Universidad Diego Portales

Facultad de Comunicación y Letras
Literatura Creativa
Producción Editorial I
Alumno: Nicolaj Pavlov
Nicolaj Pavlov (Santiago, 1990),
es estudiante de Literatura creativa de la
Universidad Diego Portales.

José Edwards, el arte de señalar un hogar
Nicolaj Pavlov
La imposible ruptura del señor espejo y otros cuentos”, primer volumen de escritos
de José Edwards (Santiago 1910-1970), reúne una variada y extensa selección de cuentos
que el autor trabajó en su intimidad durante más de veinte años y que, sin embargo, nunca
publicó en vida. Asiduo a las tertulias organizados por los integrantes de la generación del
’38 y gran amigo del poeta Eduardo Anguita, Edwards es autor de una obra
desconcertante dentro del panorama literario chileno; una obra que, concebida en el
anonimato y exclusivamente con el objetivo de plantear y sosegar inquietudes existenciales
propias, se caracteriza por una continua sensación de desorden y ambigüedad, y de una
voluntad que quiere asirla o que, en su defecto, se resigna a ser devorado por ella
¿Cómo hablar de una obra construida al margen de la luz pública? ¿Con qué
criterios alabar o, en el caso contrario, sancionar una obra confeccionada y edificada en el
claustro de la intimidad pero cuyo objetivo es permanecer en su confinamiento, continuar
como propiedad de quien la idea, su único receptor; que desconoce audiencia y divulgación
no por el juicio sosegado y obtuso de un mercado editorial, sino porque en su misma
facturación la posibilidad de ser expuesta nunca fue contemplada, rechazando así la lectura
foránea como elemento constitutivo de su orgánica y reconociendo, por el contrario, en el
escritorio de quien la gesta su entorno natural y legítimo?
No es descabellado pensar según estas consideraciones a José Edwards, autor de una
singular obra que nunca conoció la publicación salvo póstumamente: primero a manos de
su círculo más íntimo integrado por, entre otros, Eduardo Anguita, y últimamente por La
Pollera Ediciones, quienes han editado la obra de José Edwards en tres volúmenes: “La
imposible ruptura del señor espejo y otros cuentos”, “Invitación al desorden” y “Teatro”.
¿Qué es lo que hace, sin embargo, singular a la escritura de Edwards? ¿En qué
consiste esta impronta intimista que reniega del ojo externo como fin último? Aunque
dichas aseveraciones pueden resultar un tanto radicales ―ningún proyecto escritural se
puede enajenar, de manera efectiva, de un lector modelo― lo que sí acrecienta o se acentúa
en cambio es el grado en que la escritura se relaciona con quien la ejecuta, en cuanto se
define no por una pretensión de intervenir en un campo cultural determinado o en la
tradición, sino más bien por la posibilidad de ésta de mediar la experiencia de su creador y,
en último término, hacer de sí misma un correlato del peregrinaje de su artífice, en el cual
éste pueda observarse y sopesar el oscuro legajo que una vida llena de incertidumbres y
contradicciones deja tras de sí. Una escritura íntima, en efecto, pero desprendida de la
rigurosidad verosímil y fáctica que una plataforma como el diario puede tener; que echa
mano no a la cotidianeidad como escenario, sino a la ficción, pues la experiencia de la
psiquis requiere de un código cuyas pautas de representación estén dadas por ella.
Si la filosofía, según Novalis, representa la avidez por hallar el hogar en todas
partes, de establecer una relación de posesión con la realidad, no es gratuito el hecho, por lo
tanto, que dicha disciplina sea el gran sustrato vital desde donde la narrativa de Edwards se
configure y arranque, incluso a veces derivando en una suerte de fabulizaciones filosóficas
que divagan a propósito de la existencia de Dios, de la justificación metafísica de la
humanidad o de la viabilidad del doble como método de verificación de uno mismo: “El
mundo de lo reflejado conformaba, a su entender, una especie de Sino irreversible y
todopoderoso, puesto que nadie podía sustraerse o escapar de su propia imagen”.
“posibilidad de ésta [la escritura] de mediar la
experiencia de su creador y, en último término, hacer de sí misma un correlato
del peregrinaje de su artífice, en el cual éste pueda observarse y sopesar el
oscuro legajo que una vida llena de incertidumbres y contradicciones deja tras
de sí.”
Pero estas cavilaciones no tienen su pedestal en lo meramente filosófico; son, con
todo, narraciones, ficciones de una realidad que incorpora en su estratificación la
problemática y la discusión filosófica. Lo ficcional, como fuerza paralela a lo filosófico,
pretender orquestar y ordenar una realidad; en última instancia nombrarla. Y esa realidad
está mediada por el pulso de un sujeto que blande lo literario como antibiótico de sus males
existenciales. En otras palabras, lo literario y lo filosófico como el gesto de trazar un mapa
y estructurarlo, de esbozar una cartografía y disponerse a señalar el sitio del hogar.
En uno de los cuentos que conforman la selección, “El paraíso”, un multimillonario
le encarga a un arquitecto la ardua tarea de idear y levantar un palacio que contenga, de
manera conceptual y figurada, la misma potencialidad de despliegue que la realidad puede
llegar a tener; una realidad, pues, en sí misma, de la que no se pueda (ni desee) salir; no
contento con eso, el multimillonario le destina aún una tarea más al arquitecto: que sea él
quien dirija dicha realidad, y con ella, la propia vida del multimillonario. La obra o el texto
es, asimismo, el pretendido palacio. Un lugar el cual habitar, una geografía de la existencia
y sus oscilaciones recreada en virtud de la experiencia, en donde acaso la esperanza sea
hallar aquella voz, el Arquitecto, cuyo fin último es el ordenamiento definitivo de aquel
mundo.
“El mundo de lo reflejado conformaba, a su entender, una especie de
Sino irreversible y todopoderoso, puesto que nadie podía sustraerse o escapar
de su propia imagen”.
Otro cuento, “La imposible ruptura del señor espejo”, por el que lleva su título el
libro, nos pone en una disyuntiva similar. En él, el señor Espejo, hombre retrotraído y de
escasa vida social, mantiene diálogos con el otro que se refleja en el espejo cada mañana al
afeitarse. El diálogo con el doble siempre es una actividad extraña, o por lo bajo ambigua.
La conversación deviene en un onamismo en el cual ya no es posible discernir el doble del
original: un gesto o el proferir de una sílaba tiene su réplica al unísono, conjura en la
inmediatez de su realización un duplicado, la ficción de la figura que se alza en los
márgenes del espejo y que le arrebata al acto real el privilegio de ser él lo único y
exclusivamente real. La escritura anónima y silenciosa de Edwards se puede explicar en
parte por ello. Íntimamente relacionados con lo que fueran sus desasosiegos filosóficos y
existenciales, los cuentos de Edwards se nimban del gesto reproducido del doble. Hay, en
cada historia de esta recopilación, la historia de un dedo que se crispa o del fruncir de un
ceño, de un mirar angustioso por la ventana, de un extrañamiento frente al espejo o de una
noche en vela pensando en la posibilidad de la resurrección. Los textos reunidos en “La
imposible ruptura del señor espejo” son la continuación de ese gesto turbado y confuso, de
ese lugar que Edwards quiere habitar y resolver en la escritura.



Título: La imposible ruptura del señor espejo y otros cuentos
Autori: José Edwards
Editorial: La pollera ediciones
Ciudad: Santiago
Año:2012
Págs: 271














Gestiones:
 Contactarme con León Cohen y conseguir una colaboración: Contactado.
Disponibilidad de tiempo no se lo permitía.
 Ediciones tácitas: Mandé dos mails. Ambos sin respuesta.
 Carlos Pérez Soto: Mandé dos mails además de un mensaje a su página de
Facebook. En
ninguna de las oportunidades tuve respuesta.
 Contactarme con Fernando Vallejo: Vía twitter. No respondió. No tenía habilitada
la opción de mensaje directo, por lo que sólo le pude preguntar a través de un
twitter.
 Repartición de flyers Campus oriente PUC, Gómez milla y San Joaquín: en vías de
desarrollo.
 Contactarse con Metro para ubicar flyers en paneles de estaciones: A realizarse el
30.