¿Por qué decimos que la Biblia es un libro único sobre todos los

demás? La palabra “único” nos viene del número “uno”; que es
singular, y sin compañía. Eso significa que es diferente de todos los
otros y no tiene igual o semejante. El número uno es indivisible. De
esta manera Dios se nos presenta como un ser único, porque no hay
otro como él. Por eso se dice: “Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”
(Dt. 6:4). La Biblia como libro es “único”, y es uno, pues mantiene una
singularidad sobre todos los demás libros con su contenido.
La Biblia es única en su continuidad. Fue escrita en uno periodo de
unos 1.500 años; a lo largo de unas 60 generaciones y por unos 40
autores, de todas las clases sociales, incluyendo reyes, campesinos,
filósofos, pescadores, poetas, estadistas, eruditos. Fue escrito en
diferentes lugares que incluía: desiertos, cárceles, palacios, viajes, y
en una isla como lo hizo Juan con su Apocalipsis. Fue escrita bajo
distintos estados de ánimo, que incluyó el gozo de un David, o la
tristeza de un Jeremías. Fue escrita en tres idiomas: hebreo, arameo y
griego. Además fue escrita en tres continentes: Asia, África y Europa.
La Biblia es única porque contiene prosa, poesía, narrativa histórica,
romance, derecho, biografía, parábolas, alegorías y profecías. Ningún
otro libro llega a tener tanta variedad como parte de sus escritos como
lo tiene la Biblia. La Biblia se dirige a cientos de temas difíciles, sin una
sola contradicción. Y aunque es cierto que es un libro de una gran
diversidad, sin embargo, a pesar de esto, se desarrolla una sola
historia continuada, y lo hace sin contradecirse.
El tema central de la Biblia es la salvación del hombre. De de allí que
la Biblia tenga a Dios como su autor principal. Él es único, pero se nos
ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo. En su tema sobre la
salvación, nos presenta al salvador y Señor Jesucristo. Como alguien
lo dijo: “Hay una vena que recorre toda la Biblia con la sangre de
Cristo”. ¿Por qué decimos que la Biblia es inspirada por Dios,
haciéndola única y perfecta para ser obedecida?
I. CONOZCAMOS EL PROCESO QUE DIOS USÓ PARA INSPIRAR
A SU PROPIA PALABRA QUE LA HACE ÚNICA
1. La forma como se dio su revelación.
Antes que el hombre pusiera en escrito la palabra de Dios, ésta tenía
que ser revelada. Así que este es el proceso mediante el cual los
“santos hombres de Dios” escucharon del mismo Señor lo que él
mismo quiso que fuera escrito. Para esto, Dios se valió de distintos
medios de modo de dar a conocer su especial revelación. De esta
manera podemos saber que Dios habló por medio de sus ángeles (Gn.
18; Lc. 1-2). Habló por medio de su voz audible (Gn. 3:9-19). Lo hizo
hablando con voz suave y apacible (1 Re. 19:11-12).
Dios nos habló por medio de su naturaleza (Sal. 19), y también lo hizo
a través de animales (Nn. 28:28). Pero también lo hizo a través de
sueños (Gn. 28:12), de visiones (Is. 6:1-6). Y en lo que podamos
llamar la “revelación previa”, lo hizo a través de la llamada
“Cristofanía”, lo que también se conoce como la “teofanía”.
Desconocemos los detalles cómo Dios se les reveló a esos hombres
antiguos, pero contamos con la seguridad que la “profecía no fue
traída por voluntad humana”. Los hombres de Dios hablaron bajo la
inspiración divina (2 Pe. 1:21). La Biblia que es la base de nuestra
autoridad tiene el soplo divino para ser usada con poder donde se
predique.
2. La forma cómo se dio su inspiración.
¿Qué significa esto? Bueno, este es el proceso mediante el cual el
hombre plasmó en un papiro o pergamino lo que Dios le habló. Así
como al principio de la creación del hombre Dios sopló “aliento de
vida”, y fue el hombre un “alma viviente”, así también Dios “sopló” en
la mente del hombre las palabras que luego serían escritas. El texto
que estamos considerando nos afirma la inspiración por si misma de la
Biblia (v. 17). El apóstol Pablo confirma la inspiración de la Biblia al
decir que la muerte y la resurrección de Cristo fue “conforme a las
Escrituras” (1 Cor. 15: 3, 4).
Cuando escribe a los hermanos de Tesalónicas les recuerda que ellos
recibieron, no la palabra de los hombres, sino “la palara de Dios” (1
Tes. 2:13). Y Pedro, quien también creía que los escritos de Pablo
eran inspirados (2 Pe. 3:15, 16), nos reafirma su creencia en la
inspiración de la palabra de Dios (2 Pe. 3:2). No sabemos cómo lo hizo
Dios, pero él tuvo que supervisar todo ese proceso hasta que el
hombre lograra escribir lo que ya él había determinado. Aunque
algunos cuestionan la inspiración total de la Biblia, otros creemos que
“toda la Escritura es inspirada por Dios”. Es el único Libro que vino del
cielo.
3. La forma cómo se da la iluminación.
Es el proceso mediante el cual la palabra inspirada por Dios llega a
cada corazón. Este es el trabajo que pasa del hombre, con su propio
estilo, a la obra del Espíritu Santo, quien enciende la luz en cada
corazón hasta convencer y convertir a cada persona por medio del
sacrificio que hizo Jesucristo en la cruz. Es en efecto, el momento
cuanto el Espíritu Santo te convence de pecado, juicio y verdad. Es el
momento cuanto la obra divina, utilizando la palabra, trae convicción y
arrepentimiento al hombre pecador.
La iluminación de la palabra nos recuerda el momento cuando Esdras
leyó el libro de la ley durante el regreso del cautiverio, y el pueblo se
compungió de corazón al oír la palabra de Dios (Neh. 8:1-12). Con
esto afirmamos que cuando la palabra de Dios es expuesta, y ella cae
en buena tierra, dará su fruto “a ciento por uno”. De todo esto se
desprende que cada persona que ha oído la voz de Dios a través de la
palabra expuesta, su corazón queda iluminado, compungido y el paso
final será una entrega total al Señor. La palabra “viva y eficaz” hace la
obra completa.
II. CONOZCAMOS LAS PRUEBAS DE LA INSPIRACIÓN QUE
HACEN ÚNICA A LAS SAGRADAS ESCRITURAS
1. Hay una prueba arqueológica.
En su libro: “Y la Biblia tenía Razón”, Werner Keller, científico alemán
convertido al Señor, se dio a la tarea de comprobar que las referencias
a lugares, personajes y eventos que se registran en la Biblia, se
pueden comprobar a través de esta ciencia. Estos descubrimientos
arqueológicos han arrojado mucha luz para entender aún mejor la
palabra de Dios y saber que los que creemos en ella no somos
ignorantes e iletrados que lo único que hacemos es poner nuestra la fe
en “un libro negro” al que se ha dado por llamar la Biblia. Así que lo
más grande de la Biblia es que los hombres que se han convertido por
ella, que antes negaban su poder y eficacia, ahora ellos se han dado a
la tarea de comprobar que “la Biblia tenía razón”, y que todo lo
descubierto desde el fondo de la tierra, después de muchos años, han
revelado, por ejemplo, que el lugar donde nació Abraham es real. Que
los tiempos cuando vivió José son auténticos. Que el sello de Baruc, el
escriba de Jeremías encontrado, es el mismo... Y así, gracias a la
arqueología, la Biblia es un libro de confianza que puede probarse.
2. Hay una prueba científica (Job 26:7).