Lección 8

:

Diez trampas…y cómo evitarlas

La mayoría de los jóvenes pasa gran parte del tiempo soñando con casarse algún día y tener un hogar
feliz. Pero el camino que conduce a un matrimonio feliz tiene muchas "trampas" escondidas.
Una trampa siempre está bien disimulada. En la superficie parece inocente, pero si la pisas, caerás en un profundo
hoyo.
Satanás es un experto en construir trampas. Sus trampas bien disimuladas se ven bastante inocentes, pero son
mortales. Algunas de estas trampas pueden impedir que jamás tengas un matrimonio hermoso y un hogar feliz.
Consideremos diez de ellas.

¡La filosofía que dice: "Vive para el momento" está en todas partes! Somos bombardeados con la idea: "Se vive una
sola vez. ¡Disfruta la vida!"
Esta manera de pensar es tan vieja como la vida. En la antigüedad se decía: "Come y bebe, porque mañana morirás".
Pero hay un problema con esta filosofía—casi nunca morimos mañana. Más bien, tenemos que vivir con las
consecuencias de nuestros errores. Algunos pecados tienen consecuencias que duran toda la vida, y además nos
enfrentaremos al juicio en la siguiente vida.
Satanás siempre ha intentado promover la idea de vivir el momento porque esto hace que las personas hagan
cosas que nunca harían si consideraran el futuro. Una jovencita de diecinueve años con dos hijos ilegítimos
dijo: "Cuando tú eres joven, sólo piensas en el fin de semana".
Pero la vida no es sólo un fin de semana. Es el resto de tu vida aquí, y una eternidad en el más allá. Si rechazas a
Cristo y terminas en el infierno, no te quedarás sólo un fin de semana. ¡Será para siempre!
Cómo evitar esta trampa:
Reconoce la seriedad de la vida que es sagrada. Lo que haces ahora afecta tanto esta vida como tu vida en el
más allá.


El lema: "Si te hace sentir bien, hazlo", expresa otra filosofía que ha inundado nuestra sociedad. Todo el problema de
las drogas tiene como base la idea: "Haz lo que te hace sentir bien ahora. No te preocupes por lo que pase después".
Algunas personas que deberían ser más sabias piensan que casi cualquier cosa es buena si les hace sentir bien.
Incluso hay canciones que dicen: "Si te hace sentir bien, no puede ser malo".
¡No seas tan ingenuo que creas esto! El simple hecho de que algo te hace sentir bien no significa que es bueno.
Podrías sentirte bien manejando un auto robado, pero no por eso sería correcto.
Cómo evitar esta trampa:
No permitas que tus sentimientos controlen tus acciones.


Es fácil que los jóvenes caigan en la trampa de la inmoralidad sexual. Muchos se involucran en pecados sexuales, y
parecen salirse con la suya. Pero nadie puede violar las leyes morales de Dios sin pagar un precio terrible tarde o
temprano. Un solo acto de inmoralidad puede tener consecuencias trágicas.
Un joven, hijo de padres cristianos, acudió a una mujer inmoral y tuvo relaciones sexuales con ella. Por esa única
relación sexual él contrajo una enfermedad venérea. Recibió toda la atención médica, pero la enfermedad no se pudo
controlar. En menos de un año estaba muerto.
Cómo evitar esta trampa:
Manténte puro. La inmoralidad no vale lo que cuesta.


Los que se casan en la adolescencia están buscando problemas. Los matrimonios entre adolescentes tienen dos
veces más probabilidades de terminar en divorcio que los de las parejas que tienen más de veinte años cuando se
casan. Las probabilidades son aun peores cuando la novia tiene menos de 18 años. (1)

Hay por lo menos dos desventajas en los matrimonios entre adolescentes. En primer lugar, si intentas escoger a tu
compañero matrimonial cuando aún eres adolescente, probablemente tomarás una decisión equivocada.
En segundo lugar, la mayoría de los adolescentes no tiene la madurez para enfrentarse al matrimonio. Se requiere
mucho amor sin egoísmo para que funcione un matrimonio, y una persona necesita madurar mucho antes de tener
esa clase de amor.
Cómo evitar esta trampa:
Toma tú tiempo antes de casarte—mucho tiempo.


Las chicas necesitan quitarse la idea de que la finalidad principal de la vida es el matrimonio. El temor de perderse
la última oportunidad para la "felicidad matrimonial" hace que muchas chicas no presten atención a su propio juicio y
se lancen a matrimonios desastrosos. Tal vez ellas vean numerosas advertencias, pero piensen: "Quizás no sea el
mejor matrimonio del mundo, ¿pero qué podría ser peor que ser solterona?"

La respuesta es esta: "Un matrimonio malo es mucho peor que vivir sola". Miles de mujeres te podrían decir que un
matrimonio malo es una de las experiencias más miserables que puede existir en esta tierra. Está lleno de odio,
rechazo, resentimiento y sentimientos heridos. Y muchas veces los niños son las víctimas inocentes de tal matrimonio.
Cómo evitar esta trampa:
Aprende a ser feliz y a estar satisfecho(a) mientras eres soltero(a) y no te sentirás presionado(a) a lanzarte a un
matrimonio no sano.


Casarte con alguien con la esperanza de cambiarlo sería más o menos como lanzarte de un avión sin un
paracaídas. Las probabilidades de tener un aterrizaje sano y salvo son casi iguales en ambos casos.

Por peligroso que sea, muchas jovencitas están dispuestas a poner en peligro su futura felicidad al casarse con un
joven con la esperanza de cambiarlo. Una muchacha quizá se diga: "Sé que mi novio bebe mucho, y le gusta
coquetear con las demás muchachas, pero creo que cambiará después de que nos casemos".
Estos pensamientos son deseos vanos que están 100% equivocados. No cambia la naturaleza básica de una
persona al casarse. Si existen problemas antes del matrimonio, probablemente empeorarán después.
Cómo evitar esta trampa:
No esperes cambiar a alguien después del matrimonio. Como es, será.


Algunas veces se cree que probar las relaciones sexuales antes del matrimonio es una acción bastante razonable.
Una persona podría pensar: "No me compraría un par de za-patos sin probármelos. Entonces, ¿por qué habría de
casarme sin probar las relaciones sexuales?"
Hay varias razones por las que no es buena esta idea de probar primero. El matrimonio no se puede comparar con
comprar un par de zapatos. Joven: Una mujer no es una mercancía que se "prueba", sino una compañera que se debe
amar y cuidar. Ella es preciosa y con mucho valor ante los ojos de Dios y tú debes considerarla así también. Recuerda,
estás buscando una compañera para toda la vida, no sólo una compañera sexual.
Además, probar las relaciones sexuales antes del matrimonio NO es un ejemplo válido de cómo serán las
relaciones sexuales dentro del matrimonio. Considera la siguiente historia:
Una maestra de veintitantos años y un plomero joven se hicieron buenos amigos. Tenían muchas cosas en común.
Entre más tiempo pasaban juntos, más seguros estaban de que su amor era real. Pero tenían un gran problema. El
plomero decía que no podía casarse con ella si no probaban primero su ajuste sexual. Ella simplemente no podía estar
de acuerdo. Creía firmemente que las relaciones sexuales eran sólo para el matrimonio. Probarlas antes, aun con
alguien a quien ella amaba, estaba en contra de sus creencias y sus sentimientos.
Pero él insistía. Simplemente se negaba a casarse de otra manera. Finalmente, con gran renuencia y profundos
sentimientos de culpabilidad y temor, ella accedió a someterse a las relaciones sexuales en lugar de perder a su
amado.
Cualquier consejero matrimonial podría adivinar cómo terminó ese experimento. Su temor nervioso y su sentir de
culpa la inhibió tanto que la sesión sexual fue un rotundo fracaso. Convencido de que su vida sexual nunca
funcionaría, el plomero terminó con el noviazgo y la dejó en un estado de horror y depresión. (2)
Cómo evitar esta trampa:
No aceptes la idea insensata de "probar las relaciones sexuales antes del matrimonio". Si se aman de
verdad, no tienen por qué preocuparse que sus relaciones sexuales sean malas. ¡Serán buenas!


Vivir juntos en unión libre sin el beneficio de la ceremonia nupcial ha llegado a ser muy popular hoy en día.
Generalmente a los varones les agrada eso de vivir en unión libre. ¿Y por qué no les habría de gustar? Así tienen a
alguien que les lava la ropa, les cocina y les provee de relaciones sexuales cuando las desean —todo sin que ellos
tengan responsabilidades. Pueden ir y venir cuando desean. Cuando se quieren marchar definitivamente, nadie se los
puede impedir.
La unión libre no es tan satisfactoria para las mujeres. La queja más común que se escucha de las mujeres que
viven en unión libre es: "Algunas veces siento que me está utilizando". ¡Y tienen mucha razón al sentir esto!
Si tú le preguntaras a una mujer por qué está viviendo en unión libre, la respuesta más frecuente será que tiene la
esperanza de casarse. Pero esas esperanzas suelen ser rotas. Los hombres generalmente razonan: "¿Por qué habría
de casarme con ella cuando tengo todos los beneficios del matrimonio en unión libre y sin responsabilidades? Además,
algún día quizás quiera cambiarla—y así será más fácil".
¡Eso es un egoísmo total! Aun si la mujer logra convencerlo que se casen, no será una relación muy satisfactoria.
La idea falsa de que un matrimonio florece más cuando están en unión libre se expresa en algunas canciones
populares. En una canción, el hombre le canta a su mujer de unión libre diciendo que no son las firmas en un viejo
certificado de matrimonio las que lo unen a ella, sino el saber que tiene libertad de irse cuando quiere.
¡Qué ridículo! ¡Qué egoísta! La canción no menciona cómo siente su mujer al verlo ir y venir cuando le da la gana.
La canción no dice quién paga la renta en ese hogar, ni toma en cuenta a los pequeños niños que pueden nacer en
esa relación—niños que siempre se preguntarán:"¿Dónde está papá? ¿Vendrá a casa otra vez?"
Un matrimonio de éxito y un hogar feliz tienen como base el amor sin egoísmo y el compromiso entre esposo y
esposa. Tú nunca tendrás un hogar así si vives en unión libre con alguien.
Cómo evitar esta trampa:
No aceptes la unión libre —es barata e inmoral. Espera el matrimonio real.


Muchos cristianos están atados a matrimonios infelices y miserables porque desobedecieron un mandamiento claro
del Señor. En Su Palabra Dios ordena a los creyentes no casarse con incrédulos. La Biblia dice: "No os unáis en
yugo desigual con los incrédulos..." 2 Corintios 6:14.
Muchos cristianos que están considerando casarse con incrédulos generalmente sienten que de alguna manera su
situación en particular es diferente y que el mandamiento no se aplica a ellos. Pero la Palabra de Dios dice
enfáticamente que los cristianos no se deben unir con los incrédulos.

Un yugo sirve para unir a dos animales de campo para un propósito en común: arar la tierra. Por lo tanto, estar
"en yugo" con otra persona significa que uno está unido a esa persona.
Cuando una persona cristiana se casa con una persona incrédula, queda en yugo desigual con esa persona.
Eso nunca es voluntad de Dios. Debes comprender esto en tu mente de una vez y para siempre: Nunca es la
voluntad de Dios que una persona cristiana se case con una persona incrédula.
Dios tiene buenos motivos para decir a Sus hijos que no deben casarse con personas incrédulas. La voluntad de
Dios para dos personas en el matrimonio es lograr la unidad. Jesús dijo: "Por esto el hombre dejará padre y
madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne" (Mateo 19:5). La unidad completa en cuerpo,
alma y espíritu nunca se podrá lograr cuando uno de los dos es creyente y el otro no lo es.
Dios no dice: "No os unáis en yugo desigual con un incrédulo" porque no puedes enamorarte de un
incrédulo. Sí puedes enamorarte de un incrédulo.
Dios no dice: "No os unáis en yugo desigual con un incrédulo" porque no puedes disfrutar las relaciones sexuales con
una persona incrédula. Sí puedes disfrutar las relaciones sexuales con una persona incrédula.
Dios dice: "No os unáis en yugo desigual con un incrédulo" porque no puedes lograr la unidad total con una persona
incrédula. El matrimonio es la relación humana más íntima, y no es posible que una persona creyente pueda tener esa
unidad perfecta con una persona incrédula.
En Su Palabra Dios ha dado cinco razones por las que una persona creyente nunca debe casarse con una
persona incrédula (2 Corintios 6:14-16):

"Porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?"
La respuesta es: Ninguno. Ante los ojos de Dios el creyente es justicia porque ha recibido a Cristo como su
Salvador y porque está vestido de la justicia de Cristo. El incrédulo es injusto ante los ojos de Dios porque está
rechazando a Cristo. Por lo tanto, no puede haber unidad o compañerismo entre ellos.

"¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?"
La respuesta es: ¡Ninguna en absoluto! No puede haber unión o comunión entre la luz y las tinieblas.
Antes el creyente estaba en las tinieblas espirituales, pero ha llegado a la maravillosa luz de Dios (1 Pedro 2:9). El
incrédulo sigue en la oscuridad espiritual, y si no viene a Cristo, su futuro será de tinieblas eternas. Así como no
pueden unirse la luz y la oscuridad, no puede haber verdadera unidad entre un creyente y un incrédulo.

"¿Y qué concordia Cristo con Belial [Satanás]?"
De nuevo la respuesta es: Ninguna en absoluto. Nunca podrá haber unidad entre Cristo y Satanás. Y nunca
podrá haber verdadera unidad entre un creyente cuyo Padre es Dios y un incrédulo cuyo padre espiritual es Satanás
(Juan 8:44).

"¿O qué parte el creyente con el incrédulo?"
La respuesta es: Ninguna. El interés del cristiano es Dios y Su obra y en el futuro glorioso que le espera en el cielo.
El interés del incrédulo está en el mundo y en las cosas de este mundo. No puede haber verdadera unidad entre ellos.

"¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?"
De nuevo, la respuesta es: Ninguno. El cuerpo del cristiano es llamado el "templo de Dios" porque Dios mora en él
y él adora a Dios. El cuerpo del incrédulo se llama "el templo de ídolos" porque otras cosas son más importantes que
Dios en su vida. Así como no puede haber unidad entre Dios y los ídolos, tampoco puede haber verdadera unidad
entre un creyente y un incrédulo.
Al analizar bien las cosas, se da uno cuenta que alguien que verdaderamente ama a Jesús no tiene mucho en
común con alguien que no le ama. Quizás disfruten hacer ciertas cosas juntos, pero al tratarse de las cosas más
importantes, estarán muy divididos. Algunas veces para lograr convencer a una chica cristiana que se case con él tal
vez el joven incluso finja "entregarse" a Cristo. Empieza a asistir a la iglesia con su novia porque se da cuenta que a
ella eso le hace feliz. Incluso tal vez se bautice y se haga miembro de la iglesia. Pero al menos que se convierta de
verdad, su "entrega" no durará. Una vez que se casen, ella descubrirá que él no ha cambiado en absoluto.
Jesús dijo que podemos distinguir entre un cristiano verdadero y uno falso al observar el fruto de sus vidas. El
dijo: "Por su fruto los conoceréis" (Mateo 7:20). Esto significa que si una persona verdaderamente ha nacido de
nuevo, habrá evidencia de eso en su vida y en las cosas que dice y hace.
Antes de considerar casarse con un joven, una muchacha debe preguntarse: ¿Ama mi novio a Dios con sinceridad?
¿Puedo ver evidencia clara de una fe genuina en su vida? ¿Tiene la clase de fruto en su vida que debe tener un
cristiano real?
La tragedia es que la mayoría de las señoritas no se toma el tiempo para analizar esta clase de preguntas. No
tienen la paciencia para examinar cuidadosamente el fruto. En cuanto parece que el muchacho está considerando ser
cristiano, ella empieza a escoger su vestido de boda.
Si llegas a equivocarte y a casarte con un incrédulo, no puedes decir simplemente: "Vaya, me equivoqué, ahora me
divorciaré". No funciona así. El matrimonio es para toda la vida. Si tu cónyuge incrédulo consiente en vivir contigo, tú
tienes la obligación de seguir viviendo con él por difícil que sea. (Lee 1 Corintios 7:10-15.)
Como evitar esta trampa:
Decide que nunca, bajo ninguna circunstancia, te casarás con un incrédulo o una incrédula.


Muchos jóvenes cristianos no comprendenpor qué se les advierte que no tengan novio o novia incrédulo. La
razón es ésta: El noviazgo suele conducir al compromiso y al matrimonio.
Quizás tú no te has dado cuenta, pero Satanás es buen cupido. Le encanta echar a perder las vidas de los jóvenes
cristianos al convencerlos que se casen con las personas equivocadas. Esto lo logra al animarlos a tener novios o
novias incrédulos.
La mayoría de los jóvenes cristianos no considera que es malo tener novio o novia incrédulo. Pero recuerda, una
trampa siempre está escondida. Uno no puede ver el peligro antes de caer en la trampa, y para entonces ya es
demasiado tarde.
Un anciano que amaba a Dios supo que cierta muchacha cristiana tenía un novio incrédulo, y estaba considerando
casarse con él. El le preguntó a la señorita si eso era verdad. Cuando ella confesó que sí, él le dijo: "Recuerda esto, si
te casas con ese hombre, estarás unida para toda la vida con un hijo del diablo, y para el resto de tu vida Satanás
será tu suegro".

Miles de pastores invierten mucho de su tiempo aconsejando a los jóvenes cristianos que se han involucrado
emocionalmente con sus novios o novias incrédulos. Invariablemente estos jóvenes se lamentan: "No tenía
intenciones de involucrarme tanto. ¡Ahora no lo puedo dejar!"
Y muchos no los dejan. En lugar de eso, cometen el error trágico de casarse con un incrédulo. Casi no hay situación
más triste que una persona que ama al Señor y que desea servirle termine casada con alguien que no se interesa en
las cosas espirituales.
El cristiano que dice: "No tengo intenciones de casarme con un incrédulo, pero no creo que sea problema tener un
novio incrédulo" está olvidando que cada noviazgo con un incrédulo tiene el potencial de una relación
permanentemente desastrosa. Alguien acertó cuando dijo: "Cualquier creyente que es suficientemente insensato
como para tener un novio(a) incrédulo, también es suficientemente insensato como para casarse con un incrédulo(a)".
Aun si el noviazgo no termina en matrimonio, causa problemas. Pasar demasiado tiempo con la persona
equivocada te abre a un involucramiento emocional que no será fácil dejar. Una vez que has entregado tu corazón y
tus emociones a alguien, será difícil recuperarlos, incluso cuando sabes que debes hacerlo.
Cómo evitar esta trampa:
No tengas un novio o novia incrédulo. Si nunca lo haces, nunca te casarás con un incrédulo.
¡Termina con las relaciones equivocadas... hoy mismo!
Si Dios te ha mostrado que estás involucrado en una relación equivocada, no andes preguntándoles a tus amigos
qué debes hacer. No necesitas acudir a tu pastor para preguntarle a él. Ni siquiera necesitas orar y pedirle a Dios que
te dé "sabiduría" para saber lo que debes hacer. Simplemente necesitas obedecer a Dios y terminar con esa
relación...AHORA.