El fracaso de los padres se llama Trastorno por Déficit

de Atención
Publicado: septiembre 24, 2013, 10:10 am
Freud, especialista en niños, sugirió a los padres de niños medicados por TDAH
acercarse a terapeutas que entiendan que los fármacos son peligrosos. // Foto:
Especial

Debido a su alta propagación parecería que el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es
un virus, lamenta Joseph Knobel Freud, psicoanalista infantil y fundador y docente de la Escuela de Clínica
Psicoanalítica con Niños y Adolescentes de Barcelona, España.

“En 1950 uno de cada 10 mil niños lo padecía, ahora lo tiene el 13 por ciento de la población. En 2011, tan
sólo en Estados Unidos, el 10 por ciento de la población infantil padecía esta enfermedad, pero en 2012 se
duplicó. En España hay primarias donde la mitad de su alumnado está consumiendo Ritalín, fármaco
recetado por psiquiatras y neurólogos para inhibir la hiperactividad de niños diagnosticados con TDAH. En
México, aunque no hay datos precisos, los diagnósticos con niños que padecen el trastorno y por ende, el
consumo de la medicina, va al alza” lamenta este especialista.

El doctor Joseph Knobel Freud impartió un Seminario para profesionales de la salud mental del Centro de
Especialización en Estudios Psicológicos de la Infancia (CEEPI), cuyo nombre fue ‘Desmedicalización
Infantil: TDA, Negativismo Desafiante y otras Etiquetas’. La sede, el Hospital General Dr. Manuel Gea
González.
“La verdadera pandemia es la medicación de la vida cotidiana y esto aplica a niños que con toda certeza
no padecen TDAH. El trastorno es el resultado del fracaso de los padres de familia y de los maestros,
porque son incapaces de observar que los niños están deprimidos por diversas razones y la hiperactividad
que manifiestan es el efecto del problema. Lo más fácil es medicarlos, sin embargo, en unos años veremos
que habrá sociedades de adultos dependientes y con altas probabilidades de ser adictos a las drogas”,
explicó Knobel Freud.
El estudioso explicó que existen ejemplos de peso que sustentan sus teorías. “El 90 por ciento de los niños
que fueron diagnosticados con TDAH a nivel mundial tiene a sus padres separados o divorciados. La
hiperquinesia de los niños es sólo una manera de expresar lo mal que se sienten por una realidad que no
comprenden y les lastima. Los niños no han desarrollado el lenguaje adulto y no tienen palabras para
expresar lo que sienten. No están enfermos sólo es que los adultos son incapaces de analizar que ellos
mismos son el origen del problema. Lo que necesitan los niños, pero mucho más sus padres, es una
terapia psicológica”, dijo.
Knobel Freud fue más allá. “El TDAH no existe como enfermedad, repito, el fracaso de los padres se llama
TDAH. Pueden estar deprimidos y expresar una situación que implica abuso sexual o maltrato infantil. Es
indispensable averiguar el origen del problema y verán que el padecimiento es inexistente”.

El terapeuta dijo que la supuesta existencia del TDAH ha permitido algo muy peligroso: que los profesores, mediante
el Test de Colman, evalúen a un niño y digan si éste padece TDAH, situación anormal, porque su función es
educativa, no de diagnóstico.

Freud pide a los padres de los niños diagnosticados con TDAH y medicados por esa razón que olviden los
fármacos. “He visto chicos en consulta que no se mueven, que dan ganas de zarandearlos para que
reaccionen porque están bajo el influjo de los medicamentos”.

Freud recuerda el caso de un chico a quien diagnosticaron con TDAH por su excesivo descontrol; el niño
acudía a la consulta de las cuatro de la tarde casi dormido a causa de los medicamentos.

Durante la terapia Freud descubrió que el chico era inquieto debido a las fuertes y constantes peleas entre
sus padres. Además, aprendió a controlar sus impulsos, “que es muy diferente a que no se mueva”.

Freud acepta la existencia de niños impulsivos pero no tolera que, lejos de averiguar qué motiva esa
inquietud, se quiera tapar un problema medicando al pequeño. “Los psicoanalistas y los psicoterapeutas
debemos averiguar el porqué de ese comportamiento; el chico de la terapia tenía miedo por la manera en
que sus padres se trataban; tras una terapia familiar la situación mejoró y el niño se fue tranquilizando”
cuenta.

Este método es paulatino. “No soy partidario de la rapidez, y debo decir que el cambio no se logró en un
mes, casi tardamos un año, pero ese tiempo no tomó drogas, lo único que le metí fueron palabras. Los
psicoterapeutas tenemos que defender la capacidad de las personas de hablar de sus problemas, no de taparlos con
drogas”.

Freud, especialista en niños, sugirió a los padres de niños medicados por trastornos como el TDAH
acercarse a terapeutas que entiendan que los fármacos son peligrosos. “Además de los efectos
secundarios, los medicamentos son malos en algunos casos porque siguen la lógica de ‘voy a buscar un
elemento químico, externo a mi propia química, que provoque un cambio que yo no consigo’; las medicinas
están bien para un dolor de cabeza”.

Joseph resalta que los medicamentos para los niños con TDAH son conocidos como ‘la pastillita de
portarte bien” pues los niños están más tranquilos aunque el padre le pegue a la madre, pero, en el
fondo, la intranquilidad persiste y como el chico no sabe cómo procesarla siempre está inquieto y los
padres y los terapeutas tapan el síntoma con un medicamento.

“Cuando un padre le da al hijo un medicamento para acallar los síntomas le enseña la dialéctica de que
algo de fuera te puede producir un estado mental diferente, así que cuando el joven fume marihuana el
padre no podrá decirle que no pues desde que era un niño le administró metilfenidato para lograr el
comportamiento deseado, le enseñó que es más fácil tomar un diazepam que aprender a relajarse” explica
este especialista.

Freud insta a la gente interesada a buscar los manifiestos que apoyan el movimiento por la
despatologización de la vida. “Las firmas de apoyo ayudan a la lucha contra las grandes empresas que
quieren negociar con la salud de nuestros hijos, porque esto es un negocio, y eso es lo que más rabia da;
si el Ritalín saliera de los árboles y fuera gratis le apuesto lo que quiera que no existiría el TDAH ni su
respectivo medicamento, hay un negocio detrás”.