Introducción

:
Las membranas son estructuras dinámicas esenciales en todas las células. La membrana
plasmática es una barrera semipermeable entre el interior y el exterior de la célula, que le
permite mantener una condición homeostática apropiada para las reacciones bioquímicas
necesarias para la vida.
Esta semipermeabilidad implica una selectividad en el pasaje de las diferentes moléculas. Una
membrana semipermeable selectiva es, entonces, aquella que permite el pasaje de solvente
pero solo de algunos solutos, dependiendo de su composición o tamaño.
Utilizando esta característica de la membrana, se lleva a cabo la diálisis, que es el proceso de
separar las moléculas en una solución, por la diferencia en sus índices de difusión, y a través
de una membrana semipermeable selectiva. Es decir, que permitirá el paso a través de ella de
solutos pequeños que no sean iónicos, sin gasto de energía. Estos solutos, que pasaran a
través de la membrana, se denominarán solutos difusibles, mientras que aquellos que no
puedan (con excepción de algún mecanismo realizado con gasto de energía) serán llamados
solutos no difusibles.
En circunstancias normales, la sangre llega a los riñones a través de las arterias renales y, una
vez dentro, a las nefronas. Allí, se encuentra un filtro de vasos sanguíneos diminutos llamado
glomérulo, unido a un túbulo. El glomérulo filtra la sangre para retirar los desechos y el exceso
de líquido. El trabajo del túbulo es el de equilibrar la cantidad de líquido y productos químicos
que el cuerpo necesita. Devuelve los líquidos y productos necesarios a la sangre y desecha lo
que el cuerpo no necesita. La sangre limpia regresa al torrente sanguíneo central del cuerpo
por medio de las venas renales, y los desechos y el exceso de líquido se almacenan en la
vejiga para ser excretados en forma de orina.
Cuando estamos en presencia de una falla renal, o nos vemos obligados a remover con
rapidez sustancias toxicas o drogas en situaciones agudas, recurrimos a la diálisis para
efectuar el movimiento de solutos (iones, urea, creatinina, acido úrico, etc.) y de solventes
(agua) a través de una membrana semipermeable y poder así filtrarlos y eliminarlos
satisfactoriamente.
En la actualidad, existen dos tipos de diálisis, según la membrana que se utilice para el filtrado.
La diálisis peritoneal, cuando la membrana semipermeable es natural, es el peritoneo del
paciente (capa que recubre los órganos internos del abdomen y que tiene múltiples capilares y
gran superficie). Y la hemodiálisis, Cuando la membrana semipermeable es artificial. Estas
pueden ser de naturaleza celulósica o sintética y por su estructura pueden ser de fibra capilar o
de membrana plana. Varían por su permeabilidad, superficie, espesor, carga eléctrica y
capacidad de adsorción.
En este trabajo, intentaremos purificar una solución mediante el procedimiento de diálisis
Materiales:
 Dializador
 Vaso de precipitados
 Soporte
 Solución acuosa de fenolftaleína
 Solución acuosa de Cloruro de Sodio
 Agua destilada
 Solución acuosa de Hidróxido de Sodio
 Solución acuosa de Nitrato de Plata

Método:
En un dializador colocaremos conjuntamente una solución de Fenolftaleína y una de cloruro de
sodio. Paralelamente, llenamos el vaso de precipitados con agua destilada. Una vez realizado
esto, procedemos a tomar dos muestras de cada medio para realizar controles. En una de las
muestras de cada medio, colocamos NaOH, y en las dos restantes, AgNO3. Observamos las
señales y anotamos los resultados.
Una vez realizadas las muestras para el grupo control, colocamos un papel celofán en la boca
de la campana del dializador y la sumergimos dentro del vaso de precipitado durante quince
minutos. Por último, volvemos a tomar dos muestras de cada medio, les agregamos los mismos
reactivos, y comparamos los resultados con los del grupo control.
Resultados:
Control de la campana
NaOH Reacción + Precipitado Rosado
AgNO3 Reacción + Precipitado Blanco

Control del vaso de precipitados
NaOH Reacción -
AgNO3 Reacción -

Muestra de la campana
NaOH Reacción + Precipitado Rosado
AgNO3 Reacción + Precipitado Blanco

Muestra del vaso de precipitados
NaOH Reacción -
AgNO3 Reacción + Precipitado Blanco


Conclusión:
Si comparamos los datos obtenidos en las muestras de control, con los obtenidos una vez
finalizado el experimento, podríamos asegurar que la difusión se produjo de forma correcta, ya
que el agua destilada del vaso de precipitados, que comenzó dando una reacción negativa,
para ambos controles, ahora da una reacción positiva para el nitrato de plata. Para el hidróxido
de sodio, sin embargo, la respuesta sigue siendo negativa.
En los controles, el precipitado rosa que se observa al agregar hidróxido de sodio, se produce
debido a que éste ocasiona un aumento en el PH de la solución, dando como resultado una
solución alcalina. Y siendo la fenolftaleína un indicador de PH mayor a 7, reaccionará
positivamente con un precipitado de dicho color.
Por otro lado, el precipitado blanco que se observa al agregar nitrato de plata, se produce
debido a que al entrar éste en contacto con cloruro de sodio, la plata se reduce, el cloro se
combina con la plata, formándose cloruro de plata y nitrato de sodio.
El cloruro de plata, es blanco e insoluble en agua, y por lo tanto, precipita.
Luego de finalizado el experimento, podemos concluir que el cloruro de sodio atraviesa la
membrana debido a que el tamaño de sus partículas es pequeño. No ocurre así con la
fenolftaleína, que al ser una macromolécula, no se encuentra en condiciones de atravesarla en
forma pasiva.
Observamos, además, que si bien se produjo el pasaje de soluto, no pudimos purificar
totalmente la solución de la campana. Esto se debe a que las concentraciones alcanzan el
equilibrio a ambos lados de la membrana. Entonces, teóricamente, la fracción molar de la
solución de la campana, al final del experimento, será igual a la mitad de la fracción molar que
había al inicio.
Para continuar purificando la solución de la campana, tendríamos que renovar el agua
destilada del vaso de precipitados, con objeto de que siga produciéndose el pasaje de solutos.
Como analizamos en la introducción de este trabajo, la difusión tiene una gran importancia no
solo a nivel celular, sino también a nivel clínico. La diálisis, en cualquiera de sus variables, saca
provecho del fenómeno de difusión para efectuar el movimiento de solutos y de solventes a
través de una membrana semipermeable y poder así filtrarlos y eliminarlos satisfactoriamente.
La clave en este tratamiento es la composición básica del líquido de diálisis. Ésta será similar a
la de sangre, pero con las modificaciones adecuadas para poder cumplir con su función.
Encontraremos que no posee glóbulos rojos ni glóbulos blancos, ya que los mismos tienen un
tamaño que no les permite atravesar la membrana. Tampoco poseerá el soluto que intentamos
eliminar, con el fin de que se produzca la difusión y pueda eliminarse.
Posee sales y glucosa, en cantidades que igualen a las de la sangre, para mantener un pasaje
neto de los mismos.
En cuanto al agua, la cantidad debe ser tal que la osmolaridad del líquido de diálisis iguale a la
osmolaridad de la sangre, para impedir la difusión.
Por último, en reemplazo de las proteínas de la sangre, el líquido de diálisis posee
macromoléculas, en mayor proporción que las proteínas. Esto es porque debe equiparar las
osmolaridades totales del liquido de diálisis y la sangre, considerando que el primero no
contiene el soluto que buscamos eliminar.
Debemos tener en cuenta que, al igual que en nuestro experimento, el líquido de diálisis debe
ser renovado constantemente para que el pasaje de solutos resulte efectivo.
Bibliografía:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/007434.htm
http://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/tratamientos/dialisis
http://www.observatoriodelasaludcardiorenal.es/enfermedadRenal_funciones.php
http://www.revistanefrologia.com/revistas/P7-E233/P7-E233-S125-A3004.pdf