UNIVERSIDAD CATÓLICA LOS ÁNGELES DE CHIMBOTE

CARRERA PROFESIONAL DE DERECHO

Trabajo de:
AUTOEVALUACIÓN DE LA I UNIDAD INSTRUCCIONES
Curso: Fe Cristiana y Compromiso Pastoral
Docente: Andrés David Ramos Gordillo
Presentado por: Nadiezhda Quispe Vilca
Semestre: VIII









AUTOEVALUACIÓN DE LA I UNIDAD INSTRUCCIONES.
I. MARCA VERDADERO O FALSO DONDE CORRESPONDE:
1.La fe es auténtica si se expresa actos concretos. Juan ayuda a construir la casa de un anciano.
Ésta es una proposición:

V F
2. Quien se encuentra con Jesucristo es capaz de dejar al hombre viejo. Pepe es un estudiante
que cada fin de semana se va de juerga con sus amigos, gasta el dinero en licor, pero luego se
siente vacío, tiene un problema existencial. Pasan muchos años y un texto bíblico le toca el
corazón, empieza a tener un cambio en su manera de ser y en su actuar. De ello podemos
afirmar que Pepe tuvo un encuentro psicológico con Jesús.

V F
3. Es también alarmante el nivel de la corrupción en las economías, que involucra tanto al
sector público como al sector privado, a lo que se suma una notable falta de transparencia y
rendición de cuentas a la ciudadanía. En muchas ocasiones, la corrupción está vinculada al
flagelo del narcotráfico o del narco negocio y, por otra parte, viene destruyendo el tejido social
y económico en regiones enteras. Este tipo de comportamientos es un atentado contra la
moral pública de la sociedad. Esta es una expresión.
V F
4. Algunos parlamentos o congresos legislativos aprueban leyes injustas por encima delos
derechos humanos y de la voluntad popular, precisamente por no estar cerca de sus
representados ni saber escuchar y dialogar con los ciudadanos, pero también por ignorancia,
por falta de acompañamiento, y porque muchos ciudadanos abdican de su deber de participar
en la vida pública. En algunos Estados ha aumentado la represión, la violación de los derechos
humanos, incluso el derecho a la libertad religiosa, la libertad de expresión y la libertad de
enseñanza, así como el desprecio a la objeción de conciencia (Aparecida Nª 79 y 80). Esta
realidad puede ser iluminada desde la Doctrina Social de la Iglesia y de la Palabra de Dios. Es
un enunciado:
V F
5. Mateo 28,19-20: “Vayan, entonces, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos,
bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir
todo lo que yo les he mandado. Y yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo". El texto nos
invita ser evangelizadores teóricos de la palabra de Dios.
V F

6. El discípulo y misionero de Cristo que se desempeña en los ámbitos de la política, de la
economía y en los centros de decisiones sufre el influjo de una cultura frecuentemente
dominada por el materialismo, los intereses egoístas y una concepción del hombre contraria a
la visión cristiana. Por eso, es imprescindible que el discípulo se cimienta en su seguimiento del
Señor, que le dé la fuerza necesaria no sólo para no sucumbir antelas insidias del materialismo
y del egoísmo, sino para construir en torno a él un consenso moral sobre los valores
fundamentales que hacen posible la construcción de una sociedad justa. El encuentro con
Jesús en la oración de cada día, en el hermano desposeído, en el estudio de la Sagrada
Escritura, son bases para seguir a Jesús. El enunciado es:
V F
7. La renovación de la parroquia exige actitudes nuevas en los párrocos y en los sacerdotes que
están al servicio de ella. La primera exigencia es que el párroco sea un auténtico discípulo de
Jesucristo, porque sólo un sacerdote enamorado del Señor puede renovar una parroquia. Pero,
al mismo tiempo, debe ser un ardoroso misionero que vive el constante anhelo de buscar a los
alejados y no se contenta con la simple administración. Juan Pablo II se constituye en ejemplo
de renovación, busco al pueblo. Esta proposición es:
V F

8. Su misión propia y específica se realiza en el mundo, de tal modo que, con su testimonio y
su actividad, contribuyan a la transformación de las realidades y la creación de estructuras
justas según los criterios del Evangelio. El ámbito propio de su actividad evangelizadora es el
mismo mundo vasto y complejo de la política, de realidad social y de la economía, como
también el de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida Internacional, de los ‘mass
media’, y otras realidades abiertas a la evangelización, como son el amor, la familia, la
educación de los niños y adolescentes, el trabajo profesional y el sufrimiento. Además, tienen
el deber de hacer creíble la fe que profesan, mostrando autenticidad y coherencia en su
conducta. Cada bautizado tiene una misión específica dentro de la sociedad. Es un enunciado:
V F

9. Para cumplir su misión con responsabilidad personal, los laicos necesitan una sólida
formación doctrinal, pastoral, espiritual y un adecuado acompañamiento para dar testimonio
de Cristo y de los valores del Reino en el ámbito de la vida social, económica, política y cultural.
Cada cristiano tiene la obligación moral de prepararse, actualizarse en el conocimiento de
Cristo y descubrir la verdad para quedar bien con el párroco. Este enunciado es:
V F

10. En la encíclica “Deus Caritas est”, Benedicto XVI recordó que “no se comienza a ser
cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento,
con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida”. Toda conversión implica, entonces, un
encuentro entre la persona del convertido y la del que motiva a la conversión: Dios. La
conversión, en gran medida, es la respuesta del corazón, de la inteligencia y de la voluntad a la
persona que redimensiona el propio ser; no es sólo la decisión de un día, sino una actitud de
fondo que debe realizarse diariamente (...) Este encuentro nace en el bautismo. El enunciado
es:
V F

11. De ello da testimonio la conversión de S. Pedro tras la triple negación de su Maestro. La
mirada de infinita misericordia de Jesús provoca las lágrimas del arrepentimiento (Lc22,61) y,
tras la resurrección del Señor, la triple afirmación de su amor hacia él (cf Jn21,15-17). La
segunda conversión tiene también una dimensión comunitaria. Esto aparece en la llamada del
Señor a toda la Iglesia: "¡Arrepiéntete!" (Ap 2,5.16). S. Ambrosio dice acerca de las dos
conversiones que, en la Iglesia, "existen el agua y las lágrimas: el agua del Bautismo y las
lágrimas de la Penitencia" (Ep. 41,12).El concepto que tiene de Dios Pedro es de un Dios
castigador esta expresión es:
V F
12. La conversión se realiza en la vida cotidiana mediante gestos de reconciliación, la atención
a los pobres, el ejercicio y la defensa de la justicia y del derecho (Am 5,24; Is1,17), por el
reconocimiento de nuestras faltas ante los hermanos, la corrección fraterna, la revisión de
vida, el examen de conciencia, la dirección espiritual, la aceptación de los sufrimientos, el
padecer la persecución a causa de la justicia. Tomar la cruz cada día y seguir a Jesús es el
camino más seguro de la penitencia (cf Lc 9,23). Del texto podemos decir que es imposible vivir
la conversión. Es solo una teoría que no se puede vivir. Este enunciado es:
V F