Capítulo 01

Orígenes del club
¿De dónde venimos? Finales de los 70 y década de los 80

Puntos de encuentro
Todos somos iguales frente al patín
Más que una actividad deportiva

Finales de los setenta y década de los ochenta


a esencia de Patinadores de
Sevilla y posiblemente la historia
del patinaje sevillano no se pue-
den entender sin la figura de Rafael
Herce, conocido entre sus amigos como
“Tito Rafa”. Aficionado al patín desde
finales de los setenta, fue
miembro del grupo de patinaje artístico
en el colegio de los Salesianos. Esta
modalidad se presentó como una alter-
nativa a los deportes del centro que
propiciaba la confraternización entre los
niños y niñas. Al margen de los entre-
namientos, Rafa y sus compañeros co-
mienzan a verse para patinar en el exte-
rior.
Desde el colegio, único espacio practi-
cable hasta el momento, trasladan el
punto de encuentro a la Plaza de Amé-
rica del Parque de María Luisa. De este
modo, se va forjando en el “Parque de
las Palomas” un grupo de amigos, uni-
dos por su pasión al patín, de una gene-
ración nacida entre los años sesenta y
setenta. Al principio quedaban en la pis-
ta situada detrás del museo arqueológi-
co, pero ésta se deterioró hasta tal ex-
tremo que tuvieron que cambiarse a la
contigua Plaza de América.
Se antoja necesario describir el am-
biente que se respiraba en Sevilla a fi-
nales de los setenta, dado que durante
este período, fueron germinando las
raíces de lo que más tarde sería Club
Patinadores de Sevilla.
Recurrir a las quedadas
Las concentraciones empiezan a ser
habituales cada domingo. Los juegos
populares, dinamizados
por Rafael, se erigen en
la principal distracción en
una época en la que to-
davía no existía la posibi-
lidad de deslizarse por la
calle con fluidez. Sin em-
bargo, esta situación
cambiará con la aparición de las ruedas
de goma en 1985 que, provistas de
mejor rodamiento, permitirá a los chicos
salir del recinto y disfrutar de la ciudad.
L
Ruedas de goma
Un imán llamado patín
¿Deporte o amistad? Cómo un grupo de amigos añadieron valor social al
patinaje. La clave residió en conceder el protagonismo a los nuevos se-
guidores. El placer de patinar como un fin en sí mismo.
Finales de los setenta y década de los ochenta
Con el tiempo y muy despacio, la
pandilla va creciendo según se van in-
corporando nuevos aficionados, unos
llegados del artístico, que se sienten
atraídos por este llamativo movimiento
de patinadores. El grupo va ganando
popularidad hasta hacerse reconocible
con el apodo “los callejeros” del Parque
de María Luisa. No realizaban un pati-
naje de pista como el hockey o el artísti-
co al que la gente estaba acostumbra-
da, sino que entendían el patinaje como
un estilo de vida, más allá de la mera
práctica deportiva. Siempre con el patín
a cuestas, podían disfrutar de jornadas
de hasta quince horas. Por aquellos
años, nuestros patinadores solían ron-
dar la única tienda especializada que
había en Sevilla, se llamaba ‘Roller’ y
era propiedad de un señor mayor con
dos hijos que ejercían el artístico. La
tienda les proporcionaba todo cuanto
necesitaban para mantener a punto sus
patines.
Destaca la convivencia en estos
años iniciales. La motivación por hacer
nuevas amistades se sitúa por encima
de la superación per-
sonal o la mera exhi-
bición. Tan sólo niños
y adolescentes se
atrevían a subirse a
unos patines; por esta
razón, la mayoría de
los aficionados eran
más jóvenes que Ra-
fael. “Tito Rafa”, de-
portista, aficionado al
patín y a las activida-
des recreativas, esta-
ba convirtiéndose, sin
pretenderlo, en pro-
motor del patinaje por
y para el ocio, inoculando su pasión a
todo el que le rodeaba.
A mediados de los
ochenta, como resultado del simpá-
tico ambiente que se había propiciado
en torno al patín, “los callejeros” y sus
encuentros ya se hallaban plenamente
desarrollados. Rafael entendió ensegui-
La pandilla se reunía todos los domingos en frente del museo arqueológico.
Aquel día se pintaron el pelo con motivo de una fiesta especial.
Finales de los setenta y década de los ochenta
Patinar es una actividad
grupal, lo que hace más
divertida y segura la ex-
periencia
da el nuevo concepto que tenía en sus
manos. Lejos de parecer una banda de
jóvenes con no más propósito que lla-
mar la atención; el patinaje atesoraba
un potencial, a todas luces sociológico,
para canalizar un estilo de vida alrede-
dor de la amistad, la salud y el tiempo
libre.
Se pone de manifiesto el carácter in-
tegrador del patín, por aquel entonces
un juguete capaz de igualar a personas
de todos los estratos sociales y sin dis-
tinción de género. Como si del flautista
de Hamelín se tratase, Rafael aún re-
cuerda cómo los niños sucumbían a los
encantos del patín a su paso por el ba-
rrio. Entre estos chavales se encontraba
su sobrino Miguel Ángel Vázquez de
quien hablaremos más adelante. Sin
reparar en ello, la coeducación se había
constituido en el eje del movimiento, y
así ha permanecido hasta nuestros
días.
La moda de la época venía influen-
ciada por la cultura norteamericana.
Eran los años de la proliferación de las
tribus urbanas y los restaurantes de
comida rápida comenzaron a introducir-
se en una España donde
las televisiones privadas
asomaban como escapa-
rate de las películas ho-
llywoodienses. En este
contexto, los patinadores decidieron
rebautizarse como “Los Rollers”.
A finales de los ochenta,
llegaron a concentrarse hasta cien pati-
nadores, cifra nada desdeñable para su
época. Ya se veían aficionados proce-
dentes de otras entidades deportivas y
los encuentros se convocan más de una
vez por semana. “A partir del lunes es-
taba deseando ya que llegara el domin-
go, el día más importante
de la semana”, recuerda
Miguel Ángel Vázquez.
“Los Rollers” comienzan
a realizar exhibiciones en
Entrada al picadero de La Algaba antes de montar
a caballo. Los patines estaban presentes hasta en
los caminos de tierra
Finales de los setenta y década de los ochenta
Plaza de España, lo que era una atrac-
ción para los turistas. Además, partici-
paron junto a otros colectivos en dife-
rentes proyectos como la reivindicación
del carril bici en la ciudad.
Ya en la década de los noventa, en
diciembre de 1990, los patinadores
son invitados a participar en la feria in-
fantil “Expo juventud” mediante el
despliegue de animaciones, pasacalles,
carreras populares y exhibiciones. Expo
juventud supuso la primera oportunidad
para darse a conocer ante el público
sevillano. Será precisamente al término
de este evento navideño cuando se to-
me la decisión de crear un club que ins-
titucionalice las actividades de este gru-
po de personas que ya superaban el
centenar.






Capítulo 02
Nacimiento y despegue
Primera mitad de los noventa

Constitución del club
Un entorno favorable: Expo 92 y Cartuja 93
Llegada del patín en línea

Primera mitad de los noventa


Tras la buena experiencia vivida en Ex-
po juventud, Francisco Morilla fue el
primero en sugerir un alto en el camino
y echar la vista atrás. Se trataba del me-
jor momento para redefinir el movimien-
to. No podían seguir dando esa imagen
de tribu urbana desorganizada. Francis-
co, también seguidor del voleibol, perte-
necía a ese grupo de veteranos que
nunca se despegaron de los “callejeros”.
Aprovechando su experiencia en la
creación de clubes y con la ayuda de
otros patinadores, Francisco será el en-
cargado de la tramitación y posterior
constitución de Club Patinadores de
Sevilla en abril de 1991.
Con el objetivo cumplido, 200 pese-
tas (1,20 euros) fue la primera cuota
que tuvieron que abonar los nuevos so-
cios, la misma cantidad antes fijada pa-
ra dar apoyo y sufragar los costes de
notaría necesarios para acometer el
proyecto. Así, Patinadores de Sevilla
pasó a convertirse en el primer club de-
portivo de Andalucía dedicado a la pro-
moción del patinaje. No consistía en
remover las bases del movimiento, sino
trasladar esa filosofía que tanto les ca-
racterizó al amparo legal de una entidad
que les proporcionase mayor margen de
actuación.
Enseguida se pretendió fomentar el
patinaje por toda la ciudad. Ya con una
visión más amplia, el club “bebé” en-
cuentra, a principios de los
noventa, otras razones de fondo
que, sin duda, contribuyeron a que el
patín se implantase rápidamente en Se-
villa:
 Incipiente preocupación por una
vida saludable. El ciudadano adquiere
conciencia del impacto que el ejercicio
físico ejerce sobre su vida. Los últimas
investigaciones apuntan a beneficios no
sólo físicos, sino también sociales y psi-
cológicos. Irrumpe el estilo ‘sportlife’. La
gente se preocupa por su aspecto físico.
 Olimpiadas de Barcelona 92. La
selección española de hockey sobre
patines disputó la final contra Argentina.
Pese a perder los españoles la medalla
Comienzo sobre ruedas
El movimiento toma conciencia de su potencial y deciden organizarse. Las
nuevas tendencias y dos grandes eventos dispararon un proceso de ex-
pansión local que culminó con la llegada del patín en línea.
Primera mitad de los noventa
La Expo y Cartuja 93
sirvieron para demostrar
que el patinaje podía
encajar en la agenda de
ocio de la ciudad
de oro, el encuentro pasó a la historia
del olimpismo por su espectacularidad
(14 goles). Este acontecimiento valió
para presentar al pú-
blico las bondades del
patinaje y, en conse-
cuencia, impulsar su
afición.
 Exposición Uni-
versal de 1992. El
impacto de la muestra
fue enorme sobre la población de Sevi-
lla. En pocos años, se transformó la ciu-
dad y brindó a los sevillanos una opor-
tunidad para compartir momentos de
ocio en familia. Los patinadores aban-
donan el Parque de María Luisa y tras-
ladan las quedadas a la pista de la calle
Torneo, ubicada bajo el puente de la
Barqueta. El cambio sitúa
a los patinadores a la
vista de las miles de per-
sonas que visitaban a
diario el recinto. La Expo
sirvió de acercamiento a
las culturas de otras na-
ciones; durante seis meses, Sevilla se
convirtió en el centro del mundo y con-
centró multitud de actividades culturales
y lucrativas así como encuentros políti-
cos y económicos.
Poco después, Cartuja 93 quedó
inaugurada tan pronto como fue clausu-
rada la expo. Definido como un proyecto
ambicioso, participaron en su creación
todas las administraciones públicas:
Gobierno, Junta de Andalucía, Ayunta-
miento de Sevilla y
Diputación Provin-
cial de Sevilla. Nació
con el objetivo de
rentabilizar los acti-
vos de la Expo 92.
La organización
contacta con el club
para solicitar su colaboración en el pa-
sacalle inaugural. Se presentaron sete-
cientos patinadores en un día en el Par-
que de María Luisa. La policía tuvo que
cortar las calles hasta la expo para ha-
cer la selección de los trescientos pati-
nadores. Todos uniformados, divididos
en tres grupos: amarillos, verdes y azu-
les.
A partir de entonces,
surgió una relación labo-
ral entre ‘Cartuja 93’ y
Patinadores de Sevilla,
gracias a la cual se pu-
dieron realizar numerosas actividades
como esquiar o hacer rutas ciclistas por
Cazalla. Esta situación se prolongará
hasta la reutilización de los terrenos
como parque tecnológico. Cartuja 93
permitió a los patinadores sacarse un
dinerillo a cambio de bailes en patines,
exhibiciones y concursos con música.
Primera mitad de los noventa
Ciertamente, Cartuja 93 dio a la enti-
dad ese empaque profesional que ne-
cesitaba. Con tan sólo dos años de vida,
Patinadores de Sevilla ya es consciente
de la masa que ha arrastrado desde los
ochenta. El patinaje empieza a despun-
tar en Sevilla, aunque lejos todavía de la
tradición de Barcelona, y minoritario si
se compara con los aficionados a la bi-
cicleta.

La fiebre del patín en línea
El patinaje va evolucionando y aparecen
modalidades no federadas que estaban
adquiriendo peso en el resto de España:
acrobacias, eslalon, salto de longitud,
bailes y descensos. Dichas tendencias
precipitaron el aterrizaje del patín en
línea en Barcelona de la mano de los
fabricantes de esquí. La ciudad condal
será el punto de partida de la expansión
del flamante modelo por todo el país,
gracias a la labor de promoción realiza-
da por las marcas comerciales y los clu-
bes.
Sevilla vio llegar el patín en línea en
1994. Se presentó en el Parque de
María Luisa mediante exhibiciones y
pruebas, aunque bajo la escéptica mira-
da de muchos aficionados que aún no
se creían las posibilidades de esta al-
ternativa frente al patín tradicional: “Veía
en ellos una novelería norteamericana,
igual que el nombre que se le puso a los
patinadores, “los Roller”. Los primeros
ejemplares que llegaron a Sevilla no
eran de buena calidad y a mí no me
gustaban. Pero soy consciente de que
marcó un hito en el mundo del patín. Me
resistí a usarlos hasta que el año 2000
mi sobrino Miguel Ángel me los colocó a
la fuerza” confiesa Rafael Herce. Pese a
ello, el nuevo modelo convence rápida-
mente, como lo demuestra el notable
aumento de las exhibiciones. Aunque ya
eran reconocidos en Sevilla, el patín en
línea significó una revolución para los
acrobáticos, pues les permitió introducir
nuevas figuras que con el patín clásico
eran imposibles de realizar.
El patín tradicional convivió durante un tiem-
po con el patín en línea debido, en parte, a la
reticencia del público veterano. No obstante,
asistimos a todo un boom comercial. El patín
en línea ofrece unas prestaciones superiores
al patín tradicional: 30% más de velocidad,
menos rozamiento con el suelo, luego dismi-
nuye el cansancio y aumenta la capacidad de
recuperación; es muy ligero y presenta mayor
estabilidad, entre otras muchas virtudes. El
producto no empezó estando al alcance de
todos los bolsillos, pero bajaría de precio por
suerte, haciéndolo asequible al aficionado
común.





Capítulo 03
La época de esplendor
Segunda mitad de los noventa

Mak in Line, tienda y punto de reunión
Segundo boom
La fiesta del patín
Segunda mitad de los noventa


A mediados de los noventa, Antonio
Vázquez “Añoño”, natural de Sevilla, ya
era un joven experto en acrobacias.
Pensaba que se podían aprovechar las
virtudes del patín en línea para elevar la
modalidad a cotas más altas. Se convir-
tió en un referente nacional e interna-
cional. Fue contratado por diferentes
marcas comerciales, Redbull entre ellas,
para recorrer España y Europa, partici-
pando en incontables campeonatos y
tours. Durante este periodo, Antonio se
acerca y palpa la vida del patinaje en
otros lugares. Descubre la tendencia
hacia la peatonalización de las calles -
necesarias para el desarrollo del estilo
urbano – y observa cómo algunos Ayun-
tamientos se vuelcan en la promoción
de concentraciones de patinadores. Por
citar un ejemplo, Añoño participó la
Fiesta del Patín en Barcelona, en el
Puerto Olímpico, donde ofreció una ex-
hibición ante veinte mil patinadores.
Antonio vuelve a Sevilla con la ilusión
de trasladar su experiencia a su ciudad
natal. Estas pretensiones le unen a Mi-
guel Ángel Vázquez, sobrino de “tito
Rafa”, para estructurar profesionalmente
el movimiento bajo el paraguas de Club
Patinadores de Sevilla. Antonio había
conocido en el Campeonato del Mundo,
celebrado en Suiza en 1994, al ita-
Llega la hora de la verdad
El club supera el período crítico y adopta lo último que se estaba experi-
mentando en otros lugares de Europa, especialmente en Barcelona. Gra-
cias a nuevas iniciativas, los patinadores entran en la antesala de la profe-
sionalización.
Antonio Vázquez en el Skate-park de Arjona. 1997
Segunda mitad de los noventa
liano Ivano Galliardo, quien regentaba
una tienda de patines en Lausanne.
Tras su visita a la misma, volvió con la
idea de abrir una similar en Sevilla. An-
tonio no tardó en convencer a Miguel
Ángel y se pusieron en marcha para
montar la primera tienda de patines en
línea de Andalucía.
Los jóvenes emplazaron la tienda en
la calle Arjona. En aquel momento, con-
sideraron interesante la zona del río de-
bido a la reciente construcción de la pis-
ta de acrobacias, el skatepark de Plaza
de Armas, que iba a ser un reclamo no
sólo para el patinaje agresivo, sino tam-
bién para el recreativo. Además, el pa-
seo de Juan Carlos I, que discurre por la
orilla del río desde el Puente de Triana
hasta el Puente del Alamillo, resultaba
lo más parecido al carril bici de la épo-
ca. Estas condiciones motivaron la elec-
ción de la calle Arjona.
La tienda se inauguró en agosto de
1995 bajo el nombre de Mak in Line -
traducido a algo así como “fabricando
línea” - en un guiño al patín de moda.
Partieron con dos o tres ejemplares en
exposición, catálogos y cajas vacías,
pero los amigos empezaron enseguida
a encargar patines en línea. Desde en-
tonces, cada vez se veían menos gente
con patines tradicionales.
Se puede decir que la tienda contri-
buyó a la consolidación del patín en lí-
nea. Quien probaba le gustaba; ya no
era la bota de cuero rígida que había
que domar a base de muchas rozadu-
ras.
La tienda pasó a convertirse en el
epicentro del patinaje del sur de Espa-
ña, un espacio en el que aficionados y
amigos podían intercambiar opiniones o
solicitar información sobre el mundo del
patín. Mak in Line revitalizó la zona de
Arjona, que pronto acabaría como “la
calle del deporte”, porque en ella apare-
cieron otros negocios dedicados a la
salud, la aventura o la imagen personal.
Estos condicionantes beneficiaron indi-
rectamente a otras corrientes como el
monopatín.
La tienda Mak in Line en 1995
Segunda mitad de los noventa
Entre el bienio 1995 y 1996, se
originó una verdadera explosión del pa-
tín en Sevilla, el segundo visible desde
los ochenta. Patinadores de Sevilla in-
tensifica el acercamiento del patín entre
los diversos colectivos de la ciudad:
asociaciones de vecinos, fiestas de
distritos, colegios, institutos, áreas
de juventud, drogodependencia,
áreas de deporte, etc.
La fiesta del patín
Los encuentros de los domingos,
ya todo un clásico, siguen crecien-
do en número al tiempo que se nu-
tren de las ideas que aportaban
gente como Añoño; o de la expe-
riencia de Francisco Morilla y Javier
Ojeda, promotor de aeróbic. Se hace
habitual ver a miembros del club en las
ferias deportivas y en los encuentros
que se organizaban con otros clubes,
distribuidores y marcas comerciales. En
este sentido, Barcelona se posiciona en
la vanguardia española del patinaje.
En 1996, el club celebra en Sevilla
un acontecimiento crucial, la primera
Fiesta del Patín. Iniciativa de Añoño,
quien ya había vivido esta experiencia
en Barcelona, el chico dispuso del apo-
yo de Miguel Ángel y del asesoramiento
de Javier Ojeda. Javier trabajaba como
responsable en la organización del Ae-
robithom en el Palacio de Deportes de
Sevilla. Su aportación consistió en po-
ner a los jóvenes en contacto con el
Ayuntamiento, el IMD y El Corte Inglés,
empresa que fue la principal patrocina-
dora del evento.
Esta fiesta se repetirá de manera
consecutiva, en cuatros ocasiones más,
hasta el año 2000. Inicialmente, la
fiesta se prolongaba durante un fin de
semana: los sábados se dedicaban al
campeonato que tenía lugar en el ska-
tepark, adornado con conciertos y circui-
tos. El domingo se realizaban la fiesta
popular y el paseo por la ciudad, así
como las pruebas de slalom, velocidad,
resistencia, juegos recreativos para ni-
ños, salto de altura y yincanas. En total,
se contaron hasta dos mil participan-
tes procedentes de diferentes puntos de
Andalucía. De ellos, quinientos fueron
con dorsal, previo pago de inscripción,
con el fin de rodar en las actividades
Fiesta del patín. Año 2000
Segunda mitad de los noventa
La primera fiesta su-
puso un escaparate
para mostrar a las ins-
tituciones las bonda-
des del patín.
competitivas. Prima la voluntad de pro-
mocionar el patín sin tener en cuenta los
costes económicos, puesto que gran
parte de los esfuerzos del club en aque-
llos años iban dirigidos a que los sevi-
llanos se habituasen a ver patines por la
ciudad.
La primera fiesta del patín
se celebró en el parking Puer-
ta Triana; la segunda se hizo
en el interior del recinto de
Puerta Triana, parque cultural
y de ocio. Entre las imágenes
existentes de los eventos de 1998,
1999 y 2000, destaca la de un
niño ciego de la ONCE que terminó pa-
tinando el recorrido junto a su monitor.
En vista de las buenas sensaciones
que estaba causando el patín, en
1997, la Junta de Andalucía invitó al
club a participar en un encuentro de ve-
locidad entre Andalucía y Portimao, con
presencia mayoritaria de patinadores de
primaria. “Andalucía – Portimao” fue un
evento promovido por la Junta de Anda-
lucía en colaboración con autoridades
portuguesas y las federaciones de pati-
naje propias de Andalucía y Portugal.
La fiesta del patín
se definió como un
acto de gran afluen-
cia. Por ello, desde el
año 2000, el Ayun-
tamiento de Sevilla ha
cubierto el evento con
asistencia sanitaria,
psicológica, presencia
de protección civil y
servicios de seguridad
ciudadana; en pro de
una mayor protección.
Es obvio que el club
iba a tomar un nuevo
rumbo: ni en el mejor
de los sueños, aquellos
chicos que fundaron el club en 1991
imaginaron que, en seis años, el patina-
je iba a acariciar su momento álgido y
que iban a disponer de una tienda que
funcionase a las mil maravillas. Sin sa-
berlo, ya estaban gateando hacia la pro-
fesionalización.
Patinadores de Málaga divirtiéndose en la fiesta del patín de 1998





Capítulo 04
Escuelas de formación
Segunda mitad de los noventa y primeros años del 2000

Nuevo concepto de monitor
Un poquito de competición
La conexión intergeneracional

Segunda mitad de los noventa y primeros años del 2000

En 1995, miembros de Patinadores
de Sevilla decidieron especializarse en
la enseñanza del patinaje. Guiados por
el club barcelonés Bambasquet, enti-
dad que trabajaba diversas actividades
extraescolares, los chicos recibieron
formación para perfilarse como futuros
monitores dentro del club sevillano. Di-
chas andadas abrían una nueva línea,
las escuelas de formación, que obten-
drían relevancia a partir de entonces.
El club deportivo Bambasquet entre-
naba una modalidad competitiva consis-
tente en una especia de hockey sin va-
llas, llamada ‘practic’. Esta actividad
chocaba con el ADN de Patinadores de
Sevilla que anclaba sus raíces en el es-
tilo recreativo. No obstante, quizás por
la presión de las tendencias, el club
Enseñar, sinónimo de compartir
El club entendió que la clave de la “perpetuidad” pasaba por la transmisión
del conocimiento, no sólo de las técnicas del patinaje, sino también hacien-
do pedagogía acerca de la salud, el medio ambiente y la seguridad vial.
Trabajar para el público familiar es quizás el rasgo más destacable de Patinadores de Sevilla. 1999
Segunda mitad de los noventa y primeros años del 2000
El club enfocó el pati-
naje como una forma
de bienestar social.
Escapas de la rutina y
te diviertes a la vez.
terminó acogiendo una serie de modali-
dades competitivas: acrobacias, eslalon
(esquivar conos), hockey, salto de altura
y salto de longitud. De hecho, a fina-
les de los noventa, el club y la
Federación Andaluza de Patinaje crea-
ron un equipo de hockey con el objeti-
vo de competir en la liga andaluza. Eli-
gieron entrenador a Francisco Ramos,
actualmente presidente de la federa-
ción. Ya era la segunda vez que el club
coqueteaba con la competición. Ante-
riormente, Francisco Morilla, había lide-
rado carreras de velocidad en los
aparcamientos de la estación de Santa
Justa, donde plantearon un equipo
compuesto por treinta velocistas que
escalaban por diferentes categorías.
Las escuelas se convertirían en la
herramienta fundamental
para introducir a los neófi-
tos en el mundo del patín.
Miguel Ángel Vázquez,
sobrino de “Tito Rafa” y
criado en el seno de los
años ochenta, fue su pro-
motor y principal valedor. En 1996,
arrancó la primera escuela en la Isla de
la Cartuja; concretamente, en las inme-
diaciones de Puerta Triana, y del que se
conservan muy buenos recuerdos. Es
destacable la ilusión con la que los
alumnos iban a las clases. Bajo el efec-
to novedad, los monitores impartían mo-
tivados, lo que repercutía en la calidad
de la enseñanza. Poco después, muda-
ron la experiencia al Parque del Alamillo
y más tarde a Plaza de Armas. En sus
comienzos, las escuelas se posiciona-
ron en la idea de estimular el patinaje
como una actividad sana y segura: “No-
sotros practicamos una actividad que no
nos incita a beber alcohol ni
a fumar”, afirma Miguel Án-
gel Vázquez.
Desde siempre, el trián-
gulo deporte-salud-ocio ha
guiado los designios del
club. Dirigir la técnica del patinaje a to-
das las edades, haciendo hincapié en
las medidas de seguridad vial que facili-
ten la convivencia con el tráfico de la
ciudad. No se puede olvidar que peato-
nes, ciclistas y patinadores comparten el
uso de la vía pública. El club empieza a
Curso de formación de profesores en Sevilla. 1998
Segunda mitad de los noventa y primeros años del 2000
ofertar clases de iniciación en diferentes
zonas de la ciudad. Al principio, asistían
unas treinta o cuarenta personas a
cambio de abonar una cuota mensual.
De este modo, la formación significó
una fuente de ingresos para el club.
Miguel Ángel Vázquez, nombrado di-
rector técnico de las escuelas, sostiene
la visión de centrarse en la didáctica. La
oferta formativa avanza a pasos agigan-
tados y se van consolidando las escue-
las de infantil, primaria y secundaria. En
aras de expandir la formación entre los
jóvenes, el club cierra acuerdos con las
dos universidades de la ciudad: Univer-
sidad de Sevilla y Pablo de Olavide.
Familias enteras se apuntan a las cla-
ses. Es destacable el alto porcentaje de
personas mayores de 55 años que pa-
saban por las escuelas.
Un deporte para todos
Precisamente, aquello fue lo que suscitó
el interés de un Comisario de la Unión
Europea para el proyecto ‘El buen en-
vejecer’. En 2003, el agente vino a
Sevilla a investigar cómo el patinaje
propicia la conexión intergeneracional:
los hijos que persuaden a sus padres, y
cómo éstos, a su vez, tiran de los abue-
los para patinar en familia. Ejemplo de
ello fue José Julio Ruíz, un abogado
laboralista que tenía la ilusión de apren-
der a patinar cuando se jubilara. José
Julio, con setenta años, indujo a su nie-
to a que se apuntara con él a las clases:
“Todos los deportes tienen su filosofía,
un intríngulis que, cuando llega a domi-
narse, es como si lo practicaras de ma-
nera instintiva. Se incorpora a tu natura-
leza”, opina José Julio. El patín es un
elemento que lleva impuesto el valor de
la solidaridad. La persona que sabe pa-
tinar intenta proteger y facilita el apren-
dizaje al compañero que está iniciándo-
se. Se despierta un instinto paternal. El
patinador veterano quiere transmitir sus
conocimientos al patinador inexperto.
De alguna manera, se convierte en ad-
ministrador de sus propias experiencias.
Resulta una gimnasia social en la que,
Dos alumnas en la escuela del SADUS. 1998
Segunda mitad de los noventa y primeros años del 2000
inevitablemente, se estrechan lazos en-
tre gente desconocida.
Beneficios
Hasta la edad de sesenta y cinco años,
el patinaje es aconsejable como cual-
quier otra práctica suave de actividad
física. A partir de dicha edad, no sería
conveniente iniciarse, puesto que exis-
ten riesgos de caídas que en personas
mayores suelen terminar en fracturas.
Los beneficios del patinaje son múlti-
ples: ejercicio
aeróbico forta-
lecedor del
sistema car-
diovascular;
en cuanto al
aparato loco-
motor, aumen-
ta el tono y el
trofismo mus-
cular, lo que
conlleva a una mejora de las articula-
ciones del sujeto. A nivel neurológico,
equilibra y mejora la coordinación.
Además, la práctica regular favorece el
desarrollo psicomotor en niños de tres a
cinco años.
El ánimo de elevar el patinaje al te-
rreno social elimina la presión y el senti-
do competitivo entre los alumnos. A di-
ferencia de otros deportes, el patinaje
desarrolla la capacidad de aprendizaje y
la superación personal. El club mantiene
buenas relaciones con colectivos afines
como los ciclistas de ‘A Contramano’,
con el fin de promover el valor recreati-
vo que contiene el espacio urbano. Am-
bas organizaciones han reivindicado,
desde los años ochenta, la construcción
del carril bici y la peatonalización de
Sevilla en pos del compromiso ambien-
tal; y del uso de los patines y la bicicle-
ta, no sólo como actividad deportiva,
sino también como medio de transporte.
El carril bici
vio la luz en el
año 2007.
Desde enton-
ces, el club ha
experimenta-
do un creci-
miento del
30%, entre
aficionados y
nuevos alumnos.
Sistema formativo. Actualmente, los
socios pueden disfrutar de las clases
regulares que se ofrecen durante la
temporada – inclusive el área metropoli-
tana - o bien apuntarse a las escuelas
intensivas de verano. La oferta ha ido
creciendo año tras año. Las escuelas se
organizan por edades: adultos, infanti-
les, primaria y secundaria. Los grupos
Alumnos de infantil y primaria en el Colegio Sor Ángela de la Cruz.
Segunda mitad de los noventa y primeros años del 2000
se subdividen por niveles y cuentan con
un número limitado de plazas.
Desde 1998, el club ha estructura-
do los ejercicios técnicos en cinco nive-
les: blanco, amarillo, naranja, rojo y ne-
gro. El blanco responde a iniciación y el
negro se dedica a los expertos. La ga-
ma de colores se convierte en un acica-
te para los alumnos más ambiciosos.
Para subir de nivel, el monitor determi-
nará si el alumno ha controlado las téc-
nicas asignadas. Ocasionalmente, el
club realiza pruebas de nivel con el ob-
jetivo de orientar al alumno en qué si-
tuación se encuentra y cuánto le queda
por aprender.
La apertura de las escuelas marcó, a
mediados de los noventa, el comienzo
de una etapa en la que había que ges-
tionar a una comunidad ávida de ocio,
demandante de servicios y con mayor
poder de participación. Patinadores de
Sevilla ha sabido amoldarse hasta nues-
tros días, haciendo del patinaje una ex-
periencia generadora de estímulos, que
es capaz de enlazarse con otras activi-
dades relacionadas con la aventura y el
aire libre. Poco a poco, las actividades
recreativas iban cogiendo peso, tanto
como la enseñanza.






Capítulo 05
Actividades recreativas
El papel activo de los socios

La importancia del calendario
La evolución del socio hasta nuestros días
La búsqueda de convenios
El papel activo de los socios

En sus orígenes, antes incluso de cons-
tituirse como club, los “callejeros” ya
contaban con una reconocida progra-
mación de rutas y actividades. Sobre el
denominador común de aportar ideas
para el público mayoritario, siempre in-
tentaron parecer creativos, como lo de-
muestra el hecho de haber propuesto
fusiones entre el patín y las sevillanas; o
el patín y el aerobic.
Las actividades recreativas repre-
sentan el alma del club y son el tronco a
partir del cual se enarbolan el resto de
los contenidos. En paralelo a la forma-
ción, el club impulsa y coordina un ca-
lendario durante la temporada dirigido al
agrado y al tiempo libre de su comuni-
dad. El monitor se convierte en un ani-
mador social que inspira creatividad,
despliega, proporciona materiales, esti-
mula el trabajo y conduce la dinámica
grupal. Son muchas y variadas las acti-
vidades que se lanzan al cabo de un
año. Destacan las excursiones a la pla-
ya o la nieve, ocasiones para practicar
otras disciplinas como el Kite Surf, el
esquí o snowboard. Las rutas de sende-
rismo también son atractivas durante el
año; en Navidad, los socios esperan la
programación especial, en la que ganan
enteros la ruta del Portal de Belén o la
Trabajamos para divertir
Las personas son los mimbres que conforman este proyecto. Sin ellos,
nada hubiera sucedido. El club es sólo un canalizador de experiencias
compartidas. Acercamos propuestas y ellos la realizan. El entusiasmo,
nuestra energía.
Rafael Herce dinamizando un ‘tren’ o ‘gusanito’ en la fiesta del patín del año 2000.
El papel activo de los socios
Las actividades con-
tribuyen a desarrollar
el sentimiento de per-
tenencia al grupo.
‘zambombada’ de Jerez. En junio, ya
con los primeros calores, los torneos de
mus reciben tan buena aprobación co-
mo la jamonada. Además, se procura un
curso de iniciación al piragüismo de la
mano de Club Piragüismo Triana. Du-
rante el año se prevén
diversas actividades
mensuales: las tertulias,
la ruta del café, o los pa-
seos familiares en la que
padres e hijos patinan
distendidamente por las zonas verdes
del parque de María Luisa. No olvidar
los puntos de encuentro de todos los
viernes en Arjona, donde se congregan
decenas de patinadores para entrenar
en pista o salir de ruta. Una vez al mes,
desplegamos allí un circuito de habilida-
des dirigido a los patinadores de mayor
nivel.
Lo cultural está igualmente presente.
Cabe subrayar la visita a las cubiertas
de la catedral, que en el último año ha
gozado de buena aceptación
- se espera repetir por quinta
vez-. Del mismo modo, se ha
dejado caer alguna que otra
entrada en museos o expo-
siciones de pintura.
Patinadores de Sevilla pone a dispo-
sición de quien lo desee en su página
web un dossier de rutas para rodar por
la ciudad, desglosadas según qué nivel
de intensidad y dificultad. Como última
novedad, ya existe una aplicación que
te permite permanecer informado en el
Smartphone de las últimas alertas que
Viaje a los Alpes franceses, Tres Valles. Año 2000.
El papel activo de los socios
se anuncian en todos los soportes del
club.
Patinadores de Sevilla también se
acuerda de los más pequeños, quienes
reciben un protagonismo especial. Para
ellos reservamos acciones como la se-
mana de carnaval, en la que alumnos y
monitores asisten disfrazados a las cla-
ses; o los juegos populares, concebidos
para pasar la tarde del domingo reali-
zando juegos tradicionales sin patines.
Al servicio de los socios.
A primero de los noventa, había de-
manda en Andalucía pero no existía
ninguna entidad con las infraestructuras
necesarias para realizar patinaje. Fran-
cisco Morilla, único presidente del club
hasta el año 2010, señala que Pati-
nadores de Sevilla nació con el objetivo
de dar apoyo a todas las personas in-
teresadas en el mundo del patín
Los socios primigenios participaban di-
rectamente en la creación de las activi-
dades. Por el ejemplo, aquellos viajes
por Andalucía, fruto del cual surgió un
hermanamiento con los patinadores de
Málaga.
El club, a través de sus cuotas, co-
menzó a ingresar dinero para financiar
las actividades. Si bien al principio eran
los mismos socios los responsables de
organizar y gestionar las propuestas;
actualmente, los socios demandan las
actividades y el club se ocupa de orga-
nizarlas y llevarlas a cabo. Sin participa-
ción, las actividades no tendrían senti-
do, por lo que la interacción entre socios
y club tiene que ser fluida.
La entidad ha favorecido el papel ac-
tivo de los socios, concebidos como
verdaderos actores sociales en la vida
sevillana. La fusión entre formación y
Instantánea de un paseo familiar. 1999
Excursión en bicicleta por Cazalla. 1999
El papel activo de los socios
actividades recreativas permiten alcan-
zar la sintonía del club con sus miem-
bros, fortaleciendo la relación como algo
vivo, orgánico y en constante crecimien-
to. En este sentido, la actitud constructi-
va es fundamental por parte de la Junta
Directiva.
Todos los socios quedan bajo la co-
bertura de un seguro de responsabilidad
civil, que les ampara ante cualquier
eventualidad derivada de su participa-
ción en las actividades.
Los socios tienen derecho a una ca-
miseta del club. Año tras año, se actua-
liza el diseño corporativo, tradición que
los miembros agradecen. Entre los obje-
tivos de Club Patinadores de Sevilla se
encuentra aportar beneficios a los so-
cios. Por ello, mantiene activamente la
búsqueda de convenios con entidades
de diferentes sectores: salud, óptica,
asistencia técnica, restaurantes, peque-
ños comercios...






Capítulo 06
Escuelas solidarias
El patín como agente socializador

Del espíritu de los ochenta al salto internacional:
Cuba 2003
Marruecos 2007
República Dominicana 2012
Escuelas locales

El patín como agente socializador
Conviene rescatar las siguientes pa-
labras de Rafael Herce: “En los encuen-
tros del Parque María Luisa, se tomó la
costumbre de visitar un barrio diferente
cada domingo. Los aficionados recién
llegados nos conducían a su zona para
enseñarnos los suelos lisos. De un ba-
rrio como Los Remedios hasta las “Tres
mil viviendas”, pasando por Felipe II,
Nervión, Los Pajaritos, Macarena, Ro-
chelambert, Polígono Norte, Dos Her-
manas … e incluso nos desplazamos a
municipios del área metropolitana como
San Juan de Aznalfarache y Camas. Se
distingue el hermanamiento y la empatía
entre niños y adultos de diferentes cla-
ses sociales.”
Al principio, los “callejeros” se con-
formaban con patinar siempre en la
misma ubicación, una práctica que se
reducía a un punto de encuentro y los
juegos populares. Pero a medida que
ganaban destreza, les invadía la nece-
sidad de explorar otras zonas de Sevilla,
por la simple motivación de patinar en
sitios diferentes y contagiar su “fiebre” a
los demás. A raíz de aquello, fue cómo
nació el lema de Patinadores de Sevilla,
“Deporte para todos”, es decir, el ocio al
Patines por un mundo mejor
El patín alberga un inusitado poder de transformación. Generaciones poste-
riores se impregnaron del espíritu de los “callejeros”, que consiste en aunar
solidaridad y deporte para inculcar valores cívicos en quien lo practica. Lo
hacemos porque creemos.
Escuela solidaria en pleno corazón de Sierra Maestra, Cuba. Año 2003
El patín como agente socializador
Las escuelas solidarias son
el resultado final del ambien-
te de los años ochenta, un
espíritu anclado en la aventu-
ra, la confraternización y en
el placer de patinar
alcance de cualquiera, sin distinción por
razón de sexo, edad o condición social.
Con su lema por delante, Patinadores
de Sevilla adopta la tendencia de acer-
car el patinaje a los barrios más desfa-
vorecidos de la ciudad, la provincia, así
como a otros puntos de Andalucía. Lo
que empezó siendo un gesto loable, las
acciones solidarias han evolucionado
hasta convertirse hoy en día en uno de
los pilares del club. Este programa ofre-
ce a todo aquel interesado la posibilidad
de colaborar y vivir una experiencia
inolvidable.
“Patines Solidarios”
representa la plasma-
ción del compromiso
que, sin darnos cuenta,
el club ha adquirido
con la sociedad. En-
contramos en el deporte un excepcional
inculcador de valores cívicos y un mag-
nífico escenario de relaciones sociales.
La cooperación humanitaria es para Pa-
tinadores de Sevilla una cuestión bidi-
reccional: ayudamos a mejorar el modo
de vida al tiempo que nos llena de entu-
siasmo para seguir impulsando nuevos
proyectos, además, reporta al club un
crecimiento institucional; y a los volunta-
rios, un enriquecimiento personal.
Desde el año 2000, el club ha es-
trechado lazos con varias organizacio-
nes. Subrayamos entre ellos a Viento
Sur Teatro, compañía ubicada en Tria-
na que se dedica a la formación en las
artes escénicas. Desde entonces, he-
mos trabajado conjuntamente en nume-
rosas acciones locales cosechando
buenos resultados. Pero el viaje a Cuba,
que supondría la primera incursión in-
ternacional, fue el logro más destacable,
una iniciativa que fue posible gracias a
los contactos teatrales de Viento Sur:
“Nos dimos cuenta de
que la gente quiere
aportar; está cansada
de ser espectadora de
la vida” comenta el
gerente de Viento Sur,
Jorge Cuadrelli.
Estreno con aires caribeños
El año 2003 ocupa un lugar impor-
tante en la historia del club. En aquel
verano, los patines cruzan las fronteras
por primera vez y atraviesan el Atlántico
con destino a Cuba. Un equipo formado
por miembros de Patinadores de Sevilla
y Teatro Viento Sur viajaron a la isla
para impulsar un proyecto de integra-
ción social compuesto por acciones li-
gadas al patinaje, el teatro y pasacalles
de animación: “Al patinaje le ocurre lo
El patín como agente socializador
La carencia de instalaciones en la sierra obligaba a
impartir las clases sobre el pavimento de una carre-
tera (Cuba 2003)
mismo que al teatro, cuando lo experi-
mentas, desaparecen tus barreras polí-
ticas, ideológicas, religiosas, generacio-
nales, etc.”, opina Jorge Cuadrelli.
Los voluntarios se presentaron en
Cuba con cuarenta pares de patines, lo
que supuso una revolución en la isla.
Pusieron en marcha actividades lúdicas
y formativas en ciudades como La Ha-
bana, San Pablo de Yao (Sierra Maes-
tra) y en Cumanayagua, una villa teatral
próxima a Cienfuegos. Las escuelas se
desarrollaron durante treinta días y, gra-
cias a ella, aprendieron a patinar unos
cuatrocientos niños. Aquellas zonas
carecen de infraestructuras, por lo que
tuvieron que impartir las sesiones sobre
el pavimento de una carretera, bajo la
atenta mirada de familiares y curiosos
que observaban a los niños patinando
como si de un espectáculo se tratase. Si
no había carretera, se improvisaba en
toda superficie que fuera practicable;
daba igual, con tal de acercar el patinaje
allá donde nunca habían vivido una ex-
periencia semejante. Los talleres infanti-
les, a base de pinturas faciales, juegos y
canciones, servían para romper el hielo
y eran una forma interesante de estre-
char el contacto con los lugareños.
Por citar una anécdota, en Cuba se ce-
lebra anualmente el aniversario de la
toma de los pueblos por el movimiento
revolucionario. En honor a este hecho
histórico, las autoridades impulsan una
fiesta en la que multitud de ciudadanos
cubanos realizan una reconstrucción
histórica del acontecimiento. Coinci-
diendo con su estancia, miembros del
club tuvieron la idea de participar en el
desfile junto a cuarenta niños de ocho a
nueve años, todos escolares uniforma-
dos. Miguel Ángel pasó desfilando en
patines ante la tribuna con la bandera
cubana y española cruzadas. Aquello
fue un espectáculo desconocido para
todos los allí presentes. Los niños se
repartían los dos patines. Uno utilizaba
un patín y otro se llevaba puesto el con-
Escolares cubanos listos para el desfile (Cuba 2003)
El patín como agente socializador
Niños marroquíes intercambiaron dibujos con ni-
ños españoles
trario. Uno patinaba con la pierna iz-
quierda y otro con la derecha.
Televisión Serrana, medio local de
Sierra Maestra, elaboró un reportaje
sobre la experiencia del club en Cuba,
el aprendizaje de los pequeños y el ho-
menaje que le rindieron como muestra
de agradecimiento. A partir de aquel
2003, las visitas a Cuba se repitieron
hasta en tres ocasiones más: años
2006, 2008 y 2010; la última vez, para
formar a monitores. A lo largo de este
periplo, se han donado alrededor de
ciento cincuenta pares de patines y se
han enseñado a patinar a más de mil
niños.
Marruecos 2007
El club abre una línea de colabora-
ción con SOS Ayuda sin Fronteras, en-
tidad sin ánimo de lucro formada por
miembros del Cuerpo de Bomberos de
Sevilla. El objetivo era desembarcar en
la costa de Marruecos para realizar la-
bores humanitarias en las aldeas bere-
beres más vulnerables. El proyecto se
centró en un enclave situado a unos
sesenta kilómetros al sur de la ciudad
de Taroudant. Durante dos semanas se
ofrecieron talleres de patinaje, maquilla-
je, juegos populares y proyecciones de
películas infantiles.
El equipo de voluntarios estuvo for-
mado por dos miembros de la ONG en
calidad de asesores técnicos de eventos
deportivos; tres socios del club, para
dinamizar los talleres infantiles, y dos
alumnos de la Facultad de Comunica-
ción, que se adentraron para filmar la
experiencia.
Europeos y árabes establecieron la-
zos de amistad mantenidos hasta el día
de hoy con el recuerdo de las jornadas y
la ilusión del próximo encuentro. Las
vivencias compartidas formarán parte
de la vida de los cooperantes y de los
niños bereberes. En su memoria queda-
El taller de maquillaje facilitaba el acercamiento
El patín como agente socializador
Un par de patines y protecciones es cuanto se necesita para hacerles sonreír (Marruecos 2007)
rán los momentos de aprendizaje, caí-
das y risas sobre patines. La hospita-
lidad de los familiares y la invitación a
conocer sus tradiciones nos hace cono-
cedores de diferentes modos de vida.
República Dominicana 2012
En agosto de 2012, tres miem-
bros del club participaron en un pro-
yecto de desarrollo social impulsado
por las Hijas de Jesús. Esta congre-
gación cristiana, junto a la fundación
jesuita Fe y Alegría, se dedican a la
educación integral de la comunidad
sobre la que actúan, movidos por el
deseo de actuar con cada persona de
forma individualizada. El objetivo era
formar monitores con la idea de crear
talleres extraescolares y la incorpora-
ción de sesiones de educación física en
los horarios lectivos de los centros reli-
giosos. El club donó treinta y cinco
La cercanía con los niños estuvo presente desde el
primer día (República Dominicana)
El patín como agente socializador
El patín permite introducirse en cualquier contexto social a través del
lenguaje universal de la sonrisa, la amistad y la ilusión (República
Dominicana 2012)
La Ciénaga era el único barrio de Santo Domingo que contaba con
pistas deportivas
equipos de patines, más
doscientos cincuenta pa-
res de calcetines para pa-
tinar más cómodos. Los
voluntarios se integraron
durante un mes entre los
colectivos más vulnera-
bles para desplegar una
serie de talleres recreo-
deportivos. Se alojaron
en el barrio de Guachupita
(Santo Domingo), donde
impartieron patinaje a los niños de un
centro educativo que regenta la organi-
zación religiosa con el fin de garantizar
la enseñanza hasta los catorce años; en
la ciudad de Cotuí, donde una coopera-
tiva de productos químicos desempaña
una labor esencial para potenciar la in-
dependencia de la mujer; y en
una región fronteriza con Haití, donde
los misioneros se esfuerzan
para fortalecer la identidad
de los lugareños a través de
la producción agrícola. El
equipo estuvo acompañado
por un promotor cubano de
patinaje que se desplazó
para filmar la experiencia.
Las relaciones entre los
patinadores de uno y otro
lugar del mundo no acaban
después de las escuelas,
pues el club favorece el diá-
logo entre los niños dominicanos y es-
pañoles mediante al intercambio de vi-
deo-cartas en los que unos y otros
comparten sus experiencias. También
facilitamos la reciprocidad de dibujos y
cartas escritas, una práctica que se pro-
longa en el tiempo. Así, aproximamos
dos realidades diferentes entre niños de
Primaria y Secundaria.
El patín como agente socializador
Escuelas locales
No hace falta irse a paí-
ses subdesarrollados o
en vías de desarrollo
para conocer las caren-
cias de una familia. En
Andalucía, casi el 30 %
de la población vive por
debajo del umbral de la
pobreza, aunque no se
puede comparar obvia-
mente con las dificulta-
des de Marruecos, Cuba
o República Dominicana.
A nivel local y regional, el club suele
montar escuelas en el asentamiento
chabolista de “El Vacie” (Sevilla) - el
poblado gitano más antiguo de Europa -
en la barriada Marismas III de Almonte
(Huelva) y en el municipio sevillano de
Marinaleda. El objetivo es brindar un
ambiente agradable para que los pe-
queños disfruten del deporte y la convi-
vencia. A veces hemos colaborado con
otros colectivos en la realización de ac-
tividades y mediante la donación de ma-
terial: “Deseamos que los niños que su-
fren riesgo de exclusión social disfruten
del patinaje en igualdad de condiciones
que otros niños” (Miguel Ángel Váz-
quez).
El futuro pasa por Cuba
El actual presidente de Patinadores de
Sevilla, Miguel Ángel Vázquez, voló ha-
cia Cuba en abril de 2014 para firmar
un convenio que empezó a ges-
tarse cuando se presentó el pro-
yecto dos años atrás.
En virtud del presente acuer-
do, ambas partes, Club Patina-
dores de Sevilla y la Dirección
Municipal de Deportes Buey
Arriba (INDER), se comprome-
Niños de El Vacie descansando en el Parque del Alamillo (Sevilla)
Niños de la Barriada Marisma III protagonizando un “tren”
(Almonte)
El patín como agente socializador
ten a realizar diversas actividades re-
creo-deportivos enfocadas a la coope-
ración al desarrollo en Cuba. También
manifiestan su deseo de estrechar lazos
entre instituciones de España, Cuba y
otros países latinoamericanos.
Al amparo de la Junta de Andalucía,
el club participará en la formación de
monitores deportivos y en talleres de
patinaje dirigidos a todas las edades,
inclusive personas con discapacidad.
Asimismo, colaborará en seminarios y
conferencias; donará patines, proteccio-
nes, documentación…, organizará con-
cursos de otras modalidades e impulsa-
rá convivencias entre patinadores de
diferentes poblaciones.
Este acuerdo valdrá para instituciona-
lizar la línea solidaria que el club lleva
desarrollando en Cuba desde el año
2003.

Material audiovisual
* Youtube:
- ‘Fasfi República Dominicana’
- ‘Fasfi Videocarta República Dominica-
na’
* Vimeo:
- ‘Video Carta - Viaje a Cuba’
Reunión en la que miembros de Patinadores de
Sevilla firmaron el convenio con representantes
del INDER. Abril de 2014.
El patín como agente socializador
Reportaje publicado en abril de 2013 en la web del club:
Patines por la paz en Marinaleda

Club Patinadores de Sevilla ha ofrecido, por séptimo año consecutivo, un curso
de patinaje en línea en este municipio sevillano de la comarca de Sierra Sur.

n Marinaleda no se celebra la Se-
mana Santa tal y como se conoce:
palabras como “penitencia”, “paso” y
“nazareno” no existen en su vocabulario
cofrade si tuvieras que explicar a un amigo
en qué consiste; mejor sería hablar de
“charla”, “presentación” y “concierto”. Si
bien es verdad que conviven dos herman-
dades, el Ayuntamiento no las financia ni
participa en ellas. Patinadores de Sevilla ha
querido poner su granito de arena en esta
fiesta peculiar.
La actividad, que se ha realizado en las
pistas del colegio Encarnación Ruiz Porras,
arrancó el pasado Martes Santo y se ha
desarrollado en triples sesiones diarias que
finalizaron el viernes a última hora. Los gru-
pos se han configurado por edades, dirigido
a niños de infantil, primaria y secundaria en
horario matinal, así como la tarde se ha
reservado para los adultos.
El equipo allí desplazado ha sido testigo de
ver la alegría reflejada en el rostro de los
más pequeños, quienes han cobrado el
máximo protagonismo en los paseos que
los monitores han amenizado con juegos y
canciones por las calles y parques del pue-
blo. Los mayores han podido disfrutar de la
aproximación al patinaje en un ambiente
agradable, aunque algunos ya traían cierta
experiencia.
Coordinados por Miguel Angel Vázquez,
los monitores Álvaro Gómez y Eduardo
Rodríguez han impartido voluntariamente
los contenidos de iniciación. También han
colaborado en Marinaleda el fotógrafo ami-
go del club Antonio Perianes; y dos socios
en activo: Nicolás Rourke, natural de Es-
tados Unidos, y Sarah Jane Arms-
trong, que es de Reino Unido.

Los dos jóvenes de habla inglesa llevan
residiendo varios meses en Sevilla y vienen
del mundo de las ciencias políticas. Nicolás
es estudiante de intercambio y se está es-
pecializando en historia de España. Sarah
ya concluyó sus estudios en su país natal y
E
El patín como agente socializador
El monitor Álvaro y los peques saliendo del colegio para patinar por el pueblo
ahora trabaja como profesora de inglés. En
cuanto recibieron la invitación no quisieron
desaprovechar la oportunidad: “El sistema
político de Marinaleda es muy interesante,
su estructura y su manera de pensar no
existen en Estados Unidos. Lo que más ha
llamado mi atención es la estrecha relación
entre el Ayuntamiento y los sindicatos. Ma-
rinaleda es un lugar especial y sus vecinos
muy amigables”, opina el chico norteameri-
cano de veintiún años.
Han participado más de noventa alumnos,
cumpliendo el objetivo de acercar el patina-
je a otros pueblos, en este caso, de Anda-
lucía. Así lo explica Miguel Ángel: “Se ha
hecho habitual ver a un patinador por las
calles de Marinaleda. Este año se han visto
los frutos de la constancia en el aprendiza-
je. La pista del colegio se les ha quedado
pequeña”. Según sus impresiones, las jor-
nadas han resultado ser un “ejercicio” no
sólo de convivencia, sino una demostración
de que el carácter “integrador” del patín no
conoce límites, capaz de unir a personas de
toda condición, sin discriminación alguna
por razón de edad, sexo, raza, religión u
opinión.

El comportamiento de los padres ha sido
encomiable. Han ayudado en el montaje y
recogida del material; han colocado protec-
ciones y han seguido la progresión de sus
niños durante las clases. El último día se
vivieron momentos entrañables cuando los
padres y vecinos de Marinaleda trajeron a
las instalaciones una degustación de dulces
caseros - preparados por ellos mismos - y
bebidas para compartir con los participantes
como muestra de agradecimiento.

La programación cerró con el sorteo entre
todos los alumnos de dos camisetas del
club de patinadores GallopeRoller, venidos
del municipio de El Rubio; botes de bebidas
y camisetas aportadas por el Área Munici-
pal de Deportes; y un par de ejemplares
Roller Blade, obsequio de Club Patinadores
de Sevilla.

La hora de la despedida daba cuenta de los
lazos de amistad que han surgido entre los
El patín como agente socializador
Miguel Ángel enseñando a los niños los primeros pasos
lugareños y miembros del club. No es de
extrañar que se apreciara alguna que otra
lágrima, pues han sido cuatro días de inten-
so trabajo en los que se han compartidos
pequeños instantes de felicidad. Fruto de tal
hermanamiento, patinadores marinaleños y
sevillanos han acordado organizar un en-
cuentro el día catorce de abril en el Parque
de María Luisa.
Semana por la Paz

La actividad se ha enmarcado dentro de la
fiesta que el Ayuntamiento de Marinaleda
promueve todos los años en Semana San-
ta, la conocida Semana por la Paz. El ca-
lendario se compone de una serie de actos
civiles de índole cultural: conciertos, pro-
yecciones, tertulias, presentaciones de li-
bros… que atraen a interesados de otros
puntos de la región, incluso de España.
Tanto es así que ya se ha convertido en un
atractivo turístico del pueblo. El Consistorio
habilita el pabellón deportivo Ernesto Che
Guevara para acoger a los visitantes que
vayan llegando.
Esta fiesta, como puede leerse en la web
(http://www.marinaleda.com/semanaporlapa
z.htm): “va orientada a que esta semana tan
sacralizada por el orden político y religioso
establecido, puede y debe hacerse santa
desde el cante de El Cabrero, Paco Ibáñez,
Jarcha, José Mercé o el teatro de Alberti”.









Capítulo 07
El Centro Deportivo Arjona
El impacto del patinaje en el barrio

Historia del Centro Deportivo Arjona
El ‘Skate - Park’ de Plaza de Armas
La reordenación del tráfico
La vida del club en el Centro Deportivo Arjona
El Centro Deportivo Arjona

La zona de Plaza de Armas es un punto
histórico de encuentros y entrenamien-
tos de patinadores. Este hecho no es
casual: el actual Centro Deportivo Ar-
jona, ubicado en la calle Radio Sevilla,
fue posible gracias a la Asociación de
Vecinos Estación de Córdoba. Los
vecinos encontraron en los patinadores
y en la Asociación Deportiva La Muralla
a sus principales aliados para levantar
estas instalaciones que datan del año
2000.
Contar con unas pistas polideportivas
interesaba tanto al club como a la aso-
ciación; a los patinadores, porque nece-
sitaban de una explanada donde poder
esparcirse - los aficionados practicaban
antes de su existencia en una maltrecha
plaza situada detrás del centro comer-
cial Plaza de Armas -. Y a los vecinos,
La casa de los patinadores
Las pistas de Arjona, barrio con tradición patinadora, son actualmente el cen-
tro neurálgico de las escuelas más populares, puntos de encuentro, rutas y
sesiones de entrenamiento. Un proyecto que fue posible gracias al esfuerzo
de los vecinos.
Ambiente general de una sesión de patinaje los martes por la noche
El Centro Deportivo Arjona
porque hasta entonces no disponían de
ningún sitio para realizar deporte.
Según la presidenta de la asociación,
Lola Dávila, muchos patinadores eran
vecinos del barrio, luego era razonable
valorar que fuesen ellos mismos los
gestores del centro: “Empezó como un
juego de niños, que incluso nos fasti-
diaban porque andaban todo el día
dando la lata con los patines. Sin em-
bargo, se fueron ganando el cariño de
los vecinos y hoy ya son un orgullo para
nosotros”, reconoce Lola.
Una pista para todos los deportes
Durante mucho tiempo, el casco antiguo
de Sevilla sufrió un déficit de instalacio-
nes deportivas. Por ello, el Instituto Mu-
nicipal de Deportes consideró que la
explanada donde antiguamente se ubi-
caba una plaza de losetas, anexo a un
bar de celebraciones en la calle Radio
Sevilla, era el lugar idóneo para cons-
truir una pista de hormigón liso. El nue-
vo espacio, que convivió con el bar du-
rante cuatro años, fue equipándose de
nuevos servicios, pero seguían siendo
insuficientes para un punto de la ciudad
que estaba aislado de los flujos de mo-
vimiento: “No disponíamos de agua po-
table, ni baños…nada; y así aguanta-
mos unos años hasta la rehabilitación
del edificio” (Enrique Masferrer, vicepre-
sidente de la Junta Rectora hasta el año
2009).
Peso a ello, el centro deportivo no solo
fomentó el deporte en la zona, sino que
favoreció el trasiego de personas. Como
dice Miguel Ángel Vázquez, la primera
fase supuso un “desahogo” para los ve-
cinos del casco histórico, deseosos de
salir a la periferia de un distrito que es-
taba muy abandonado.
Entre los años 2001 y 2004, la zona de-
portiva sufre su mayor evolución. El club
agrega las escuelas de patinaje y re-
nueva su planificación con actividades
recreativas: concursos, exhibiciones,
puntos de encuentro... El deporte de
moda por aquellos años, el baloncesto,
entra en Arjona, y en consecuencia, los
patinadores ven incrementar indirecta-
mente su popularidad. En el año 2002
se impuso el alquiler de las pistas y
también se dispuso una fuente de agua
para que las personas que acudiesen a
hacer ejercicio no tuviesen que salir del
recinto y cruzar la carretera para hidra-
tarse. Después se acopló una valla al-
rededor del perímetro. Pero sin duda el
logro más importante llegó en el año
2004 con la rehabilitación del edificio
que albergaba el restaurante para dar
paso a los vestuarios, los baños y al
acondicionamiento de oficinas. La clau-
sura del bar y las posteriores reformas
El Centro Deportivo Arjona
dieron a las instalaciones ese empaque
que necesitaba. Ahora sí que se podía
hablar de un centro deportivo como tal.
El nuevo aspecto fue un reclamo para
otros colectivos que empezaron a in-
teresarse por la vida de las instalacio-
nes. Así con todo, entre patines, balon-
cesto y fútbol, las actividades deportivas
copan la planificación anual y la ocupa-
ción de las pistas no decrece ni en entre
semana. La zona cobró una vida intensa
y así ha continuado hasta nuestros días:
“Ha sido un trabajo de muchos años, en
la que los patinadores han estado siem-
pre ahí, arrimando el hombro. Lo que
hemos conseguido, mejorable por su-
puesto, es un logro del barrio y de los
patinadores” (Lola Dávila)
La Junta Rectora
A finales de 2001, se instituyó la Junta
Rectora, y el Centro Deportivo Arjona
comenzó a funcionar de manera organi-
zada. Inicialmente, la Asociación de Ve-
cinos Estación de Córdoba llevaba la
gestión, mientras que el Club Deportivo
‘La Muralla’ y el Club Patinadores de
Sevilla eran sus principales usuarios.
Lola Dávila se hizo con el control tan
pronto como se constituyó la Junta Rec-
tora. Presidenta de la Asociación de
Vecinos Estación de Córdoba, Lola no
entró con la intención de promover di-
rectamente el deporte, sino para organi-
zar otro tipo de talleres, concursos, ani-
maciones… que si bien se trataban de
actividades extradeportivas, impulsaron
el ocio en la zona. Por otra parte, la ges-
tión del deporte estaba en manos del
vicepresidente de la Junta Rectoral, En-
rique Masferrer, quien se mantuvo hasta
el 2009, año en el que Lola Dávila cesa
en sus funciones.
En el año 2011, la Asociación de Veci-
nos Estación de Córdoba se aparta de-
finitivamente de la Junta Rectora y C.D
La Muralla se queda solo frente al pro-
yecto. Es en este momento cuando Pa-
tinadores de Sevilla y Club de Piragüis-
mo Triana acuerdan formar parte de la
Junta Rectora, a instancias del IMD, que
llama a la anexión de otras entidades
deportivas. Ya desde dentro, el club ad-
quiere más peso en la toma de decisio-
nes, en la planificación y en la usabili-
dad de los espacios. El club empieza a
luchar por la buena relación entre las
tres entidades lo que ha conllevado a
ese hermanamiento existente desde
hace años entre patinadores y piragüis-
tas: “Intercambiamos servicios. La con-
vivencia es fluida entre los socios de
ambas entidades”. (Miguel Ángel Váz-
quez).
El Centro Deportivo Arjona ha favoreci-
do la integración del deporte, lo que ha
elevado la afluencia de personas en una
El Centro Deportivo Arjona
zona que ha estado asolada por las
drogas y la mendicidad. “Lo que antaño
era un espacio baldío con la mendicidad
por bandera, ahora es un espacio desti-
nado al disfrute del deporte. Hemos
asistido a una gran evolución, impensa-
ble en 1988, año en el que se fundó la
Asociación de Vecinos Estación de Cór-
doba”, expresa Lola Dávila.
Los patinadores han impregnado en la
zona dos valores que tanto les define:
deportividad y salud: “Han atraído a
cuantiosos niños de distintas partes de
Sevilla. Desde fuera, parecen un grupo
consolidado, los hay de todas las eda-
des. La verdad es que me encanta ver
esas rutas que hacen y lo bien que se lo
pasan.” Lola Dávila.
El ‘skate – park’
Patinadores de Sevilla no puede ignorar
el papel que ha jugado el 'skate-park' de
Plaza de Armas en la historia del patina-
je sevillano. Situado en los bajos del
Puente del Cachorro, estas instalacio-
nes son un punto de reunión de jóvenes
dedicados a la práctica del monopatín.
Su situación privilegiada ha convertido a
este espacio en el centro neurálgico del
'skateboarding' en Sevilla.
El aspecto actual del ‘skate - park’ es
fruto de numerosas ampliaciones desde
1995. Hasta hace tres años, las instala-
ciones contaban simplemente con una
zona de 'street skatepark' o 'skateplaza',
en la que los patinadores pueden es-
parcirse con comodidad. De hecho, el
Campeonato de ‘Street’ en el ‘skate - park’ de Plaza de Armas (Fiesta del Patín 1996)
El Centro Deportivo Arjona
club utilizó ocasionalmente este suelo
hasta la inauguración de la pista de Ar-
jona a finales de los noventa.
El número de usuarios ha crecido con-
siderablemente, incluso triplicándose en
los últimos años, lo que ha provocado
que estas instalaciones fueran insufi-
cientes para la evolución y potenciación
del 'skateboard' en Sevilla.
Es por ello que en el año 2011 el Ayun-
tamiento de Sevilla propuso la amplia-
ción del 'skate-park' para dar cabida a
otros usuarios como los ‘bikers’ y los
‘rollers’, una variante más agresiva del
patinaje. La reforma consistió en incor-
porar la zona del 'ramp skatepark' en la
que se ubican diferentes bañeras con
curvas de hormigón para el deslizamien-
to de los aficionados.
Actualmente, el ‘skate – park’ y sus in-
mediaciones suelen acoger eventos
promocionales de primeras marcas,
campeonatos, cursos de for-
mación… Y atrae a multitud de
patinadores los fines de sema-
na por la noche.
El tráfico en Arjona - Río
Al incorporarse los piragüistas,
la vía trasera del Centro Depor-
tivo Arjona que conecta Radio
Sevilla con la Estación de Au-
tobuses se revela como una
calle mal ordenada. Carente de elemen-
tos de seguridad y de señales limitado-
ras de velocidad, los autobuses que cir-
culan por ella suponen un peligro para
los viandantes. Esta observación pone
de manifiesto un problema que hay que
resolver urgentemente. El puente del
Cachorro divide dos zonas diferencia-
das; de un lado, el Centro Deportivo; y
de otro, el ‘skate - park’ de Plaza de
Armas. El flujo natural de tránsito discu-
rre por el carril peatonal de la dársena
del río, en el que a diario numerosos
usuarios patinan, corren, andan, montan
en bicicleta, o se dirigen a la zona de
acrobacias. Todos ellos se ven forzados
a buscarse la vida para cruzar la calza-
da desde su interior, desprovisto de
acerado. El accidente mortal, sucedido
en agosto 2011, fue la crónica de una
muerte anunciada. A raíz de aquel trági-
co suceso, las autoridades levantaron
dos pasos de peatones: uno elevado y
Acción promocional de Red Bull en la dársena del Puente del Ca-
chorro
El Centro Deportivo Arjona
otro normal, pero es insuficiente, si con-
sideramos la longitud de la calle y que
no existe todavía ninguna medida para
reducir la velocidad de los autobuses. El
Ayuntamiento colocó bandas de reduc-
ción, pero no consiguen su objetivo ya
que los vehículos no aminoran hasta
llegar al badén del ‘skate - park’.
El club apuesta por una reorganización
del tráfico, basado en un único espacio
peatonalizado, en el que se integraría el
centro deportivo hasta los jardines del
puente de Triana, o lo que es igual, toda
la orilla del río hasta llegar a Juan Car-
los I: “El límite era de 50, luego bajó a
30, pero hay vehículos y autobuses que
circula hasta los 70km/h”. (Miguel Ángel
Vázquez). Otra opción podría ser con-
vertir en sentido único el tramo com-
prendido entre la rotonda de Radio Sevi-
lla y la valla de la estación. El carril eli-
minado daría paso a un carril bici, como
existe en la Avenida de la Palmera. Este
carril va anexo a la calzada y está deli-
mitado por pivotes de medias lunas. El
nuevo carril estaría reservado para co-
rredores y peatones, lo que aliviaría
tensiones con el tráfico rodado. Se re-
duciría la velocidad de circulación al
haber menos espacio para los vehícu-
los, y ya con sus señales de límite a
30km/h.
El atropello mortal del joven patinador
de 13 años generó crispación en el ba-
rrio. La familia del joven, así como nu-
merosas entidades, instituciones y auto-
ridades tomaron cartas en el asunto pa-
ra que este lamentable suceso no vol-
viese a ocurrir. La inseguridad se palpa
a diario. “No podemos seguir arriesgán-
donos. Los insultos y las tensiones se
han hecho habituales entre los conduc-
tores de los autobuses y los peatones
por culpa de las altas velocidades”. (Mi-
guel Ángel Vázquez
La vida del Centro Deportivo Arjona
A día de hoy, el Centro Deportivo Arjona
ocupa una posición primordial tanto en
el calendario de actividades como en la
oferta formativa. El club mueve del or-
den de mil patinadores al cabo de un
año, entre socios y aficionados que
usan las instalaciones. En este escena-
rio, el Centro Deportivo Arjona se sitúa
en el epicentro de puntos de encuentro,
exhibiciones, rutas y de los más popula-
res cursos de patinaje. No sólo eso, sus
alrededores atraen a los flujos de pati-
nadores que circulan entre el Centro y
Triana.
El Centro Deportivo Arjona
Se citan algunas de sus actividades
más representativas:
- Punto de encuentro: Todos
los viernes, de 21 a 23 horas, los pati-
nadores se congregan en las instalacio-
nes. Allí se brinda un encuentro idóneo
para practicar los conocimientos apren-
didos en las clases, o bien sumarse a
una de las rutas que se organizan de
forma espontánea. Suelen
salir dos grupos: uno de
iniciación y otro avanzado.
- Juego de habilidades:
Un viernes al mes, aprove-
chando el punto de encuen-
tro, se prepara una sesión
de habilidades: slalom, de-
rrapes, saltos, hockey…
Esta actividad va dirigida a
los aficionados amantes de las filigra-
nas.
- Ruta de adolescentes: Una vez al
mes, se brinda a los adolescentes una
tarde divertida, testigo de charlas y bue-
nos momentos. Suele realizarse los sá-
bados después de la escuela familiar. A
partir de aquí, las actividades son de lo
más diferentes: patinar, almorzar, ir al
Imagen promocional del punto de encuentro
Grupo de niños practicando el descenso. Arjona
El Centro Deportivo Arjona
cine, hacer un picnic…
Las escuelas de patinaje que actual-
mente se ofrecen en el Centro Deportivo
Arjona son las siguientes:
- Lunes de 18:00 a 20:00: Dirigido a
adultos. Iniciación. Única propuesta de
tarde
- Martes de 21:00 a 23:00: Dirigido a
adultos. Iniciación y avanzado. Es uno
de los cursos más concurridos. Pensado
para los aficionados más ambiciosos.
- Miércoles de 11:30 a 13:30: Nivel ini-
ciación. Dirigido a adultos. Único curso
matinal entre semana. Ideal para iniciar-
se en un ambiente tranquilo.
- Sábado de 12:00 a 14:00. Nivel inicia-
ción y avanzado. Dirigido a toda la fami-
lia. Es el curso más popular. Las clases
de los pequeños se amenizan con jue-
gos y actividades recreativas, mientras
que los adultos reciben una dinámica
más técnica hasta alcanzar niveles
avanzados. Diversión garantizada.
Prevalece un sentimiento muy arraiga-
do entre los patinadores y los vecinos
del distrito centro. Hablamos de una
generación que ya son adultos en el
presente. Y pese a que muchos se han
apartado del movimiento, siempre con-
servarán en su interior ese vínculo emo-
cional con los patinadores. Los mismos
jóvenes que se apuntaban a las prime-
ras escuelas de mediados de los noven-
ta, ahora acompañan a sus hijos a los
cursos familiares de Arjona.
Ambiente familiar de los sábados