CONSTITUYENTES DE LA MATERIA

Profesor: Julio Armando Pedrozo Pérez

En el terreno de la hipótesis se podría pensar que la materia podría estar constituida por
“cuantum de masa”, partícula eterna, indivisible e inmutable como la propuesta por
Leucipo y Demócrito. Así:
1. La unión de los “cuanta de masa”, dependiendo del número y disposición relativa que
adopten, pueden dar lugar a estructuras mayores llamadas “partículas subatómicas o
elementales”.
2. La unión de un número limitado de ciertas partículas subatómicas pueden dar lugar a la
formación de una estructura compleja, mal llamada “átomo”; dependiendo del número
de partículas de cada clase que se unan, pueden resultar diferentes tipos de átomos, que
tendrán propiedades diferentes lo cual obligó clasificarlos (clasificación periódica de los
elementos químicos)..
3. En química siempre se trabaja con sistemas materiales constituidos por un número
grande de átomos entre los que existen fuerzas que tienden a mantenerlos unidos con
una determinada energía (enlaces).
4. Dependiendo del tipo de enlace y de los átomos unidos, la materia se presentará como:
red iónica (sustancias iónicas), conjunto de moléculas (sustancias covalentes) o como
red metálica (metales).
5. Especies iónicas y/o moleculares pueden unirse entre sí para formar entidades químicas
más complejas (compuestos de coordinación). Entre las moléculas también pueden
aparecer fuerzas cohesivas intermoleculares formando especies moleculares más
complejas.






















CUADRO RESUMEN (Mapa conceptual)


Hipotético
“Cuantum de masa”


Fuerzas de unión


Partículas subatómicas
o elementales

Núcleo
Partes
Envolvente
electrónica
Atomo
Tipos de átomos
(Clasificación)
Enlaces debidos a
fuerzas de valencia


Sustancias iónicas Sustancias covalentes: Metales:
redes iónicas moléculas redes metálicas



Interacciones fuerzas de
entre especies Fuerzas cohesivas Van der Waals
iónicas y/o intermoleculares
moleculares puente de
hidrógeno



Combinaciones complejas Especies moleculares
(compuestos de coordinación) (sustancias orgánicas)




BIOMOLECULAS


ORIGENES DE LA TEORIA ATOMICA

Desde sus orígenes, el hombre se ha planteado los siguientes interrogantes:

- ¿Cuál es el principio constitutivo de la materia?
- ¿Cuál es el origen de los fenómenos naturales?

Fueron muchas las personas (filósofos) que intentaron explicar mediante razones
intrínsecas el origen de los fenómenos naturales y el principio tangible que pudiera ser el
constituyente material de todas las demás cosas. La primera descripción de los átomos se
remonta a los filósofos griego Leucipo y Demócrito de Abdera (años 460-370 a. de J.C.)
quienes razonaron que la materia estaba constituida por partículas (corpúsculos) eternas e
indivisibles, todas de la misma naturaleza, pero diferentes en forma; dichas partículas (que
constituyen “el ser”) se mueven libremente en el vacío (o “no ser”) en el que pueden
disponerse de distintas formas, para dar lugar a las distintas clases de materia. Decían: “en
el universo no existe más que corpúsculos y espacio”, a cada momento los planetas chocan
y mueren, y surgen del caos mundos nuevos por agregación selectiva de corpúsculos de
magnitud y forma semejante. Posteriormente, Epicuro de Samos (342-370 a. de J.C.) dio a
estas partículas el nombre de “átomos”, que significa sin división.

“Las propiedades de la materia que podemos ver se explican por las propiedades y el
comportamiento de los átomos que no podemos ver”

La teoría de Leucipo y Demócrito no fue desarrollada por sus seguidores y quedó
prácticamente olvidada y, sólo cobró nuevamente actualidad en el siglo XVI: Los atomistas
en todo este amplio periodo sólo siguieron las ideas Aristotélicas.

Aristóteles (384-322 a. de. J.C.) recopiló todos los conocimientos de la época y los
agrupó en un solo enunciado que se conoció como “teoría de los cuatro elementos”, que fue
la base de las ciencias durante más de 2000 años. El afirmaba que “todos los aspectos y las
formas de la materia son las transformaciones de una misma sustancia básica, conformada
por átomos que pueden encontrarse en los tres estados fundamentales: sólido (elemento
tierra), líquido (elemento agua) o gaseoso (elemento aire); estos son convertidos unos en
otros por la acción del calor (elemento fuego). Cada elemento está moldeado por una o dos
de las cuatro cualidades: caliente, frío, seco y húmedo. Al modificar la proporción de los
elementos que conforman un cuerpo, éste se trasforma en otro cuerpo (principio de
trasmutación).











ORIGENES DE LA TEORIA ATOMICA

Desde sus orígenes, el hombre se ha planteado los siguientes
interrogantes:

- ¿Cuál es el principio constitutivo de la materia?
- ¿Cuál es el origen de los fenómenos naturales?


- La primera descripción de los átomos se remonta a los filósofos griego
Leucipo y Demócrito de Abdera (años 460-370 a. de J.C.) quienes
razonaron que la materia estaba constituida por partículas
(corpúsculos) eternas e indivisibles, todas de la misma naturaleza, pero
diferentes en forma.

- Estas partículas (que constituyen “el ser”) se mueven libremente en el
vacío (o “no ser”) en el que pueden disponerse de distintas formas,
para dar lugar a las distintas clases de materia.

- Afirmaban: “en el universo no existe más que corpúsculos y espacio”,
a cada momento los planetas chocan y mueren, y surgen del caos
mundos nuevos por agregación selectiva de corpúsculos de magnitud y
forma semejante.

- Posteriormente, Epicuro de Samos (342-370 a. de J.C.) dio a estas
partículas el nombre de “átomos”, que significa sin división.


“Las propiedades de la materia que podemos ver se explican por las
propiedades y el comportamiento de los átomos que no podemos ver”
























TEORÍA ATOMICO-MOLECULAR DE DALTON

En los años 1802-1803, al tratar de justificar las leyes ponderales de las combinaciones
químicas (ley de conservación de la materia: en una reacción química ordinaria no hay
un cambio de masa detectable y, la ley de la composición constante: un compuesto
químico siempre contiene los mismos elementos en las mismas proporciones de masa),
John Dalton formuló su “teoría atómico-molecular”, que fue publicada en el año 1808 (23
siglos después de Demócrito). Esta teoría sugiere que:

- La materia está constituida por diminutas partículas reales llamadas átomos.
- Los átomos son indestructibles e increables.
- Los átomos de cualquier elemento son indivisibles y no pueden transformarse unos en
otros.
- Los átomos de un mismo elemento son idénticos entre sí en masa, tamaño, y en todas
las restantes cualidades.
- Los átomos constituyentes de elementos distintos difieren en masa, tamaño y en las
restantes cualidades.
- La unión de átomos distintos, en proporciones numéricas definidas, da lugar a la
formación de compuestos químicos.
- Los átomos son las unidades del cambio químico; el resultado de las reacciones
químicas es sólo la combinación, separación o reacomodo de átomos. Los átomos no se
crean, destruyen ni convierten en otros tipos de átomos durante una reacción química.

Aún cuando la teoría de Dalton justificaba las leyes ponderales no fue plenamente
admitida sino hasta finales del siglo XIX cuando se obtuvieron pruebas físicas concluyentes
de la existencia real de los átomos. Aunque tales pruebas también fueron el inicio del
declive de esta teoría; se demostró que el átomo de Dalton debía ser una entidad compleja,
y no simple e indivisible. Esta teoría nada dijo acerca de que los átomos tienen estructura.
Dos de los trabajos que comenzaron a afianzar la idea de la complejidad del átomo
fueron:
1. Los trabajos de Michael Faraday (1832-1833) que pusieron de manifiesto que el átomo
posee naturaleza eléctrica y que las energías eléctrica y química son interconvertibles.
Sustancias eléctricamente neutras, al ser disueltas dan lugar a un sistema conductor de
la corriente eléctrica, formando cargas eléctricas móviles, o partículas cargadas, las
cuales se tienen que formar a partir de los átomos constituyentes de dichas sustancias.
2. La publicación de la clasificación periódica de los elementos de Dimitri Mendelejeff y
Lothar Meyer en 1869. Los elementos conocidos en la época fueron ordenados por
orden creciente de sus masas atómicas, encontrando que se repetían periódicamente sus
propiedades. En los átomos debe existir alguna causa, que se repite periódicamente,
cada cierto número de elementos, lo que, a su vez, induce a pensar en la compleja
estructura de estos corpúsculos.

“Es importante conocer la estructura atómica porque nos permite entender cómo y
por qué los átomos se unen para formar moléculas”.






TEORÍA ATOMICO-MOLECULAR DE DALTON

Para justificar las leyes ponderales de las combinaciones químicas:

- ley de conservación de la materia: en una reacción química ordinaria no hay un
cambio de masa detectable y,

- ley de la composición constante: un compuesto químico siempre contiene los mismos
elementos en las mismas proporciones de masa)

John Dalton (1802-1803) formuló su “teoría atómico-molecular” (23 siglos después de
Demócrito). Esta teoría sugiere que:

- La materia está constituida por diminutas partículas reales llamadas
átomos.

- Los átomos de cualquier elemento son indivisibles y no pueden
transformarse unos en otros.

- Los átomos de un mismo elemento son idénticos entre sí en masa,
tamaño, y en todas las restantes cualidades.

- Los átomos constituyentes de elementos distintos difieren en masa,
tamaño y en las restantes cualidades.

- La unión de átomos distintos, en proporciones numéricas definidas, da
lugar a la formación de compuestos químicos.

- Los átomos son las unidades del cambio químico; el resultado de las
reacciones químicas es sólo la combinación, separación o reacomodo
de átomos. Los átomos no se crean, destruyen ni convierten en otros
tipos de átomos durante una reacción química.












PRUEBAS FÍSICAS CONCLUYENTES DE LA
EXISTENCIA REAL DE LOS ATOMOS


Dos de los trabajos que comenzaron a afianzar la idea de la complejidad
del átomo fueron:

1. Los trabajos de Michael Faraday (1832-1833) pusieron de manifiesto
que el átomo posee naturaleza eléctrica, y que las energías eléctrica y
química son interconvertibles. Sustancias eléctricamente neutras, al
ser disueltas dan lugar a un sistema conductor de la corriente eléctrica,
formando cargas eléctricas móviles, o partículas cargadas, las cuales se
tienen que formar a partir de los átomos constituyentes de dichas
sustancias.

2. La publicación de la clasificación periódica de los elementos de Dimitri
Mendelejeff y Lothar Meyer en 1869. Los elementos conocidos en la
época fueron ordenados por orden creciente de sus masas atómicas,
encontrando que se repetían periódicamente sus propiedades. En los
átomos debe existir alguna causa, que se repite periódicamente, cada
cierto número de elementos, lo que, a su vez, induce a pensar en la
compleja estructura de estos corpúsculos.

Tales experimentos también fueron el inicio del declive de la teoría de
Dalton; se demostró que el átomo debía ser una entidad compleja, y no
simple e indivisible.


“Es importante conocer la estructura atómica porque nos permite
entender cómo y por qué los átomos se unen para formar moléculas”.










PRUEBAS EXPERIMENTALES QUE DEMOSTRARON LA COMPLEJIDAD DEL
ATOMO

Las pruebas experimentales que llevaron a los investigadores al convencimiento de que
el átomo debía ser una entidad compleja, fueron:

1. Descubrimiento de los rayos X por Roentgen en 1895; estos rayos impresionan
placas fotográficas, ionizan los gases y atraviesan objetos opacos a la luz, lo que sugirió
que estos rayos debían estar constituidos por partículas sumamente pequeñas, mucho
más pequeñas que los átomos, que pueden pasar a través de los huecos que existen entre
éstos, en la materia. Dichas partículas deberían proceder de los átomos y, por
consiguiente, éstos no serían indivisibles e inmutables, como hasta entonces se había
considerado.

2. Descubrimiento de la radiactividad natural por Becquerel en 1896, al observar que
el sulfato de uranilo y potasio emitía unos rayos altamente penetrantes que
impresionaban las placas fotográficas y producían la ionización de los gases. Los
elementos radiactivos podían emitir espontáneamente tres clases distintas de
radiaciones: rayos alfa (α), rayos beta (β) y rayos gamma (γ). Estas radiaciones se
comportan de manera diferente cuando pasan entre placas cargadas eléctricamente; los
rayos α y β se desvían, mientras que los rayos γ pasan en línea recta. La desviación
ocasionada por las placas cargadas puede explicarse si se supone que los rayos α tienen
una carga positiva y los rayos β tienen una carga negativa. Las partículas α se desvían
menos, así que deben ser más pesadas que las partículas β. Los rayos γ no tienen masa
ni carga detectables: se comportan como simples rayos de luz. Estas observaciones
llevaron a la convicción de que el átomo es una entidad compleja, capaz de emitir
partículas que forman parte del mismo átomo, y más pequeñas y ligeras que ellos.

3. Descubrimiento del electrón por J.J. Thomson en 1897, al estudiar la naturaleza de los
rayos catódicos producidos en los tubos de descargas al vacío. Estos rayos viajan en
línea recta y son atraídos por placas con carga positiva, desviados por campos
magnéticos, pueden calentar objetos metálicos al rojo vivo y hacen que los materiales
fluorescentes brillen; Thomson estableció que dichos rayos estaban constituidos por
partículas cargadas negativamente, cuya carga específica (relación q/m = 5,6x10
-9
g/C))
era unas 1800 veces mayor que la determinada electrolíticamente para el ion del
hidrógeno, H
+
. Aquí cabrían dos posibilidades: que m fuese igual a la masa del ión
hidrógeno, en cuyo caso q sería 1800 veces mayor que la de este; o que q fuera igual en
magnitud, y signo contrario que la carga de H
+
, en cuyo caso la m de la mencionada
partícula habría de ser 1800 veces menor que la del ion H
+
. Esto último fue lo que
pareció más plausible a J.J. Thomson.

Posteriores investigaciones acerca de los rayos catódicos y del efecto fotoeléctrico
llevaron a considerar que los electrones existen, como tales, dentro de los átomos. Esto
implicaría que la carga negativa total del átomo debería ser múltiplo entero de la carga del
electrón. Por otra parte, en condiciones normales el átomo es eléctricamente neutro, por lo
que debe poseer una carga positiva total igual numéricamente a la carga negativa total.

PRUEBAS EXPERIMENTALES QUE DEMOSTRARON LA
COMPLEJIDAD DEL ATOMO

Las pruebas experimentales que llevaron a los investigadores al convencimiento de
que el átomo debía ser una entidad compleja, fueron:

1. Descubrimiento de los rayos X por Roentgen en 1895; estos rayos
impresionan placas fotográficas, ionizan los gases y atraviesan objetos opacos a la luz.
Dichas partículas deberían proceder de los átomos y, por consiguiente, éstos no serían
indivisibles e inmutables, como hasta entonces se había considerado.

2. Descubrimiento de la radiactividad natural por Becquerel en 1896, al
observar que el sulfato de uranilo y potasio emitía unos rayos altamente penetrantes que
impresionaban las placas fotográficas y producían la ionización de los gases. Los
elementos radiactivos podían emitir espontáneamente tres clases distintas de
radiaciones: rayos alfa (α), rayos beta (β) y rayos gamma (γ).

3. Descubrimiento del electrón por J.J. Thomson en 1897, al estudiar la naturaleza
de los rayos catódicos producidos en los tubos de descargas al vacío. Estos rayos viajan
en línea recta y son atraídos por placas con carga positiva, desviados por campos
magnéticos, pueden calentar objetos metálicos al rojo vivo y hacen que los materiales
fluorescentes brillen.











Posteriores investigaciones acerca de los rayos catódicos y del efecto fotoeléctrico
llevaron a considerar que los electrones existen, como tales, dentro de los átomos. Esto
implicaría que la carga negativa total del átomo debería ser múltiplo entero de la carga del
electrón. Por otra parte, en condiciones normales el átomo es eléctricamente neutro, por lo
que debe poseer una carga positiva total igual numéricamente a la carga negativa total.

El átomo fue considerado constituido por electrones con carga negativa y por partículas
cargadas positivamente. Pero aún, se carecía de la información suficiente para dar respuesta
a los siguientes interrogantes:

- ¿Cuántos electrones hay en un átomo?
- ¿Cuál es la naturaleza de las cargas positivas?
- ¿Cómo se distribuyen en el átomo las cargas positivas y negativas?

La primera pregunta fue resuelta por J.J. Thomson, mediante estudios de dispersión de
rayos X. Dado que la masa del electrón es prácticamente despreciable frente a la del átomo,
hay que considerar que casi toda la masa de éste se encuentre asociada a las partículas
positivas.

La naturaleza de las partículas positivas (segundo cuestionamiento) fue aclarada
mediante los experimentos que estudiaron los rayos positivos, observados en tubos de rayos
catódicos especiales que contenían gases enrarecidos. En 1886, utilizando un tubo de rayos
catódicos con el cátodo perforado, E. Goldstein pudo observar que detrás del mismo
emergía un haz de rayos procedentes del ánodo y que pasaban a través de las citadas
perforaciones o canales del cátodo, por lo que denominó Los electrones de los rayos
catódicos chocan con átomos gaseosos en el tubo, desalojan electrones de átomos neutros y
convierten así los átomos en partículas con carga positiva llamados iones positivos. Estos
iones son atraídos hacia una placa con carga negativa (¿qué causa esta carga positiva?). La
relación m/q obtenida dependía del gas presente y, la más pequeña fue obtenida cuando el
gas contenido en el tubo era hidrógeno.

Se consideró que las partículas de hidrógeno eran las partículas fundamentales con
carga positiva de la estructura atómica y se les llamó protones. Por otros experimentos se
calculó una masa para el protón de 1,67x10
-24
g, unas 1836 veces mas grande que la del
electrón. La carga de un protón (+1,6x10
-19
C) tiene la misma magnitud, pero signo
opuesto, que la carga de un electrón.


MODELO ATOMICO DE THOMSON

Para explicar la distribución en el átomo de las cargas positivas y negativas (tercer
interrogante), Thomson enunció en 1904 una hipótesis según la cual el átomo sería una
esfera material de densidad uniforme y unos 10
-10
m de radio, constituida por cargas
positivas y por electrones embebidos en aquellas, y ambos distribuidos uniformemente, lo
que constituyó el Modelo atómico de Thomson.


La carga negativa total del átomo debería ser múltiplo entero de la
carga del electrón. Por otra parte, en condiciones normales el átomo es
eléctricamente neutro, por lo que debe poseer una carga positiva total
igual numéricamente a la carga negativa total.

El átomo fue considerado constituido por electrones con carga
negativa y por partículas cargadas positivamente. Pero aún, se carecía de
la información suficiente para dar respuesta a los siguientes
interrogantes:

- ¿Cuántos electrones hay en un átomo?
- ¿Cuál es la naturaleza de las cargas positivas?
- ¿Cómo se distribuyen en el átomo las cargas positivas y negativas?

La primera pregunta fue resuelta por J.J. Thomson, mediante estudios
de dispersión de rayos X.

La naturaleza de las partículas positivas (segundo cuestionamiento)
fue aclarada mediante los experimentos que estudiaron los rayos
positivos, observados en tubos de rayos catódicos especiales que contenían
gases enrarecidos. En 1886, utilizando un tubo de rayos catódicos con el
cátodo perforado, E. Goldstein pudo observar que detrás del mismo
emergía un haz de rayos procedentes del ánodo y que pasaban a través de
las citadas perforaciones o canales del cátodo, por lo que los denominó
rayos canales.




Se consideró que las partículas de hidrógeno eran las partículas
fundamentales con carga positiva de la estructura atómica y se les llamó
protones.

MODELO ATOMICO DE THOMSON

Para explicar la distribución en el átomo de las cargas positivas y
negativas (tercer interrogante), Thomson enunció en 1904 una hipótesis
según la cual el átomo sería una esfera material de densidad uniforme y
unos 10
-10
m de radio, constituida por cargas positivas y por electrones
embebidos en aquellas, y ambos distribuidos uniformemente, lo que
constituyó el Modelo atómico de Thomson.

El comportamiento de los átomos de Thomson frente a determinadas condiciones, y en
especial la dispersión de partículas α (núcleos de helio, He
2+
), mostró una discrepancia
entre los resultados experimentales obtenidos y los deducidos teóricamente, lo que en
consecuencia condujo a abandonar el hipotético modelo propuesto por este autor.


MODELO ATOMICO DE RUTHERFORD

Los experimentos de dispersión de partículas α al atravesar láminas
metálicas delgadas, efectuados en 1913 por Rutherford, Geiger y
Marsden, permitieron observar que casi todas las partículas α lograban
pasar la lámina sin desviarse, aunque unas cuantas se desviaban con
ángulos grandes.





Desde entonces se ha aceptado que el átomo es un sistema (con radio del orden de
10
-10
m) formado por un núcleo de radio del orden de 10
-15
a 10
-14
m, cargado
positivamente, el cual se encuentra rodeado de un número de electrones (envolvente
de electrones) dispersos suficiente para que la carga negativa de éstos sea igual a la
carga positiva del núcleo.


INCONSISTENCIAS DEL MODELO NUCLEAR DE
RUTHERFORD


1. La fuerza atractiva (Fa) ejercida sobre el electrón es de naturaleza coulombiana.
Si en el sistema atómico sólo actuase esta fuerza, el electrón debería caer sobre el
núcleo, dando lugar a la destrucción del sistema atómico; lo que no está de
acuerdo con la realidad. Para explicar que el electrón no se precipita en el núcleo,
se consideró que aquél debe girar, con una velocidad, v, muy elevada, alrededor
del núcleo atómico. Como consecuencia de este giro, el electrón (de masa 9,11x10
-28

g) se verá sometido a una fuerza centrífuga, Fc, que se opone a Fa. En el equilibrio
se ha de cumplir que Fa=Fc.

2. Según la teoría electromagnética de la luz, una partícula cargada eléctricamente
que está sometida a un movimiento de rotación alrededor de otra partícula
cargada, la primera (en este caso el electrón) emite energía radiante en forma de
ondas electromagnéticas de frecuencia igual a la de rotación. De acuerdo con esto,
el electrón al girar alrededor del núcleo continuamente iría, paulatinamente
acercándose al núcleo, hasta llegar a caer sobre él. A la vista de esto, se comprende
que el modelo atómico nuclear de Rutherford no puede ser considerado totalmente
correcto, pues un análisis detenido del mismo lleva a la conclusión de que tal
sistema atómico debía ser inestable; lo que esta en contra de la realidad.

3. Otro hecho que está en contra de este modelo es la discontinuidad de los espectros
de emisión de los gases incandescentes. Si el electrón fuera emitiendo energía
radiante a la vez que se acerca al núcleo (y en consecuencia aumenta su velocidad)
hasta caer en él, la frecuencia de la radiación emitida iría aumentando
continuamente con el tiempo, ya que al transcurrir de éste, aumenta la velocidad
y por tanto la frecuencia de giro, igual a la rotación; en consecuencia los espectros
atómicos serían continuos, lo que también está en desacuerdo con la realidad, pues
dichos espectros están constituidos por líneas definidas, correspondientes a
radiaciones monocromáticas de frecuencias distintas. Incluso el átomo más simple,
el de hidrógeno, presenta un espectro complejo, constituido por un número
elevado de líneas dispuestas en forma aparentemente irregular.


En definitiva, el hecho de que los átomos sean estables y sus espectros
discontinuos, llevaron a abandonar el modelo nuclear de Rutherford, aunque parte de
las ideas de este autor fueron recogidas por N. Böhr a la hora de establecer su modelo
atómico.








PARTICULAS ELEMENTALES

Actualmente se conocen más de veinte partículas elementales, de
diversa procedencia (tubos de descarga eléctrica a través de gases
enrarecidos, desintegraciones nucleares, radiación cósmica, etc.), lo que
no indica en forma alguna que todas ellas se encuentren en los átomos
como constituyentes de los mismos. Por el contrario, se suele considerar
que sólo tres de ellas se encuentren como tales en los átomos: electrón,
protón y neutrón.

Las partículas elementales suelen identificarse mediante su carga,
masa y spin:

1. Como unidad de carga eléctrica, a tal fin, se suele utilizar la unidad
electrostática de carga (u.e.s), equivalente a 3,33x10
-20
C (Coulombios).

2. Como unidad de masa se utiliza la unidad de masa atómica (u.m.a.),
que es igual a 1/12 de la masa del átomo de C
12
. Una u.m.a. equivale a
1,66x10
-27
kg.

3. Se entiende por spin de una partícula el momento de su cantidad de
movimiento. Como unidad de spin se toma h/2π, donde h es la
constante de Planck (h = 6,62x10
-34
J.s). La mayor parte de las
partículas subatómicas presentan spin ±1/2 unidades (h/2π), aun
cuando algunas de ellas tales como los mesones tienen spin cero (0).

Tradicionalmente las partículas elementales que poseen masa se han
venido denominando partículas másicas, mientras que las que carecen de
ella se han designado como partículas energéticas.

Desde 1964 las partículas elementales se suelen agrupar en dos grandes
familias denominadas, respectivamente leptones (las más ligeras) y
quarks (las más pesadas). Por unión de quarks se forman los hadrones,
los cuales se clasifican a su vez en bariones y mesones.







MODELO ATOMICO DE BÖHR

La primera solución importante a las inconsistencias del modelo
nuclear de Rutherfor, fue publicada en 1913 por el físico danés Niels
Böhr. Sus propuestas se basaron en los postulados de Rutherford y, los
de otros investigadores entre los que sobresalen Max Planck (Mecánica
cuántica), Louis de Broglie (Mecánica ondulatoria), Hertz (efecto
fotoeléctrico) y Albert Einstein (teoría de la relatividad).

Para establecer su modelo atómico, comenzó aceptando el modelo
nuclear de Rutherford, imponiendo algunas limitaciones a la energía y
movimiento de los electrones.

Enunció los tres postulados siguientes:

1. El electrón se mueve alrededor del núcleo describiendo una órbita
circular de radio definido, en la que el electrón se encuentra en un
estado estacionario.

2. De entre todas las órbitas posibles, el electrón, sólo puede recorrer
aquellas en las que el momento angular del electrón es múltiplo entero
(n=1,2,3...) de h/2π.

3. El paso de un electrón de una órbita a otra implica una trasferencia de
energía, que tiene lugar en forma de radiación electromagnética
(E=hν). Al pasar un electrón de una órbita de mayor energía (más
lejana al núcleo), a otra de menor energía (más cercana al núcleo), la
energía es emitida en forma de un fotón, y viceversa.

A partir de las expresiones matemáticas de los postulados de Böhr es
posible calcular, para el hidrógeno:

1. Radio de la órbita circular recorrida por el electrón.
2. Velocidad con la que el electrón recorre la órbita
3. Energía total del electrón en su órbita.
4. Frecuencia (ν) de la radiación emitida al pasar el electrón de una
órbita de mayor energía a otra de menor energía.





INCONVENIENTES DEL MODELO DE BÖHR


La teoría de Böhr permitió explicar en forma directa los espectros
atómicos de emisión; cada línea espectral corresponde a una transición
del electrón entre dos órbitas de energía diferente. Asimismo, permitió
justificar las series espectrales de Lyman (en el UV del espectro), Balmer
(en el VIS), Pashen (en el IR cercano), Brackett (en el IR lejano) y Pfund
(en el IR lejano) que habían sido observadas por los espectroscopistas.

Pero el modelo de Böhr mostró varios inconvenientes:

1. Sólo es aplicable al átomo de hidrógeno,
2. No justifica exactamente el valor de la constante de Rydberg lo que
origina errores al calcular las frecuencias (ν) de las líneas espectrales,
3. No consigue explicar la estructura fina de los espectros obtenidos con
espectroscopios de mayor poder resolutivo, etc.

A fin de subsanar tales inconvenientes A. Sommerfeld introdujo
diversas modificaciones a la teoría de Böhr, a fin de hacerla más general;
dichas modificaciones se incluyen bajo la denominación genérica de
extensión de Sommerfeld. Estas modificaciones fueron:

1. Corrección de órbita, al considerar las órbitas elípticas.
2. Corrección de masa que permitió obtener un valor teórico más preciso
de la constante de Rydberg
3. Corrección relativista ya que de acuerdo con la teoría de la relatividad,
la masa m del electrón no permanece constante, sino que varía con la
velocidad, v, de éste. La velocidad es más elevada cuanto más próximo
al núcleo se encuentra el electrón y mucho menor, cuando este se
encuentre alejado del núcleo.










MODELO VECTORIAL DEL ATOMO


Todos estos inconvenientes obligaron a establecer un modelo más
adecuado; nació así el modelo vectorial del átomo el cual establece 4
números cuánticos, los cuales resultan necesarios para definir el estado de
cualquier electrón en un átomo. Estos números cuánticos son: el principal
o de Böhr (n), el secundario, angular o azimutal (l), el magnético (m) y el
de spín (m
s
). Los dos primeros números cuánticos (n y l) guardan relación
con la descripción del estado de energía de un electrón en un átomo,
mientras que los otros dos (m y m
s
) están relacionados con las
propiedades magnéticas que poseen los electrones en virtud de ser cargas
en movimiento.

El número cuántico secundario o angular (l), junto con el número
cuántico principal (n) definen el subnivel energético e informa sobre el
valor del momento angular orbital del electrón. Este último es un vector
perpendicular al plano de la órbita, con punto de aplicación en el núcleo
atómico.

Es importante tener presente el principio de exclusión de Pauli el
cual dice que “no es posible la existencia de dos electrones en el mismo
átomo que tengan sus cuatro números cuánticos iguales”.

Si se realiza una descripción ordenada de los estados de energía
electrónica de un átomo, se representa su estructura electrónica del
átomo. La construcción de la estructura electrónica del estado
fundamental (estado más estable) de un átomo, se basa en el principio de
aufbau, el cual está dado por el número de electrones que tengan los
distintos subniveles (s=2, p=6, d=10 y f=14), y de los distintos niveles que
puedan llenarse según el número atómico (Z) del átomo.

El orden de llenado de los niveles y subniveles energéticos puede
realizarse teniendo en cuenta las llamadas reglas nemotécnicas,
comenzando con la órbita de mínima energía, y luego se llena cada
subnivel hasta que se haya agregado el número adecuado de electrones.



























Partículas elementales consideradas más importantes