UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE DURANGO, CAMPUS

ZACATECAS
“EL PROCESO DE CRISTO”.
Realizado por: LIC. SUSANA DEL HOYO GONZÁQLEZ
INTRODUCCIÓN.
Para todo aquel que nos jactemos de ser cristianos es de suma importancia la
historia que Ignacio Burgoa ha abordado en su obra “el Proceso de Cristo”, tal y
como este lo menciona, dicho fragmento de la historia al ser solo un aparte de ella,
es en sí el génesis de nuestra historia; como no serlo si basta con saber que para
cualquier fecha existe como referencia si antecede o procede al nacimiento de
Cristo Jesús, pues como no conocer y como no interesarnos en todos los hechos
que marcaron el destino del Mesías y que a la vez como cristianos pautaron
nuestra existir espiritual en este mundo. Sin embargo al conocer la vida de Jesús,
la religión siempre nos ha inculcado observarla desde el punto de vista meramente
espiritual al tomar en cuenta la redención de este en la cruz para salvar a la
humanidad de los pecados, pero jamás se nos ha enseñado a observar
fácticamente el desarrollo y la total injusticia de su ejecución; sólo observamos que
fue tratado de una manera brutal, pero jamás se nos había explicado todas las
irregularidades procesales en las cuales se desarrolló su enjuiciamiento.

DESARROLLO.
Siendo pues que acusado de blasfemia contra la religión judía por ostentarse hijo
de Dios, fue entregado a las autoridades contemporáneas de Roma por quien se
dijo su discípulo Judas y posterior a ello fue expuesto a un juicio irregular, cuya
duración sólo fue de 12 horas, y así de reducido temporalmente se ganó el
encabezar la lista como el proceso penal más importante y famoso de nuestra
universalidad.
Tan importante es que por todos los años de la historia es recordada la Pasión,
Muerte y Resurrección de Cristo en lo que los católicos denominamos cuaresma,
más aún la Semana Mayor, como tan importante lo fue para el autor que también
presenta su obra “El Proceso de Cristo” en el periodo cuaresmal, donde expone
desde el punto de vista legal cómo fue víctima del autoritarismo imperial, aunque
aceptando que como lo ha dicho la historia cristiana “su destino estaba escrito”.
Obra literaria cuyo análisis se realiza bajo el fundamento el Nuevo Testamento o
Biblia y se trata de un estudio meramente jurídico bajo la óptica de un suceso que
todos conocemos, poniendo de relieve que Jesucristo enfrentó un proceso
vertiginoso, de 12 horas, prácticamente desarrollado en la medianoche del Jueves
Santo y hasta al mediodía del Viernes Santo. Se conocen una cantidad de
sucesos complicados que tuvieron verificativo en tan corto tiempo y con la
trascendente ejecución de Jesús. Y siendo que Jesús no fue responsable de
ningún delito, y que conforme a la visión romana de ese tiempo no fue culpable de
nada; pero para la judía fue culpable de blasfemia, sin embargo, los judíos no
tenían el poder para ejecutar una pena capital, por lo que ante dicha imposibilidad
acudieron a la autoridad encargada de juzgar por delitos graves y facultada para
imponer dicha pena. Además los soldados que lo llevaron a crucificar y las
autoridades que así lo permitieron (aunque no lo ordenaron) son culpables desde
su retención ilegal y hasta de su homicidio. Es evidente que en el tiempo de Cristo
los gobernantes hacían lo que querían con sus gobernados; “el poder político era
absoluto y aunque poseían legislación reguladora del comportamiento de sus
ciudadanos no existía un límite jurídico para su aplicación.
Durante el proceso al que fue sometido Cristo, destaca la injerencia totalitaria del
gobernante Poncio Pilatos, pues como olvidar las enseñanzas bíblicas que nos
relatan la forma en como una semana antes de su enjuiciamiento (el Domingo de
Ramos), la gente recibió y aclamó al Mesías como a un rey que paseó montado en
un burro, cumpliendo con ello pasajes del Antiguo Testamento, pero ante la
amenaza que representaba para los sumos sacerdotes, por la doctrina que
predicaba, comenzaron a ponerle trampas en las que Cristo no cayó; pero
“estando en Jerusalén, él mismo había anunciado su muerte y advertía que se
tenía que derramar su sangre por mandato del Padre y amor a la Humanidad”, por
lo que su propio apóstol, Judas Iscariote, entregó a su Maestro a cambio de 30
monedas de plata, y así fue juzgado y crucificado”, éste podría haber no
traicionado y entregado a Jesús, sin embargo optó por realizarlo, pero no obstante
de ello, en las Sagradas Escrituras no queda clara la participación de dicho
apóstol en el juicio, no se menciona si intervino en la acusación, si había sido
utilizado como testigo ante la audiencia, o si sólo fue un testigo o informante de
localización e identificación al dar el beso que informaba a los soldados romanos
quién era el Mesías; Pareciera que ese episodio fue lo último que hizo, los
soldados judíos que realizan la aprehensión el Jueves Santo en el Monte
Jetsemaní, iban acompañados de Judas Iscariote
Como lo hemos venido diciendo la obra que ahora nos ocupa mantiene un aspecto
divino, y lo cierto es que según nuestras creencias cristianas nos hacen saber que
para Jesús estaba clara la manera en que iba a ser juzgado y condenado de
antemano, es decir, antes de ser aprehendido y procesado, ya la sentencia de los
hombres estaba dictada sobre él, de ahí, que él considero (porque así se ve
resuelto), que aceptó no argüir su defensa por su propio carácter divino.
Es así pues que en días que para el cristianismo son de reflexión, un análisis del
proceso de Jesús como el desarrollado por el autor Ignacio Burgoa desde una
perspectiva legal y de derechos humanos, invita a preponderar la importancia del
paso de Jesús por la Tierra.
Circunstancias que concluyeron para dotar de características autoritarias e
ilegales el curso del enjuiciamiento de Cristo, como el hecho de que Cristo nació
en un período de la humanidad en el que el Imperio Romano gozaba de auge
conquistador de provincias, por lo que el sistema imperialista seguido por los
romanos consistía en mantener una dualidad aunque autónoma, manteniendo
jerarquía en sus competencias, donde al pueblo conquistado le permitían
continuar con sus estructuras e instituciones jurídicas y gubernamentales, siempre
bajo la supervisión de un gobernador pretor romano. Por tanto, quien fuere
sometido a juicio, podría enfrentarse a dos tipos de jurisdicciones diferentes, en el
caso de Cristo del Derecho Penal Hebreo y del Derecho Penal Romano.
Recordemos que a manera de síntesis el autor refiere que: posterior a su
detención, Cristo fue trasladado en calidad de detenido para ser objeto de un
interrogatorio en la casa propiedad de Anás, suegro de Caifás, miembro del
Sanhedrín, máximo tribunal supremo del pueblo judío (Tribunal de Jehová), que
data de la época de Moisés, el cual se encontraba formado por doctos en la ley y
cuyas resoluciones se les llegó a conocer como "fallos de Dios". Contrario al
derecho hebreo, el Nazareno fue trasladado de noche a la casa de Caifás, en
donde ya se encontraba reunido el Sanhedrín, integrado por diversos doctores en
ley. Ya iniciado el procedimiento, el acusado tuvo como abogado defensor a
Nicodemus quien acorde con el jurista Ignacio Burgoa, dio uno de los alegatos
más célebres que se tengan registrados en la historia de la oratoria forense. En su
intervención el abogado defensor, con gran vehemencia denunció como violadas
las garantías que la ley hebrea le otorga a todo acusado y que fueron trasgredidas
en perjuicio de Cristo: el acusado estaba siendo procesado de noche en la casa
de Caifás y no en el "Gazith", recinto oficial en donde se reunían de día los jueces
de Israel; Segundo, al reo se le negó la oportunidad para que éste o su abogado
pudieren presentar testigos o bien presentar pruebas de descargo, siendo que la
parte acusadora basó su dicho en testigos falsos, con pruebas ofrecidas y
desahogadas en contravención a las leyes procesales; y Tercero, el inculpado fue
objeto de una votación condenatoria no sujeta a revisión por parte del tribunal
colegiado, ya que la misma fue emitida en forma express, sin que haya mediado
deliberación alguna. La sentencia condenatoria, fue votada por sesenta y cinco
contra seis votos absolutorios: el Sanhedrín en sus resolutivos condenaba al
acusado de muerte ignominiosa en la cruz por haber cometido en perjuicio del
pueblo, blasfema y por hacerse pasar por Hijo de Dios. Cabe señalar, que hasta la
pena conferida adolecía de legalidad, pues el Derecho Hebreo no contemplaba
esta pena capital, sino que se utilizaba la lapidación o apedreamiento como
castigo, por lo que la crucifixión (castigo penal romano) también fue un acto de
ilegalidad. Debido a que el proceso y condena estaban plagados de
irregularidades, el tribunal hebreo o Sanhedrín requería de la homologación de la
sentencia que habría de validar con el proceso marcado en el derecho romano.
Para ello, los miembros del Sanhedrín modificaron la acusación hecha a Cristo
llevándolo ante Pilato quien mediante una argucia legal escapó de primera
instancia a tomar el asunto en sus manos, declarándose incompetente por razón
de territorio, ya que Jesús había nacido en la provincia de Galilea que se
encontraba bajo el mando del rey Herodes Antipas, por lo que jurídicamente era
su súbdito, pero este a su vez manifestó su incompetencia, volviendo a la de
Pilato, quien en un procedimiento sumario y unilateral condenó a muerte al reo
ante el clamor de una turba por el delito político de sedición. De principio a fin,
Cristo fue salvajemente sometido a un juicio ilícito y plagado de irregularidades.

Es evidente que para el juicio llevado en contra de Jesús no se cumplieron las
condiciones establecidas en las leyes de aquel tiempo como lo es: la oportunidad
de defensa del acusado en un juicio público y con posibilidad de allegar testigos,
los cuales debían ser personas reconocidas y honorables, no un grupo que
aclama un castigo, más aún, que habiéndose encontrado culpable se debió
esperar el término de varios días, establecidos para que se presentaran posibles
testigos en su defensa. Además de haber sido probado el delito imputado a aquel,
el castigo que le habría de corresponder hubiere sido la lapidación, pues la
crucifixión era el castigo máximo aplicado por los romanos por delitos de tipo.
Pilato, al no encontrar falta en él lo mandó a los jurados locales imponiéndole una
pena de castigo con azotes... aclarando que tampoco eran compatibles el castigo
de azotes, pues en realidad no existía falta que castigar. Además cómo fue posible
que se haya iniciado como un "delito" de tipo religioso y al final fue condenado por
sedicioso contra Roma, pues es evidente que Jesús nunca incitó a la lucha contra
el imperio, por el contrario, aseguró que su reino no era de este mundo. Siendo
pues que con la Ley Julia de Lesa Majestad, en vigor en tiempo de Jesús, este
crimen (la sedición) se acercaba al sacrilegio y se consideraba autor al que
atentaba contra el pueblo romano y era sancionado con la pena de muerte, y a
este respecto resulta del todo curioso como la profesión de la fe cristiana fue
considerada como crimen. A pesar de ello no quedó en modo alguno demostrada
la comisión del delito ni la fundamentación jurídica de la sentencia, pues todo lo
que siguió a raíz de aquella decisión del procurador romano fue debido a la
conveniencia política del administrado romano.
Como complemento me permito señalar algunos datos aportados por el jurista
José Elías Romero Apis, quien al respecto del análisis realizado por Ignacio
Burgoa sostiene que: “En el tiempo en que fue condenado y crucificado, fue objeto
de 96 violaciones a sus garantías individuales y delitos cometidos en su contra, de
acuerdo con el análisis basado en la legislación mexicana actual, que realizó del
proceso en que se le juzgó”. Sin embargo recordemos que en aquella época no
tenía vigencia el tema de las garantías individuales, ya que no había
Constituciones. Menciona también que: “si al Hijo de Dios se le juzgara de acuerdo
con la ley federal mexicana se evidenciaría que hubo 96 violaciones, de las cuales
43 vulneran sus garantías constitucionales y 54 fueron delitos cometidos contra el
prisionero”… “pasando por otros 52 delitos que fueron cometidos, incluyendo lo
que en la actualidad se denomina „lavado‟ de dinero, “porque el manto que le
roban, las meten a la circulación a ponerlas a jugar al sortearlas, eso es delito.
Incluso hubo hasta traición a la patria cometido por aquellos sacerdotes judíos que
piden ayuda extranjera para castigarlo”…“Cuando comenzamos este estudio en
forma de libro eran 90, y cuando lo terminamos eran 96, en esos años se
adicionaron seis garantías individuales o salvaguardas procesales, y si algún día
se hiciera una nueva edición a lo mejor serían hasta 150 las faltas, porque cada
vez los mexicanos vamos agregando a nuestros catálogos de garantías y
salvaguardas mejores derechos y más amplios espacios de protección”, señala
además: “Los delitos cometidos contra Jesús acumularían una sentencia de más
de mil años, pero si le restamos los 50 del homicidio, quedan como 970.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIÓN
Es evidente que cuando nos vemos involucrados en un proceso litigioso, ya sea
ante un Tribunal o ante el Ministerio Público lo primero que sentimos es que
hemos entrado ante un mundo oscuro, de zozobra del que deseamos nunca haber
entrado. Al ciudadano común y ocupado en su vida diaria, el entrar en una
dinámica en donde jueces, abogados, emplazamiento, demanda, sentencia y un
sin fin de términos jurídicos comienzan a ser parte de nuestro vocabulario, es
entonces cuando nos damos cuenta de que hemos pasado a formar parte de
nuestra realidad jurídica social. Y son este tipo de bagajes culturales y jurídicos los
cuales nos hacen atemorizarnos por el riesgo que corremos día con día de
conocer el oscuro mundo litigioso de nuestro país, tenemos un antiguo juicio que
nos sirve para reflexionar y apreciar que la justicia siempre alcanza al inocente
tanto como al culpable.