Universidad Autónoma De Baja California

Facultad De Derecho Mexicali



Derecho Romano II


“Las Acciones”

Alumno: Jonathan Ariel García Sánchez

Maestro: Enrique Díaz Cassio







































Capitulo I
Acción Pauliana: En el Derecho Romano

La acción pauliana se da a los acreedores para hacer rescindir los actos que
hubiese realizado fraudulentamente el deudor en su perjuicio. Encuentra su
aplicación cuando los bienes del deudor han sido vendidos, sin haber sido
pagados íntegramente los acreedores. En una época incierta. pero anterior a
Cicerón el pretor Paulo le permitía ejercitar en el termino de un año, desde la
bonorum venditio, una acción destinada a revocar los actos realizados por el
deudor en fraude de sus derechos. Esta acción era personal, in factum, y
arbitraria. Veamos en qué condiciones podía ser ejercitada, y cuáles eran
sus efectos.

I- Condiciones de ejercicio:

I) a acción pauliana puede ejercitarse cualquiera que sea la naturaleza del acto:
enajenación, obligación o remisión de deuda. Pero es preciso que se trate siempre
de un acto por el cual el deudor haya
disminuido su patrimonio. Los acreedores no pueden atacar aquellos por los
cuales no haya podido enriquecerse; por ejemplo, por haber repudiado una
sucesión o un legado. La acción pauliana es, por otra parte. inútil contra las
donaciones mortis causa y los legados hechos por el deudor, puesto que sus
liberalidades no pueden dañar a los acreedores; so1o se pagan sobre el activo
neto, deducción hecha de las deudas.

II) El demandante debe demostrar que el acto atacado ha sido hecho en fraude de
los acreedores, fraudationis causa. Por tanto, el fraude comprende de aquí dos
elementos distintos:

A) Un elemento material, el perjuicio eventus damni. Es necesario que el
acto haya creado
o aumentado la insolvencia del deudor. El perjuicio se aprecia fuera de la
bonorum venditio.

B) Un elemento intencional, consilium fraudis. Esta condición esta
ampliamente interpretada por los jurisconsultos romanos. No es necesario que el
deudor haya tenido intención de lesionar
a sus acreedores: es suficiente que haya tenido conciencia del perjuicio
quee les causa.

C) El consilium fraudis se aprecia en el día en
que fue realizado el acto.

III) La acción que puede ejercitarse contra el deudor se da siempre, y con mayor
utilidad, contra los terceros que se han aprovechado del acto; por ejemplo, un
adquirente de los bienes del deudor, aun si ya no posee. Para triunfar contra estos
terceros, ¿tiene que probar el demandante
que han sido cómplices del fraude, conscii fraudis, y que sabían el perjuicio
causado al acreedor? Esta cuestión se resuelve por una distinción:

A) Si se trata de un adquirente a titulo oneroso, de un comprador, por ejemplo,
solamente sucumbe si ha sido conscius fraudis. Entonces ha pagado lo que ha
recibido. La situaci6n es la misma entre
él y sus acreedores: certant de damno vitando. Si es de buena fe, triunfa, porque
tiene la ventaja de la posesión;

B) Si se trata de un adquirente a titulo gratuito o de un donatario, sucumbe, haya
sido de buena o
mala fe. Es, en efecto, menos digno de favor que los acreedores: certrat de lucro
captando. Sin embargo, si es de buena fe, sólo debe cuenta de su
enriquecimiento. Son aplicables los mismo principios cuando La acción se ejercita
contra los subadquirientes.

4. La acción pauliana puede ser ejercitada por los acreedores anteriores al
acto que las haya causado un perjuicio, o en su nombre por el curador de los
bienes del insolvente. En cuanto a los acreedores posteriores, no podían quejarse
de un acto, que estaba ya realizado cuando trataron con el deudor. Pero si el
curador había ejercitado la acción con éxito, los acreedores posteriores ¿tenían
derecho a concurrir con los otros sobre los valores habidos en el patrimonio del
deudor, o estos valores son la exclusiva prenda de los anteriores acreedores? Los
textos no contestan a la pregunta.
5.
II- Efectos: Siendo arbitraria la acción, el juez debe dar al demandado que ha
perdido el proceso orden de restablecer las cosas en el estado en que estaban
antes del acto contra el cual iba dirigida la acción
pauliana. Cuando se trata de una enajenación, debe ser restituida la cosa
enajenada con los productos y los frutos, aun los que el demandado haya
descuidado en percibir, salvo reembolso de los gastos necesarios. Si se trata de
una aceptilación, debe restablecerse el crédito. El demandado es absoluto,
siempre que obedezca a la orden del juez. De lo contrario, incurre en una condena
pecuniaria fijada según los principios.

De los otros recursos concedidos a los acreedores: Además de la acción
pauliana, el pretor concedía a los acreedores otras vías de recurso contra los
actos realizados por el deudor en fraude de sus derechos:

A) Algunos textos hacen mención de un interdicto, llamado fraudatorium, sobre el
cual no
existe ningún indicio. Acaso fuese dado por el pretor antes de la creación
de la acción pauliana.

B) Los acreedores podían también pedir la in integrum restitutio contra los actos
del deudor, tachados de dolo, por ejemplo contra una enajenación fraudulenta. En
ese caso, y después de haber obtenido la posesión de los bienes del deudor, con
la in integrum restitutio, tenían el derecho de ejercitar en su lugar la rei vindicatio,
siempre que estuviera rescindida la enajenación. Esta vía resultaba útil cuando la
cosa enajenada se encontraba en manos de un comprador de buena fe contra el
cual había fracaso la acción pauliana.

Acción Pauliana: En el Código Civil Para El Estado De Baja California

CAPITULO I
DE LOS ACTOS CELEBRADOS EN FRAUDE DE LOS ACREEDORES

ARTÍCULO 2038.- Los actos celebrados por un deudor en perjuicio de su
acreedor, pueden anularse, a petición de éste, si de esos actos resulta la
insolvencia del deudor, y el crédito en virtud del cual se intenta la acción, es
anterior a ellos.

ARTÍCULO 2039.- Si el acto fuere oneroso, la nulidad sólo podrá tener lugar en el
caso y términos que exprese el artículo anterior, cuando haya mala fe, tanto por
parte del deudor, como del tercero que contrató con él.

ARTÍCULO 2040.- Si el acto fuere gratuito, tendrá lugar la nulidad aun cuando
haya habido buena fe por parte de ambos contratantes.

ARTICULO 2041.- Hay insolvencia cuando la suma de los bienes y créditos del
deudor, estimados en su justo precio, no iguala al importe de sus deudas. La mala
fe, en este caso, consiste en el conocimiento de ese déficit.

ARTICULO 2042.- La acción concedida al acreedor, en los artículos anteriores,
contra el primer adquirente, no procede contra tercer poseedor sino cuando éste
ha adquirido de mala fe.

ARTICULO 2043.- Revocado el acto fraudulento del deudor, si hubiere habido
enajenación de propiedades, éstas se devolverán por el que las adquirió de mala
fe, con todos sus frutos.

ARTÍCULO 2044.- El que hubiere adquirido de mala fe las cosas enajenadas en
fraude de los acreedores, deberá indemnizar a éstos de los daños y perjuicios,
cuando la cosa hubiere pasado a un adquirente de buena fe, o cuando se hubiere
perdido.

ARTICULO 2045.- La nulidad puede tener lugar, tanto en los actos en que el
deudor enajena los bienes que efectivamente posee, como en aquellos en que
renuncia derechos constituidos a su favor y cuyo goce no fuere exclusivamente
personal.

ARTÍCULO 2046.- Si el deudor no hubiere renunciado derechos irrevocablemente
adquiridos, sino facultades por cuyo ejercicio pudiere mejorar el estado de su
fortuna, los acreedores pueden hacer revocar esa renuncia y usar de las
facultades renunciadas.
ARTICULO 2047.- Es también anulable el pago hecho por el deudor insolvente,
antes del vencimiento del plazo.
ARTICULO 2048.- Es anulable todo acto o contrato celebrado en los treinta días
anteriores a la declaración judicial de la quiebra o del concurso, y que tuviere por
objeto dar a un crédito ya existente una preferencia que no tiene.
ARTICULO 2049.- La acción de nulidad mencionada en el artículo 2038 cesará
luego que el deudor satisfaga su deuda o adquiera bienes con que poder cubrirla.
ARTICULO 2050.- La nulidad de los actos del deudor sólo será pronunciada en
interés de los acreedores que la hubiesen pedido, y hasta el importe de sus
créditos.
ARTICULO 2051.- El tercero a quien hubiesen pasado los bienes del deudor,
puede hacer cesar la acción de los acreedores satisfaciendo el crédito de los que
se hubiesen presentado, o dando garantía suficiente sobre el pago íntegro de sus
créditos, si los bienes del deudor no alcanzaren a satisfacerlos.
ARTICULO 2052.- El fraude, que consiste únicamente en la preferencia indebida a
favor de un acreedor, no importa la pérdida del derecho, sino la de la preferencia.
ARTICULO 2053.- Si el acreedor que pide la nulidad, para acreditar la insolvencia
del deudor, prueba que el monto de las deudas de este excede al de sus bienes
conocidos, le impone al deudor la obligación de acreditar que tiene bienes
suficientes para cubrir esas deudas.
ARTICULO 2054.- Se presumen fraudulentas las enajenaciones a título oneroso
hechas por aquellas personas contra quienes se hubiese pronunciado antes
sentencia condenatoria en cualquier instancia, o expedido mandamiento de
embargo de bienes, cuando estas enajenaciones perjudican los derechos de sus
acreedores.
Comentario





Capitulo II
Acción Reivindicatoria: En el Derecho Romano

La rei vindicatio es la principal acción in rem, porque es la sanción del derecho
más completo que se pueda tener sobre una cosa; el derecho de propiedad.
Gracias a esta acción, un propietario desposeído. Puede hacer valer contra todo
detentador su derecho de propiedad para obtener la restitución de la cosa que le
fue quitada.

Ejercicio de la “rei vindicatio”

1.- Del objeto.-La rei vindicatio siendo la afirmación del derecho de propiedad,
sólo puede
tener por objeto cosas susceptibles de propiedad privada, muebles o inmuebles.
(1). Pero ésta es una acción especial que sólo se aplica a las cosas consideradas
a titulo particular, y no a las universalidades. Aquel que reclama un patrimonio o
una cuota-parte de patrimonio se considera heredero y debe ejercitar la petición
de herencia. En fin, el objeto de la rei vindicatio debe determinarse perfectamente,
porque la intentio precisa de una manera muy clara la pretensión demandante: Si
paret fundum Cornelianum u hominen Stichum ex jure quiritium A. Agerii esse.
Bajo esta condición se puede reclamar hasta una parte indivisa.
2.- De los papeles del demandante y demandado: Es demandante aquel que
afirma su propiedad sobre una cosa de la cual tienen otro la posesión. La perdida
de la posesión constituye precisamente el ataque de su derecho y de su interés en
obrar.

La rei vindicatio podía ejercitarse:
A) Contra aquel que posee. Poco importa que sea un verdadero poseedor o un
simple detentador, como un locatario o un depositario; era, por lo menos, la
solución que había prevalecido. Pero el detonador podía desviar de él la
persecución designando la persona por cuenta de la cual detenía la cosa.

B) Contra aquel que hubiese dejado de poseer por dolo, es decir, que se hubiese
desembarazado por dolo de la cosa, haciéndola pasar a manos de un tercero.
Esta regla se restableció por el senadoconsulto Juventiano, dado bajo Adriano a
propósito de la petición de herencia, extendiéndose después en seguida a la rei
vindicatio.

C) Contra el poseedor ficticio, fictus posseasor; éste es quien, no poseyendo, se
hace pasar fraudulentamente como poseedor, asumiendo el papel de demandado.
Esta maniobra no impide que sea condenado, y que el verdadero poseedor quede
aún responsable de la rei vindicatio.

Estas reglas, según las cuales están fijados los papeles de demandante y
demandado, pueden ser modificadas por circunstancias especiales, siendo en
efecto muy difícil la prueba que incumbe al demandante. Aquel que está
desposeído y reducido a ejercitar la rei vindicatio, tiene gran interés en usar los
recursos que le ofrece el Derecho, para volver a tomar, si puede, su posesión.
Entonces sostiene a la defensiva, y es el adversario, si persiste en la lucha, quien
debe hacer el papel de demandante. Estos modos de acción eran muy
numerosos:
I) El propietario, en primer lugar, puede empeñar el debate a lo posesorio. Si el
interdicto se pronuncia en su favor, le queda asegurado, con la posesión el papel
de demandado.
II) Si el poseedor atacado niega su posesión, está obligado a transferirla al
demandante.
III) En fin, sabemos que el demandado debe establecer la caución judicatum solvi.
Si la rehúsa, el demandante puede ofrecerla en su lugar y obtener la posesión: el
magistrado se la concede por un interdicto llamado quem fundum.



De la prueba: El demandante afirma su derecho de propiedad; debe entonces
justificar su pretensión demostrando que era propietario en el día de la litis-
contestatio. Poco importa que después hubiese dejado de serlo; no triunfará
menos, porque es en este momento al que debe trasladarse el juez para saber si
la intentio de la formula estaba ya verificada. A fin de establecer su derecho de
propiedad, debía el demandante demostrar que había adquirido la cosa de una
persona que era verdadero propietario, lo cual implicaba que esta persona la
había adquirido ella misma del propietario. De esta manera se encadenaban las
pruebas, y se hubiese llegado a una enorme imposibilidad, a no tener el recurso
de la usucapión. Gracias a esta institución, se simplificaba la tarea del
demandante, pues le era suficiente probar que había poseído la cosa, en virtud de
un justo título, durante el tiempo requerido para usucapir. Si hubiese sido
desposeído antes de la terminación de este plazo, podía ejercitar la rei vindicatio
en lugar de la acción publicana. En cuanto al demandado, no tiene mas que
combatir las alegaciones de su adversario. No tiene necesidad para triunfar de
demostrar que es propietario, pues queda absuelto por la sola razón de no haber
podido el demandante justificar su pretensión.

Efectos de la rei vindicatio: Como en toda ación arbitraria, el juez debe declarar
lo primero de qué parte está el derecho, y sacar después las consecuencias de
esta declaración.

Si es desfavorable para el demandante, debe ser absuelto el demandado. Pero si
es el demandante quien gana el proceso, el juez, antes de pronunciar una
condena pecuniaria contra el demandado, fija en virtud de su poder (arbitrarium,)
las restituciones que debe operar, dándole orden de ejecutarlas (jussus.)

Estas restituciones comprenden la cosa reclamada con todos sus accesorios, cum
umni causa. En cuanto a los frutos, son necesarias algunas distinciones:

A) Antes de la litis-contestatio, el poseedor de buena fe guarda, en Derecho
clásico, todos los frutos que haya hecho suyos, separatione. Pero bajo Justiniano
no se beneficiaba más que en los frutos que hubiese consumido, debiendo
devolver los que naturalmente conservara. En cuanto al poseedor de mala fe, es
responsable de todos los frutos que haya percibido, consumidos o no consumidos.
Pero hasta el tiempo del Bajo Imperio, el demandante no pudo obtenerlos en la
instancia de reivindicación de la cosa que los ha producido, pues no podía
reclamarlos nada más que por una acción distinta: la rei vindicatio, existiendo
naturalmente en manos del poseedor; y la condictio ob injustam causam, habiendo
sido consumidos o enajenados. Fue en el año 369 cuando una constitución de
Valentiniano y Valente, daba al juez del proceso en reivindicación de la cosa
principal el poder de comprender los frutos en las restituciones a operar por el
demandado.

El demandante conservaba, sin embargo, el derecho de reclamarlos por una
acción especial. La misma constitución obliga al poseedor de mala fe a devolver,
con los frutos percibidos, el valor de los que hubiese descuidado de percibir. Estas
soluciones subsistieron en el Derecho de Justiniano.

Después de la litis contestatio, el poseedor de mala fe debe cuenta de todos los
frutos que haya percibido o que hubiese descuidado en percibir.

El poseedor de buena fe es tratado de la misma manera; y no es porque haya que
considerarle como de mala fe, desde la litis contestatio, puesto que puede estar
convencido de su buen derecho; pero es una consecuencia del principio, según el
cual el demandante debe ser colocado en la situación donde estaría si la
sentencia se hubiese dado en el día de la litis contestatio. El importe de las
restituciones puede disminuirse en razón de los gastos que el poseedor hubiese
hecho por la cosa reivindicada. Todo poseedor tiene derecho a la deducción de los
gastos habidos para la producción de los frutos.
En cuanto a las mejoras de otra naturaleza. Se concedía el mismo favor al
poseedor de buena fe para las que hubiesen sido útiles o necesarias; pero el
poseedor de mala fe sólo le disfrutaba para los gastos necesarios. El demandado
debe hacer insertar la excepción de dolo en la fórmula de la rei vindicatio, para
que el juez tenga el poder de tener cuenta de los gastos; esto, según la equidad,
debe de hacerlo deduciendo, según los casos, bien el gasto, o bien la plus valía.

Después de haber fijado las restituciones, el juez ordena al demandado de
ejecutarlas, y suministrar si ha lugar la caución de dolo o de persequendo servo.
Cuando el demandado solicita de buena fe un plazo, debe obtenerle, con tal que
dé caución de pagar el valor del litigio si no restituye en el plazo fijado.

Como consecuencia del jussus, pueden presentarse 3 hipótesis:

I) El demandado obedece bien inmediatamente o bien en el término que se le
haya concedido; el juez pronuncia entonces en su favor una sentencia de
absolución.

II) El demandado está en la imposibilidad de restituir, porque la cosa haya
perecido por caso fortuito, desde la litis-contestatio;; entonces debe ser también
absuelto, aunque, sin embargo, estando en demora, es responsable de la perdida,
y debe ser condenado.

III) En fin, el demandado no obedece a la orden del juez, bien sea por mala
voluntad, coniumaesa, o bien por haberse colocado por dolo o culpa en la
imposibilidad de restituir; en este caso debe ser condenado.

El importe de la condena, que es pecuniaria, se fija con mayor o menor severidad,
según el favor que merezca el demandado:

a) Si no ha obedecido a la orden del juez por mala voluntad, o haber cesado de
poseer por dolo, la condena se valuá por el mismo demandante, con ayuda del
juramentum in litem, que el juez le difiere.

b) Si el demandado ha cesado de poseer por simple falta, es el juez quien estima
la condena.

El demandante que ha incurrido en la condena pecuniaria, y ha pagado el importe,
se encuentra en seguida en la misma situación que si, después de haber
comprado la cosa reivindicada, hubiese recibido tradición y pagado el precio.

Acción Reivindicatoria: En el Código de Procedimientos Civiles Para El
Estado De Baja California

ARTÍCULO 4.- La reivindicación compete a quien no está en posesión de la cosa,
de la cual tiene la propiedad, y su efecto será declarar que el actor tiene dominio
sobre ella y se la entregue el demandado con sus frutos y accesiones, en los
términos prescritos por el Código Civil.

ARTÍCULO 5.- El tenedor de la cosa puede declinar la responsabilidad del juicio,
designando al poseedor que lo sea a título de dueño.

ARTÍCULO 6.- El poseedor que niegue la posesión la perderá en beneficio del
demandante.

ARTÍCULO 7.- Pueden ser demandados en reivindicación, aunque no posean la
cosa, el poseedor que para evitar los efectos de la acción reivindicatoria dejó de
poseer, y el que está obligado a restituir la cosa o su estimación, si la sentencia
fuere condenatoria. El demandado que paga la estimación de la cosa puede
ejercitar a su vez la reivindicación.

ARTÍCULO 8.- No pueden reivindicarse las cosas que están fuera del comercio;
los géneros no determinados al entablarse la demanda; las cosas unidas a otras
por vía de accesión, según lo dispuesto por el Código Civil, ni las cosas muebles
pérdidas o robadas que un tercero haya adquirido de buena fe en almoneda, o de
comerciante que en mercado público se dedica a la venta de objetos de la misma
especie, sin previo reembolso del precio que se pagó. Se presume que no hay
buena fe si de la pérdida o robo se dió aviso pública y oportunamente.

ARTÍCULO 9.- Al adquirente con justo título y de buena fe le compete la acción
para que, aun cuando no haya prescrito, le restituya la cosa con sus frutos y
accesiones, en los términos del artículo 4o., el poseedor de mala fe; o el que
teniendo título de igual calidad ha poseído por menos tiempo que el actor. No
procede esta acción en los casos en que ambas posesiones fuesen dudosas, o el
demandado tuviere su título registrado y el actor no, así como contra el legítimo
dueño.

ARTÍCULO 10.- Procederá la acción negatoria para obtener la declaración de
libertad, o la de reducción de gravámenes de bien inmueble y la demolición de
obras o señales que importen gravámenes, la tildación o anotación en el Registro
de la Propiedad y conjuntamente, en su caso, la indemnización de daños y
perjuicios. Cuando la sentencia sea condenatoria, el actor puede exigir del reo que
caucione el respeto de la libertad del inmueble. Sólo se dará esta acción al
poseedor a título de dueño o que tenga derecho real sobre la heredad.

Comentario
Capítulo II
Acción Publiciana: En el Derecho Romano
Noción y aplicaciones: El derecho civil solo concedía la reinvindicatio al propietario
ex quiritum. Cuando una persona estaba en vías de usucapir una cosa de la cual
venía a perder la posesión, no podía ejercitar la reinvindicatio para hacerse
restituir. Su situación era, por tanto, digna de interés puesto que el derecho civil le
había reconocido después de terminada la usucapión su cualidad de propietario.
Un pretor llamado Publio creo una acción in rem ficticia para la persona
desposeída, según la cual el juez debía estatuir sobre la pretensión del
demandante como si la usucapión se hubiese cumplido. Esta acción llamada
publiciana, es pues una reinvindicatio ficticia: la ficción consiste en que el
demandante es tratado como si hubiese terminado la usucapión de la cosa que
reclama.
Es muy difícil determinar para que caso del edicto del pretor ofrecía primero la
acción publiciana y si no contenía una sola formula o dos diferentes, una de ellas
para el propietario bonitario y otra para el poseedor de buena fe. Cualquiera que
fuese lo cierto es que en el siglo I de nuestra era estaba ya acordada: 1°Al
propietario bonitario. 2° Al poseedor que hubiese recibido tradición de una cosa
mancipi o nec-mancipi en virtud de un justo título y de buena fe de alguna
persona que no fuese propietario.
Capítulo III
Acción Publiciana
El derecho civil solo concedía la rei vindicatio al propietario ex quititium. Cuando
una persona estaba en vías de usucapir una cosa de la cual venia a perder la
posesión, no podía ejercitar la rei vindicatio para hacérsela restituir. Su situación
era, por tanto, digna de interés, puesto que el derecho civil le había reconocido,
después de terminada la usucapión, su cualidad de propietario. Un pretor llamado
Publico creó una acción in rem ficticia para la persona desposeída, según la cual,
el juez debía estatuir sobre la pretensión del demandante como si la usucapión se
hubiese cumplido. Esta acción llamada publiciana, es pues, una rei
vindicatio ficticia: la ficción consiste en que el demandante es tratado como si
hubiese terminado la usucapión de la cosa que reclama.
Es muy difícil determinar para que caso el edicto del pretor ofrecía primero la
acción publiciana, y si contenía una sola formula o dos diferentes, una de ellas
para el propietario bonitario y la otra para el poseedor de buena fe. Cualquiera
que fuese, lo cierto es que en el siglo l de nuestra era estaba ya acordada: 1. Al
propietario bonitario. 2. Al poseedor que hubiese recibido tradición de una cosa
mancipi en virtud de un justo titulo y de buena fe de alguna persona que no fuese
propietario.
Después se concedió por extensión: 1. Al adquirente de buena fe a non domino de
un jus in agris vetigallibus, o de un derecho de superficie; al poseedor de buena fe
de un fundo provincial, adquirido a non temporis proescriptio. 2. Al adquirente jure
proetorio de un usufructo por cuasi-tradición y de una servidumbre predial por
cuasi-tradición o por largo uso.; sin duda, también a quien haya adquirido de
buena fe una servidumbre a non domino. En estas diferentes aplicaciones, la
formula de la acción publiciana era evidentemente modificada, aunque las
conjeturas solo pueden hacerse sobre la redacción.
El propietario ex jure quiritium, que estaba desposeído, podía, en efecto, ejercitar
la publiciana en lugar de la rei vindicatio, pues encontraba en ella la ventaja de
una prueba más fácil.
ll.- condiciones de ejercicio.
La acción publiciana, considera en su aplicación normal, y fuera de su extensión a
cosas incorporales, se concede a quien este desposeído, contra todo poseedor.
Pero para poder ser ejercitada, es necesario que el demandante haya estado,
antes de la perdida de posesión, en vías de usucapir. En efecto, la ficción sobre la
cual descansa la fórmula consiste solamente en tener por finalizado el plazo de la
usucapión. Hace falta que reúna las condiciones requeridas para usucapir. Por
consiguiente: a) debe tener justo titulo y buena fe, b) la cosa debe ser susceptible
de usucapión. La acción publiciana no se podría ejercitar con ocasión de una cosa
robada o cuya enajenación está amparada por La ley, c) En fin es necesario que el
demandante haya poseído la cosa, aunque no fuese más que un instante.
Precisamente la formula supone que la posesión haya durado lo suficiente,
aunque estuviese solo empezada; pero también es necesario que lo esté.
Cuando el verdadero propietario ha vuelto a tomar posesión de la cosa que estaba
en manos de un adquirente de buena fe a non domino, este adquirente
desposeído no triunfaría ejercitando la publiciana, por que el demandado le opone
su cualidad de propietario, bajo la forma de una excepción justi domino. El
derecho de un poseedor de buena fe, aun mereciendo mucho favor, no puede, en
efecto, vencer sobre el del propietario. De manera que el juez no puede condenar
al demandado nada más que si no ha podido probar su propiedad, si sea res
possessoris non sit. Pero si esta prueba esta ya demostrada, se absuelve al
demandado, quien se queda también con la cosa.
Ocurre lo contrario en el derecho clásico cuando la lucha era entre aquel que tenia
la cosa in bonis y el propietario ex jure quiritium, que después de hacerle hecho
tradición de esta cosa mancipo, en virtud de una justa causa había recobrado la
posesión. La equidad seria agraviada si el propietario que enajena una cosa podía
prevalerse contra el adquirente de la propiedad civil que él hubiese conservado.
De manera que si oponía a la publiciana la excepción justi dominio, el demandante
respondía con éxito por una réplica rei venditae et traditae, o rei donatae et
traditae, según que la causa de su adquisición fuese una venta o una donación, o
aun mas generalmente por una réplica de dolo.

En el código civil de baja california
Articulo 783. En caso de despojo, el que tiene la posesión originaria goza del
derecho de pedir que sea destituido el que tenia la posesión derivada, y si este no
puede o no quiere recobrarla, el poseedor originario puede pedir que se le de la
posesión a el mismo.

Capítulo IV
INTERCTO EUGENIO PETIT

Los interdictos eran unas decisiones dadas por el pretor o por el presidente de una
provincia para corta ciertas disputas, y por las cuales ordenaba o defendía alguna cosa.
Estas de iliones eran formuladas en términos impractivos: restituyas, exhibeas, vim fieri
veto.
Los interdicto eran son una institución pretoriana, y se desarrollaron bajo el procedimiento
formulario, haciéndose sentir, sin duda alguna, bastante tiempos antes de su utilidad, y es
posible que el magistrado tuviera en ellos un recurso bajo las acciones de la ley; pero esto
no esta comprobado.
He aquí cual parece haber sido el origen de los interdictos. A lado de los derechos
consagrados por las leyes o las costumbres, y cuya violación, permitía a los particulares
ejercitar una acción, había otras relaciones que no tenían el carácter preciso de un
derecho, librandose de una reglamentación general; pero no por eso merecían menor
atención del magistrado, y naturalmente, necesitan su intervención en caso de
desavenencia. Tales eran diversos intereses de derecho público o divino, como la
protección contra toda ofensa o usurpación de cosas públicas o sagradas de templos,
plazas, caminos y ríos en materia privada; Relaciones extrañas al patrimonio, como la
protección de los derechos del patrono sobre sus manumitidos, del padre de familia sobre
sus hijos, sometidos a su potestad y aún ciertas relaciones relativas a los bienes: las la s
cuestiones de , y de cuasi-posesión. En todos estos casos, cuando. Eleva una disputa
entre dos personas, el magistrado la cortaba por una decisión especial llamada interdicto.
Era cómo una ley particular, regulando el negocio sometido a su jurisdicción.
A medida que esta práctica se desarrollaba, los pretores precisaron poco a poco las
condiciones a las cuales subordinaban para cada género de negocios sus órdenes y sus
defensas y acabaron de publicar en el edicto los casos en que daban un interdicto.
Procedimientos para los interdictos.
Bajo el procedimiento formulario, que fue en la época en que los interdictos adquirieron
todo su desarrollo daremos a conocer sumariamente cuales eran los procedentes y la
apertura.
Habiendo comparecido las partes delante del magistrado y después de expuesto el objeto
del litigio, podían ser posibles dos resultados: a) si el pretor encuentra inadmisible la
prevención del demandante, rehúsa el interdicto; b) si, al contrario cree que se encuentran
reunidas todas las condiciones exigidas, pronuncia el interdicto, con el cual debe
conformarse el demandado. Todo queda terminado si el demandado obedece a esta
orden o a esta defensa, pero si se resiste sosteniendo que no se encuentra en el caso del
interdicto, o si contraviene la defensa, el pretor, entonces envía a las partes delante de un
juez, o de recuperadores, para comprobar los hechos y desenlazar el conflicto. Los
entrega una fórmula in factum concepta, que da derecho al juez a examinar si el
demandado ha recusado sin razón, desobedeciendo al interdicto.

Para dar una sanción más enérgica a la orden del magistrado, la concesión de la fórmula
iba precedida de una sponsio recíproca, por la cual cada parte se comprometía cerca de
la otra apagar determinada cantidad, a título de pena, si sucumbía en el proceso. Esta
apuesta era muy sería, exponiéndole el demando a pagar no solamente la condena
pecuniaria pronunciada por el juez, sino también la suma convenida. Este procedimiento
quedo siempre en vigor para los interdicto consistentes en una defensa. Pero se realizo
un proceso para los que ordenaban una restitución o una exhibición durante la última
mitad del siglo VII. El pretor con objeto de dar una satisfacción más cumplida a la
reclamación del demandante, dispenso de las sponsiones a las partes, concediéndoles
una fórmula arbitraria a condición siempre de haberla pedido enseguida de haber sido
pronunciado el interdicto, y antes de salir de su Tribunal. Obraban en este caso sine
poena o sine periculo.

Por tanto, el interdicto llegaba, lo mismo que la acción, a la entrega de una fórmula y a la
organización de un judicium. Pero mientras que la fórmula de la acción descansaba sobre
una ley general, la del interdicto tenía como base la orden especial dada por el
magistrado.
Desde luego había en el rostro de la instancia una abreviación de plazos o alguna regla
acelerando la solución del asunto, que hacia más rápido el proceso del interdicto, pero de
todos modos, estas particularidades nos son desconocidas.
Hacia el fin del periodo clásico, se daban algunas acciones en los casos en que el
magistrado concedía antes un interdicto, y por eso la acción Pauliana favoreció el desuso
del interdicto fraudatorium; la acción serviana, la del interdicto selviano; la possessoria
hereditatis petitio y la del interdicto quórum bonorum.
El procediendo extraordinario dió un golpe decisivo a los interdictos, y bajo Justiniano ya
no quedo más que la imagen. Los caso en que el magistrado pronunciaba el interdicto,
jugaba después, como si el demandante ejercitase una acción útil.
DIVISIONES DE INTERDICTOS
Prohibitorios
Restitutorios
Exhibitorios

Los intelectos son simples o dobles.
En el simple cada parte juega un papel distinto, hay un demandante y un demandado y la
condena solo puse llegar al demandado. En el interdicto doble sucede lo contrario, pues
resulta igual la situación de los adversarios y es cada uno a la vez, demandante y
demandado, pudiendo también incurrir en la condena.
Entre los interdictos unos se refieren a materias de derecho divino o de derecho público y
otros se refieren a los intereses privados.

CODIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES DE B. C.

AL - A perturao en a posesin urica o erivaa e un ien inuee
compete el interdicto de retener a posesin contra e perturaor e que an ta
perturacin o contra e que a saienas irectaente se aprovece e ea contra
e sucesor e espoante oeto e esta accin es poner trino a a perturacin
indemnizar al poseedor, y que el demandado afiance no volver a perturbar y sea
conminado con multa o arresto, para el caso de reincidencia.
La proceencia e esta accin requiere que a perturacin consista en actos
preparatorios tenientes irectaente a a usurpacin vioenta o a ipeir e eercicio e
ereco que se recae entro e un ao e poseeor no aa otenio a posesin e
su contrario por fuerza, clandestinamente o a ruegos.
AL - que es espoao e a posesin urica o erivaa e un ien
inuee ee ser ante too restituio e copete a accin e recorar contra e
despojador, contra el que ha mandado el despojo, contra el que ha sabiendas y
directamente se aprovecha del despojo, y contra el sucesor del despojante. Tiene por
oeto reponer a espoao en a posesin ineniaro e os aos peruicios
otener e eanao que aiance su astencin a a ve coninaro con uta
arresto para el caso de reincidencia.
AL - La acción de recuperar la posesin se eucir entro e ao siuiente
a os actos vioentos o vas e eco causantes e espoo o procee en avor e
aque que con reacin a eanao posea canestinaente por a uera o a rueo
pero s contra e propietario espoante que transiri e uso aprovecaiento e a cosa
por medio de contrato.
AL - Las actuaciones uiciaes se practicarn en as oras ies on
as ies toos os e ao enos saos oinos as coo aqueos en que por
cuaquier causa se suspenan as aores e os riunaes on oras ies as
comprendidas entre las seis y las diecinueve horas.
En los juicios sumarios sobre alimentos, impedimentos de matrimonio, servidumbres
legales, interdictos posesorios ierencias osticas os es que eterinen as
Lees no a as ni oras inies n os es casos e ue puee aiitar os
as oras inies para actuar o para que se practiquen iiencias cuano uiere
causa urgente que o eia epresano cua sea sta as iiencias que aan e
practicarse.
AL - n as contienas sore propiea o posesin e un inuee a
copetencia se eterinar por e vaor que tena i se trata e usuructo o erecos
reales sore inuees por e vaor e a cosa isa ero e os interictos conocern
siepre os ueces e priera instancia e a uicacin e a cosa
AL - e traitarn suariaente - Los interdictos;
ARTICULO 434.- En los interdictos a sentencia ee precisar sus eectos para e eor
ito e a proteccin posesoria
uano en e intericto e ora nueva a proteccin eica se reaice con so a
suspensin e as oras as o eterinar pero si icas oras ipican una usurpacin
e a posesin e eanante se orenar a eoicin previa iana que otorue e
actor. Esta misma regla debe tenerse en el interdicto de obra peligrosa.

CODIGO CIVIL DE BAJA CALIFORNIA
ARTICULO 795.- Para que el poseedor tenga dereco a intericto e recuperar a
posesin se necesita que no aa pasao un ao ese que se veriic e espoo