QUÉ ES EL CINE

"El cine alcanza su plenitud al ser el arte de lo real." Andre Bazin


El cine, desde sus comienzos, ha planteado como uno de sus objetivos representar y
abstraer la realidad para presentarla al espectador. Andre Bazin (1918- 1958), crítico y
teórico cinematográfico francés, afirma la dependencia del cine hacia la realidad exaltando
el evidente vinculo entre estos dos en donde el primero se convierte en la huella digital del
segundo. De esta forma, Bazin aclara que el cine depende primero de una realidad visual y
espacial, el mundo real de lo físico; y en segundo lugar de la veracidad que tiene el registro.

Así pues, el cine debe ser la verdadera expresión cinemática no por el uso modesto de los
elementos técnicos cinematográficos, sino por su uso, variedad e intención a la hora de
recrear el objetivo deseado. De esta forma, Bazin presenta dos tipos de realidades en las
que el montaje es esencial para el desarrollo de las mismas: La realidad ontológica y La
realidad psicológica. En primer lugar, el realismo ontológico vincula las imágenes de
acuerdo a algún principio abstracto del argumento o de la continuidad dramática; en
segundo lugar, en la realidad psicológica, el montaje nos crea la sensación de experimentar
naturalmente un hecho como si estuviéramos físicamente presentes, anticipa el ritmo
natural de la vista y la atención del espectador; se hace uso del montaje invisible en su
mayoría por medio de planos contra planos, planos secuencia y profundidad de campo.

De esta forma se entiende que el cine es capaz de capturar y sugerir el sentido tanto del
mundo que nos rodea, como del mundo intangible, ese que imaginamos y interpretamos
para querer representarlo pues en esta imagen que tendrá movimiento. El cine permite
replantear una mirada a la realidad y los aspectos que ignoramos de la misma, mediante
diferentes formas, a partir de los colores, de las intenciones de todo esto que se ha ido
desarrollando a través de las diferentes propuestas en las que se ha logrado replantear la
noción de realidad y su figura limpia mediante la imagen cinematográfica.


En la vida somos espectadores más no actores. La propuesta de Antonin Artaud señala en el
fondo el carácter estático e inamovible del ser humano. Hemos dejado la creatividad para
adentrarnos en un estado de sinsentido donde nuestra modo de actuar no es más que
repetición. Estamos codificados en las costumbres, en los mismos actos sin razón que
repetimos a diario, en este sentido, somos espectadores.

El autor describe el teatro para mostrar el desenlace de éste en la cultura humana.
Reflexiona en torno al teatro actual y evidencia que no se corresponde al verdadero teatro, a
ese que se supone que deberíamos ver, ya que este es mero diálogo, donde la expresión de
los sentidos está censurada, esta clausurada y está dentro de la mediocridad.

Para Antonin Artaud, el teatro en sentido estricto, es decir, el teatro serio es análogo a la
peste; ésta afecta los órganos internos, más sin embargo, los únicos órganos que la peste
ataca concretamente son el cerebro y los pulmones. En otras palabras, el mal apunta contra
la conciencia y la voluntad nos dice Artaud. “la peste parece pues manifestar su presencia
afectando los lugares del cuerpo, los particulares puntos físicos donde pueden
exteriorizarse, la voluntad humana, el pensamiento, y la conciencia” (Página 22). Lo
anterior señala que alguien afectado por dicho mal sufre un brusco desgarramiento de la
conciencia, del pensamiento. En razón de esto, la voluntad queda a la deriva del mal quien
la gobierna. Ahora cuando la peste se establece en una ciudad, afirma Artaud: “las formas
regulares se derrumban” por ende, la estructura social sufre un cambio y se afecta a tal
punto de provocar una crisis en sus estructuras. El mal circula, los muertos poblan las
calles. La peste reclama a partir de la destrucción su lugar, su anarquía contra el
establecimiento.

El teatro por su parte, está relacionado con la peste en la medida que es una verdadera
epidemia, en tanto, que el afectado sufre los síntomas del mal. En el teatro se desencadena
una fuerza ritual que afecta al público con imágenes que se proyectan al cuerpo. En el
teatro, la realidad trágica de la existencia se descarga con la fuerza de una epidemia sobre
los espectadores. En otras palabras, el teatro, al igual que la peste, involucra tanto el lugar
que ocupa, como a los seres que allí se encuentran. En este aspecto, el teatro es anárquico,
pues rompe con los esquemas tradicionales. Es decir, que señala una metamorfosis al
interior del ser. Si la peste es un delirio contagioso que afecta al cuerpo; el teatro, por su
parte, se consagra a proyectar en los sentidos la vivencia de la voluptuosidad y el frenesí de
la existencia. Por consiguiente, el teatro es exaltación del cuerpo, de sus sentidos, de toda
su fisiología.

El Espacio. En el libro Arte y Percepción Visual , Rudolf Arnheim nos habla del Espacio
concebido mediante la percepción. Según la geometría se necesita de tres dimensiones para
describir una forma y encontrar su ubicación relativa, y para entender estos cambios en las
formas es necesario también el tiempo. En el medio artístico la percepción se desarrolla
básicamente mediante las leyes de diferenciación y la ley de la simplicidad.

Arnheim, menciona también que para el ser humano no es posible la unidimensión, esto
debido a que no existe ninguna imagen meramente plana. Como es el caso de las pinturas
de Mondrian, que a pesar de sus intenciones de buscar la unidimensión, de una u otra
manera se distinguían unas formas de otras debido al espacio circundante. Sin embargo
existen varias maneras de representar el espacio, la línea, que puede se objetual, de
sombreado o de contorno, la transformación de formas, la alternancia entre figura-fondo, la
textura, la luminosidad e incluso la transparencia nos pueden ayudar a percibir profundidad
en un plano. La escultura se vale de otras cualidades perceptuales como lo son el uso de
concavidades y convexidades aplicadas a los volúmenes, en la escultura el espacio
circundante toma un papel activo.

La composición ocupa aproximadamente la mitad de un plano vertical, y tiene una lectura
en diagonal la cual responde al propósito de crear mayor dinamismo y movimiento, la
mayor parte del peso visual de la imagen se encuentra en la parte inferior.

Ahora, como se menciona en el texto, tanto en el grabado como en el dibujo es común el
uso de líneas para crear profundidad, estas líneas son llamadas “líneas de sombreado” y dan
coherencia a determinada superficie, pero no son el único tipo de líneas que pueden
utilizarse, la línea de contorno también es un elemento compositivo que sirve para crear
profundidad, la línea de contorno tiene la cualidad de convertir un objeto en
“bidimensional” y formar así parte de un todo. .
En el dibujo podemos observar el uso de estas líneas, principalmente líneas de contorno que
delimitan las formas pero también líneas que crean volumen tal como ocurre en la parte
superior en el área del sombrero del personaje , sin embargo es más claro el uso de planos,
que encontramos, por ejemplo, en la cara y manos del personaje principal. -

Arnheim menciona como ambiguo el uso de planos, esto debido a la rivalidad que existe
por los contornos, pero este problema es solucionado por el uso del traslapo mediante la ley
de la simplicidad.

La ley de la simplicidad o las tendencias a la simplificación por economía se refiere a
cuando perceptualmente vemos una figura ocluida por otra superpuesta , nuestra mente nos
obliga a completar dicha figura.

Así aún que dos o más planos compartan un contorno, o aunque veamos un contorno
“abierto” perceptualmente podemos distinguir las figuras del fondo.

Es importante mencionar también el hecho de que existen varios niveles de profundidad,
normalmente entran en juego dos o más niveles, sin embargo (una vez más) la ley de la
simplicidad nos hace buscar la reducción de los niveles.

En el caso del grabado debido a la cualidad de los colores blanco y negro, la luminosidad
tiende a agrupar todos los blancos y todos los negros en dos planos separados. En este caso,
tendríamos dos niveles de profundidad, el blanco, correspondiente a las formas y el negro
en el fondo.

La profundidad en este caso se obtiene en parte mediante el traslapo, que se logra por los
principios de oclusión y superposición, lo cual es muy común en la representación visual
sobre un solo plano, como menciona Arnheim: “ El principio básico de la percepción de la
profundidad se deriva de la ley de la simplicidad, un esquema aparecerá tridimensional
cuando pueda ser visto como proyección de una situación tridimensional que es
estructuralmente más simple que que la bidimensión correspondiente. .

O bien, la profundidad puede depender de una determinada perspectiva, la cual se logra
mediante la analogía, y sólo puede ser representada de manera indirecta- Puede ayudarse en
cualidades como la transparencia la cual es siempre inducida por el contexto y depende del
color y de la luminosidad. .
Otro procedimiento consiste en distorsionar los tamaños, las formas, las distancias y
ángulos específicos para así indicar la profundidad, este procedimiento fue utilizado en la
realización del dibujo y podemos observarlo fácilmente en la parte central, correspondiente
a las manos la variación de los tamaños alude a la profundidad, da la impresión de que las
manos son iguales aun que sean de distinto tamaño, hace básicamente “una comparación de
lo que es, con lo que debería ser” Estas variaciones de tamaños crean un efecto de
profundidad más intenso.
Los gradientes de tamaño logran profundidad porque “dan a cosas desiguales la posibilidad
de parecer iguales”. .