L

i
l
i
a
n

A
n
d
r
e
a

V
a
l
e
n
c
i
a

V
i
l
l
a
d
a


2
0
1
4

L
A

T
É
C
N
I
C
A

G
U
N
G

H
O

COMPUTADORES PARA EDUCAR
MINISTERIO DE LAS TICS
FRANKLIN MURILLO
franjemumo@gmail.com

Es un sentimiento común querer que las condiciones laborales sean
excelentes, sin embargo no todos coincidimos en el significado de la palabra
“excelencia”. Para unos es “excelente” anestesiarse con las funciones y
trabajar de forma aislada, dando lo estrictamente necesario para cumplir con
la cuota de servicio que se cree adecuada para la labor. Para otros, esperar el
mayor reconocimiento, ser admirados y estar siempre como primera opción
para todo les resulta “lo mejor”. Otros esperan vivir “bien “cumpliendo de
forma correcta y sin discusión con todo lo que se les ordena de modo que
jamás haya una queja y así evitar la presión que conlleva ir contra la
corriente. Por tanto la definición de “excelencia” se pierde en las
aspiraciones personales de los integrantes de los grupos de trabajo.
El punto es que la excelencia laboral debe ser un concepto abarcador, debe
ser el resultado de un proceso en el que todos participen, pero no puede ser
un concepto aislado, algo impuesto y extraño a los objetivos particulares,
sino un objeto de la reflexión personal que permita a cada individuo
reconocer caminos claros de lograr el objetivo común en forma conjunta sin
perder la búsqueda personal.
Ahora cabe preguntarse quién debe plantear las condiciones que lleven a la
excelencia laboral para que ésta tenga la aceptación que se cree necesaria
para conseguir el éxito de este objetivo. En principio se espera que las
directivas de toda empresa sean quienes planteen las condiciones, sin
embargo, si se parte de que la excelencia laboral se consigue de forma
conjunta, difícilmente un discurso de un directivo podrá modificar en algo el
pensamiento del empleado que tiene su propia idea de qué sería excelente
para él. Queda como segunda opción que sean los empleados quienes
planteen la manera en que pretenden hacer de su labor algo “excelente”, sin
embargo con las ideas diversas que todos pueden tener para definir una
labor “excelente” posiblemente no se llegue a un acuerdo fácilmente.
Hay una técnica empresarial llamada “Gung Ho” que podría traducirse “a la
carga” y que es un llamado a trabajar juntos. En tres simples pasos esta
técnica define qué se debe tener en cuenta para alcanzar el “éxito” en
ámbitos que requieren la participación de varias personas:
 Conocer el objetivo de la labor que se realiza como grupo y el papel
que juega cada ente en particular dentro de la cadena para
apersonarse de la importancia de la labor
 Una vez que se ha sido consciente del papel que se juega en el equipo
se hace necesario que se genere el sentimiento de grupo para que las
barreras entre jefes y empleados quede delimitada a las
responsabilidades que cada uno asume y no al poder que puede
ejercer uno sobre otro porque de otro modo el empleador puede
limitar su creatividad y sus aportes al mejoramiento de la labor por
considerarse no apto para transformar las funciones que se le
asignaron
 El tercer paso se desprende de los dos anteriores y tiene que ver
directamente con la motivación y es, una vez eliminadas las barreras
entre directivos y empleados, cada persona podrá sentirse con la
confianza necesaria para hacer las observaciones pertinentes a
cualquier miembro de su grupo sin ofender y sin sentirse ofendido,
podrá a su vez estimular a sus compañeros en miras al logro de la
excelencia.
La técnica Gung Ho resulta sencilla y fácil de comprender, la aplicabilidad por
su parte es un tema que requiere de tiempo y compromiso, requiere revisión
constante de los avances, trabajo personal para derrotar el conformismo, la
indiferencia y el orgullo que cierra nuestro pensamiento y nos indispone
frente al cambio. Sería demasiado positivo, sobre todo en el ambiente
escolar que todos apuntáramos a la “excelencia laboral” porque un simple
análisis permite reconocer que nuestra labor tiene un papel fundamental en
la construcción del tejido social. El camino está trazado, queda preguntarse
en qué momento vamos a decidir como grupo seguirlo.