Tesis sobre municipalismo libertario [1

]
MURRAY BOOKCHIN
Burlington (Vermont), 9 de septiembre de 1984.
Theses on libertarian municipalism
Históricamente, la teora ! la pr"ctica social radical se han centrado sobre dos campos de la acti#idad social
humana$ el lugar de traba%o ! la comunidad. & partir de la creación del 'stado(nación ! de la )e#olución
*ndustrial, la economa ha ido ad+uiriendo una posición predominante sobre la comunidad, ! no sólo en la
ideologa capitalista, sino tambi-n en los di.erentes socialismos, libertarios ! autoritarios, +ue han ido
apareciendo en el /ltimo siglo. 'ste cambio de posición del socialismo desde un en.o+ue -tico a uno económico
es un problema de enormes proporciones +ue ha sido ampliamente debatido. 0o m"s rele#ante para el tema +ue
nos ata1e es +ue los propios socialismos mu! pronto ad+uirieron in+uietantes atributos burgueses, un desarrollo
principalmente re#elado por la #isión mar2ista de buscar la emancipación humana a tra#-s del dominio de la
naturale3a, un pro!ecto histórico +ue presumiblemente establece la 4dominación del hombre por el hombre5, es
el ra3onamiento mar2ista ! burgu-s del nacimiento de una sociedad de clase como precondición a la
emancipación humana.
6esa.ortunadamente, el ala libertaria del socialismo 7los anar+uistas7 no ha a#an3ado consistentemente en la
pre#alencia de lo moral sobre lo económico. 8ui3" pueda comprenderse a partir del nacimiento del sistema
.abril, locus classicus de e2plotación capitalista, ! del proletariado industrial como portador de la nue#a
sociedad. 9on todo su .er#or moral, la adaptación sindical a la sociedad industrial ! la imagen del sindicalismo
libertario como in.raestructura del mundo liberado, supuso un preocupante cambio de en.o+ue desde el
comunitarismo hacia el industrialismo, de #alores comunales a #alores .abriles.:;< &lgunos traba%os +ue han
ad+uirido santidad doxográfica dentro del sindicalismo han ser#ido para enaltecer el signi.icado de la ."brica !,
de .orma m"s general, el lugar de traba%o dentro de la teora radical, por no hablar del papel mesi"nico
delproletariado. =o es preciso e2aminar a+u los lmites de este an"lisis, de .orma super.icial, puede decirse +ue
est"n %usti.icados por los hechos acaecidos en la -poca de la >rimera ?uerra @undial ! los a1os AB. Ho! en da
la situación es distinta, ! el hecho de +ue podamos criticarlos con la so.isticación +ue nos da una perspecti#a de
d-cadas, no nos da derecho a recha3ar condescendientemente el socialismo proletario por su .alta de #isión a
largo pla3o.
Cin embargo debe hacerse una mati3ación$ la ."brica !, en la ma!or parte de la historia, el lugar de traba%o 7
%unto a la .amilia patriarcal7, ha sido el espacio primario no sólo de la e2plotación, sino tambi-n de la %erar+ua.
0a ."brica no ha ser#ido precisamente para 4disciplinar5, 4unir5 ! 4organi3ar5 al proletariado capacit"ndolo
para el cambio re#olucionario, sino para instruirlo en los h"bitos de la subordinación, la obediencia ! el traba%o
alienante. 'l proletario, al igual +ue todos los sectores oprimidos de la sociedad, #uel#e a la #ida cuando se
despo%a de sus h"bitos industriales ! entra en la acti#idad libre ! espont"nea de participar en su comunidad, es
decir, el proceso #ital +ue da signi.icado a la propia comunidad. 'ntonces los traba%adores se despo%an de su
naturale3a estricta de clase, +ue no es sino la contrapartida del status de burguesa, ! se re#ela su naturale3a
humana. 0a idea an"r+uica de comunidades descentrali3adas, colecti#amente gestionadas, sin 'stado ! con una
democracia directa ((una con.ederación de municipios o comunas(( habla por s sola, as como en su .ormulación
m"s e2plcita a tra#-s de los traba%os de PIERRE-JOSEPH PROUDHON ! PIOTR KROPOTKIN, +ue e2presan el
papel trans.ormador del municipalismo libertario como marco #ertebrador de una sociedad liberadora, enrai3ada
en una -tica no %er"r+uica de unidad en la di#ersidad, auto.ormación ! autogestión, complementariedad ! apo!o
mutuo.
0a comuna, en cuanto municipio o ciudad, debe e#itar #erse reducida a un papel puramente .uncional de la
es.era económica, donde los seres humanos tienen oportunidad de reali3ar acti#idades no agrcolas, o
comocentro de implosión 7usando la terminologa de LEWIS MUMFORD7 de intenso intercambio !
pro2imidad, con el ob%eto de mostrar su .unción histórica en la trans.ormación de una población casi tribal,
unida por la3os de sangre ! de costumbre, en un cuerpo poltico de ciudadanos unidos por #alores -ticos basados
en la ra3ón.
'sta .unción abiertamente trans.ormadora reunió al extraño o forastero en un #nculo compartido con
el genoi tradicional, creando as una nue#a es.era de interrelaciones$ el reino del polissonomos, literalmente la
gestión de la polis o ciudad. 's precisamente a partir de esta con%unción de nomos ! de polis +ue deri#a la
palabra política, una palabra +ue ha sido desnaturali3ada ! reducida a mero arte de gobernar el 'stado.
*gualmente, la palabra polis ha sido indebidamente traducida como Estado. 'stas distinciones no son meras
dis+uisiciones etimológicas$ re.le%an una aut-ntica degradación de estos conceptos, siendo todos ! cada uno de
ellos de enorme importancia para legitimar .ines ideológicos. 0os antiautoritarios sienten recha3o .rente a esta
degradación del t-rmino sociedad entendido como 'stado, ! con ra3ón. 'l 'stado, tal como lo conocemos, es un
aparato autónomo destinado a dominar a las clases, es un monopolio pro.esionali3ado de la #iolencia con la
.inalidad de asegurar la sub!ugación ! la e2plotación del hombre por el hombre. 0as teoras antropológicas !
sociales nos ense1an cómo el 'stado ha ido emergiendo lentamente a partir de relaciones %er"r+uicas m"s
abiertas, tambi-n nos ense1an sus distintas .ormas ! cu"les son sus grados de desarrollo, ! cómo se dibu%an
dentro del concepto de 'stado(nación moderno. &s mismo nos est"n ense1ando, mu! posiblemente, cu"l podra
ser el .uturo, con el 'stado en su .orma absolutamente totalitaria. &s pues, los antiautoritarios saben tambi-n
cómo las nociones de .amilia, lugar de traba%o, ! di#ersas .ormas culturales de asociación 7en el sentido m"s
completo ! antropológico de la palabra cultura7, las relaciones interpersonales !, de .orma general, la es.era
pri#ada de la #ida, son singularmente sociales ! se di.erencian intrnsecamente del estatismo.
0o social ! el estatismo pueden in.iltrarse el uno en el otro, as, en este sentido, los antiguos despotismos
re.le%aban la soberana patriarcal del oikos. 0a absorción de lo social por el moderno ! gigantesco estado
totalitario re.le%a la ampliación del concepto de burocracia 7tanto en sus es.eras psicoterap-uticas ! educati#as,
como en la es.era administrati#a tradicional7 e#idenciando las imper.ecciones +ue e2isten en todos los modos
de organi3ación social.
'l surgimiento de la ciudad nos o.rece di#ersos grados de desarrollo, no sólo con respecto a la nue#a es.era de
la humanitas uni#ersal, di.erenciada del grupo parro+uial, nos abre la posibilidad del espacio libre de un nue#o
ci#ismo, di.erenciado de las gemeinschaften basadas en los la3os tradicionales ! biológicos. &s mismo nos
o.rece el reino del polissonomos, la gestión de la polis por un cuerpo poltico de ciudadanos libres, en resumen,
el reino de la poltica m"s all" de lo estrictamente social ! de la mera gestión del 'stado.
0a historia no nos muestra una es.era de lo poltico en estado puro, tampoco nos da e%emplos de las relaciones
sociales no %erar+ui3adas m"s +ue a ni#el de aldeas ! bandas, ! tan sólo en una -poca mu! reciente ha empe3ado
a mostrarnos instituciones puramente estatistas. 'l t-rmino pureza es un concepto +ue sólo puede emplearse en
teora social a costa de perder cual+uier contacto con la realidad histórica. Cin embargo, e2isten apro2imaciones
a la poltica, in#ariablemente de car"ter c#ico, +ue no tienen una base estrictamente social o estatista$ la
democracia ateniense, las asambleas municipales de =ue#a *nglaterra, las asambleas de sección ! la 9omuna de
>ars en 1D9A, por citar tan sólo los e%emplos m"s conocidos. 6e duración considerable en algunos casos,
e.meras en otros, en todo caso marcadas por los numerosos elementos de opresión +ue e2istan en sus
respecti#as -pocas, no de%an de constituir un con%unto desigual +ue o.rece la imagen de un status poltico ni
parlamentario ni burocr"tico, ni centrali3ado ni pro.esionali3ado, ni social ni estatal, sino m"s bien c#ico en su
reconocimiento del papel de la ciudad en la trans.ormación de una población o de una
aglomeración monádica de indi#iduos en una ciudadana construida sobre la base de modos -ticos ! racionales
de asociación.
6e.inir lo social, lo poltico ! lo estatal en su especi.icidad categórica ! obser#ar la ciudad en su e#olución
histórica como el espacio en el cual emerge lo poltico, distingui-ndose de lo social ! lo estatal, implica abrir
campos de in#estigación cu!a importancia program"tica es enorme. 0a -poca moderna se de.ine cívicamente por
la urbani3ación, concepto despo%ado de cual+uier noción de lo urbano, +ue amena3a con englobar la ciudad ! el
campo, con#irtiendo as la dial-ctica histórica en algo ininteligible en la actualidad. 0a con.usión entre la
di.usión de la urbani3ación ! de lo urbano sigue siendo tan oscura ho! da, como la con.usión e2istente entre
sociedad ! 'stado, colecti#i3ación ! nacionali3ación o, en este sentido, poltica ! parlamentarismo.
0a urbs dentro de la tradición romana se re.era a los aspectos .sicos de la ciudad, a sus edi.icios, pla3as, calles,
di.erenci"ndose de la civitas, la unión de ciudadanos en un cuerpo poltico. 'stos dos conceptos no .ueron
intercambiables hasta la -poca .inal del *mperio, cuando el concepto de ciudadanía !a haba decado, ! haba
sido reempla3ado por t-rminos +ue di.erenciaban castas, ! +ue estaban condicionados por el *mperio )omano,
esto nos muestra un hecho altamente rele#ante ! sustancioso. 0os ?racos intentaron con#ertir
la urbs en civitas para recrear nue#amente la ekklesia ateniense, a e2pensas del Cenado de )oma. Cin embargo
.racasaron ! la urbs de#oró a la civitas ba%o la .orma del *mperio. Ce supone +ue los ciudadanos libres, +ue
.ormaban la columna #ertebral de la )ep/blica, ! +ue pudieron haberla trans.ormado en una democracia, una
#e3 +ue bajaron de las Siete Colinas en las +ue )oma se .undó se empeueñecieron, usando la terminologa
de HEINRICH HEINE. 0a idea de !oma en tanto +ue patrimonio -tico, se .ue reduciendo en proporción directa al
crecimiento de la ciudad. & partir de entonces, 4cuanto m"s creca )oma, m"s se dilató esta idea, el indi#iduo se
perdió en ella, los grandes persona%es +ue conser#aban cierta eminencia se guiaban por esta idea, lo +ue
ahondaba m"s a/n la distancia con la mediocridad del resto5.
&+u podemos obtener una ense1an3a ! aprender de los peligros de la %erar+ua ! de la grandeza, pero tambi-n
un sentido intuiti#o de la distinción entre la urbani3ación ! lo urbano, el crecimiento de la urbs a e2pensas de
la civitas. &dem"s surge otra cuestión$ Etiene signi.icado la civitas o el cuerpo poltico si no tiene tambi-n
cuerpo, literal e incluso protopl"smicamenteF ROUSSEAU nos recuerda +ue 4las casas .orman la localidad, pero
(sólo) los ciudadanos .orman la ciudad5. 0os habitantes de la urbs entendidos como simple cuerpo electoral, o
!a usando el t-rmino m"s degradante utili3ado por el 'stado$ 4contribu!entes5 7un t-rmino +ue es realmente
un eu.emismo aplicado a un su%eto7 se trans.orman en abstracciones !, a partir de entonces, en
simples criaturas del Estado, utili3ando la terminologa %urdica norteamericana en relación al status legal de lo
+ue es una entidad municipal ho! da. Gnas personas cu!a /nica .unción poltica es la de #otar delegados, no son
personas en absoluto$ es una masa, una aglomeración de mónadas. 0a poltica di.erenciada de lo social ! lo
estatal, implica la reestructuración de esas masas en asambleas totalmente articuladas, implica as mismo la
.ormación de un cuerpo poltico +ue comparta un espacio de debate, racionalidad compartida, e2presión libre !
mecanismos radicalmente democr"ticos de toma de decisiones.
'ste proceso es interacti#o ! auto.ormati#o. Ce puede estar de acuerdo con MARX en la idea de +ue los hombres
se .orman a s mismos como productores de cosas materiales, con FICHTE en +ue son indi#iduos -ticamente
moti#ados, con ARISTÓTELES en +ue son habitantes de una polis, o con BAKUNIN a.irmando +ue los hombres
son +uienes buscan la libertad. Cin embargo, cuando no ha! una autogestión en cada una de esas es.eras de la
#ida 7económica, -tica, poltica ! libertaria7, la .ormación del car"cter +ue trans.orma al hombre de ob%eto
pasi#o en su%eto acti#o es, lamentablemente, ine2istente. 0a indi#idualidad se desarrolla como .unción de
lagestión, o me%or toda#a de la participación en la comunidad, en la misma medida en +ue la gestión lo hace
como .unción de la indi#idualidad. &mbos conceptos son parte del proceso .ormati#o +ue los alemanes
denominan bildung ! los griegos denominan paideia. 'l lugar donde se desarrolla lo ci#il, tanto si es la polis, la
ciudad o el #ecindario, es la cuna de la ci#ili3ación humana, tras el proceso de sociali3ación +ue proporciona la
.amilia. H para complicar a/n m"s las cosas, la civilización c#ica es simplemente otra .orma de politi3ación, +ue
con#ierte una masa en un cuerpo poltico, deliberati#o ! racional. &lcan3ar este concepto de civitaspresupone
+ue el ser humano es capa3 de reunirse con.ormando algo m"s +ue la suma de mónadas aisladas, debatir
directamente mediante .ormas de e2presión más allá de las simples palabras ! ra3onar en .orma directa, cara a
cara, llegando pac.icamente a una base com/n de entendimiento +ue permita tomar decisiones .actibles !
lle#arlas a cabo sobre principios democr"ticos. 'n la .ormación ! el .uncionamiento de estas asambleas tambi-n
se est"n .ormando los propios ciudadanos, !a +ue la poltica +ueda #aca si no tiene un car"cter educati#o ! su
.le2ibilidad inno#adora no promue#e la .ormación de las personalidades indi#iduales.
&s pues, el municipio no es tan sólo un lugar donde uno #i#e, una inversión en .orma de #i#ienda, ser#icios de
salud ! seguridad, un empleo, una biblioteca ! una serie de e+uipamientos culturales. 0a di.usión de lo urbano
ha dado lugar, históricamente, a una amplia trans.ormación de la humanidad desde .ormas tribales hasta .ormas
c#icas de #ida, lo cual tiene un car"cter tan re#olucionario como la transición de la ca3a a la agricultura, o de la
agricultura a la industria. & pesar de los absorbentes poderes del 'stado, ha habido un posterior desarrollo +ue ha
combinado ci#ismo con nacionalismo, ! poltica con gestión p/blica, la !evolución "rbana, tal como la ha
denominado VERE GORDON CHILDE, ha sido un cambio tan grande como la re#olución agrcola o la re#olución
industrial. &dem"s se puede comprobar +ue el 'stado(nación, al igual +ue sus predecesores, lle#a en las entra1as
mucho de este pasado sin digerirlo del todo a/n. 0a urbani3ación puede completar a+uello +ue los c-sares
romanos, las monar+uas absolutas ! las rep/blicas burguesas no pudieron 7destru!endo incluso la herencia de
la propia re#olución urbana7, aun+ue en cual+uier caso a/n no ha terminado de hacerlo.
&ntes de entrar en las implicaciones re#olucionarias de un en.o+ue basado en el municipio libertario ! de #ol#er
sobre poltica libertaria, es necesario estudiar un problema teórico$ la acción poltica como algo distinto de la
simple administración. 'n este punto, MARX, en su an"lisis sobre la 9omuna de >ars de 18D1, ha construido
una teora social radical considerablemente per%udicial. 0a combinación e2istente en la 9omuna de poltica
delegada ! acción e%ecuti#a por los propios administradores, hecho +ue MARX celebró pro.usamente, supuso el
ma!or .racaso de esta re#olución. ROUSSEAU, con bastante ra3ón, planteaba +ue el poder popular no se puede
delegar sin +ue se destru!a. I bien se tiene una asamblea popular +ue ostenta todos los poderes, o bien esos
poderes los ostentar" el 'stado. 'l problema del poder delegado in.ectó por completo el sistema de conse%os
(so#iets, !aten) ! la 9omuna de 18D1 !, por supuesto, los sistemas republicanos en general, tanto de car"cter
nacional como municipal. 0a e2presión democracia representativa constitu!e una contradicción terminológica.
Gn pueblo no puede constituirse en polissonomos delegando el nomos, la acción legislati#a o nomothesia en
cuerpos +ue los e2clu!en del debate, el ra3onamiento ! la toma de decisiones, procesos +ue son la esencia de la
poltica. =o menos lesi#a es la entrega a la administración 7mera e%ecutora de las polticas7 del poder de
.ormular +u- puede +uedar al margen de la acti#idad gestora del 'stado.
0a supremaca de la asamblea como .ormuladora de polticas por encima de cual+uier organismo administrati#o
es la /nica garanta, en caso de +ue e2ista, de la supremaca de la poltica sobre la mera gestión estatal. 'ste
grado per.ecto de supremaca tiene una importancia crucial dentro de una sociedad +ue contiene e2pertos !
especialistas en las operaciones de la ma+uinaria social, mientras +ue el problema del mantenimiento de la
supremaca de la asamblea popular sólo se presenta durante el perodo de tr"nsito de una sociedad
administrati#amente centrali3ada hacia una sociedad descentrali3ada. Tan sólo cuando las asambleas populares,
tanto en los barrios de las ciudades como en los pueblos pe+ue1os, mantengan la ma!or ! m"s estricta #igilancia
sobre cual+uier tipo de organismo de coordinación con.ederal, se podr" elaborar una aut-ntica democracia
libertaria. 'structuralmente, esta cuestión no supone problema alguno. 0as comunidades se han apo!ado en
e2pertos ! administradores desde hace tiempo, sin perder por ello su libertad. 0a destrucción de estas
comunidades ha sido debida m"s bien a un acto del 'stado, no de la administración. 0as corporaciones
sacerdotales ! las %e.aturas se han apo!ado desde siempre en la ideologa ! m"s a/n en la ingenuidad humana,
sin necesidad de recurrir a la .uer3a como instrumento primario de opresión, para atenuar el poder popular !,
.inalmente, eliminarlo.
Hasta ahora el 'stado no ha podido absorber nunca la totalidad de la #ida, este es un hecho descrito
por KROPOTKIN, en El apo#o mutuo, cuando describe el rico conte2to e2istente en la #ida c#ica incluso en las
comunas olig"r+uicas medie#ales. 'n e.ecto, la ciudad ha constituido siempre el contrapeso .rente a los estados
nacionales e imperiales, hasta los tiempos presentes. AUGUSTO ! sus herederos hicieron de la supresión de la
autonoma municipal un elemento cla#e de la administración imperial romana, al igual +ue los monarcas
absolutos de la -poca de la )e.orma. 4'char aba%o las murallas de las ciudades5 .ue la poltica central de LUIS
XIII ! del 9ardenal RICHELIEU, una poltica +ue salió a la super.icie a1os m"s tarde, cuando el 9omit- de Calud
>/blica de ROBESPIERRE hi3o ! deshi3o a su anto%o para restringir los poderes de la 9omuna entre 1D9A ! 1D94.
0a!evolución "rbana ha rondado al 'stado como un poder dual irreprimible, un desa.o potencial al poder
centrali3ado a lo largo de la ma!or parte de la historia. 'sta tensión prosigue ho! en da, como e#idencian los
con.lictos entre el 'stado centrali3ado ! las municipalidades en toda =orteam-rica e *nglaterra. 's a+u, en el
entorno m"s inmediato del indi#iduo 7la comunidad, el #ecindario, el pueblo, la aldea7, donde la #ida pri#ada
se #a ligando lentamente con la #ida p/blica, es el aut-ntico lugar para un .uncionamiento a ni#el de base,
siempre ! cuando la urbani3ación no ha!a destruido totalmente las posibilidades para ello. 9uando la
urbani3ación ha!a borrado lo urbano de tal manera +ue la ciudad care3ca por completo de identidad propia,
cultura ! espacios para relacionarse socialmente, cuando le .alten las bases para la democracia 7no importa con
+u- palabras la de.inamos7, entonces habr" desaparecido la identidad de la ciudad, ! la cuestión de las .ormas
re#olucionarias ser" tan sólo un .antasmal %uego de abstracciones.
>or la misma ra3ón, ning/n smil radical basado en .órmulas libertarias ni en sus posibilidades tiene sentido
cuando se carece de la conciencia radical +ue dar" contenido ! sentido a estas .ormas. =o debe haber ninguna
duda de +ue cual+uier .orma democr"tica o libertaria puede ser empleada contra el ideal de libertad si se concibe
de una .orma es+uem"tica, con .ines abstractos carentes de esa sustancia ideológica ! de esa organicidad a partir
de la cual estas .ormas dibu%an su sentido liberador. &dem"s, sera ingenuo pensar +ue .ormas tales como el
barrio, el pueblo ! las asambleas comunales populares podran alcan3ar el ni#el de la #ida p/blica libertaria, o
llegar a crear un cuerpo poltico libertario, sin un mo#imiento poltico +ue .uera altamente consciente, +ue
estu#iera bien organi3ado ! .uera program"ticamente coherente. Cera igualmente ingenuo pensar +ue tal
mo#imiento libertario podra nacer sin la intelligentsia radical indispensable, cu!o medio es esa misma #ida
comunal intensamente #ibrante 7ha! +ue rememorar a este respecto a la intelligentsia .rancesa de la *lustración,
! la tradición +ue creó en los uartiers ! ca.-s de >ars7, ! en ning/n caso sir#e a tal .in el conglomerado de
intelectuales an-micos +ue copan las academias e institutos de la sociedad occidental.:A< & menos +ue los
anar+uistas se decidan a desarrollar este estrato de pensadores de menor esplendor implicados en la #ida p/blica
! en constante comunicación con su entorno social, se encontrar"n con el peligro real de trans.ormar las ideas en
dogmas, ! de con#ertirse en herederos por derecho propio de mo#imientos ! gentes ancestrales +ue pertenecen a
otra -poca histórica.
's indudable +ue uno puede ponerse a %ugar ! perderse entre t-rminos
como municipios ! comunidad, asambleas ! democracia directa, perdiendo de #ista las clases, etnias, !
di.erentes g-neros +ue con#ierten palabras tales como el pueblo en algo sin sentido, en abstracciones casi
oscurantistas. 0as asambleas de sección de 1D9A no sólo se #ieron .or3adas a un con.licto con instituciones m"s
burguesas como la 9omuna de >ars o la 9on#ención =acional, sino +ue se con#irtieron ellas mismas en un
campo de batalla entre los estratos de propietarios ! de no propietarios, entre realistas ! demócratas, entre
moderados ! radicales. 8uedarnos e2clusi#amente en este ni#el económico sera tan erróneo como ignorar las
di.erencias de clase por completo, ! hablar sólo de fraternidad, libertad e igualdad, como si estas palabras
.ueran algo m"s +ue retórica. Cin embargo, se ha escrito !a bastante para desmiti.icar los lemas de las grandes
re#oluciones burguesas, en e.ecto, se ha hecho tanto para reducir estos lemas a meras re.le2iones de intereses
egostas burgueses +ue corremos el riesgo de perder de #ista cual+uier dimensión utópica popular +ue tu#ieran
consigo. 6espu-s de todo lo +ue se ha dicho sobre los con.lictos económicos +ue di#idieron las re#oluciones
inglesa, americana ! .rancesa, las .uturas re#isiones históricas de estos dramas deberan ser#ir para re#elarnos
me%or el p"nico burgu-s a cual+uier tipo de re#olución, su conser#adurismo innato ! su procli#idad a
comprometerse a .a#or del orden establecido. Tambi-n sera de gran utilidad +ue la historia ense1ara cómo los
estratos re#olucionarios de cada -poca empu%aron a los re#olucionarios burgueses mucho m"s all" de los
con.ines conser#adores +ue -stos establecan, lle#"ndolos a interesantes situaciones de principios democr"ticos,
en las +ue los burgueses nunca se han sentido demasiado cómodos. 0os di#ersos derechos .ormulados por estas
re#oluciones no se consiguieron gracias a los burgueses, sino a pesar de ellos, como sucedió con los gran%eros
libres norteamericanos de la d-cada de 1DDB ! los sans culottes de la d-cada de 1D9B ((! su .uturo se cuestiona
cada #e3 m"s en un mundo crecientemente corporati#o ! cibern-tico.
Cin embargo, estas tendencias actuales ! .uturas de car"cter tecnológico, social ! cultural, +ue se agitan !
amena3an con descomponer la estructura de las clases tradicionales nacida en la )e#olución *ndustrial,
posibilitan el surgimiento de un inter-s general di.erente a los intereses de clase creados durante los dos /ltimos
siglos. 0a palabra pueblo puede #ol#er a incorporarse al #ocabulario radical, no como una abstracción
oscurantista, sino como una e2presión cu!o signi.icado #iene asociado a una capa social de desarraigo
progresi#o, de .luide3 ! despla3amiento tecnológico, +ue !a no es capa3 de integrarse en una sociedad
cibern-tica ! altamente mecani3ada. & esta capa social sin acceso a la tecnologa podemos a1adirle los %ó#enes !
los ancianos, +ue se en.rentan a un .uturo bastante dudoso en un mundo +ue !a no puede de.inir los roles +ue la
gente desempe1a en la economa ! la cultura. 'stas capas sociales !a no enca%an adecuadamente en una di#isión
simplista de con.lictos de clase, +ue la teora radical estructuraba alrededor de los trabajadores asalariados !
el capital.
'l concepto de pueblo puede retornar a nuestra -poca con otro sentido m"s, como un inter$s general +ue se
.orma a partir de la preocupación p/blica por temas ecológicos, comunitarios, morales, de g-nero o culturales.
Cera adem"s mu! poco prudente subestimar el papel primordial de estos intereses ideológicos aparentemente
marginales. 9omo insista FRANZ BORKENAU hace cerca de cincuenta a1os, la historia del siglo pasado nos
muestra m"s +ue claramente cómo el proletariado puede enamorarse m"s intensamente del nacionalismo +ue del
socialismo, ! guiarse m"s por intereses patrióticos +ue por intereses de clase, tal ! como podra apreciar
cual+uiera +ue #isite 'stados Gnidos en la actualidad. &parte de la in.luencia histórica +ue tienen mo#imientos
ideológicos tales como el 9ristianismo o el *slam 7los cuales muestran toda#a el poder +ue tiene la ideologa
sobre intereses materiales7, nos en.rentamos con el poder de la ideologa para a#an3ar en una dirección
socialmente progresista, principalmente las ideologas ecologistas, .eministas, -tnicas, morales !
contraculturales, en las +ue se encuentran numerosos componentes anar+uistas, paci.istas ! utópicos +ue est"n
esperando a ser integrados dentro de una #isión de con%unto coherente. 'n cual+uier caso, los nue#os
mo#imientos sociales se est"n desarrollando alrededor nuestro, cru3ando las lneas tradicionales de clases. &
partir de este .ermento a/n se puede elaborar un inter-s general con miras mucho m"s amplias, nue#o ! de
ma!or creati#idad, +ue los intereses particulares con orientación económica del pasado. H ser" a partir de este
punto +ue el pueblo pueda renacer ! dirigirse hacia las asambleas, un pueblo +ue transciende los intereses
particulares ! otorga una ma!or rele#ancia a la orientación municipal libertaria.
'n un momento en +ue la imagen orJelliana de %&'( puede trasladarse claramente en la megalópolis de un
'stado altamente centrali3ado ! una sociedad altamente corporati#i3ada, debemos e#aluar +u- posibilidades
e2isten de contraponer a este desarrollo estatista ! social una tercera es.era de acción humana$ la situación
poltica +ue supone el municipio, el desarrollo histórico de la )e#olución Grbana, +ue no ha podido ser digerido
totalmente por el 'stado. 0a re#olución siempre se traduce en una dualidad de poderes$ el sindicato obrero,
so#iet o conse%o, ! la 9omuna, todos ellos orientados contra el 'stado. Ci e2aminamos cuidadosamente la
historia, #eremos +ue la ."brica, criatura de la racionali3ación burguesa, no ha sido nunca el lugar de la
re#olución. 0os traba%adores re#olucionarios por e2celencia 7los espa1oles, los rusos, los .ranceses ! los
italianos7 han sido principalmente clases de transición, a/n m"s, estratos sociales agrarios en descomposición
+ue se #ieron su%etos al impacto discordante ! .inalmente corrosi#o de la cultura industrial, ho! da en proceso
de con#ertirse ella misma en tradición. &s es en e.ecto$ all" donde los traba%adores est"n a/n en mo#imiento, su
batalla es totalmente de.ensi#a 7irónicamente se trata de una batalla por mantener el sistema industrial +ue se
en.renta con una deslocali3ación posible gracias a tecnologas cibern-ticas mu! intensi#as en capital7 ! +ue
re.le%a los /ltimos coleta3os de una economa en decadencia.
0a ciudad tambi-n se muere, pero de .orma mu! di.erente a la ."brica. 0a ."brica no .ue nunca un reino de
libertad, siempre .ue el lugar de la super#i#encia, de la necesidad, imposibilitando ! disecando cual+uier
acti#idad humana a su alrededor. 'l nacimiento de la ."brica .ue combatido por los artesanos, por las
comunidades agrarias !, en general, por el mundo de escala m"s humana ! comunal. Tan sólo la ingenuidad
de MARX ! ENGELS, +ue promo#ieron el mito de +ue la ."brica ser#a para disciplinar, unir ! organizar al
proletariado, pudo impulsar a los radicales, ensimismados por el ideal del socialismo científico, a ignorar el
papel autoritario ! %er"r+uico de la ."brica. 0a abolición de la ."brica por el traba%o ecot-cnico, creati#o, e
incluso por dispositi#os cibern-ticos dise1ados para satis.acer las necesidades humanas, es un desideratum del
socialismo en su #isión libertaria ! utópica, es m"s, se trata de una precondición moral para la libertad.
'n contraste, la )e#olución Grbana ha %ugado un papel mu! di.erente. 'sencialmente ha creado la idea
de humanitas uni#ersal ! la comunali3ación de esa humanidad a lo largo de lneas racionales ! -ticas, ha
le#antado los lmites del desarrollo humano impuestos por los #nculos de parentesco, el parro+uialismo del
mundo tradicional ! los e.ectos so.ocantes de la costumbre. 0a disolución de los municipios aut-nticos a manos
de la urbani3ación marcó un punto mu! gra#e de regresión de la #ida social$ supuso la destrucción de la /nica
dimensión humana de asociación cooperati#a ! #ida c#ica +ue %usti.icaba el uso de la palabra civilización, as
como del cuerpo poltico +ue daba signi.icado e identidad a la palabra política. & partir de este momento, cuando
la teora ! la realidad entran en con.licto, uno se %usti.icaba in#ocando la .amosa cita de GEORG LUKACS$ 4K8ue
se .astidie la realidadL5. 0a poltica, tantas #eces degradada por los políticos en mera gestión estatal, tiene +ue
ser rehabilitada por el anar+uismo ! recuperar su signi.icado original como .orma de participación !
administración c#icas en contraposición con el 'stado ! e2tendi-ndose m"s all" de los aspectos b"sicos de
interrelación humana +ue llamamos sociales.:4< 9on un signi.icado totalmente radical, tenemos +ue #ol#er a las
races de la palabra en la polis ! a las emociones inconscientes de las personas para crear un espacio de
interacción racional, -tica ! p/blica, +ue, a su #e3, sir#a de base al ideal de la 9omuna ! de las asambleas
populares de la era re#olucionaria.
'l anar+uismo ha agitado siempre la bandera de la necesidad de una regeneración moral, de una contracultura 7
usando el t-rmino en el me%or de los sentidos7 en contra de la cultura establecida. 9on esto se e2plica el -n.asis
+ue el anar+uismo pone sobre la -tica, su preocupación por la coherencia entre medios ! .ines, su de.ensa de los
derechos humanos ! de los derechos ci#iles, ! especialmente su preocupación por la opresión dentro de cada
aspecto de la #ida. Cin embargo, su imagen de oposición a las instituciones ha resultado m"s problem"tica.
9on#iene recordar +ue en el anar+uismo siempre ha e2istido una tendencia comunalista, no sólo sindicalista o
indi#idualista. &dem"s, esta tendencia comunalista ha mantenido una .uerte orientación municipalista, lo +ue
puede deducirse de los escritos de PROUDHON ! KROPOTKIN. 6e lo +ue se ha carecido, sin embargo, es de un
cuidadoso e2amen del n/cleo poltico de esta orientación$ de la distinción entre las es.eras del discurso, la toma
de decisiones ! de un desarrollo institucional +ue no sea ni social ni estatal. 0a poltica c#ica no es
intrnsecamente poltica parlamentaria, es m"s, si recuperamos el sentido histórico aut-ntico del
t-rmino política dentro de su lugar preciso en un #ocabulario radical, tiene todo el aroma de las asambleas de
ciudadanos atenienses ! sus herederas igualitarias, las asambleas de sección de >ars. Ci conseguimos #ol#er
hacia estas instituciones históricas ! enri+uecerlas con nuestras tradiciones libertarias ! nuestros an"lisis crticos,
de#ol#i-ndolas a la #ida en este mundo tan ideológicamente con.uso, estaremos tra!endo el pasado al ser#icio
del presente en una .orma creati#a e inno#adora. Todas las tendencias radicales est"n cargadas de una parte de
inercia intelectual, tanto las anar+uistas como las socialistas. 0a seguridad +ue nos da la tradición es tan .uerte
+ue puede acabar con toda posible inno#ación, a/n entre los antiautoritarios.
'l anar+uismo est" condicionado por sus reparos hacia el parlamentarismo ! el estatismo. 'sta actitud ha sido
ampliamente %usti.icada por el curso de la historia, pero tambi-n puede lle#ar a una parali3ación mental no
menos dogm"tica en la teora +ue el radicalismo electoral corrupto en la pr"ctica. 6e esta .orma, si el
municipalismo libertario se constru!e como poltica org"nica, es decir, como una poltica +ue emerge de la base
de una asociación cooperati#a humana, !endo hacia la creación de un aut-ntico cuerpo poltico ! de .ormas
participati#as de ciudadana, posiblemente sea -ste el /ltimo reducto de un socialismo orientado hacia
instituciones populares descentrali3adas. Gna caracterstica importante del en.o+ue del municipalismo libertario
es la posibilidad de e#ocar tradiciones #i#as para legitimar estas e2pectati#as, tradiciones +ue, aun+ue son
.ragmentarias e irregulares, a/n o.recen potencialidad para una poltica participati#a de dimensiones globales
.rente al 'stado. 0a 9omuna est" oculta toda#a en los conse%os municipales, las secciones est"n en los barrios !
las asambleas ciudadanas en los municipios, del mismo modo +ue encontramos .ormas con.ederales de
asociación municipal en los #nculos regionales de pueblos ! ciudades. )ecuperar un pasado +ue puede #i#ir !
.uncionar con .ines libertarios, no es, ni mucho menos, estar cauti#o de la tradición$ se trata tan sólo de descubrir
las metas espec.icas humanas de la asociación +ue .orman parte consustancial del espritu humano 7la
necesidad de la comunidad como tal7, +ue han surgido repetidamente en el pasado ! +ue persisten en el
presente como esperan3as permanentes +ue la gente tiene consigo en todas las -pocas, a.lorando en los
momentos de acción ! liberación.
'stas tesis anticipan la posibilidad de un municipalismo libertario, ! una nue#a poltica c#ica en t-rminos de
poder dual +ue puede contraponer las asambleas ! las .ormas con.ederales al 'stado centrali3ado. Tal ! como
est"n ahora las cosas en este mundo orJelliano de la d-cada de 198B, la perspecti#a de este poder dual es sin
duda una de las opciones m"s importantes, sin descartar otras, +ue los libertarios pueden potenciar sin
comprometer sus principios antiautoritarios. 's m"s, estas tesis in#itan a plantearse +ue una poltica org"nica
basada en .ormas participati#as tan radicales de asociación c#ica no de%a de lado el derecho de los anar+uistas a
cambiar los estatutos de pueblos ! ciudades para #alidar la e2istencia de instituciones democr"ticas directas. H si
este tipo de acti#idad lle#a a los anar+uistas a los conse%os municipales, no ha! ra3ón para +ue tal poltica tome
una .orma parlamentaria, particularmente cuando se restringe a un ni#el c#ico ! se posiciona conscientemente
contra el 'stado.:M< 's curioso +ue muchos anar+uistas +ue celebran la e2istencia de empresas
industriales colectivizadas en cual+uier lugar del mundo ! con gran entusiasmo, a pesar de .ormar parte del
entramado económico burgu-s, tienen sin embargo una #isión de la poltica municipal +ue considera con
repugnancia las elecciones de cual+uier tipo, incluso cuando la poltica est" estructurada en torno a asambleas de
barrio, a delegados re#ocables, a .ormas de responsabilidad radicalmente democr"ticas ! redes con un .uerte
#nculo local.
0a ciudad no es congruente con el 'stado. &mbos tienen orgenes mu! di.erentes ! han %ugado papeles mu!
distintos en la historia. 'l 'stado penetra en todos los aspectos de la #ida cotidiana, desde la .amilia a la ."brica,
desde el sindicato a las instituciones municipales, lo cual no signi.ica +ue los indi#iduos celosos de su libertad
deban retirarse de cual+uier tipo de relación humana organi3ada, incluso de su propia piel, para esconderse en un
empreo estado de pure3a ! abstracción +ue se con#alidara con la descripción +ue hace ADORNO del
anar+uismo como un fantasma. Ci ha! alg/n .antasma +ue nos puede rondar, son los +ue toman .orma de rigide3
dogm"tica ! ritual tan sumamente in.le2ible +ue uno cae en un rigor mortis intelectual bastante parecido al +ue
cae el cad"#er congelado cuando alcan3a la eternidad de la muerte. 'l poder de la autoridad para dar ordenes a
los indi#iduos .sicos habr" obtenido entonces una con+uista m"s completa +ue las ordenes imperati#as e%ercidas
a tra#-s de la simple coerción. Habr"n puesto su mano sobre el mismo espritu humano ! su libertad para pensar
de .orma creati#a ! resistir con ideas, a/n cuando la capacidad para actuar est- blo+ueada temporalmente por las
circunstancias.
Nota
:1<$ >ublicado en )ur *eneration, #ol 1N, n. A O 4.
:;<$ 9omo e%emplo particularmente deprimente, sólo ha! +ue leer El organismo económico de la !evolución,
de DIEGO ABAD DE SANTILL!N, traba%o +ue e%erció una considerable in.luencia sobre
la Confederación+acional del ,rabajo -C+,. ! la /ederación 0naruista 1b$rica -/01..
:A<$ & pesar de las #enta%as ! .racasos, ha sido esta intelligentsia radical la +ue ha ser#ido de puntal para cada
pro!ecto re#olucionario en la historia !, de hecho, .ueron ellos +uienes literalmente pro#ectaron la idea del
cambio, a partir de la cual la gente dise1ó sus aspiraciones sociales. PERICLES es un e%emplo de
esta intelligentsia durante el mundo cl"sico, JOHN BAIL o THOMAS MUNZER durante las -pocas del @edie#o !
la )e.orma,DENIS DIDEROT durante la *lustración, ! EMILE ZOLA ! JEAN PAUL SARTRE en -pocas m"s
recientes. 'l intelectual acad-mico es un .enómeno bastante m"s reciente$ una criatura libresca, enclaustrada,
en.ermi3a ! orientada a medrar en su carrera, carente de e2periencia ! pr"ctica en la #ida real.
:4<$ &ntes de .inali3ar este punto, #ale la pena obser#ar +ue la distinción entre lo social ! lo poltico tiene una
larga historia, remont"ndose a la -poca de ARISTÓTELES, ! +ue se ha mantenido a lo largo de toda la historia de
la teora social, hasta -pocas recientes con las teoras de HANNAH ARENDT. 0o +ue se echa de menos en ambos
pensadores es una teora del 'stado, ! por tanto una distinción tripartita en sus escritos.
:M<$ 'spero +ue no se in#o+ue en contra de esta postura al .antasma de PAUL BROUSSE. BROUSSE utili3ó el
municipalismo libertario de la 9omuna, tan ligado a los parisinos de su -poca, en contra de la tradición
comunalista, con la intención de practicar una .orma pura de parlamentarismo burgu-s, no para lle#ar a >ars ! a
los municipios .ranceses en oposición al estado centrali3ado, tal ! como la 9omuna de 1D9A intentó hacer. =o
haba nada de org"nico en su postura sobre municipalismo, ! nada de re#olucionario en sus intenciones. Todo el
mundo est" usando la imagen de la 9omuna para sus propios propósitos$ MARX para anclar su teora de la
4dictadura del proletariado5 en un precedente histórico, LENIN para legitimar su jacobinismo poltico total, ! los
anar+uistas, en .orma m"s crtica, para di.undir el comunalismo.