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11-13 La Biblia les cambió la vida ***
“La muerte de mi amigo me traumatizó” (ROMAN
IRNESBERGER)
AÑO DE NACIMIENTO: 1973
PAÍS: AUSTRIA
OTROS DATOS: AFICIONADO AL JUEGO Y LAS
APUESTAS
MI PASADO: Nací en el seno de una familia católica en la
pequeña ciudad de Braunau (Austria). Era una zona de clase
acomodada y no había mucha delincuencia.
Recuerdo que una tarde de 1984, cuando tenía 11 años de
edad, ocurrió algo que marcó mi vida. Uno de mis mejores
amigos, con quien había estado jugando al fútbol poco antes,
murió en un accidente de tránsito. La muerte de mi amigo me
traumatizó durante años. No podía dejar de preguntarme qué nos
ocurre al morir.
Cuando dejé la escuela, me puse a trabajar de electricista.
Al poco tiempo me aficioné al juego y las apuestas. Y aunque
arriesgaba grandes sumas de dinero, no pasaba dificultades
económicas. También dedicaba mucho tiempo a los deportes y a
la música heavy metal y punk. Llevaba una vida inmoral y me la
pasaba de discoteca en discoteca y de fiesta en fiesta. Hacía todo
lo que quería; aun así, me sentía vacío.
CÓMO LA BIBLIA ME CAMBIÓ LA VIDA: En 1995, un testigo de
Jehová de edad avanzada llamó a mi puerta y me ofreció un libro
basado en la Biblia que contestaba la pregunta “¿Qué sucede
cuando uno muere?”. Lo acepté porque todavía me angustiaba la
trágica muerte de mi amigo. Y no solo leí el capítulo que
contestaba esa pregunta, sino el libro completo.
Además de encontrar respuestas a mis preguntas sobre la
muerte, aprendí muchas otras cosas. Al haber sido criado en el
catolicismo, mi fe giraba alrededor de Jesucristo. Sin embargo,
gracias al estudio profundo de la Biblia, también desarrollé una
estrecha amistad con el Padre de Jesús, Jehová Dios.
Me entusiasmó descubrir que Dios no es reservado ni distante
con sus siervos. Al contrario, se da a conocer claramente a todo
el que lo busca (Mateo 7:7-11). También aprendí que tiene
sentimientos y que siempre mantiene su palabra. Esto último hizo
que me interesara en saber cómo se han cumplido las profecías
bíblicas. Lo que aprendí fortaleció mi fe en Dios.
Pronto me di cuenta de que los Testigos eran los únicos que
yo conocía que se esforzaban por ayudar a la gente a entender la
Biblia. Anotaba todos los versículos bíblicos que se mencionaban
en sus publicaciones y luego los buscaba en mi Biblia católica.
Cuanto más investigaba, más convencido me quedaba de que
había hallado la religión verdadera.
En la Biblia también aprendí que Jehová espera que yo
obedezca sus normas. Cuando leí Efesios 4:22-24, comprendí
que tenía que abandonar mi “vieja personalidad”, moldeada
según mi “manera de proceder anterior”, y vestirme de “la nueva
personalidad que fue creada conforme a la voluntad de Dios”.
De inmediato decidí abandonar mi estilo de vida promiscuo, así
como todo lo que fomentaba el materialismo y la avidez, como el
juego y las apuestas (1 Corintios 6:9, 10). Claro está, para lograr
todos esos cambios, debía renunciar a mis antiguas amistades y
hacer amigos que tuvieran mis mismos principios.
Esto no fue nada fácil. Pero encontré los amigos que buscaba
cuando comencé a asistir a las reuniones de la congregación
local de los Testigos. Al mismo tiempo seguí estudiando la Biblia y
meditando en lo que aprendía. Poco a poco fui cambiando mis
gustos musicales, mis metas en la vida y mi aspecto. En 1995 me
bauticé como Testigo.
QUÉ BENEFICIOS HE OBTENIDO: Ahora tengo un punto de
vista más equilibrado sobre el dinero y los bienes materiales.
También he aprendido a controlar mi carácter y a no perder los
estribos con tanta facilidad como antes. Además, ya no me
angustia el futuro.
Estoy muy contento por pertenecer a un grupo internacional de
personas que sirven a Jehová. A pesar de los diversos problemas
a los que se enfrentan, veo que permanecen fieles a Él.
Me alegra poder decir que ahora mi prioridad no es satisfacer mis
deseos, sino servir a Jehová y hacer cosas buenas por los
demás.