El carnaval es una la fiesta popular que se celebra en los países de tradición cristiana.

Se trata de
una celebración anual, alegre, que se realiza durante carnestolendas, en los tres días que
preceden al Miércoles de Ceniza y, por lo tanto, a la Cuaresma.
a palabra procede de la e!presión latina carnem levare, "quitar la carne#, aludiendo a la
pro$ibición de comer carne los cuarenta días cuaresmales, durante los cuales no debe consumirse
ni carne ni grasa animal. El término Carnestolendas proviene del latín %dominica ante carnes
tollendas% &el domingo antes de quitar las carnes'.
El carnaval tiene posiblemente su origen en fiestas paganas, como las del buey (pis e )sis en
Egipto, las fiestas dionisíacas griegas y las bacanales, lupercales y saturnales romanas o las
fiestas celtas del muérdago. os antiguos romanos realizaban, a mediados de febrero, las
%lupercales% &fiestas celebradas en $onor del dios *an'.
+urante la Edad Media renació esta fiesta pagana a la vez que se e!tremaban el ayuno y la
abstinencia cuaresmal.
El carnaval se caracteriza por las m,scaras, las comparsas y
murgas, los bailes de disfraces y los desfiles de carrozas. En la
actualidad, $ay lugares en que esta festividad se realiza con gran
despliegue de m,scaras, carrozas y comparsas, que $acen que sean
visitados por miles de turistas.
Seg-n Mi.ail /a.tin, autor de %a cultura popular en la Edad Media y
el 0enacimiento%1 2os espectadores no asisten al Carnaval, sino
que lo viven ya que el Carnaval est, $ec$o para todo el pueblo.
+urante el Carnaval no $ay otra vida que la del Carnaval. Es
imposible escapar, porque el Carnaval no tiene ninguna frontera
espacial. En el transcurso de la fiesta sólo puede vivirse de acuerdo
a sus leyes, es decir de acuerdo a las leyes de la libertad &...'3odos
eran iguales y reinaba una forma especial de contacto libre y
familiar entre individuos normalmente separados en la vida
cotidiana por las barreras infranqueables de su condición, su
fortuna, su empleo, su edad y su situación familiar4.
EL CARNAVAL EN LA LITERATURA por Juan Mena
Todas las actividades de la vida humana utilizan la literatura como medio de
comunicación. Y mediante la palabra escrita u oral un individuo o un grupo de
individuos manifiestan preocupaciones, alegrías, tristezas, etc. Pero a1 llegar al tema
carnavalesco nos encontramos con dificultades de clasificación.
Tenemos dos acepciones de este espectáculo. Por una parte, la conconcurrencia de
disfraces. Cada persona se decide por un disfraz. Podemos ver el gusto el nivel
cultural del !ue se ha decidido por disfraz determinado. "abemos !ue el tema ha
dado !ue escribir mucho, como las innumerables tesis sobre el disfraz la elección
!ue hace el individuo de su máscara con la !ue ha una necesaria relación.
#na segunda acepción nos lleva a un carnaval constituido por unas actuaciones de
grupos !ue tras un disfraz colectivo mediante la musicalización de letras alusivas a
problemas de enorme actualidad logran atraer la atención del p$blico con ello son
considerados como un verdadero espectáculo !ue re$ne, más o menos, las siguientes
características% crítica de sucesos, representaciones sociales políticas.
Pero a ello ha !ue a&adir la picaresca de !ue va revestido, esto por dos razones. 'a
primera por!ue se mete en temas afines a la novelística de los pícaros, o sea criticar
las estructuras sociales, segunda por!ue inclue las modalidades del lengua(e
popular con giros graciosos, con los !ue se !uiere hacer perdonar su atrevimiento.
)esde el punto de vista político, me parece un forma artística de fomentar la
democracia en el sentido más humano amable de la palabra, llevando el parlamento
a la calle, removiendo con chispa los problemas de los ciudadanos. *+actamente
como en la vida real% las verdades detrás de las máscaras.
CARNAVAL - RITOS Y CULTOS CÓMICOS - LA LITERATURA PARÓDICA
Mijaíl Bajtín ( Rusia, !"# $"%#&' C(íti)*, t+,(i)* - lin./ista s*0i1ti)*'
La )ultu(a 2*2ula( +n la E3a3 M+3ia - +n +l R+na)i4i+nt*' (5(a.4+nt*&
En la Edad Media y en el 0enacimiento el mundo infinito de las formas y manifestaciones de la
risa se oponía a la cultura oficial, al tono serio, religioso y feudal de la época. +entro de su
diversidad, estas formas y manifestaciones 5las fiestas p-blicas carnavalescas, los ritos y cultos
cómicos, los bufones y %bobos%, gigantes, enanos y monstruos, payasos de diversos estilos y
categorías, la literatura paródica, vasta y multiforme, etc.5, poseen una unidad de estilo y
constituyen partes y zonas -nicas e indivisibles de la cultura cómica popular, principalmente de la
cultura carnavalesca.
as m-ltiples manifestaciones de esta cultura pueden subdividirse en tres grandes categorías1
6' Formas v rituales del espectáculo &feste.os carnavalescos, obras cómicas representadas en las
plazas p-blicas, etc.'7
8' Obras cómicas verbales &incluso las parodias' de diversa naturaleza1 orales y escritas, en latín
o en lengua vulgar7
9' Diversas formas y tipos del vocabulario familiar y grosero &insultos, .uramentos, lemas
populares, etc.'.
Estas tres categorías, que refle.an en su $eterogeneidad un mismo aspecto cómico del mundo,
est,n estrec$amente interrelacionadas y se combinan entre sí.
:amos a definir cada una de las tres formas.
os feste.os del carnaval, con todos los actos y ritos cómicos que contienen, ocupaban un lugar
muy importante en la vida del $ombre medieval. (dem,s de los carnavales propiamente dic$os,
que iban acompa;ados de actos y procesiones complicadas que llenaban las plazas y las calles
durante días enteros, se celebraban también la %fiesta de los bobos% &3esta stultorum' y la %fiesta
del asno%7 e!istían también una %risa pascual% &risus pasc$alis' muy singular y libre, consagrada
por la tradición. (dem,s, casi todas las fiestas religiosas poseían un aspecto cómico popular y
p-blico, consagrado también por la tradición. Es el caso, por e.emplo, de las %fiestas del templo%,
que eran seguidas $abitualmente por ferias y por un rico corte.o de regoci.os populares &durante
los cuales se e!$ibían gigantes, enanos, monstruos, bestias %sabias%, etc.'. a representación de
los misterios acontecía en un ambiente de carnaval. o mismo ocurría con las fiestas agrícolas,
como la vendimia, que se celebraban asimismo en las ciudades. a risa acompa;aba también las
ceremonias y los ritos civiles de la vida cotidiana1 así, los bufones y los %tontos% asistían siempre a
las funciones del ceremonial serio, parodiando sus actos &proclamación de los nombres de los
vencedores de los torneos, ceremonias de entrega del derec$o de vasalla.e, de los nuevos
caballeros armados, etc.'. <inguna fiesta se desarrollaba sin la intervención de los elementos de
una organización cómica7 así, para el desarrollo de una fiesta, la elección de reinas y reyes de la
%risa%.
Estas formas rituales y de espect,culo organizadas a la manera cómica, y consagradas por la
tradición, se $abían difundido en todos los países europeos, pero en los países latinos,
especialmente en =rancia, destacaban por su riqueza y comple.idad particulares.
3odos estos ritos y espect,culos organizados a la manera cómica, presentaban una diferencia
notable, una diferencia de principio, podríamos decir, con las formas del culto y las ceremonias
oficiales serias de la )glesia o del Estado feudal. >frecían una visión del mundo, del $ombre y de
las relaciones $umanas totalmente diferente, deliberadamente no5oficial, e!terior a la )glesia y al
Estado7 parecían $aber construido, al lado del mundo oficial, un segundo mundo y una segunda
vida a la que los $ombres de la Edad Media pertenecían en una proporción mayor o menor y en la
que vivían en fec$as determinadas. Esto creaba una especie de dualidad del mundo, y creemos
que sin tomar esto en consideración no se podría comprender ni la conciencia cultural de la Edad
Media ni la civilización renacentista. a ignorancia o la subestimación de la risa popular en la Edad
Media deforman también el cuadro evolutivo $istórico de la cultura europea en los siglos
siguientes.
Cuando se establece el régimen de clases y de Estado, se $ace imposible otorgar a ambos
aspectos ?el solemne y el paródico o burlesco5 derec$os iguales, de modo que las formas cómicas
5algunas m,s temprano, otras m,s tarde5, adquieren un car,cter no oficial, su sentido se
modifica, se complica y se profundiza, para transformarse finalmente en las formas fundamentales
de e!presión de la cosmovisión y la cultura populares.
@Cu,les son los rasgos típicos de las formas rituales y de los espect,culos cómicos de la Edad
Media, y, ante todo, cu,l es su naturaleza, es decir su modo de e!istenciaA
<o se trata por supuesto de ritos religiosos. El principio cómico que preside los ritos
carnavalescos los e!ime completamente de todo dogmatismo religioso. M,s a-n, ciertas formas
carnavalescas son una verdadera parodia del culto religioso. 3odas estas formas son
decididamente e!teriores a la )glesia y a la religión. *ertenecen a una esfera particular de la vida
cotidiana.
*or su car,cter concreto y sensible y en razón de un poderoso elemento de .uego, se relacionan
preferentemente con las formas artísticas y .animadas de im,genes, es decir con las formas del
espect,culo teatral. B es verdad que las formas del espect,culo teatral de la Edad Media se
aseme.an en lo esencial a los carnavales populares, de los que forman parte en cierta medida. Sin
embargo, el n-cleo de esta cultura, es decir el carnaval, no es tampoco la forma del espect,culo
teatral, y, en general, no pertenece al dominio del arte. Est, situado en las fronteras entre el arte
y la vida. En realidad es la vida misma, presentada con los elementos característicos del .uego.
+e $ec$o, el carnaval ignora toda distinción entre actores y espectadores. 3ambién ignora la
escena, incluso en su forma embrionaria. Ba que una escena destruiría el carnaval &e
inversamente, la destrucción del escenario destruiría el espect,culo teatral'. os espectadores no
asisten al carnaval, sino que lo viven, ya que el carnaval est, $ec$o para todo el pueblo. +urante
el carnaval no $ay otra vida que la del carnaval. Es imposible escapar, porque el carnaval no tiene
ninguna frontera espacial. En el curso de la fiesta sólo puede vivirse de acuerdo a sus leyes, es
decir de acuerdo a las leyes de la libertad. El carnaval posee un car,cter universal, es un estado
peculiar del mundo1 su renacimiento y su renovación en los que cada individuo participa. Esta es
la esencia misma del carnaval, y los que intervienen en el regoci.o lo e!perimenten vivamente.
En este sentido el carnaval no era una forma artística de espect,culo teatral, sino m,s bien una
forma concreta de la vida misma, que no era simplemente representada sobre un escenario, sino
vivida en la duración del carnaval. Esto puede e!presarse de la siguiente manera1 durante el
carnaval es la vida misma la que .uega e interpreta &sin escenario, sin tablado, sin actores, sin
espectadores, es decir sin los atributos específicos de todo espect,culo teatral' su propio
renacimiento y renovación sobre la base de me.ores principios. (quí la forma efectiva de la vida es
al mismo tiempo su forma ideal resucitada.
os bufones y payasos son los persona.es característicos de la cultura cómica de la Edad Media.
En cierto modo, los ve$ículos permanentes y consagrados del principio carnavalesco en la vida
cotidiana &aquella que se desarrollaba fuera del carnaval'. os bufones y payasos, como por
e.emplo el payaso 3riboulet, que actuaba en la corte de =rancisco ), no eran actores que
desempe;aban su papel sobre el escenario. *or el contrario, ellos seguían siendo bufones y
payasos en todas las circunstancias de su vida. Como tales, encarnaban una forma especial de la
vida, a la vez real e ideal. Se situaban en la frontera entre la vida y el arte &en una esfera
intermedia', ni persona.es e!céntricos o est-pidos ni actores cómicos.
En suma, durante el carnaval es la vida misma la que interpreta, y durante cierto tiempo el .uego
se transforma en vida real. Esta es la naturaleza específica del carnaval, su modo particular de
e!istencia.
El carnaval es la segunda vida del pueblo, basada en el principio de la risa. Es su vida festiva. a
fiesta es el rasgo fundamental de todas las formas de ritos y espect,culos cómicos de la Edad
Media. 3odas esas formas presentaban un lazo e!terior con las fiestas religiosas. )ncluso el
carnaval, que no coincidía con ning-n $ec$o de la vida sacra, con ninguna fiesta santa, se
desarrollaba durante los -ltimos días que precedían a la gran cuaresma.
as festividades son una forma primordial determinante de la civilización $umana. <o $ace falta
considerarlas ni e!plicarlas como un producto de las condiciones y ob.etivos pr,cticos del traba.o
colectivo, o interpretación m,s vulgar a-n, de la necesidad biológica &fisiológica' de descanso
periódico. as festividades siempre $an tenido un contenido esencial, un sentido profundo, $an
e!presado siempre una concepción del mundo. os %e.ercicios% de reglamentación y
perfeccionamiento del proceso del traba.o colectivo, el %.uego del traba.o%, el descanso o la tregua
en el traba.o nunca $an llegado a ser verdaderas fiestas. *ara que lo sea $ace falta un elemento
m,s, proveniente del mundo del espíritu y de las ideas. Su sanción debe emanar del mundo de los
ob.etivos superiores de la e!istencia $umana, es decir, el mundo de los ideales. Sin esto, no e!iste
clima de fiesta.
as fiestas tienen siempre una relación profunda con el tiempo. En la base de las fiestas $ay
siempre una concepción determinada y concreta del tiempo natural &cósmico', biológico e $istórico.
(dem,s las fiestas, en todas sus fases $istóricas, $an estado ligadas a períodos de crisis, de
trastorno, en la vida de la naturaleza, de la sociedad y del $ombre. a muerte y la resurrección, las
sucesiones y la renovación constituyeron siempre los aspectos esenciales de la fiesta. Son estos
momentos precisamente &ba.o las formas concretas de las diferentes fiestas' los que crearon el
clima típico de la fiesta.
/a.o régimen feudal e!istente en la Edad Media, este car,cter festivo, es decir la relación de la
fiesta con los ob.etivos superiores de la e!istencia $umana, la resurrección y la renovación, sólo
podía alcanzar su plenitud y su pureza en el carnaval y en otras fiestas populares y p-blicas. a
fiesta se convertía en esta circunstancia en la forma que adoptaba la segunda vida del pueblo, que
temporalmente penetraba en el reino utópico de la universalidad, de la libertad, de la igualdad y de
la abundancia.
En cambio, las fiestas oficiales de la Edad Media &tanto las de la )glesia como las del Estado
feudal' no sacaban al pueblo del orden e!istente, ni eran capaces de crear esta segunda vida. (l
contrario, contribuían a consagrar, sancionar y fortificar el régimen vigente. En la pr,ctica, la fiesta
oficial miraba sólo $acía atr,s, $acia el pasado, del que se servía para consagrar el orden social
presente. a fiesta oficial, incluso a pesar suyo a veces, tendía a consagrar la estabilidad, la
inmutabilidad y la perennidad de las reglas que regían el mundo1 .erarquías, valores, normas y
tab-es religiosos, políticos y morales corrientes. a fiesta era el triunfo de la verdad prefabricada,
victoriosa, dominante, que asumía la apariencia de una verdad eterna, inmutable y perentoria. *or
eso el tono de la fiesta oficial traicionaba la verdadera naturaleza de la fiesta $umana y la
desfiguraba. *ero como su car,cter auténtico era indestructible, tenían que tolerarla e incluso
legalizarla parcialmente en las formas e!teriores y oficiales de la fiesta y concederle un sitio en la
plaza p-blica.
( diferencia de la fiesta oficial, el carnaval era el triunfo de una especie de liberación transitoria,
m,s all, de la órbita de la concepción dominante, la abolición provisional de las relaciones
.er,rquicas, privilegios, reglas y tab-es. Se oponía a toda perpetuación, a todo perfeccionamiento y
reglamentación, apuntaba a un porvenir a-n incompleto.
a abolición de las relaciones .er,rquicas poseía una significación muy especial. En las fiestas
oficiales las distinciones .er,rquicas se destacaban a propósito, cada persona.e se presentaba con
las insignias de sus títulos, grados y funciones y ocupaba el lugar reservado a su rango. Esta fiesta
tenía por finalidad la consagración de la desigualdad, a diferencia del carnaval en el que todos eran
iguales y donde reinaba una forma especial de contacto libre y familiar entre individuos
normalmente separados en la vida cotidiana por las barreras infranqueables de su condición, su
fortuna, su empleo, su edad y su situación familiar.
El individuo parecía dotado de una segunda vida que le permitía establecer nuevas relaciones,
verdaderamente $umanas, con sus seme.antes. a alienación desaparecía temporalmente. El
$ombre volvía a sí mismo y se sentía un ser $umano entre sus seme.antes. El auténtico
$umanismo que caracterizaba estas relaciones no era fruto de la imaginación o el pensamiento
abstracto, sino que se e!perimentaba concretamente en ese contacto vivo, material y sensible. El
ideal utópico y el real se basaban transitoriamente en la visión carnavalesca, -nica en su tipo.
En consecuencia, esta eliminación moment,nea, a la vez ideal y efectiva, de las relaciones
.er,rquicas entre los individuos, creaba en la plaza p-blica un tipo particular de comunicación
inconcebible en situaciones normales. Se elaboraban formas especiales del lengua.e y de los
ademanes, que abolían toda distancia entre los individuos en comunicación, liberados de las
normas corrientes de la etiqueta y las reglas de conducta. Esto produ.o el nacimiento de un
lengua.e carnavalesco típico, del cual encontraremos numerosas muestras en 0abelais.
( lo largo de siglos de evolución, el carnaval medieval, prefigurado en ritos cómicos anteriores,
de antigCedad milenaria originó una lengua propia de gran riqueza, capaz de e!presar las formas y
símbolos del carnaval y de transmitir la cosmovisión carnavalesca unitaria pero comple.a del
pueblo. Esta visión, opuesta a todo lo previsto y perfecto, a toda pretensión de inmutabilidad y
eternidad, necesitaba manifestarse con unas formas de e!presión din,micas y cambiantes,
fluctuantes y activas. +e allí que todas las formas y símbolos de la lengua carnavalesca est,n
impregnadas de la gozosa comprensión de la relatividad de las verdades y las autoridades
dominantes. Se caracteriza principalmente por la lógica original de las cosas %al revés% y
%contradictorias%, de las permutaciones constantes de lo alto y lo ba.o &la %rueda%' del frente y el
revés, y por las diversas formas de parodias, inversiones, degradaciones, profanaciones,
coronamientos y derrocamientos bufonescos. a segunda vida, el segundo mundo de la cultura
popular se construye en cierto modo como parodia de la vida ordinaria, como un %mundo al revés%.
Es preciso se;alar sin embargo que la parodia carnavalesca est, muy ale.ada de la parodia
moderna puramente negativa y formal7 en efecto, al negar, aquella resucita y renueva a la vez. a
negación pura y llana es casi siempre a.ena a la cultura popular.
El ob.etivo fundamental de nuestro estudio es $acer asequible esta lengua semiolvidada, de la
que comenzamos a perder la comprensión de ciertos matices. *orque ésta es, precisamente, la
lengua que utilizó 0abelais. 0ecordemos que esta lengua carnavalesca fue empleada también, en
manera y proporción diversas, por Erasmo, S$aDespeare, Cervantes, ope de :ega, 3irso de
Molina, Euevara y Fuevedo7 y también por la %literatura de los bufones alemanes% y otros. Sin
conocer esta lengua es imposible conocer a fondo y ba.o todos sus aspectos la literatura del
0enacimiento y del barroco, no sólo la literatura, sino también las utopías del 0enacimiento y su
concepto del mundo estaban influidas por la visión carnavalesca del mundo y a menudo adoptaban
sus formas y símbolos.
E!plicaremos previamente la naturaleza comple.a del $umor carnavalesco. Es, ante todo, un
$umor festivo. <o es en consecuencia una reacción individual ante uno u otro $ec$o %singular%
aislado. a risa carnavalesca es ante todo patrimonio del pueblo &este car,cter popular, como
di.imos, es in$erente a la naturaleza misma del carnaval'7 todos ríen, la risa es %general%7 en
segundo lugar, es universal, contiene todas las cosas y la gente &incluso las que participan en el
carnaval', el mundo entero parece cómico y es percibido y considerado en un aspecto .ocoso, en su
alegre relativismo7 por -ltimo esta risa es ambivalente1 alegre y llena de alborozo, pero al mismo
tiempo burlona y sarc,stica, niega y afirma, amorta.a y resucita a la vez.
Gna importante de la risa en la fiesta popular es que escarnece a los mismos burladores. El
pueblo no se e!cluye a sí mismo del mundo en evolución. 3ambién él se siente incompleto7
también él renace y se renueva con la muerte.
Esta es una de las diferencias esenciales que separan la risa festiva popular de la risa puramente
satírica de la época moderna. El autor satírico que sólo emplea el $umor negativo, se coloca fuera
del ob.eto aludido y se le opone, lo cual destruye la integridad del aspecto cómico del mundo7 por
lo que la risa popular ambivalente e!presa una opinión sobre un mundo en plena evolución en el
que est,n incluidos los que ríen.
+ebemos estar especialmente el car,cter utópico y de cosmovisión de esta risa festiva, dirigida
contra toda concepción de superioridad. Esta risa se mantiene viva a-n, con un cambio sustancial
de sentido, la burla ritual de la divinidad, tal como e!istía en los antiguos ritos cómicos. *ero los
elementos culturales característicos $an desaparecido, y sólo subsisten los rasgos $umanos,
universales y utópicos.
Es absolutamente necesario plantear adecuadamente el problema de la risa popular. os estudios
que se le $an consagrado incurren en el error de modernizaría groseramente, interpret,ndola
dentro del espíritu de la literatura cómica moderna, ya sea como un $umor satírico negativo
&designando así a 0abelais como autor e!clusivamente satírico' o como una risa agradable
destinada -nicamente a divertir, ligera y desprovista de profundidad y fuerza. Eeneralmente su
car,cter ambivalente pasa desapercibido por completo.
*asamos a$ora a la segunda forma de cultura cómica popular1 las obras verbales en latín y en
lengua vulgar. <o se trata de folDlore &aunque algunas de estas obras en lengua vulgar puedan
considerarse así'. Esta literatura est, imbuida de la cosmovisión carnavalesca, utilizaba
ampliamente la lengua de las formas carnavalescas, se desarrollaba al amparo de las osadías
legitimadas por el carnaval y en la mayoría de los casos estaba fundamentalmente ligada a los
regoci.os carnavalescos, cuya parte literaria solía representar
H6I
En esta literatura, la risa era
ambivalente y festiva. ( su vez era una literatura festiva y recreativa, típica de la Edad Media.
Ba di.imos que las celebraciones carnavalescas ocupaban un importante lugar en la vida de las
poblaciones medievales, incluso desde el punto de vista de su duración1 en las grandes ciudades
llegaban a durar tres meses por a;o. a influencia de la cosmovisión carnavalesca sobre la
concepción y el pensamiento de los $ombres, era radical1 les obligaba a renegar en cierto modo de
su condición oficial &como mon.e, clérigo o sabio' y a contemplar el mundo desde un punto de vista
cómico y carnavalesco. <o sólo los escolares y los clérigos, sino también los eclesi,sticos de alta
.erarquía y los doctos teólogos se permitían alegres distracciones durante las cuales se desprendían
de su piadosa gravedad, como en el caso de los %.uegos monacales% &Joca monacorum', título de
una de las obras m,s apreciadas de la Edad Media. En sus celdas de sabio escribían tratados m,s o
menos paródicos B obras cómicas en latín.
a literatura cómica medieval se desarrolló durante todo un milenio y a-n m,s, si consideramos
que sus comienzos se remontan a la antigCedad cristiana. +urante este largo período, esta
literatura sufrió cambios muy importantes &menos sensibles en la literatura en lengua latina'.
Surgieron géneros diversos y variaciones estilísticas. ( pesar de todas las diferencias de época y
género, esta literatura sigue siendo 5en diversa proporción5 la e!presión de la cosmovisión popular
y carnavalesca, y sigue empleando en consecuencia la lengua de sus formas y símbolos.
a literatura latina paródica o semi5paródica est, enormemente difundida. *oseemos una
cantidad considerable de manuscritos en los cuales la ideología oficial de la )glesia y sus ritos son
descritos desde el punto de vista cómico.
a risa influyó en las m,s altas esferas del pensamiento y el culto religioso.
Gna de las obras m,s antiguas y célebres de esta literatura, a Cena de Cipriano &Coena
Cypriani', invirtió con espíritu carnavalesca las Sagradas Escrituras &/iblia y Evangelios'. Esta
parodia estaba autorizada por la tradición de la risa pascual &risus pasc$alis' libre7 en ella
encontramos ecos le.anos de las saturnales romanas. >tra obra antigua del mismo tipo, :ergilius
Maro grammaticus, es un sabi$ondo tratado semiparódico sobre la gram,tica latina, como también
una parodia de la sabiduría escol,stica y de los métodos científicos de principios de la Edad Media.
Estas dos obras inauguran la literatura cómica medieval en latín y e.ercen una influencia
preponderante sobre sus tradiciones y se sit-an en la confluencia de la (ntigCedad y la Edad
Media. Su popularidad $a persistido casi $asta la época del 0enacimiento. Como consecuencia,
surgen dobles paródicos de los elementos del culto y el dogma religioso. Es la denominada parodia
sacra, uno de los fenómenos m,s originales y menos comprendidos de la literatura medieval.
Sabemos que e!isten numerosas liturgias paródicas &iturgia de los bebedores, iturgia de los
.ugadores, etc.', parodias de las lecturas evangélicas, de las plegarias, incluso de las m,s sagradas
&como el *adre <uestro, el (ve María, etc.', de las letanías, de los $imnos religiosos, de los salmos,
así como imitaciones de las sentencias evangélicas, etc. Se escribieron testamentos paródicos,
resoluciones que parodiaban los concilios, etc. Este nuevo género literario casi infinito, estaba
consagrado por la tradición y tolerado en cierta medida por la )glesia. Kabía una parte escrita que
e!istía ba.o la égida de la %risa pascual% o %risa navide;a% y otra &liturgias y plegarias paródicas'
que estaba en relación directa con la %fiesta de los tontos% y era interpretada en esa ocasión.
(dem,s, e!istían otras variedades de la literatura cómica latina, como, por e.emplo, las disputas
y di,logos paródicos, las crónicas paródicas, etc. Sus autores debían poseer seguramente un cierto
grado de instrucción 5en algunos casos muy elevado5. Eran los ecos de la risa de los carnavales
p-blicos que repercutían en los muros de los monasterios, universidades y colegios.
a literatura cómica latina de la Edad Media llegó a su apoteosis durante el apogeo del
0enacimiento, con el Elogio de la locura de Erasmo &una de las creaciones m,s eminentes del
$umor carnavalesca en la literatura mundial' y con las Cartas de $ombres oscuros &Epistolae
obscurorum virorum'.
a literatura cómica en lengua vulgar era igualmente rica y m,s variada a-n. Encontramos en
esta literatura escritos an,logos a la parodia sacra1 plegarias paródicas, $omilías &denominados
sermones alegres en =rancia', canciones de <avidad, leyendas sagradas, etc. Sin embargo, lo
predominante eran sobre todo las parodias e imitaciones laicas que escarnecen al rLgimen feudal y
su epopeya $eroica.
Es el caso de las epopeyas paródicas de la Edad Media que ponen en escena animales, bufones,
tramposos y tontos7 elementos de la epopeya $eroica paródica que aparecen en los cantators,
aparición de dobles cómicos de los $éroes épicos &0olando cómico', etc. Se escriben novelas de
caballería paródicas, tales como a mula sin brida y (ucassin y <icolette. Se desarrollan diferentes
géneros de retórica cómica5 varios %debates% carnavalescos, disputas, di,logos, %elogios% &o
%ilustraciones%', etc. a risa carnaval replica en las f,bulas y en las piezas líricas compuestas por
vaguants &escolares vagabundos'.
Estos géneros y obras est,n relacionados con el carnaval p-blico y utilizan, m,s ampliamente
que los escritos en latín, las fórmulas y los símbolos del carnaval. *ero es la dramaturgia cómica
medieval la que est, m,s estrec$amente ligada al carnaval. a primera pieza cómica 5que
conservamos5 de (dam de la Kalle, El .uego de la enramada, es una e!celente muestra de la visión
y de la comprensión de la vida y el mundo puramente carnavalescos7 contiene en germen
numerosos elementos del futuro mundo rabelesiano. os milagros y morale.as son %carnavalizados%
en mayor o menos grado. a risa se introduce también en los misterios7 las diabluras5misterios,
por e.emplo, poseen un car,cter carnavalesco muy marcado. as gangarillas son también un
género e!tremadamente %carnavalizado% de fines de la Edad Media.
Kemos tratado superficialmente en estas p,ginas algunas de las obras m,s conocidas de la
literatura cómica, que pueden mencionarse sin necesidad de recurrir a comentarios especiales. Esto
bastar para plantear escuetamente el problema. *ero en lo sucesivo, a medida que analicemos la
obra de 0abelais, nos detendremos con m,s detalle en esos géneros y obras, y en otros géneros y
obras menos conocidos.
Seguiremos a$ora con la tercera forma de e!presión de la cultura cómica popular, es decir con
ciertos fenómenos y géneros del vocabulario familiar y p-blico de la Edad Media y el 0enacimiento.
Ba di.imos que durante el carnaval en las plazas p-blicas, la abolición provisoria de las diferencias
y barreras .er,rquicas entre las personas y la eliminación de ciertas reglas y tab-es vigentes en la
vida cotidiana, creaban un tipo especial de comunicación a la vez ideal y real entre la gente,
imposible de establecer en la vida ordinaria. Era un contacto familiar y sin restricciones.
Como resultado, la nueva forma de comunicación produ.o nuevas formas lingCísticas1 géneros
inéditos, cambios de sentido o eliminación de ciertas formas desusadas, etc. Es muy conocida la
e!istencia de fenómenos similares en la época actual. *or e.emplo, cuando dos personas crean
vínculos de amistad, la distancia que las separa se aminora &est,n en %pie de igualdad%' y las
formas de comunicación verbal cambian completamente1 se tutean, emplean diminutivos, incluso
sobrenombres a veces, usan epítetos in.uriosos que adquieren un sentido afectuoso7 pueden llegar
a burlarse la una de la otra &si no e!istieran esas relaciones amistosas sólo un tercero podría ser
ob.eto de esas burlas', palmotearse en la espalda e incluso en el vientre &gesto carnavalesca por
e!celencia', no necesitan pulir el lengua.e ni evitar los tab-es, por lo cual se dicen palabras y
e!presiones inconvenientes, etc.
*ero aclaremos que este contacto familiar en la vida ordinaria moderna est, muy le.os del
contacto libre y familiar que se establece en la plaza p-blica durante el carnaval popular. =alta un
elemento esencial1 el car,cter universal, el clima de fiesta, la idea utópica, la concepción profunda
del mundo. En general, al otorgar un contenido cotidiano a ciertas fiestas del carnaval, aunque
manteniendo su aspecto e!terior, se llega en la actualidad a perder su sentido interno profundo.
0ecordemos de paso que ciertos elementos rituales antiguos de fraternidad sobrevivieron en el
carnaval, adoptando un nuevo sentido y una forma m,s profunda. Ciertos ritos antiguos se
incorporaron a la vida pr,ctica moderna por intermedio del carnaval, pero perdieron casi por
completo la significación que tenían en éste.
El nuevo tipo de relaciones familiares establecidas durante el carnaval se refle.a en una serie de
fenómenos lingCísticos. <os detendremos en algunos.
El lengua.e familiar de la plaza p-blica se caracteriza por el uso frecuente de groserías, o sea de
e!presiones y palabras in.uriosas, a veces muy largas y complicadas. +esde el punto de vista
gramatical y sem,ntico, las groserías est,n normalmente aisladas en el conte!to del lengua.e y
consideradas como fórmulas fi.as del mismo género del proverbio. *or lo tanto, puede afirmarse
que las groserías son una clase verbal especial del lengua.e familiar. *or su origen no son
$omogéneas y cumplieron funciones de car,cter especialmente m,gico y encantatorio en la
comunicación primitiva.
o que nos interesa m,s especialmente son las groserías blasfematorias dirigidas a las
divinidades y que constituían un elemento necesario de los cultos cómicos m,s antiguos. Estas
blasfemias eran ambivalentes1 degradaban y mortificaban a la vez que regeneraban y renovaban. B
son precisamente estas blasfemias ambivalentes las que determinaron el car,cter verbal típico de
las groserías en la comunicación familiar carnavalesca. En efecto, durante el carnaval estas
groserías cambiaban considerablemente de sentido, para convertirse en un fin en sí mismo y
adquirir así universalidad y profundidad. Eracias a esta metamorfosis, las palabrotas contribuían a
la creación de una atmósfera de libertad dentro de la vida secundaria carnavalesca.
+esde muc$os puntos de vista, los .uramentos son similares a las groserías. 3ambién ellos deben
considerarse como un género verbal especial, con las mismas bases que las groserías &car,cter
aislado, acabado y autosuficiente'. Sí inicialmente los .uramentos no tenían ninguna relación con la
risa, al ser eliminados de las esferas del lengua.e oficial, pues infringían sus reglas verbales, no les
quedó otro recurso que el de implantarse en la esfera libre del lengua.e familiar. Sumergidos en el
ambiente del carnaval, adquirieron un valor cómico y se volvieron ambivalentes.
os dem,s fenómenos verbales, como por e.emplo las obscenidades, corrieron una suerte
similar. El lengua.e familiar se convirtió en cierto modo en recept,culo donde se acumularon las
e!presiones verbales pro$ibidas y eliminadas de la comunicación oficial. ( pesar de su
$eterogeneidad originaria, estas palabras asimilaron la cosmovisión carnavalesca, modificaron sus
antiguas funciones, adquirieron un tono cómico general, y se convirtieron, por así decirlo, en las
c$ispas de la llama -nica del carnaval, llamada a renovar el mundo.
<os detendremos a su debido tiempo en los dem,s aspectos originales del lengua.e familiar.
Se;alemos, como conclusión, que este lengua.e e.erció una gran influencia en el estilo de
0abelais4M