EL DERECHO PENAL AMBIENTAL Y SU APLICABILIDAD

FRANCISCO JAVIER GARZÓN CARDONA
DORIS ALICIA CAICEDO BOLAÑOS
DIEGO ALBERTO RODRÍGUEZ AGUDELO
















UNIVERSIDAD DE MEDELLÍN
FACULTAD DE DERECHO POSTGRADOS
ESPECIALIZACIÓN EN DERECHO PENAL Y CRIMINALÍSTICA
MEDELLÍN
2006



EL DERECHO PENAL AMBIENTAL Y SU APLICABILIDAD








FRANCISCO JAVIER GARZÓN CARDONA
DORIS ALICIA CAICEDO BOLAÑOS
DIEGO ALBERTO RODRÍGUEZ AGUDELO






Monografía presentada como requisito para optar al título de
Especialistas en Derecho Penal y Criminalística





Asesor:
MARIO SALAZAR MARÍN










UNIVERSIDAD DE MEDELLÍN
FACULTAD DE DERECHO POSTGRADOS
ESPECIALIZACIÓN EN DERECHO PENAL Y CRIMINALÍSTICA
MEDELLÍN
2006



NOTA DE ACEPTACIÓN















Presidente del Jurado




Jurado



Jurado














Medellín, noviembre de 2006



CONTENIDO

INTRODUCCIÓN 8
1. MARCO TEÓRICO 10
1.1 DERECHO COMPARADO 10
1.2 CARÁCTERÍSTICAS DE ESTA REGULACIÓN 17
1.3 APRECIACIONES 18
2. CONCEPTO DE MEDIO AMBIENTE 20
2.1 JURISPRUDENCIA CONSTITUCIONAL COLOMBIANA 21
2.2 BIEN JURÍDICAMENTE TUTELADO Y EL PRINCIPIO DE LA ÚLTIMA
RATIO 29
2.3 PRINCIPIOS DE LA ÚLTIMA RATIO Y DE INTERVENCIÓN MÍNIMA 32
2.3.1 El principio de la última Ratio 32
2.3.2 El principio de la intervención mínima 33
2.4 EL EQUILIBRIO DE LOS SISTEMAS NATURALES Y LA
INTERDEPENDENCIA HOMBRE-AMBIENTE 33
2.5 ANÁLISIS DE LOS TIPOS PENALES AMBIENTALES, DAÑOS EN LOS
RECURSOS NATURALES Y CONTAMINACIÓN AMBIENTAL CONTENIDOS EN
LA 599 DE 2000 Y LA LEY 890 DE 2004 35
2.5.1 Delito de Daños en los Recursos Naturales 35
2.5.1.1 Concepto de daño ambiental 35
2.5.1.2 Verbos rectores 37
2.5.1.3 Objeto material 37
2.5.1.4 Estructuración típica. 38
2.5.1.5 Delito de contaminación ambiental, artículo 332 38
2.5.2 Concepto de Contaminación ambiental. 39
2.5.3 Elementos normativos. 39
2.5.4 Adecuación Típica 40

2.6 REVISIÓN JURISPRUDENCIAL SOBRE LA APLICABILIDAD DEL DERECHO
PENAL AMBIENTAL 41
2.7 NORMAS PENALES AMBIENTALES 57
3. CONCLUSIONES 63
BIBLIOGRAFÍA 67




RESUMEN

La monografía “El Derecho Penal Ambiental y su aplicabilidad” aborda de manera
detallada los tipos penales consagrados en el título XI del Estatuto Penal. Se
resalta el concepto del bien jurídicamente tutelado y los ingredientes especiales
del tipo.

Igualmente ilustra casos de la jurisprudencia en materia de sanciones penales
ambientales.




ABSTRACT

The monograph “the Environmental Penal Right and its applicability” approaches of
detailed way the consecrated penal types in title XI of the Penal Statute. One
emphasizes the concept of the legally protected interest had the charge of and the
special ingredients of the type.

Also it illustrates cases of the jurisprudence in the matter of environmental penal
sanctions.



INTRODUCCIÓN


Dentro de la especialización que se viene cursando de Derecho Penal y
Criminalís tica, se ha optado por desarrollar el tema sobre el derecho penal
ambiental y su aplicabilidad, en aras a profundizar la razón de ser de los tipos
penales que buscan la protección de un bien jurídico de índole colectivo como es
la integridad del medio ambiente, de los elementos que lo componen y de la salud
de las personas.

Para todos no es extraño o desconocido que la problemática ambiental se traduce
en un paulatino agotamiento de los recursos naturales. En este sentido el derecho
penal es un instrumento del Estado que busca entre otros fines el equilibrio en la
sociedad y por ende no puede ser indiferente a dicha realidad.

Se entiende junto con el autor Uruguayo Gustavo Cassola Perezutti en su obra,
que el derecho penal del medio ambiente, “está dirigido al logro que tanto los
hombres, entidades, personas jurídicas públicas o privadas y autoridades
administrativas nacionales o departamentales, actúen en forma necesaria y
conveniente para una ordenada vida social, no lesionando intereses simples o
difusos, tutelando la salud, la conservación de la fauna, flora, paisaje, aire, agua,
suelo, recursos naturales, protegiendo al medio ambiente, preservando el
patrimonio histórico, cultural, artístico, etc.”.


Ahora bien, amerita ser cuidadoso por parte del operador jurídico al momento de
dar aplicación al derecho penal en esta materia, dada la complejidad y
especialidad de la misma, además por tratarse de tipos penales denominados en
9
blanco; esto es, aquellos cuya conducta no está integralmente descrita en cuanto
el legislador se remite al mismo o a otro ordenamiento jurídico para actualizarla o
precisarla.


En consonancia con lo anterior y atendiendo al principio de jerarquía normativa al
cual está sujeta la normativa penal, no se debe omitir lo prescrito por la
Constitución Política de Colombia en materia de protección ambiental, en
particular lo contemplado artículos 79 y 80 que implican el deber del Estado de
proteger la diversidad e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial
importancia ecológica y fomentar la educación para el logro de estos fines,
además deberá prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental, imponer
las sanciones legales y exigir la reparación de los daños causados.

Así las cosas, tomando como base el titulo XI del Código Penal Colombiano,
acorde con el capitulo único que desarrolla los DELITOS CONTRA LOS
RECURSOS NATURALES Y MEDIO AMBIENTE, en la presente monografía se
disertará de manera específica el concepto de bien jurídicamente tutelado y los
ingredientes especiales de los tipos penales traídos en los artículos 331 referido a
los Daños en los Recursos Naturales y artículo 332 que describe la Contaminación
Ambiental, figuras jurídicas de mayor ocurrencia en la realidad ambiental

Además de lo anterior, se pretende ilustrar casos jurisprudenciales donde se ha n
verificado sanciones penales por parte de los jueces de la República y de
tribunales internacionales.

Por último es importante recalcar que no es suficiente desatar el aparato jurídico
represor, sino que es indispensable por parte del Estado concebir una política
permanente de pedagogía en la protección y adecuado aprovechamiento de los
recursos naturales del país.
10

1. MARCO TEÓRICO

1.1 DERECHO COMPARADO

Antes de analizar la legislación penal colombiana en torno a las normas que
protegen los recursos naturales y el medio ambiente, a manera ilustrativa se
puede hacer referencia a algunos ordenamientos penales internacionales como
son el alemán y el español que consagran expresamente los delitos ambientales.

Lo anterior permitirá hacer una comparación con lo establecido en el
ordenamiento jurídico del país en materia penal y entender la importancia que
cobra hoy establecer figuras punitivas que buscan el restablecimiento del equilibrio
en los ecosistemas afectados.

La problemática ambiental ha llevado a muchos países a tratar de controlar las
conductas lesivas al medio ambiente, por medio del derecho penal inclusive.

Entre las legislaciones de tradición continental que han establecido nuevas figuras
penales que castigan de manera más o menos independiente hechos que afectan
o pongan en peligro el medio ambiente, se encuentran dos modelos diferentes de
tratamiento del llamado delito ambiental: el de regulación general y el de
regulación especial. La diferencia entre los modelos radica básicamente en la
técnica legal empleada: en el primero, los delitos de contaminación aparecen en el
código penal; mientras que en el modelo de regulación especial, el legislador ha
optado por incorporar tales delitos en una ley especial relativa al medio ambiente,
que regula la protección del mismo como objeto especial, tanto en los aspectos
penal, procesal como administrativo.

11
Por ejemplo en España y Alemania donde la urgencia para enfrentar desde el
derecho los problemas ambientales, lleva a la consagración de tipos penales en
ambos países, aunque con algunas diferencias.

En Alemania como lo señala Gustavo Cassola Perezutti en su obra Medio
Ambiente y Derecho penal, el Legislador Alemán de 1980, cuando planificó la
persecución de la delincuencia contra el medio ambiente, tuvo como intención:
¨robustecer la conciencia social y de los órganos estatales con competencias en
materia penal, sobre el carácter socialmente lesivo de los menoscabos del medio
ambiente, así como fortalecer los efectos de prevención general de las normas
penales, con el fin de poder otorgar una protección más intensa a los bienes
ecológicos más importantes¨

La legislación Alemana trae en el Código Penal (del 15 de mayo de 1871, con
sus reformas), particularmente en la sección vigésimo novena denominada
HECHOS PUNIBLES CONTRA EL MEDIO AMBIENTE, figuras tendientes a
proteger los recursos naturales entre las cuales se pueden mencionar, sin
necesidad de transcribirlas:

En el actual Capítulo 29 de su Código penal, 324ss, bajo el epígrafe "Delitos
contra el medio ambiente", la mayor parte de los hechos de contaminación
punibles que recaen sobre los "medios del ambiente", estableciendo tipos penales
diferentes para cada uno de ellos (agua, aire, suelo), junto con previsiones
específicas para la protección de la flora y fauna, figuras penales antes dispersas
en leyes especiales.

Así las cosas, el derecho penal ambiental alemán contempla las siguientes figuras
penales: contaminación o alteración no autorizada del agua o de sus propiedades
físicas (§324); aterramiento o depósito de materiales en el suelo, en importantes
12
cantidades o poniendo en peligro serio la salud de las personas o la vida animal,
vegetal y la pureza de las aguas, en contravención al ordenamiento administrativo
(§324a); emisión e inmisión en el aire de sustancias no autorizadas, que puedan
causar serios daños a la salud de las personas, la vida animal o vegetal, o la
pureza de las aguas (§325); producción no autorizada de ruidos que puedan
causar daños a la salud de las personas o serios daños a los animales y
propiedades ajenas (§325a); verter, tratar, trasladar, o evacuar residuos químicos
peligrosos o radiactivos no autorizados o fuera del margen de una autorización
(§326); el establecimiento y administración no autorizados de instalaciones de
energía nuclear, o de otras empresas productivas o extractivas que deban contar
con autorización especial (§327); la realización no autorizada de operaciones o
tratamientos con combustibles nucleares y otros elementos radioactivos (§ 328); la
contaminación industrial no autorizada del aire durante períodos de emergencia
ambiental la de aguas o fuentes de agua especialmente protegidas, así como la
destrucción o alteración de parques naturales y áreas protegidas (§329). Estas
figuras pueden agravarse, en un primer orden, cuando la contaminación producida
pueda llegar a permanecer "largo tiempo", con ella se ponga en peligro el
suministro de agua a la población, se amenace la existencia de una especie
animal o vegetal, o se haya producido por puro "afán de lucro"; y en segundo
lugar, cuando se haya causado la muerte de una persona o se haya puesto en
grave peligro la vida o salud de una persona, o se haya puesto en peligro la salud
de un número indeterminado de personas (§330). Además, el (§330 A) contempla
una figura especial y agravada de peligro concreto para la salud y vida de las
personas, consistente en la diseminación o liberación de venenos o sustancias
que pueden transformarse en venenos que causen el peligro de muerte o de grave
daño a la salud de otro o de daño en la salud de un número indeterminado de
personas, que, según la doctrina mayoritaria concurre idealmente con el resto de
los delitos que protegen el medio ambiente.
13
Es importante decir que en la legislación penal alemana no hay remisión a normas
de índole extrapenal por cuanto el mismo capitulo trae en forma precisa la
definición de una serie de conceptos esenciales que sirven para aplicar a dicha
normatividad.
Por su parte el ordenamiento jurídico penal Español trae actualmente en el Título
XVI la denominación “De los delitos relativos a la Ordenación del Territorio y la
protección del Patrimonio Histórico y del Medio Ambiente” y particularmente el
CAPÍTULO III se refiere a LOS DELITOS CONTRA LOS RECURSOS
NATURALES Y EL MEDIO AMBIENTE.

Por ser más afín a la tradición legislativa de nuestro país , se considera oportuno
enunciar en forma completa cada una de las figuras penales españolas y así
poder compararlas con el ordenamiento colombiano.


Artículo 325. Será castigado con las penas de prisión de seis meses a cuatro
años, multa de ocho a veinticuatro S.M.L.V. e inhabilitación especial para
profesión u oficio por tiempo de uno a tres años el que, contraviniendo las Leyes u
otras disposiciones de carácter general protectoras del medio ambiente, provoque
o realice directa o indirectamente emisiones, vertidos, radiaciones,
extracciones o excavaciones, aterramientos, ruidos, vibraciones,
inyecciones o depósitos, en la atmósfera, el suelo, el subsuelo, o las aguas
terrestres, marítimas o subterráneas, con incidencia, incluso, en los espacios
transfronterizos, así como las captaciones de aguas que puedan perjudicar
gravemente el equilibrio de los sistemas naturales. Si el riesgo de grave perjuicio
fuese para la salud de las personas, la pena de prisión se impondrá en su mitad
superior.
Artículo 326. Se impondrá la pena superior en grado, sin perjuicio de las que
puedan corresponder con arreglo a otros preceptos de este Código, cuando en la
14
comisión de cualquiera de los hechos descritos en el artículo anterior concurra
alguna de las circunstancias siguientes:
Que la industria o actividad funcione clandestinamente, sin haber obtenido la
preceptiva autorización o aprobación administrativa de sus instalaciones.
Que se hayan desobedecido las órdenes expresas de la autoridad administrativa
de corrección o suspensión de las actividades tipificadas en el artículo anterior.
Que se haya falseado u ocultado información sobre los aspectos ambientales de la
misma.
Que se haya obstaculizado la actividad inspectora de la Administración.
Que se haya producido un riesgo de deterioro irreversible o catastrófico.
Que se produzca una extracción ilegal de aguas en período de restricciones.
Artículo 327. En todos los casos previstos en los dos artículos anteriores, el Juez
o Tribunal podrá acordar alguna de las medidas previstas en las letras a) o e) del
artículo 129 de este Código.
Artículo 328. Serán castigados con la pena de multa de dieciocho a veinticuatro
meses y arresto de dieciocho a veinticuatro fines de semana quienes
establecieren depósitos o vertederos de desechos o residuos sólidos o líquidos
que sean tóxicos o peligrosos y puedan perjudicar gravemente el equilibrio de los
sistemas naturales o la salud de las personas.
Artículo 329. 1. La autoridad o funcionario público que, a sabiendas, hubiere
informado favorablemente la concesión de licencias manifiestamente ilegales que
autoricen el funcionamiento de las industrias o actividades contaminantes a que se
refieren los artículos anteriores, o que con motivo de sus inspecciones hubieren
silenciado la infracción de Leyes o disposiciones normativas de carácter general
15
que las regulen, será castigado con la pena establecida en el artículo 404 de este
Código y, además, con la de prisión de seis meses a tres años o la de multa de
ocho a veinticuatro meses.
2. Con las mismas penas se castigará a la autoridad o funcionario público que por
sí mismo o como miembro de un organismo colegiado hubiese resuelto o votado a
favor de su concesión a sabiendas de su injusticia.


Artículo 330. Quien, en un espacio natural protegido, dañare gravemente alguno
de los elementos que hayan servido para calificarlo, incurrirá en la pena de prisión
de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses.
Artículo 331. Los hechos previstos en este capítulo serán sancionados, en su
caso, con la pena inferior en grado, en sus respectivos supuestos, cuando se
hayan cometido por imprudencia grave.
CAPÍTULO IV. DE LOS DELITOS RELATIVOS A LA PROTECCIÓN DE LA
FLORA Y FAUNA.
Artículo 332. El que corte, tale, queme, arranque, recolecte o efectúe tráfico
ilegal de alguna especie o subespecie de flora amenazada o de sus propágulos, o
destruya o altere gravemente su hábitat, será castigado con la pena de prisión de
seis meses a dos años o multa de ocho a veinticuatro meses.
Artículo 333. El que introdujera o liberara especies de flora o fauna no autóctona,
de modo que perjudique el equilibrio biológico, contraviniendo las Leyes o
disposiciones de carácter general protectoras de las especies de flora o fauna,
será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años o multa de ocho a
veinticuatro meses.
Artículo 334. 1. El que cace o pesque especies amenazadas, realice actividades
que impidan o dificulten su reproducción o migración, contraviniendo las Leyes o
16
disposiciones de carácter general protectoras de las especies de fauna silvestre,
comercie o trafique con ellas o con sus restos, será castigado con la pena de
prisión de seis meses a dos años o multa de ocho a veinticuatro meses.
2. La pena se impondrá en su mitad superior si se trata de especies o subespecies
catalogadas en peligro de extinción.
Artículo 335. El que cace o pesque especies distintas a las indicadas en el
artículo anterior, no estando expresamente autorizada su caza o pesca por las
normas específicas en la materia, será castigado con la pena de multa de cuatro a
ocho meses.
Artículo 336. El que, sin estar legalmente autorizado, emplee para la caza o
pesca veneno, medios explosivos u otros instrumentos o artes de similar eficacia
destructiva para la fauna, será castigado con la pena de prisión de seis meses a
dos años o multa de ocho a veinticuatro meses. Si el daño causado fuera de
notoria importancia se impondrá la pena de prisión antes mencionada en su mitad
superior.
Artículo 337. En los supuestos previstos en los tres artículos anteriores, se
impondrá además a los responsables la pena de inhabilitación especial para el
ejercicio del derecho de cazar o pescar por tiempo de tres a ocho años.
CAPÍTULO V. DISPOSICIONES COMUNES
Artículo 338. Cuando las conductas definidas en este Título afecten a algún
espacio natural protegido, se impondrán las penas superiores en grado a las
respectivamente previstas.
Artículo 339. Los Jueces o Tribunales, motivadamente, podrán ordenar la
adopción, a cargo del autor del hecho, de medidas encaminadas a restaurar el
17
equilibrio ecológico perturbado, así como adoptar cualquier otra medida cautelar
necesaria para la protección de los bienes tutelados en este Título.
Artículo 340. Si el culpable de cualquiera de los hechos tipificados en este Título
hubiera procedido voluntariamente a reparar el daño causado, los Jueces y
Tribunales le impondrán la pena inferior en grado a las respectivamente previstas.
Aunado a lo anterior existen otros preceptos con incidencias ambientales como
son los artículos 352 y siguientes (delitos de incendio); arts 341 y siguientes
(delitos relativos a la energía nuclear y a las radiaciones ionizantes) y los artículos
348 a 350, en los que la modalidad típica consiste en una puesta en peligro
concreto del medio ambiente.
Entonces podemos señalar que dentro del Código Penal Español, el medio
ambiente se configura como un bien jurídico plenamente autónomo y adopta la
moderna tendencia internacional político criminal, que favorece la expansión del
derecho Penal en la protección del medio ambiente.
1.2 CARÁCTERÍSTICAS DE ESTA REGULACIÓN

Es una protección restringida por cuanto el Código Penal parte de un concepto
muy limitado del medio ambiente.
En efecto, el legislador de 1995 ha reducido el bien jurídico “medio ambiente” sólo
a la protección del entorno natural, esto es, del lugar donde se desarrolla la vida
de las distintas especies de vida vegetal y animal. El Capítulo III del Título XVI del
Código Penal Español contempla como delitos medioambientales únicamente el
delito de contaminación ambiental artículo 325 y 326;el establecimiento de
depósitos o vertederos de residuos tóxicos o peligrosos artículo 328 y la causación
de daños en los espacios naturales protegidos, artículo 330.
18
Es una protección subsidiaria en la medida en que la tutela penal del medio
ambiente se articula sobre la base de la técnica empleada por el legislador para
acotar los comportamientos prohibidos en este ámbito: aquí destaca la utilización
de la técnica de las denominadas “Leyes penales en blanco” en virtud de la cual la
constitución del injusto penal se remite a la previa limitación efectuada por otros
sectores del ordenamiento jurídico: Así sucede por ejemplo en el delito de
contaminación ambiental artículos 325 y 326 en cuanto a la conducta punible va a
exigir, entre otros elementos, la constatación de una previa infracción de la
normativa extrapenal protectora del medio ambiente. (Lo propio hay que decir en
los tipos penales relativos a la protección de los espacios naturales protegidos
artículo 330, así como en los que se refieren a la flora y fauna protegida arts 332 y
ss en la medida que la tutela penal se hace descansar sobre las declaraciones
administrativas previas en cuanto a tales objetos materiales).
El recurso a la técnica de la ley penal en blanco resulta razonable en este campo
en la medida en que la protección del medio ambiente incumbe en primer término
al ámbito administrativo, siendo la actuación del Derecho Penal subsidiaria del
anterior.

1.3 APRECIACIONES

De lo anterior se desprende que la problemática a nivel mundial ha llevado a
muchos países a tratar de controlar las conductas lesivas al medio ambiente por
medio del derecho penal inclusive. Para destacar en España y Alemania donde la
urgencia para enfrentar desde el Derecho los problemas ambientales, lleva a la
consagración de tipos penales en ambos países aunque con algunas diferencias.
En España el artículo 347 agota la tipificación contra el ambiente, con el
consecuente problema de la remisión a normas extrapenales, pero con la
supuesta ventaja de proteger formalmente muchos elementos del ambiente.
19
En Alemania por el contrario del Código Penal Español, se dedican normas más
omnicomprensivas y no hay remisión a normas extrapenal por cuanto el mismo
capítulo trae definido los conceptos esenciales para aplicar a dicha normatividad.
Debe entenderse, que la consagración de normas penales en los citados países,
como en el resto del mundo, respetan por lo menos formalmente los principios
fundamentales del Derecho Penal, sobre todo el principio del bien jurídico. Por
tanto la decisión de proferir normas penales para la protección del ambiente,
obedece a que la problemática ambiental ha sido interiorizada en los discursos de
la política criminal, además de haber sido recogida por las respectivas
Constituciones, hasta llegar a la conclusión de que el medio ambiente es un bien
jurídico susceptible de protección penal, por saberse que otro tipo de control extra
o jurídico ha resultado insuficiente.
Consideramos que la legislación ambiental colombiana, la cual ha sido abundante
y completa en materia de tipos penales ambientales, trae un catálogo aceptable
de conductas atentatorias del medio ambiente con remisión a normas
extrapenales en algunos casos, lo que nos lleva a concluir que adoptamos un
modelo similar al español, donde se contempla la técnica de normas penales en
blanco.
20

2. CONCEPTO DE MEDIO AMBIENTE

Al constatar el encabezamiento de Título XI del Código Penal, este hace
referencia al concepto de Recursos Naturales y Medio Ambiente , por lo que se
considera determinar de manera más amplia su alcance y entender dichos
conceptos como la realidad material sobre la cual se edifica el bien jurídico
tutelado por el Derecho Penal Ambiental.

Así las cosas no se puede identificar la noción de bien jurídico con la realidad
material o inmaterial en la que descansa, pues existe una diferencia entre medio
ambiente como bien jurídico y los elementos que lo integran.

Para efectos jurídico-penales el legislador adopta un concepto amplio que engloba
no sólo los recursos naturales renovables sino que involucra elementos socio-
culturales.

Si se detallan las descripciones típicas, se aprecia que no sólo se refieren a lo
biótico, esto es, la fauna, la flora y recursos genéticos, sino que incluye elementos
abióticos como el agua, el aire y el suelo, además del entorno y de las
interrelaciones entre ellos (ecosistemas, áreas protegidas).

Sumado a lo anterior el título incluye bienes de carácter sociocultural, como por
ejemplo la figura descrita en el artículo 337

En las distintas descripciones típicas del Titulo XI se hace referencia tanto a los
aspectos bióticos (fauna, flora, recursos genéticos) como abióticos (agua, aire y
suelo) del entorno y de las interrelaciones entre ellos, (ecosistemas y áreas
protegidas).
21
No sólo se incluyen en este título los componentes naturales del ambiente, sino
que también se incluyen bienes de carácter sociocultural, como en el artículo 337
referido a resguardos o reservas indígenas.

2.1 JURISPRUDENCIA CONSTITUCIONAL COLOMBIANA

Ahora bien, es indispensable en la conceptualización del medio ambiente, esto
es, mirándolo desde un punto de vista amplio, hacer remisión a la Carta
Constitucional Colombiana y en particular a la interpretación dada por la Corte
Constitucional en la sentencia T415 de 1992, que deja ver cuáles son los valores
que plasma el legislador constitucional frente al Derecho Fundamental del Medio
Ambiente y que nos sirve para integrarlo a los tipos penales ambientales.

Señala esta sentencia lo siguiente:

A. El medio ambiente en la Asamblea Nacional Constituyente

“ Uno de los temas que tuvo mayor relevancia en las discusiones de la Asamblea
Nacional Constituyente fue la consagración y la protección del medio ambiente y
los recursos naturales, puesto que su protección estaba íntimamente ligada con el
derecho a la vida.

El derecho al medio ambiente y en general, los derechos de la llamada tercera
generación, han sido concebidos como un conjunto de condiciones básicas que
rodean al hombre, que circundan su vida como miembro de la comunidad y que le
permiten su supervivencia biológica e individual, además de su desempeño normal
y desarrollo integral en el medio social. De esta manera deben entenderse como
fundamentales para la supervivencia de la especie humana. Así lo entendieron en
el seno de la Asamblea, con una consecuencia inmediata que se expresó de la
siguiente manera:
22
No sólo se entendió el medio ambiente como un derecho esencial de los seres
humanos, sino como uno de los fines del Estado, porque de su concreción
depende no sólo el desarrollo integral de la especie humana, sino también la
protección de las más mínimas condiciones de supervivencia.

‘La protección al medio ambiente es uno de los fines del Estado Moderno, por lo
tanto toda estructura de éste debe estar iluminada por ese fin, y debe tender a su
realización’
1
.



La protección del medio ambiente no sólo incumbe al Estado, sino a todos los
estamentos de la sociedad; es un compromiso de la presente generación y de las
futuras. El restablecimiento de las condiciones mínimas del ecosistema no sólo
garantiza la vida actual, sino la de las próximas generaciones.

Los derechos y deberes del hombre no se pueden seguir considerando
con independencia a la obligación que tienen las generaciones presentes
de conservar para las generaciones futuras un patrimonio natural, como
base del desarrollo.

La concepción del derecho debe desligarse de su inmediatez y de su
egoísmo productivista para entender la responsabilidad con el futuro de la
vida. La vida no es un disfrute inmediato y pasajero, sino un proceso
construido y perfeccionado durante millones de años, que el hombre no
puede interrumpir impunemente
2


Existió una gran preocupación en la Asamblea sobre la consagración
constitucional del derecho al medio ambiente, como se desprende del siguiente
informe de ponencia:

Lo ambiental no puede ser comprendido como un apéndice o como un
puñado de buenas intenciones encerradas en un capítulo altruista, pero

1
NIETO ROSA, Luis Guillermo; ESGUERRA, Juan Carlos. Gaceta Constitucional Nº 26. p.
2
GACETA CONSTITUCIONAL. Informe de Ponencia. Nº 46. p. 4-6
23
cuyo contenido acaba siendo refutado o ignorado por el conjunto de las
normas básicas que regulan la convivencia.

La crisis ambiental es, por igual, una crisis de la civilización y replantea
la manera de entender las relaciones entre los hombres. Las injusticias
sociales se traducen en desajustes ambientales y estos a su vez
reproducen las condiciones de miseria.
3



B. Consideraciones generales

“La concepción jurídica de los derechos ha tenido por siglos su centro de gravedad
en la idea de derecho subjetivo; esto es, en una facultad o prerrogativa otorgada
por el derecho y que responde a la naturaleza misma del hombre. Una de las
implicaciones más problemáticas de las nuevas relaciones impuestas por el
Estado social de derecho, tiene que ver con el surgimiento de otro tipo de
derechos construidos bajo categorías diferentes a la de los derechos subjetivos.
Estos nuevos derechos han sido denominados con términos tales como derechos
difusos o derechos colectivos, términos que ponen de presente la independencia
del derecho frente al sujeto. La existencia de estos derechos plantea serios
problemas técnicos al sistema jurídico, que pueden ser resumidos en la dificultad
para conciliar su eficacia con los propósitos de seguridad jurídica indispensables
en el derecho. Esta dificultad se manifiesta concretamente en la delimitación del
concepto de violación y de bien jurídico protegido. “

“En el Estado liberal clásico los derechos violados eran siempre derechos del
individuo; todo lo relacionado con intereses colectivos tenía trámite en el proceso
político que finalmente conducía a la elección de representantes y a la expedición
de leyes. En la democracia participativa, se plantea la posibilidad de que el
ciudadano, sin la intermediación de sus representantes, se convierta en vocero
efectivo de intereses generales o comunitarios. Esta posibilidad representa una

3
IBID.
24
ventaja democrática en relación con el sistema anterior, en la medida en que el
trámite del derecho se encuentra al alcance de los ciudadanos; sin embargo, su
misma vinculación con los intereses colectivos y por ello mismo, su similitud con
cuestiones políticas hace difícil su tratamiento jurídico. En todo caso, de esta
dificultad no se puede derivar una falta de importancia: los últimos decenios de la
historia mundial han puesto en evidencia el hecho de que los grandes riesgos que
afectan a las comunidades -e incluso pueden poner en peligro su supervivencia-
ya no se limitan a la confrontación bélica o a la dominación tiránica por parte de
los gobernantes. La dinámica misma del comercio, de la industria y en general de
la actividad económica capitalista, puede convertirse en la causa de males tan
graves o peores que aquellos que resultan de la violación de derechos
subjetivos”.

C. El Medio Ambiente como derecho fundamental

“En el ámbito internacional se discute si el derecho al medio ambiente es o no un
derecho fundamental. Esta Sala de Revisión no quiere dejar de hacer rápida
mención del estado de la polémica a nivel internacional, más aún cuando el
mundo siguió expectante los resultados de la conferencia global que se realizó en
Brasil y en vísperas de una conferencia de similar magnitud sobre la promoción y
protección de los derechos humanos en 1993. De hecho, un creciente número de
instrumentos regionales y globales de derechos humanos y de constituciones
nacionales (como la Nueva Carta Colombiana) incluyen el derecho a un ambiente
sano, entre las garantías.

No hay ninguna duda de que el medio ambiente se está deteriorando y de que el
fracaso para solucionar la actual degradación ambiental puede amenazar la salud
y la vida humana.

25
Algunos estudiosos del tema ven en los derechos humanos fundamentales y en la
protección ambiental una representación diferenciada, pero interrelacionada, de
determinados valores sociales. Esta visión sugiere, para la protección ambiental,
dos posibilidades:

1). La consagración del derecho al medio ambiente sano a través de su conexidad
con otros derechos fundamentales de aplicación inmediata, y

2). La consagración de un conjunto de derechos fundamentales del ambiente.

La aplicación por conexidad se encuentra respaldada en los artículos 88 y 94 de
la Carta. Esta idea, además, ha sido reconocida desde 1972 en la Declaración de
Estocolmo sobre el Ambiente Humano, en la cual se establece un vínculo entre
DERECHOS FUNDAMENTALES y PROTECCION AMBIENTAL:

‘el hombre tiene el derecho fundamental a la libertad, la igualdad y adecuadas
condiciones de vida, en un medio ambiente de una calidad que permita una vida
de dignidad y bienestar’.

La interrelación entre DERECHOS FUNDAMENTALES expresamente
consagrados y LA PROTECCIÓN AMBIENTAL ha sido realizada a nivel
internacional de dos maneras: tomando esta última como prerrequisito o
precondición para el ejercicio de aquellos, o como parte integral de su disfrute.

En relación con la conexidad E. Pigretti sostiene que:

La noción de no matar está suficientemente descrita en el Código
Penal, pero la idea de permitir la vida no tiene un correlato semejante.
Sólo mediante la aplicación de principios generales del derecho o por la
extensión de las normas provenientes del derecho civil, podría
considerarse posible la delimitación más o menos segura de un ámbito
de protección jurídica del ser y de su integridad, considerada ésta última
26
como la preservación de sus condiciones físicas y consecuente
inalterabilidad de los sentidos
4
.

La segunda posibilidad se funda en nuestro ordenamiento en el artículo 79:

‘todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano. La ley
garantizará la participación de la comunidad en las decisiones que puedan
afectarlo’.

El derecho fundamental al medio ambiente, ha sido consagrado en diversos
instrumentos internacionales y regionales de derechos humanos, en desarrollo de
la Declaración de Estocolmo, sobre todo a partir de 1980. La Organización de
Estados Americanos, incluyó recientemente el derecho al ambiente sano en su
Protocolo de San Salvador (Art. 11). En el marco de las Naciones Unidas, los
instrumentos de derechos humanos se han quedado cortos en declarar un
DERECHO FUNDAMENTAL AL AMBIENTE SANO, pero hay referencias
específicas, por ejemplo, en la Convención de Derechos del Niño.

Además, la Convención de la OIT relativa a pueblos tribales e indígenas en
Estados Independientes, de 1989, hace referencia a la protección ambiental,
aunque no garantiza un derecho general al ambiente sano. Instrumentos legales
internacionales relativos a normas humanitarias durante conflictos armados
también contienen previsiones para proteger el ambiente.

De otra parte, las Constituciones de cerca de un tercio de los países del mundo
incluyen ahora alguna formulación sobre el derecho al ambiente sano, o incluyen
obligaciones ambientales a cargo del Estado”.


4
E. PIGRETTI y Otros. LA RESPONSABILIDAD POR DAÑO AMBIENTAL. Buenos Aires : Centro
de Publicaciones Jurídicas y Sociales, 1986

27
Nuestra Constitución hace parte de este grupo pues consagra no sólo la
protección de los derechos fundamentales cuando quiera que estén afectados por
daños ambientales, sino también unos derechos del ambiente específicos -a
participar en las decisiones que lo afecten, por ejemplo y también un derecho
fundamental al medio ambiente. (Artículo 79).

Los organismos de las Naciones Unidas responsables de asuntos de derechos
humanos han empezado a considerar la interrelación entre ambiente y derechos
humanos. La Subcomisión para la Prevención de la Discriminación y la Protección
de Minorías, agregó este tema a su agenda (1989) y adoptó una resolución para
acometer el estudio del ambiente y su relación con los derechos humanos. El
informe preliminar de dicho estudio apareció en Agosto de 1991. Es de señalar
que empieza por discutir si hay bases para afirmar que el derecho al ambiente es
un derecho humano fundamental, o si el problema debería limitarse al de un
derecho que se protege a través de otros derechos (conexidad).

Sobre este particular observa justamente un autor que:


Los derechos fundamentales y la protección ambiental son dos de las
preocupaciones fundamentales del derecho constitucional moderno.
Ellos representan valores sociales diferentes pero interrelacionados por
un conjunto de metas comunes. Los esfuerzos para realizarlos ambos
buscan lograr y mantener la más alta calidad de vida humana. En ese
ámbito, los derechos humanos fundamentales dependen de la
protección ambiental y la protección ambiental depende del ejercicio de
los derechos fundamentales ya existentes como el derecho a la
información y el derecho a la participación política
5


La anterior Jurisprudencia de la Corte Constitucional brinda unos parámetros de
interpretación en torno a los valores que plasma el constituyente al considerar el
medio ambiente como un derecho fundamental, situación que debe ser tenida en

5
SHELTON, Dinah. Human Rights, Enviromental Rights and the Right to Enviroment. Stanford
Journal of International Law. Vol. 23, Tomo 128. p103 y ss

28
cuenta por quienes tienen la función de dar aplicación a las normas
administrativas y penales, consultando el alcance y sentido del precepto
constitucional, ya que es allí donde se encierra un concepto integral de medio
ambiente.

Ahora bien, entorno al concepto de medio ambiente el Código Penal Colombiano
se refiere en el Título XI a diversos elementos de carácter ambiental y que
podemos enumerar así: recursos naturales renovables, recursos genéticos,
recursos naturales no renovables como yacimientos mineros o de hidrocarburos,
material pétreo o de arrastre, arena, ecosistemas y áreas especialmente
protegidas, áreas de especial importancia ecológica, resguardos o reservas
indígenas, terrenos de propiedad colectiva de las comunidades negras, parque
regional, área o ecosistema de interés estratégico o área protegida.

Los anteriores componentes ambientales son definidos por la ley de una manera
precisa, salvo unos casos donde el intérprete deberá tener sumo cuidado al aplicar
la norma penal para evitar una intervención excesiva en materia punitiva.

En suma vemos como l a Ley 599 de 2000 no se limita a la protección de los
recursos naturales renovables y no renovables aisladamente, sino que incluye las
valiosas manifestaciones de la interrelación de los factores bióticos o abióticos que
constituyen la riqueza natural y el verdadero patrimonio natural nacional. Es decir,
conceptos como ecosistemas áreas protegidas, ecosistemas estratégicos son el
aspecto dinámico del bien jurídico que es preciso proteger como nos enseña la
ecología, ecosistema es la forma real de organización de la vida, este es un
sistema móvil de relaciones vitales en los que están implicados todos los
organismos. El código penal recoge la noción básica de ecosistema definido como
el conjunto de funciones y estructura de funciones donde están implícitos
elementos autorreguladores que dan lugar al equilibrio de la naturaleza, por medio
29
de la oposición apropiada entre procesos que se protegen mutuamente frente a
eventuales trastornos”.

2.2 BIEN JURÍDICAMENTE TUTELADO Y EL PRINCIPIO DE LA
ÚLTIMA RATIO

En términos generales el bien jurídico es el interés que el Estado busca proteger
mediante los diversos tipos penales y que resulta vulnerado por la conducta del
agente cuando ella se acomoda a la descripción hecha por el legislador
6
.

El Código Penal reconoce como bienes jurídicos específicos el Medio Ambiente y
los Recursos Naturales.

Ahora bien, ¿cuál es el contenido de ese bien jurídico ambiental y que valores se
plasman en él?

Ante este interrogante, debemos recordar dos aspectos esenciales a saber, el
primero involucra el concepto integral de medio ambiente, que incluye las valiosas
manifestaciones de la interrelación de los factores bióticos y abióticos que
constituyen la riqueza natural y el verdadero patrimonio natural nacional.

Como lo señala Rodas Monsalve, el Código Penal recoge la noción básica de
ecosistema, definido como cualquier unidad o espacio que comprende todos los
organismos de un área, el medio físico en el que actúan esos organismos y sus
relaciones.


6
REYES ECHANDÍA, Alfonso, citado por Jorge Caldas Vera en su libro Lecciones de Derecho
Penal, Parte Especial. Bogotá : Universidad Externado de Colombia, 2003

30
Es el ecosistema un valor primordial para el sistema social y sobre este valor
funcional debe elaborarse el concepto del bien jurídico tutelado para efectos
jurídico Penales.

Un segundo aspecto tiene que ver con la realidad normativa traducida en las
disposiciones constitucionales que para el caso concreto; esto es, el bien jurídico
ambiental, se hace remisión a los artículos 79 y 80 de la Carta, donde coloca
como deber del Estado:

1. Proteger la diversidad e integridad del ambiente y conservar las áreas de
especial importancia ecológica.

2. Planificar el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales así como
prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental.

Los anteriores deberes a cargo del Estado Colombiano conforman el bien
jurídicamente protegido en el Título XI del Código Penal.

Entonces podemos entender el bien jurídico como una síntesis integradora entre
los diversos elementos del ambiente y las valoraciones normativas que permiten la
protección de la diversidad biológica, la conservación de los espacios de especial
importancia ecológica, así como la utilización sostenible de los recursos naturales,
de manera que se garanticen las condiciones básicas para el mantenimiento y
desarrollo de la vida en general y de la humana en particular, con calidad
correspondiente al estadio de desarrollo económico y cultural presente
7



7
RODRÍGUEZ RAMOS, Luis. Delitos contra el Ambiente. Citado por Rodas Monsalve.

31
Ahora bien, acorde con este concepto general de bien jurídico tutelado, el Código
Penal Colombiano en su Título XI trae dos bienes jurídicos dentro los cuales
podemos agrupar cada una de las descripciones comportamentales a saber:

1. La protección de la biodiversidad y de las áreas de especial
importancia ecológica. Caben aquí los artículos 328 (ilícito
aprovechamiento de los recursos naturales renovables), 330 (manejo ilícito
de microorganismos nocivos), 335 (pesca ilegal), 336 (caza ilegal) y 337
(invasión de áreas de especial importancia ecológica).

2. La defensa del equilibrio de los recursos naturales, de su explotación
inadecuada o no sostenible. Objetivo de tutela por parte de los artículos
329 (violación de fronteras para la explotación de recursos naturales), 331
(daño en los recursos Naturales), 332 (contaminación ambiental), 333
(contaminación ambiental culposa por explotación de yacimiento minero o
hidrocarburo), 338 (explotación ilícita de yacimiento minero y de otros
materiales).

Por último y en relación con el bien jurídico descrito anteriormente, cabe una
nueva pregunta y es: ¿de qué debe protegerse el medio ambiente?

Sin duda de una explotación irracional de los recursos naturales, cuanto del uso
igualmente irracional de los sectores del MA (agua, aire, suelo) como medios
receptores de efluentes, vertidos, emisiones o residuos.

El medio ambiente se configura como bien jurídico autónomo, consistente en
garantizar y en su caso restaurar las condiciones básicas para el mantenimiento y
desarrollo de la vida en general y de la humana en particular, con la calidad
correspondiente al estadio de desarrollo económico y cultural presente,
32
entendiendo por calidad de vida tanto el nivel de renta como también y
especialmente el acceso al disfrute de los RN en su conjunto.
El MA como bien o valor jurídico es precisamente un interés de superior nivel de
abstracción y generalidad, formado a partir de la conjunción de estos bienes
jurídicos tradicionales antes descritos, fundando precisamente la entidad del
nuevo bien en la interrelación existente entre todos ellos.

2.3 PRINCIPIOS DE LA ÚLTIMA RATIO Y DE INTERVENCIÓN
MÍNIMA

Es importante tener en cuenta que aún cuando la Constitución impone la
consagración de un sistema de sanciones legales, no debe procederse de manera
automática al establecimiento de tipos penales, ya que el derecho punitivo debe
obedecer a su peculiar vocación, sin olvidar principios como el de la última ratio, el
de intervención mínima y la necesidad de la pena.

Estos principios exigen un examen cuidadoso y una evaluación político criminal de
la opción punitiva para determinar su eficacia en la protección de los bienes
jurídicos especialmente conflictivos como los colectivos.

2.3.1 El principio de la última Ratio. Éste exige utilizar el derecho penal
como última opción, cuando se vea que ninguna otra área del derecho es
suficiente para proteger un bien, pues la gravedad que el derecho penal exhibe, al
aplicar una sanción tan fuerte como la privación de la libertad, exige que su
implementación se de solamente después de saber que ningún otro correctivo
extra o jurídico es suficiente para la protección del bien, en este caso el medio
ambiente.

33
2.3.2 El principio de la intervención mínima. El principio de intervención
mínima del Derecho Penal implica que el hecho de que se recurra a la pena
criminal tiene que tener una justificación en la necesidad de la tutela del bien
jurídico protegido y así también que el Derecho Penal debe revestir carácter
fragmentario, en el sentido de que las conminaciones penales no tienen porqué
extenderse a todas las infracciones y la protección penal no debe referirse a todos
los ataques que pueda sufrir un bien jurídico, sino solamente a los más graves e
intolerables, y también que el Derecho Penal tiene un carácter subsidiario y que la
reacción penal no resulta adecuada sino allí donde el orden jurídico no pueda ser
protegido por medios menos gravosos que la pena, en el presente caso es
precisamente la gravedad del peligro lo que motiva la intervención de la
jurisdicción y del Derecho Penal.

Para aplicar el derecho penal es menester que la gravedad de la lesión al bien,
justifique coartar un derecho tan caro al individuo como el de la libertad.
Tendríamos entonces, en consonancia con el principio de última ratio, que no
basta con el deducir que sólo el derecho penal es apto para proteger un bien
jurídico. Se exige además que la lesión sea grave, pues si el daño es mínimo y
aún no puede ser protegido por otra área del derecho, el derecho penal como
última ratio no sería aceptado pues no se cumpliría el principio de la intervención
mínima.

2.4 EL EQUILIBRIO DE LOS SISTEMAS NATURALES Y LA
INTERDEPENDENCIA HOMBRE-AMBIENTE

Debemos entender que las conductas que merecen un juicio por parte del
Derecho Penal son aquellas que produzcan un grave perjuicio al equilibrio de los
sistemas naturales.

34
Se parte de la base del concepto de equilibrio ecológico, para entender que una
mera alteración del estado anterior del ecosistema no basta para considerar
lesionado el bien jurídico.

En este sentido se hace énfasis en que la acción que ha de sancionarse es
aquella que revista una entidad de perjuicio grave al equilibrio del sistema natural.
La lesión al bien jurídico medio ambiente, debe ser de tal identidad que la
capacidad regenerativa del ecosistema se vea inmensamente afectada, esto es,
no cualquier afectación puede menoscabar el bien jurídicamente tutelado.

En síntesis, grave es todo aquello que produce o puede producir importantes
consecuencias nocivas al equilibrio de un ecosistema.

Al respecto el Tratadista Gustavo Cassola Perezutti en su obra Medio Ambiente y
Derecho Penal nos indica el siguiente planteamiento:

En los tiempos actuales, que la humanidad va transitando la generación
de fuentes de trabajo y de riqueza debe darse dentro de la esfera de no
provocar mas daños a los recursos naturales, que esas mismas
actividades económicas necesitan para continuar siendo productivas.

Se subsume en esto una forma de desarrollo que cuide de los bienes
ambientales tan preciados; este tipo de desarrollo es lo que podemos
denominar desarrollo sustentable.

Lograr la armonización del crecimiento con la protección del medio
ambiente daría como resultado una economía duradera.


35
2.5 ANÁLISIS DE LOS TIPOS PENALES AMBIENTALES, DAÑOS
EN LOS RECURSOS NATURALES Y CONTAMINACIÓN
AMBIENTAL CONTENIDOS EN LA 599 DE 2000 Y LA LEY 890 DE
2004


Si bien el Titulo XI del Código Penal, en su Capitulo Único contempla 11 tipos
penales ambientales que van desde el artículo 328 al artículo 338, haciéndose
énfasis en dos tipos en particular por guardar consonancia con los fallos
jurisprudenciales traídos en esta monografía, además se considera que ambas
figuras jurídicas a nuestra manera de ver son las que pueden trascender con
mayor frecuencia en la problemática ambiental.

En primer lugar será explorada la conducta traída en el artículo 331 del estatuto
penal a saber:

2.5.1 Delito de Daños en los Recursos Naturales

Artículo 331. El que con incumplimiento de la normatividad existente
destruya, inutilice, haga desaparecer o de cualquier otro modo dañe los
recursos naturales a que se refiere este título, causándoles una grave
afectación o los que estén asociados con éstos o se afecten áreas
especialmente protegidas incurrirá en prisión de 2 a seis (6) años y multa de
cien (100) a diez mil (10.000) salarios mínimos mensuales vigentes.

Se deben analizar los siguientes aspectos:

2.5.1.1 Concepto de daño ambiental. El concepto de daño ambiental está
definido por la Ley 99 de 1993 al expresar en su artículo 42: “se entiende por daño
36
ambiental el que afecte el normal funcionamiento de los ecosistemas o la
renovabilidad de sus recursos y componentes”.

Este texto debe ser leído en concordancia con el artículo 8° del decreto 2811 de
1974 (Código de Recursos Naturales de Colombia), porque en éste se ejemplifican
los factores que deterioran el medio ambiente.

Dice el artículo en comento: "Se consideran factores que deterioran el ambiente,
entre otros: a) la contaminación del aire, de las aguas, del suelo y de los demás
recursos naturales renovables. Se entiende por contaminación la alteración del
ambiente con sustancias o formas de energía puestas en él, por actividad humana
o de la naturaleza, en cantidades, concentraciones o niveles capaces de interferir
el bienestar y la salud de las personas, atentar contra la flora y la fauna, degradar
la calidad del ambiente de los recursos de la Nación o de los particulares. Se
entiende por contaminante cualquier elemento, combinación de elementos, o
forma de energía que actual o potencialmente pueda producir alteración ambiental
de las precedentemente descritas. La contaminación puede ser física, química o
biológica. b) la degradación, la erosión y el revenimiento de suelos y tierras. c) las
alteraciones nocivos de la topografía. d) Las alteraciones nocivas del flujo natural
de las aguas. e) La sedimentación en los cursos y depósitos de agua. f) Los
cambios nocivos del lecho de las aguas. g) La extinción o disminución cuantitativa
o cualitativa de especies animales o vegetales o de recursos genéticos. h) La
introducción y propagación de enfermedades y de plagas. i) La introducción,
utilización y transporte de especies animales o vegetales dañinas o de productos
de sustancias peligrosas. j) La alteración perjudicial o anti estética de paisajes
naturales. k) La disminución o extinción de fuentes naturales de energía primaria.
l) La acumulación o disposición inadecuada de residuos, basuras, desechos y
desperdicios. m) el ruido nocivo. n) el uso inadecuado de sustancias peligrosas. o)
la eutrificación, es decir, el crecimiento excesivo y anormal de la flora en lagos y
37
lagunas. p) La concentración de población humana urbana o rural en condiciones
habitacionales que atenten contra el bienestar y la salud.

2.5.1.2 Verbos rectores. A continuación se verá el significado lato o
semántico de los verbos rectores:

DESTRUIR: es deshacer, arruinar o asolar una cosa material. Es inutilizar una
cosa, malbaratarla. Es arruinar los recursos naturales.
INUTILIZAR: es una actividad que consiste en hacer inútil, vana o nula una cosa.
Lo inútil es lo no apto para cumplir determinada función.

DESAPARECER: es ocultar, quitar de la vista con presteza una persona o cosa.

DAÑAR: consiste en causar detrimento, perjuicio, menoscabo, dolor o molestia.
También es maltratar o echar a perder una cosa.

2.5.1.3 Objeto material: en este tipo penal el objeto material son los recursos
naturales, los recursos asociados con los naturales o las áreas especialmente
protegidas.

El concepto de áreas especialmente protegidas no está definido en la legislación
nacional, aunque existe uno de condiciones semejantes y que es traído en el
convenio de Biodiversidad suscrito por el Estado Colombiano y es el de áreas
protegidas, considerada como área definida geográficamente que haya sido
asignada o regulada y administrada a fin de alcanzar objetivos específicos de
conservación.

Se entiende por áreas especialmente protegidas aquellas que poseen un gran
interés de carácter patrimonial, ecológico, cultural y estratégico que han sido
objeto de especial atención por parte del Código de Recursos naturales, debido a
38
su extraordinario valor como santuarios de la naturaleza, por conservarse allí
determinadas especies o por ser en la practica verdaderos bancos de genes

2.5.1.4 Estructuración típica. Respecto al proceso de adecuación típica, el
tratadista Julio César Rodas Monsalve menciona de una manera muy acertada, lo
siguiente:
En cuanto a la estructura típica se configura un tipo bastante extraño de
lesión que implica la destrucción, inutilización, desaparición o daño de
los recursos, pero adicionalmente el tipo esta exigiendo que se les
cause una grave afectación.

El juzgador tiene que hacer difíciles valoraciones. Así por ejemplo,
deberá determinar si la destrucción ilícita de algunos recursos boscosos
en una zona son o no una grave afectación para los mismos.

La gravedad de la afectación constituye un elemento valorativo que ha
de ser interpretado por los tribunales, ponderando las circunstancias
concurrentes, con el fin de determinar hasta qué punto se comprometió
la existencia de los recursos naturales con la acción típica. Como ha
dicho el Tribunal Supremo Español en su sentencia del 11 de marzo de
1992: ahora bien tanto el peligro como el posible perjuicio han de ser
graves. En sentido semántico grave es aquello que produce o puede
producir importantes consecuencias nocivas, ello implica un juicio de
valor y por lo mismo, es eminentemente circunstancial.

2.5.1.5 Delito de contaminación ambiental, artículo 332

Artículo 332. El que, con incumplimiento de la normatividad existente,
contamine el aire, la atmósfera o demás componentes del espacio aéreo, el
suelo, el subsuelo, las aguas o demás recursos naturales en tal forma que
ponga en peligro la salud humana o los recursos fáunicos, forestales,
florísticos o hidrobiológicos, incurrirá, sin perjuicio de las sanciones
administrativas a que hubiere lugar, en prisión de tres (3) a seis (6) años y
39
multa de cien (100) a veinticinco mil (25.000) salarios mínimos legales
mensuales vigentes.

La pena se aumentará de una tercera parte a la mitad cuando la conducta se
realice con fines terroristas, sin que la multa supere el equivalente a
cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.
2.5.2 Concepto de Contaminación ambiental. El concepto de
contaminación ambiental está expresamente definido en la ley, es así que el
artículo 8 del Decreto 2811 de 1974 trae la definición de manera particular:

Dice el artículo en comento: “... se consideran factores que deterioran el ambiente
entre otros: a). La contaminación del aire, de las aguas, del suelo y de los demás
recursos naturales renovables”.

Se entiende por contaminación del ambiente con sustancias o formas de energía
puestas en él, por actividad humana o de la naturaleza, en cantidades,
concentraciones o niveles capaces de interferir el bienestar y la salud de las
personas, atentar contra la flora y la fauna, degradar la calidad del ambiente, de
los recursos de la Nación o de los particulares. Se entiende por contaminante
cualquier elemento, combinación de elementos o forma de energía, que actual o
potencialmente pueda producir alteración ambiental de las precedentemente
descritas.

La contaminación puede ser física, química o biológica.

2.5.3 Elementos normativos. Este tipo penal contiene elementos
normativos, cuya definición debe se aclarada a la luz de la
normatividad ambiental tales como:

40
Aire: el artículo 2 del Decreto 948 de 1995, lo define como el fluido que forma la
atmósfera de la tierra, constituido por una mezcla gaseosa cuya composición es,
cuando menos, de 20% de oxígeno, 77% de nitrógeno y proporciones variables de
gases inertes y vapor de agua.

Atmósfera: el artículo 2 del mismo decreto la establece como la capa gaseosa
que rodea la tierra.
Contaminación atmosférica: consiste en el fenómeno de acumulación o de
concentración de contaminantes en el aire (art. 2 del Decreto 948 de 1995).

Contaminantes: son fenómenos físicos, o sustancias, o elementos en estado
sólido, líquido o gaseoso, causantes de efectos adversos en el medio ambiente,
los recursos naturales renovables y la salud humana que, solos, o en combinación
o como productos de reacción, se emiten al aire, como resultados de actividades
humanas, de causas naturales o de una combinación de éstas (art. 2 Decreto 948
de 1995)

2.5.4 Adecuación Típica. En cuanto a la estructura típica, se trata de una
norma penal en blanco que exige que la contaminación se realice con
incumplimiento de la normatividad existente.

Para que se verifique este tipo penal se requiere de conductas que modifiquen el
medio ambiente de manera tal que ponga en peligro la salud humana o los
recursos naturales.

De igual manera la definición de contaminación del artículo 8 del decreto 2811 de
1974, implica que las emisiones o vertidos deben ser en tal calidad que sean
capaces de interferir el bienestar o la salud de las personas o atentar contra la
flora y la fauna.

41
Las conductas de introducción de sustancias al ambiente deberían ser idóneas
para generar los peligros o resultados lesivos descritos en la disposición. Ahora
bien el artículo 332 exige que la contaminación debe poner en peligro la salud
humana o los recursos naturales renovables, con lo que exige la comprobación del
peligro concreto en el caso específico por el juez o tribunal .


2.6 REVISIÓN JURISPRUDENCIAL SOBRE LA APLICABILIDAD
DEL DERECHO PENAL AMBIENTAL

Este aspecto es de suprema relevancia, ya que permite conocer de cerca cómo
están operando los órganos de justicia en torno a la aplicabilidad de la normativa
penal en materia ambiental.

Se debe indicar que los fallos judiciales ambientales en lo penal son muy escasos
y por ende se relacionan dos fallos específicos de la Corte Suprema de Justicia
de reciente fecha y que involucran exactamente los tipos penales ambientales
analizados en esta monografía, adicionalmente se traerán algunos casos de
carácter internacional.

Caso Nº 1

Fallo emanado: Corte Suprema de Justicia
Proceso: 15659
Fecha: diciembre 19 de 2000

Tipo penal: daños en los Recursos Naturales, artículo 331 C.P.

42
Hechos: se profiere fallo de condena a un ciudadano por parte del Juzgado
Segundo Penal del Circuito de Manizales, a su vez confirmado por el Tribunal del
Distrito Judicial de esa ciudad, hechos que consistieron básicamente en daños a
los recursos naturales con ocasión del desarrollo de un proyecto urbanístico, lo
cual generó un impacto negativo.

Comentario de la Corte: el resultado al bien jurídico protegido representado en
destrucción de la vegetación al recurso agua, al forestal, al fáunico y al
hidrobiológico sólo es atribuible a la acción desplegada por el procesado con los
trabajos de rocería de la vegetación nativa, tala de árboles y demás ejecutados
para la adecuación del terreno.

Lo que resultó trascendente al momento de establecer el dolo con que actuó el
sujeto activo del delito , conforme al acervo probatorio, fue que con conocimiento y
voluntad del daño que podía ocasionar a los Recursos Naturales, mediante las
obras de adecuación de los terrenos, inició su ejecución sin acatamiento alguno a
las normas que se exigen para su concesión. Lo cierto es que el ciudadano en
comento, a pesar de haber sido requerido y notificado de la suspensión de obras
no atendió a tales exigencias y prosiguió con mayor intensidad sus trabajos de
sacar adelante su proyecto, no obstante el pleno conocimiento de que con ellos
ocasionaba daño al entorno natural del citado lote de terreno.

Es evidente, de otra parte, que a un comportamiento de tal especie cuyo resultado
encaja en la descripción del tipo imputado, no se le puede quitar el carácter de
punible para dejarlo en el campo de la simple infracción urbanística, cuando con
él, de acuerdo a los diversos estudios técnicos efectuados en el predio, se
causaron daños como:

• Deforestación, por la tala de árboles, rocería de la vegetación y perjuicio del
recurso flora.
43

• Afectación del recurso agua, debido a la intervención de la quebrada “Aguas
Frías”, porque al no correr por su cauce y ser desplazada y tomada mediante
drenajes y filtros artificiales, se impide su función natural en la vida orgánica.

• Represamiento que puede sufrir la quebrada por el relleno de la tierra movida
y el arrastre de materiales depositados en sus orillas, que puede ocasionar
flujos de lodo o inundaciones en las áreas bajas.
• Pérdida de capacidad de producción del suelo, por la compactación de la
maquinaria pesada.

• Daño en el recurso fáunico, puesto que los animales desaparecieron o migraron
por el daño al hábitat.


Comentario a este fallo.

Si bien el fallo establece un precedente positivo al enfrentar un caso de desidia y
mala fe por quien adelanta obras de tipo civil, se considera que debe haber un
cuidado sumo del Juzgador al valorar la prueba, los conceptos técnicos respecto a
la afectación de un recurso natural en particular debe tener un sustento muy
completo y profundo, no basta con afirmaciones genéricas, debe haber un nexo
causal íntimo entre la conducta desplegada y los daños de tipo ambiental.

Caso Nº 2

Fallo emanado: Corte Suprema de Justicia
Proceso: aprobado Acta No. 24
Fecha: diez y seis de marzo de dos mil seis.

Tipo penal: contaminación ambiental, artículo 332 del C.P.
44

Hechos: la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia condenó a 24 meses de
prisión y a pagar una multa de más de 40 millones de pesos a la señora Luz Alba
Fernández López como responsable del delito de contaminación ambiental.

Según las pruebas que obran en el expediente, se comprobó el impacto negativo
que durante más de 15 años viene generando la industria de curtimbres sobre el
Río Bogotá en el Municipio de Chocontá.

La Corte, identificó que sin permiso, ni tratamiento alguno, esta industria dedicada
al curtido de pieles, vertía al cauce del Río Bogotá aguas residuales industriales,
situación que provocó una grave contaminación del suelo y del agua de la región.

Comentario al fallo por el biólogo Fernando Rey Navarro
“En un país como Colombia, en donde paradójicamente los delitos contra el medio
ambiente están perfectamente tipificados desde hace más de tres décadas, tanto
por las normas ambientales como por la legislación penal, es alentador que la Sala
Penal de la Corte Suprema de Justicia por primera vez haya condenado a uno de
los tantos responsables por el delito de contaminación ambiental de las aguas del
Río Bogotá.
“Digo paradójicamente, porque en Colombia el 98% de las ciudades capitales y el
100% de los pueblos y veredas del territorio nacional descargan impunemente sus
aguas negras sin tratamiento previo alguno, directamente a los cuerpos de aguas
naturales. Colombia es además un país en donde las diferentes industrias vierten
de manera ilegal sus desechos tóxicos a las fuentes de agua, y además
envenenan el aire que todos respiramos; un país en donde los grupos dedicados a
explotar el oro de aluvión en las cuencas de nuestros ríos vierten con absoluta
impunidad a sus aguas los desechos mortales del azogue mezclado con el
mercurio líquido utilizado en sus faenas; en donde se rellenan ilícitamente los
45
cuerpos costeros de aguas dulces y salobres; en donde intencionalmente se
taponan caños y se desecan ciénagas para anexarlas a los predios agrícolas y/o
pecuarios en las cuatro cuencas hidrográficas; en donde la madera del bosque
continúa talándose ilegalmente dejando expuesto el suelo a la erosión causada
por la escorrentía de las aguas lluvias; en donde se utilizan composiciones
venenosas de insecticidas y herbicidas cuyo uso está expresamente prohibido por
la legislación de los propios países productores. Un país en el que jamás el
sistema judicial había condenado penalmente a alguno de los miles de
responsables que a diario cometen la media docena de delitos referidos arriba. “

”Esta vez a la persona responsable la han condenado a 24 meses de prisión y a
pagar una multa de más de 40 millones de pesos. “

“Dije alentador al comienzo, por el camino que en buena hora le señala esta
condena a otras instancias judiciales del país, precisamente cuando en ciudades
como Cartagena los propios tribunales recientemente han pretendido enredarle el
curso a los procesos judiciales entablados contra personas particulares por
gravísimos delitos contra el medio ambiente, dejando a las respectivas
autoridades ambientales en grave riesgo de ser convertidas no solo en ‘rey de
burlas’, sino expósitos a los efectos de las consabidas contra demandas, cuando
no proclives a la coima y al soborno en casos futuros. ¡Por ahí no es la cosa!”

”Recuérdese que cada agente contaminante presente bien sea en el aire que
respiramos, en los alimentos que consumimos, o en el agua que bebemos,
amenaza nuestra salud en mayor o menor grado. Hoy sabemos las graves
consecuencias que de manera directa tienen varios elementos y compuestos
químicos clasificados como de alta toxicidad sobre la salud humana y animal.
Tales son los casos relacionados con los residuos de pesticidas organoclorados
en el suelo y en los alimentos, o de los óxidos nitrosos y sulfuros descargados al
46
aire, o de las dioxinas vertidas en los ecosistemas acuáticos, o de metales
pesados como el mercurio, el cadmio o el plomo vertidos al agua y presentes en la
carne de peces, moluscos y crustáceos. “
En otras palabras, es importante que las instancias judiciales perciban la
contaminación del aire que respiramos, del agua que consumimos, o de los
alimentos que ingerimos, como sinónimo de grave enfermedad o afectación para
nuestra salud.
“Dada la dimensión de los delitos ambientales cometidos en Colombia, ya no se
trata simplemente del derecho inalienable a disfrutar de un medio ambiente sano,
o que las generaciones futuras se beneficien de la integridad de los ecosistemas y
de la biodiversidad que nosotros hemos tenido, sino que hoy también se trata de
nuestra propia sobrevivencia. Y es aquí en donde el papel asumido de manera
responsable por la comunidad a través de sus propias organizaciones, debe ser
un instrumento eficaz no sólo en la lucha contra la impunidad que hoy caracteriza
la mayoría de los delitos cometidos contra el medio ambiente en Colombia, sino
decisivo en la protección de nuestra propia salud y la recuperación de la calidad
de nuestras aguas y el aire que respiramos. De ahí que el mejor aliado de nuestra
sociedad civi l deba ser el sistema judicial colombiano.”

Caso No 3
Caso en Jurisprudencia Española
El Juzgado de lo Penal 3 de Bilbao ha dictado Sentencia, con fecha 24 de marzo
de 2006, en el procedimiento penal seguido por delito ecológico, contra dos
responsables de la empresa papelera Celulosas del Nervión (actualmente
SMURFIHT NERVION) de Lurreta (Bizkaia). Los Hechos se remontan a los años
1990 y 1991, cuando se produjeron varios vertidos sucesivos de residuos
altamente contaminantes al Río Ibaizábal, por parte de la mencionada Papelera.
47
Especialmente significativos fueron los de julio y agosto de 1990, y junio, octubre y
diciembre de 1991.
En el caso de los vertidos del año 1990, el vertido de los productos tóxicos llegó a
provocar tal grado de contaminación que se impedía incluso el uso posterior del
agua para los procesos productivos de otra Papelera, situada aguas abajo del
Ibaizábal (Papelera del Carmen, en Amorebieta), que fue quien presentó la
primera denuncia.
También tuvieron gran notoriedad los vertidos realizados en junio de 1991, que
acabaron con la escasa fauna piscícola, que la Diputación estaba introduciendo
para su recuperación. Como consecuencia de ellos, se interpusieron sendas
querellas criminales por parte del Consorcio de Aguas de la Merindad de Durango
y de la asociación ecologista EKI (hoy Ekologistak Martxan). Sin embargo, años
después el Consorcio de Aguas desistió de la Querella y se apartó del
procedimiento.
Todos estos vertidos además de suponer un gravísimo daño para el medio
ambiente y los ecosistemas del Río Ibaizábal, hacían baldíos los esfuerzos e
inversiones que, en aquella época, se estaban desarrollando por la Administración
para iniciar la recuperación progresiva de un Ibaizábal altamente contaminado.
Como responsables de los hechos, han sido condenados, el entonces Director de
Fábrica de la planta de Lurreta (JOSÉ RAMÓN BADÍA CHAURRONDO) y el
entonces Director General de la empresa (JOSÉ NIETO FENOR). La propia
empresa (Celulosas del Nervión) ha sido declarada responsable civil subsidiaria,
debiéndose hacer cargo de la responsabilidad su sucesora legal (actualmente
SMURFITH NERVION).
Conformidad en la existencia de un delito ecológico y acuerdo en la pena.
48
La sentencia se ha dictado por acuerdo de conformidad entre la acusaciones,
representadas por el Ministerio Fiscal y Ekologistak Martxan (ejerciendo la Acción
Popular), y las defensas de los acusados y la propia empresa.
La Sentencia, que recoge íntegramente este acuerdo, indica que los hechos
probados y reconocidos son constitutivos de un Delito continuado contra el medio
ambiente del artículo 347 bis del Código Penal de 1973 (reformado en 1983 y
vigente a la fecha de los hechos). Se recoge la existencia de una atenuante
cualificada por dilaciones indebidas, debido al tiempo transcurrido desde que
ocurrieron los hechos hasta que finalmente han sido juzgados y sentenciados y se
condena a cada uno de los responsables a dos penas de 2.000 euros y 800 euros
de multa.
Igualmente se condena a los responsables del delito, y subsidiariamente a la
empresa SMURFITH NERVION (como sucesora de Celulosas del Nervión), al
pago de 15.000 euros, en concepto de responsabilidad civil por el daño causado,
dinero a abonar “al Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, para ser destinados a la
recuperación o investigación sobre los ecosistemas acuáticos del río Ibaizabal o a
labores de educación ambiental acerca de sus valores naturales”.
Sentencia positiva, aunque tardía
“Ekologistak Martxan Bizkaia quiere hacer pública su satisfacción por esta
Sentencia, que viene a reconocer unos hechos denunciados reiteradamente por
los ecologistas durante muchos años y que contribuyeron a convertir uno de los
principales ríos de Bizkaia en una verdadera cloaca permanente.
Y ello es especialmente positivo, cuando siguen quedando impunes tantas y
tantas agresiones medioambientales y siguen siendo escasísimas las ocasiones
en que los procesos penales por delito ecológico llegan a enjuiciarse. Y menos
aún a dictarse Sentencias condenatorias.
49
Aunque una justicia lenta y tardía siempre es menos eficaz y menos justa, al
menos esta vez ha podido llegarse hasta el final en el enjuiciamiento y condena de
esos hechos, que constituyeron una gravísima agresión continuada contra el
medio ambiente.
El retraso en la tramitación del procedimiento, el cambio de circunstancias de la
empresa y la no repetición posterior de hechos similares, así como la imposibilidad
de enjuiciamiento de los principales responsables económicos de la compañía
(que eran quienes debían aprobar las inversiones en sistemas de depuración de
los vertidos)... son la principales razones que han llevado a nuestra representación
jurídica a llegar a un acuerdo para una Sentencia condenatoria. Queremos
destacar de la misma el hecho de haberse reconocido íntegramente los Hechos
por los que se formulaba acusación (los vertidos sucesivos y el correspondiente
delito ecológico) y haberse señalado una indemnización a favor del medio
ambiente, que pese a ser simbólica resulta un logro jurídico importante ante la
inexistencia de la tantas veces prometida Ley de responsabilidad civil por daño
ambiental.
Por otra parte, Ekologistak Martxan Bizkaia lamenta la actitud de las
administraciones públicas responsables de la protección del medio ambiente, que
durante años han tolerado situaciones tan graves de contaminación continuada.
En este caso, la Diputación Foral de Bizkaia (que nada hizo por perseguir el delito)
y el Consorcio de Aguas de la Merindad de Durango (que tras querellarse contra la
empresa y ejercer una activa posición de acusación, desistió del procedimiento).
Es esta actitud de pasividad, de tolerancia e impunidad la que explicaba entonces
(y sigue explicando ahora) muchas de las agresiones contra el medio ambiente
que se cometían (y siguen cometiéndose).
Finalmente recordar que, aunque en este campo del medio ambiente (el estado de
los ríos y, concretamente, del Río Ibaizábal) se ha producido en estos años una
mejoría, quedan aún importantes problemas pendientes: vertidos puntuales
50
incontrolados, destrucción de los ecosistemas de ribera, ausencia de depuración
de aguas fecales en muchos municipios y ríos... O sea, un largo camino por
recorrer”.

Caso Nº 4

ANÁLISIS DE CASO J URISPRUDENCIAL DONDE EXISTE SANCION PENAL
POR EMISIÓN DE RUIDO

Traemos a manera de ilustración jurisprudencial un caso específico de un tribunal
español, donde el cuerpo de la sentencia analiza de manera amplia el tipo
“emisión de ruidos”, consagrado en el artículo 325 del código penal Español.
El magistrado de turno explica de una manera elemental conceptos tales como: la
diferencia esencial que debe existir entre el ilícito penal y el administrativo, el
concepto de norma penal en blanco, la responsabilidad penal de una sociedad
limitada, el momento consumativo del delito ambiental, el elemento valorativo por
parte del Juez, la apreciación de la prueba, entre otros, aspectos todos que nos
dan una mayor claridad al momento de presentarse un caso de idénticas
circunstancias.
Se disgrega entonces la sentencia de la siguiente manera:
Síntesis de los hechos:
Los hechos acontecieron en la ciudad de Palencia, España, donde se presenta
un caso de contaminación ambiental por ruido. Efectivamente un establecimiento
de comercio dedicado a los servicios de restaurante y salón de bailes, produjo por
un término de varios meses una problemática de emisiones de ruido que afectaron
de una manera concreta a un sector residencial contiguo a dicho establecimiento.
51
Advirtiendo que la licencia de tipo administrativo era explícita en el sentido de no
permitir emisiones que sobrepasaren los 30 decibelios.
A pesar de las quejas del vecindario y las multas administrativas por parte del
ayuntamiento donde se localiza dicho negocio, se vio la necesidad de entablar la
correspondiente causa criminal, en razón de que la situación no fue corregida y
además del consecuencial perjuicio para la salud de los habitantes del sector.
Es importante resaltar que el debate jurídico de este caso, abarca el elemento
probatorio, elemento que es fundamental para tomar cualquier decisión y que
consistió en las pruebas de índole técnica, testimonial y dictámenes de peritos.
Análisis del tipo por parte del Tribunal
Aquí es donde radica la importancia de este ejercicio, por cuanto el Tribunal
profundiza el tipo traído en el artíc ulo 325 del Código Penal Español. El fallo
ilustra elementos específicos de dicho delito y explica de manera acertada el
proceso de adecuación típica.
He aquí la figura jurídica.
Artículo 325. Será castigado con las penas de prisión de seis meses a cuatro
años, multa de ocho a veinticuatro meses e inhabilitación especial para profesión u
oficio por tiempo de uno a tres años el que, contraviniendo las Leyes u otras
disposiciones de carácter general protectoras del medio ambiente, provoque o
realice directa o indirectamente emisiones, vertidos, radiaciones, extracciones
o excavaciones, aterramientos, ruidos, vibraciones, inyecciones o depósitos,
en la atmósfera, el suelo, el subsuelo, o las aguas terrestres, marítimas o
subterráneas, con incidencia, incluso, en los espacios transfronterizos, así como
las captaciones de aguas que puedan perjudicar gravemente el equilibrio de los
sistemas naturales. Si el riesgo de grave perjuicio fuese para la salud de las
personas, la pena de prisión se impondrá en su mitad superior.
52

A. El elemento descriptivo .
Emisión de ruidos en la atmósfera. Plantea una cuestión probatoria, relativa a
porqué se ha tenido por acreditada la emisión de ruidos e íntimamente relacionada
con ella, cual es el momento en que debe tenerse por consumado el delito, y
asimismo y al hilo de lo argumentado por la defensa de José García de Juan, si es
imprescindible o no para que se entienda cometido el delito que se produzca la
emisión de ruido en espacio abierto o cerrado.
¿Cuál es el momento de la consumación delictiva?. Del informe del señor médico
forense obrante al folio 359 de las actuaciones, que es explícito en su párrafo 2° al
referir que las afectaciones para la salud que después describe lo son para el caso
de una exposición reiterada, pero no permanente de niveles sonoros elevados,
debe desprenderse, como se corroboró por sus manifestaciones en el acto del
juicio, no contradichas por los peritos intervinientes, que no es suficiente con la
emisión de ruidos durante una noche que alcance un nivel superior al permitido de
30dba, sino durante un tiempo sostenido en fines de semana que puede ser de
algunos meses, y no debe olvidarse tampoco que en su informe se han tenido en
cuenta las circunstancias puestas de manifiesto en las actuaciones o bien la
emisión de ruidos durante cuatro noches seguidas en personas de fuerte
sensibilidad. Ello no obsta a la existencia del delito pues el artículo 325 no exige
para la penalización de las conductas que en él se describen un sólo acto, emisión
permanente, sino que utiliza la expresión "emisiones", en forma indeterminada y
en plural. La consumación del delito no se efectúa en un momento, sino que es el
resultado de una pluralidad de acciones, constituyéndose así en un delito de
hábito. Es cierto que la habitualidad no se exige como requisito del tipo, pero por
lo ya argumentado no la excluye y además de que el delito habitual tiene carta de
naturaleza en el Código Penal vigente, como la tuvo en el derogado de 1973, de
llegar a una solución contraria nos encontraríamos con que una repetición de
53
conductas que en conjunto merece reproche penal, quedarían sin sanción,
contraviniendo así el espíritu inspirador del Código, ya que no se entendería que
se penase la emisión de ruidos que puedan causar grave daño a la salud si
proceden de un solo acto, cuando como quedó de manifiesto en la vista, eso sólo
sucedería cuando se sobrepasasen los 120dcb, situación ciertamente excepcional
no solo valorando casos como el que nos ocupa, sino incluso emisiones al aire
libre. Por tanto es a partir de que por la repetición de emisiones se puede causar
grave daño a la salud cuando el delito debe tenerse por consumado, en todo caso
en un tiempo inferior al de nueve meses, período de tiempo al que se refieren las
mediciones efectuadas por la Policía
B. Elemento normativo del tipo:
Exige que la conducta se realice contraviniendo las leyes u otras
disposiciones de carácter general protectoras del medio ambiente, concepto
éste de gran amplitud en el que se pueden incluir no sólo la ley y reglamentos,
sino también disposiciones de rango inferior, como ordenanzas municipales,
decretos y ordenes emanadas tanto de la administración central como de las
autoridades administrativas autonómicas o locales, y
El tipo penal descrito en el artículo 325 del Código Penal, constituye lo que
técnicamente se conceptúa como una "Ley Penal en blanco", siendo requisito del
mismo una situación de ilegalidad administrativa, que ya se admitió que puede ser
por contravención incluso de ordenanzas municipales o locales. En el caso, la
emisión de ruidos que superan los 30dcb en su proyección en viviendas está
sancionada en la Ordenanza Municipal de Palencia de 19 de Septiembre de 1996,
publicada en el B.O.P. el día 23 de Octubre de 1996, en sus artículos 51.3, 54.3 y
56.2.3., en relación con el artículo 28.2 de la Ley 5/93 de 21 de Octubre de
Actividades clasificadas de la Junta de Castilla y León y el artículo 31 del Decreto
3/95 de 12 de enero de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación de
54
Territorio y ello es suficiente para entender acreditada la concurrencia del
elemento en cuestión.
C. Elemento valorativo que apunta al injusto
Se exige en la descripción del tipo penal que se estudia la producción de "riesgo
de grave perjuicio para la salud" y ya se ha estudiado como se trata de un tipo
básico independiente del que se describe en el caso de existencia de peligro para
el ecosistema y asimismo que nos encontramos ante un delito de peligro
abstracto. Y es en esto último en lo que debe incidirse para el estudio del
elemento en cuestión en primer término.
Se considera un delito de peligro abstracto aquél que se consuma con la
realización de la actividad descrita en el tipo penal, que potencialmente pueda
generar peligro. Y ycomo delito de peligro concreto, aquél que no sólo requiere la
realización de una actividad potencialmente peligrosa, sino la consumación del
peligro, entendido éste como riesgo o contingencia inminente de que suceda algún
mal. En el caso, en el acto del juicio el Ministerio Fiscal sostuvo que el delito que
se estudia es un delito de peligro abstracto, y tal afirmación que no fue contradicha
por las otras partes comparecientes, es compartida, por esta Sala en razón a lo ya
fundamentado en el fundamento jurídico 3° de esta Sentencia. Precisamente por
ello, en este caso el delito se consumó a partir de que la emisión continuada de
ruidos durante un tiempo en todo caso no superior al que media entre el día 22 de
febrero y el día 6 de diciembre de 1998, alcanzó la potencialidad de generar los
perjuicios a que se ha hecho referencia en la decla ración de hechos probados,
que deben considerarse como graves.
No obstante, y por eso una de las razones de no insistir en una mayor
fundamentación de la conceptuación del delito como un delito de peligro abstracto,
en el supuesto enjuiciado se ha acreditado que en el caso de dos niños, un vecino
que padecía esclerosis, en concreto Miguel Ángel Diego, y dos personas sin
55
patología previa han necesitado tratamiento para combatir el insomnio o en el
caso de Miguel Ángel Diego combatir también los efectos producidos en su
enfermedad por él, haciéndose referencia en el caso de Berta Díez de Vena,
Belén Bejar y Teresa Alonso en los partes médicos valorados y obrantes en autos,
a situaciones derivadas del mismo tales como la existencia de irritabilidad o falta
de atención, y de todo ello debe concluirse que si bien no puede entenderse
que se produjo efectivamente un grave daño para la salud, si era la situación
de riesgo inminente de ello y que por tanto la situación creada era ya de
peligro concreto y en consecuencia y en todo caso sancionable penalmente.
Cierto es que la determinación de relación de causalidad entre la emisión de
ruidos y las situaciones físicas descritas puede plantear alguna dificultad que se
desvanece si se considera el número de afectados, que todos ellos vivían en el
mismo inmueble y que los partes médicos se hacen eco de la incidencia de los
ruidos nocturnos en las diferentes situaciones.
Se ha afirmado con anterioridad que la situación creada para esas cinco personas
lo era de inminencia de grave riesgo para la salud, pero no de enfermedad grave
producida por su causa, y tal disquisición se hace atendiendo a la propia
enumeración de padecimientos, todo lo cual no empece para la condena
anunciada y nos introduce en el estudio de porqué debe considerarse que el
riesgo sufrido es grave.
Por grave, debe entenderse aquello que es importante, y por enfermedad
importante debe entenderse sin ninguna duda el desarrollo de brotes psicóticos, la
provocación de estrés en el parto y la posibilidad de estrés en el feto, y la
posibilidad de agravamiento de enfermedades preexistentes como la esclerosis.
Tales enfermedades ya se ha advertido que no fueron desarrolladas pero también
que los afectados se encontraban en una situación previa con posibilidad cierta y
evidente de desarrollo como se deduce de los cuadros clínicos ya descritos. Por lo
expuesto, en todo caso el riesgo debe considerarse grave, y no de situaciones que
56
aunque afectan a la salud pudieran entenderse como molestias o enfermedades
leves.

NUESTRA OPINIÓN EN TORNO AL DELITO DE PELIGRO EN CONCRETO Y
DE PELIGRO EN ABSTRACTO EN MATERIA AMBIENTAL
Recordemos que existen los tipos denominados de amenaza o de peligro y que
son aquellos que describen conductas cuya ejecución apenas amenaza o pone en
peligro el bien jurídico que se ha querido proteger, se trata por lo regular de
intereses colectivos de tal importancia que el legislador no espera a que sean
destruidos para sancionar al infractor, como ejemplo sería el envenenamiento de
aguas o sustancias destinadas a la alimentación.
Se pueden dividir en tipos de peligro concreto o real, esto es de amenaza
concreta v.g. el incendio y de peligro abstracto o presunto, sean de mera actividad
o resultado, como sería el caso de tenencia de explosivos.
La distinción depende en todo caso de la mayor o menor cercanía de la conducta
peligrosa para el objeto de la acción y por consiguiente para el bien jurídico.
Ahora bien la sentencia española es partidaria de considerar el tipo del artículo
325 como un delito de peligro en abstracto por cuanto se requiere para su
tipificación sólo la potencialidad de poder generar un daño, lo cual no compartimos
ya que estaríamos en presencia de una típica responsabilidad objetiva, de tinte
peligrosista.
Somos partidarios de los delitos de peligro en concreto, esto es, aquellos que
tengan la idoneidad para amenazar el bien jurídico, no sólo que tengan la
potencialidad de generar un daño, sino que se requiere que exista consumación
57
de ese poner en peligro, pues de lo contrario estaríamos en un caso de
responsabilidad objetiva.
Reiteramos que los tipos de peligro abstracto son aquellos que no exigen la
puesta en peligro concreto el bien jurídico, miran la potencialidad del daño.
El fallo en comento, expresa que si bien no hubo un daño grave para la salud, si
era la situación de riesgo inminente de ello y que por tanto la situación creada era
ya de peligro concreto y en consecuencia y en todo caso sancionable penalmente.
Nos apartamos de tal razonamiento pues consideramos que debe existir una
correcta valoración referente a la conducta desplegada por el agente, esto es, se
requiere que la conducta tenga la identidad (magnitud y permanencia en el tiempo)
suficiente para lesionar o poner en peligro el bien jurídicamente tutelado.

2.7 NORMAS PENALES AMBIENTALES

Como es de anotar se han venido tocando temas demasiado importantes en el
desarrollo de este trabajo, pero debido a que nos centramos en los tipos penales
como son la Contaminación Ambiental y el Daño en los Recursos Naturales, se
quiso hacer un breve análisis general de las normas penales ambientales para
así tener presente la importancia de este capítulo.

Por lo anterior se consideró pertinente hacer trascripción y explicación de los
textos de los delitos contra los recursos naturales y medio ambiente.

Artículo 328. Ilícito aprovechamiento de los recursos naturales renovables.
El que con incumplimiento de la normatividad existente introduzca, explote,
transporte, trafique, comercie, aproveche o se beneficie de los especimenes,
productos o partes de los recursos fáunicos, forestales, florísticos, hidrobiológicos
de especie amenazada o en vía de extinción o de los recursos genéticos, incurrirá
58
en prisión de dos (2) a cinco (5) años y multa hasta de diez mil (10.000) salarios
mínimos legales mensuales vigentes.

Comentario
En primer lugar debe hacerse una precisión, pues realmente lo que se aprovecha,
comercializa, transporta, u otros, son los recursos fáunicos, forestales, florísticos,
hidrobiológicos, entre otros, como tales, sino los especimenes, productos o parte
de ellos.
Incluir todo tipo de aprovechamiento como ilícito punible penalmente resultaría
excesivo, para que se tipifique esta conducta se requiere que la misma recaiga
sobre especies en vía de extinción.
Artículo 329. Violación de fronteras para la explotación de recursos
naturales. El extranjero que realizare dentro del territorio nacional acto no
autorizado de explotación de recursos naturales, incurrirá en prisión de cuatro (4)
a ocho (8) años y multa de 100 a 30.000 salarios mínimos legales mensuales
vigentes.
Comentario
Consiste en explotar sin autorización los recursos naturales. Es decir que se trata
de una conducta abierta en cuanto a su realización que comprende todos los
recursos naturales, como son los recursos fáunicos, forestales, florísticos o
hidrobiológico.
Teniendo en cuenta que en el artículo anterior se penalizan sólo los actos
desarrollados en contra de especies en vía de extinción, se hace necesario
59
proveer de una mayor protección de aquellos ataques realizados por agentes no
nacionales.
Artículo 330. Manejo ilícito de microorganismos nocivos. El que con
incumplimiento de la normatividad existente introduzca, manipule, experimente,
inocule o propague especies, microorganismos, moléculas, substancias o
elementos que pongan en peligro la salud o la existencia de los recursos fáunicos,
florísticos o hidrobiológicos, o alteren perjudicialmente sus poblaciones, incurrirá
en prisión de dos (2) a seis (6) años y multa de trescientos (100) a diez mil
(10.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.
Incurrirá en la misma pena el que con incumplimiento de la normatividad existente
realice actividades de manipulación genética o introduzca ilegalmente al país
organismos modificados genéticamente, con peligro para la salud o la existencia
de los recursos mencionados en el inciso anterior.
Si se produce enfermedad, plaga o erosión genética de las especies la pena se
aumentará en una tercera parte.
Artículo 331. Daños en los recursos naturales. El que con incumplimiento de la
normatividad existente destruya, inutilice, haga desaparecer o de cualquier otro
modo dañe los recursos naturales a que se refiere este título, causándoles una
grave afectación o a los que estén asociados con éstos o se afecten áreas
especialmente protegidas incurrirá en prisión de dos (2) a seis (6) años y multa de
cien (100) a diez mil (10.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.
Comentario
Desde luego, estas conductas sólo deben penalizarse cuando dicho daño se
derive una grave afectación para el recurso en sí o para los que estén asociados
con éste o cuando se afecten valores sobresalientes en áreas protegidas.
60
Artículo 332. Contaminación ambiental. El que, con incumplimiento de la
normatividad existente, contami ne el aire, la atmósfera o demás componentes del
espacio aéreo, el suelo, el subsuelo, las aguas o demás recursos naturales en tal
forma que pongan en peligro la salud humana o los recursos fáunicos, forestales,
florísticos o hidrobiológicos, incurrirá, sin perjuicio de las sanciones administrativas
a que hubiere lugar, en prisión de tres (3) a seis (6) años y multa de cien (100) a
veinticinco mil (25.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.
La pena se aumentará de una tercera parte a la mitad cuando la conducta se
realice con fines terroristas, sin que la multa supere el equivalente a cincuenta mil
(50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.
Artículo 333. Contaminación ambiental culposa por explotación de
yacimiento minero o hidrocarburo. El que por culpa al explorar, explotar o
extraer yacimiento minero o de hidrocarburos, contamine aguas, suelo, subsuelo o
atmósfera, incurrirá en prisión de dos (2) a cinco (5) años, y multa de cien (100) a
cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.
Artículo 334. Experimentación ilegal en especies animales o vegetales. El
que, sin permiso de autoridad competente o con incumplimiento de la normatividad
existente, realice experimentos, introduzca o propague especies animales,
vegetales, hidrobiológicas o agentes biológicos o bioquímicos que pongan en
peligro la salud o la existencia de las especies, o alteren la población animal o
vegetal, incurrirá en prisión de dos (2) a seis (6) años y multa de cincuenta (50) a
doscientos (200) salarios mínimos legales mensuales vigentes.
Artículo 335. Pesca ilegal. El que pesque en zona prohibida, o con explosivos,
sustancia venenosa, o deseque cuerpos de agua con propósitos pesqueros,
incurrirá en prisión de uno (1) a tres (3) años y multa de diez (10) a cincuenta mil
(50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes, siempre que la conducta
no constituya delito sancionado con pena mayor.
61
Artículo 336. Caza ilegal. El que sin permiso de autoridad competente o
infringiendo normas existentes, excediere el número de piezas permitidas, o
cazare en época de veda, incurrirá en prisión de uno (1) a tres (3) años y multa de
veinte (20) a quinientos (500) salarios mínimos legales mensuales vigentes,
siempre que la conducta no constituya delito sancionado con pena mayor.
Artículo 337. Invasión de áreas de especial importancia ecológica. El que
invada reserva forestal, resguardos o reservas indígenas, terrenos de propiedad
colectiva de las comunidades negras, parque regional, área o ecosistema de
interés estratégico o área protegida, definidos en la ley o reglamento, incurrirá en
prisión de dos (2) a ocho (8) años y multa de cien (100) a cincuenta mil (50.000)
salarios mínimos legales mensuales vigentes.
La pena señalada en este artículo se aumentará hasta en una tercera parte
cuando como consecuencia de la invasión, se afecten gravemente los
componentes naturales que sirvieron de base para efectuar la calificación del
territorio correspondiente, sin que la multa supere el equivalente a cincuenta mil
(50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.
La conducta invadir consiste en entrar por la fuerza en un lugar o espacio
geográfico. En este caso es un acto de desposesión de cualquiera de las
categorías de áreas que menciona el tipo penal. Se excluiría por antijuridicidad del
comportamiento aquellos eventos en los que las personas deben huir de la
violencia y para salvar sus vidas invaden una reserva forestal, por ejemplo.

El que promueva, financie o dirija la invasión o se aproveche económicamente de
ella, incurrirá en prisión de tres (3) a diez (10) años y multa de ciento cincuenta
(150) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.
Artículo 338. Explotación ilícita de yacimiento minero y otros materiales. El
que sin permiso de autoridad competente o con incumplimiento de la normatividad
62
existente explote, explore o extraiga yacimiento minero, o explote arena, material
pétreo o de arrastre de los cauces y orillas de los ríos por medios capaces de
causar graves daños a los recursos naturales o al medio ambiente, incurrirá en
prisión de dos (2) a ocho (8) años y multa de cien (100) a cincuenta mil (50.000)
salarios mínimos legales mensuales
Es una realidad en que se cuenta con la existencia de unas normas muy
completas que con claridad determinan cuáles son los elementos protegidos del
medio ambiente, normas éstas que el legislador apuntó con certeza a la conducta
que se prohíbe y el bien jurídico proseguible y además las sanciones respectivas.

Se puede constatar que el Código Penal Colombiano en materia de protección al
medio ambiente tiene normas que buscan una finalidad como es la necesidad de
proteger la ecología y el entorno humano, como se ha mencionado en el desarrollo
del trabajo, lo que se necesita es una buena aplicación de dichas normas por parte
de los jueces que imparten justicia, pero además se requiere que el gobierno le
inyecte más presupuesto a las entidades encargadas de proteger el medio
ambiente para que así exista más educación en cuanto a protección de nuestra
ecología, hay que ser conscientes que en lugar de sancionar hay que educar para
prevenir el daño a nuestro entorno, ya que es muy difícil reparar el daño que se le
hace a nuestra ecología.
63

3. CONCLUSIONES

De lo expuesto en esta monografía queda claro que en la legislación extranjera y
específicamente la de los países más avanzados dentro del ámbito ecológico y
medioambiental existen disposiciones de orden penal y de naturaleza
administrativa y/o civil, lo que significa que en éstos países instrumentadores de
políticas ambientales, el valor que se pretende consagrar y tutelar está dentro del
conjunto de los jerarquizados, en tanto se les dota de tutela penal.

La protección penal del medio ambiente también constituye, dado lo limitado de su
alcance, una manifestación del denominado desarrollo sostenible, en la conciencia
de que una protección – penal- absoluta del entorno y del ecosistema, de modo
que no se aceptase la existencia y creación de fuentes de peligro para el bien
jurídico, sería inviable en las sociedades modernas, pues impediría su propio
desarrollo y el progreso.

El concepto de bien jurídicamente tutelado en materia ambiental debe consultar
necesariamente los preceptos de orden constitucional, normas que nos permiten
entenderlo como la suma de elementos específicos del ambiente y las
valoraciones normativas que permiten la protección de la diversidad biológica, la
conservación de los espacios de especial importancia ecológica, así como la
utilización sostenible de los recursos naturales.

Otro factor percibido en el desarrollo de este trabajo consiste en que el Derecho
Penal debe ser el último remedio, la última ratio de todo sistema sancionador, lo
cual significa que las sanciones penales se deben utilizar únicamente en materia
de graves atentados a los recursos naturales. Las conductas que se penalicen
64
deben ser muy específicas, concretas y diferenciadas para evitar ambigüedades y
sobre todo para evitar el efecto disuasivo que debe tener la sanción penal.
Es importante indicar que entre el Derecho administrativo y el Derecho Penal se
da una relación de subsidiariedad relativa, ya que la previa infracción
administrativa es condición necesaria pero no suficiente de la punibilidad de un
comportamiento. La sanción penal exige, además, constatar un plus de
antijuridicidad, por vía de un mayor desvalor de acción o de resultado , capaz de
diferenciar el ilícito penal de la mera infracción administrativa.
En materia ambiental la sanción penal y/o administrativa debe tener como objetivo
la modificación de conductas mediante la persuasión y la educación, y no sólo la
represión. En tal sentido, el instrumento penal debe ser más un esfuerzo disuasivo
pero excepcional, que se ponga en acción cuando los mecanismos administrativos
de defensa y protección del medio ambiente que deben aplicar las entidades
ambientales dotadas con funciones policivas, no sean suficientes.

Por su estructura, los delitos en contra del ambiente tienen un gran contenido
administrativo, y los delitos ambientales como tipos penales abiertos han sido
criticados frecuentemente en función de la legalidad de su estructura. Sin
embargo, más allá de este argumento, es necesario reconocer que la dinámica en
la problemática ambiental hace necesario un reenvío a la normatividad
administrativa. Ésta ha sido la experiencia en diversos sistemas jurídicos de
nuestro continente; pues resultaría imposible contar con tipos penales que
agotaran en el mismo texto contenido en el Código Penal, la totalidad de las
conductas ambientales nocivas.

En cuanto afectación del bien jurídico ambiental, existe un relativo consenso en la
doctrina y la jurisprudencia en torno a la utilización de los delitos de peligro en el
campo ambiental, lo que significa en términos sencillos que no se requiere para la
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tipificación del delito la efectiva lesión del bien jurídico, pues lo deseable es evi tar
la concreción de los daños, bastaría entonces con la mera potencialidad de
lesión, hacer depender la intervención punitiva de la efectiva lesión del bien
jurídico, genera la más evidente desprotección del mismo.

Ahora bien, no compartimos la categoría los tipos de peligro abstracto, esto es
aquellos que no exigen la comprobación del peligro para el bien jurídico, por
cuanto el legislador considera abstractamente el peligro y dicha presunción no es
necesario desvirtuarla en el caso concreto. No es de recibo esta concepción, pues
el código penal en su artículo 11 consagra el principio de lesividad, el cual señala
que para que una conducta típica sea punible, se requiere que lesione o ponga
“efectivamente” en peligro sin justa causa, el bien jurídicamente tutelado por la ley
penal.

Mirada la revisión jurisprudencial para el caso colombiano, realmente es incipiente
los fallos sobre la materia y ello a sabiendas de que existen hechos permanentes
de atentados contra el medio ambiente, mírese por ejemplo el caso de la
explotaciones mineras, la tala permanente de especimenes de gran valor y sin
control, la construcción de obras civiles sin el mínimo respeto por el entorno, en fin
lo que nos lleva a pensar en que su aplicación puede enfrentar diversas
dificultades, entre las que podemos mencionar la falta de denuncias efectivas, la
falta de interés por parte de las autoridades administrativas, la falta de una
verdadera capacitación sobre la materia. Es evidente que existen conductas
dolosas que buscan arrasar ecosistemas de gran valor, es ahí donde el Derecho
Penal debe intervenir enjuiciando comportamiento aberrantes, destructores de los
derechos colectivos como el medio ambiente.

Por último y dada la dimensión de los delitos ambientales cometidos en Colombia,
ya no se trata simplemente del derecho inalienable a disfrutar de un medio
ambiente sano, o que las generaciones futuras se beneficien de la integridad de
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los ecosistemas y de la biodiversidad que nosotros hemos tenido, sino que hoy
también se trata de nuestra propia sobrevivencia.

Y es aquí en donde el papel asumido de manera responsable por la comunidad a
través de sus propias organizaciones, debe ser un ins trumento eficaz no sólo en la
lucha contra la impunidad que hoy caracteriza la mayoría de los delitos cometidos
contra el medio ambiente en Colombia, sino decisivo en la protección de nuestra
propia salud y la recuperación de la calidad de nuestras aguas y el aire que
respiramos. De ahí que el mejor aliado de nuestra sociedad civil deba ser el
sistema judicial, el cual debe ponderar en todo caso la situación que se le
presente.



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BIBLIOGRAFÍA


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Leyer, febrero de 2000

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