MUTISMO SELECTIVO.

El mutismo selectivo es un problema de inhibición del habla que suele tener su
inicio en la etapa preescolar. El trastorno se caracteriza porque el sujeto, pese a
tener la capacidad del habla conservada, inhibe selectivamente la respuesta
verbal delante de determinadas situaciones sociales o lo restringe a ciertas
personas “de confianza” de su entorno familiar (normalmente padres y hermanos).
En algunas ocasiones, el mutismo puede iniciarse progresivamente como
consecuencia de una timidez extrema o también a partir de alguna situación
estresante (hospitalización, cambio de residencia, ciudad, etc.). Sea como fuere, el
mutismo selectivo puede resultar altamente incapacitante tanto en el terreno
educativo como en el social para los niños que lo padecen y siempre representa
un problema a tratar.
El mutismo selectivo es descrito dentro de los trastornos de inicio en la infancia y
la Adolescencia, como un trastorno en el cual la persona parece mudo ante
situaciones sociales o cuando se espera que hablen, pero son perfectamente
capaces de hablar y de comprender el lenguaje. Funcionan normalmente en otras
áreas de comportamiento y aprendizaje, aunque se privan severamente de
participar en actividades de grupo. Es como una forma extrema de timidez, pero la
intensidad y duración la distingue. Como ejemplo, un niño puede pasar
completamente callado en la escuela, por años, pero habla libremente o
excesivamente en casa.
Este desorden no se considera como un desorden de comunicación, en que la
mayoría de las personas se comunica a través de expresiones faciales, gestos,
etc. En algunos casos, el mutismo selectivo es un síntoma de un desorden de
desarrollo o un desorden psicótico.
Hay que realizar diagnóstico diferencial con Autismo o síndrome de Asperger. La
diferencia fundamental es que en estos dos trastornos el individuo no habla
independientemente del contexto, ya que está gravemente alterada la
comunicación y la interacción social.
El mutismo selectivo se define por:
 Una persistente negación a hablar en determinadas situaciones sociales a
pesar de poder hablar en otras.
 Pérdida del lenguaje, el cual interfiere en su educación o en su trabajo.
 El silencio es de al menos un mes de duración después de haber
empezado el curso escolar.
 La negación a hablar no es debida a una falta de conocimientos del
lenguaje en esas situaciones
 Esta alteración no es debida a un Trastorno en la Comunicación, un
Trastorno Psicótico o un Trastorno Generalizado del Desarrollo.
Delimitación del concepto de mutismo selectivo:
Se sabe la gran variabilidad que los niños con este problema, pueden presentar en
sus interacciones sociales; algunos de ellos disfrutan activamente del contacto con
los demás y juegan sin mayores problemas, sin embargo, permanecen en silencio.
Hay otros que desarrollan con el amigo más cercano estrategias de comunicación
alternativa (signos, miradas, gestos, etc.). Hay también otro grupo que considera
la mayor parte de las interacciones sociales incomodas y no participan en
absoluto. Por tanto, es un mismo trastorno que puede tomar diferentes niveles de
expresión y afectación social.
Algunos estudios parecen avalar la hipótesis de una posible relación entre
mutismo selectivo en la niñez con fobia social en la etapa adulta, lo que les lleva a
plantear una misma base común que tomaría formas diferentes. Esta base la
constituirían factores de tipo ansiógeno ante situaciones sociales. No obstante,
siguiendo a algunos autores (J.Olivares; F.X.Mendez; R.M.Bermejo), parece
razonable considerar que el mutismo selectivo y la fobia social pueden compartir el
supuesto de estar definidos por patrones de respuestas de ansiedad y, en este
sentido, constituir el primero un factor de vulnerabilidad en relación con el segundo
en determinadas circunstancias, pero sin olvidar que entre ambos existen notables
diferencias tanto en el contexto evolutivo como en relación con el sistema
cognitivo.
Según los criterios diagnósticos del DSM-IV-TR, el mutismo selectivo debe
presentar las siguientes características:
Criterios DSM-IV-TR:
a) Incapacidad persistente para hablar en situaciones sociales específicas (en las
que se espera que hable, como, por ejemplo, en la escuela) a pesar de hablar en
otras situaciones.
b) La perturbación interfiere con el rendimiento escolar o laboral o con la
comunicación social.
c) La duración de la perturbación es de por lo menos un mes (no se limita al primer
mes de la escuela).
d) La incapacidad para hablar no se debe a una falta de conocimiento de, o a no
encontrarse cómodo con, el lenguaje requerido en la situación social.
e) La perturbación no se explica mejor por la presencia de un trastorno de la
comunicación (por ejemplo, tartamudeo) y no aparece exclusivamente durante el
curso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno
psicótico.
Características generales del trastorno:
Tal como se ha explicado e independientemente de la forma que adopte el
mutismo selectivo, los niños que la padecen suelen haber manifestado con
anterioridad algún tipo de ansiedad ante situaciones sociales. Con frecuencia su
historia incluye un periodo de desarrollo del lenguaje normal y apropiado en el
hogar pero con restricciones cuando están en la presencia de personas
desconocidas o con las que se encuentran en pocas ocasiones.
Muchos de estos niños han mostrado, en algún momento de su desarrollo, formas
leves o moderadas de ansiedad de separación. También timidez excesiva,
aislamiento y retraimiento social, negativismo, tartamudeo, enuresis y conducta
oposicionista o manipuladora en el hogar.
Hay que destacar que, en algunos casos, el inicio del problema se da a edades
tempranas como consecuencia de los factores antes señalados de timidez o
ansiedad. No obstante, el problema puede prolongarse más allá de la edad de
inicio debido, también, a factores familiares como un exceso de protección y la
acomodación a sistemas alternativos no verbales que se consolidan.
Igualmente, una excesiva atención a estos comportamientos silenciosos por parte
de los padres o algunos familiares, pueden reforzar en el niño dichas conductas al
obtener una atención “extra”. Esto puede ser especialmente cierto cuando además
se dan, circunstancias especiales de tipo afectivo como puede ser la presencia de
un hermano más pequeño (celos y necesidad de tener más protagonismo).
En definitiva, el mutismo selectivo sería el resultado de la presencia de diferentes
factores empezando por una vulnerabilidad de tipo ansiógeno delante situaciones
sociales pero también de factores afectivos, conductuales y familiares que podrían
prolongar en el tiempo el trastorno. Todo ello hace necesario un exhaustivo
estudio previo de todas estas variables para intentar descifrar el origen y
mantenimiento del trastorno.


CAUSAS
No se han establecidos las causas del todo pero, se cree puede tener causa en
hechos (reales o imaginados) ocurridos a principios de la infancia. También hay
evidencia de que existe un componente hereditario y que también es más común
en mujeres que en hombres.
El mutismo selectivo es más común en niños menores de cinco años y su causa o
causas se desconocen. La mayoría de los expertos creen que los niños con esta
afección heredan una tendencia a ser ansiosos e inhibidos. La mayoría de estos
niños tienen cierta forma de fobia social extrema.
Los padres con frecuencia piensan que el niño está rehusándose a hablar, pero
generalmente el niño en realidad es incapaz de hablar en ciertos escenarios.
Algunos niños afectados tienen una historia familiar de mutismo selectivo, timidez
extrema o trastornos de ansiedad, lo cual puede aumentar el riesgo de sufrir
problemas similares.
Este síndrome no es lo mismo que mutismo, en el cual los niños nunca hablan. En
el caso del mutismo selectivo, el niño tiene la capacidad tanto de entender como
de hablar, pero es incapaz de hablar en ciertos contextos o ambientes.

Modelos explicativos
Se han propuesto diferentes variables explicativas que pueden estar en la base
del mutismo selectivo y que se engloban en uno u otro de los dos grandes
modelos que se exponen a continuación.
En primer lugar, la perspectiva biologicista plantea la hipótesis de que existe una
base orgánica en la etiología del mutismo. Algunos investigadores han hallado
relaciones entre este trastorno y determinadas alteraciones cromosómicas tales
como el Síndrome X Frágil o la alteración en el cromosoma 18. No obstante no se
ha llegado a conclusiones definitivas y los estudios sólo sugieren una posible
relación pero, no queda probada ninguna relación causa-efecto.
Parece más probado el hecho de una mayor presencia de antecedentes de
ansiedad, fobias y depresión en familiares directos del grupo de sujetos con
mutismo selectivo frente a grupos de control. Esto podría indicar la presencia de
ciertos factores de vulnerabilidad transmitidos genéticamente, sin menoscabo de
la influencia que puede ejercer en los niños la observación directa de ciertos
modelos familiares.
Desde la perspectiva psicológica, se asume el supuesto común de que el mutismo
selectivo es una respuesta aprendida, en cuya adquisición y mantenimiento
pueden intervenir procesos de condicionamiento directo (clásico y operante) y
procesos de aprendizaje vicario y/o de transmisión de la información, con
independencia de que esas explicaciones puedan tener en cuenta, además,
variables biológicas.
Variables ambientales
Contexto familiar
- Modelado y transmisión de información, presencia de modelos que evitan
hablar con personas ajenas al ámbito íntimo, dar instrucciones para evitar
hablar con extraños, o contar sucesos en éste comportamiento ha tenido
consecuencias muy negativas.
- Estilo educativo que refuerce las conductas de evitación o escape de las
situaciones en que el niño se ve obligado a hablar con extraños, o se
proporcionan estímulos negativos al niño cuando lo hace.
Otras variables
- Aislamiento social de la familia, trastornos de conducta y personalidad en el
padre o la madre, bilingüismo, discusiones y peleas familiares, abusos, etc.
Contexto educativo:
- Déficit o inadecuación del entrenamiento de los profesionales
- Estilo educativo
Otros contextos
- Inmigración
- Hospitalización
- estrés medioambiental general
Mantenimiento:
 Aislamiento social
 Uso de sistemas de comunicación alternativos
 Refuerzo de las conductas de evitación o escape (atención de los adultos,
exención de tareas no agradables, facilidades en la ejecución de otras,
adivinación de necesidades)
 Variables cognitivas (evaluación de las situaciones de interacción oral,
recuerdos de situaciones pasadas, etc.)
 Variables psicofisiolóficas (asociación repetida de sensaciones físicas de
ansiedad con las situaciones de interacción oral con/ante extraños)
SINTOMAS
 Excesiva sensibilidad.
 Bajo rendimiento escolar o absentismo por miedos (a los examenes, al
grupo social, al profesor, a los refuerzos negativos, cuando se esfuerza por
complacer.
 Cierto egoísmo
 Dificultades para separarse de la madre.
 Rechazo social.
 Conductas retraídas o agresivas.
 Timidez excesiva por uno de estos tres factores; Escasa habilidad social,
angustia ante contactos sociales o prejuicios negativos.
 Expresión gestual exagerada.
 Ansiedad o ciclos ansiosos
 Los niños que padecen este trastorno tienen preservada la comprensión y
los esquemas del lenguaje son normales. Pero hablan con monosílabos o
gestos. Sin embargo, estos mismos niños pueden hablar con personas o
amigos seleccionados

EPIDEMIOLOGIA
El Mutismo selectivo, según diferentes estudios epidemiológicos, sitúan el número
de afectados en la escuela primaria en un porcentaje del 1% o menos de la
población total.
La mayoría de investigaciones apuntan a una mayor incidencia en la población
femenina (1,2-1,6 a 1). Estas diferencias se explicarían, dado que la frecuencia de
ocurrencia parece depender tanto de la edad de los sujetos de las muestras como
de la delimitación y operacionalización del problema.
ASPECTOS POSITIVOS Y NEGATIVOS:
Negativos:
 Encuentran difícil tener contacto visual.
 Con frecuencia no sonríen y tienen expresiones vacías.
 No pueden manejar situaciones donde se espera que hablen normalmente,
como saludar, despedirse o agradecer.
 Tienden a preocuparse más de las cosas que el resto de las personas.
 Pueden ser muy sensibles a la luz, ruido y al gentío.
 Encuentran difícil hablar sobre sí mismos o expresar sus sentimientos.
 Se mueven de manera rígida y torpe
 Tienen sensaciones de cerrarse, huir o suicidas
 Positivos:
Positivos:
 Perciben más fácilmente que otras personas los pensamientos y emociones
de los demás (empatía).
 Tienen gran poder de concentración y de percepción.
 Algunos llegan a ser muy intuitivos (relacionado con la empatía), son muy
curiosos.
 Con frecuencia tienen un buen sentido de lo que es correcto, incorrecto y
justo.
EVALUACIÓN PSICOLÓGICA:
La evaluación psicológica en casos de mutismo selectivo comprende diferentes
instrumentos y estrategias. El objetivo es obtener un retrato de todos los
elementos y factores que pueden estar influyendo en la génesis y mantenimiento
del problema.
En primer lugar es necesario recoger exhaustivamente los datos evolutivos del
niño/a desde el embarazo hasta la actualidad. También la estructura de la familia
mediante un organigrama (padres, hermanos, abuelos, etc.) y las actuales
circunstancias del entorno. Todo ello puede llevarse a cabo mediante entrevista a
los padres.
Se necesitará información acerca del rendimiento escolar actual (notas, informes)
y su historia de aprendizaje.
Se deben aplicar pruebas que den una valoración de su nivel cognitivo. Se
pueden utilizar, según edad, las pruebas no verbales y también, matrices
progresivas.
Para registrar factores de conducta y emocionales tanto en casa como en la
escuela podemos utilizar el BASC en sus diferentes formas (para padres,
maestros o autoinforme, según edad). Este instrumento incluye tanto una
evaluación de los aspectos positivos (liderazgo, habilidades sociales,
adaptabilidad, relaciones personales, etc) como de los aspectos negativos
(ansiedad, agresividad, problemas de atención, hiperactividad, retraimiento,
somatización, depresión, etc.).
En el BASC, los niños con mutismo selectivo suelen puntuar significativamente
alto en la Escala de somatizaciones y bajo en la de Habilidades adaptativas.
Complementariamente puede resultar útil introducir test proyectivos (familia, casa,
etc.).
En algunos casos será necesaria la observación estructurada, por parte del
profesional, en los ámbitos naturales del niño. También son de gran utilidad
filmaciones en video facilitadas por la familia.
INTERVENCIÓN Y TRATAMIENTO:
El tratamiento del mutismo selectivo comprende una serie de actuaciones que
deben afrontar al menos tres problemas básicos que suelen darse paralelamente
al mutismo propiamente dicho:
a) La alta ansiedad presente en el niño ante determinadas situaciones
sociales.
b) La limitada experiencia que ha tenido el niño de hablar con personas
ajenas a su núcleo familiar.
c) La presencia, en un grado u otro, de apoyo para la comunicación no
verbal fomentada por personas de su entorno.
En general, se admite la eficacia del tratamiento conductual del mutismo selectivo
cuando el sujeto todavía habla a una o más personas (normalmente padres y
hermanos). Las estrategias a seguir generalmente conllevan la exposición del
sujeto a las situaciones en las que éste inhibe el habla.
En el Child Study Center de la Universidad de New York (Centro para la
investigación, prevención y tratamiento de niños y adolescentes los trastornos
psiquiátricos y de aprendizaje) se han utilizado un conjunto de estrategias
cognitivo-conductuales y de terapia del comportamiento (Psicoeducación) que han
demostrado su utilidad.
El plan seguido consiste primero en una evaluación exhaustiva del desarrollo del
niño y su historia psicosocial. A continuación se expone a los padres y otros
cuidadores las causas que pueden estar en el origen del problema. Las diferentes
personas involucradas en la educación del niño deben saber lo que hay que hacer
y lo que hay que evitar para atacar el trastorno.
Hay también que describir los objetivos del tratamiento y las diferentes etapas
intermedias para involucrar a todos en un esfuerzo de colaboración.
Al niño se le somete a una intervención multicomponente a medida y que
comprende algunas de las siguientes técnicas:
Terapia de comportamiento: Psicoeducación
Se requiere una valoración detallada acerca de la historia psicosocial y del
desarrollo del niño, recogida a través de las entrevistas con los padres o
cuidadores y con las personas que están en contacto con él, como los profesores,
los familiares y otras personas cercanas. Todo ello nos permite tener una idea de
cómo se ha desarrollado el niño y de cómo le podemos ayudar a afrontar sus
problemas intentando modificar su reacción hacia ellos. Se proporcionará una
descripción de los objetivos del tratamiento y las pautas terapéuticas con la
finalidad de conseguir la colaboración de todos. Los cuidadores tendrán un papel
activo, reforzando el cambio y apoyando su continuidad. A los niños se les
informará de que ellos serán requeridos para que de manera gradual vayan
hablando con familiares en presencia de otras personas y posteriormente hablen a
estas personas. El uso de recompensas y penalizaciones será utilizado para
motivar el cambio.
Técnicas para reducir la ansiedad
Cualquiera de las técnicas habituales puede ayudar (desensibilización, relajación,
imaginación guiada, etc.).
Este tratamiento incluye varios métodos para reducir la ansiedad. La medicación,
puede reducir la ansiedad a través de cambios en las sustancias químicas dentro
del cerebro. También se puede reducir la ansiedad mediante un entrenamiento en
la relajación muscular profunda. Este entrenamiento será llevado a cabo en
presencia de los padres u otros familiares para incrementar la confianza del niño.
El niño solo tendrá que escuchar durante estas sesiones. La relajación muscular
será enseñada y practicada, guiando al niño a hacerla mediante la respiración
profunda. En casa realizará la relajación mediante las instrucciones en casete, el
niño lo practicará dos veces al día por varias semanas, con la finalidad de que el
mismo pueda relajarse con facilidad.
Exposición graduada a las situaciones temidas
La exposición gradual consiste en ir teniendo contacto, de manera progresiva, con
situaciones que producen ansiedad. Para el caso del mutismo, esto significa ir
introduciendo a personas de manera gradual en situaciones en las que el niño
habla cómodamente. La desensibilización es el proceso por el cual se adquiere
comodidad en presencia de situaciones crecientes de ansiedad. Una vez que el
niño ha aprendido a relajarse, se le pondrá en una situación en la cual habla con
tranquilidad, y de una forma gradual se le irán introduciendo personas dentro de
esta situación mientras continúa hablando. Por ejemplo, se graba la conversación
cuando los padres están jugando, dibujando y hablando con su hijo en la oficina
del terapeuta. Los padres fueron instruidos, previamente, para hacer preguntas y
discutir actividades con el niño. En este momento, el terapeuta no está presente,
por lo que el niño habla cómodamente en este entorno. Después, los padres, el
niño y el terapeuta escuchan la conversación llevada a cabo previamente cuando
no estaba el terapeuta. Luego, se vuelve a dejar que los padres y el niño
continúen hablando con la puerta abierta y el terapeuta se coloca en la puerta.
Posteriormente, el terapeuta, de manera gradual, se va ir introduciendo en la
habitación y de forma progresiva va a establecer contacto visual con el niño,
mientras el niño continúa hablando con los padres. Gradualmente, el terapeuta
participará en la conversación. Una vez que el niño habla con el terapeuta, los
padres se irán alejando de manera progresiva hasta que abandonan la habitación
mientras el niño habla con el terapeuta. Cada uno de estos pasos es facilitado por
el uso de recompensas cada vez que el niño habla en una nueva situación. El
paso a una nueva situación es llevada a cabo siempre que el niño ha realizado
cómodamente la situación previa.
Los pasos descritos previamente para romper el círculo del silencio son difíciles de
alcanzar, se requerirán varias sesiones para llevar a cabo los diferentes
procedimientos. Una vez que el niño habla con el terapeuta, se realizará un plan
para generalizarlo a otras personas y a otros ambientes. Otras personas se irán
añadiendo a las siguientes reuniones, incluyendo al profesor y otras personas que
trabajan en el colegio. Al principio, se requerirá que el niño hable con el profesor a
solas, cuando otros niños no están presentes. Pero posteriormente, otros niños se
añadirán a la situación, aumentando el número de niños presentes de manera
gradual. El objetivo final es que el niño pueda contestar preguntas al profesor y
entablar conversaciones con sus compañeros de clase. Se promoverá la
generalización de esta situación fuera del colegio, asignando a los padres la tarea
de hacer hablar al niño con otros niños y con adultos tanto dentro como fuera de
casa. Se planeará con los padres situaciones en las cuales el niño tendrá que
hablar con ellos mientras gradualmente se van incorporando otras personas.
La exposición gradual ha fracasado en algunos casos en los que el niño no ha
podido afrontar la mayoría de las situaciones incluso en condiciones confortables.
En estos casos, se requerirán sesiones más extensas cuyo objetivo será que el
niño deba cooperar a hablar brevemente antes de que pueda abandonar la clínica.
Algunas de estas sesiones han requerido horas, pero se han seguido de
resultados exitosos en la mayoría de los casos.
Normalmente los niños son informados que primero tendrán que hablar con
personas de su entorno próximo con las que están familiarizadas para
posteriormente seguir haciéndolo pero ante la presencia de otras personas. De lo
que se trata es de establecer una gradación desde el nivel actual de
funcionamiento del niño (por ejemplo hablar con su madre a solas) para ir
aumentando la exposición gradualmente a situaciones más ansiógenas (por
ejemplo hablar con su madre ante la presencia del terapeuta, luego con el
terapeuta a solas) y progresivamente conseguir una generalización lo más extensa
posible.
Modificación de conducta
El uso de recompensas y castigos (coste de la respuesta, pérdidas de puntos,
etc.) se introduce como medida de motivación hacia el cambio. Las recompensas
se incorporan cuando se logra alcanzar un determinado nivel. También hay que
supervisar los reforzadores sociales ante los avances del niño.
Todos los pasos realizados en la exposición gradual deberían llevarse a cabo
junto con un programa de reforzamiento. Las alabanzas sociales y otras formas de
reforzamiento son obtenidas como recompensa para motivar al niño a afrontar su
elevado nivel de ansiedad experimentada. Los padres deberían participar en la
administración de recompensas, para que el niño perciba que la familia está
deseando que él realice comportamientos sociales. Las recompensas sociales
ayudan al niño a aprender que puede disfrutar de las sonrisas y los comentarios
agradables de los demás.
Automodelado y utilización de grabaciones de audio y video
El auto modelado supone aportar un procedimiento en el que el niño se observa a
sí mismo actuando en el nivel más eficaz posible. Podemos ayudarnos de cintas
de video que los padres han grabado en casa, con su voz, respondiendo a
preguntas o explicando detalles de su entorno (juguetes preferidos, etc.). Una vez
en consulta estos videos son visualizados conjuntamente por el niño y el
terapeuta. Progresivamente se solicita que estas grabaciones se den en diferentes
ámbitos e incluso que los grabe el propio niño. Así pueden registrarse en el patio
de su casa y posteriormente en el exterior con una breve descripción del lugar u
objeto que graba. Con ello también vamos trabajando la exposición a
determinadas situaciones o lugares.
Se ha observado que puede ser útil manejar las cintas, tanto de audio como de
video, en las que habla el niño. Esto sirve para que otros niños vean que puede
hablar, disminuyendo la ansiedad asociada al niño al ser observado por los otros
niños, y disipando los miedos que el niño percibirá negativamente si le oyen o le
ven hablar. El objetivo es que este método sea extendido desde el ambiente
terapéutico al ambiente escolar.
En el automodelado se han descrito una de las formas de utilizar los dispositivos
de grabación. Otra forma de utilizarlo consiste en que una persona relevante con
la que el niño no hable (por ejemplo: maestra) formule mediante grabación
algunas preguntas que luego el niño contestará por el mismo medio. Este caso
puede resultar especialmente útil para permitir a otros niños de su escuela ser
conscientes de que el niño con mutismo es capaz de hablar, disminuyendo la
ansiedad asociada a ser observado por los demás y disipando sus miedos
infundados respecto a una reacción negativa por parte de sus compañeros si
habla. Se recomienda utilizar este método para cuando se desee generalizar
desde el ambiente terapéutico a la escuela. No obstante cada caso es diferente y
puede requerir adaptaciones específicas.
Esta técnica persigue dos objetivos:
1) Establecer la comunicación verbal de los sujetos en el contexto donde se
inhibe el habla, con independencia del interlocutor y la situación.
2) Sustituir la ausencia de interacción social por un incremento de la
relación interpersonal, de acuerdo con la edad del sujeto.
Reestructuración Cognitiva
Esta técnica cognitiva puede ser muy útil para trabajar y reducir los pensamientos
negativos, irracionales o exagerados que acompañan a estos niños y como
estrategia complementaria a las otras técnicas apuntadas.
Terapia con fármacos
Durante varios años se han utilizado un grupo de medicación psicotropa con éxitos
limitados, hasta la aparición de los ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación
de Serotonina). Los ISRS incrementan la influencia de la serotonina en el cerebro.
La serotonina es una sustancia que está descendida en los niños y adultos que
reaccionan con ansiedad y que tienen trastornos de ansiedad. Cuando la
influencia de la ansiedad se incrementa, la gente refiere que ellos pueden
controlar sus reacciones de ansiedad y sus pensamientos sobre las
preocupaciones. En el tratamiento del mutismo selectivo, se usan varios ISRS,
como la sertralina, fluvoxamina y fenelcina, que producen un incremento en el
número de situaciones en las que el niño habla.
Puede producir una mejora, pero no siempre en la función del lenguaje, la cual es
una habilidad para hablar en casi todos los ambientes en los cuales esto es
apropiado y requerido. Se han observado buenos resultados en la función del
lenguaje cuando la terapia de conducta se apoya con la medicación. También se
ha observado que la terapia de conducta, cuando se asocia a medicación, permite
eliminar la medicación cuando el niño va hablando cada vez en más ambientes..
Externalización del trastorno
Una vez que ellos empiezan a hacer progresos, muchos niños se muestran
entusiasmados y con interés por seguir mejorando. Hay que ayudar a continuar
con la motivación una vez que el niño ha empezado a hablar al terapeuta, esto es
importante para que el niño considere que el trastorno es independiente de ellos.
Ellos han comentado que el mutismo les manda mensajes para que estén
cayados. Se les propondrá que perciban el trastorno como algo malo y peligroso.
Dándole atribuciones negativas. Según va progresando la terapia, se va
preguntado al niño acerca de cómo han sido completadas las tareas y si el
trastorno está ganando. Este método añade un elemento importante de motivación
al tratamiento y probablemente ayuda a los niños a ganar control sobre el
trastorno y esto modifica su manera de reaccionar. En concreto, los niños
oposicionistas se manifiestan en contra del trastorno en vez de contra las
personas que hablan.
Tratamiento cuando no habla con nadie en ninguna situación:
 Moldeamiento de la conducta hasta que se inicie el habla ante alguna
persona del entorno íntimo del niño
 Modelado de la conducta
 Coste de respuesta
 Muestreo de refuerzos
Tratamiento cuando habla con alguien en alguna situación:
 Desvanecimiento estimular ante nuevas personas y/o nuevas situaciones
 Desvanecimiento estimular ante nuevas personas en distintas situaciones
 Control de contingencias
 Exposición gradual
 Automodelado filmado
 Automodelado filmado "trucado"
 Programas de refuerzo, hasta el mantenimiento por el refuerzo natural.
Aplicación de técnicas:
La utilización de unas u otras técnicas dependerá de cada caso particular y sus
circunstancias. Debe ser el terapeuta el que encuentre la combinación más
idónea.
El tratamiento del mutismo selectivo no resulta fácil y requiere de tiempo,
paciencia y complicidad entre todos los agentes que intervienen.
El pronóstico de las intervenciones deberá ser siempre prudente, si bien, parece
estar mediado por la prontitud con que se inicia el tratamiento del problema en
relación con su aparición.
Efectividad en el Tratamiento y Expectativas Futuras
Aunque es poco frecuente, el mutismo selectivo requiere cuidadosa atención por
su persistencia y su impacto en la vida del niño. La terapia de conducta, el uso de
medicación y su combinación son los tratamientos utilizados en la actualidad para
este trastorno. Con la publicación de estudio de casos y controles con adecuados
diseños científicos, los profesionales de la salud mental tienen en la actualidad
unas pautas de tratamiento para el mutismo selectivo. Aunque todavía se
requieren más estudios científicos para poder afirmar que se tiene una curación
definitiva, pero las expectativas son mucho mejores que hace cinco años.
Sugerencias para su atención
 Utilice comunicación alternativa (Escritura o Dibujos). Son muy creativos.
 Observe y tenga presente sus intereses.
 No se desespere por que no hable, suelen percibirlo con facilidad, más que
otras personas.
 Evite calificaciones respecto a su retraimiento, del mismo modo si se las
hacen a él ("este niño no habla", "¿te mordió la lengua el gato?"). Sólo
agravará la situación.