por otra parte, de conocer los derechos de cada quien para que el
alumno reivindique los suyos propios pero, a la vez, para que esté en condiciones
de defender los derechos de otros: “El ejercicio de la ciudadanía implica disponer
de habilidades para participar activa y plenamente en la vida cívica. Significa
construir, aceptar y practicar normas de convivencia acordes con los valores
democráticos, ejercitar los derechos, libertades, responsabilidades y deberes
cívicos, y defender los derechos de los demás”.

Entender, convivir, construir, son tres de los verbos que el programa español
procura conjugar de manera activa: “En síntesis, esta competencia supone
comprender la realidad social en que se vive, afrontar la convivencia y los confl
ictos empleando el juicio ético basado en los valores y prácticas democráticas, y
ejercer la ciudadanía, actuando con criterio propio, contribuyendo a la construcción
de la paz y la democracia, y manteniendo una actitud constructiva, solidaria y
responsable ante el cumplimiento de los derechos y obligaciones cívicas”.


Rasgos para una ciudadanía activa

La mirada que hemos dado a los principios de la educación para la ciudadanía en
dos países, nos permite precisar algunos valores y actitudes que podrían difundir
los medios de comunicación para respaldar la cultura ciudadana.

• Ejercer la libertad de manera responsable y enterada.

• Apreciar la composición multicultural del país y del mundo.
• Entender la relación compatible entre la localidad y el entorno global.
• Reconocerse en la globalización.
• Fomentar los acuerdos para resolver conflictos en todos los órdenes de las
relaciones personales y sociales.
• Impulsar la convivencia social.
• Respetar la diversidad étnica, religiosa, sexual, intelectual, etcétera.
• Promover la tolerancia hacia ésa y en esa diversidad.
• Desaprobar la promoción de estereotipos y prejuicios.
• Reconocer los derechos de las mujeres y de todos los sectores sociales en
condiciones de desigualdad.
• Compartir la relevancia de la solidaridad y la cooperación.
• Conocer el desarrollo de las sociedades.
• Comprender las escalas de valores de cada localidad y comunidad.
• Saber tomar decisiones con criterios morales y éticos.
• Auspiciar la participación de los ciudadanos en la política.
• Favorecer la acción y el compromiso sociales, en contra de la abstención y la
resignación.
• Promover el respeto y el aprecio a la legalidad.
• Estar capacitado para defender los derechos propios y los derechos de los
demás.
• Comprometerse a cuidar y respetar los bienes públicos.
• Comprender los problemas sociales en su contexto histórico.
• Poder evaluar problemas y conflictos a partir de una mirada comprensiva, amplia,
de la realidad.
• Entender y respaldar a la democracia.
• Comprender aspectos del funcionamiento institucional del sistema político como
la división de poderes y el federalismo.
• Saber comunicarse en distintos contextos.
• Expresar las ideas propias sin desdeñar las ajenas.
• Entender el funcionamiento de los medios de comunicación y saber encontrar y
seleccionar información en ellos.
• Promover la capacidad de exigencia respecto de todas las fuentes de influencia y
socialización de valores y contenidos, entre ellas los medios de comunicación