EFECTOS PSICOLÓGICOS

NEGATIVOS DE LAS NTIC




Nombre: Rocío Godoy Pérez
Grupo: Grupo 8, Antropología
Fecha: 4/05/2014


1. La sociedad informacional y las NTIC
1.1 Fundamentación y justificación del problema
En el contexto del siglo XXI, para una importante parte de la población,
las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación (NTIC)
están tomando un lugar relevante en sus vidas: ya sea en el trabajo, en
los distintos niveles educativos, como también en la vida diaria. Es
probable que el cambio más relevante de las NTIC, según Javier
Echeverría, sea que el conocimiento puede transmitirse a distancia, lo
cual permite desbordar las fronteras clásicas, dando lugar al tan
comentado proceso de globalización, al que sin duda estamos adscritos.
Sin embargo, el advenimiento de la era de la información ha traído
consecuencias positivas y negativas en las vidas de los usuarios como
para las organizaciones, y la sociedad en general; como consecuencias
negativas, las TIC y las NTIC conllevan no solo problemas técnicos, sino
que también problemas humanos y sociales (Salanova, 2007).
En este proyecto, la propuesta consistirá en realizar un ensayo sobre las
consecuencias negativas que conlleva el mal uso de estas nuevas
tecnologías, que derivan de la falta de asesoramiento y de prevención
necesarias para evitar posibles trastornos psicológicos. Entre estos
trastornos consideraremos el tecnoestrés, concepto que engloba tres
variantes: tecnoansiedad, tecnofatiga y tecnoadicción.
La importancia de realizar un ensayo sobre este tema, el tecnoestrés,
yace en el hecho del surgimiento de nuevos trastornos psicológicos,
derivados del uso irresponsable de las NTIC. Por lo tanto, y en vista del
relevante papel que juegan en la vida diaria de muchas personas,
resulta fundamental la promoción del uso responsable de las nuevas
tecnologías mediante el asesoramiento a las personas que las utilizan a
diario.
1.2 Objetivos generales
El objetivo general de este trabajo es explicitar las causas y las
consecuencias del tecnoestrés, evidenciando de esta manera la
importancia de comenzar a abordar este trastorno como un problema
real que se debe prevenir y tratar.

1.3 Objetivos específicos
Entre los objetivos específicos se encuentran: (1) contextualizar la
época en la que ocurre el tecnoestrés, (2) explicar cómo ocurren estos
trastornos psicológicos, (3) describir cómo se manifiestan y (4)
determinar la importancia de prevenir y tratar el tecnoestrés.

2. El tecnoestrés dentro del contexto de las NTIC
El concepto de Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación
(NTIC) tiene diferentes definiciones dentro del ámbito académico. Una
de estas definiciones es realizada por Julio Cabero Almenara, catedrático
de la Universidad de Sevilla: ‘‘En líneas generales podríamos decir que
las nuevas tecnologías de la información y comunicación son las que
giran en torno a tres medios básicos: la informática, la microelectrónica
y las telecomunicaciones; pero giran, no sólo de forma aislada, sino lo
que es más significativo de manera interactiva e interconexionadas, lo
que permite conseguir nuevas realidades comunicativas”. (Cabero,
1998: 198). Estas nuevas realidades comunicativas se engloban en el
contexto de la ‘‘Sociedad Informacional y de la ‘‘Sociedad Red’’,
concepto acuñado por Manuel Castells. La llamada revolución de las
nuevas tecnologías, que comienzan a acelerar su crecimiento
aproximadamente en la última década del siglo XX, supuso una
acelerada transformación en cuanto a la forma en las que los individuos
se comunican e incluso en los mecanismos de funcionamiento de los
diferentes ámbitos de la sociedad. De este modo, las nuevas tecnologías
se instauraron en el ámbito económico, político, social y cultural, siendo
las mayores sustentadoras del proceso de globalización actual. Según el
mismo Castells (2001), las características principales del mundo
globalizado son: la economía global; la transformación del trabajo y del
empleo; la transnacionalización de las actividades de ocio y la tendencia
a la transculturación; el trabajo colaborativo; la pérdida de la soberanía
de los Estados a favor de su integración en bloques económicos y
político; nuevos modelos educativos y nuevas necesidades de
formación.
Es en este último punto en donde este ensayo hará énfasis; por
ejemplo, las nuevas tecnologías se han tornado tan relevantes en el
ámbito de la educación que incluso, para muchos, se vuelven
fundamentales y/o infaltables para maximizar en lo posible el
rendimiento dentro de las mismas instituciones educativas. Esta
situación parece aumentar al ingresar a la educación superior: la
búsqueda de información sobre libros, artículos académicos, material de
estudio, comunicación entre profesores y estudiantes y entre
estudiantes, envío del material de estudio y de trabajos, la formación
de agrupaciones de estudiantes a través de las redes sociales,
almacenamiento de datos de todo tipo, etc., demuestran la creciente
dependencia actual de las institución educativas en cuanto a las NTIC.
En consecuencia, factores como la utilidad fundamental y la preferencia
por las NTIC para comunicarnos, informarnos, y cumplir con las
presiones del tiempo límite para rendir tanto en el trabajo como en la
educación media y, por sobre todo, superior, se han producido cambios
psicosociales considerables.
Podría afirmarse que a través de las nuevas tecnologías, estamos cada
vez más conectados, pero contradictoriamente estamos cada vez más
aislados socialmente: la dependencia en cuanto a las tecnologías para
desenvolvernos en el ámbito social ha aumentado; estamos mucho más
dispersos e hiperactivados (Revista In Vitro 2014; 108). De esta
manera, surge el trastorno llamado tecnoestrés, que según Marisa
Salanova, es causado por una falta de habilidad o incompetencia de los
usuarios de las NTIC.
Existen, como ya se ha mencionado, tres variantes de esta enfermedad:
la tecnoansiedad; la tecnofatiga y la tecnoadicción.
Según la Revista In Vitro en su edición n.° 108, uno de los ejes
principales del tecnoestrés es el aislamiento, en donde se menciona que
las nuevas tecnologías pueden llegar a convertirse en un problema
cuando no ayudan a fomentar las relaciones sociales, y que pueden
aislar al individiduo en su mundo ya que las tecnologías lo separan de
los beneficios psicológicos que le brinda el hecho de conectarse con el
entorno social. Artefactos como celulares, videojuegos y computadores
pueden ser los causantes de esto si se utilizan excesivamente.
Por otra parte, la obsesión es otro eje principal del tecnoestrés. El
individuo puede desarrollar un desequilibrado gusto por la tecnología,
que queda al descubierto en ejemplos como el lanzamiento de un nuevo
producto tecnológico, en donde las personas esperan anticipadamente
fuera de las tiendas para obtenerlos primeros que nadie. Asimismo, el
hecho de no poder obtener el producto les genera estrés; esto también
puede provocarse por no saber cómo hacer frente a las exigencias
actuales que implica manejar las nuevas tecnologías. El estrés vinculado
al no saber cómo hacer frente a las exigencias que traen las NTIC para
ser utilizadas, el agotamiento mental cognitivo y el escepticismo de la
eficacia de éstas, se denomina tecnofatiga.
A esta obsesión de utilizar permanentemente algún producto
tecnológico se le llama ‘‘tecnoadicción’’, pues puede presentar síntomas
similares a la de otras conductas adictivas: uso excesivo, síndrome de
abstinencia, tolerancia, incluso aislamiento social e incumplimiento de
responsabilidades personales (Revista In Vitro 2014; 108).
En otro ámbito, con la aparición de las redes sociales y el abuso de
estas se ha exacerbado la ansiedad por quedar fuera de las acciones
‘‘importantes’’. De esta manera, las personas actúan como si tuviesen
que estar conectados continuamente: al despertar, durante las comidas,
en clases, antes de dormir, etc. De lo contrario, la persona aquejada
por la ansiedad piensa que podría perderse de situaciones importantes.
La tecnoansiedad, por lo tanto, tiene como característica principal la
necesidad de estar constantemente al tanto de lo que otros están
haciendo (Fain, 2009). El agotamiento que provoca este nivel de
ansiedad deriva en que difícilmente se pueda tener descanso mental.
Adicionalmente a estos síntomas, surgen estados emocionales de
aburrimiento y soledad, por lo que se concluye que este trastorno está
asociado a la tecnoadicción y la ciberdependencia.

3. Conclusión
Estos trastornos psicológicos derivan de la incapacidad de la persona
para adaptarse adecuadamente tanto a la utilización de las NTIC como a
la inclusión de estas en la vida diaria de forma responsable. Estos
trastornos no pueden pasarse por alto, ya que traen diversas
consecuencias : (1) cognitivas o mentales: dificultades de concentración
y memoria, disminución de la conciencia corporal y alteración de la
percepción del tiempo; (2) fisiológicas: dolores musculares, de cabeza,
trastornos del sueño y fatiga ocular; (3) comportamentales:
movimientos nerviosos, parpadeo frecuente y hablar con el aparato que
se utiliza; (4) organizacionales: absentismo, reducción del desempeño y
pérdida de calidad.
Dado que se ha extendido a Chile el fenómeno de la natividad digital,
resulta necesario que se promueva el uso responsable de las NTIC para
la prevención del tecnoestrés, a través de planes y estrategias que se
impartan tanto en los colegios, desde los primeros hasta los últimos
niveles, como también en el entorno familiar.
Estas estrategias y planes deberían concretarse a través de la entrega
de información sobre cómo utilizar responsablemente las NTIC y qué
consecuencias tiene el uso irresponsable y desmedido de estas,
otorgando también opciones para quienes sufran de trastornos
relacionados a los NTIC.

4. Bibliografía

Belloch, C. Las tecnologías de la información y la comunicación (T.I.C).
http://www.uv.es/~bellochc/pdf/pwtic1.pdf (4 junio 2014).
Cabero, J. (1998) Impacto de las nuevas tecnologías de la información y
la comunicación en las organizaciones educativas.
http://tecnologiaedu.us.es/cuestionario/bibliovir/85.pdf (4 junio
2014).
Castells, M. 2001. Materiales para una teoría preliminar sobre la
sociedad de redes. Revista de educación. N° Extra 1:41-58.
Castells, M. 2004. La Era de la Información: Economía, Sociedad y
Cultura. España: Siglo XXI Editores.
Echeverría, J. 2000. La sociedad informacional. El impacto de las
tecnologías de la información y las comunicaciones sobre la
sociedad. Trípodos (Número extra; actas del 1r congreso
Internacional sobre comunicación y realidad). Instituto de
Filosofía, CSIC.
Fain, P. 2009 Un nuevo mal, la Tecnoansiedad.
http://www.pablofain.com/un-nuevo-mal-la-tecnoansiedad (4
junio 2014).
Revista In Vitro. 2014. Tecnoestrés: Por culpa de las máquinas.
http://www.revistainvitro.cl/contenido.php?art=443 (4 junio
2014).
Salanova, M. 2007. Nuevas tecnologías y nuevos riesgos psicosociales
en el trabajo. España: Universidad de Huelva.