ACTAS DEL XVIII

CONGRESO NACIONAL DE
ARQUEOLOGÍA CHILENA
Sociedad Chilena de Arqueología
2012
ACTAS DEL XVIII CONGRESO NACIONAL
DE ARQUEOLOGÍA CHILENA
Editor
Sociedad Chilena de Arqueología
RPI:220.824
Diseño, diagramación e impresión
Gráfca LOM Ltda.
Concha y Toro 25
Fonos: (56–2) 672 2236 – (56–2) 671 5612
Actas del XVIII
Congreso Nacional de Arqueología Chilena
BUSCANDO EL FORMATIVO EN LA COSTA TARAPAQUEÑA:
PROSPECCIÓN ARQUEOLÓGICA Y GESTIÓN DE DATOS EN
SISTEMAS DE INFORMACIÓN GEOGRÁFICA
Rolando C. Ajata López
1
y Pablo Méndez-Quirós Aranda
2
Resumen
A lo largo de setenta años de investigación, el conocimiento sobre el pasado prehispánico en la costa tarapaqueña se construyó a
partir del trabajo principalmente en sitios funerarios y algunos sitios residenciales, sin que se conozca su diversidad y distribución.
A partir de esta situación desarrollamos una prospección arqueológica entre Iquique y el río Loa, para catastrar lugares patri-
moniales de época prehispánica e histórica. Se identifcaron más de mil lugares entre elementos viales, funerarios, domésticos,
demarcatorios y mineros que confguran un completo panorama sobre el proceso de ocupación de la costa desértica de interfuvio
durante cerca de ocho mil años de historia.
En este trabajo presentamos una breve síntesis del período Formativo en la costa de Tarapacá a través del historial de investiga-
ción en la zona. Se consideran los antecedentes culturales del período Arcaico, los modelos propuestos para el período Formativo
y algunos aspectos relevantes de los períodos tardíos. Por su parte, exponemos los principales aspectos metodológicos de la
prospección por cobertura total de la costa, abarcando el diseño de prospección y el procesamiento de los datos en sistemas de
información geográfca. Como resultado identifcamos 94 sitios arqueológicos del Formativo, de los cuales 44 corresponden a
asentamientos de tipo doméstico y/o funerario que presentan un interesante potencial investigativo concentrándose en sectores
especiales del litoral.
Palabras Clave: Formativo, Tarapacá, prospección por cobertura total, sistemas de información geográfca, entidades
espaciales.
Abstract
Knowledge of pre-Hispanic times in the Tarapacá coast in the last seventy years of research was built from archaeological work
mainly in funerary sites, and some residential sites, with no data on their diversity and distribution. Based on this situation we
conducted an archaeological survey between Iquique and the Loa River, to record pre-Hispanic and Historical sites. We recorded
more than one thousand loci, including roads, and funerary, domestic, delimiting and mining features. All of these confgure a
complete panorama on the process of human occupation of the coastal interfuve of the desert during nearly eight thousand years
of history.
In this paper we present a brief synthesis of the Formative period in the Tarapacá Coast based on the history of research in the
area, including the cultural background of the Archaic period, the models proposed for the Formative period and some important
aspects of the Late periods. On the other hand, we explain the methods used for the full coverage survey of the coast, the survey
research design, and the processing of the data in GIS. Our results show 94 archaeological sites of the Formative period, 44 of
which are domestic and/or funerary settlements. They have high research potential, since they concentrate in specifc areas of
the coast.
Key Words: Formative period, Coast of Tarapacá, Full coverage survey, Geographic information systems, Spatial entities.
Introducción
El período Formativo en el Norte de Chile se
ha caracterizado por un proceso de sedentarización
de la población a causa del fortalecimiento de las
prácticas de domesticación de plantas y animales.
Esta sedentarización se ha visualizado en la región
de Tarapacá a través de la emergencia de conglome-
rados habitacionales o aldeas que ocupan las zonas
más aptas para el cultivo, fundamentalmente en
las quebradas y oasis intermedios (p.e., quebradas
de Tarapacá y Huatacondo), así como también en
tierras altas (Muñoz 1989; Núñez 1989). Ahora bien,
las sociedades costeras sólo participan de manera
indirecta en las interpretaciones sobre el Formativo
regional, a pesar de que los sitios estudiados en la
costa de Tarapacá (Moragas 1995; Núñez 1971;
Núñez y Moragas 1977). En este sentido, poco se
1
Licenciado en Antropología mención Arqueología, Universidad de Chile; Programa Magíster en Antropología, Universidad
de Tarapacá, rolandoajata@gmail.com
2
Licenciado en Antropología mención Arqueología, Universidad de Chile. mendez.quiros@gmail.com.
44 Rolando C. Ajata López y Pablo Méndez-Quirós Aranda
ha avanzado en la documentación de lugares habita-
cionales que permita plantear discusiones mayores
sobre el patrón de asentamiento y su evolución en la
costa de Tarapacá (Urbina et al. 2009). Como una
forma de conocer las características que asume el
período en este litoral, en el marco del Proyecto
FONDECYT 1080458 nos propusimos desarrollar
una prospección por cobertura total entre el límite
sur de Iquique y la desembocadura del río Loa para
obtener nuevos antecedentes sobre la presencia,
distribución y evolución de los asentamientos
humanos costeros. En este trabajo se exponen los
resultados de esta prospección considerando su
diseño, el procesamiento de la información espacial
en sistemas de información geográfca y la gestión
de estos datos. Al fnal del escrito se discuten las
posibilidades que tiene la conformación de una
base de datos espacial tanto para la investigación
arqueológica como para la gestión patrimonial.
El período Formativo en la costa de
Tarapacá
Las evidencias culturales de la costa tarapaqueña
han concitado el interés de diversos arqueólogos du-
rante los últimos setenta años. Los primeros trabajos
dieron cuenta de la abundancia de asentamientos y
espacios funerarios, pero pronto se plantean hipó-
tesis sobre el poblamiento de la costa. Así, Núñez
y Varela (1967-68) señalan que el asentamiento
humano se vio limitado en forma dramática por
la disponibilidad del recurso hídrico, generándose
concentraciones de asentamientos en función de
la existencia de aguadas (p.e., Bajo Molle, Punta
Gruesa, Chucumata, Yape, Patillos-Cáñamo, San
Marcos, entre otros).
Algunos de los sitios publicados de mayor re-
levancia son el campamento arcaico Caleta Huelén
42, el cementerio de túmulos Caleta Huelén 43
y el basural doméstico Cáñamo 1 (Núñez 1971;
Núñez y Moragas 1977). Estos asentamientos
abarcan los períodos Arcaico Tardío y Formativo
y refejan parte del proceso de sedentarización en
la costa y cambios tecnológicos-culturales como la
adopción de recipientes cerámicos e introducción
de cultígenos. Se produce un cambio también en
el patrón mortuorio que se acopla a una tradición
marítima arcaica de larga data.
De acuerdo a los trabajos desarrollados en la
desembocadura del río Loa, se propone una se-
cuencia cultural sobre la base de los cambios en las
formas de explotar los recursos. Una primera etapa
Arcaica se defne por una economía centrada en la
Caza-Pesca-Recolección durante las ocupaciones
iniciales, formándose basurales extensos pero poco
densos. En este momento se empieza a formar el
campamento aglutinado de Caleta Huelén 42. Este
campamento lograría establecerse con un patrón semi
aldeano (cfr. Zlatar 1983) asociado a campamentos
menores y entierros funerarios bajo el piso de las
viviendas. Durante el paso al Formativo, surge un
patrón de entierros en túmulos que se observa en
las cercanías a la desembocadura del Loa, mientras
que la economía tradicionalmente marítima adopta
elementos agrícolas que perdurarán hasta momentos
históricos. La génesis de este cambio se desprende
de un desplazamiento de elementos agroculturales
de tierras altas a través del Loa, el cual funcionaría
como un “tobogán cultural” (Núñez 1971). A partir
del 1.000 DC se reconocen nuevas infuencias,
esta vez de poblaciones tardías sustentadas en una
economía de agricultura avanzada. Se produce una
ocupación intensa a modo de colonizaciones esta-
cionales y permanentes, orientadas a la producción
excedentaria de productos marítimos manteniendo
relaciones de dependencia con las “cabeceras agro-
pecuarias del interior”. Este modelo identifca un
control horizontal de la costa a través de múltiples
asentamientos que se agrupan en campamentos
durante momentos tardíos. Esta explotación ho-
rizontal determinó la formación de campamentos
ligeros, limitando la formación de focos aldeanos
importantes (Núñez 1971).
En el sector de Cáñamo, la cronología propuesta
incluye una serie de elementos conspicuos de la
costa arreica tarapaqueña, donde la incidencia de
infuencias atacameñas es mucho más discreta que
hacia el sur, junto con estar completamente ausentes
los cementerios tumulares. A partir del Arcaico se
establecen interesantes relaciones de complemen-
tariedad con el interior, las cuales irán aumentando
en intensidad en los períodos siguientes (Núñez y
Moragas 1977).
La fase Cáñamo Precerámico (2.010 AC) es
análoga a la primera etapa de Caleta Huelén, pero
el patrón residencial no presenta arquitectura. La
ocupación inicial expresa un proceso de adaptación al
ambiente marítimo derivado de la tradición arcaica.
Luego, la fase Cáñamo Montículo (860 años AC)
representa una continuidad con lo anterior incor-
porando cerámica temprana, el uso de cultígenos
Buscando el Formativo en la costa tarapaqueña: prospección arqueológica y gestión de datos... 45
y la recolección de algarrobo. Estos elementos se
presentan como indicadores de los vínculos esta-
blecidos con grupos asentados en los valles bajos
(Pircas-Caserones). Al igual que para Caleta Huelén
la explicación del cambio propuesta por los autores
radica en la incidencia de aportes foráneos que se
integran a un contexto cultural local pasivo que
carece de innovaciones signifcativas. El principal
desarrollo tecnológico se expresa en el manejo de
la pesca que complementa la recolección intensiva
de moluscos. La relación con los valles y oasis ta-
rapaqueños alcanza una expresión elocuente en la
Fase Cáñamo Golfo (200-400 años DC), la cual se
interpreta como un desplazamiento de poblaciones de
Caserones y Tarapacá 40 (Núñez y Moragas 1977),
de manera sincrónica a migraciones altiplánicas
hacia los valles bajos (Núñez 1982). Luego, en la
fase Cáñamo Patache (400-760 años DC) como
consecuencia de estas infuencias se produce un
aumento en la complejidad social expresado en el
desarrollo de hábitos funerarios sofsticados y la
presencia de cerámica fna, elementos del complejo
alucinógeno y textiles que incluyen iconografía
vinculada a Tiwanaku (Cáñamo 3). Finalmente,
la ocupación tardía se enmarca en la fase Cáñamo
Península (760-1.000 años DC) y documenta las
relaciones establecidas con el complejo Pica Tarapacá,
momento en el cual se produciría una colonización
de similares características a la propuesta para Caleta
Huelén durante el mismo período.
Comenzando la década del ochenta, los arqueó-
logos formados en Antofagasta continúan esta línea
investigativa, descubriendo nuevos asentamientos.
Los principales trabajos de síntesis se centran en la
ocupación precerámica (Olmos y Sanhueza 1984),
proponiéndose que ésta no sólo debe ser comprendida
en un sentido de complementariedad vertical estricta,
ya que se pasa por alto la importante movilidad
longitudinal costera que permite explotar distintos
nichos, evitando así la sobreexplotación de recursos
(Llagostera 1989). Desde esta perspectiva se estudian
sitios habitacionales y basurales arcaicos como Playa
Blanca, Chucumata (Sanhueza 1986), Caramucho
3 (Sanhueza 1982), Patillos, Punta de Lobos 1, y
se propone una secuencia cultural principalmente
materialista y evolutiva que reconoce un proceso
de adaptación al mar y el desarrollo de niveles de
especialización progresivos hasta el contacto con
“pueblos más desarrollados del interior” (Olmos y
Sanhueza 1984:152).
En el sitio Los Verdes 3, Sanhueza (1985) estu-
dia un asentamiento con arquitectura compleja que
cuestiona la supuesta ausencia de concentraciones
relevantes de sitios domésticos entre Iquique y
Chipana (Núñez 1971). Este lugar es expresión de
grupos relacionados con el complejo Pica Tarapa-
cá, interpretándose como colonias del interior que
ocupan la costa bajo la lógica de la verticalidad. En
Los Verdes 1 y 4 aparecen elementos iconográfcos
relacionados a Tiwanaku en textiles y artefactos
del complejo alucinógeno. Finalmente, el autor
describe una interesante ocupación prehispánica
que perdura hasta momentos históricos y que da
cuenta del proceso de incorporación de elementos
precolombinos e históricos en un contexto interpre-
tado como asentamiento de changos, los que han
sido documentados desde la historia pero que han
sido escasamente estudiados desde la arqueología.
A partir de la década del noventa se produce
una disminución de las investigaciones arqueoló-
gicas, destacando el trabajo de C. Moragas (1995),
quien plantea una síntesis cronológica del litoral
comprendido entre Iquique y el Loa. Algunos de
los aspectos más importantes de este trabajo son
sintetizar un conjunto de información inédita y
dispersa producto de intervenciones como resca-
tes y salvatajes (Vicente Mena, Calle Alessandri
en Iquique); analizar la colección Nielsen (Bajo
Molle, Patillos, Cáñamo, Chanabaya); y compilar
información de sitios mencionados por lugareños
(San Marcos, Chipana). Es particularmente valiosa
la recopilación e interpretación que plantea sobre
los sitios de Bajo Molle, describiendo contextos
funerarios pertenecientes a la tradición Chinchorro,
al Formativo Tardío (698 DC) y a los Desarrollos
Regionales (949-1.258 años DC).
Durante los últimos diez años detectamos pocas
publicaciones sobre el área. Cabe destacar los estu-
dios iniciados por Larraín y colaboradores (1998),
quienes se enfocan en la captación de neblina como
fuente de agua, siendo un aliciente para comprender
nuevas formas de ocupar el desierto. Esto se concreta
mediante el estudio de algunos asentamientos de
caza dispuestos en el borde del farellón rocoso y
en la terraza litoral, asociados a talleres líticos y
lugares de aprovisionamiento hídrico (Navarro et
al. 2010). A partir de 2008 se reinicia el estudio
sistemático del litoral en el contexto del actual
proyecto FONDECYT. Una prospección sistemá-
tica de esta costa permitió identifcar varios sitios
46 Rolando C. Ajata López y Pablo Méndez-Quirós Aranda
residenciales, de los cuales se excavó una selección
con presencia de arquitectura y ocupación durante el
Formativo. Estos sitios corresponden a Los Verdes
3 (reevaluado), Sarmenia, Pabellón de Pica, Punta
Blanca y Caleta Huelén Alto, rescatándose valiosa
información que está en proceso de estudio y publi-
cación (Méndez-Quirós 2009, Urbina et al. 2009).
El primer resultado disponible es una reevaluación
de la cerámica costera desarrollada por Uribe (2009)
con el objetivo de comprender la complejidad social
durante este período. Si bien las primeras evidencias
alfareras en la costa se retraen al 860 AC, es entre
los 200-800 DC cuando se intensifca el proceso
de exploración, asentamiento y explotación de los
recursos locales. Esto por sobre la base de prácticas
arcaicas costeras y se conforma una fuerte articula-
ción con las poblaciones del interior, manteniendo
una alta movilidad y logrando amplia distribución
territorial (Uribe 2009:5).
Considerando los distintos aportes al conocimien-
to de la prehistoria del litoral tarapaqueño, fue durante
los años setenta que se generaron los principales
modelos y propuestas cronológicas, manteniendo
su validez por la solidez de los planteamientos y por
la escasez de estudios posteriores que contrasten
dichos postulados (Ayala 2001). Sin embargo, fue
durante los años ochenta y noventa que se estudian
sistemáticamente diversos asentamientos fuera de
los sectores de Cáñamo y Caleta Huelén, ampliando
el espectro de sitios y localidades comprendidas en
las propuestas cronológicas. Por ende, el panorama
conocido para la prehistoria costera al iniciar este
catastro de sitios arqueológicos reconocía cuatro
concentraciones principales de sitios arqueológicos
(Bajo Molle, Patillos, Cáñamo-Patache y Caleta
Huelén), desconociéndose la situación de vastos
espacios de la costa de Tarapacá. En este sentido,
creemos que un estudio sistemático de la costa
que busque conocer en detalle la distribución y
comportamiento de los asentamientos en el área
permitirá comprender de mejor manera los patrones
de asentamiento de forma diacrónica.
Geomorfología del área de estudio
La región de Tarapacá forma parte del Desierto
de Atacama, uno de los desiertos más áridos a nivel
mundial, cuyo promedio de pluviosidad oscila entre
0 y 1 mm al año. Podemos distinguir cuatro macro-
formas que se desarrollan de manera longitudinal.
Estas corresponden de Este a Oeste a la Cordillera
de los Andes, la Depresión Intermedia, la Cordillera
de la Costa y la Planicie Litoral. Esta última presenta
un plano levemente inclinado de alrededor de 22º
y alturas que van desde el nivel del mar hasta los
110 msm desde donde se inicia el gran farellón de
la Cordillera de la Costa. Tiene su origen en los
procesos de transgresión y regresión marina, y la
depositación de material de tipo sedimentario por
arrastres fuviales. Al sur de Iquique hay un mayor
desarrollo de playas y terrazas litorales que aleja
la orilla del mar del acantilado rocoso y suaviza la
pendiente de las laderas a causa de la abrasión marina.
De acuerdo a Niemeyer (1989) la costa entre
Pisagua y Taltal recibe el nombre de costa desér-
tica de interfuvio o arreica. Se caracteriza por la
ausencia de ríos que desemboquen en el mar a
excepción del Loa, a diferencia de lo que sucede
en los tramos Arica-Pisagua y desde Taltal al sur
donde encontramos una costa exorreica. La costa
entre Pisagua y el Loa abarca un espacio longitudinal
de unos 200 kilómetros de extensión que se puede
dividir en dos secciones. Una sección septentrional
entre Pisagua e Iquique donde no existe desarrollo
de una planicie litoral signifcativa y otra sección
meridional entre Iquique y el Loa donde se presenta
una planicie discontinua que tiene un ancho variable
entre 2,7 y 4,3 Km.
Actualmente, según Cereceda et al. (2004), al
sur de Iquique se reconocen cuatro formaciones
vegetacionales: A) de hierbas anuales y perennes,
B) de matorral perenne, que incluye arbustos y
cactáceas, C) de líquenes en laderas de exposición
SW y D) de clavel del aire (Tillandsia landbeckii)
que se desarrolla sobre los 800 msm. Con respecto
a la fauna marina, encontramos mamíferos como
Lobo de Mar (Otaria favescens) y chungungo
(Lutra felina); peces pelágicos
3
y peces bentónicos
4
;
3
Entre estos peces se encuentran: jurel, sardina española,
caballa, anchoveta, bonito, cojinova, cabinza, liza, pejerrey,
pejezorro y albacora (Xiphias gladius).
4 Entre los peces bentónicos se encuentran: congrio
colorado y negro, acha, pejeperro, lenguado, cabrilla, apañado,
ayanque, mulato, roncacho, sago, entre otros.
Buscando el Formativo en la costa tarapaqueña: prospección arqueológica y gestión de datos... 47
moluscos
5
; equinodermos
6
; crustáceos
7
; algas
8
; y
aves marinas
9
. Los cormoranes han tenido gran
importancia en la formación de grandes guaneras
o covaderas de donde se extrae fertilizante de gran
utilidad para la agricultura. Estos recursos vegeta-
cionales y faunísticos han sido aprovechados desde
temprana data por los habitantes de la costa de Ta-
rapacá según lo indican los trabajos arqueológicos
desarrollados en el área.
El diseño de prospección
El desarrollo de la prospección involucró una
faja de terreno extensa y requirió la elaboración
de un diseño de tácticas de prospección, y luego,
una etapa de sistematización del registro en bases
de datos espaciales y en sistemas de información
geográfca. El diseño articuló una serie de decisiones
y acciones aplicadas en terreno para recolectar los
datos que responden a los objetivos propuestos.
Por lo tanto, se defnió nuestro universo de estudio
considerando una sectorización de áreas o estratos
para guiar los modos de prospección, señalando la
estrategia y táctica de prospección, así como los
tipos de registro empleados.
Universo de Estudio
Comprende la planicie litoral que se extiende
desde el límite sur de la ciudad de Iquique hasta
la desembocadura del río Loa, y desde la línea de
pleamar hasta el punto de infexión de la planicie
con la Cordillera de la Costa, sin sobrepasar los 100
msm. La delimitación del área de estudio se realizó
sobre la base de imágenes satelitales obtenidas de
Google Earth. En suma comprende una extensión
de 126 Km de largo y un ancho variable de hasta
4,3 Km, alcanzando un área total de 223 Km
2
.
5 Tales como cholgas, locos, machas, lapas, piure, locate
y almejas.
6 Pulpos y erizos.
7 Jaibas y ostiones.
8 Entre ellas se encuentran algas pardas de los géneros
Macrosistys y Lessonia sp.
9 Tales como gaviotas, piqueros, alcatraces y cormoranes.
Estratifcación del Universo de Estudio
El área de estudio fue dividida en cuadrantes de
prospección considerando los límites de los terrenos
fscales, particulares y militares. De esta manera, se
generaron 32 cuadrantes ordenados de Norte a Sur
y que reciben el nombre de los centros poblados
cercanos o elementos geográfcos de referencia. De
los cuadrantes señalados sólo 28 (188 Km
2
) tienen
la calidad de prospectables.
Estrategia y Táctica de Prospección
La metodología considera una estrategia de
prospección por cobertura total o full coverage
(Fish y Kowalewski 1990) destinada a documentar
la mayor cantidad de evidencias arqueológicas
presentes en un área determinada. Si bien, requiere
de gran cantidad de tiempo y personal, en el largo
plazo constituye una de las mejores estrategias
para cumplir con ciertos objetivos de investigación
y para lograr un adecuado tratamiento y gestión
patrimonial de la información. De acuerdo a las
características relativamente homogéneas de la
superficie del terreno y su condición desértica
(ausencia de vegetación), nuestro diseño consideró
una táctica de prospección pedestre que favorece
la visibilidad de casi la totalidad de evidencias
arqueológicas muebles e inmuebles.
La amplitud de la terraza litoral fue relevante
para el diseño de los recorridos en terreno. De esta
manera, en sectores amplios proyectamos transectos
paralelos en el sentido W-E. En cambio, en sectores
estrechos o sin desarrollo de la planicie litoral, se
consideró recorridos paralelos siguiendo la línea
de costa, en sentido general N-S. La intensidad
de prospección consideró transectos separados
cada 50 m, lo que implica que cada prospectador
tiene una responsabilidad sobre una franja visual
de 25 m a cada uno de sus lados, logrando una
cobertura visual de 50 m. Como una manera de
organizar adecuadamente los recorridos y evitar
redoblar los registros, sitios de gran envergadura
fueron identifcados previamente sobre imágenes
satelitales y registrados de forma dirigida. Esto fue
útil especialmente en los sectores de Chipana y
desembocadura del río Loa, donde se presentó gran
cantidad de yacimientos arqueológicos extensos y
de alta visibilidad.
48 Rolando C. Ajata López y Pablo Méndez-Quirós Aranda
Sistemas de información geográfca y
gestión de datos
Postproceso
Se constituye por la serie de acciones desarro-
lladas durante la etapa de gabinete con la fnalidad
de sistematizar, ordenar, normalizar, procesar, crear
y exportar los datos obtenidos en terreno, prepa-
rándolos para su posterior análisis.
Base de Datos
Las fchas de registro utilizadas en terreno fueron
ingresadas en una base de datos en Microsoft Excel
la que posteriormente fue sometida a un proceso
de normalización de la información, eliminándose
registros que no cumplían con los requerimientos
de una base de datos arqueológicos y espaciales.
Se evaluó la consistencia de cada registro y se com-
pletaron los vacíos de información. Por su parte,
varios registros fueron unifcados en un solo sitio
considerando criterios contextuales y de distancias.
Entidades Espaciales
Para delimitar los sitios arqueológicos en terreno
se utilizaron navegadores GPS para marcar puntos
de entidades discretas como estructuras o hallazgos
aislados; varios puntos para señalar entidades linea-
les; o nubes de puntos para dar cuenta de entidades
poligonales de gran extensión. Los datos de GPS
fueron descargados diariamente en un computador,
considerando la información de sitios arqueológicos
y recorridos de prospección. En gabinete se procedió
a la depuración de los datos que no pertenecen a
evidencias arqueológicas, a segmentos del tracklog
fuera de transectos, entre otros.
La información espacial fue procesada en los
programas ArcGIS y Google Earth. Para hallazgos
aislados de hasta cinco elementos se creó una entidad
puntual. Para un conjunto mayor a cinco elementos
muebles y elementos inmuebles se utilizaron los
puntos que dan cuenta de la extensión del sitio para
construir un área de convexión poligonal. Cuando se
trataba de un rasgo lineal como senderos se crearon
entidades lineales, apoyándose en dos o más puntos
GPS, y fueron ampliados cuando eran visibles en
la imagen satelital. Esto permitió unifcar varios
registros de segmentos de senderos en uno solo.
Una vez creadas las entidades espaciales,
éstas fueron analizadas en cuanto a su topología
y superposición. Se revisó que los cuadrantes de
prospección tuvieran límites comunes entre sí
para evitar problemas en la etapa de análisis de la
información y consulta de datos. La superposición
de puntos, líneas o polígonos permitió conocer si
determinadas entidades espaciales formaban parte
de un mismo sitio arqueológico. Finalmente, se
procedió a asignar un código único identifcatorio
que consistió en la asignación del número del cua-
drante de prospección y de la fcha de terreno (p.e.,
7B24, 32H18, etc.). Este código permitió la unión
de las entidades espaciales con la base de datos y la
consulta de datos tabulares en el espacio cartesiano.
Resultados
Las evidencias arqueológicas de la costa
de Tarapacá
La prospección permitió recorrer efectivamente
24 cuadrantes (163 Km
2
) lo que equivale al 73% del
universo de estudio. La información arqueológica
colectada en terreno da cuenta de 1.045 lugares
culturales registrados en la costa de Tarapacá (fgura
1). De estas, 912 corresponden a la categoría de Sitio
Arqueológico (SA) y 133 a la de Hallazgo Aislado
(HA). Los sitios arqueológicos, dependiendo de
sus características, fueron clasifcados en entidades
poligonales (684) y entidades lineales (228). La
asignación de una cronología relativa fue difcultosa
en el caso de los rasgos lineales ya que no siempre
se asocian a materiales culturales diagnósticos.
Considerando sólo los SA poligonales y los HA
(N=817), sin considerar las entidades lineales, el
59,24% presenta una temporalidad prehispánica
mientras que el 24,6% son de data histórica, y el
20,44% no presenta indicadores temporales claros.
Ahora bien, si nos centramos sólo en los SA de
época prehispánica (N=381) y sin considerar las
evidencias lineales, podemos ver que el 24,67%
corresponden a ocupaciones del período Formativo,
19,69% del Arcaico, 17,59 del Intermedio Tardío y
un 2,1% del Tardío. Un gran porcentaje (47,51%)
Buscando el Formativo en la costa tarapaqueña: prospección arqueológica y gestión de datos... 49
de los sitios no presentan elementos diagnósticos
en superfcie que permita estimar su adscripción a
algún período específco, situación que bien podrá
subsanarse con la realización de nuevas etapas de
profundización de este estudio.
Respecto a las categorías funcionales de los SA
de época prehispánica, incluyendo los elementos
lineales (N=402), un 18,41% corresponden a la
categoría doméstica, un 15,17% a funeraria, un
5,47% son elementos viales, mientras que las ca-
tegorías demarcatoria y minera se representan con
cifras que bordean el 1%. Sin embargo, un gran
porcentaje (62,19%) no pudo ser asignado a una
categoría específca por la falta de elementos que
den cuenta de los contextos funcionales.
Considerando el conjunto de evidencias ar-
queológicas registradas (N=1.045) en relación con
el área total prospectada (163 Km
2
), la densidad
Figura 1. Ubicación de los principales sitios arqueológicos del período Formativo en la costa de Tarapacá. En el mapa se indican
los cuadrantes de prospección; los sitios domésticos y funerarios del período Formativo; la distribución de los sitios prehispánicos
identifcados y los lugares con presencia de aguadas.
promedio para la costa Sur de Iquique es de 6,4
evidencias arqueológicas por Km
2
. Ahora bien, al
considerar la distribución de los SA prehispánicos
por cuadrantes sin considerar las evidencias lineales
(N=381), se reconoce la mayor cantidad de sitios
en los sectores de Chipana (18,9%), Patache Sur
(14,17%) y Caleta Huelén (11,02%), coincidente
con la mayor densidad de sitios por Km
2
en nuestra
área de estudio (Chipana con 14,4 evidencias/Km
2

y Patache Sur con 6,7 evidencias/Km
2
).
Los asentamientos Formativos
Señalamos anteriormente que se produce un
aumento en la cantidad de sitios desde el período
Arcaico al período Formativo. Sin embargo, estos
datos son preliminares y deben manejarse con
50 Rolando C. Ajata López y Pablo Méndez-Quirós Aranda
cuidado. Esto por dos motivos: 1) La adscripción
temporal al Formativo se realizó en gran parte
basándonos en una tipología de cerámica que en
algunos casos tenía también una expresión tempo-
ral durante el Intermedio Tardío; 2) Es altamente
probable que bajo algunos sitios formativos exista
una ocupación arcaica previa que no hemos podido
visualizar a través de la prospección de superfcie.
Si bien, lo anterior debe confrmarse con nuevos
trabajos estratigráfcos, hasta el momento dispone-
mos de 94 SA pertenecientes al período Formativo.
De ellos 24 corresponden a sitios domésticos y 28
a sitios funerarios.
Los sitios domésticos presentan similares ca-
racterísticas que el período previo como basurales
monticulares, comenzando una mayor diversifcación
de los patrones arquitectónicos (Urbina et al. 2009).
Sin embargo, la presencia de estos elementos cons-
tructivos son escasos, aunque puede que muchos
de estos se encuentren cubiertos en el subsuelo. En
cuanto a los sitios funerarios se produce un cambio
entre Arcaico y Formativo. De patrones de entierro
extendidos y en algunos casos asociados a los lu-
gares de residencia, se pasa a un patrón de entierro
fectado y disociado de los lugares de habitación.
Las estructuras fúnebres presentan una mayor visi-
bilidad en el paisaje al surgir el patrón de túmulos,
aunque estos elementos sólo se han registrado en
los sectores de Chipana y Caleta Huelén. Otros
elementos son los entierros en fosas que si bien
inicialmente pudieron haber sido señalizadas en
superfcie, actualmente son visibles por las depre-
siones que quedan en superfcie, probablemente por
el colapso de las estructuras internas de la tumba.
Finalmente, los entierros en cistas con muros de
piedras que son característicos del Intermedio Tardío
de precordillera y altiplano, aparecen en la costa
como un patrón con mayor visibilidad.
Por regla general observamos que durante el
Formativo se tienden a ocupar los mismos espacios
que durante el Arcaico, salvo por algunos que no se
vuelven a ocupar posteriormente. A su vez, se tiende
a poblar nuevas áreas en las inmediaciones de los
lugares de asentamiento y en lugares más distantes,
quizás en la búsqueda de una mayor diversifcación
de recursos económicos.
En relación a los planteamientos de Núñez y
Varela (1967-68) observamos que la organización
de la ocupación costera no se concentra sólo en las
cercanías de las aguadas por ellos señalados. Esto
no signifca en ningún caso que se estén ocupando
áreas lejanas a lugares con recursos hídricos, sino
más bien que existen otros lugares con disponibilidad
hídrica que no habían sido documentados. Durante la
prospección pudimos observar la presencia de nuevos
sectores con aguadas en Los Verdes, Barrancas, Yape
y Chomache, a los que deben sumarse los lugares
de oasis de niebla de Punta Gruesa, Patache, Punta
Lobos, Punta Blanca y Chipana (Muñoz-Schick et
al. 2001), confgurándose una serie dispersa pero
continua de lugares de aprovisionamiento de agua.
Más allá de estas apreciaciones, consideramos que
la disponibilidad de recursos hídricos y su evolución
en el tiempo se deberá estudiar en profundidad por
especialistas que logren discriminar los ritmos de
activación de estos puntos de abastecimiento. Con
esa información será factible discutir en profundidad
sobre la relación entre los sistemas de ocupación
prehispánica y los recursos hídricos.
Perspectivas futuras
Al inicio de este trabajo señalamos que la pros-
pección arqueológica se orientó a la investigación
del período Formativo en la costa de Tarapacá, pero
que también presenta grandes posibilidades para
fnes de gestión patrimonial. Respecto al primer
punto señalamos la identifcación de una serie de
asentamientos de data Formativa (94 sitios). Desde la
base de datos se seleccionaron una serie de atributos
sobre lugares de ocupación doméstica y otros con
elementos arquitectónicos, restos cerámicos y pisos
de ocupación. Mediante estos atributos identifca-
mos sitios como Los Verdes, Sarmenia, Pabellón
de Pica, Chomache, Punta Blanca y Caleta Huelén
Alto, donde se desarrollaron trabajos de excavación
arqueológica, fchaje arquitectónico y algunos fe-
chados AMS (Méndez-Quirós 2009; Urbina et al.
2009). Actualmente estamos analizando con mayor
detalle esta base de datos y revisitando algunos sitios
con la fnalidad de defnir algunas categorías inde-
terminadas por los prospectadores. Con ello tenemos
mayor claridad sobre la evolución del poblamiento
de la costa, sin embargo, aún debemos proseguir
con las siguientes etapas de trabajo arqueológico
para tener una mayor precisión sobre los tiempos de
ocupación de los sitios registrados y determinar si
existe continuidad en la ocupación durante diversos
períodos de tiempo. Por ello se debe realizar mayor
Buscando el Formativo en la costa tarapaqueña: prospección arqueológica y gestión de datos... 51
cantidad de fechados del inicio y término de las
ocupaciones y trabajar en la defnición de nuevos
y mejores indicadores temporales.
Con respecto a los lugares de aprovisionamiento
de agua y recursos naturales en general es necesario
iniciar trabajos interdisciplinarios que permitan
analizar en detalle el comportamiento de la dis-
ponibilidad hídrica de la costa de interfuvio, así
como la disponibilidad espacial de distintos tipos
de recursos. Con ello podemos avanzar en conocer
si la ocupación de diversos espacios a través de la
secuencia temporal obedece, como señalaban Núñez
y Varela (1967-68), a su cercanía a lugares de agua-
das. Además, podemos explorar si los cambios en
las áreas de ocupación en el tiempo se relacionan
con la explotación de nuevas áreas de recursos, o a
situaciones relacionadas con demografía o incluso
a cuestiones sociales.
Por su parte, la conformación de una base de
datos espacial viene a complementar los esfuerzos
que están desarrollando el Sistema Nacional de
Coordinación de Información Territorial (SNIT)
y el Centro Nacional de Conservación y Restau-
ración (CNCR) sobre el registro de los inmuebles
patrimoniales. Nuestro trabajo ha puesto especial
énfasis en la metodología de recolección de datos en
terreno, dando cuenta de un aspecto que pocas veces
se discute y documenta: los recorridos en terreno y
la cobertura visual de la prospección (Ajata et al.
2010). Sus resultados permiten evaluar la intensidad
y efectividad del recorrido en terreno. Posteriores
trabajos podrán conocer aquellos segmentos de
terreno que presentan una menor cobertura visual
y, por lo tanto, la posibilidad de encontrar nuevas
evidencias arqueológicas no registradas.
La amplia recopilación de antecedentes geo-
gráfcos y arqueológicos al inicio de este trabajo
también forman parte integrante del catastro. No
sólo como un referente de contextualización de
nuestro trabajo, sino como un apoyo interpre-
tativo sobre las dinámicas del medio ambiente,
sus recursos naturales, las formas del paisaje,
la ocupación actual del espacio, así como de los
modelos y procesos culturales a través del tiempo.
Si bien la prospección por cobertura total favorece
un reconocimiento completo de los sitios arqueo-
lógicos de un área, es imprescindible incorporar
los hallazgos clásicos como un complemento para
la confguración de un panorama completo de la
ocupación de la costa.
La sistematización de la base de datos espacial,
si bien implicó una fuerte inversión de recursos
humanos y tiempo, se convierte en una sólida base
para el desarrollo de nuevas etapas de trabajo. Desde
lo patrimonial, esta información sirve de sustento
para una serie de análisis de riesgos sobre los efec-
tos de proyectos de inversión pública y privada en
la planicie litoral de Iquique y como un medio de
gestión desde la institucionalidad pública. Desde
lo científco, esta información puede ser vista a
través de herramientas de análisis geoestadístico
que permitirán interpretar con una base factual pro-
bables situaciones de distribución y concentración
de variables, atributos, categorías y elementos sobre
el poblamiento humano.
En defnitiva, este trabajo, lejos de resumir
una investigación en profundidad, busca discutir
la forma de abordar un cuerpo de datos con un
tremendo potencial, sugiriendo distintos derrote-
ros que se perflan desde el ámbito investigativo
y patrimonial ya que es muy probable que antes
de lograr estudiar a cabalidad este conjunto de
sitios, muchos hayan desaparecido por el avance
industrial y urbano.
Agradecimientos: Este trabajo es resultado de
un convenio con el Consejo de Monumentos Na-
cionales y la Universidad de Chile y del Proyecto
FONDECYT 1080458 a cargo del investigador
Mauricio Uribe Rodríguez. Los autores expresan su
gratitud a todos quienes participaron en las campa-
ñas de terreno: Carolina Agüero, Patricio Aguilera,
Benjamín Ballesteros, Gloria Cabello, María José
Capetillo, Danisa Catalán, Bruno Jiménez, Andrea
Martínez, Francesca Mengozzi, Mauricio Navarro,
Alejandra Olmedo, Sebastián Olmos, Constanza
Pellegrino, Luis Pérez, Enrique Rand, Rodrigo
Retamal, Rodrigo Riveros, Alexis San Francisco,
Tamara Sánchez, Francisca Santana, Mauricio
Uribe, Jimena Valenzuela y Estefanía Vidal; y a
los transcriptores y procesadores de datos Jacinto
Santana, Karen Sepúlveda, Paulina Henríquez y
Paulina Valenzuela. También señalamos nuestros
agradecimientos a los habitantes de las caletas de
pescadores del sur de Iquique quienes nos recibieron
muy amablemente.
52 Rolando C. Ajata López y Pablo Méndez-Quirós Aranda
Referencias Bibliográfcas
Ajata, R.; P. Méndez y K. Sepúlveda. 2010. Prospección ar-
queológica de la costa sur de Iquique, I Región de Tarapacá.
Informe Proyecto FONDECYT 1080458.
Ayala, P. 2001. Las sociedades formativas del Altiplano Me-
ridional y su relación con el Norte Grande de Chile. Estudios
Atacameños 21:7-39.
Cereceda, P.; H. Larraín, F. Velásquez, B. von Igel, I. Ega-
ña, P. Osses, M. Farías y R. Pinto. 2004. Caracterización del
clima de desierto costero y su relación con algunos oasis de
niebla en Tarapacá, Chile. Informe Proyecto FONDECYT
1010801.
Fish, S. y S. Kowalewski. 1990. The Archaeology of Regions.
A case for Full-Coverage Survey. Smithsonian Institution
Press, Washington, D.C. London.
Larraín, H.; P. Cereceda, R. Pinto, P. Lázaro y P. Osses. 1998.
Human Occupation and Resources in a Fog-covered Site in
Alto Patache (South of Iquique, Northern Chile). En Procee-
dings of the First International Conference on Fog and Fog
Collection, editado por R. S. Schemenauer y H. Bridgman,
pp. 217-220. International Development Research Centre,
Vancouver.
Llagostera, A. 1989. Caza y pesca marítima (9.000 a 1.000 a.C.).
En Culturas de Chile. Prehistoria, Desde sus orígenes hasta los
albores de la conquista, editado por J. Hidalgo, V. Schiappacas-
se, H. Niemeyer, C. Aldunate e I. Solimano, pp. 57-79. Editorial
Andrés Bello, Santiago.
Méndez-Quirós, P. 2009. Estratigrafía y Sistema de asenta-
mientos en la costa arreica durante el período Formativo.
Una refexión preliminar. Manuscrito Proyecto FONDECYT
1080458.
Moragas, C. 1995; Desarrollo de las comunidades prehispá-
nicas del litoral Iquique-desembocadura río Loa. Actas del
XIII Congreso de Arqueología Chilena. Hombre y Desierto
9, Tomo I: 65-80. Universidad de Antofagasta, Antofagasta.
Muñoz, I. 1989; El Período Formativo en el Norte Grande
(1.000 a. C. a 500 d. C.). En Culturas de Chile. Prehistoria,
Desde sus orígenes hasta los albores de la conquista, editado
por J. Hidalgo, V. Schiappacasse, H. Niemeyer, C. Aldunate
e I. Solimano, pp. 107-128. Editorial Andrés Bello, Santiago.
Muñoz-Schick, M.; R. Pinto, A. Mesa y A. Moreira-Muñoz.
2001. “Oasis de niebla” en los cerros costeros del sur de Iqui-
que, Región de Tarapacá, Chile, durante el evento El Niño
1997-1998. Revista Chilena de Historia Natural 74:389-405.
Navarro, M.; L. Pérez, E. Rand y V. Bugueño. 2010. Un si-
tio de obtención de agua atmosférica en época prehispánica.
Aguada Alto Patache (20º 49´ S, 70º 09´ W), Sur de Iquique,
Región de Tarapacá, Chile. Actas del XVII Congreso Nacio-
nal de Arqueología Chilena, pp. 83-94. Ediciones Kultrún,
Valdivia.
Niemeyer, H. 1989. El escenario geográfco. En Culturas de
Chile, Prehistoria, Desde sus orígenes hasta los albores de
la conquista, editado por J. Hidalgo, V. Schiappacasse, H.
Niemeyer, C. Aldunate, e I. Solimano, pp. 1-12. Editorial An-
drés Bello, Santiago.
Núñez, L. 1971. Secuencia y cambio en los asentamientos hu-
manos de la desembocadura del río Loa en el Norte de Chile.
Boletín de la Universidad de Chile 112:3-25.
–––. 1982. Temprana Emergencia del Sedentarismo en el De-
sierto Chileno: Proyecto Caserones. Chungara 9:80-123.
–––. 1989. Hacia la producción de alimentos y la vida seden-
taria (5000 a.C. a 900 d.C.). En Culturas de Chile, Prehisto-
ria, Desde sus orígenes hasta los albores de la conquista,
editado por J. Hidalgo, V. Schiappacasse, H. Niemeyer, C.
Aldunate, e I. Solimano, pp. 81-106. Editorial Andrés Bello,
Santiago.
Núñez, L. y C. Moragas. 1977. Ocupación con cerámica tem-
prana en la secuencia del Distrito de Cáñamo (costa desértica
del Norte de Chile). Estudios Atacameños 5:21-49.
Núñez, L. y J. Varela. 1967-1968. Sobre los recursos de agua y
el poblamiento prehispánico de la costa del Norte Grande de
Chile. Estudios Arqueológicos 3-4:7-41.
Olmos, O. y J. Sanhueza. 1984. El precerámico en la costa sur
de Iquique. Chungara 13:143-154.
Sanhueza, J. 1982. Primeros habitantes de la costa sur de
Iquique. Visión Regional V(2):16-18.
–––. 1985. Poblaciones tardías en la playa ‘Los Verdes’ costa sur
de Iquique I Región-Chile. Chungara 14:45-60.
–––. 1986. Antecedentes para el estudio de un sitio con po-
sible data arcaica en la costa sur de Iquique: Chucumata 1 (I
Región-Chile). Chungara 16-17:49-58.
Urbina, S., L. Adán, C. Moragas, S. Olmos y R. Ajata. 2009.
Arquitectura y asentamientos formativos en la costa desértica
de Tarapacá, Norte de Chile. Estudios Atacameños, en prensa.
Uribe, M. 2009. El período Formativo de Tarapacá y su
cerámica: Avances sobre complejidad social en la costa del
Norte Grande de Chile (900 AC -800 DC). Estudios Ata-
cameños 37:5-27.
Zlatar, V. 1983. Replanteamiento sobre el problema Caleta
Huelén 42. Chungara 10:21-28.