Eficacia de la intervención Fonoaudiológica para atenuar el envejecimiento Facial

(Yasmin Frazão, Silvia Bertacci Manzi, 2012)

Es importante destacar que los signos inherentes al envejecimiento pueden ser
resultado de un proceso natural, es decir, envejecimiento intrínseco, o por factores
externos, denominado envejecimiento extrínseco o fotoenvejecimiento.

El envejecimiento intrínseco es consecuencia del desgaste natural del organismo e
independiente de factores externos, a pesar de ser altamente influenciados por ellos. Se
reconocen alteraciones clínicas, histológicas y fisiológicas que ocurren en la piel y
músculos durante el proceso del envejecimiento, tales como, pérdida de peso, pérdida de
colágeno y elastina, flacidez de la piel y de los músculos, en este sentido, la herencia es
un factor que tiene una fuerte influencia sobre el envejecimiento.
El comportamiento muscular también se ve alterado en el proceso de envejecimiento,
incurriendo en la aparición de arrugas en la piel, por ejemplo, se pierde agudeza visual,
con el exceso de piel en el párpado superior y la ceja, como resultado de la ptosis
exagerada en la contracción del corrugador y músculo frontal, respectivamente
El envejecimiento extrínseco es causado por factores ambientales, principalmente por la
radiación ultravioleta (UV), por lo que también es conocido como fotoenvejecimiento.
Otros factores como el tabaquismo, el estilo de vida, la alimentación, el peso, el estrés o
la privación del sueño influyen en este proceso.
Los diferentes tipos fáciles presentan condiciones musculares distintas de acuerdo con
sus características esqueléticas, produciéndose adaptaciones o alteraciones orofaciales
funcionales, es así como en una cara corta, con el tercio inferior reducido y la musculatura
fuerte, especialmente el masétero, hay predominancia de alta fuerza en la mordida, y
mayor probabilidad de presentar arrugas en el tercio perioral por tendencia al
apretamiento o endurecimiento de la musculatura facial en el habla, en las pausas del
habla y en la deglución.
Tener la cara larga, con el tercio inferior aumentado y la musculatura en general más
alargada y débil con baja fuerza en la mordida y menor posibilidad de observar la
presencia de arrugas, pero con mayor tendencia a la flacidez facial.
En la clase II y III (patrones faciales anteroposterior), por las características óseas y
musculares que presentan varios tipos, ocurren adaptaciones funcionales como
alteraciones en la masticación, hiperfunción del mentón, posición inadecuada y/o
disminución de la fuerza ejercida en la deglución, reducción de la contracción de los
suprahioideos en la deglución, flexión o extensión acentuada de la cabeza. Con esas
adaptaciones son frecuentes las compensaciones musculares que interfieren
directamente en la simetría y harmonía facial, siendo mayor la posibilidad de aparición de
arrugas y signos del envejecimiento.
Se debe considerar también la participación del sistema músculo aponeurótico superficial
(SMAS) en las expresiones faciales. Descrito en 1974 por Mitz y Peyronic como una
compleja unidad morfológica que divide el tercio subcutáneo en dos capas, esas
estructuras pueden ser definidas como una capa fibromuscular que interconecta los
músculos miméticos de la cara y el pelo, siendo continua con el músculo platisma. Ella se
extiende de la región malar al tercio superior de la cara, convirtiéndose a continuación en
galea. En el tercio inferior se convierte en parte del platisma y lateralmente en el tercio
medio, se interdigita la fascia parotídea (en la glándula parótida)
Su función es amplificar las contracciones de los músculos en las expresiones faciales, es
decir, actúa como un distribuidor de las contracciones de los músculos faciales en la piel.
Por lo que es un razonamiento justificado, para llevar a cabo una intervención clínica en
los grupos de músculos relacionados y no sólo en el músculo en el que se encuentra la
arruga, teniendo en cuenta que "cada expresión es el resultado de la acción de varios
músculos, que se transmite a Piel por SMAS " 11
Además de la morfología, se deben considerar las peculiaridades neurofisiológicos de los
músculos faciales al momento de elegir los recursos técnicos utilizados en la terapia del
habla.
La contracción de los músculos de la cara está dada por la vía motora voluntaria (sistema
piramidal), por vía motora involuntaria (sistema extrapiramidal) y por la vía cerebelar, que
controla la sinergia o harmonía de los movimientos.
La fonoaudiología estética de la cara es un área que se sitúa entre otras relacionadas
directamente con la estética, como la odontología, la dermatología, la nutrición, la
endocrinología o la cirugía plástica que como objetivo común tienen atenuar los signos del
envejecimiento.
Como una propuesta no invasiva la fonoaudiología estética de la cara tiene como objetivo
atenuar los signos del envejecimiento, promoviendo la harmonía facial. La intervención
terapéutica actúa en los músculos que envuelven la formación de cada arruga,
respetando la correlación entre los grupos musculares de los tercios de la cara,
reorganizando la dinámica de la mímica facial y adecuando las funciones de masticación,
deglución y del habla. Técnicas de concientización, ejercicios musculares, elongación y
masajes en la cara tienen como finalidad disminuir la intensidad, frecuencia y duración de
la contracción muscular en diversas situaciones en que esta ocurre. Por medio de esta
intervención se alcanza la reorganización de los grupos musculares utilizados en la
comunicación y las funciones estomatognáticas.
La actuación abarca tres aspectos: la función (reorganizando la mímica y adecuando las
funciones estomatognáticas); la piel (indirectamente, favoreciendo la vascularización y la
tonificación); los músculos (adecuando la contracción y promoviendo la elongación).
Como resultado se obtiene la suavización de las líneas de expresión marcadas en la piel
y mejora la definición de los contornos que contribuye al rejuvenecimiento del rostro.


















Toledo PN. Fonoaudiologia e Estética: a motricidade orofacial aplicada na estética da face. São
Paulo: Lovise; 2006