LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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PANESFERA
EXISTENTE






























COMPRARTE

Este trabajo es propiedad del
Comité Pro Arte Ciencia y
Evolución “COMPRARTE”

Primera edición (2014)

Se autoriza y agradece su
Distribución respetando la
autoría intelectual.

Miguel Ángel Prieto Plaza.
Calle 13 Nº 1 B 20 Ginebra
Teléf. 2563661
E-mail: miguelangelprietoplaza@gmail.com
Web: www.miguelangelprieto.com
COMPRARTE

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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UNIDAD DE EL TODO


“Todo lo que existe en la creación está en ti, y todo lo que está en ti está
en la creación. No hay frontera entre tú y las cosas más cercanas, y no existe
distancia entre tú y las cosas más alejadas. Y todas las cosas, desde la más
humilde a la más elevada, desde la más pequeña a la más grande, están en ti en
una completa igualdad. En un átomo se encuentran todos los elementos de la
tierra; en un movimiento del espíritu se encuentran todos los movimientos de
las leyes de la existencia; en una gota de agua se encuentran los secretos de los
océanos sin fin; en un aspecto de ti están todos los aspectos de la existencia”.


Gibran Jalil Gibran











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AGRADECIMIENTOS



El autor agradece a:


El TODO, único hacedor de lo aquí plasmado;

Mi Maestro;

La señora Gladys, esposa;

Quienes conscientemente han intentado iniciarlo en la Gran Ciencia,
Marlene Urbano, Aldemar, Alexis Triana…;

Quienes inconscientemente han contribuido con esta labor,
especialmente el ingeniero Roberto Reyes V.;

El señor Diego Gómez Núñez, quien vino a desatrancar este proceso

Los autores leídos de uno y otro conocimiento, y a;

Quien comienza a leer.







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CONTENIDO

UNIDAD DE EL TODO 3

AGRADECIMIENTOS 4

PREÁMBULO 6

PRESENTACIÓN 7

INTRODUCCIÓN 13

I. LAS IDEAS SOBRE LO REAL 19
II. TODO ES UNO DESPUÉS DE EINSTEIN 22
III. LA ESFERA EXISTENTE 25
IV. SUBESFERAS DE ENLACE 34
V. PRIMERA CONCLUSIÓN 41
VI. EVOLUCIÓN DE LA ESFERA EXISTENTE 47
VII. LA FUNCIÓN DE LA SUBESFERA SÓFICA 57
VIII. GRAN CONCLUSIÓN 59
IX. EL GRAN DILEMA DE LA EVOLUCIÓN 63
EPÍLOGO 65

COMENTARIOS AL MARGEN 68

Apéndice

EL PROYECTO ENCUENTRO 71
NOTA DEL AUTOR 85









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PREÁMBULO


uerido(a) lector o lectora:

Antes de iniciar esta lectura respóndete lo siguiente:

¿Crees que uno más uno siempre son dos, y que no existe otra posibilidad?

¿Crees que las personas nos podemos clasificar en buenos y malos, y que tú eres de los
buenos y los malos son otros?

¿Crees que el edificio conceptual que a lo largo de tu vida has construido es la verdad, y
que no puedes destruirlo y construir uno nuevo?;

¿Crees que la religión que profesas es la verdadera, y falsas las demás?

¿Crees que la sabiduría solo está en quienes consideras sabios, y la ignorancia en quienes
supones ignorantes, y no consideras que haya sabiduría en el ignorante e ignorancia en el sabio?

¿Crees que las cosas en que crees son verdad?

Crees que el hombre puede construir conceptos que puedan considerarse son Verdad?

Si has respondido “Sí” a todas estas preguntas quizá no necesites leer esto. Pero si aceptas
que, además de dos, hay otras posibilidades al sumar uno más uno; si consideras que los humanos
somos imperfectos pero en vía de perfeccionamiento paulatino que se da mientras avanzamos en
el Sendero; si estás dispuesto a reconstruir permanentemente tu edificio conceptual; si reconoces
que en todas las religiones hay una verdad común o verdades válidas, y; si consideras que la
sabiduría y la ignorancia coexisten en las personas, por sabios o ignorantes que parezcan; si
consideras que detrás de lo que hoy parece verdad hay siempre otra verdad que parecerá mejor y
que debe procurar conocerse, entonces se bienvenido y sigue adelante.






Q

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PRESENTACIÓN

ntes de adentrarnos en el tema te plantearé un asunto de nuestro pasado.


Hasta hace relativamente poco tiempo suponíamos que nuestro planeta permanecía estático
en el centro del universo. Todo lo demás giraba en torno a nosotros. Tolomeo elevó esta idea a la
categoría de teoría, la cual incluso se utilizaba para predecir eclipses y movimientos
astronómicos. Servía, aunque no para todo. Pero era útil. Hoy la llamamos geocentrismo y la
consideramos superada.

Esta idea tenía lógica. Se fundamentaba en lo que perciben nuestros ojos. En las mañanas
vemos al sol “salir” por el oriente, durante el día lo vemos desplazarse por el cielo, y en las tardes
“ocultarse” por el occidente, para verlo, pasada la noche, “salir” nuevamente por el oriente.
Incluso así todavía hablamos. “ya salió el sol” o “ya se ocultó el sol” son frases que demuestran
que el geocentrismo aún define nuestro lenguaje y por tanto que todavía no lo superamos
completamente. Así como lo lee: el geocentrismo, teoría que fue atacada por Aristarco de Samos
y que suponemos aniquilada por Copérnico y Galileo, aún define nuestra manera cotidiana de
hablar. Aún no muere.

Se comprende que el geocentrismo surgió como concepto porque se aceptó que la imagen
que nos proporcionan los sentidos es una cabal representación de las cosas como realmente son.

Este libro trata sobre otra idea fundamentada también en la percepción visual del universo,
y obviamente pretende contribuir a su superación. Pese a que la palabra “universo” se
fundamenta en la unidad de cuanto existe, como vemos a las cosas aparentemente separadas entre
ellas, creemos que el universo es un conjunto de muchas cosas, separadas y diferentes entre ellas.
Al sol lo suponemos separado de la tierra, al lector del escritor, incluso creemos que “eso” que
llamamos “naturaleza” está separado de, “eso” que llamamos “seres humanos”.

Así también hablamos. Basta pensar en la frase “protejamos la naturaleza reforestando”.
En ella es evidente que “estamos” separados del entorno o del planeta. Ahora comparemos tal
frase con esta: “protejámonos reforestando”. Aquí percibimos con claridad que no hay
separación entre el individuo humano y su entorno. En esta frase somos parte integral de natura.
Sin embargo es probable que a muchos de nosotros, al escucharla o leerla, nos parezca algo
extraña. Igual notamos en frases como: “mejoremos el agua que somos”; “el suelo piensa con la
mente del agricultor”; “somos la otra mitad del medio ambiente”. Todas se inspiran y “soportan”
en el criterio de unicidad de Lo Existente.

a

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Llamemos a la “fuerza” que nos hace percibir a las cosas como separadas entre ellas con la
palabra “fragmentalismo”. Obviamente debemos aceptar también que esta fuerza es un fenómeno
mental y, como no nos damos cuenta de su existencia, hemos de aceptar también que dicho
fenómeno es algo del inconsciente, tanto individual como colectivo. Definamos a esta “fuerza”
como:

“Tendencia inconsciente a suponer que las manifestaciones de Lo Existente
son tal como las percibimos ocularmente, como entes diferentes y separados entre sí,
y a pensar y obrar en conformidad con tal suposición”.

El fragmentalismo no es una teoría, la cual ha sido innecesaria, pues consideramos esta
separatividad entre las cosas algo tan obvio que no requiere explicación. Ni siquiera la
consideramos axioma, ni postulado, pues asumimos que no la requerimos para creer o
comprender las cosas, ni para explicar ningún razonamiento, de la misma manera que no
requerimos ninguna explicación para comprender por qué caminamos en la dirección que apuntan
nuestros dedos de los pies, o por qué ingerimos los alimentos por la boca, o por qué respiramos
por la nariz. Esto simplemente lo admitimos como un hecho tan real y evidente que ni siquiera
nos detenemos a pensar en ello. Nos es tan obvia la separación entre las cosas, y entre nosotros y
el entorno, que dichas preguntas nunca, o rara vez, nos las hacemos. Aunque puede ser una
equivocación, al parecer ningún filósofo de la antigüedad escribió algo explicando por qué las
cosas están separadas entre ellas.

¿Pero es esto verdadero? ¿Están los componentes del universo separados entre ellos? ¿Está
la tierra separada del sol? ¿Está quien ahora lee separado de quien ahora escribe? ¿Está el esposo
separado de la esposa, aunque duerman en lados opuestos de la cama, trabajen en lugares
distintos, cumplan roles igualmente distintos y se disgusten entre sí un día sí y otro también?
¿Está el maestro separado de su alumno, aunque uno se pare cerca del tablero y el otro
permanezca sentado en el pupitre? ¿Están separados los habitantes de las antípodas de nosotros
los de este lado del mundo? ¿Es esta aparente separatividad entre las cosas una ilusión de los
sentidos, como cuando creíamos que el sol giraba en torno a la tierra porque eso es lo que
percibimos con los ojos, o es esa separatividad un hecho real?

¿Hemos estado engañados por nuestros sentidos incluso hasta hoy, a comienzos del tercer
milenio? Todo indica que sí, que todavía, pese a lo avanzado que creemos que está el
conocimiento, existen conceptos definidos no por la razón propiamente dicha, sino por la forma
como percibimos las cosas con los sentidos, sin tener en cuenta que estos pueden engañarnos,
como ocurre, por ejemplo, con las ilusiones ópticas, fenómeno mediante el cual vemos como
curvas a líneas que son rectas, o entre figuras iguales percibir una como más grande que la otra, y
muchos otros fenómenos que demuestran que nuestros sentidos nos engañan y que no es
conveniente fiarse de la información que nos proporcionan.

Este libro trata sobre la Unicidad De El Todo. Aquí se plantea que nada está separado de
nada. Que cuanto existe, llamémoslo Universo, Cosmos, Creación, Todo, etc., Es Uno, Continuo
e Indivisible.

Esta idea no es nueva. De hecho se dice que fue planteada por vez primera por el mítico
Hermes Trimegisto, personaje tan antiguo que incluso fue elevado a la categoría de dios, y de
quien se dice que afirmó en los albores de la civilización: “El Todo, El Uno”. Los filósofos
monistas también cultivan esta idea desde Tales de Mileto, según reza en Wikipedia.

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Las culturas ancestrales consideran a la Unicidad de El Todo un hecho real. En alguna
parte el autor leyó que el saludo entre los mayas era “yo soy tú, tú eres yo”, y que al planeta lo
llamaban “nuestra otra parte”. Esto significa que el criterio de unicidad
1
, entre ellos, llegó a
formar parte de su cultura cotidiana, así como entre nosotros lo es el de separatividad. Por eso
nuestro saludo es típico separatista: ¿cómo está usted?, o ¿cómo amaneció?, o ¿se encuentra usted
bien? Aquí los que se saludan son dos, diferentes y separados entre ellos.

La idea de Unicidad de Lo Existente no la aceptaron sólo las culturas ancestrales extintas,
también las sobrevivientes. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos C., la madrugada del
día de su posesión (7 de agosto de 2010), se dirigió con su familia a la Sierra Nevada de Santa
Marta, donde los mamas (depositarios del saber ancestral). Ahí, entre la niebla, recibió un
mensaje. Tuvo el valor de mencionarlo en su discurso de posesión del 2010. Dijo a los
colombianos: “es el mensaje de la vida, de la armonía, y de la unidad dentro de la diversidad”.

También las escuelas esotéricas, que cada día ganan adeptos, consideran al criterio de
Unicidad de lo Existente como algo real. De hecho esta idea es uno de sus pilares. Igual ocurre
con las religiones orientales que lo incluyen en sus dogmas.

En las ciencias exotéricas, o científicas, hay un proceso de acercamiento a esta antigua
idea. Por ejemplo, aunque la ecología al estudiar las relaciones (entre el ser vivo y su entorno, y
entre los seres vivos), se fundamenta en el criterio de separatividad, pues considera que las cosas
están separadas entre ellas y que algunas se relacionan entre sí, no pocos ecólogos consideran
que, al menos en el planeta, nada está separado de nada. Bernard Campbell, por ejemplo, termina
su libro “Ecología Humana” afirmando: “Ya no es una misteriosa paradoja ver a la naturaleza, a
la vez, como lo múltiple y lo único. Los componentes del mundo natural son innumerables, pero
constituyen un único sistema vivo. No hay escapatoria para nuestra interdependencia; estamos
entretejidos en la urdimbre más estrecha con la tierra, el mar, el aire, las estaciones, los
animales y todos los frutos de ella. Lo que afecta a uno afecta a todos; somos parte de un todo
mayor: el cuerpo del planeta. Debemos respetar y amar su expresión múltiple si queremos
sobrevivir”.

Pero no sólo desde la ecología se observa este acercamiento al criterio de unicidad por
parte de las ciencias exotéricas. La llamada “Teoría del todo”, por ejemplo, es una “estructura
teórica hipotética que, en caso de ser formulada, proporcionaría una descripción unificada de
todas las fuerzas de la naturaleza” (Encarta). También la llamada “Teoría de la gran unificación”,
apunta en esa dirección. Según la misma enciclopedia es el “nombre que agrupa los intentos de
unir tres de las fuerzas fundamentales de la naturaleza”, y la llamada “Teoría del campo
unificado” es la “teoría física que propone la unificación de dos o más de las cuatro fuerzas o
interacciones conocidas, en un conjunto sencillo de leyes generales”. Las fuerzas de que tratan
estas teorías son la gravitación, el electromagnetismo, la nuclear fuerte y la nuclear débil.


1
Francisco Javier Bautista L. nos dice en http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/235915El, que el saludo en
Yucatán era: “IN LAK´ ECH”, que significa “yo soy otro tú”, todos somos uno mismo, y se contesta: “HALA KEN”: “tú
eres otro yo”. Algo similar existe en el Poqomchi´ (uno de los veintitrés idiomas guatemaltecos). La expresión recoge
la conciencia de ser iguales e integramos un único organismo: “los otros son parte mía y yo soy parte de ellos”.



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Obviamente en este libro no se tratan estas teorías, que dicho sea de paso no están dentro
de la capacidad de comprensión del autor, ignorante en asuntos de física cuántica, pero se
mencionan para mostrar que el conocimiento científico ya apunta en la dirección de la Unicidad
De Lo Existente. Hasta ahora, por ejemplo en el caso de la Teoría de la Gran Unificación,
completamos casi un siglo de búsqueda sin que se llegue a la llamada “fórmula del universo”.
Perfectamente puede pasar otro siglo sin que se la encuentre.

Igual está ocurriendo desde otros ángulos. El famoso video “Zeitgeist” de Peter Joseph
termina con esta frase: “Una nueva conciencia se está formando, que ve a la tierra como un
organismo; y se da cuenta que un organismo, en guerra consigo mismo, está condenado”. Sin
duda se está formando esa conciencia… ¡pero a qué velocidad! El deterioro de nuestro entorno, y
por ende de nuestro interno, pareciera avanzar mucho más rápido.

Digamos que muchas personas en el planeta han llegado a la conclusión que cuanto existe
es una sola cosa, pero se requiere que esos “creyentes” sean pronto la mayoría. No podemos
esperar a que la cuántica demuestre la unicidad matemáticamente (lo que incluso podría no
ocurrir en varias generaciones), o a que todos nos convirtamos a alguna religión oriental, o nos
convirtamos en adeptos de alguna escuela esotérica. Debemos entonces hallar otro camino para
que este concepto pueda ser “demostrado”, o al menos planteado, mientras los físicos llegan a la
tan buscada “fórmula del universo que quepa en una camiseta” como jocosamente lo dice uno de
ellos. Al menos debemos encontrar un argumento que facilite la interiorización de esta
concepción de Lo Existente por quienes no somos ni iniciados, ni físicos, ni ecólogos profundos.

Este libro contiene un razonamiento sencillo, sin las complejidades de la cuántica, sin
terminología en sánscrito, sin profundidades filosóficas, con el cual se pretende “demostrar” que
Todo Es Uno. Que Lo Existente es Único, Continuo e Indivisible; que el lector y el escritor son
uno; que la humanidad es una con el planeta; que el universo, como su nombre lo indica, Es Uno.

El concepto de Unicidad de El Todo va más allá de lo que quizá estemos imaginando. Si
Todo Es Uno, aunque el planeta Tierra fuese el único que alberga lo que llamamos “vida” entre
todas las miríadas de estrellas con todos sus planetas, entonces el universo es un ser vivo. Es
lógico que de lo no-vivo no podría salir lo vivo. Sería a la manera de un árbol, donde el centro del
tronco es leña, material inerte, y la vida se concentra en la corteza. No por esto nos atreveríamos
a afirmar que la leña no forma parte del árbol, sino apenas la corteza. Si en la corteza de un
planeta hay vida, es todo el planeta el que está vivo; si hay un planeta vivo, es todo el sistema
estelar el que está vivo, y; si hay un sistema estelar vivo, es toda la galaxia lo que está vivo. El
universo es entonces un ser vivo. Otra cosa diferente es que nuestras mentes imaginen, o crean,
que la única vida posible es la que se fundamenta en el carbono, es decir la que conocemos en el
planeta. Así como el corazón palpita aparentemente solo, también los electrones del átomo giran
alrededor del núcleo aparentemente solos. En ambos casos es la “Vida” lo que los mueve.

Igualmente, aunque los seres humanos fuésemos el único ser inteligente del universo,
entonces este sería también un ser, además de vivo, inteligente, por igual razón. Cada que un ser
humano piensa, en realidad es la materia pensándose. Cada que intentamos descubrir los secretos
de átomo, o de la vida, o de la inteligencia, es el universo conociéndose a sí mismo. Por eso se
afirma que el hombre es el instrumento que utiliza la materia para conocerse a sí misma o que es
la medida de todas las cosas. En este momento en que yo el escritor escribo y yo el lector leo, lo
que hace el universo es conocerse.

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También, si existe un Dios, una inteligencia eterna e infinita, entonces el universo no
estaría separado de ese Dios. No existiría un Creador separado de su creación. Eso sería lo que
significa la expresión “Dios está en todas partes”. Cada átomo de los que componen este universo
sería manifestación de Dios, o quizá, como afirman Paul Davies y las teorías de la Gran Ciencia,
cuanto percibimos como existente, sería algo que existe en la mente de Dios. Nosotros seríamos
expresiones de ese Dios o de sus ideas. Bien dice Juan que dijo Jesucristo: “Yo y mi Padre somos
la misma cosa” (Juan 10: 30). Obviamente de inmediato lo acusaron de hereje y poco faltó para
que lo apedrearan.

Este libro es el comienzo de un proceso denominado “Proyecto Encuentro”. El objetivo
de este es contribuir a unir en nuestras mentes y corazones todo lo que percibimos como
desunido. Obviamente nada se ha desunido o separado en Lo Real Existente. Ahí todo ha estado
siempre tal como siempre ha estado. La gravedad existía aunque Newton no la hubiese planteado.
La “separación” ha ocurrido es en nuestras mentes y en nuestros corazones. Es ahí donde existen
los “unos” y los “otros”; es ahí, y sólo ahí, donde existe la separatividad, y es ahí en donde ha de
ocurrir la unidad.

Esa desunión es lo que hace que, en nuestros planteles educativos, se enseñe geografía
separada de la biología, matemáticas separada del idioma, historia separada de la ortografía. Esa
separatividad es lo que facilita que hayan guerras, que creamos que el color de la piel, o el
lenguaje, o incluso la forma de vestir, hace a unos diferentes de otros; que los hombres son unos
y las mujeres otras; que los límites de los países separan a las personas y las hacen distintas,
incluso mejores y peores; que consideremos hay religiones verdaderas y falsas; que haya
inequidad y una desigual distribución de los factores del bienestar. Es esa visión separatista de las
cosas lo que facilita que permitamos la existencia de niños que se crían en las calles y, en el
colmo de los colmos, que hasta los llamemos, sin sentir vergüenza social, “niños de la calle”. Es
esa separación lo que permite que ocurra ese absurdo entre los absurdos que denominamos
“guerra santa”, o que encarcelemos, e incluso asesinemos a personas tan sólo porque piensan
diferente a quienes tienen el poder de encarcelar o de asesinar y se creen dueños de la “verdad”.

Una de esas cosas humanas que se encuentra separada en fragmentos, erróneamente
percibidos cada uno como un todo completo, es el conocimiento, lo que creemos que sabemos.
Hay dos grandes “tipos”, el esotérico y el exotérico o científico. Ambos, a su vez, se hallan
fragmentados. El Proyecto Encuentro pretende proporcionar el puente para que el conocimiento
humano termine por unirse mediante la revisión y su síntesis, en un proceso que llevará más de
dos generaciones. Esta y la otra y más. El siguiente paso de este proceso es que la raza humana
supere el criterio de multiplicidad y acoja el de unicidad. Contribuir a acelerar dicho paso en el
proceso evolutivo de la conciencia es la meta de este pequeño libro.

Tradicionalmente los procesos de cambio en el pensamiento suelen demorar centurias e
incluso milenios. La idea de redondez de la tierra es muy antigua. Fue planteada en la antigua
Mesopotamia, la sostuvo Pitágoras, fue demostrada por Eratóstenes, pero sólo fue aceptada por la
ciencia dominante mucho después de la circunnavegación del globo por Magallanes y Elcano. El
proceso de cambio en el pensamiento, desde el momento en que surge la idea en un individuo
hasta cuando la acepta la humanidad entera, en lo que respecta a la forma de la tierra, duró
alrededor de cinco milenios. La idea del planeta moviéndose alrededor del sol se atribuye a

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Aristarco de Samos, pero cuando Galileo la planteó, casi veinte siglos después, se salvó de ser
asado en la pira porque era amigo del papa y se retractó. Aun así condenaron al viejito.

El mismo concepto de Unicidad de Lo Existente fue planteado por vez primera en los
albores de la civilización, y aún no forma parte de la cotidianidad de nosotros los humanos. Sin
embargo hay indicios que pronto sustituirá al concepto contrario, al de separatividad entre las
cosas. Encontramos, por ejemplo, que día a día aumenta el número de personas que lo aceptan,
ya sea a través de las religiones orientales, de la esoteria, de los descubrimientos en ecología, de
la física cuántica o por herencia cultural. La cuántica, por ejemplo, si busca demostrarlo, es
porque acepta el concepto. Otra cosa es que aún no lo pueda demostrar de forma matemática.
Pero lo que se observa es un flujo cada vez mayor de personas que aceptan el criterio de unicidad.
Este libro pretende acelerar ese proceso.

Si quien lee estas líneas es de las personas que ya aceptan el criterio de Unicidad de Lo
Existente, le proporcionarán un argumento a sus ideas, las que incluso le facilitarán difundirlo
entre quienes aún no lo crean y supongan que es lógico que todo esté separado de todo, porque
eso parece a los ojos.

Sería de gran ayuda para toda la humanidad que quienes lo lean y se convenzan difundan
la idea entre los jóvenes estudiantes. Sin duda esto acelerará el proceso de cambio en el
pensamiento humano, aún separatista. De hecho, cabe presumir que cuando la mayoría de
personas que conformamos la humanidad, crea en la Unidad De El Todo, habrá un nuevo
pensamiento y un nuevo sentimiento. Hasta podemos atrevernos a afirmar que habrá un nuevo
mundo. Cuando todos los humanos consideren que esta unidad es un hecho real y verdadero,
habrá ocurrido una gran revolución en el sentimiento, el pensamiento y la acción, y será mucho
más importante que la revolución que generó el pasar del concepto de tierra plana al de tierra
redonda.

Este libro, debe aclararse, no trata sobre las ciencias ocultas, herméticas o esotéricas, sino
sobre el conocimiento científico o exotérico. Quizá podría catalogarse como una obra de
metaciencia. Por esto para la demostración de la idea se utilizan argumentos simples
proporcionados por las ciencias que se enseñan en cualquier texto escolar. Puede ser leído por
cualquier persona, aunque no sea iniciado, ni devoto de krishna, ni físico cuántico, ni siquiera que
pertenezca a la tendencia ecologista que cree en la Unicidad de Lo Existente, ni necesita ser
descendiente de los mayas ni sobrino de un mama de la Sierra Nevada de Santa Marta… Hay sí
un requisito fundamental para leerlo y comprenderlo: tener una mente abierta y la capacidad de
aceptar nuevas visiones de las cosas y los fenómenos.












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INTRODUCCIÓN

ay dos maneras de entender a lo que creemos existe o Lo Existente. La más común es
suponerlo constituido por múltiples componentes, dónde cada uno es un todo
completo. Así el sol sería un todo único, completo y aislado de los demás entes que conforman el
universo. Igual la tierra, la luna, los demás planetas, etc. Incluso cada individuo sería un todo
único, completo y separado de los demás. La otra es entender a Lo Existente como algo que es un
Todo Único, Continuo e Indivisible. La primera, es la más común y la aceptada por la ciencia; la
segunda es menos común. Es aceptada por un número menor de personas que quienes aceptan la
composición múltiple. Es decir que en este momento de la evolución de la conciencia coexisten
en el ambiente mental dos mega-criterios antagónicos sobre Lo Existente: el de “Multiplicidad” y
el de “Unicidad”. Uno considera al universo un ente conformado por múltiples todos, separados
entre sí aunque, después de postulada la ecología, se considera que algunos de ellos están
relacionados, y; el otro considera que el universo es un Todo Único, con manifestaciones apenas
diferenciables para un observador, en donde obviamente todo está unido con todo, todo es un solo
todo porque todo es uno.

La primera es la más antigua y proviene directamente de la percepción típica animal, más
exactamente de la primate. De hecho la información que nos llega por los sentidos nos lleva a
concluir que los componentes del universo están separados y son diferentes entre sí, y; la segunda
es fruto de un proceso racional que trasciende la influencia de la percepción animal en los
procesos racionales o mentales del ser humano. El Criterio de Multiplicidad debió ser fruto de los
primeros esbozos de la racionalidad, recién abandonamos la seguridad del edén boscoso e
iniciamos la colonización de la pradera, cuando aún éramos más monos que humanos. “Cuanto
existe es un conjunto de cosas diferentes y separadas entre sí” fue el primer “mega-criterio” que
se estructuró para interactuar con un medio sumamente agresivo. Es primatiano y su edad se mide
en millones de años. Con él aprendimos a domeñar el entorno planetario, considerando al planeta
algo separado de la humanidad. Al parecer adquirió formalismo con Aristóteles. Esta forma de
entender a Lo Existente, fragmentalista, aún en esta primera mitad del siglo XXI es la
mayoritaria, o la que usamos la mayoría de personas, y la que se ha usado para construir las
“ideas técnicas” (ciencias puras y aplicadas), sobre las cosas y los fenómenos. Sin embargo esta
forma de entender a cuanto existe se encuentra en vía de superación, o sustitución, por el criterio
de unicidad. Este otro “mega-criterio” es resultado de un proceso estrictamente racional. Incluso
quizá haya sido el primer pensamiento estrictamente racional o libre de la influencia del
“pensamiento animal” que aún define la mayor parte de los marcos teóricos y del conocimiento
considerado científico. Surgió en los albores de la civilización. Se supone la planteó por primera
vez el mítico Hermes Trimegisto y aunque todavía está en vía de implementación, esto ocurre a
H

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una velocidad creciente. Sin duda algún día la humanidad construirá sus marcos teóricos con el
mega-criterio de unicidad de Lo Existente, y pensará y sentirá con “unicidad”. Por ahora la “idea”
predominante es la „fragmentalista‟ o la que percibe a Lo Existente como compuesto por
fragmentos separados, con algunos de ellos relacionados, como reza la ecología. Aún predomina
la percepción primatiana de Lo Existente que surgió cuando abandonamos el bosque y nos vimos
obligados a “explicarnos” el medio para interactuar con él.

La mayoría de personas hemos creído que Lo Existente es múltiple y lo asumimos con la
misma naturalidad que consideramos que hay un arriba y un abajo, o que el día que pasó está
separado del que vendrá por la noche que hay entre las dos claridades. Lo aceptamos tan
espontáneamente que muy pocas personas se detienen a pensar si Lo Existente es Múltiple o si es
Uno. Se da por hecho que es múltiple. Incluso ciencias tan recientes como la ecología se
fundamentan en el criterio de multiplicidad de Lo Existente. Por eso se considera un gran avance
del pensamiento el haber “descubierto” que algunos seres están “relacionados”. Si lo pensamos
bien, considerar que hay seres “relacionados con otros” se fundamenta en el criterio de
multiplicidad; Aceptar el planteamiento ecológico es aceptar que: “Lo Existente está conformado
por cosas separadas, aunque algunas están relacionadas entre sí”. Por eso la ecología se definió
como el estudio de las “relaciones” entre el ser vivo y su entorno. Es decir, el ser vivo y el
entorno se entienden como dos cosas diferentes y “separables”. Tan sólo después de más de siglo
y medio de postulada la ecología, una facción de investigadores ha comenzado a pregonar la
unicidad de Lo Existente como un hallazgo realizado a través de esta ciencia afirmando que “todo
se relaciona con todo”.

Podemos plantear que el criterio de multiplicidad se forma cuando aplicamos la percepción
animal al intentar explicarnos el entorno como necesidad de supervivencia. En el bosque no
necesitábamos racionalizar ni explicarnos nada pues nuestro Orden primate estaba
evolutivamente adaptado a él, más no a la pradera. Al empezar a colonizar el nuevo nicho fue
necesario explicárnoslo mediante la información que proporcionan los sentidos. La complejidad
de la adaptación hizo que se perfeccionara la comunicación sonora y se inventaron las palabras
para las cosas que se iban racionalizando o sobre las que se iba teniendo conciencia. De los más
fundamentales, los predadores y la comida. Mientras la humanidad nacía, también lo hacía el
criterio de multiplicidad. Al observar con detenimiento al criterio de multiplicidad, y darle un
vistazo somero a la historia del pensamiento, podemos concluir que el pilar fundamental del
criterio es asumir como “valida”, “veraz” “cierta”, etc., a la información que nos proporcionan
los sentidos, especialmente el de la vista. Exactamente tal como hacen los animales. Con este
criterio, típico primatiano, como piedra angular del pensamiento, es que hemos construido la
forma como nos explicamos hoy al mundo y la manera como lo intervenimos. El resultado es el
planeta que somos hoy, con sus crisis ambiental, social y espiritual.

Prácticamente todo el pensamiento y las acciones humanas se fundamentan en el criterio
fragmentalista o de la Multiplicidad de El Todo. Uno es el gobernante y otros los gobernados,
uno el maestro y otros los alumnos, una la naturaleza y otra los humanos, una la materia y otra la
conciencia. Tal es el pensamiento corriente y dominante aún, en el comienzo del llamado tercer
milenio. Incluso al Creador se lo considera separado de su creación. Consideramos que está en
los cielos y no en nuestros corazones. Todavía a la frase “todos somos uno” se la cree poesía.


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El que la Teoría de la Unicidad, o la idea que Todo Es Uno, no sea la creencia dominante
indica que los humanos no hemos estado preparados para asimilar este concepto al igual que la
humanidad no estaba preparada para la idea de la traslación alrededor del sol en tiempos de
Galileo. ¿Estamos, en este siglo XXI, preparados para la idea de Unicidad de El Todo? El autor
supone que sí. Hace más de un siglo que Einstein planteó la teoría de la relatividad. Nos demostró
que energía y materia son solo estados diferenciables de lo mismo; además actualmente un no
pequeño grupo de científicos trabajan en la “fórmula del universo” y que sin duda será el marco
teórico que nos demostrará que Todo Es Uno. Aunque quizá no lo consigan pronto, el que
supongan que dicha fórmula sea posible es un fuerte empujón a los demás humanos para aceptar
que Todo Es Uno Continuo e Indivisible con manifestaciones apenas diferenciables por los
sentidos.

Sin embargo una cosa es argumentar que Lo Existente es Uno y otra que lo interioricemos.
Contrario a lo que pueda parecernos, las nuevas ideas demoran en ser aceptadas por el grueso de
la humanidad. La idea de tierra redonda la plantearon, que sepamos, por primera vez los autores
del „Poema de Etana‟, (Etana es el primer rey registrado de Sumer hacia el 2800 a. de C.), luego
aparece en la „Epopeya de Gilgamésh‟ (2700 - 2650 a. de C.); sin embargo a fines del siglo XIX
aún se discutía, en el seno de la ciencia oficial, si el planeta era redondo o no. Al parecer lo que
puso fin a la discusión fue la fotografía satelital en pleno siglo XX pues incluso en la primera
mitad de ese siglo había quienes creían que el planeta era hueco y que el sol se encontraba en la
mitad de dicha caverna. La idea de unicidad de Lo Existente fue planteada por primera vez en
una fecha que algunos llevan a diez mil años atrás.

Convencernos, como humanidad, de ciertas cosas puede llevarnos bastante tiempo. Más
del que imaginamos. Todavía decimos “ya salió” o “ya se ocultó” refiriéndonos al sol” como si
fuese el sol el que girase en torno a la tierra. Aún no inventamos la frase, o palabra, para expresar
esta idea como si fuese la tierra la que gira. De hecho somos nosotros quienes “le salimos al sol”
en la medida que el planeta gira, pero todavía ninguna madre despierta a su hijo diciéndole: -
levántese que ya le salimos al sol-. Las frases que actualmente utilizamos son verdaderos fósiles
verbales vivientes, expresiones provenientes de la época en que creíamos que la tierra era el
centro del universo y que el sol giraba en torno a ella. Si alguien preguntase “¿ya le salimos al
sol?” es probable que no le entiendan, aunque su pregunta, desde la perspectiva del conocimiento
astronómico, sería más lógica que preguntar si ya salió el sol o si ya se ocultó.

Podemos incluso plantear que en nuestro pensamiento actual hay fuerte influencia del
pensamiento prehistórico, del pensamiento animalista. Ocurre esto porque, aunque suponemos
que la conciencia es algo ya desarrollado, en realidad apenas está empezando a desarrollarse. Aún
nuestra especie no alcanza un pensamiento que en verdad pueda denominarse completamente
racional. Aún la conciencia está en sus primeros tiempos. Es, evolutivamente, un bebé. Se supone
que empezó a formarse entre doce y ocho millones de años, cuando empezamos a abandonar el
bosque y a transformarnos de monos típicos en el mono atípico que es el cuerpo humano. Y en
términos evolutivos doce millones de años no son siquiera un pestañeo de Dios.

Por obvias razones los humanos modernos hemos tratado de representar el cosmos, o al
menos al fragmento conocido del universo, tal como creemos que es, y hemos creído que es tal
como lo vemos. Por esto hasta hace poco representábamos gráficamente a la tierra en el centro,
cuando la teoría dominante era el geocentrismo, o al sol en el centro si la teoría es el
heliocentrismo, y así sucesivamente. Por eso la imagen que recordamos, por ejemplo del sistema

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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solar, es la clásica imagen de los libros de texto, el sol en el centro y los planetas alrededor, en
donde incluso se marca la órbita de estos, como si un fotógrafo hubiese salido del sistema solar y
tomado una instantánea. Por la misma razón no vemos imágenes del universo. No dibujamos al
universo porque no conocemos su forma. Ni siquiera estamos seguros de si tiene o no borde,
límite o extremo, y por tanto no podemos imaginar a un fotógrafo, fuera de él, tomando una
fotografía. Las imágenes que vemos en los libros especializados pretenden imitar la forma que
ven los astrónomos con sus telescopios. Sistemas solares, galaxias, sistemas de galaxias, etc.,
porque las pueden ver a través de sus lentes. Al universo no pueden observarlo.

Sin embargo podemos representar las cosas con esquemas o figuras esquemáticas. Es como
los planos. Quien sabe leerlos, puede ver una casa o un edificio de una manera más completa en
los planos que en una fotografía. Y en nada se parece un plano a la fotografía de la casa
representada en el plano. Y así con cualquier cosa espontánea o de hechura humana. Igual
podemos hacer con Lo Existente, aunque no lo podamos ver en su totalidad. También lo podemos
representar con un esquema y no con dibujos que tratan de imitar su imagen como la vería el ojo
humano o una cámara fotográfica.

Hemos utilizado la expresión “Lo Existente”, porque cuando decimos “el universo”, por
efecto de la tradicional visión fragmentalista, tendemos a imaginar que nos referimos sólo a
estrellas, planetas, galaxias, etc., y no también a los pensamientos, los seres vivos, la idea de
belleza, el amor y demás cosas que existen, reales o imaginarias, y que sin ninguna duda son
parte integral del universo. Ocurre igual si dijéramos “naturaleza”. Tenderíamos a retirar de tal
concepto a los humanos y sus pensamientos y a reducir nuestra imagen a paisajes del planeta
tierra. Supuso el autor que con la expresión “Lo Existente” nuestras mentes, acostumbradas a la
visión fragmentalista con los términos tradicionales, podría incluir más fácilmente a todo cuanto
existe, conocido o no por el ser humano, pueda o no tomársele una fotografía o de alguna manera
registrarlo con aparatos sensores, exista de forma objetiva, o sólo subjetivamente, en la
imaginación. Sin embargo con la expresión “Lo Existente” no se pretende sustituir términos
como “universo”, “cosmos” “creación” etc. Sin embargo nos facilita incluir en este concepto
general a todo cuanto existe, incluidos el duende y la patasola.

La representación tradicional de Lo Existente es la de los llamados “Reinos de la
Naturaleza”. Hasta hace pocos años en las escuelas se enseñaban tres, el mineral, el animal y
vegetal. Los humanos, por creernos amos o administradores de estos reinos, nos excluíamos de
ellos. Ahora se habla de más “reinos”. Mónera, protista, hongo, vegetal y animal. Algunos
autores incluyen al reino virus, otros lo excluyen pues los virus dentro de la célula se comportan
como seres vivos, pero fuera de ella como seres inertes. Los humanos en la práctica no seguimos
excluyendo aunque en los textos más liberales nos ubicamos en el reino animal. Nuestro cuerpo
es un animal, sin ninguna duda, pero nos resistimos a considerarnos como parte del reino animal.
Al fin y al cabo nos consideramos cosas como: “la medida de todas las cosas”; “hechos a imagen
y semejanza de Dios”; los dueños de la creación que fue hecha por Dios para nosotros… No
encajamos en ninguno de estos “reinos” o no queremos, por vanidad, orgullo o cualquier otra
cosa, encajar en uno de ellos.

La causa de llamarlos “reinos” son esas “fuerzas” que tenemos en el inconsciente y que
definen la forma como percibimos a Lo Real. El fragmentalismo nos hace ver todo como
compuesto por componentes separados. El egoísmo nos hace suponer y convencernos que todo
fue hecho por un creador “para” nosotros. “El cratismo” (la fuerza del inconsciente relacionada

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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con el poder), nos hace sentirnos la criatura más poderosa de Lo Existente. Por eso al llamarlos
“reinos”, no solamente los estamos considerando “varias cosas”, diferentes y separadas entre sí,
sino que también automáticamente nos convertimos en “los reyes” de tales reinos. Al menos los
reyes terrestres de la creación divina.

La otra causa de esto, de no encajar plenamente en los esquemas clasificatorios, es suponer
que somos la expresión más avanzada del proceso evolutivo de Lo Existente. Es apenas obvio
que si nuestro cuerpo, el reservorio biótico de la conciencia, es un primate, este no puede ser lo
más evolucionado. Tenemos entonces que lo más avanzado de Lo Existente no es el cuerpo
primate del ser humano, sino lo que a través de este está construyendo la evolución: el mundo de
las ideas. La cresta de la evolución no es el cuerpo humano sino lo que se forma a través de su
sistema nervioso. Sus ideas, conceptos, marcos teóricos, criterios, tanto exotéricos como
esotéricos, son lo evolutivamente más avanzado, al menos desde la perspectiva del planeta azul.

El objetivo de este trabajo es facilitarnos una nueva visión macro de Lo Existente,
incluidos nosotros como parte de eso que existe, o que creemos que existe. Es decir de Lo Real.
Obviamente no pretende ser una visión acabada. Lo primero que hemos de admitir es que para el
ser humano, dotado de una mente finita, le es imposible construir una visión terminada de Lo
Existente. Creer que los conceptos que construimos son verdades terminadas, es efecto de la
tendencia a considerar a nuestros conceptos como cabales representaciones de Lo Real. Un gran
error humano que seguimos repitiendo generación tras generación. Hemos de aceptar, con
humildad, que nuestros conceptos sobre Lo Existente, son sólo simples aproximaciones pasajeras
y que cuanto hoy consideramos verdad terminada mañana será un concepto superado por una
nueva verdad, que a su vez volvemos a considerarla terminada o la verdad última, hasta que
vuelve a colapsar. Aceptemos que para el hombre actual es imposible construir un concepto sobre
algo, que sea su cabal representación, por cuanto posee una mente finita. La verdad verdadera, la
Verdad Última es un imposible para la mente humana. Es muy probable que cuando la mayoría
de personas acepten la unicidad de lo existente como piedra angular del conocimiento y el
sentimiento, adoptemos un comportamiento en donde la conciencia esté al servicio de la materia
y de su evolución, y no como ocurre, donde al entorno planetario se le considera al servicio de la
especie humana. Ni siquiera el concepto de Desarrollo Sostenible pudo demoler esta concepción,
a la que simplemente le agregó “pero con cuidado para que perdure”.

La visión sobre Lo Existente aquí contenida, es una de esas aproximaciones. Con ella nos
empezamos a alejar de la visión tradicional, fruto de la conciencia con fuerte influencia de la
percepción primate y empezamos a superar la influencia de esas fuerzas inconscientes que sesgan
nuestra percepción y concepción de las cosas. Entre las fuerzas más importantes que debemos
controlar en nosotros mismos están:

a) El egoísmo, o la tendencia a percibir todo desde nuestra propia perspectiva (individual o
grupal);

b) El biofisismo, o la tendencia a dar más importancia al componente material de los
fenómenos, desconociendo o minimizando la importancia de los componentes socioeconómicos y
psicosociales;


LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

18
c) El fragmentalismo, o la tendencia a percibir todo como fragmentado, donde cada
fragmento (sea individuo, planeta, estrella, galaxia, etc.), se considera un todo completo, diferente
y separado de los demás fragmentos, y;

d) El cratismo (de krátos = gobierno), o la tendencia a conformar las organizaciones
humanas con estructura jerarquizada considerando que unos son más que otros, tal como en las
organizaciones sociales de los primates típicos. Puede decirse que es la tendencia humana a
estructura su organización social de la misma manera que los primates típicos, aunque disfrazada
de racionalidad.

e) El sensorismo, o la tendencia a considerar la información que proporcionan los sentidos
como una cabal representación de Lo Real tal como es.

Controlando estas fuerzas en nuestras mentes y corazones podremos construir una nueva
visión de Lo Existente. Será una visión que con los años y las generaciones terminará
modificando no sólo nuestras ideas sino también nuestros sentimientos para con todo cuanto
existe, incluidos obviamente nosotros mismos como parte de eso que creemos que existe, de Lo
Real, sea como quiera que sea.

Por ahora será suficiente con que este libro te facilite modificar tus pensamientos sobre ti,
sobre los demás y sobre el entorno. De ocurrir esto, y si mantienes la nueva concepción sobre Lo
Existente, incluido tú como componente indivisible de eso que Existe, terminará surgiendo en ti
un nuevo sentimiento, el de unicidad. Terminarás sintiéndote, aunque sea solo un poco, uno con
todos y con todo.

Si eres de las personas que no aceptan que Todo Es Uno, y por tanto tampoco aceptas que
no hay un adentro separado de un afuera, podrías, con los dedos índice y corazón de la mano que
más utilices taparte los orificios nasales durante diez minutos. De seguro a los nueve minutos, o
quizá antes, habrás comprendido que en realidad no hay ni adentro ni afuera, que todo es una
continuidad indivisible. Este sería un excelente comienzo en el proceso de transformación de tú
pensamiento.

Adentrémonos en el tema dando un vistazo a lo que llamamos las ideas,















LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

19








CAPÍTULO I

LAS IDEAS SOBRE LO REAL

as ideas que nos hemos formado sobre Lo Real cambian con el tiempo. Creíamos que
la tierra era plana, pero ahora la creemos redonda, que el sol giraba a nuestro alrededor
y ahora creemos lo contrario, que el universo era estático y ahora creemos que se expande, etc.
Veamos en este capítulo algunos comentarios sobre tales ideas que en su momento fueron “la
verdad”.

LA PERCEPCIÓN HUMANA
Por efecto de una de las fuerzas que tenemos en el inconsciente, el “sensorismo”, o la
tendencia a considerar la información que nos llega a través de los órganos sensoriales como la
cabal representación de Lo Real, consideramos que tal información es igual a lo que existe.
Tendemos a creer que como vemos a las cosas así es como realmente son.

Párese el lector frente a una persona y observe su brazo derecho y tenga presente en qué
lugar lo observa con respecto a usted. Notará que queda ubicado frente al brazo izquierdo suyo.
Ahora párese frente a un espejo y ubique en la imagen el brazo derecho como si la imagen fuese
otra persona… Ahora mueva su brazo derecho. Notará que en la imagen corresponde al brazo
izquierdo. Su brazo derecho no es el mismo brazo derecho de la imagen. De su propia imagen. Lo
que usted ve en la imagen como “brazo derecho”, es en realidad su brazo izquierdo. Es claro que
la imagen en el espejo queda invertida a sus ojos. Este es un ejemplo de cómo la información
sensorial no es cabal representación de lo real. Ahora estirando los brazos, coloque sus dedos
índices también estirados, en posición horizontal (y doblando los demás dedos), formando un
ángulo de 90º con sus brazos y con las palmas hacia usted, frente a sus ojos y a una distancia de
unos 30 centímetros, separados un milímetro, y vaya acercándolos lentamente a sus ojos. Notará
que llega el momento en que verá una especie de salchicha en medio de los dedos. Obviamente
esta salchicha no existe. Pero se ve. Es este otro ejemplo de cómo los sentidos nos engañan. Los
ejemplos son numerosos. Los espejismos y los efectos ópticos, son uno de ellos.

La tendencia a creer que la información sensorial representa a Lo Real proviene de nuestro
componente animal. Los animales, que no tratan de explicarse el universo, tienen que creer en lo
que ven, oyen, palpan, etc. Un herbívoro no puede ponerse a pensar si el tigre que ve acercarse es
un espejismo o no, o si es un engaño de sus sentidos. Si lo hiciera terminaría siendo el almuerzo
L

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del tigre. Lo ve, lo oye o lo huele y simplemente corre en dirección contraria. Igual nosotros
cuando se trata de asuntos cotidianos, triviales o vitales. Pero cuando se trata de explicaciones
lógicas lo correcto es que dudemos de cuanto nos informan los sentidos. No debemos creerles
aunque el instinto nos impulse a lo contrario.

La fuerza inconsciente que nos impele a suponer que la información sensorial representa a
Lo Real tal como en verdad es, nos ha hecho cometer muchos errores. Creíamos que el sol giraba
en torno al planeta, porque eso era lo que se percibía, y hasta se mataba al que creyera diferente.
Apenas en el siglo pasado se superó el concepto de “estrellas fijas” y de “universo estático”, etc.
Dimos por cierta la información que nos llegaba a través de los ojos. Es esa misma fuerza la que
nos hace creer que el universo es múltiple. Es decir que está conformado por múltiples
componentes separados entre sí. Nada más lógico cuando hasta podemos ver que las estrellas
están separadas entre ellas. Por eso quizá el lector se considera separado del escritor. Los
humanos, por ejemplo, nos hemos considerados separados del planeta y no como parte de él. El
que podamos dar pequeños saltos, o desplazarnos con ayuda de los pies, o viajar a la Luna, no
nos hace entes separados de la tierra. El aire también se desplaza, el agua en los ríos, incluso en el
mar, las aves se remontan a las alturas, pero no consideramos que estén separados de la
naturaleza. Es nuestra mente y nuestro corazón los que separan lo que no está separado.

LA MATERIA OSCURA
Con toda seguridad el lector habrá leído, o visto en programas de TV, sobre la materia
oscura. No puede ser vista por el ojo humano, ni detectada por los telescopios con que
aumentamos la capacidad de visión. Lo que los astrónomos nos han mostrado en sus dibujos
sobre el cosmos es apenas la llamada materia luminosa, aquella que puede ser vista. Sin embargo
la materia oscura constituye un poco más del noventa por ciento de la materia del universo. Es
decir que hemos tratado de comprender el universo viendo tan sólo una pequeña porción, menor
al diez por ciento del total de la materia. Obviamente esto sólo nos ha conducido a errores.

Este hecho, la existencia de una gran cantidad de materia que no puede ser vista, es otra
prueba de la imposibilidad de explicarnos a Lo Existente sólo mediante la información sensorial,
aunque sea ampliada su capacidad de percepción mediante los aparatos más poderosos. Otra
razón más para no creer totalmente en la información que nos proporciona nuestro sistema
sensorial. Los sentidos engañan y debemos aceptarlo antes para poder dar cabida a nuevas ideas,
criterios y teorías, a nuevas formas de percibir a Lo Existente.

LA MENTE HUMANA
Desde antes de Freud se sabe que nuestra mente, ese componente nuestro que usamos para
explicarnos a Lo Existente, está conformado por una parte consciente, o de la que nos damos
cuenta que existe porque la sentimos operar con los pensamientos, y otra inconsciente, o de la
que no nos damos cuenta que existe pues no la sentimos operar. A la mente se la compara con un
iceberg, en la que el consciente es como la parte que sobresale del agua, y el inconsciente la parte
sumergida. Es decir que ese componente de la mente del que no nos damos cuenta es mayor que

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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aquél del que sí nos damos cuenta. Esta parte oculta de nuestra mente, la mayor, es la que define
a los pensamientos conscientes. Es la que manda. Tenemos en nuestro interior un amo que nos
manda sin que lo sepamos. Quizá esto no es fácil de creer. Al fin y al cabo nos creemos libres al
menos de pensar lo que queramos. En realidad no es así. El tirano lo llevamos dentro y ni siquiera
somos conscientes de él. Creemos que las cosas son como ese tirano nos ordena que las creamos.

Todos creemos saber que la tierra es redonda y que gira alrededor del sol, sin embargo
seguimos diciendo algunas expresiones que son contrarias a esta idea, como la de “Ya salió el
sol” o “se ocultó” en las que se habla como si el sol fuese el que se mueve en nuestro alrededor.
Resulta que la estructura, el cimiento, de esas frases se encuentra en nuestro inconsciente. Por eso
pronunciamos tales absurdos y ni siquiera nos percatamos de lo ilógico de ellas. Veamos otro
ejemplo con dos frases ya mencionadas.

Probablemente quien lee en este momento sea de esas personas que creen firmemente que
los humanos somos parte de la naturaleza. Sin embargo es probable que la frase “protejamos la
naturaleza reforestando” le haya parecido siempre lógica y ecológicamente educativa. En el
fondo la frase dice que sembrar árboles es una acción positiva y necesaria. Pero dice algo más.
Que “el hombre y su entorno son dos entes diferentes y separados”. Precisamente por eso lo
podemos “proteger”, “conservar”, “cuidar”, e incluso por eso también al entorno lo podemos
denominar “la naturaleza” refiriéndonos a él como si nosotros no fuésemos parte integral de La
Naturaleza. Tal el mensaje subliminal involuntario de esta manera de expresarnos: “hombre y
entorno son dos diferentes y separados”. Tal el mensaje oculto que proviene del inconsciente y tal
la formación que con dicha forma de hablar formamos el inconsciente de las siguientes
generaciones. Esto lo identificamos claramente en el contra-ejemplo, la frase “protejámonos
reforestando”. Aquí notamos que el mensaje superficial es el mismo “sembrar árboles es una
acción positiva o benéfica y necesaria”. Sin embargo el mensaje subliminal, el oculto, el
profundo, el que llega directamente al inconsciente sin ser procesado por el consciente es opuesto
a la frase anterior. Aquí el hombre y su entorno son un solo ente, La Naturaleza. Con esta forma
de expresarnos no hay cabida para la separación.

Con este ejemplo y su contra-ejemplo nos damos cuenta que hablamos sandeces no sólo
sin darnos cuenta, sino creyendo que estamos diciendo o pronunciando frases lógicas, e incluso
sabias. Lo grave aquí es que tales mensajes subliminales, forman el inconsciente de las siguientes
generaciones, perpetuándose así el error, o la manera de percibir y comprender a Lo Existente. Lo
anterior nos permite concluir que no sólo debemos dudar de la información que nos proporciona
nuestro sistema sensorial, no sólo porque nos engaña, sino porque se refiere sólo a menos del diez
por ciento de la materia que constituye al universo, sino que además debemos dudar de las ideas
con que nos hemos explicado a Lo Existente. Así como en el pasado nos explicamos a Lo
Existente con criterios y conceptos que hoy consideramos falsos, pero con ellos podíamos
interactuar con el entorno, y entre nosotros mismos, tiene toda la posibilidad suponer que quizá
en este momento también ocurra igual. Estamos interactuando con el entorno y entre nosotros,
usando criterios que ya están en vía de extinción y que serán superados por otros, y que cuando
eso ocurra a los actualmente dominantes y vigentes los consideraremos rotundamente falsos. El
próximo gran criterio que desaparecerá, todo lo indica, es el criterio de multiplicidad. Veamos
ahora por qué todo lo que existe es un ente único, continuo e indivisible, aunque a los sentidos
nos parezca que son muchos.


LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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CAPÍTULO II

TODO ES UNO DESPUÉS DE
EINSTEIN

i quien lee está convencido que el cuerpo humano es parte de la naturaleza, como las
nubes, las jirafas o los volcanes, nada tiene entonces de extraño que el sol y la tierra
también sean uno. Es igual. El lector se desplaza por encima de la superficie sólida del planeta y
la tierra se desplaza alrededor del sol. Igual la luna con respecto a la tierra, y el sol, con sus
planetas, con relación al centro de la galaxia, etc. Es el mismo criterio, aunque la lógica animal
que aún domina nuestras mentes humanas nos indique que no. Que el sol es una cosa y la tierra
otra cosa diferente. Hasta se ha calculado la distancia que “los separa”: 150 millones de km. Sin
embargo somos seres solares, aunque los pies los tengamos en el planeta Tierra.

En realidad después de Einstein debimos quedar convencidos que Todo Es Uno. Él
encontró que la masa (la materia), puede ser convertida en energía. Si creemos que el universo es
materia y energía, y la materia puede ser transformada en energía y la energía en materia,
tenemos entonces que estos dos, en realidad son estados diferentes de lo mismo. Es decir que
“eso” puede manifestarse como materia y como energía. Incluso la antimateria sería de la misma
esencia que la materia. A “eso” los griegos le llamaron “fisis”. La “fisis” es la “sustancia” de que
está hecho el universo. Esto incluye a la más lejana estrella y a nuestras uñas. Todo en el universo
es de la misma sustancia. Incluso átomos tan diferentes como el del oro y el del helio son de lo
mismo. Todo es “fisis” aunque ahora se le llame “fuerzas” o como sea que se denomine a la
sustancia última del universo. Desde la más bella reina de belleza hasta el más horripilante saurio.
Si todo es de lo mismo entonces Todo Es Uno. Quien escribió es uno con quien lee, lo llamado
“la naturaleza” o el entorno y el hombre son Uno. El sol y la tierra son Uno. El bueno y el malo
son Uno. El perro y su amo son Uno, la prostituta y su cliente son Uno. El esposo y la esposa son
“una sola carne”, como reza en Génesis 2: 24, y: Efesios 5: 31.

Los físicos que estudian la materia están de acuerdo en esto. La materia, los elementos
químicos, están constituidos por unos cuantos componentes. Desde las más pequeñas partículas
hasta la más gigantesca estrella. Todo es de lo mismo. No existe un electrón del oro y un electrón
del hierro. Todos los electrones son de una misma sustancia. El oro se diferencia del hierro en el
número de partículas subatómicas que componen sus átomos. Entonces lo que tenemos es que
Todo Es Uno Con Manifestaciones Diferenciables para un observador. En este caso el observador
S

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somos los humanos, el instrumento que usa la materia para conocerse a sí misma. También somos
el instrumento que usa para intervenirse. Es decir para modificarse en su apariencia, en sus
diferencias modificables, ya que la “fisis”, la “sustancia” de que está hecho el universo no puede
modificarse. Es la información que nos llega por los sentidos, o mejor, es lo imperfecto de
nuestro aparato sensorial lo que nos hace creer que existen muchos todos, diferentes y separados
entre sí, pero no porque así sea en realidad.

Existen muchos argumentos para convencernos que Todo Es Uno. Si en un laboratorio se
produjera un gas que, por ejemplo acabara con toda la vida vegetal del planeta, los seres que nos
manifestamos en cuerpos animales, o que respiramos oxígeno, moriríamos poco después ya que
son las plantas quienes absorben el bióxido de carbono que expelemos, expeliendo a su vez el
oxígeno que respiramos. Luego plantas y animales son manifestaciones de un todo único. Un
leño ardiendo nos demuestra que energía y materia son sólo estados diferenciables de lo mismo.
Cada que comemos, aunque lo hagamos por placer, esperamos que la energía de las sustancias
ingeridas pase a nosotros y se transforme en vitalidad, masa corporal, salud, etc. Obviamente nos
podemos aferrar a la información que nos proporcionan los sentidos y afirmar que las plantas son
unas y los animales son otros. Somos libres de hacerlo.

Podemos pensar que los humanos somos unos y el planeta es otro. Pero si los cuerpos en
que nos manifestamos son de agua, cereales, carne, frutas y demás sustancias que son suelo,
agua, aire y sol, de los mismos átomos de que están hechos las piedras, los árboles y las cascadas,
entonces podemos concluir que humanos y planeta son extremos de lo mismo. Manifestaciones
diferenciables de un Todo Único. Si nuestros pensamientos surgen en nuestros cerebros y estos
son de los mismos átomos de que están hechos las nubes, la luna y los asteroides, podemos
concluir que los pensamientos humanos son pensamientos de la materia, del sol, del planeta
tierra, de la galaxia. La galaxia piensa a través de nuestro cerebro. También podemos aferrarnos a
la idea ancestral y creer que los pensamientos son de los humanos y que por el hecho de ser
nosotros la entidad pensante de la estrella solar estamos separados del entorno y que la naturaleza
es una y nosotros otro. Todo depende de lo abierta que esté nuestra mente a criterios diferentes a
los tradicionales. El autor supone que lo más racional es aceptar que Todo Es Uno Continuo e
Indivisible.

Tenemos que si lo planteado es correcto, y todos nos convencemos de ello, estamos a las
puertas de una gran revolución del pensamiento. Hemos estado engañados por nuestros sentidos.
Son estos los que nos han hecho creer que El Todo, Lo Existente, está conformado por múltiples
todos, diferentes y separado entre sí, aunque con algunos de ellos relacionados. Si Lo Real, lo
Existente, El Todo, Es Uno, entonces lo que hagamos al planeta nos lo estamos haciendo a
nosotros mismos. Lo que hagamos o no hagamos a un semejante nos lo estamos haciendo o
dejando de hacer a nosotros mismos. Es un hecho conocido que al impactar en la parte se impacta
también en el todo. De ahí el gran cambio que se generaría si todos los humanos vivos, en un
momento determinado, nos convencemos que Lo Existente es una continuidad indivisible. En la
siguiente generación se formaría un inconsciente colectivo que percibiría, espontáneamente, a Lo
Existente como una continuidad indivisible de la que somos una manifestación diferenciable tan
sólo por nosotros mismos.


LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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Si consideramos que superar los conceptos de tierra plana y de la tierra como centro de
universo, fue un gran avance de la conciencia, imaginemos lo que representa el superar la visión
fragmentalista de Lo Existente y pasar a considerar que este es una continuidad indivisible.

Imaginemos a Lo Existente, o cuánto existe, como una Esfera. Llamémosla La Esfera
Existente. Ahora imaginemos que a esa Esfera Existente la podemos considerar como una pelota.
Como veremos, también la podemos considerar, al igual que ciertas pelotas, como constituida por
esferas que encierran a otras esferas. Como una pelota de béisbol por ejemplo, que está
construida por capas. A cada una de estas esferas concéntricas, o capas, las llamaremos
“subesferas”. Lo que sigue es una representación esquemática de cuanto existe, usando como
símil una esfera conformada por varias subesferas concéntricas. También se le ha denominado
Panesfera o Esfera del Todo.

Obviamente no queremos indicar que el universo sea esférico. Es sólo una representación
esquemática. Como los planos con que nos representamos a las edificaciones pero mucho más
simple que un plano. Tal el tema de los capítulos que siguen.
































LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

25








CAPÍTULO III

LA ESFERA EXISTENTE

n el presente capítulo construiremos un esquema para representarnos a Lo Existente.

Por “Existente” consideremos a cuanto es, o está siendo. Incluye las cosas que podemos
medir, palpar, inferir por cálculos, como la materia oscura, o deducir que existe o suponemos que
pueden o deben existir, como Dios, el alma o los duendes, que aunque no las hemos visto se
supone existen o algunos creen que existen. También lo que imaginamos pero cuya existencia
fáctica no podemos demostrar, como los llamados viajes astrales y el plano astral. El niño que
permanece horas aterrado debajo de su cobija por miedo al duende, siente un pánico real aunque
jamás haya visto a estos seres, luego existen para él. Son reales. Al menos existen en su mente y
esta es parte del universo.

Aunque hay quienes afirman que es falso, se cuenta que en los tiempos en que se creía que
la tierra era plana y había un abismo sin fin en sus orillas, en caso de un barco quedar a la deriva,
muchos marineros se arrojaban al mar y preferían ser comidos por tiburones antes de caer en el
“abismo tenebroso”, como se le llamaba. Morían aunque no existiese tal abismo sino en la
imaginación. En esa época los barcos eran pequeños, de cabotaje, pues los fabricantes no se
atrevían a construirlos con capacidad transatlántica por innecesarios. Para qué hacerlos grandes si
no podrían navegar más allá del borde de la tierra. El planicismo definía no sólo el pánico de los
marineros sino también el tamaño de los barcos, las rutas marinas, la representación gráfica del
planeta, las ideas teológicas, el folclor, el lenguaje y muchas cosas más.

Es decir que las ideas dan realidad a las cosas imaginadas aunque fácticamente no existan.
Quien cree en hadas, por ejemplo, tiene en su cerebro los enlaces neuronales y la disposición real
de tales ideas, luego las hadas existen aunque solo sea en las mentes de algunas personas, y el que
existan en tales cerebros ya les da existencia en el universo pues tales cerebros están en él.
Además las ideas se manifiestan en hechos reales. Basta transitar por una calle cualquiera un
treinta y uno de diciembre (al menos en el país donde mora el autor), para sentir el olor del
incienso. El olor, el humo, y el incienso quemado son reales, así como las ideas que motivan tales
acciones. Entonces las ideas sobre los rituales que deben hacerse en esos días, para la buena
suerte y la prosperidad, existen, son reales, generan acciones tangibles, sirvan o no para lo que se
supone sirven. El motivo que tuvo Caín para asesinar a Abel, los intensos celos que sentía porque
Yavé no aceptaba con agrado sus ofrendas, era real en la mente del fratricida. Eso lo llevó a
cometer el asesinato.
E

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

26
Aceptemos que podemos representar a Lo Existente como una esfera. La Esfera Existente.
Comprendamos por “Lo Existente”, “universo”, “cosmos”, etc., a todo cuanto existe, tangible o
intangible, fáctico o no. La representación deberá incluir como mínimo a la materia inerte o
elementos químicos, a los seres vivos y a las ideas o la conciencia. Veamos entonces la primera
aproximación a dicha representación.

COMPONENTES BÁSICOS DE LA PANESFERA
Representaremos a Lo Existente como una esfera compuesta por subesferas ubicadas una
dentro de otra con un vacío en el centro, a la manera de las pelotas de caucho, los balones de
fútbol. Al vacío de la Esfera Existente llamémoslo “Subesfera Afísica”.

LA SUBESFERA AFÍSICA

Cuando miramos hacia las estrellas en una noche sin nubes, o hacia el interior del átomo
(recordemos la representación clásica del átomo, con una esfera en el centro, el núcleo, y otras
esferas más pequeñas girando alrededor del núcleo, los electrones), lo que más vemos es vacío.
Ese aparente vacío, es lo más abundante, tanto miremos hacia el cielo o hacia dentro del átomo.
Entonces, al igual que en un balón de fútbol, o en una pelota de caucho, es el componente mayor
(aunque en el caso del balón y la pelota es el aire). Notemos que la materia está “sobre” dicho
aparente vacío. Digamos que “flota” en él, está en él. Es como en un río. La creencia vulgar es
que el lecho del río sostiene el agua que por él vemos moverse. Sin embargo no puede ser el
lecho el que la sostiene pues es poroso. Lo que en verdad sostiene el agua que vemos moverse
por el cauce es la masa líquida infiltrada. La que está llenando los poros del suelo, y que también
forma parte de la realidad del río. Similar con la materia. Es el aparente vacío lo que la soporta a
la materia, es en él donde se manifiesta. No es la materia la que soporta al vacío, como nos parece
a primera vista. En lo macro es en ese aparente vacío en donde “flotan” las estrellas y los
planetas. Por tanto ese aparente vacío lo ubicamos en el centro de nuestra representación y
llamémoslo la subesfera afísica, por cuanto aparentemente carece de materia.

EL CENTRO DE LA ESFERA EXISTENTE O SUBESFERA AFÍSICA













VACÍO O
SUBESFERA
AFÍSICA
Cuando miramos al espacio, o al
interior del átomo, lo que más
“vemos” es un vacío. Es la subesfera
afísica. Es la que soporta a las
demás, la mayor de todas.

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

27
Tenemos entonces definida la primer subesfera o el centro o núcleo de nuestro esquema
esférico para representar a Lo Existente. Lo hemos denominado “vacío aparente” porque, el autor
desconoce si es realmente vacío, al menos en el microcosmos del átomo. En el macrocosmos los
antiguos suponían que ese “vacío” estaba conformado por una sustancia que llamaron “éter” cuya
existencia es negada por la ciencia contemporánea. Es de anotar que muchos conceptos que han
sido negados luego son retomados con otro nombre, presuntamente más técnico. No es de
extrañar que dicho “vacío” luego lo “llenemos” con algún otro nombre moderno. También se
agrega que esta subesfera “base” es la mayor de todas. Tanto en lo macro como en lo micro lo
que más vemos es el aparente vacío, ya se trate de la profundidad del cosmos o del átomo.

En el macrocosmos, lo que vemos a simple vista, es obvio que no está “vacío”. Si podemos
ver a las estrellas, incluso a las galaxias más cercanas, y si aceptamos que la luz es fotones,
entonces debemos admitir que el aparente vacío que vemos en el cosmos es algo así como un
océano de fotones. Pero además con los fotones hay también, por ejemplo, neutrinos, esas
extrañas partículas para las que la materia no tiene cuerpo pues la atraviesa como una piedra al
humo. También, si los planetas, estrellas y galaxias son como son y se comportan como lo hacen
por la “fuerza de gravedad” hemos de admitir entonces que el aparente vacío está lleno de
gravitones. Si los fotones, los neutrinos o los gravitones, y todo lo que llena el espacio, se
mueven a través del vacío, o a través de un “algo” que en el pasado su existencia se admitía es
otra cosa. Por el momento permítase que lo denomine “aparente vacío”.

LA SUBESFERA FÍSICA

Después, o sobre esta subesfera afísica, encontramos otra, conformada por los llamados
elementos químicos o la materia. Lo que vemos a nuestro alrededor y de lo que está construido
nuestro cuerpo humano, el reservorio de la conciencia, a través de la cual la materia plantea estas
ideas aquí contenidas. A esta nueva esfera, que en nuestro esquema encierra al vacío, la
llamaremos, la Subesfera Física. Es decir lo tangible, lo objetivo, la materia constituida por las
Formas Físicas o Elementos Químicos. Aquí un elemento es cada vez más complejo que los
demás según el número de electrones en las órbitas de sus átomos y de protones y neutrones en
los núcleos. Pero esta subesfera no presenta sólo átomos. Estos se unen conformando moléculas.
Esta es la subesfera que comúnmente representa la astronomía con el nombre de Universo,
tratando de representarlo tal como suponen que es su forma material, es decir en estrellas,
galaxias, cúmulos, etc., o la que está representada y clasificada en la Tabla periódica. Esta es la
esfera que dicen los astrónomos que perecerá destruida por la entropía, y con ella la vida y la
conciencia. Los átomos y moléculas que conforman nuestros cuerpos pertenecen a esta subesfera.

El esquema representativo de la Esfera Existente, incluyendo esta subesfera y la afísica,
sobre la cual se sostiene, sobre la cual “flota” quedará como se nos muestra en la gráfica
siguiente:





LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

28
LO EXISTENTE REPRESENTADO CON LA SUBESFERA FÍSICA


















LA SUBESFERA BIÓTICA
Después de las Formas Físicas, o elementos químicos, encontramos a los seres vivos o las
Formas Bióticas. Desde los más pequeños, los microorganismos, hasta los más grandes, las
ballenas, en el subsistema biótico animal y las secoyas en el subsistema biótico vegetal. Y los
más desarrollados, el cuerpo humano, en el subsistema biótico animal, y las orquídeas, en el
subsistema vegetal. Esta subesfera está conformada por elementos químicos, es decir
componentes de la subesfera física, organizados mediante la información contenida en el ADN.
Pero los átomos dentro del ser vivo no son siempre los mismos. Permanentemente los seres vivos
están intercambiando átomos con el entorno mediante los procesos vitales. Comer, beber,
respirar, defecar y orinar son actos durante los cuales los seres vivos intercambiamos átomos con
el entorno, ya introduciendo o expulsando. Tan sólo por este intercambio permanente de átomos
no podemos considerar a lo vivo separado de lo físico. A esta otra subesfera llamémosla
BIÓTICA. Es decir la que está formada por los seres vivos, incluido el cuerpo del ser humano, el
cual, como sabemos pertenece al Orden Primate, según la clasificación taxonómica aceptada por
la zoología.

Obviamente a esta subesfera, el sistema biótico del planeta, la podemos considerar
clasificada de la misma manera que lo hace hoy la biología, es decir en los subsistemas bióticos
protista, mónera, hongo, animal y vegetal. Esta subesfera está conformada por elementos
químicos, o formas físicas organizadas al interior de membranas biodiferenciadoras (membrana
celular, cortezas, piel, etc.). Estas membranas biodiferenciadoras aparentemente separan a los
átomos que constituyen cada organismo vivo (cada animal, vegetal, bacteria, etc.), del exterior.
Pero se comprende que cada ser vivo no está separado de su entorno. Un átomo de oxigeno, por
ejemplo, en un momento forma parte de la atmósfera, o sea que se encuentra en la subesfera
física y en otro momento puede estar al interior de un ser vivo (como el oxígeno que en este
momento el lector tiene en sus glóbulos rojos), o sea, formando parte de la subesfera biótica.
SUBESFERA
FISICA

SUB-
ESFERA
AFISICA
Sobre el aparente vacío vemos la esfera
material o la materia inerte. Es la
subesfera física, conformada por los
elementos químicos. Se ha de tener en
cuenta que la subesfera afísica es la más
grande de Lo Existente, aunque en el
dibujo aparezca como la más pequeña,
es sólo por razones prácticas al
representarla gráficamente.

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

29
Igual ocurre con los átomos del agua. En un momento forman parte de un ser vivo, en otro de un
río, en otro de una nube, y en otro momento es parte de otro ser vivo. Esto es otra prueba de que
Todo Es Uno, de que nada está separado de nada, que no hay adentro ni afuera mas que en
apariencia.

Es apenas obvio que las subesferas física y biótica no están separadas, aunque las
membranas biodiferenciadoras delimiten a cada ser vivo de su entorno. Y aún así esa
delimitación no es total. Si se analizan las membranas biodiferenciadoras, por ejemplo la piel de
quien lee, se comprende que su exterior forma parte de la subesfera física, ya que está
conformada por células aparentemente muertas o inertes (epidermis, uñas, pelo y lágrimas),
mientras que la parte interna de la piel, forma parte de la subesfera biótica. Hasta podemos
afirmar que nuestra epidermis forma parte del ambiente, por ser algo inerte, aunque la llevemos
con nosotros para donde nos desplacemos y la capa interna de la piel forma parte del ser vivo, en
este caso el cuerpo humano. Es decir que el llamado “medio ambiente” no comienza a partir de
nuestra piel, en el aire que nos rodea y la ropa que nos cubre, sino que comienza en nuestra
propia piel. Es esta una prueba más de que nada está separado de nada y que nosotros somos uno
con el entorno. Al “medio ambiente” sin duda se le denomina así porque cada cuerpo humano es
en realidad el otro medio. Por esto el ambiente biofísico, lo biótico y lo abiótico, lo vivo y lo
inerte, es uno, continuo e indivisible. Y el cuerpo humano, ese primate en que se anida la
conciencia, forma parte de tal ambiente. Estamos tan separados del entorno como un grumo está
separado de la colada en que flota.

Otra cosa es la percepción separatista. Por ejemplo, en los años sesenta del siglo XX con la
palabra “medio ambiente” la persona evocaba ideas como selvas, atmósfera, mares, etc. Siempre
elementos naturales alejados del entorno humano. En la medida que la ciencia avanzaba, en
especial las que tratan sobre los componentes del entorno, el concepto de medio ambiente se fue
“acercando” a las ciudades. El uso de agroquímicos permitió que el medio ambiente llegara al
borde mismo de las ciudades en las áreas cultivadas; y con el cada vez mejor manejo de los
residuos entró en la ciudad. Fue con el descubrimiento de la nocividad de los desodorantes con la
capa de ozono que el concepto de medio ambiente empezó a entrar en los hogares, proceso que
aún no culmina. Ahora la ropa, lociones, jabones, etc., han de entrar en revisión. La idea que el
medio ambiente comienza en la piel misma ya une al entorno con lo interno. Ahora la subesfera
biófísica es una continuidad en donde lo biótico y lo abiótico son extremos de un todo único.

Concluimos que la aparente separatividad entre el organismo vivo y su entorno es sólo una
ilusión de los sentidos del observador humano. Sin duda ocurre esto por la movilidad de algunas
Formas Bióticas y porque podemos separar, aparentemente, una planta de su sustrato. Decimos
aparentemente porque al separar a la planta del sustrato deja de ser una planta y se convierte en
cadáver de planta (excepto si la replantamos rápidamente). Es decir que pasa a formar parte de la
subesfera física pues se convierte en un conjunto, inerte, de átomos. Igual ocurre a un animal si lo
aislamos de la atmósfera. Dejará de ser animal para convertirse en una masa de moléculas
putrefactas.

El conjunto de seres vivos de un planeta en el que se haya desarrollado la vida “biológica”
(la que conocemos), es su biomasa. Es decir el conjunto de átomos que, en un momento
determinado, se encuentran dentro de membranas biodiferenciadoras, organizados merced a la
información del ADN. Estos átomos, que conforman la biomasa, están en constante intercambio

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

30
con el medio a través de dichas membranas. El simple acto de respirar es un intercambio de
átomos de oxígeno, carbono, etc. Los átomos entran y salen a través de la membrana
biodiferenciadora pero el ser vivo permanece. Este fenómeno nos indica que no hay separación
entre lo vivo y lo inerte. Los que aparentemente son dos, ser vivo y entorno, en realidad son uno.
Puede decirse que no hay un adentro ni un afuera. Lo interno del ser vivo, o lo externo, son tan
sólo una ilusión. Algo que a la vista, de forma macro, pareciera ser un hecho real, una gran
verdad pero para el imperfecto ojo humano.

Nos basta saber que si contaminamos el entorno, suelo, agua y aire, contaminamos también
el interno, las células de nuestro cuerpo, ese mono que la divinidad tomó para que se manifestara
la conciencia. No hay separación entre lo interno y lo externo, entre el ser vivo y el medio
ambiente. Lo que hagamos a lo que parece estar afuera lo hacemos al mismo tiempo y en el
mismo acto a lo que parece estar adentro.

Nuestra representación de Lo Existente con las subesferas biótica, física y afísica, quedará
como en la gráfica a siguiente.

LO EXISTENTE REPRESENTADO CON LA SUBESFERA BIÓTICA


























SUBESFERA BIÓTICA
SUBESFERA FÍSICA
SUB-
ESFERA
AFISICA
Sobre la subesfera física, está la materia viva, átomos
organizados al interior de membranas biodiferenciadoras.
Se le denomina Subesfera Biótica. El cuerpo humano, por
ser del Orden primate, forma parte de esta subesfera.

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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En la anterior representación aún no se encuentra el Hombre, apenas el conjunto de células que
conforman su cuerpo. Sin embargo, así como a través de la macromolécula de carbono de la
subesfera física surgió la biótica, también a través del sistema nervioso de este primate atípico,
perteneciente a la subesfera biótica, se forma la siguiente subesfera, la de los conceptos, las ideas,
los marcos teóricos y teoréticos. Las imágenes que el universo forma sobre sí mismo a través de
su conciencia, la que surge a través del encéfalo humano.

LA SUBESFERA SÓFICA
Las representaciones tradicionales de Lo Existente, o de lo llamado comúnmente
“Naturaleza” llegan hasta la subesfera anterior. Las formas físicas y las bióticas, o los
vulgarmente llamados reinos mineral, vegetal y animal. Estas representaciones tradicionales no
tienen en cuenta a la Subesfera Afísica, ni la conformada por el mundo de las ideas o los
pensamientos, o el producto de lo que comúnmente llamamos La Conciencia.

Es obvio que las ideas forman parte del universo, de Lo Existente y no podríamos omitirlas
en el esquema que estamos construyendo. Por el momento sólo sabemos con certeza que la
conciencia está presente en nuestra estrella, más exactamente en el planeta tierra, del que somos
parte los primates humanos, pero podemos suponer que el sol no es la única estrella en donde
existan seres pensantes. De hecho, si actualmente están en ejecución proyectos que buscan
inteligencia no terrestre, es porque, al menos los astrónomos, suponen que puede haber
inteligencia en otras estrellas u otras galaxias. Suponemos que no estamos solos en el universo.
Es decir que la subesfera sófica se presenta en los planetas con formas inteligentes o pensantes y
capaces de desarrollar tecnología, de las que nosotros los primates humanos somos una de ellas,
la única en el planeta tierra.

Tradicionalmente estas Formas Sóficas, las ideas, no se representan como parte integral del
Universo o de la materia. La razón es que sólo se representan las cosas tangibles o percibidas por
los sentidos y por los instrumentos que aumentan su capacidad de percepción. Es por causa del
biofisismo.

Por eso tampoco se representa la subesfera afísica. Notemos que no se concibió jamás un
“reino de la no materia” como parte de la naturaleza. Sin embargo las ideas forman parte de Lo
Existente, del universo, de la naturaleza, de la creación. Al analizar con detenimiento el
fenómeno de la conciencia, comprendemos que, cuando un ser piensa, en realidad es la naturaleza
“pensando” pues las Formas Sóficas, las ideas o pensamientos, o representaciones mentales de Lo
Existente, se forman, al menos en el planeta tierra, a través del sistema nervioso del cuerpo vivo
de un primate, el llamado Cuerpo Humano, y si este primate es parte de la materia, de la
naturaleza, del planeta, pues entonces es la materia, la naturaleza, el planeta, pensando a través
del sistema nervioso de este componente de la subesfera biótica, el primate humano, nosotros el
Homo sapiens s. Nuestro cerebro es el cerebro del planeta.

Desde que empezó a formarse la subesfera sófica, o la conciencia, o el mundo de las ideas (la
cual en términos de evolución es muy reciente, pudiendo decirse que apenas está en formación), o
como queramos llamarle, lo que hizo la materia, fue empezar a conocerse a sí misma. Cuando el
ser humano realiza una investigación sobre cualquier cosa, lo que en realidad ocurre es un

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

32
proceso de investigación de la materia sobre sí misma. O de la estrella de la que somos parte, o
del planeta tierra si queremos ser un poco más humildes. Es pues el hombre el instrumento que
usa la materia para estudiarse y conocerse a sí misma para luego intervenirse o modificarse. Cada
que elaboramos una nueva sustancia, cada que sembramos un árbol, construimos una casa,
canalizamos un río o movemos una piedra de donde ha estado por miles de años, es el universo
modificándose a sí mismo a través del primate humano. La representación de Lo Existente con la
subesfera sófica quedará como en la gráfica siguiente:

REPRESENTACIÓN DE LO EXISTENTE
INCLUYENDO LA SUBESFERA SOFICA


































SUBESFERA
SÓFICA
SUBESFERA BIÓTICA
SUBESF. FISICA

SUBESF.
AFISICA
Sobre la Subesfera Biótica se conforma la Subesfera
Sófica o la llamada Conciencia. El mundo de los
pensamientos o las ideas. Surge cuando una estrella
empieza a conocerse a sí misma. En nuestra estrella esta
Subesfera se forma a través del sistema nervioso de un ser
vivo, el primate humano o el autodenominado Homo
sapiens sapiens.

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

33
Es claro que a la subesfera sófica no la hemos considerado uno de los “reinos” de la
naturaleza, pues creemos no verla. Pero esto es erróneo. Cuando vemos un avión, las pirámides
de Egipto, una ciudad, o cualquier cosa de hechura humana, lo que vemos son ideas humanas
materializadas. Estas cosas antes de ser tangibles fueron ideas. Incluso cuando leemos estas
letras, lo que leemos son ideas. No es sólo tinta sobre un papel, en cuyo caso este libro
pertenecería exclusivamente a la subesfera física. Como también impacta directamente sobre las
ideas de quien lee, entonces este instrumento físico, llamado “libro sobre La Panesfera”, es un
elemento físico, tangible, que impacta directamente sobre la subesfera sófica modificándola. Otra
prueba que las subesferas no están separadas unas de otras.

De hecho la subesfera sófica modifica a las otras. Es merced a las ideas que, donde hoy
hay una selva, tiempo después puede haber una ciudad. O por la razón que hemos creado nuevos
elementos químicos. Incluso estamos creando nuevas especies bióticas, y desde hace mucho,
desde que empezamos a domesticar plantas y animales, estamos modificando a la subesfera
biótica. Por ahora también estamos extinguiendo algunas y rompiendo la red del genoma
terrestre de forma todavía inconsciente.

Sin importar si al final de la lectura de este libro quien lee modifica o no sus criterios sobre
Lo Existente, lo que está ocurriendo desde la perspectiva de quien lee en estos momentos, es una
modificación de la subesfera sófica. Esto porque el criterio de “Unicidad de lo Existente” está
colonizando nuevas mentes y por tanto se está expandiendo, de manera similar a cuando una
especie animal o vegetal está colonizando nuevos territorios. Podemos afirmar entonces que lo
que ocurre con esta lectura es un avance evolutivo. Un cambio en la realidad del universo, un
cambio en Lo Existente. La simple lectura de este libro hace que algo en el universo cambie, en
este caso las ideas de quien lee, o al menos parte de ellas.

Quien ahora lee está participando de un proceso cósmico que empezó hace miles de años y
que aún pareciera estar muy lejos de poderse considerar concluido. La materia se está conociendo
a sí misma. Para eso es la conciencia, para que Lo Existente se conozca y se intervenga a sí
mismo. Este proceso, por el cual la materia se está investigando ella misma (en el planeta tierra a
través del ser humano), pareciera apuntar hacia un momento hipotético en un futuro lejano en que
la misma materia haya extraído toda la información sobre sí misma, y se conozca tal como en
realidad es.

Si quisiéramos representar a Lo Existente con la visión tradicional separatista tendríamos
que dibujar las esferas separadas unas de otras. Sin embargo con la anterior representación
superamos la tradicional de “reinos de la naturaleza”, la cual además de implicar separatividad,
(recordemos que los “reinos” están separados entre ellos), deja por fuera al “vacío”, llamado aquí
subesfera afísica, y al mundo de las ideas o la subesfera sófica. Lo que hemos construido en las
páginas anteriores es una representación de Lo Existente más acorde a Lo Real tal como lo
podemos imaginar en este momento de la evolución de la conciencia, o de la Subesfera Sófica.

Sin embargo estas no son todas las subesferas que encontramos en Lo Real Existente. Son
apenas las más obvias o evidentes. Las que más fácilmente podemos percibir con los sentidos.
También encontramos otras subesferas, que las podemos denominar “de enlace” o “subesferas de
transición” entre las anteriores. Las que hacen que no se pierda la continuidad de Lo Existente.
Veámoslas en el siguiente capítulo.


LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

34








CAPÍTULO IV

SUBESFERAS DE ENLACE

a representación anterior de las subesferas, como una dentro de la otra, no se ajusta
cabalmente a la realidad. Todavía a muchos de nosotros nos puede parecer que una
ballena está muy bien separada de una piedra. Aún falta algo que una a las anteriores subesferas.
Debemos entonces plantear otras subesferas que son las que unen a las hasta aquí mostradas y
denominadas afísica, física, biótica y sófica. Estas, por decirlo de alguna manera, son las más
claramente visibles al ojo del primate humano, nosotros la entidad pensante de la estrella solar.
Obviamente no todas son visibles a “ojo limpio” y necesitamos ayuda de instrumentos, pero en
términos generales el concepto de visibilidad al ojo humano es válido.

Hemos de recordar que los sentidos nos engañan y la imagen que nos proporcionan no es
cabal representación de Lo Real tal como es. Algo similar ocurre con la imagen que nos permiten
los instrumentos, por ejemplo el telescopio o el microscopio. Estos son amplificadores o
extensiones de los sentidos, en este caso del ojo humano, y por tanto adolecen de las mismas
falencias que el órgano cuya función aumentan. Esta deficiencia de la percepción sensorial es una
de las causas de que hayamos representado a la Naturaleza como conformada por “reinos”
separados unos de otros, y que hayamos excluido de dichos “reinos” a las “formas sóficas” o los
pensamientos, y al “vacío” o subesfera afísica. Nos ha pasado lo mismo que con el experimento
en que una persona muestra a otra una hoja de papel en la que se ha dibujado un punto y le
pregunta ¿qué ve? Y la otra responde: “un punto” y no ve ni a la hoja de papel ni a la persona que
la sostiene. Ha sido igual. Miramos hacia el cielo en la noche y sólo vemos estrellas pero no
vemos el vacío, lo más grande. Sólo los puntos luminosos que brillan en el vacío, en el fondo
oscuro.

Igual ocurre cuando observamos una representación gráfica del átomo. Aunque estas
representaciones gráficas no son proporcionales con las distancias reales, igual que con las
representaciones del sistema solar por ejemplo, sólo vemos el núcleo y los electrones pero no
vemos el gran vacío en que se comportan.

Las subesferas que faltan en la representación planteada hasta este momento, son menos
“obvias” que las anteriores, sin embargo son las que las “unen” y por tanto se encuentras entre
estas. Es decir entre la afísica y la física, entre la física y la biótica, y entre la biótica y la sófica.
Para denominarlas se ha antepuesto el prefijo “pre”. Este significa anterioridad. Estas subesferas
son entonces la prefísica, la prebiótica y la presófica, o subesferas que están antes de lo físico,
L

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

35
antes de lo biótico y antes de lo sófico. Aunque trataremos sobre ellas se ha omitido realizar
gráficas por razones prácticas, pero al final del capítulo se ha realizado una. Sin embargo bien las
podemos imaginar. Estas subesferas de enlace son:

LA SUBESFERA PREFÍSICA

Resulta que no todo el “vacío aparente” es vacío. En el aparente “vacío” encontramos unas
partículas que no alcanzan a ser átomos. Ya se mencionaron fotones y gravitones Muchos hemos
escuchado decir, o leído, que los neutrinos por ejemplo (una de esas partículas que no alcanzan a
ser átomos), pueden atravesar el planeta tierra al igual que una bala atraviesa el aire. Así de
pequeñas son. A estas partículas, de las que ya se han descubierto más de mil, llamémoslas
Formas Prefísicas, o pre-materiales. Estas conforman la Subesfera Prefísica. Los mismos átomos
están conformados por partículas estrechamente unidas en el núcleo, y los electrones, otras
partículas, que nos lo muestran como girando alrededor del núcleo. La Subesfera Prefísica está
ubicada entonces entre la Afísica y la Física. Son el eslabón que las une. Inmediatamente después
de esta subesfera prefísica encontramos el átomo de hidrógeno, la más simple de las sustancias
pues sólo tiene un electrón. Podemos entender entonces que la subesfera prefísica se encuentra a
caballo entre la afísica (sin materia o vacío aparente), y la física (los elementos químicos), sin
estar separada de ninguna de las dos entre las que se encuentra. Fotones, gravitones, neutrinos,
bosones y demás partículas conforman esta subesfera estudiada por la física de lo micro.

LA SUBESFERA PREBIÓTICA
Igual ocurre entre las subesferas física y biótica. Ahí también hay una subesfera
intermedia. Entre las moléculas más complejas está la molécula de carbono, hidrógeno, oxígeno y
nitrógeno. (C-H-O-N). Es la molécula de la vida e incluso se le conoce como “el ladrillo de la
vida”. Obviamente esta macromolécula forma parte de la subesfera prebiótica. También aquí
encontramos unos seres que no pueden considerarse ni completamente inertes, ni completamente
vivos. O mejor, se comportan como seres vivos si están dentro de una célula y como seres inertes
si están fuera de ella. Son los virus. Consideremos entonces a los virus, como unos seres, a
caballo entre la esfera física y la siguiente, la biótica. También podemos considerar como formas
prebióticas a las rickettsias. Estas son unas especies de células incompletas, que sólo pueden
existir dentro de células propiamente dichas. Carecen, por decirlo así, de vida propia y deben
tomar el “aliento vital” de células completas. El autor supone que los cristales son también
formas integrantes de esta subesfera.

La macromolécula de carbono (C-H-O-N) sería la forma menos evolucionada de esta
subesfera (o quizá los cristales), y las rickettsias la más evolucionada. A los seres que conforman
esta subesfera llamémoslas Formas Prebióticas pues aún no son formas vivas propiamente dichas
o requieren “parasitar” a formas vivas para poder subsistir.



LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

36
LA SUBESFERA PRESÓFICA
También entre la Subesfera Biótica y la Sófica hay una subesfera de enlace. Es la
Subesfera Presófica, o la conformada por ideas o conceptos que no pueden considerarse
realmente racionales. Llamemos a estas ideas Formas Presóficas. Estas ideas pre-racionales, o
que aún no alcanzan la plena racionalidad, han surgido a partir de la percepción típica animal o
de los conceptos que se fundamentan en la información que no llega a través de los sentidos.
Están, entonces, a caballo entre la percepción de los primates típicos y los pensamientos más
avanzados o propiamente sóficos. Un claro ejemplo de estas ideas o “Formas Presóficas” son las
ideas de tierra plana (planicismo), la de la generación espontánea (bioespontaneísmo), la del
planeta como centro del universo (geocentrismo), el universos estático (estaticismo), entre los
conceptos considerados ya superados. Todos surgidos de la ilusión que crean los sentidos al ser
asumida como cabal representación de la realidad tal como es.

Sin embargo, si analizamos con detenimientos nuestros actuales marcos teóricos
encontramos que la mayoría de nuestros conceptos vigentes son formas presóficas. Entre estas
encontramos, por ejemplo, el criterio de la multiplicidad de Lo Existente, el cual define incluso
marcos teóricos considerados modernos, como la ecología. Para esta ciencia, por ejemplo,
algunas de las cosas que conforman el Universo apenas están relacionadas, y no entiende a Lo
Existente como un Todo Único. Esto significa que muchas ideas que hoy consideramos
racionales, son apenas Formas Presóficas, las cuáles están entre lo biótico, la percepción típica
primate, y lo estrictamente sófico, la conceptualización típica racional. La misma idea de “reinos
de la naturaleza” se encuentra entre estas Formas Presóficas pues por ser una idea fragmentalista
o separatista no se puede considerar realmente sófica. Prácticamente podemos afirmar sin mayor
riego de error que el conocimiento cotidiano, el que usamos la mayoría de seres humanos, incluso
quienes creen en la unicidad de Lo Existente son Formas presóficas.

El ejemplo típico más claro de forma presófica quizá sea la idea de “basura”. Se
fundamenta en un “concepto” inconsciente realmente absurdo. Que las sustancias de que están
hechas los utensilios que fabricamos se transforman en una sola sustancia (la basura), cuando
pierden su potencial útil; y que esa sustancia es inevitable. Por eso las hemos denominado con
una palabra y las manejamos en una infraestructura que se fundamenta aún en el uso de una sola
cavidad. El recipiente doméstico, el carro recolector, y el relleno sanitario, son diferentes
versiones de esta cavidad única, destinada a manejar una sustancia única: “la basura”. Esta
manera de pensar hace que usemos los recursos naturales para fabricar cosas destinadas a
convertirse en “basura”, algo que es contrario al comportamiento natural pues en el
comportamiento espontáneo de Lo Existente todo se recicla. Nótese que en realidad, lo que
llamamos “basura”, no tiene existencia propia y su existencia depende de la voluntad humana.
Esta hipotética sustancia existe en nuestro exterior, en nuestro entorno, porque primero existe en
nuestro interior, en nuestros sentimientos y pensamientos. Perfectamente podemos denominar a
lo que hasta ahora hemos llamado “basura” como el “Recurso Residual Sólido” y desaparece por
arte de magia la basura. Bueno, seguirán existiendo elementos que no pueden ni reutilizarse ni
reciclarse ni compostarse, pero esto ya depende de la fabricación. Nos cuesta dificultad imaginar
un mundo sin basura porque la civilización se construyó alrededor de este criterio primatiano,
fundamentado en coger, usar y tirar, exactamente como hacen los gorilas y demás primos
primates. A esta hipotética sustancia se la considera tan inevitable, que en no existe una “teoría
de la basura”. Cuanto hay es en realidad teorías para el manejo, transporte y disposición final de

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

37
la basura. Nos ha parecido siempre obvio que exista una sustancia que deba ser tratada de esa
manera: tirar después de usar

Otro marco conceptual presófico es la teoría hidráulica. Si preguntamos a esta ciencia
aplicada ¿Qué es un río? por ejemplo, nos respondería con la fórmula del caudal, en donde Q es
igual a Unidad de Volumen/Unidad de Tiempo. Pero encontramos que esta fórmula desconoce o
desprecia a la masa líquida infiltrada entre el lecho del río, la cual forma parte de la realidad del
río. Luego la hidráulica no nos da una idea cabal de lo que es un río, o al menos la da incompleta.
Ocurre esto porque la masa superficial del río es lo que se observa claramente con los ojos y no
vemos la parte infiltrada o subterránea del río. Con ese criterio, que sin duda debió surgir en los
albores mismos de la civilización, y que quizá ya estuvo presente en la rudimentaria mente de los
primeros homínidos, fue que construimos el criterio hidráulico. Recordemos como personas
como Arquímedes o Pascal realizaron sus estudios sobre los líquidos con la masa líquida
comportándose en ductos macro y no en ductos micro o porosos.

Este inconveniente de la hidráulica ha tratado de ser solucionado diferenciando dos tipos
de comportamientos. Se les ha llamado “Aguas superficiales” y “aguas subterráneas”. Pero esto
también se presta a contradicciones. Si pretendemos estudiar el comportamiento del agua en un
alcantarillado, por ejemplo, constatamos que para calcular su capacidad, o el caudal que por el
discurre, tendremos que utilizar la formula hidráulica para lo denominado “aguas superficiales”,
sin embargo el agua que se mueve a través del alcantarillado por el que se evacúan las aguas
servidas de cualquier inmueble, lo hace por debajo del mismo, es decir por entre la tierra, luego
en la práctica son aguas subterráneas, pero hay que estudiarlos con la fórmula para las llamadas
“aguas superficiales”.

Igual ocurre si en un recipiente con poca agua introducimos un ladrillo de barro cocido
completamente seco sin que quede totalmente cubierto por agua. Observamos que el líquido
comienza a subir por él. Esta agua es obviamente “superficial”, incluso podemos observar como
va subiendo por el ladrillo, pero para estudiar su comportamiento tendríamos que hacerlo con la
fórmula que nos brinda la mecánica de fluidos para las llamadas aguas subterráneas. Algo hay
mal en estos conceptos, fundamentados en el criterio de multiplicidad pues podemos notar que
consideran que la masa superficial es una y la infiltrada es otra, cuando en realidad son una
misma agua como lo podemos deducir de los ejemplos.

Requeriríamos modificar las palabras pues las fórmulas ya existen. Veamos: denominemos
Hídrica “la técnica del manejo del agua” y comprendámosla compuesta por dos tipos de estudios
así: la hidráulica, o el estudio de los líquidos comportándose a través de ductos macros y
definidos (el cauce de un río, un tubo, un canal, etc.), y; la hidrólica, o el estudio de los líquidos
comportándose a través de ductos micro e indefinidos, como la masa del río infiltrada o la que
sube por el ladrillo colocado en un recipiente con agua.

Observamos que la masa hidráulica, la que discurre superficialmente por el río, posee
película de tensión superficial, mientras que la masa hidrólica, la que discurre por debajo del
lecho del rio, o subterráneamente, carece de película de tensión superficial. También observamos
que la masa hidrólica, en este caso subterránea, es la que sostiene, o soporta, a la masa superficial
o hidráulica. Casi podríamos decir que en un río la masa hidrólica es más importante que la masa
hidráulica. Sin embargo si marcamos una molécula de agua de un río de montaña por ejemplo,

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38
podremos notar que en un momento esta molécula forma parte de la masa superficial y en otro de
la masa infiltrada. No son dos aguas sino una sola masa líquida.

Ahora podemos decir que el caudal real del río, o caudal hídrico, es la suma del caudal
hidráulico más el caudal hidrólico. Introduciendo estos términos podemos estudiar el
comportamiento del agua, ya en ductos macro y definidos, o ya en ductos micro o indefinidos, sin
caer en contradicciones. Este es un ejemplo claro de que aún podemos dar más racionalidad a
conceptos que consideramos totalmente racionales. En otras palabras, aún hay mucho
conocimiento “animalista” o de “los primeros tiempos de la evolución de la conciencia”, y que
asumimos como conocimiento verdaderamente racional. Y no se piense que esto es simple
retórica. Esta concepción burda de la hidráulica es lo que define, por ejemplo, las técnicas que
utilizan las autoridades para examinar alcantarillados en casos de humedades en inmuebles por
filtraciones.

Es ahora nuestro deber identificar los conceptos animalistas imperantes, y usados en
nuestra cotidianidad, y llevarlos a un verdadero concepto racional, o no-animalista. No importa lo
científico o técnico que parezca, debemos dudar de toda información, concepto o teoría.

Es imposible afirmar que la idea de basura, el criterio de Multiplicidad de El Todo y la
actual hidráulica sean los únicos conceptos presóficos existentes. Sin duda son muchos más. Sin
duda una ciencia tan avanzada como la medicina alopática, que trata al cuerpo por partes, como si
los humanos nos pudiéramos enfermar del hígado, o de los riñones, y el resto del cuerpo
permanecer sano, pese a lo avanzado de ella, es una ciencia presófica. Y estos ejemplos no son
los únicos de conceptos presóficos. La conclusión es que la mayoría de conceptos existentes
pertenecen a la subesfera presófica. A todos debemos revisarlos y actualizarlos.

Concluimos que la subesfera sófica apenas está empezando a formarse. Sin duda algunas
ideas son ya parte de esta subesfera. Teorías como la de la relatividad, la de las supercuerdas, la
de la gran unificación, la del campo morfogenético y similares, son típicas ideas sóficas, o
conceptos sin influencia del pensamiento animalista. Tal vez la de la Unicidad de lo Existente,
que en este libro se pretende demostrar de manera argumental, sea otra, probablemente la primera
idea presófica que se formó, aunque aún no se haya encontrado la “fórmula del universo”. Pero
sin duda la mayoría de marcos teóricos existentes son tan sólo Formas Presóficas. Quizá las
únicas ciencias exotérica sóficas sean las que tratan sobre el átomo y el interior de la materia. Es
nuestra vanidad humana lo que nos hace suponer que la conciencia es algo evolutivamente
terminado. Estamos apenas entrando en un etapa que podamos considerar verdaderamente sófica
o realmente racional. Dicho sea de paso, desde la perspectiva evolutiva, y con base en el
pensamiento terrestre, aún somos pre-humanos, aunque hayamos perdido el pelo del cuerpo, nos
hayamos erguido y hoyado el suelo lunar. Evolutivamente la conciencia apenas está en sus
comienzos, aunque nuestra vanidad haga que nos consideremos algo ya terminado.

Lo anterior significa que la evolución de la conciencia se encuentra aún en una etapa
presófica pues las ideas realmente sóficas, o estrictamente racionales, son pocas. El concepto de
basura, la hidráulica, la medicina fragmentalista, somática, que además desconoce otros
componentes del ser humano, son claro ejemplo de entidades presóficas, aunque las
consideremos científicas o técnicas. Las creemos racionales pero en sentido estricto no lo son
pues se fundamentan en la percepción típica primate aunque hayan alcanzado grandes y
asombrosas profundidades.

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El hecho que estemos aún en la etapa presófica obliga a pensar que quizá sea mejor que
nos denominásemos “Homo presapiens”, pero dejémonos como “sapiens” para no estropear
demasiado nuestra ya desde Darwin maltrecha vanidad. Es un hecho también, y no lo podrán
negar ni los que niegan la evolución, que esta no está terminada. Digamos que la llamada
“creación” aún no termina. Quizá el Creador sí se sentó a descansar el día séptimo, pero dejó la
maquinaria funcionando.

En la gráfica que se muestra en la página siguiente hemos representado a la Esfera
Existente con todas las subesferas. Afísica, prefísica, física, prebiótica, biótica, presófica y sófica.
Por razones de dibujo parecieran separadas unas de otras por las líneas, pero estas deben verse
más como la unión entre ellas. Imaginémoslas como los colores del arco iris, en donde
prácticamente no se distingue dónde termina uno y comienza el otro, sino que cambian sin que se
rompa la continuidad.

Cabe anotar también que, aunque la subesfera afísica es la mayor, o más grande, por
decirlo así, pues contiene, soporta o sostiene a las demás, en el esquema se muestra como la más
pequeña por razones prácticas del dibujo el cual no pretende ser proporcional, al igual que las
gráficas en que nos muestran el sistema solar o el átomo. Sería más como el corte transversal de
una pelota, donde la mayor parte es el aire, o mejor aún, como una pompa de jabón.

LA ESFERA EXISTENTE CON TODAS LAS SUBESFERAS

























Representación de
la Esfera Existente
y las subesferas
que la constituyen
en este momento
evolutivo.

PREFÍSICA
PREBIÓTICA
BIÓTICA
PRESÓFICA
SÓFICA
FÍSICA
AFÍSICA

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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Notemos que en la anterior figura el ser humano no aparece como acostumbramos representarlo.
Sin embargo su cuerpo, al ser de átomos, consta entonces de lo afísico (el vacío al interior del
átomo), lo prefísico y lo físico; en sus células están los componentes prebióticos, su cuerpo es un
elemento biótico y sus pensamientos son presóficos, salvo unos cuantos individuos que
comprenden perfectamente las teoría y conceptos propiamente sóficos, y, el autor lo supone así,
quienes acepten y vivencien el criterio de unicidad, tendrán también sus mentes en la etapa
sófica. Por esto se dice que el ser humano es un microcosmos que contiene al macrocosmos. Por
eso: “tal como es el hombre es el universo y viceversa”

Antes de continuar acercándonos a Lo Real con un enfoque de unicidad hagamos un alto para ir
concluyendo.




































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41








CAPÍTULO V

PRIMERA CONCLUSIÓN

odemos concluir que nada está separado de nada; todo está unido con todo. Una
subesfera se forma sobre, y de los elementos, de la otra. De la prefísica se forma lo
físico mediante la unión de partículas (el núcleo de los átomos es un conglomerado de partículas
y los electrones son también partículas), de esta, la subesfera física, surge la prebiótica y así
sucesivamente. Lo físico está unido a lo vivo a través de las formas prebióticas. Nadie se atreverá
a negar que los virus, seres que dentro de la célula se comportan como seres vivos pero fuera de
ella como seres inertes, son algo así como parte de los eslabones que unen lo inerte con lo vivo.
Lo vivo está unido a lo sófico o mundo de los pensamientos a través del sistema nervioso del
primate humano. El pensamiento se forma en un elemento biótico, el encéfalo. Dicho de otro
modo: Todo Es Uno, Continuo e Indivisible, con manifestaciones apenas diferenciables para el
observador humano. Tendemos a percibir las diversas manifestaciones de Lo Existente como
separadas entre ellas por una ilusión de los sentidos y no porque así sea en realidad. Esta ilusión
surge por la tendencia a creer que las cosas son tal como las percibimos, y por suponer que los
sentidos nos dan una imagen de las cosas tal como realmente son.

Así mismo en el pasado creímos que la tierra era plana, Lo supusimos mediante un
razonamiento aparentemente lógico: Si los ríos desembocan todos al mar, y el mar no sube de
nivel, era lógico suponer que la tierra era plana y que tenía un borde por el cual se derramaba el
agua que caía al mar desde los ríos, y por eso nunca subía de nivel. En alguna parte debía existir
un vertedero de rebose. El planeta era concebido como un recipiente que si se le vierte agua esta
termina derramándose por los bordes. Nada debió sonar más lógico. En su momento nada debió
parecer más inteligente. Igual sucedió con la idea del geocentrismo. Se concebía al sol como un
astro que se movía en torno nuestro. Diariamente lo veíamos salir por un lado, subir hasta lo más
alto, y en la tarde ocultarse por el otro. Podemos ver su movimiento. Era casi obligado, por lo
lógico, concluir que el sol se movía por el cielo. Pero eran ideas, aunque lógicas, falsas. Por eso
las hemos de considerar pre-sóficas, o que aún no alcanzan a ser realmente sóficas o
verdaderamente racionales, aunque para quienes las viven les parece que sí. Otra cosa es que
siempre suponemos que las ideas en las que creemos son la explicación última de los fenómenos.
Hasta hemos sido capaces de asesinar congéneres simplemente porque afirmaron un concepto
diferente al que impera en la mayoría de mentes en un momento determinado.

Existe en nosotros los seres humanos la fuerte tendencia a considerar a nuestras
explicaciones sobre lo real como la verdad última y a olvidar que siempre hay una nueva verdad
P

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por encontrar. Piense el lector en el planeta tierra y en su forma... (Dedique unos cuantos
segundos o minutos a pensar en la forma del planeta)... Ahora grabe en su memoria la imagen
que acaba de percibir en su imaginación. Si quiere hacer un dibujo hágalo. Sería incluso mejor.

Quizá se equivoque el autor, pero lo más probable es que la idea formada es la de una
tierra redonda (o redondeada si pretende más exactitud), y que en su mente se haya formado una
imagen del planeta muy similar a la imagen que vemos en los mapamundis. También es muy
probable que, en esa forma visualizada que quien lee acaba de construir en su interior, no haya
tenido en cuenta a la atmósfera. Sin embargo esa masa gaseosa forma parte del planeta y no debe
dejarse de lado al pensar en la forma del planeta. Recordemos que es en la atmósfera en donde
hay algo tan visible como las nubes, o tan vital como el ozono, para no decir nada del oxígeno. Es
la tendencia a dar más importancia al componente tangible de los fenómenos (el biofisismo), lo
que nos causa esta distorsión de la percepción, pese a que la atmósfera es más grande incluso que
la parte que podríamos llamar “sólida” del planeta. Es decir que la Tierra no sólo está conformada
por los continentes, los océanos y los casquetes polares, sino también por la atmósfera, la parte
más grande, pero tendemos a no percibirla al momento de concebir la idea vulgar del planeta que
somos. La mayoría de personas ni siquiera la imaginamos al momento de pensar en la forma del
planeta. Obviamente, como quien ahora lee ya pasó por la descripción del esquema de
representación de Lo Existente como un todo único, sin duda dibujó a la atmósfera. ¿O no?

Lo que sí es muy probable es que quien lee haya omitido representar, e incluso pensar
siquiera, al visualizar la imagen de nuestro planeta, al campo electromagnético, ni al gravitatorio.
Hasta carecemos de íconos para representarlos en nuestros mapas escolares. Y sin embargo estos
campos, fundamentales para la existencia misma del planeta y de la vida, nos pasan por completo
desapercibidos al momento de “pensar en la forma del planeta”. ¿Será porque no los vemos? ¡Y
ni qué decir del campo mórfico, concepto que aún no alcanza el nivel de teoría y sigue siendo
hipótesis.

Pero hay más. Pese a que es bien visible, es también probable, incluso “muy probable” que
el lector no haya pensado en nuestro satélite, la Luna, como parte de la tierra. Pero si no fuera por
este cuerpo celeste no habría mareas, y sin mareas la vida no habría salido del agua. Incluso quizá
nunca habría surgido. ¡Hasta podemos decir que sin la luna no hubiesen poetas, orates ni
enamorados! Indudablemente la Luna forma parte del planeta, aunque esté separada algunos
kilómetros. Es el continente más alejado de la Tierra. Considerar que el planeta Tierra y la Luna
son dos, diferentes y separados, es una idea presófica. Igual se puede decir del Sol. La tierra
forma parte del Sol y por tanto nosotros somos seres solares. Somos habitantes de la estrella
aunque estemos parados en uno de sus satélites, ese hermoso planeta que llamamos Tierra y del
que somos, los humanos, el soporte material de su conciencia. Por ende también somos el soporte
de la conciencia de la estrella, es decir del sistema solar, salvo que haya vida inteligente en otro
de los planetas hermanos.

Las ideas pre-sóficas son abundantes. La idea de generación espontánea por ejemplo.
Veíamos que un trozo de carne puesto a la intemperie a los pocos días se llenaba de gusanos. “La
carne produce gusanos”, era el resultado lógico al tratar de explicarnos el fenómeno. Fue el
“bioespontaneísmo”, o teoría de la generación espontánea, que estuvo vigente hasta relativamente
hace poco tiempo. Igual sucedió con la idea de las llamadas estrellas fijas. Veíamos unas estrellas
siempre en el mismo lugar. Nada más lógico entonces que suponer al cielo como algo inmutable,
y por tanto asociamos esto con la idea de perfección. En lo más alto del cielo las luminarias

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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permanecían fijas. Esta idea sólo fue superada en el siglo XX cuando pudimos concluir que el
universo se encuentra en expansión constante, pero todavía los astrónomos utilizan la expresión
“estrellas fijas”.

Aún hay ideas presóficas aceptadas como verdades. Algunas apenas están siendo
superadas, como sucede con el concepto de basura. Es decir, la suposición de que todos los
sobrantes de las actividades son una sola sustancia, repulsiva, inservible, y perjudicial. La idea
surgió en la época de las cavernas, cuando inventamos la cavidad contenedora (una cavidad en el
suelo de la caverna). El nombre de “basura” se lo dimos en la edad media, pero aún permanece.
Apenas si la humanidad está empezando a superar tal absurdo. Creer que todos los residuos son
una sustancia, y manejarlos como si lo fueran, se fundamenta en una creencia ilógica e
inconsciente: Por eso todo lo introducimos en una cavidad, se lo entregamos a otra cavidad con
ruedas (el vehículo recolector), y lo introducimos en otra cavidad (el relleno sanitario). Este
absurdo, una verdadera locura, es tan poderoso, que con él como base, lo que prácticamente
hemos hecho desde la prehistoria, es desperdiciar recursos naturales, es decir riqueza. Significa
esto que tan absurda idea es más poderosa que el pánico al impacto económico desfavorable. La
fuerza de tal idea la podemos concluir al saber que este pánico es una de las fuerzas más
poderosas al momento de definirse el comportamiento humano, y sin embargo seguimos llevando
los recursos naturales procesados a los rellenos sanitarios, y seguimos utilizando los recursos
naturales para construir cosas destinadas a convertirse en “basura” al concluir su vida útil. Pero
hay más. El pánico a la muerte. Este pánico es aparentemente el más poderoso al definirse el
comportamiento humano. Sin embargo lo que hacemos al extraer recursos naturales no
renovables y usarlos sin que se puedan volver utilizar, equivale a incurrir en un acto suicida desde
la perspectiva de la especie humana, o al menos de la civilización. Sin embargo el concepto de
basura es más poderoso que el riesgo de destruirnos. Y pueden enumerarse más absurdos desde la
perspectiva de ese falso concepto alrededor del cual hemos creado tecnología, lenguaje, leyes,
teorías, etc.

Si observamos el comportamiento residual de los primates en un zoológico, y luego
observamos el mismo comportamiento de un niño que apenas está empezando a caminar,
comprobaremos que es el mismo. Ambos se fundamentan en el reflejo residual “soltar lo
percibido como sobrante inservible en el momento y lugar en que surge”. Sólo la presión cultural,
inicialmente ejercida por los padres, hace que el niño venza este reflejo y conserve el residuo en
la mano hasta que lo lleva al depósito familiar de residuos. Esto significa que los primates, típicos
y atípicos, nacemos con dicho reflejo. Tal reflejo habría permanecido intacto durante todo el
tiempo que duró el periodo nómada de la humanidad y por tanto durante todo ese tiempo no
tuvimos conciencia del fenómeno residual pues en realidad no era molestia. Cogíamos, comíamos
y tirábamos, al igual que los monos de hoy. Fue cuando ingresamos a las cavernas cuando el
fenómeno residual se convirtió en un problema sanitario. La caverna se contaminó y por primera
vez hubo necesidad de pensar el asunto. La solución al problema fue un hueco en la caverna
donde se depositaba el residuo. Ese hueco hoy es muy útil para conocer costumbres del hombre
cavernícola, pero en ese entonces ese fue, incluso hasta hoy, la mayor intervención de la razón
sobre el fenómeno residual desde su aparición evolutiva con la vida misma. Se había inventado la
actual infraestructura de manejo residual. Había un depósito final, había una norma, había una
ruta de desplazamiento, probablemente había quienes la transportasen hasta el hueco y hasta
podemos suponer que se diseñó un lenguaje para referirse a los componentes del fenómeno
residual. La palabra que se usó hasta la edad media al parecer fue el equivalente a “inmundicia” y

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mucho después se acuñó la expresión de “basura”, cuando empezó a establecerse la recolección
en las calles de los residuos. El sistema se perfeccionó en los siglos siguientes hasta llegar al
“relleno sanitario”. Todo fundamentado en el concepto de “una sustancia residual”. Tan sólo en
el siglo XX se comenzó a fragmentar el residuo y hablarse de “orgánicos e inorgánicos”; “basura
y no-basura” “reciclables y no-reciclables”, etc. Sin duda un gran avance de la conciencia este
proceso, que aún se encuentra en sus comienzos.

Por fortuna la idea presófica de “basura” está siendo superada. Pero no debe suponerse que
estamos cercanos a hacerlo porque se está implementando el reciclaje en el planeta. Este
concepto, el de reciclaje, es apenas la punta de lanza del proceso de superación del concepto de
basura surgido en las cavernas. Cuando nos refiramos al “recurso residual sólido” con un nombre
distinto al de “basura” y esta palabra forme parte del pasado; cuando el concepto de “basura” no
defina el manejo de los recursos naturales; cuando el manejo de los residuos se defina desde el
momento del diseño y la construcción de los elementos de uso o consumo, podremos entonces
decir que lo habremos superado. Sin duda aún faltan algunas generaciones para que este proceso
en curso sea un hecho real, un avance de la civilización consumado. Y demorará bastante si el
proceso continúa de forma inconsciente como hasta ahora.

Creer que las expresiones de Lo Existente están separadas entre ellas, aunque aceptemos
que algunas están relacionadas, es en realidad una idea absurda, que la hemos aceptado como
verdad sólo por la ilusión de los sentidos. Vemos al sol lejos de la tierra, y hasta medimos la
distancia en kilómetros; y por eso creemos que el sol es uno, la tierra otra, la luna otra cosa, etc.,
y suponer que Todo Es Uno hasta nos puede parecer absurdo. Recordemos que en el pasado se
sentaba en la pira, con fuertes ataduras, a quien dijera, por ejemplo, que la tierra era redonda
(aunque ya no se utiliza la pira aún se persigue a personas que piensan diferente a los esquemas
tradicionales de pensamiento). Creer que los seres humanos son unos, los animales otros, las
plantas otras, y el planeta otra cosa, distintas y separadas, es en realidad un absurdo que creemos
lógico. Por eso acabamos especies, deforestamos, agotamos recursos no renovables, es decir nos
destruimos a nosotros mismos y seguimos tan campantes, reflejando con nuestra actitud el alto
nivel de inconsciencia. Cuando destruimos el planeta, lo que hacemos es destruirnos a nosotros
mismos los seres humanos. El planeta somos nosotros y nosotros somos el planeta. Cuando
destruimos una especie, animal o vegetal, estamos destruyendo una red biótica, un entramado
genético, cuyos impactos a través de las Eras futuras nos es aún desconocido.

El autor le escuchó decir, por los días en que se escribe esto, a un director de un ente
nacional de control, que el ambiente está muy ligado a nosotros los humanos. Lo decía como si
fuese una gran idea. En realidad era una falsedad. El entorno y nosotros los humanos somos una
sola cosa y no dos relacionadas. Lo que se le hace al ambiente nos lo hacemos a nosotros
mismos. También se afirma que el planeta es nuestra casa. En realidad el planeta no es nuestra
casa, como dicen muchos ecólogos creyendo que dicen una gran verdad. Así como nosotros, la
conciencia, estamos en un cuerpo primate, también estamos en un cuerpo mayor, el planeta. Gaía,
Gea, Tierra, Pacha Mama, planeta azul o como queramos llamarle. En realidad esta esfera
planetaria es nuestro cuerpo mayor, y el sistema solar otra parte aún mayor de nuestro cuerpo.
Quizá nuestro cuerpo completo sea el universo entero. Por eso, aunque parezca una locura,
podemos decir: “Yo el universo”. Sin embargo quien lo diga seriamente sería muy seguramente
tildado de loco. Al menos por ahora en este nivel de evolución de la conciencia, en que apenas si

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se están empezando a superar los criterios presóficos, cuando apenas estamos superando los
conceptos formados en los primeros tiempos evolutivos de la conciencia.

Pero eso no es todo. Estamos vivos, y hay vida en este planeta, “nuestra otra parte” como
tan sabiamente le decían los mayas, no sólo porque hay un sol, y una luna, sino también porque
estamos en la posición astronómica precisa para que eso ocurra, desde la perspectiva de la
distancia entre nuestro planeta y el sol. Además estamos en esa posición respecto al sol, porque
Venus, Marte, Mercurio, Júpiter, etc., están donde están. Si quitamos a Marte de su sitio y lo
sacamos del sistema solar, el sistema planetario solar se reacomodaría, la tierra se movería de su
lugar y adiós vida. Es decir que el sistema solar, la estrella, sus planetas, sus cometas, sus
asteroides, etc., es un cuerpo y no varios como tendemos a suponer. Pero a su vez es también Uno
el Universo. Es decir todo el conjunto de galaxias.

Tenemos entonces que la idea de: “hay separatividad entre las expresiones de Lo
Existente” es un absurdo, un resultado del actual período presófico. Por eso consideramos como
muy inteligente a quienes hablan de la Madre Tierra cuando se refieren al planeta. En realidad no
es nuestra madre. Este concepto, aunque en apariencia avanzado, implica separatividad. Ella seria
la madre y nosotros los hijos. Y todo hijo queda separado de la madre al nacer. Tampoco somos
tripulantes de la nave espacial Tierra. Ni la abordamos ni nos apeamos de ella. Para montarnos en
una nave espacial debemos primero acondicionarla a nuestras necesidades bióticas mínimas.
Debemos llevar aire, agua, alimentos. Toda nave espacial tripulada debe ser una especie de
réplica de la Tierra. El planeta somos nosotros mismos, es parte de nuestro cuerpo, como lo es el
sol y las estrellas, o nuestros huesos, nuestro pelo o los músculos, o al contrario, somos parte del
planeta, por absurdo que nos puedan parecer estos planteamientos a primera vista.

El conjunto de nuestros cuerpos primates de hoy, y de todas las formas bióticas y el planeta
mismo, en otras épocas fue estrellas. Estrellas que envejecieron y murieron y de cuyos restos
salieron los elementos químicos que hoy conforman nuestros huesos, músculos y demás órganos,
así como las montañas o los delfines. Somos residuo de estrellas reciclado. No somos tripulantes
de la nave espacial tierra, ni somos hijos del planeta. En realidad somos tan parte del planeta
como los páramos, los desiertos, los mares, las secoyas, los leones, los volcanes, las auroras
boreales, los tifones o las bacterias. A decir verdad, si el cuerpo humano es calcio, hierro,
nitrógeno etc., si es un primate, no somos hijos sino parte de ella, pero una parte muy importante,
porque somos el componente del planeta a través del cual, la Tierra, el sistema solar y el
Universo entero, se conoce y se interviene a sí mismo.

Somos entonces el soporte biofísico de la conciencia, y es la conciencia el instrumento a
través del cual la materia se conoce a sí misma. Afirmar que somos hijos de la Madre Tierra es
similar a que nuestro cerebro pensara que es hijo del resto del cuerpo humano. Y si un cerebro
humano llegara a pensar de esta forma de seguro estaría más que loco. Y es así exactamente
como pensamos. En realidad es un pensamiento inspirado en la separatividad, en el criterio de
multiplicidad y no en el de unidad. Todo hijo se encuentra separado de su madre, aún antes de
cortarle el cordón umbilical, y a nosotros nada nos separa del planeta, ni de la estrella, excepto
nuestro propio pensamiento y nuestro propio sentimiento.

Pero antes de seguir con esta idea, veamos someramente como llegó la materia a construir
la subesfera sófica y a empezar a conocerse a sí misma, al menos desde la perspectiva de la
estrella solar, pues no podemos negar la posibilidad de que la conciencia exista también en otras

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

46
estrellas. La idea de que somos únicos quizá sea resultado de nuestra vanidad pero no tiene nada
de lógica. Es otra idea presófica que por fortuna también ya casi superamos. Pronto el antiguo
concepto de “Todos somos uno” será el pensamiento cotidiano.

Hay entonces un solo ente Existente. Llamémoslo la Panesfera Existente, o simplemente
Lo Existente. Y nosotros, los humanos, y todos lo entes pensantes que quizá pueblen el Universo,
simplemente somos los instrumentos que usa Lo Existente para conocerse a sí mismo. Es decir
somos el instrumento a través del cual Lo Existente adelanta la Gran Investigación sobre sí
mismo. Ese autoestudio parece conducir a un punto en donde la conciencia conocerá toda la
información que encierra la materia. Todo indica que llegará un momento en que la conciencia
será quien dirija la evolución. Esta ya no será inconsciente o espontánea, ya no serán solamente
las leyes de la física y de la biología quienes la dirijan, sino también las leyes de la razón.




































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CAPÍTULO VI

EVOLUCIÓN DE LA ESFERA
EXISTENTE

odo es por Evolución. Por tanto el universo, la Esfera Existente, ha ido cambiando
progresivamente. En este proceso ha pasado por varias etapas. Estas etapas son la
afísica, la prefísica, la física, la prebiótica, la biótica, la presófica (en la que nos encontramos
desde la perspectiva del sistema solar, pues cabe la posibilidad que en otras estrellas este proceso
esté mucho más evolucionado), y la sófica, que apenas está en sus comienzos y de la que sólo
existe el germen. Para ser más exactos, aunque estamos en la etapa presófica, como ya parecen
haber ideas sóficas, podríamos hablar que estas dos etapas se encuentran traslapadas, aunque la
dominante es todavía la presófica y aun falten cientos de años, o quizá miles, para poder
considerarla superada. Veamos pues la evolución de Lo Existente etapa por etapa.

ETAPA AFÍSICA

Es la primera. Podemos considerar que duró lo que duró el Átomo Primigenio o la
Singularidad. Es de aclarar que desde la perspectiva de la ciencia actual nada se puede decir de la
etapa afísica. Hemos llegado hasta creer conocer incluso el momento en que el universo era una
Singularidad, un Átomo Primigenio, un Huevo Cósmico, pero no hemos llegado al momento
cero, y menos a antes de ese momento. Incluso se supone que no hubo un “antes”. Ahí nos
encontramos con la idea de un Dios Creador. Alguien activó el detonador que causó la Gran
Explosión, sin embargo como este trabajo está realizado desde la perspectiva de la ciencia
exotérica o científica, omitiremos este concepto, aclarando que no se le niega. Sólo se puede
decir que en esta etapa no había materia ni pre-materia, ni espacio ni tiempo. Podemos suponer sí
que había información. El autor supone que en la materia inerte actual ha de haber el equivalente
al ADN de los seres vivos. Así como una célula del hígado ejerce funciones hepáticas, y una
célula del ojo sólo ejerce funciones oculares; y que una célula embrionaria se convierte en hígado
y otra, aparentemente igual se transforma en ojo, así mismo una partícula subatómica se
transformó, uniéndose a otras, en átomo de oro, y otra, también aparentemente igual, se
transformó en hierro, esto debió ocurrir merced a algún tipo de información contenida en la
Singularidad y que hoy sería algo así como el ADN de la materia inerte. Obviamente esto es sólo
T

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48
mas especulación poética que hipótesis formal, pero emulando a Galileo “ahí debe de estar”
aunque nada podremos decir hasta que no conozcamos mejor a la materia. O mejor, hasta que:
“yo la materia me conozca mejor a mí misma”. Esperemos que la física cuántica nos siga
proporcionando información, en la medida que este complejo conocimiento vaya siendo
vulgarizado y puesto al alcance de todos.

ETAPA PREFÍSICA
Se dice que el universo tiene entre ocho y quince mil millones de años. El concepto que
empieza a dominar pareciera ser el que le calcula doce. Al principio era una Singularidad, o un
Átomo Primigenio. Los hindúes antiguos hablaron de un “Huevo Cósmico”. Este, llamémoslo
como queramos, “explotó”, es el Big Bang de los astrónomos, “explosión” que aún sigue y por
eso el universo está en expansión. Primero era un “fuego primordial”, “bola de fuego original”
que fue enfriándose hasta ser una nube de partículas que fueron uniéndose unas a otras,
haciéndose algunas cada vez más grandes hasta que surgió el primer átomo. Esta etapa del
universo, según plantea Paul Davies en su libro “El universo desbocado”, duró cien mil años. Los
físicos la dividen en “eras”. La de mayor duración la denominan “era del plasma” que empezó un
segundo después de la creación hasta 100.000 años después. A la era que le precedió le
denominan “era leptónica”, y duró desde un microsegundo después del momento cero de la
creación hasta un segundo. A las eras precedentes se les denomina “era cuántica” y “era de la
gravedad cuántica”, pero aclara el mismo autor que: “si usamos la actividad como medida, no hay
límites en el número de eras que preceden la era del plasma” (capítulo segundo del mismo libro).
A la primera millonésima de segundo, por ejemplo, le denominan “era de los quarks”. Aquí
podemos también anotar que aún no sabemos por qué el Universo no siguió expandiéndose como
una nube de partículas. Por la época en que se revisa este documento la cuántica trabaja en la
identificación de un bosón, la llamada “partícula de Dios” que sería lo que facilitó la unión de las
partículas. Ya lo tiene enlazado de un cacho. Lo cierto es que estas partículas empezaron a
agruparse, a formar grumos, los mismos que hoy son átomos, estrellas, planetas y cuerpos
celestes en general, e incluso seres vivos y seres vivos pensantes. Es como si una fuerza hubiese
causado una perturbación en esa expansión de partículas. Aquí nos encontramos también con una
“fuerza sobrenatural” que causó esa perturbación, sin la cual el universo sería hoy una nube de
partículas en continua expansión. Podemos decir entonces que “Dios metió su dedo en la Gran
Explosión y causó la perturbación” que hoy le permite al lector leer estas líneas, o la naturaleza
estar convenciéndose de que solo es Una, Única, Continua e Indivisible. Es en esta etapa de Lo
Existente cuando aparecen las cuatro fuerzas fundamentales del universo, la nuclear fuerte, la
nuclear débil, la gravedad y el electromagnetismo.

ETAPA FÍSICA.
Empieza cuando se forma el primer átomo. Es decir cuando de esa nube de partículas
subatómicas empezó a formarse la materia propiamente dicha. Se calcula que este momento
ocurrió cien mil años después del momento cero de la creación. Comenzaron a formarse los
elementos químicos o Formas Físicas así como las estrellas, las galaxias, etc. Murieron estrellas y

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

49
de sus restos se forman los planetas. Esta etapa puede considerarse terminada cuando aparece por
primera vez la vida en algún lugar del universo. Desde la perspectiva de nuestro planeta, en
donde lo llamado “vida” se fundamenta en el átomo de carbono, esta etapa, la física, terminó
cuando aparecen las moléculas orgánicas o las formadas por carbono, hidrógeno, oxígeno y
nitrógeno. Es decir C-H-O-N, la molécula de la vida y empieza entonces la siguiente etapa de la
evolución de Lo Existente.

Se calcula que este suceso, la “aparición de la vida” ocurrió en la Tierra hace unos tres mil
novecientos millones de años. Como bien puede haber otras formas de vida, e incluso de vida
inteligente, que han comenzado mucho antes que en la tierra, la datación del momento en que
termina la etapa física y comienza la siguiente sólo es válida desde la perspectiva de nuestra
estrella, y más exactamente desde la perspectiva del planeta del que somos parte.

ETAPA PREBIÓTICA.
Comienza en nuestra estrella con la aparición de la macromolécula de la vida, C-H-O-N en
la tierra. Cuando el planeta se hubo enfriado lo suficiente cayeron las primeras lluvias y se formó
un caldo de cultivo o “Sopa Primigenia” en lo que fue el primer océano. Ahí se formaron las
primeras formas prebióticas. Las cuáles se unieron, de manera similar a como antes se habían
unido las partículas en átomos, para conformar la primera célula, hace quizá más de 3.900
millones de años. Aunque ese océano primigenio desapareció aparentemente (se supone que
devorado por los primeros seres vivos que se alimentaron de él), es probable que aún siga
presente en el interior de la célula. Habría sido “encerrado”, por así decirlo, por la membrana
celular y seguiría reproduciéndose, al igual que hoy aún “nacen” partículas elementales aunque
esta etapa ya pasó. En ese caldo primigenio podían sobrevivir seres prácticamente sin membrana
celular, casi como lo hacen las actuales rickettsias en el interior de las células. Estos seres
prebióticos se unieron para conformar las células. Se considera que algunos componentes de la
célula actual fueron seres prebióticos. Otros quedaron fuera de la célula y son los que hoy las
parasitan para poder sobrevivir, como las mencionadas rickettsias. De los virus aún se desconoce
si son o no un “residuo” de la etapa prebiótica. El autor considera que no hay razón para suponer
que no lo son, aunque los virus actuales no lo sean, así como las células actuales no son las
mismas que se formaron en el caldo primigenio, ni las estrellas actuales son las que primero se
formaron, ni las partículas que hoy atraviesan la materia son las mismas que dieron origen el
universo. Los neutrinos en realidad surgen hoy en el interior de las estrellas, entre ellas nuestro
sol y siguen atravesando nuestros cuerpos y nuestro planeta. En algún momento los seres
prebióticos adquieren las condiciones de lo que conocemos como seres vivos y se independizan
del “caldo primordial” forrándose con una membrana. Es el surgimiento de la etapa siguiente, la
de la vida propiamente dicha tal como la conocemos.

ETAPA BIÓTICA
Comienza con las primeras formas bióticas o los seres propiamente vivos, aparecidos en la “sopa
primigenia”. Fueron evolucionando en ella y consumiéndola. Primero fueron anaeróbicos, es

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

50
decir que vivían sin oxígeno. Estos expelían oxígeno y conformaron la actual atmósfera
facilitando la aparición de los seres aeróbicos. Se formó el ozono y quizá eso, al detener ciertas
radiaciones, como los rayos ultravioleta, evitó que se formara otro tipo de vida y hoy la vida
terrestre se fundamenta exclusivamente en el carbono, más exactamente en la molécula C-H-O-
N. De los seres anaeróbicos hoy solo quedan las levaduras y algunas bacterias como las que
causan la fermentación, la putrefacción o las que viven en las profundas grietas hidrotermales
marinas. Al acabar con la sopa primigenia transformaron el océano original en los mares de hoy.

En esta etapa se perfecciona algo que quizá había comenzado a formarse desde la etapa
anterior, pero que en los seres vivos actuales sólo se manifiesta “materialmente” a partir de los
celentéreos. El sistema nervioso. El sistema sensitivo. De este sistema, millones de años después,
surgiría lo que hoy conocemos como la conciencia.

Los seres aeróbicos evolucionaron, salieron del mar, poblaron la tierra y siguieron
evolucionado, surgiendo siempre unas especies a partir de las anteriores, hasta que aparecimos
los primates, en un momento que algunos calculan en más de 60 millones de años. Hace unos
pocos millones de años, quizá menos de doce, probablemente por un cambio climático que
empezó a mermar los bosques en el actual África, una o varias especies primates abandonaron el
bosque y empezaron a adentrarse en la pradera. No estaban evolutivamente adaptados a este
medio, en el que se vieron obligados a competir con especies que sí estaban adaptadas a ella y
tuvieron que adoptar una estrategia evolutiva. Empezaron a desarrollar lo que hoy conocemos
como conciencia. También hubo un conflicto entre las especies primates que evolucionaron de
las que primitivamente abandonaron el bosque, quizá por efecto del cratismo (variable sicosocial
relacionada con el poder), y nosotros, el actual Homo sapiens s., exterminamos (o nos
fusionamos), con las otras especies homínidas (Neandertal por ejemplo), y por eso somos la única
especie “inteligente”. Mediante este mecanismo, el de exterminar a cualquier otra especie que
amenace con desarrollar inteligencia, cerramos la puerta a la formación de cualquier otra especie
con una capacidad cerebral capaz de desarrollar tecnología en el planeta, de manera análoga a
como el ozono en la etapa anterior, impidió la formación de otra clase de vida.

Los primates que no abandonaron el bosque, desde el gorila hasta el tití y demás, desde
entonces empezaron a disminuir en número, proceso que aún continúa, mientras los primates
inteligentes, nosotros, seguimos aumentando en número, tanto que el asunto ya se convirtió en
algo tan preocupante que se supone podría incluso hacer colapsar la civilización.

ETAPA PRESÓFICA
Los primates que empezaron a adentrarse en la pradera, para sobrevivir se vieron
obligados, no sólo a adaptarse a ella, sino también a modificar la pradera para ellos. Para esto se
vieron obligados a desarrollar lo que hoy conocemos como inteligencia. Fueron necesarios
algunos cambios biológicos, entre ellos el más relevante fue agrandar el cerebro, pues requirieron
elaborar pensamientos o ideas cada vez más complejas para poder inventar los instrumentos.
Esto, la invención de instrumentos (herramientas y armas), fue el artilugio usado para suplir la
falta de fuertes músculos y poderosas armas naturales, los elementos necesarios para la
supervivencia en la pradera, cosas que sí poseían los carnívoros y los herbívoros.


LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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Es de anotar que los instrumentos o herramientas no son un invento del primate que se
autodenomina hombre. Los chimpancés por ejemplo, usan ramas para capturar termitas, y los
gorilas fabrican esponjas masticando hojas para extraer agua de oquedades donde no les cabe el
hocico. Sin duda estas son herramientas pues en ambos casos se requiere realizar una adaptación
del objeto natural, tal como se lo encuentra, y su conversión en instrumento o herramienta.

Pero además se necesitaron otros cambios no sólo en la apariencia física. Por ejemplo, fue
necesario educar a los críos para que estos aprendieran los avances logrados por la generación
anterior, lo que dio como resultado el surgimiento del lenguaje y la cultura. Para educar los críos
fue necesario prolongar la crianza y hoy somos la especie con la crianza más prolongada. Para
esto también fueron necesarios cambios en la alimentación. De vegetarianos y comedores de
insectos y pequeños animales comenzamos a comer animales mayores, es decir hacernos
cazadores. Para esto, a su vez, los machos requirieron salir en manada a cazar. Aquí fue obligado
romper con otros comportamientos típicos de los primates. En estos el macho posee un harén
formado a colmillazo limpio, y sobre el cual ejerce total dominio. El macho gorila, por ejemplo,
sabe qué hace, en cada momento, cada hembra de su harén. Nuestros antepasados, para salir de
cacería con otros machos, tuvieron que dejar las hembras a merced de otros machos, algo
impensable por cualquier gorila que se precie de cana en dorso. Esto, salir unos machos juntos a
cazar sin matarse entre ellos por hembras, fue posible con la invención de la familia. Es decir un
mecanismo para la reproducción en donde el macho reconoce como propios los hijos de varias
hembras, cosa necesaria también para la prolongación de la crianza. El único primatico que le
puede decir „papá‟ a un macho es el humano. Los demás sólo reconocen a la madre. Esto fue
posible por la invención, sin duda por parte de la hembra, de la fidelidad (el macho humano
apenas si está aprendiendo a ser fiel). Estos cambios implicaron modificaciones biofísicas.
Apareció el himen en las hembras, quizá para demostrarle al macho que no estaba preñada al
momento de conformarse el harén, y en el macho se redujeron los colmillos, pues ya no
necesitaba liarse a colmillazos con otros machos para construir y conservar el harén, ya que
inventó, a partir del cortejo animal, lo que hoy conocemos como el enamoramiento. La cópula
pasó a ser frontal y se agrandaron las mamas de las hembras, quizá para aumentar la excitación
en el macho pues, según se supone, sustituyeron a las nalgas, parte del cuerpo con que la hembra
emitía señales que incitaban a la cópula en los períodos fértiles cuando la cópula era desde atrás.
Igualmente se agrandó el pene, quizá para facilitar la excitación en la hembra, en quien apareció
la capacidad de sentir orgasmo. En la hembra también apareció otra característica peculiar en
relación con los demás primates. La humana es la única hembra primate que es apta para la
cópula todo el tiempo. Las demás sólo copulan durante los días en que son fértiles o periodo
estral. Esta peculiaridad también parece ser una estrategia evolutiva para retener al macho. Estos
cambios facilitaron la conformación de la familia, hecho que a su vez facilitó prolongar la
crianza, y obviamente, el crecimiento del cerebro, pues también poseemos, además del pene y las
mamas, el cerebro más grande entre el orden primate.

Obviamente hubo otros cambios suficientemente conocidos. Nuestro desplazamiento se
hizo bípedo, lo que fue necesario al abandonar el bosque para dejar las manos libres y escarbar la
tierra en busca de raíces, perdiendo nuestros pies la capacidad prensil, el pulgar de la mano se
opuso a los demás dedos y se hizo rotatorio, lo que facilitó la fabricación de instrumentos, nos
hicimos lampiños, quizá para facilitar las veloces y prolongadas carreras durante el periodo de
cazadores. Pero hubo más. El instinto (si se le puede decir así), exploratorio, en los demás
primates desaparece o se reduce pronto. En nosotros permanece durante toda la vida (al menos en

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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muchas personas que siempre están aprendiendo), lo que nos permite la investigación en la edad
adulta. Aquí hemos de recordar la anécdota de Sócrates, quien a pocas horas de su muerte le
pidieron un último deseo y solicitó un maestro de flauta, pues no quería morirse sin haber
aprendido a interpretar ese instrumento. Estos asuntos de la evolución humana los plantea con
más detalle Desmond Morris en su libro “El Mono Desnudo”.

Sin embargo la conciencia no surgió de repente sino, como todo, por evolución. Los
primeros conceptos se formaron directamente de la percepción típica animal, la cual simplemente
se hizo más compleja. Al agrandarse el cerebro se pudo procesar una mayor cantidad de
información. El encontrar especies animales que fabrican herramientas mediante procesos que
parecen aprendidos, significa que la única diferencia que hay entre la percepción de una babosa y
la de quien lee estas líneas, es la cantidad de información procesada por el sistema nervioso en
una misma unidad de tiempo. Podemos incluso suponer que la conciencia, eso de lo que tan
orgullosos nos sentimos los seres humanos, no empezó a formarse cuando unos primates
abandonaron el bosque, sino hace muchos más millones de años cuando se formaron los primeros
seres vivos… o quizá incluso antes.

Decimos antes, pues podríamos suponer, que la Vida, en realidad existe desde el primer
momento del universo, aunque la “vida biológica”, la fundamentada en la macromolécula de
carbono, se haya manifestado mucho después en el planeta que somos. Esto porque, ya lo
mencionamos, de lo no-vivo no podría salir lo vivo, así como de la no-inteligente quizá no podría
salir lo inteligente. Quizá tengan razón quienes afirman que la inteligencia humana es tan sólo
una manifestación de la inteligencia divina.

La conciencia no se formó de repente, ni ocurre al tiempo. Primero somos conscientes de
algo, luego de otra cosa, y así sucesivamente, paso a paso a través de los siglos. Así por ejemplo,
empezamos a ser conscientes del fenómeno residual en las cavernas, es decir en un momento en
que ya sabíamos manipular el fuego y construir armas de gran eficacia pues la caverna tuvimos
que disputarla con el tigre dientes de sable y con el inmenso oso de las cavernas. Cuando
concienciamos este fenómeno ya la civilización estaba bastante adelantada y ya habíamos
empezado a tener conciencia sobre otras cosas desde millones de años atrás, y si vemos las
transformaciones que ha sufrido este fenómeno en menos de cien años con la irrupción del
concepto de reciclaje, comprendemos que estamos aún lejos de poder suponer que el proceso
iniciado en las cavernas esté cerca de poderse considerar terminado. Ni siquiera cuando todos los
humanos clasifiquemos los residuos estará terminado pues en ese momento comenzará en firme
la siguiente etapa: la definición del manejo residual de cada objeto desde el momento de su
diseño y fabricación.

Apenas en el siglo pasado comenzó la humanidad a tomar conciencia de la necesidad de
cuidar y proteger al medio ambiente, proceso que ni siquiera comienza a gatear. Así va
avanzando la conciencia del planeta. De problema en problema. ¿Cómo sobrevivir? Cómo
limpiar la caverna? ¿Cómo evitar el frío? ¿Cómo avanzar sin destruir el entorno? Y solucionando
los problemas con una visión animalista, conforme a la información que obtenemos a través de
los sentidos, pero avanzando siempre.

Los primeros asomos de conocimiento se construyen entonces directamente sobre los
reflejos e instintos animales. Los primates nacemos con el reflejo residual “soltar lo que sobra”

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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que proviene del reflejo de la célula de soltar el sobrante inservible y nocivo. Esos reflejos se
“juntaron” en las cavernas y se elevaron al consciente como ideas. Así debieron surgir las
primeras ideas. Después vendrían las imágenes más complejas y elaboradas. Se animaron los
objetos, se inventaron los dioses ¿o descubrieron? A partir de la elaboración de herramientas, de
la obtención de alimentos, se fue aprendiendo a domeñar el medio ambiente.

La evolución del conocimiento no es lineal, como de seguro no lo es la evolución en
general. Las pirámides de Egipto, y tantos monumentos antiguos, son prueba de que en el pasado
se manejaron tecnologías que hoy nos son desconocidas. Las tabletas de arcilla nos demuestran
que había un conocimiento que hoy asombra al tiempo que se creían cosas que hoy pareciera
estar retomándose luego de milenios de olvido.

Probablemente las explicaciones fetichistas, animistas, de los fenómenos vendrían después.
Pero las primeras imágenes, los primeros conceptos, han debido construirse como el concepto de
basura: por la presión ambiental y a partir de los reflejos y los instintos animales. No se buscaba
explicar las cosas sino reaccionar ante las presiones y las amenazas. Luego vendrían las
explicaciones animistas y surgieron explicaciones más complejas, llenas de espíritus y dioses.


Vendría luego un pensamiento que queremos sea racional. Aparecen los filósofos griegos
rompiendo con los dioses y procurando explicaciones humanas a las cosas. Así poco a poco llegó
el método científico hasta el momento actual, en que creemos que este es el único válido.

Sin embargo desde la lejana antigüedad existe otro conocimiento. El oculto, el de la
llamada Gran Ciencia. El que permitió en el pasado remoto afirmar que Todo Es Uno. El
conocimiento esotérico. El que proviene de la llamada Gran Ciencia.

Durante el proceso de evolución del pensamiento científico o exotérico se ha observado un
paso, por decirlo así, del conocimiento esotérico al exotérico. Así por ejemplo, el concepto
hermético “Todo vibra” se convirtió en exotérico cuando se descubrió el electrón y su eterno
movimiento alrededor del núcleo. Desde entonces, aunque a una piedra la veamos quieta,
sabemos que en su interior se encuentra en movimiento. Tuvo razón Hermes (si fue él quien
primero lo dijo), cuando afirmó que todo vibra. Ese conocimiento que era esotérico se convirtió
en exotérico o científico.

Sin embargo el conocimiento científico siempre ha estado influenciado por el
fragmentalismo. Apenas ahora comienza a observarse que el concepto de unicidad de lo
Existente, la visión holística de las cosas, comienza a permearlo e influenciarlo. Este libro sin
duda contribuirá a acelerar dicho proceso. Lo que se observa es la lenta unificación de los dos
tipos de pensamiento, el exotérico y el esotérico. Pero este proceso apenas si está empezando y
estos asuntos del pensamiento, pese a la invención de la imprenta, e incluso pese al desarrollo de
la Internet, son extremadamente largos si se los compara con la duración de la vida humana.


LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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ETAPA SÓFICA
En términos de tiempo evolutivo la etapa sófica apenas está empezando y por eso se
encuentra en estado germinal. Quizá sean pocas las especies propiamente sóficas que existen en
este momento de la evolución de la conciencia. Obviamente que evolutivamente el “apenas está
empezando” puede significar miles de años, e incluso más. La idea, por ejemplo, de Unicidad de
El Todo no es nada nueva y existe desde hace varios milenios, pero aún la mayoría de personas
no la han admitido. Todavía afirmar que la “naturaleza” y el “hombre” no son dos sino uno a
muchos podrá parecer extraño. Incluso más extraño aún puede parecer la afirmación que el lector
de estas letras y quien las escribió no son dos sino uno. O que la Luna, el Sol y el planeta Tierra
no son tres sino Uno. Pese a esto son muchas las personas que en todos los continentes aceptan
que “Todo Es Uno”. Ya mencionamos ideas como la teoría de la relatividad, la de expansión del
universo, la del universo como un ser vivo e inteligente. Estas quizá sean algunas de esas
especies sóficas, las cuales obran como punta de lanza de esta etapa y de las que sin duda están
derivando otras. Si la idea de unicidad de Lo Existente es el primer pensamiento sófico en surgir,
podría decirse que esta etapa habría empezado cuando se hizo esta afirmación por primera vez en
el planeta. Cuando sea aceptada por el grueso de la humanidad, hecho que probablemente ocurra
en la siguiente generación, habremos comenzado en firme el proceso de consolidación de esta
etapa pues por primera vez un concepto sófico habrá colonizado a todas las mentes individuales.
Lucubrando un poco podemos plantear la existencia de dos formas de conocimiento actual en el
mundo de las ideas. Un conocimiento estrictamente sófico que se encuentra en la mente de un
número menor de personas. Ejemplo de ello es la idea de unicidad de lo existente, y; un
conocimiento animalista, presófico avanzado, que se encuentra al borde mismo de la frontera y
que parece dirigirse hacia transformarse en sófico. Como ejemplo está el concepto de
democracia. Tiene de sófico el hecho que pretenda que todos los humanos seamos iguales, lo cual
rompe con la visión primate que se fundamenta en una sociedad estrictamente piramidal, pero por
otro lado seguimos necesitando del líder de la manada, lo cual es claramente animalista o
presófico. Todavía la manada humana no se comporta como el cardumen, que sin líder se
comporta de forma sincronizada, como si fuera un solo ser. Pero además aún la democracia no
coloniza todo el planeta. Todavía hay grandes manchas en el mapamundi sin democracia.

Por el momento la gran cantidad de conceptos existentes, aunque esto nos parezca
aberrante, pertenecen a la etapa presófica, cuyo fin ya empezó, pero aún no termina totalmente.
Aún los seres humanos no somos lo que creemos ser: seres plenamente racionales. Apenas si
estamos, evolutivamente, empezando a serlo.

¿ETAPA POSTSÓFICA?
¿Habrá alguna etapa siguiente? Es decir, desde la perspectiva evolutiva, dentro de algunos
millones de años surgirá una nueva etapa y una nueva subesfera? Conforme a lo anterior hay que
suponer que sí. Nada permite suponer que la evolución llegue a su clímax, cuando se supere la
etapa presófica y que la etapa sófica se perpetúe eternamente, o al menos mientras haya una
especie inteligente en el universo. Sin embargo, por ahora, al menos para el autor, es imposible
imaginarla. Quizá, como afirman algunos creyentes, la espiritualidad seguirá en aumento y dentro
de miles de años, o incluso millones, la siguiente subesfera esté relacionada con esto. Aparecería

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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entonces una especie espiritual que sería lo más avanzado de la evolución. Por ahora no es
posible lucubrar sobre este asunto, al menos para quien esto escribe. Lo único que se le ocurre es
que la conciencia de este universo quizá llegue a ser el Dios del siguiente cuando se culmine el
proceso de extracción de información de la materia, y lo que sepamos sea igual a Lo Real, su
cabal explicación.

Quizá la etapa sófica termine cuando podamos salvar al universo, el actual, de su
destrucción por entropía. Lo que sí puede lucubrarse y plantearse como hipótesis es que la
conciencia seguirá en aumento. Quizá nuestro cerebro ya dejó de crecer y con los milenios la
corteza cerebral no engruese, ni surja otra capa sobre esta. Quizá nuestro cerebro siga de igual
tamaño pues se supone que si fuese más grande habrían serías dificultades para el parto. Sin
embargo todo indica que no se requiere que el cerebro siga creciendo pues la conciencia seguirá
en aumento mediante el apoyo de la tecnología. Así como ocurrió cuando abandonamos el
bosque, y nuestras manos no se convirtieron en garras para competir con los carnívoros que
habían evolucionado en la pradera, ni para cazar a los veloces herbívoros, sino que se sufrieron
algunas transformaciones, como la oposición del pulgar, para convertirse en máquinas para
elaborar herramientas, y suplimos las garras con lanzas, flechas, hondas y demás artefactos de
caza, también nuestro cerebro se verá (en realidad esto ya está ocurriendo), apoyado también en
la tecnología para aumentar su capacidad de raciocinio. Basta ver lo que ha ocurrido desde la
invención del ábaco hasta la última generación de computadoras para comprenderlo. Y ni que
decir de lo que empieza a ocurrir con la Internet. Se está formando una especie de magacerebro
planetario. También es notable el diseño de máquinas que obedecen directamente órdenes del
cerebro. Este apoyo del cerebro biológico en el cerebro tecnológico, y el crecimiento constante de
la capacidad pensante, en realidad ya es un hecho, y es hasta inimaginable lo que se habrá
logrado en algunos cientos de años.

Por el momento quizá lo apremiante son cinco cosas que amenazan con regresar a la
civilización a la edad de piedra y obligar a la conciencia a empezar de nuevo: a) limpiar el
planeta de la contaminación generada por el concepto de desarrollo; b) crear una coraza
protectora del planeta que nos proteja de un golpe extraterrestre, como el que extinguió a los
dinosaurios; c) controlar el crecimiento demográfico; d) detener el desgaste del suelo y los
procesos desertizantes iniciando la recuperación de suelos fértil y la fertilización de los desiertos,
y; d) modificar el sistema de existencia vital humano para evitar el agotamiento de los recursos
planetarios y la contaminación. Todos estos proyectos están en curso aunque debemos decir que
avanzan muy lentamente. Todavía invertimos demasiados recursos en guerra y en destrucción y
no nos alcanza para la evolución y la construcción.

Debe aclararse antes de terminar este capítulo, que aunque la evolución nos parece lineal y
continua, todo indica que no es así. Las seis extinciones masivas de la vida en el planeta así lo
demuestran, como lo demuestra también la séptima extinción masiva, la actual, la que estamos
causando. Sin embargo si miramos grosso modo la evolución, la vemos lineal. Digamos que
avanza en espiral, o casi como desciende un péndulo o como se desplazan ciertos reptiles que
forman “s” al desplazarse. Tampoco la evolución cultural avanza linealmente. En ciudades como
Mohenjo Daro o Harappa existieron sistemas de alcantarillado y de recolección de residuos, pero
este avance de la cultura desapareció, no volviéndose a establecer sino milenios después. Igual
sucedió en Tenochtitlán, done también hubo recolección sistemática de residuos, e incluso su

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utilización posterior en agricultura, comportamiento racional que también desapareció y apenas si
se está empezando a retomar.


Cuando hayamos superado las cinco amenazas mencionadas (contaminación, amenaza de
choque cósmico, explosión demográfica, desertización y pervivencia depredadora), la Tierra
estará siendo mucho más dueña de su propia evolución, la nuestra, la de nosotros el planeta
Tierra. Acerquémonos ahora a lo que parece ser la función fundamental de la subesfera sófica.








































LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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CAPÍTULO VII

LA FUNCIÓN DE LA SUBESFERA
SÓFICA

abe aquí una pregunta: ¿De qué le sirve a la materia conocerse a sí misma? o ¿para qué
la materia se conoce a sí misma? Es de anotar que el universo no sólo se conoce a sí
mismo, sino que también se interviene, es decir se modifica. Esto lo realiza, al menos desde la
perspectiva del planeta tierra, a través de la mano humana. Se conoce a través del sistema
nervioso, especialmente del cerebro, y se interviene a través de la mano. Es pues el cerebro el
principal instrumento que usa la materia para conocerse, y la mano, guiada hasta ahora por el
cerebro, el instrumento que usa para modificarse. Obviamente tanto el cerebro como la mano
tienen ayuda. El cerebro para aumentar su capacidad, utiliza mecanismos como los libros, para
almacenar la información, o el ábaco, las maquinas calculadoras y los computadores, para
procesar la información. Para aumentar la capacidad de intervención de la mano se usan las
máquinas. Desde las simples, como la palanca, el tornillo, la cuña etc., hasta las más complejas
como los robots. Unos y otras son “prolongaciones” en lo externo del ser humano, por así decirlo,
tanto del cerebro como de la mano.

Volvamos a la pregunta sobre para qué se conoce la materia a sí misma. Sólo se le ocurre
al autor una cosa. Tal como creemos que empezó el universo, de seguir así, terminará “diluido”,
frío y muerto por efecto de la entropía, el fenómeno de la disipación de la energía, o colapsado
por efecto de la fuerza de gravedad. Aún no sabemos si seguiremos expandiéndonos hasta
diluirnos, o si por efecto de la gravedad el universo colapsará sobre sí mismo. El Big Crunch. Por
ahora lo que está haciendo la materia a través de la conciencia es extraer información de sí
misma, conociéndose cada vez mejor. De hecho James Lovelock afirma que la misión del
hombre es extraer información de la materia para utilizarla en beneficio del planeta.

La materia también está modificándose, cambiándose. Ya hay nuevos elementos químicos,
hemos modificado especies e incluso estamos a punto de crear nuevas especies mediante
ingeniería genética, etc. Basta ver cómo horadamos montañas, aplanamos cerros, ponemos a
producir desiertos, acabamos especies, contaminamos, creamos nuevos desiertos, etc. Esta
capacidad de modificar nos permite suponer que quizá el fin último de la conciencia sea evitar la
destrucción del universo, sea que siga expandiéndose y enfriándose, o sea que colapse sobre sí
mismo. Ya hay un ejemplo. Con el avance de la tecnología espacial, estamos trabajando en
C

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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construir un escudo protector sobre la tierra para evitar que un aerolito se estrelle con nosotros y
nos extinga tal como se supone ocurrió con los dinosaurios. Quizá esta extinción haya sido algo
positivo, porque permitió que los mamíferos progresáramos y surgiera la conciencia. Quizá la
conciencia hubiese surgido de todas formas entre alguna especie de dinosaurio. Pero lo mejor es
no pensar en ello. El autor no se imagina enamorado de una mujer con piel escamosa... las
prefiere primatianas y no reptilianas.

Bromas machistas aparte, volviendo a la pregunta con que iniciamos este capítulo, hemos
de decir que tiene serias implicaciones. Si nosotros, el soporte material de la conciencia llegamos
en algún momento del futuro a extraer toda la información contenida en la materia, y mediante la
tecnología estemos en capacidad de evitar la destrucción del universo o su colapso, o incluso si
llegamos a estar en capacidad de crear un nuevo universo, entonces estaremos al mismo nivel del
Dios creador. En otras palabras seremos dioses. Quizá al momento esto nos parezca un
pensamiento hereje o fruto de la soberbia humana. Lo cierto es que hacia tal momento parece
apuntar la evolución de la subesfera sófica. Hacia un momento, lejano por cierto, en que no habrá
secreto para la conciencia ni acto imposible para la tecnología. ¿Llegará ese momento? O por el
contrario ¿estamos condenados a ver como nos extinguimos en la disolución del universo, en su
gran colapso, o incluso mucho antes cuando se agote el combustible del sol?

¿Es esa la función de la Subesfera Sófica? ¿Salvar el universo de su aparentemente
inexorable futuro trágico? ¿Acaso no cumple ninguna función y simplemente la conciencia existe
porque un grupo, o varios grupos, de primates fueron empujados fuera del bosque por una sequía,
por un ángel armado de flamígera espada, por extraterrestres bromistas, o por primates más
grandes, y para sobrevivir se vieron obligados a exprimirse el cerebro, lo que trajo como
resultado su aumento de tamaño y el surgimiento de la conciencia?

Quizá lo mejor es no plantearnos tales preguntas cuyas respuestas pueden parecernos
lejanas en el tiempo, y pensar que ya llegará el momento de preocuparnos por tales cosas, y que
por ahora es mejor hacerlo por los niños que a diario mueren de hambre, la implementación de la
democracia en todo el planeta, la trata de blancas, el SIDA, el calentamiento global, la creciente
desertización, el hueco en la capa de ozono, el derretimiento de los páramos, la explosión
demográfica, la contaminación planetaria, los perros o los gatos abandonados, la sangrienta
tauromaquia, las absurdas costumbres de poner a pelear animales para diversión de otros más
animales, o el uso de caucheras (resorteras), por parte de niños y adolescentes, la corrupción entre
las clases altas, y muchas, pero muchas, cosas más que hemos de arreglar antes de preocuparnos
sobre lo que pasará dentro de millones de años.

Mejor acerquémonos a la conclusión.










LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

59








CAPÍTULO VIII

GRAN CONCLUSIÓN

ueda claro que existen dos grandes criterios antagónicos que se usan para entender a
Lo Existente: El de la Multiplicidad de Lo Existente y el de Unicidad de lo Existente.

El primero está aún en la Etapa Presófica. Es un concepto estrictamente animalista y aún el
dominante e imperante. Con ella percibimos a Lo Existente como conformado por múltiples
todos, o componentes, independientes entre sí, aunque algunos están relacionados. Es la adoptada
por la mayoría de personas que conformamos la humanidad en este comienzo del Tercer Milenio.

Cada criterio, obviamente, define nuestros sentimientos, pensamientos y actitudes. El de la
multiplicidad hace que existan países y fronteras, desigualdad social, países ricos y pobres. Nos
impide la unión y comprender que el prójimo soy Yo Mismo. Hace que creamos que existen unos
y otros y esto facilita las guerras pues nos impide vernos como componentes de un solo todo. Nos
dificulta el comprender que el lector no está separado del escritor, ni el alumno de maestro, etc.
Es el que nos hace suponer que el hombre está separado del entorno, al cual denominamos con la
palabra “naturaleza” y tendemos a excluirnos de ella, aunque muchos de dientes para afuera
digamos que “somos naturaleza”. Por este criterio podemos suponer que Lo Existente tiene dos
grandes componentes: el hombre y la naturaleza. Define nuestro lenguaje. Cuando decimos:
“Protejamos la naturaleza reforestando” estamos usando este criterio como como fundamento
teorético. Se encuentra en el inconsciente humano. En realidad no necesita ser enseñado pues
prácticamente nacemos con este concepto aprendido, o al menos con la predisposición biológica
a interiorizarlo de manera espontánea, tal como también nacemos con la predisposición, para
creer, por ejemplo, que la basura es una sustancia con existencia propia, independiente de la
voluntad humana. Se transmite subliminalmente de generación en generación a través del
lenguaje fragmentalista o separatista y del contenido subliminal de lo que hacemos. Cuando un
niño ve un recipiente para basura, obviamente de una sola cavidad, está recibiendo un mensaje
que proviene directamente de la época de las cavernas. Así el recipiente “le enseña”, de forma
subliminal y efectiva, que los residuos, los subproductos de las actividades son una sola cosa: “el
sobrante inservible”, conocimiento que a su vez proviene de miles de millones de años atrás,
cuando apareció la vida sobre el planeta y comenzó el intercambio de átomos a través de la
membrana biodiferenciadora.

El criterio de multiplicidad de Lo Existente es la “teoría” que nos hace percibir a la frase:
“somos habitantes del sol” como absurda, aunque seamos seres solares. Igualmente nos hace
Q

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percibir al Creador como separado de su creación y nos impide comprender que existimos es en
la Mente del Creador y no fuera de ella. El gobernante se cree separado de sus gobernados, el
maestro de sus alumnos, el padre de sus hijos, al pastor de su grey, etc. Es la idea que nos
desune, la que nos separa por el color de la tez, por la capacidad adquisitiva, por los títulos
académicos, por la religión profesada y por cualquier cosa que se nos ocurra. Incluso por haber
nacido a un lado de una línea imaginaria y no al otro. También es la que nos hace creer que la
Luna no forma parte de la Tierra o que el Sol es un astro aparte del planeta del que somos parte.
Es la “teoría” dominante y que aún define al pensamiento humano, incluidas algunas de las
ciencias que consideramos más avanzadas. Obviamente también el sentimiento y el accionar de la
mayoría de personas están definidos por este criterio o nuestra “teoría inconsciente” con que
percibimos y tratamos de entender a Lo Existente.

La otra “teoría”, el criterio de Unicidad, es más nuevo, aunque tiene algunos miles de años.
Se originó probablemente a comienzo de la Etapa Sófica, o quizá esta etapa comenzó con ella. Es
un concepto estrictamente racional. Con él podemos percibir a Lo Existente como un Todo
Único, conformado por múltiples manifestaciones apenas diferenciables. Todavía es un concepto
minoritario. Es decir que es adoptado por una minoría de personas en este comienzo del Tercer
Milenio, aunque su número crece paulatinamente. De hecho uno de los objetivos de este trabajo
es contribuir a su crecimiento. Pese a la existencia desde antiguo del criterio, quienes creemos
que “Todo Es Uno” difícilmente adoptamos una forma de actuar conforme a tal concepto y
simplemente lo decimos de dientes para afuera.

Es obvio suponer que percibir a Lo Existente con este criterio definirá nuestros
sentimientos, pensamientos y actitudes. Aceptar e interiorizar este criterio hará que haya más
equidad social pues facilitará el sentimiento de unidad, que los pueblos se unan y disminuyan los
conflictos. También que comprendamos que en realidad no hay un prójimo diferente a mí, pues
mi prójimo soy yo mismo. Con ella comprenderemos que el escritor no está separado del lector,
pues en realidad son uno. Nos permitirá entender que Lo Existente es La Naturaleza, y que el
hombre y su entorno son uno y por tanto no hay nada que le hagamos al entorno que no nos
hagamos a nosotros mismos. Nos permitirá modificar el lenguaje. Diremos, por ejemplo,
“Protejámonos reforestando” pues pensaremos diferente a como lo hemos hecho hasta hoy. Al
principio esta idea necesitará ser enseñada pues es contraria a la percepción que de Lo Existente
nos proporcionan los sentidos, pero después empezará a transmitirse subliminalmente a través del
lenguaje que se estructurará a la luz de la unicidad. Modificará la tecnología y las ciencias, tal
como las conocemos actualmente, las cuáles dejarán de ser fragmentalistas.

Con ella frases como “somos habitantes del sol” nos parecerán obvias, y nadie dirá “el
universo soy yo” pues todos sabremos que el universo somos todos. Nos hará percibir que somos
Uno con el Creador, pues sabremos que somos su manifestación. El gobernante sabrá que es Uno
con sus gobernados, el maestro que es Uno con sus alumnos, los padres que son Uno con sus
hijos.

Actualmente es la “teoría” recesiva, o en formación y aún no define al pensamiento
humano, probablemente ni siquiera de las personas que creemos en ella, pero cuando sea la
dominante, es decir cuando la acepten la mayoría de personas de un futuro, que ojalá sea lo más
cercano posible, definirá no sólo pensamientos sino también sentimientos y actitudes. Desde los
más simples, como arrojar residuos a la calle, pues sabremos que somos ciudad y que cuanto
hagamos a nuestra ciudad nos lo hacemos a nosotros mismos, hasta los más complejos, como

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

61
acabar con las fronteras imaginarias en que hemos dividido al planeta. Bueno… quien sabe
porque quedan las fronteras naturales o geofísicas.

La “teoría” de la Unicidad de Lo Existente está en constante crecimiento y superará a la de
Multiplicidad. El proceso lleva ya miles de años, pero todo indica que pronto será la teoría
dominante, aunque “pronto” sin duda significa más de una generación, incluso si se llegase a
encontrar la fórmula de la llamada Teoría de la Gran Unificación. Por lo pronto podemos adoptar
los criterios aquí mostrados, o “Teoría” de la Panesfera, para convencernos que nada esta
separado de nada y que Todo Es Uno, como dicen que nos enseñó Hermes Trimegisto. Adoptarla,
aunque por ahora solo sea de “dientes para afuera” será un gran avance de la conciencia que
terminará por modificar nuestros sentimientos y nuestros comportamientos.

Por lo pronto, quienes adoptemos este criterio, habremos de luchar contra una gran
resistencia, la cual sin duda no será poca. Esta provendrá de toda entidad humana, individual o
colectiva, que ejerza dominio sobre otra. Sea un país, una persona, una ciencia, una religión etc.
En el fondo esta resistencia provendrá del egoísmo humano, la fuerza que hemos de vencer cada
individuo o colectivo para sentirnos Uno con el pordiosero, con la prostituta, con el gamín, con el
explotador, con lo que vistan o piensen diferente, con los que llamen al Dios Único con un
nombre diferente al que “nosotros” le damos, etc. Quienes adoptemos el criterio de Unicidad De
El Todo hemos de saber que, luego de un tiempo, este concepto terminará por imponerse. Es la
Ley de la Evolución, y la Evolución, sin duda, es el “Plan del Creador”.

La pregunta ahora es: ¿quedó el lector convencido o la lectora convencida, que sólo existe
un Todo Único? El autor espera que sí. En caso de ser así entonces tiene un compromiso con el
futuro, con sus semejantes presentes y del futuro y con su otra parte, eso que llamamos el
entorno. Este compromiso es dual. Por una parte promulgar este criterio y por otra procurar
sentir, pensar, hablar y actuar conforme a él. El primero es el más fácil. Promulgar cualquier idea
es sencillo, el autor lo está haciendo con este libro. Lo difícil, lo realmente difícil, es vivir
conforme a ella. Al menos no es nada fácil amar a nuestros enemigos porque son Uno con
nosotros.

Si Todo Es Uno, si lo Existente es una continuidad indivisible con manifestaciones que
pueden parecer diferentes al ojo del observador humano entonces:

LO QUE ES A LA PARTE ES AL TODO: Nada más lógico. Si todo está unido a todo,
si nada está separado de nada, entonces no puede impactarse en la parte sin que esto repercuta en
la totalidad. Así no puede contaminarse un área y dejar al resto del planeta limpio. Así es como el
aire que quien lee tiene en los pulmones, no lo puede tener ninguno de los demás habitantes del
planeta.

EL ADENTRO ES AFUERA Y EL AFUERA ES ADENTRO: Quizá mejor sería decir
que no hay adentro ni afuera pues todo es una continuidad. No puede afectarse ni lo que parece
estar afuera, ni lo que parece estar adentro, sin afectar lo que pareciera estar al otro lado.

CUANTO ES, FUE Y SERÁ: Si nada está separado de nada, esto ha de manifestarse
también en el tiempo. Lo que es, fue y seguirá siendo, modificado o no.


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TODO ESTÁ EN TODO. Nada está lejos, nada está cerca: nada está afuera, nada está
dentro. Los residuos que arrojo lo más lejos que pueda, vuelve a mi plato en las patas de la
mosca.

Además, si Lo Existente es una continuidad indivisible:

El cerebro humano es el instrumento que utiliza el planeta para saber, para procesar su
información. La mente colectiva, la resultante de la unión de todas las mentes humanas en un
momento determinado, es la mente colectiva, la mente del planeta. Información e imagen es la
función del cerebro y de la mente;

La mano humana es el instrumento que utiliza Lo Existente para modificarse a sí mismo.
Esta intervención de la mano humana no se limita a lo biofísico. Esta obra fue escrita con las
manos, para leerla ayudan las manos, pero la intervención ocurre en la mente de quien lee. Fuerza
y movimiento es la función de la mano;

El sentir humano es el instrumento que utiliza la naturaleza para dirigir la construcción del
conocimiento y la intervención. Es lo que ha de dirigir a los otros dos en su accionar. Amor y
comprensión es la función del sentir. Quizá sea el corazón el órgano del sentir, así como el
cerebro y la mano son los órganos de la información y la fuerza.

El ser humano contiene a Lo Existente. Al aparente vacío, a lo material, a lo biótico y a lo
mental, todo el universo está contenido en él; y así mismo él está contenido en el universo.

Demos ahora un vistazo a la evolución.






















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CAPÍTULO IX

EL GRAN DILEMA DE LA
EVOLUCIÓN

e presenta un gran dilema en el proceso evolutivo. Si en la Singularidad o Átomo
Primigenio no había tiempo ni espacio pero sí información, y que esta información ha
ido aflorando en la medida que el universo evoluciona, cabría suponer entonces que la evolución
está determinada previamente. Esto genera un gran problema desde la perspectiva del hombre.
“Estaba escrito que el universo, o la Panesfera, pasaría por la etapas que ha pasado. Esto también
significaría que la existencia de cada ser humano está predeterminada. Es decir que está escrito
que Pedro Pérez, que hoy se encuentra en una cárcel condenado por asesinato, estaba
predeterminado desde que fue concebido, o desde antes incluso de ser concebido, a ser un asesino
y a que sería capturado, encarcelado y condenado. Y así cada ser humano. Gabriel García
Márquez desde que nació, o desde antes, estaba destinado a ser premio Nobel y Adolfo Hitler
estaba predestinado a desencadenar la segunda guerra mundial. Si hay un Dios Creador, se le
podría acusar de injusto si esto fuese así. El hombre, además, no tendría libertad y este sería un
concepto vano.

Por otra parte si en la Singularidad no hubiese información y Lo Existente se fue formando
aleatoriamente dentro de infinitas posibilidades. La conciencia entonces no estaba predestinada a
surgir. El ser humano existiría hoy porque hace millones de años una sardina giró a la derecha y
no a la izquierda. En este caso tampoco se podría hablar de libertad. Las subesferas que
conforman a Lo Existente evolucionarían aleatoriamente. La conciencia sería algo surgido porque
hace millones de años una sequía obligó a unos primates a abandonar su ancestral nicho boscoso
y ellos, por simple instinto de conservación, buscaron una alternativa de supervivencia en la
pradera. La conciencia sería un subproducto casual de una evolución aleatoria. Dios sí jugaría a
los dados. El hombre estaría conquistando el espacio porque alguien, alguna vez, miró hacia las
estrellas y en su mente surgió la idea de visitarlas. Tal idea se transmitiría de boca en boca, y
luego de papel en papel, hasta que fueron ocurriendo los inventos, que en este caso serían
descubrimientos, que hoy permiten los viajes hacia el espacio. Con tal criterio hoy podríamos no
estar conquistando el espacio sino viajando hacia el centro de la tierra, por ejemplo. Todo sería
fruto del azar.

¿Estaba escrito en alguna parte que en la materia surgiría la conciencia o es fruto del azar?

S

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¿Es la vida (algo bastante improbable por cierto), fruto del azar, o estaba escrito en esa
supuesta información contenida en el Átomo Primigenio que de la materia aparentemente inerte
surgiría la vida y después la conciencia? ¿Está escrito en la materia, en ese supuesto “ADN” de la
materia, la siguiente etapa de la evolución, sea cual sea esa etapa?

El autor supone que el actual desarrollo de la conciencia, o de la incipiente subesfera
sófica, no permite encontrar este tipo de respuestas. Quizá deba esperarse algunos cientos, miles
o millones de años más para encontrarlas. ¿Qué hacer entonces mientras esto ocurre?

EL CAMINO DEL MEDIO
Quizá lo más conveniente sea aceptar el camino del medio. Ni una evolución determinada
ni indeterminada. Quizá lo correcto sea aceptar ambas cosas cuando convenga. Esto no es nuevo.
Lo hacemos con la luz. Dependiendo del problema a resolver tratamos a la luz como si fuese
onda o como si fuese partícula, y así nos salimos del embrollo. Al menos así debemos hacer en
torno a las cuestiones humanas. Aceptar que el hombre es libre tiene sus ventajas, quizá más que
aceptar que no lo es. Si aceptamos que no es libre nos podríamos meter en serios problemas
políticos. Cualquier loco con poder podría creer que estaba predestinado, bien por la evolución o
bien por mandato divino, a que estaba escrito, en las estrellas o en los átomos, o donde él
quisiera, a ser dictador.

En algunos asuntos relacionados con la evolución de la materia aparentemente inerte o de
la vida, quizá lo más conveniente sea aceptar que la evolución es aleatoria, así una de las
conclusiones obligadas sea que el cuerpo del primate humano, y por ende la conciencia, surgió
porque la sardina ya mencionada giró en una dirección y no en otra, o porque hace millones de
años hubo una fuerte tormenta eléctrica en un lugar y no en otro. En otros casos quizá sea
conveniente que hay ciertos asuntos escritos o predestinados. La aparición de la materia a partir
de una nube de partículas, o la aparición de la vida a partir de la Sopa Primigenia, o de la
conciencia a partir de un ser vivo. Obviamente esto no resuelve el enigma en términos absolutos,
pero en ciertas circunstancias nos da tranquilidad. ¿Estaba o no el autor predestinado a escribir
este texto? Si estaba predestinado, el haberlo escrito no tendría ninguna gracia. Simplemente
cumpliría con lo escrito en las estrellas o el ADN o donde quiera que estuviese escrito, sin
necesidad de devanarse los sesos durante décadas. Además no tendría libertad de escoger
escribirlo o no. Igual puede decirse del lector o lectora. ¿Estaba escrito que tendría que leerlo? Si
así fuese: ¿está escrito el futuro que viene relacionado con esta lectura? Quizá el lector o lectora
lo lea y ya. Le parecerá interesante o no. Quizá se convierta en un abanderado de la idea de la
Unicidad De El Todo y dedique parte de su tiempo de ahora en adelante a propagar entre sus
congéneres que Todo Es Uno, Continuo e Indivisible. Si así fuese: ¿es libre de hacerlo o solo
cumple con una predestinación?







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EPÍLOGO

odo es uno, continuo e indivisible. Nada está separado de nada. Ni el sol de la tierra, ni
la luna de la tierra, ni los dinosaurios del perro, ni el padre de la madre, ni los padres
de los hijos, ni el gobernante de sus gobernados, ni las ideas de los antiguos filósofos, cuyos
nombres desconocemos, de las más modernas ideas, ni las hojas de los árboles entre ellas, ni el
hombre más malo del más bueno. Todo es una continuidad aunque a nuestros ojos parezca lo
contrario.

Cabe concluir entonces, que todo cuanto se haga a la parte se hace a El Todo, que cuanto
ocurre hoy tiene su fundamento en lo que ocurrió en la noche de los tiempos, y que lo que se haga
hoy repercutirá aún dentro de incontables generaciones en el futuro. Como dijo un poeta:
“tiembla una estrella cuando se roza una flor”. Bien se dice que el aleteo de una mariposa en
China produce un huracán en el caribe, que no hay esclavo en cuya familia no haya habido un
rey, y no hay rey que no descienda de esclavos, que no estamos separados de la estrella más
lejana desconocida aún para la ciencia, que lo que se haga al que percibimos como otro nos lo
hacemos a nosotros mismos, que cuando traumatizamos un niño estamos afectando también a sus
nietos, pues los traumas se heredan por generaciones.

Que “Todo Es Uno” es tan verdad como que el lector está terminando de leer esta obra, y
que esta es tan sólo una versión más de una verdad que se pregona desde los albores de la
humanidad, cuando Hermes, el Tres Veces Grande aún era hombre y no había sido considerado
un dios.

Si “Todo Es Uno” y nada está separado de nada, y estás convencido o convencida de esto,
entonces, querido lector, o querida lectora, acabas de adquirir un compromiso contigo y con el
futuro. Quizá te cueste gran dificultad vivir, sentir y pensar de acuerdo a este criterio, pero al
menos habrás de multiplicarlo, como mínimo entre aquellos que te son cercanos.

Como mínimo en tu profesión podrás aplicar el viejo axioma de “Todo Es Uno” en
cualquiera de sus formas.
2
Si eres maestro o maestra has de saber que la enseñanza habrá de
modificarse. No más enseñar biología separada de matemáticas, ni arte de las ciencias. Ya no más
“reinos de la naturaleza”, ni física separada de geografía. Enseña esta antigua verdad a la niñez y
apoya la idea de que sea formalmente enseñada en los planteles educativos.


2
Estas pueden ser: Todo está unido a todo; nada está separado de nada; lo Existente es un continuo indivisible;
todo se relaciona con todo; Etc. Hasta puedes redactar tu propia versión de esta antigua verdad.
T

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Si “Todo Es Uno” y practicas la medicina, recuerda que ya no más medicina del cuerpo
separada de la medicina de la mente, ni la curación del individuo separada de la curación de la
sociedad, ni creer más que un órgano se enferma mientras los demás continúan sanos.

Poco importa en qué trabajes o qué estudies. Si “Todo Es Uno” entonces no más medicina
separada de la política, ni astronomía separada de la psicología, ni el trabajo más humilde
separado de la labor más compleja, ni economía separada de la salud, ni el bienestar de todos
separado del bienestar de pocos, ni la salud humana separada de la salud del planeta.

Si “Todo Es Uno”, y tú querido lector o lectora, eres un patrono, entonces has de saber que
eres Uno con tu empresa y con quienes trabajan en ella; si eres asalariado, entonces has de saber
que eres Uno con la empresa para la que trabajas y con su o sus propietarios; igual si eres esposo
o esposa, pastor, rabino, sacerdote o líder. Si eres casado eres Uno con tu cónyuge, si eres
ciudadano, eres Uno con tu país; si eres habitante de un planeta, eres Uno con él, y si te calienta
una estrella, eras Uno con ella.

Si “Todo Es Uno” entonces todas las religiones conducen a lo mismo, y has de respetarlas
a todas, aunque te parezcan locas o absurdas, todas las medicinas son tan sólo fragmentos de una
más completa, todas las guerras son una sola guerra y todos los odios son el mismo odio, y
entonces todo el amor es un solo amor.

Si “Todo Es Uno” no se puede talar un árbol sin que merme el aire en los pulmones de
todos, ni aplastarse un gusano sin que se resienta todo el planeta, ni verterse un residuo, por
pequeño que sea, sin que se ensucie todo el universo, ni contaminar un río sin que se contamine
toda la sangre de todos los seres vivos que pueblen el planeta donde se encuentre dicho río.

Si Todo Es Uno, entonces tú y tu familia son Uno con la casa en que vives, con la ciudad
en que se encuentra tu casa, con el país en que está tú ciudad, con el planeta en que está tu país,
con el sistema estelar en que está ese planeta del que haces parte, y obviamente, con todo el
universo del que eres una partecita a través de la cual el universo se conoce, se siente, y
tristemente también se resiente.

Si “Todo Es Uno”, eres Uno con tu perro y con tu gato, con la ropa que cubre tu cuerpo,
con las plantas de tu jardín, con la luna que alumbra tus noches, con el ave que trina en tu
ventana, con el atardecer que alegra tu alma y con el raponero que roba tu reloj.

Si “Todo Es Uno”, entonces recuerda que igual es en lo físico, lo mental y lo social, como
diría la O.N.U., o en lo físico, lo mental y lo espiritual, como habría dicho un maestro de la
antigüedad.

Si “Todo Es Uno” entonces el Uno está en todos y tú estás en el Uno.

Si Todo Es Uno”, entonces, Tú que ahora lees eres Yo que ahora escribo.

Si “Todo Es Uno” haz tu parte para facilitar a esta Forma sófica la colonización del mayor
número de mentes posible. Difunde el concepto de unicidad a todo aquél que esté dispuesto a
escuchar, a abrir su mente a un nuevo pensamiento y un nuevo sentimiento.

Hace algún tiempo el autor leyó un interesante libro (probablemente titulado „la culpa es
de la vaca‟), donde se mencionaba que el diámetro de los motores del desaparecido transbordador

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espacial, fueron definidos hace más de dos mil años en el imperio romano. Resulta que dichos
motores debían ser transportados en tren hasta la estación de lanzamiento, y por tanto debía pasar
por debajo de puentes y por entre túneles. Pues las dimensiones de estos túneles y puentes
estaban definidas por el ancho de las paralelas del ferrocarril. Estas a su vez fueron definidas por
el ancho tradicional de las vías, las que a su vez fueron definidas, históricamente, por el ancho de
los carruajes en la Roma imperial, cuya anchura a su vez fue definida por el ancho de las grupas
de los caballos. Verdad o no, la historia plantea que no hay separatividad ni siquiera a través de
los milenios. No es casual que aún encontremos rastros de la famosa “Eva Mitocondrial” pese a
las decenas de miles de años que lleva muerta. Los diez mandamientos de la ley mosaica
aparecen ya en normas mucho más antiguas y aún las asumimos como vigentes. Y así, algunas de
nuestras costumbres actuales tienen un origen que se pierde en la noche de los tiempos.

Esto no debe detenerse en esta lectura. Quien ahora lee ha de asumir una posición frente a
lo que está leyendo. O el Todo Es Uno indivisible, o el Todo es un conjunto de cosas
independientes y diferentes entre sí. Asumida esa posición se ha de continuar viviendo conforme
a ella. Difundiéndola, defendiéndola y aplicándola.































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ANEXO

COMENTARIOS AL MARGEN

e presentan en este anexo tres preguntas: ¿un solo tiempo?; ¿el universo está vivo? y; ¿es el
universo inteligente?

¿UN SOLO TIEMPO?

Estamos acostumbrados a considerar al tiempo clasificado en pedazos. Lo medimos en
eones, milenios, siglos, años… y en segundos y milisegundos, etc. Ubicamos a los hechos Antes
y después de Cristo; el año pasado, el presente año, el mes entrante, el año que viene; Ayer, hoy o
mañana. ¿Pero hay varios tiempos o el tiempo también es uno? El autor escribe este renglón en
“este momento”, pero el lector lo lee también “en este momento”. Son el mismo tiempo pero
momentos alejados uno del otro.

Quizá ya tengas una idea al respecto. Todavía decimos “ya salió el sol”, o “ya se ocultó el
sol”, o “el sol está en lo alto”, pese a que desde antes de Pitágoras existe la idea de la tierra
girando alrededor del sol. Celebramos la Natividad de Cristo la noche del 24 de Diciembre no
porque sea la fecha del natalicio real de Cristo, sino porque en esa fecha se celebraba la fiesta del
Sol Invictus, festividad que proviene de la remota prehistoria. Encendemos fuego, o alumbrado
eléctrico la noche del siete de diciembre, no porque la madre de Cristo haya pedido que así sea,
sino porque, también desde la lejana prehistoria, se celebra un culto al fuego. En muchas partes se
manejan los residuos como si fueran una sola sustancia porque el primer ser vivo se vio en la
necesidad de expulsar el sobrante inservible... y eso ocurrió hace 3.900 millones de años.
Pareciera que hay un solo tiempo... y que este es una continuidad indivisible. Lo dividimos o
clasificamos solo como conveniencia para ubicar los hechos en cierto momento de la evolución,
pero no porque el tiempo se pueda dividir realmente. Todo indica que hay un solo tiempo
constituido por momentos que se siguen uno tras otro. Lo que es hoy tiene su causa en un ayer y,
a su vez, es causa de lo que será mañana. La noche y el día son sólo un fenómeno fruto del
movimiento de rotación del planeta pero no es algo que divida el tiempo. La división de Cronos
es un acto mental, no algo que exista fuera del hombre. Es subjetivo no objetivo. Hemos de
concluir entonces que existe un solo tiempo, y que su clasificación en pasado, presente y futuro
es más un código inventado para entenderlo, para medirlo, para ubicar los hechos en algún
momento que podamos identificar.
S

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¿EL UNIVERSO ESTÁ VIVO?

Ante esta pregunta alguien quizá diga que hasta que no podemos auscultar el corazón del
universo, y que esto solo podrá hacerse al inventarse el estetoscopio apropiado, y que aún así
hemos de encontrar primero al corazón, no podremos saber si está vivo o no. Obviamente esto no
es necesario. Nos podemos valer de un simple átomo. Sin embargo la respuesta a esta pregunta es
simple especulación del autor. Esto equivale a decir que es su creencia personal. Quien conozca
la representación común del átomo, y sepa que se lo representa como un núcleo con electrones
girando a su alrededor, quizá llegue a preguntarse ¿qué genera ese movimiento perpetuo de los
electrones alrededor del núcleo? Igualmente quizá el lector se haya preguntado ¿cómo se formó
la vida? En realidad no nos importa mucho el mecanismo. Si fue por la radiación cósmica, antes
de formarse la capa de ozono o qué. Lo que nos importa, al menos para los efectos de este
trabajo, es que de una materia aparentemente inerte, o “sin vida”, surgieron seres vivos, algunos
tan hermosos como los seres que ama quien lee. Cabe entonces una pregunta: ¿puede de lo
realmente muerto surgir algo realmente vivo? El autor considera que no. Que de lo muerto no
puede surgir lo vivo. Si tuviese razón, la única explicación para la existencia de la ”vida
biológica” en el universo, aunque sólo fuese en el planeta que llamamos tierra, y del cual
formamos temporalmente parte, sería el admitir que el universo es un ser vivo. Entonces la Vía
Láctea, el sistema solar, y el planeta tierra, así como cada átomo y partícula que forme parte del
universo, es un ser con vida. Latente, si se prefiere para hacer más comprensible la idea, pero
latente. Obligatoriamente tendría que estar vivo el universo entero. De lo contrario no habría la
forma de existencia que conocemos como lo biótico, los seres vivos que existen a partir de la
biomolécula de carbono C-H-O-N.

Sin embargo esta idea no es propia del autor. En algún libro cuyo título y autor fueron
olvidados, leyó, refiriéndose al planeta tierra, que estaba vivo. Se lo comparaba con una secoya,
el ser vivo terrestre más grande que existe. La mayor parte de este árbol, como de todo árbol, es
leña. Es decir sustancia que no puede considerarse viva pues la vida de todo árbol se concentra en
la corteza, y la leña le sirve es como soporte. Sin embargo la secoya es un ser vivo. Igual sería
con la tierra. Aunque la mayor parte es materia aparentemente-no-viva, el hecho que la biosfera,
esa pequeña franja en que se concentran los seres vivos propiamente dichos, esté viva, significaba
que el planeta está vivo. Idea semejante tiene James Loveloock. Él afirma que el planeta es un ser
vivo pues se autorregula por sí solo. Se refiere a la atmósfera, a la composición del mar, etc. Sin
embargo cabe decir que el planeta está vivo sólo porque en él hay seres vivos y de lo no-vivo no
puede salir lo vivo. Aquí simplemente llevamos la pregunta, no al planeta tierra, sino al universo,
pues el planeta forma parte de Lo Existente. Si el Universo no estuviese vivo no podría producir
seres vivos. Distinto es que los seres humanos, que apenas estamos saliendo de la etapa presófica,
consideremos que solo puede estar vivo un conjunto de átomos organizados al interior e una
membrana biodiferenciadora mediante el ADN y no consideremos la existencia de vida en otras
formas de manifestación de la materia. Veamos otra gran pregunta.

¿ES EL UNIVERSO UN SER INTELIGENTE?
El razonamiento del autor para responder esta pregunta es similar al anterior. El universo
es un ser inteligente porque de él forma parte el ser humano, y este es inteligente, o al menos está
en camino de serlo. La duda puede presentarse debido al fragmentalismo. Si consideramos al ser

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humano algo distinto al universo, quizá podamos concluir que el universo es materia no-
inteligente, incluso materia no-viva. Pero si aceptamos que Todo Es Uno, comprenderemos que
el cerebro humano, y el de todo ser inteligente que forme parte de este universo, es a la vez el
cerebro del planeta en que se encuentre, de la estrella en que se encuentre dicho plantea y del
Universo, pues la estrella donde se halle un ser inteligentes está en el Universo. En otras palabras,
cuando un ser piensa, es el Universo el que piensa. Cuando un ser aprende o investiga, es la
materia conociéndose e investigándose a sí misma.

Debido al estado evolutivo de la conciencia humana, aun no nos podemos defender de un
gran aerolito, pero estamos en camino de poderlo hacer. Aunque ya hay huellas humanas en la
Luna, ningún ser humano ha pisado Marte, pero estamos en camino de poderlo hacer. Entonces
no podemos decir que en diez o cien mil años no podamos abandonar la estrella, o que en
millones de años no estemos tratando de salvarnos, como universo, de la destrucción física por
entropía. Por esto, cada que un ser inteligente, de la estrella que sea, se procura explicar algún
fenómeno, es el universo conociéndose a sí mismo, y por tanto es el universo pensando. Cada que
un ser humano terrestre construye un pensamiento, es la estrella solar pensando, aunque el
cerebro que construye el pensamiento se encuentre a millones de kilómetros del núcleo de la
estrella solar, y también es la galaxia pensando, y el universo todo, por pequeños que podamos
parecernos con respecto a Lo Existente. Por tanto es el universo un ser inteligente, y además un
ser que se interviene a sí mismo, aunque aún la intervención de la mano humana sea muy
rudimentaria, esta capacidad de actuación seguirá aumentando a través de los millones de años.
Quizá algún día tengamos que abandonar la estrella para seguir existiendo, para seguir pensando;
quizá mucho después tengamos que construir un nuevo universo. Por ahora nos basta poder llegar
a defendernos de la posible pedrada cósmica que algún día nos amenazará y de las amenazas que
nosotros mismos hemos construido.























LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

71








APÉNDICE

EL PROYECTO ENCUENTRO

i el conocimiento humano se ha construido bajo la influencia del fragmentalismo o
criterio de multiplicidad, es obvio que debamos revisarlo y corregirlo. Sucedió igual
cuando de suponer que la tierra era plana pasamos a considerarla redonda. Hubo que revisar todo
el conocimiento que había al respecto. Se modificó desde las representaciones gráficas de la tierra
hasta el lenguaje. Tal el objetivo del Proyecto Encuentro: reconstruir el conocimiento que hemos
construido sobre Lo Existente, incluidos nosotros mismos como parte de cuanto existe, teniendo
como referencia el criterio de unicidad.

Si cuanto existe es un todo único, continuo e indivisible, entonces hemos de aceptar que la
conciencia es el instrumento que usa la materia para conocerse a sí misma. No sabemos a ciencia
cierta para qué debe conocerse la materia, pero podemos suponer que para evitar su propia
destrucción por entropía. Aceptado esto hemos de aceptar también que la función del hombre es
extraer la información de la materia para usarla y poder dirigir la evolución. Es decir para que la
evolución deje de ser inconsciente o espontánea y pase a ser consciente y voluntaria.

Cuando observamos la labor del hombre en este proceso, vemos que es con su sistema
nervioso con que construye el conocimiento. Es decir que este sistema biótico, que empezó a
formarse hace alrededor de 3.900 millones de años es el instrumento que usa la materia para
conocerse, al menos desde la estrella que llamamos sol, de la cual somos parte nosotros, el
planeta tierra. Aceptemos entonces que lo que denominamos conocimiento, ciencias,
información, etc., es decir lo que está en libros, enciclopedias y en la Internet, es el reflejo en lo
externo del hombre de la labor realizada en su interior por el cerebro. Si ser humano y planeta son
uno, en realidad es el planeta el inteligente pues el cerebro humano es el cerebro del planeta. La
mente humana es la mente de la materia.

Al seguir la observación podremos notar que la conciencia transforma a la materia a través
de la mano humana. Esto porque las herramientas y las máquinas son tan sólo prolongaciones de
la función de la mano. Si observamos una retroexcavadora abriendo una zanja, notaremos
primero la presencia de un maquinista, sin el cual la máquina no sería sino un montón de hierro y
acero. Luego podremos notar que la pala de la máquina nos recuerda una mano. Luego la pala es
la prolongación de la mano del maquinista.

S

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Al pensar en lo que sucede, notaremos entonces que la mano mecánica, manejada por las
manos del maquinista, en realidad está siendo dirigida por el cerebro de este. Máquina y
maquinista son una sola cosa. La máquina es una prolongación de la mano del maquinista la cual
amplifica su capacidad de manipulación de la materia, en este caso el material que se maneja. La
máquina y el conocimiento necesario para construirla forman parte de la tecnología, y del
conocimiento que denominamos “ciencias aplicadas”. Concluimos entonces que lo llamado
“tecnología” es el conocimiento necesario para que la conciencia realice la intervención en el
ambiente biofísico. Así sea con la mano haciendo un castillo de arena en la playa, con una pala
abriendo una zanja, con un bisturí en una cirugía, o con un acelerador de partículas en una
investigación en las profundidades de la materia.

Veamos un ejemplo real. El conocimiento “puro” sobre el agua, o la ciencia del agua, la
llamamos „hidrología‟. Creemos saber por ella, por ejemplo, como es el ciclo del agua, su
composición química, etc. También tenemos la tecnología del agua, o la ciencia aplicada del
agua, o la que usamos para transportarla, subirla, etc. La llamamos „hidráulica‟. Sin embargo,
pese a todo el conocimiento existente sobre este elemento fundamental para la vida, al agua del
planeta la estamos convirtiendo poco a poco en agua de albañal. Cada vez escasea más el agua
potable, cada vez contaminamos más la masa planetaria de agua, es decir, contaminamos el agua
que somos. Si no hay un adentro separado de un afuera, entonces cuando contaminamos el agua
externa, el agua del planeta, también contaminamos el agua interna, el agua que conforma
nuestros propios cuerpos. Nos olvidamos que las proporciones del agua tanto a nivel planetario
como a nivel corporal son extrañamente similares (70%). Contaminando el planeta nos
contaminamos a nosotros mismos ya que todo es una continuidad indivisible. No son dos aguas
sino una sola.

Sin duda algo falta. No basta con la ciencia del agua y la tecnología del agua. No basta con
prolongar en lo externo del cuerpo humano la función del cerebro y de la mano. Construir
bombas atómicas, construir lapiceros, a partir de petróleo, para ser usados una sola vez y luego
tirarlos, y muchas cosas más, son absurdos. Usar los recursos naturales para depositarlos en miles
de rellenos sanitarios regados por todo el planeta es, más que una cosa loca, una acción suicida.
Algo falta. No basta con el “conocimiento puro” y el “conocimiento aplicado” para que nosotros,
el instrumento de auto-intervención de la materia, procedamos de acuerdo a las necesidades del
planeta y de la vida. Nuestro comportamiento como componentes del planeta es absurdo. No
estamos destruyendo nuestra casa. Nos estamos destruyendo nosotros mismos pues somos el
planeta. Eso que llamamos “Tierra” no es nuestra casa, ni nuestra madre, ni nuestra nave espacial,
es el resto de nosotros, nuestro cuerpo mayor, nuestra otra parte.

Si observamos el avance de la tecnología y de los estragos en el planeta, es decir en
nosotros mismos, que con ella hemos causado, comprendemos que de seguir en esta línea
evolutiva avanzamos inexorablemente hacia nuestra propia destrucción. De seguir así pronto
seremos historia en los anales celestiales. Es obvio que algo debemos hacer y ya. ¿Qué falta para
que nos comportemos racionalmente, en bien “mío”, en bien de “Yo el planeta”?

Si tenemos la prolongación de la función cognoscente del cerebro en lo externo del
hombre, el llamado conocimiento, y las prolongaciones de la mano en las máquinas. Algo falta.
Ese algo no puede ser otra cosa que el sentir. Tenemos al agua del planeta contaminada porque
nos falla el sentimiento. No la consideramos parte nuestra¸ no nos consideramos agua. Creemos
saber que la mayor parte de la superficie del planeta está cubierta de agua y que la mayor parte de

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nuestro cuerpo es agua, pero hasta allí. Nos comportamos como si hubiese un dique entre estas
aparentemente dos aguas. Aun pareciera que no hemos comprendido que sólo hay un agua en el
planeta, y que una gota que ahora es parte del agua externa en otro momento es parte de la
interna, y en otro momento nuevamente de la externa. No hay adentro ni afuera aunque así nos
haya parecido. E igual ocurre con el aire y con el suelo. Al contaminarlos nos contaminamos.

En términos científicos no conocemos cuál es el “órgano” del sentimiento, del sentir.
Pareciera que desde siempre hemos atribuido esta facultad, la de “sentir sentimientos” la de amar
u odiar, al corazón. Supongamos que así es. Para el efecto no importa. Concluimos entonces que
hace falta algo así como la “ciencia-tecnología del sentimiento”. Hemos de prolongar en lo
externo del hombre no sólo las funciones del cerebro y de la mano, sino también la función no
fáctica del “corazón”, la de amar. Nos hace falta, además del conocimiento puro y del
conocimiento aplicado, el conocimiento del sentir. Nos hace falta el Arte, así con mayúsculas.
Ciencia del agua, hidrología, técnica del agua, hidráulica, el arte del agua… llamémoslo, mientras
lo construimos: hidrótica. Hidrología, Hidráulica e Hidrótica. Cerebro, mano y corazón;
conceptos, fuerza y sentimientos al servicio del agua del planeta, al servicio de nosotros mismos
pues somos agua. Los ríos de nuestras ciudades no se limitan a su cauce en el suelo. En realidad
su curso se prolonga por nuestras venas, verdaderos ramales del río.

Obviamente en este caso la palabra “Arte” no se refiere a las técnicas que usan los artistas
para construir belleza (colores, metales, sonidos, palabras, etc.), sino más bien a “la manera
correcta de hacer las cosas”, a la virtud y disposición para hacer algo con amor. Así como el
conocimiento usa la información, la tecnología a la fuerza bruta, este “Arte” ha de usar el “amor”.

Es necesario reclasificar el conocimiento humano. Ciencia, Técnica y Arte; cerebro, mano
y corazón. No son dos como habíamos supuesto hasta ahora. Sino tres. Cerebro, mano y corazón.
Información, fuerza y amor. El cerebro enloquece, o percibe erróneamente, y esa información
loca o errada, se aplica en la intervención porque la mano simplemente obedece. De ahí que
hagamos las cosas tan absurdas que hacemos con nosotros mismos y con nuestro futuro como
planeta. Nos falta el Arte, el Amor. Es entonces el amor, el Arte, lo que ha de dirigir al cerebro y
a la mano. Y debemos construir esa nueva rama del “saber humano”. Ciencia, Técnica y… Arte.

Actualmente el conocimiento se clasifica, por su objetivo, en puro (ciencia) y aplicado
(tecnología), y por su objeto, en ciencias físicas, bióticas y antrópicas. Quizá esta clasificación ya
no nos sirva y debamos trascenderla. Cuando estudiamos al átomo (ciencia física), estamos
estudiando al hombre porque su cuerpo es de átomos. Igual cuando estudiamos la vida (ciencias
bióticas), también estudiamos al hombre porque el cuerpo humano pertenece al subsistema
biótico animal. En un caso de emergencia un veterinario experto en primates puede atender
clínicamente a un ser humano. Quizá no lo haga por asuntos de ética, pero no porque desconozca
del cuerpo humano desde su estudio veterinario sobre primates. Esto ocurre simplemente porque
somos primates. Igual a la inversa. Un médico, practicante de una ciencia clasificada como
antrópica, de visita en un circo, puede atender perfectamente, en caso de emergencia, a un
chimpancé, ente que se supones estudia una ciencia biótica. Es obvio entonces que estamos
obligados, en este momento, a reclasificar el conocimiento. Este por su objeto clasifiquémoslo
en: Sofía (conocimiento, cerebro), Técnica (fuerza, mano) y Arte (amor, corazón), y por su
objetivo, en: Biofísicas (lo vivo y lo inerte entendidos como un todo); Socioeconómicas y
Sicosociales. Materia, Sociedad y Mente.


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Pero se requiere hacer efectiva esta clasificación. No podemos simplemente reubicar los
libros en las bibliotecas. Hay que reconstruir el conocimiento, y esos sólo puede hacerse dentro
del cerebro, dentro de la mente. Veamos desde esta perspectiva qué es lo que ha venido
ocurriendo. La materia se estudia y se interviene a sí misma a través del hombre. Sin duda es una
investigación. La materia se conoce a sí misma mediante una investigación que realiza a través
del hombre. Cuando descendimos de los árboles y nos vimos en la necesidad de construir un
nuevo conocimiento pues nos adentrábamos en un nicho donde abundaban peligros para los que
no estábamos evolutivamente preparados, comenzamos a desarrollar el cerebro, a agudizar la
observación y a analizar. Comenzó la materia a conocerse a sí misma mediante un proceso que
está muy lejos de poderse considerar terminado. Incluso, apenas si está en sus comienzos. Desde
que surgiera lo que pudiera considerarse el primer pensamiento, comenzó también en firme el
proceso de investigación que adelanta la materia sobre sí misma desde el planeta Tierra. Es
necesario aclarar esto pues la materia puede también estar estudiándose desde otra estrella, y no
solamente desde el sol.

Esta investigación cósmica ha de ser exactamente igual a cualquier investigación. En estas
primero se fragmenta el objeto a estudiar, se estudian los fragmentos, y luego ese conocimiento
se reúne en un todo. Fragmentar el objeto, estudiar los fragmentos, y luego reunir el
conocimiento obtenido. Eso es cualquier investigación. Y así mismo es la Gran Investigación. La
que adelanta la materia sobre sí misma. Comprendemos entonces que cuanto hemos hecho a la
luz del fragmentalismo, es estudiar los fragmentos de un objeto de investigación. Exactamente
eso es lo que ha hecho la materia para conocerse. Al menos desde nuestra perspectiva terrestre.
Se dividió en pedazos y estudió cada pedazo. Ahora lo que viene es reunir ese conocimiento en
un todo coherente y armónico. Luego habrá que volver a fragmentar, pero ya bajo el criterio de
unicidad. El problema es entonces: ¿cómo reunir los fragmentos?

La humanidad parece haber estado preparándose para esta labor con el surgimiento de las
ciencias de síntesis en el siglo XIX, entre ellas la ecología, así como de las ciencias humanas
como la sociología, la economía, la sicología, etc. Luego llegaron otras como biosociología o la
biopsicología. Un gran avance ocurrió en el siglo XX cuando en 1948 la ONU creó la
Organización Mundial de la Salud y postuló el Criterio Biopsicosocial, con el cual se considera
que le hombre es una entidad biológica, social y mental. Ahora hemos de ir más allá y considerar
que el planeta es una entidad biofísica, socioeconómica y psicosocial.

Reunir los fragmentos de conocimiento parece sencillo aunque lento pues llevará más de
una generación. Consiste simplemente en estudiar nuevamente los eventos o fenómenos,
conscientes de la unicidad de lo Existente, utilizando los fragmentos de conocimiento
construidos. Es decir un evento se estudia desde la perspectiva biofísica, socioeconómica y
sicosocial, entendidas estas manifestaciones como una continuidad indivisible. Por ejemplo, si
vamos a estudiar algo referente a los residuos sólidos, ya no estudiamos solamente las sustancias
residuales, sino también los recipientes en que se depositan y transportan, las normas existentes,
los conceptos con que se percibe el fenómeno, las relaciones con los residuos de las diferentes
clases sociales, los reflejos sicológicos que se utilizan, el lenguaje, la utilización final que se da a
la materia residual, etc. Todo entendido como parte de un todo mayor desconocido que se ha de
conocer. Pero además, al estudiar la historia del fenómeno, hemos de remontarnos a nuestro
pasado animal y comparar cómo manejan sus residuos los primates típicos y la diferencia con el
manejo que le damos nosotros los primates atípicos. Así conocemos el origen evolutivo del

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fenómeno. Lo que surge de este estudio es un nuevo conocimiento sobre el fenómeno residual
que podríamos denominar “integral”. Lo biofísico, lo socioeconómico y los psicosocial como
manifestaciones diferenciables de un todo indivisible.

Estudiar de esa manera el fenómeno residual permitió postular la teoría del basurismo, o de
la tendencia inconsciente a percibir y manejar las sustancias residuales como si fueran una sola
sustancia. El origen de esta tendencia es que, en el comienzo de la civilización, empezamos a
percibir el fenómeno con la percepción primate. El concepto de basura es un marco teórico
construido directamente sobre la realidad neurológica con que los primates perciben y/o manejas
sus residuos.

Si observamos un mono en un zoológico manejar sus residuos, y luego observamos el de
un niño que recién empieza a caminar, notaremos que son exactamente el mismo. Ambos
obedecen al mismo reflejo animal. Igual ocurre con personas en estado de alteración emocional,
ebriedad, locura o ausencia de patrones de conducta adquiridos en la niñez. Notaremos en la
mano el reflejo residual “soltar lo percibido como sobrante en el lugar y momento en que surge”.
El estudio del origen del fenómeno permitió concluir que el actual manejo, donde se separan los
momentos de generación con el de devolución al medio, es decir que se vence el reflejo residual
típico primate (soltar el sobrante donde surge), ocurrió en las cavernas. Fue allá donde se inventó
el manejo de los residuos, entendidos como una sustancia, en una cavidad. Significa esto también
que durante la mayor parte de la historia de la humanidad, a los subproductos residuales les
dimos un manejo estrictamente animal.

Desde entonces lo único que hemos hecho es adornar este invento cavernícola con
tecnología. La recolección casa a casa de esa supuesta sustancia única (el sobrante de las
actividades, lo que se considera que ya no sirve), se inventó en la edad media, y el relleno
sanitario, otro adorno, en el siglo XIX. Creemos en la basura porque somos primates,
construimos este concepto con la percepción primate y apenas si lo estamos empezando a
superar. Baste este ejemplo para comprender lo que hemos de hacer con todos y cada uno de los
fenómenos que logremos identificar y aislar para estudiar. La concepción hidráulica, donde se
omiten los caudales infiltrados, se formó igualmente en la prehistoria, cuando empezamos a
canalizar y desviar el agua para regar las plantas. Simplemente vimos el agua superficial, la única
que en ese momento suponíamos que nos interesaba, y así construimos esta tecnología.

Hemos de estudiar las manifestaciones biofísicas, socioeconómicas y sicosociales de los
fenómenos, considerando como “fenómeno” a un evento que es a la vez material, social y mental.
No importa si es el fenómeno residual o el paso de un cometa. Todo habrá de estudiarse
nuevamente pero con visión integral. Lo material, lo social y lo mental entendidos como un todo
indivisible.

Para realizar esto, estudiar nuevamente lo estudiado pero a la luz del criterio de unicidad,
requerimos introducir una información en el conocimiento existente. Imaginemos una hoja de
papel con limaduras de hierro en ella. Estas se encuentran organizadas en un caos, el orden más
probable. Ahora introduzcamos una información que las reorganice. Digamos acercando un imán
por debajo. Observamos que inmediatamente las partículas de hierro se reorganizan. Esto,
exactamente, guardadas las diferencias, es lo que quizá debamos hacer con el conocimiento:
introduzcamos una información en el ambiente mental de la humanidad para que el conocimiento
se reorganice. Simple.

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El autor plantea como hipótesis que se requiere introducir tres criterios. Sofía, Técnica y
Arte. Al criterio con que se agrupará al conocimiento puro, le ha denominado Ecoantroposofía,
de oikos = ámbito vital, antropo = hombre, y sofía = sabiduría, conocimiento; a la técnica, le ha
denominado Ecosofía, y; al arte le llamó Ecótica. Estos tres jamás han de ser “ciencia” sino
“criterio”. De lo contrario pasarán a ser una más en el enorme montón. Ha de evitarse que suceda
lo mismo que con la ecología. Debió ser criterio, pero la volvimos ciencia en el siglo pasado y le
creamos un gran traumatismo. Tanto que poco después hubo necesidad de clasificarla en ecología
natural y ecología humana, algo que es realmente absurdo pues en el ambiente biofísico nada está
separado de nada.

La ECOANTROPOSOFÍA puede definirse como criterio para el estudio de la conciencia
comportándose entre sus ambientes biofísico, socioeconómico y psicosocial. Materia, sociedad y
mente. Su función es cognoscente como el cerebro.

La ECOSOFÍA puede definirse como criterio para la aplicación del conocimiento
ecoantroposófico en la intervención de lo biofísico. Así como la mano no se maneja sola, salvo
en casos de anormalidades causada por enfermedades, tampoco la Ecosofía puede ser autónoma
sino que ha de estar regida por la Ecoantroposofía. Su función es manipular e intervenir en la
materia, en lo biofísico, como la mano.

La ECÓTICA puede definirse como criterio para la aplicación del conocimiento
ecoantroposófico en la intervención del sentir. Pero además esta ha de ser la que orienta la
actividad de las anteriores. Es lo que falta en la esfera del conocimiento humano. Es la hermana
trilliza que había permanecido oculta y que hemos de develar. En realidad estaba latente. Su
germen ha permanecido entre nosotros en el espíritu del arte, en la capacidad que, desde que
descendimos de los árboles tienen los artistas de construir belleza, así como también en el
concepto de ética, en la ciencia que llamamos psicología, en los conceptos sobre Dios construidos
por la teología y la ciencia esotérica. De estas surgirá la Ecótica pues son su germen. Su función
es análoga al sentir, digamos que al “corazón”.

Al introducir estos criterios en la esfera del pensamiento humano, las actuales ciencias se
reagruparán. Así por analogía a manera de ejemplo, la hidrología pasaría a agruparse alrededor
del criterio ecoantroposófico; la hidráulica alrededor de la Ecosofía, y la aún inexistente
hidrótica, alrededor de la Ecótica. Igual ha de hacerse con todo. No hay afán. Los humanos vivos
en este comienzo de siglo no veremos terminado al Proyecto Encuentro. Pero no es así
exactamente. El conocimiento actual ha de ser procesado utilizando los eventos como pretexto,
como lazo conductor.

El proceso se antoja sencillo. Con la Ecoantroposofía como estructura, se ha de revisar el
conocimiento existente. Para esto basta, usando el conocimiento actual, estudiar nuevamente los
fenómenos o eventos. Con la Ecosofía se interviene en la materia, ya sea construyendo un túnel,
enviando máquinas al espacio o realizando una delicada operación en el cerebro. Todo es
intervención en el ambiente biofísico, sea fuera o dentro del cuerpo humano. Con la Ecótica se
interviene en el sentir. La Ecoantroposofía es a la información, como la Ecosofía es a la técnica,
bien sea una nave espacial o una computadora, y la Ecótica es al amor, a los demás como a sí
mismo, pues Todo Es Uno. Hemos de repetir los estudios que ya habíamos hecho bajo la
suposición de que las cosas estaban separadas y hacerlo bajo el esquema de estos criterios,

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“sabiendo” ahora que todo está unido a todo, que no hay separatividad entre las cosas que
percibimos como separadas.

Fácil aunque algo demorado desde la perspectiva de una vida humana. Sin embargo este
cambio de pensamiento terrestre, de la multiplicidad a la unidad, ocurrirá a mucha mayor
velocidad que cualquier cambio semejante ocurrido en el pasado. El globo ya es una aldea. Pero
la velocidad estará definida no sólo por la maravillosa intercomunicación que existe, sino
también porque existe una gran predisposición a un nuevo pensamiento, al de unicidad, desde
diferentes ángulos. Veamos:

Las ciencias esotéricas aceptan la unidad de lo existente como un hecho real. Y el número
de adeptos a la Gran Ciencia crece día a día.

La física cuántica busca la fórmula del universo. Con ella demostrará que Todo Es Uno. El
hecho que la busque significa que acepta el criterio de unicidad como verdadero.

Las culturas ancestrales aceptan la Unidad de El Todo. No hay separatividad.

Las religiones orientales aceptan que Todo Es Uno.

Una tendencia ecológica vanguardista, la Ecología Profunda, acepta que todo está
relacionado con todo.

Es decir, el número de personas que aceptan el criterio de unicidad y desechan el de
multiplicidad crece día a día, y tan sólo falta un pequeño empujón para que el edificio conceptual
fragmentalista se derrumbe. Pronto se alcanzará la masa crítica, el número de humanos mínimo
que acepte la unidad de Lo Existente como para que el pensamiento terrestre se modifique. Sólo
resta diseñar los Criterios Para El Encuentro: Ecoantroposofía, Ecosofía y Ecótica.

Además de los Criterios Para El Encuentro, se requiere también construir algunos criterios
o conceptos particulares. Algunos de estos son:

CRITERIOS PARTICULARES PARA EL
ENCUENTRO
Algunos de los criterios que se requiere construir para El Encuentro son:

EVOLUCIÓN ARMÓNICA.
Definámoslo tentativamente como el conjunto de conceptos, tecnologías y sentimientos
que propenden la perpetuación y evolución de la conciencia, a la vez que de sus ambientes
biofísico, socioeconómico y sicosocial en que se manifiesta y comporta.

El concepto, o criterio, de Evolución Armónica ha de sustituir al de Desarrollo Sostenible,
cuyo fracaso después de más de treinta años de postulado es evidente, sin negar por esto su
valiosa contribución al aumento de los niveles de conciencia ambiental en el planeta.

LA PANESFERA EXISTENTE Miguel Ángel Prieto Plaza

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El criterio de Evolución Armónica ha de garantizar no el “desarrollo humano” sino la
Evolución de Lo Existente. Conciencia, vida y materia. La Evolución Armónica será, en realidad,
una etapa más de un proceso que apunta hacia un estado de la evolución que podremos
denominar de Evolución Consciente, estado del planeta, o del sistema solar, que se dará cuando
la conciencia extraiga de la materia la información suficiente para encauzar y dirigir la evolución,
al menos del planeta. El estado de Evolución Consciente es aún una utopía. Sin embargo
trascender el ya obsoleto concepto de Desarrollo Sostenible con el de Evolución Armónica, será
un gran avance en el proceso de evolución de la conciencia planetaria.

En un proceso de alimentación-retroalimentación, que quizá podría denominarse
“cibernético”, habrán de construirse otros, que a su vez contribuirán con el crecimiento del de
Evolución Armónica. Algunos de estos son:

EDUCACIÓN ARMÓNICA

La Educación Armónica será la encargada de formar a la generación que implementará el
criterio de Evolución Armónica. Habrá de ser una educación democrática, participativa, donde se
trascienda el esquema imperativo, autoritario de la educación de este comienzo de milenio, típica
primatiana. Ha de ser una educación fundamentada en el amor.

PRODUCCIÓN ARMÓNICA.

Obviamente el concepto de producción lleva implícito el de consumo y uso. Es necesario
trascender el esquema predador de utilización de los recursos planetarios. Esto exige la revisión
de todo. Desde la educación impartida a la niñez y la juventud hasta la de cada objeto, sustancia
o elemento considerado de uso o consumo, así como cada material que exista o se planee diseñar.
El concepto de “producción y consumo armónicos” presenta tres campos de acción:

PRODUCCIÓN AGROPECUARIA MEJORADORA.
Siempre, después de cada cosecha, el suelo ha de quedar mejor de lo que estaba antes de la
siembra. Partiendo de los actuales conceptos de agricultura limpia, se ha de llegar al concepto de
Agricultura Armónica, la cual requiere que cada sitio, cada finca si se quiere, ha de tener un
tratamiento acorde a su suelo en particular.

Nota: Este trabajo fue publicado bajo el título de “Agroecótica”, la cual se considera “el
arte de mejorarnos mejorando el suelo que somos”

PRODUCCIÓN INDUSTRIAL LIMPIA Y DE MÍNIMO IMPACTO.
La producción industrial necesariamente no significa contaminación. Esta proviene del
instinto predador de que se ha impregnado a la producción desde su diseño y creación.
Acercarnos paulatina pero firmemente hacia un producción industrial limpia exige muchas cosas,
estudios, intervenciones, cambios de hábitos y paradigmas. La revisión de las tecnologías, los

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materiales, las necesidades reales de los seres vivos, incluidos nosotros obviamente, la superación
del consumismo, pero sobre todo el aumento de los niveles de conciencia ambiental y social.

EXTRACCIÓN MINERA NEUTRA.
Antes de que pretendamos llegar al concepto de extracción minera de impacto neutro
hemos de llegar previamente al concepto de “Minería Urbana” o minería sin extracción o por
reconversión. Esto no es más que el reciclaje concienzudo de los minerales ya procesados y
utilizados. Para esto será necesario revisar cada objeto, sustancia o elemento que usamos en
nuestra cotidianidad actual. Extraer petróleo, convertirlo en un lapicero que sólo sirve una vez,
pues vaciado su tanque no puede recargarse, es un crimen contra el planeta y por tanto contra
nosotros mismos. Agotada la tinta todo queda convertido en “basura”. Esto, además de absurdo,
es una clara muestra de la locura que ha dirigido nuestro comportamiento como ser
presuntamente inteligente. Es decir que se requiere rediseñar y reconstruir las cosas, objetos y
sustancias que utilizamos. Quizá descubramos que podemos seguir existiendo sin necesidad de
elaborar sustancias de extrema toxicidad cuyos residuos duran activos cientos y hasta miles de
años.

Obviamente la minería neutra exige la revisión de los actuales procedimientos de
extracción de minerales. Pero algo mucho más importante es que nos exige a las personas, que
antes de hendir en el suelo una pala, o de clavar un pico en la pared de un socavón, es decidir de
forma democrática, participativa y consciente, si debemos o no, si conviene o no al hombre, a la
sociedad y al entorno, extraer o no lo que hay bajo nuestros pies.

ECONOMÍA ARMÓNICA.

Siendo el planeta tan grande, no parece muy inteligente de nuestra parte que haya gente
muriéndose por comer demasiado y otra muriendo por no tener qué comer. Algo falla en eso que
llamamos economía. Quizá sea la existencia misma de la economía la falla. Probablemente esta
situación, creada por el mismo hombre, sea una prueba de nuestro atraso evolutivo, o de lo
incipiente del desarrollo de la conciencia en el planeta. Probablemente la economía, por efecto de
la misma fuerza beligerante e intelectual que parece crecer desde los estratos inferiores de la
pirámide social, tienda a transformarse del flujo de la riqueza hacia la distribución equitativa de
los factores de bienestar. Ser de un estrato inferior no debe significar ser ignorante, o un vulgar
patán, o un mal vestido, o una persona imposibilitada para acceder al conocimiento, o no tener
posibilidades de recreación, o de conocer otras partes del mundo, o no tener acceso a la
educación, la salud o la cultura.

Probablemente el actual sistema llamado capitalista sea el más apropiado para nuestra
condición de primates, o seres que debemos organizarnos en manadas jerarquizadas, pero que nos
suponemos racionales y capaces de vencer las fuerzas animales que se manifiestas desde el
interior de cada una de nuestras células, pero que deben subordinarse al poder de la conciencia.
Quizá en la revisión debamos tener en cuenta elementos del comunismo y del socialismo, tan de
capa caída hoy día pero que si se consigue un sincretismo entre estos tres diseños, y al resultado
lo impregnamos de amor, sin duda conseguiremos un nuevo sistema económico surgido de la
fusión de estos tres grandes sistemas político-filosófico-económicos.


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Algo fundamental a tener en cuenta es que la economía, antes de ser tal, ha de ser
“ecología”. Hoy la riqueza sigue estando por encima de la ecología, aunque en poco tiempo sea
extrema pobreza, o enfermedad, o muerte.

PERVIVENCIA ARMÓNICA.

Para nadie es un secreto que vivimos y pervivimos en desarmonía entre nosotros mismos, y
con el resto del planeta. Esta situación exige que revisemos todo lo que se refiera a la
permanencia y supervivencia de la conciencia en el planeta. Algunas de estas son:

ALIMENTACIÓN.
Algo falla en esto. Sabemos por conocimiento científico, que la osteoporosis se produce en
la niñez y la juventud; los pediatras llevan varios años elevando su voz de alerta contra la
creciente epidemia de obesidad infantil, las principales causas de muerte son por inadecuada
alimentación… pero los espacios publicitarios de radio y TV están plagados de publicidad de
comida chatarra. Las estadísticas nos demuestran que comemos no para alimentarnos y
mantenernos sanos, sino para enfermarnos. Bien lo dice el aforismo naturista: “el hombre cava su
tumba con sus propios dientes”.

Los absurdos en la alimentación no son pocos. Nada más absurdo, por ejemplo, que comer
caviar… y se considera un señor plato. Y la lista no es corta. Trompa de elefante, hígados de
pavo, huevos de iguana; lengua de bisonte; aleta de tiburón… Todas acciones de gran impacto
ambiental y poco o despreciable impacto alimentario.

La revisión del asunto alimentario no ha de ser superficial. Como primates somos
vegetarianos, más exactamente frugívoros. Al menos nuestras manos son instrumentos
evolutivamente diseñados para coger frutas. Igual ocurre con nuestros dientes y el resto del
sistema digestivo. Nuestra alimentación durante la mayor parte de nuestra existencia evolutiva
han sido frutas, orugas, pequeños insectos, polluelos y cosas similares. Las carnes rojas las
pudimos comer sólo después de domeñado el fuego, y por tanto nuestros cuerpos no han sufrido
ninguna adaptación evolutiva que nos haga comedores de carne. En ese caso tendríamos garras,
nuestra dentadura sería la típica de los carnívoros, los músculos serían más fuertes y veloces,
nuestro hígado sería más grande y el intestino más corto. Nada de eso sucede y por tanto, al
comer carnes rojas, al menos sin moderación, rompemos una ley de nuestra especie. Quizá
romper esa ley sea la causa de tanta enfermedad relacionada con la inadecuada dieta del hombre
contemporáneo, es decir de usted querido lector y de quien esto escribe. Igual con la leche.
Somos la única especie mamífera que, después de destetado, sigue tomando leche. ¡Y leche de
otra especie! ¡y que tiene 4 estómagos mientras nosotros sólo uno! Entre los problemas más
notorios está el de la intolerancia a la lactosa, pero este es el de menos. Notemos como
consideramos racional el comer carne y beber leche de vacuno. Hasta consideramos
“científicamente” que no comerlos implica desnutrición y subalimentación, como se observa en
libros de texto y afiches que abundan en sitios como hospitales y planteles educativos. Este es un
paradigma que cada uno ha de revisar. En nuestra condición de primates no necesitamos ni comer
carne ni beber leche. La salud que vemos en gorilas y chimpancés silvestres es la prueba.


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Pero en el asunto alimentario la revisión ha de hacerse no solamente desde la perspectiva
de nuestra salud, sino también desde la perspectiva del planeta. Es sabido que, por ejemplo, la
cría de ganado, de donde sacamos la carne y la leche, es un serio problema ambiental, además de
exigir de acciones poco lógicas, como cultivar alimentos vegetales para alimentar animales que
después nos comernos . Ese eslabón en nuestra cadena alimenticia pareciera ser innecesario, una
gran pérdida de energía, además de los impactos negativos en el entorno y en el interno, en el
ambiente y en el cuerpo humano.

VESTIDO.
Por fortuna la costumbre de asesinar animales salvajes para fabricar abrigos que se usan
una o dos noches al año está desapareciendo, pero aún el vestido es un factor de desarmonía entre
el ser humano y su entorno. Esta desarmonía se manifiesta de diversas maneras. Desde el uso de
fibras perjudiciales para la salud, hasta el uso de costosos trajes una sola vez cuando muchos
deben permanecer con el torso desnudo mientras se seca su única camisa. El traje como símbolo
de estatus económico no parece algo muy lógico pero tampoco parece lógico la estresante
uniformidad como la del pueblo chino en los años 60 y 70. Quizá convenga convertir al vestido
en símbolo de otro tipo de estatus o condición sin que esto vaya en detrimento de la moda ni la
elegancia, pero ni la moda ni la elegancia deben ir en detrimento del hombre ni del entorno. Sin
duda hemos de crear la ética del vestido, y no se refiere esto a puerilidades como la altura de la
falda o el tamaño del escote. Se refiere a las fibras, a los costos, al impacto ambiental, al impacto
moral (favor no confundir con moralismo), y asuntos semejantes. Es una gran inmoralidad usar
pieles de animales amenazados o en peligro de extinción para un traje, por muy reina, bella o
poderosa que sea. Otro asunto que debemos solucionar en torno al vestido es el uso de cuero. Se
requiere cultivar y matar animales para obtener cuero. Por ahora estamos acondicionados tanto a
la ingesta de carne como al uso del cuero y tal matanza no representa aparentemente ningún
inconveniente. Pero la cría de ganado, para la carne, los lácteos de origen animal y el cuero,
representa un serio problema ambiental por la emisión de gases efecto invernadero. Matar focas
recién nacidas, sin cultivar y a garrotazos es algo que ha de avergonzarnos ante El Todo. Sin duda
hemos de solucionar pronto esta situación. Hemos de decidir racionalmente si se justifican ciertas
cosas por la moda y el vestido.

VIVIENDA.
Con la vivienda ocurre similar que con el vestido. La vivienda y sus moradores son uno
indivisible y por tanto la vivienda impacta en las emociones, mente y el cuerpo de sus moradores.
La revisión de la vivienda ha de hacerse desde muy diversos puntos de vista. Desde los materiales
para su construcción hasta su campo electromagnético, desde su forma hasta el tamaño de los
espacios. La vivienda habrá de revisarse desde la perspectiva del Feng Shui hasta la de la física
cuántica, pasando por la epidemiología, la psicología e incluso la neurología y la psiquiatría. La
vivienda impacta en la psique individual, familiar, comunitaria y social y por tanto es un asunto
de interés general y evolutivo el que lleguemos a encontrar las condiciones ideales de una
vivienda sana.

Es bueno para la salud mental, o no, la uniformidad de las urbanizaciones, es saludable o
no las vías rectas en las ciudades, es sano o no el hecho que existan metrópolis de decenas de
millones de habitantes.

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URBE.
La revisión de la vivienda va a la par con la revisión de nuestras ciudades. ¿Conviene a la
Evolución Armónica construir ciudades como las metrópolis de hoy o no? No es una pregunta
fácil de responder. El tamaño no es sólo una de las cosas a revisar en nuestras ciudades. El asunto
incluye desde la polución hasta el estrés, desde la salud emocional de sus habitantes hasta el
impacto en el planeta. En la ciudad han de romperse muchos paradigmas. Piense, por ejemplo
quien en este momento lee, en dónde empieza el tratamiento de las aguas residuales del núcleo
humano donde vive (pueblo, ciudad, villa, etc.)… Si pensó que en la laguna de oxidación de la
planta de tratamiento quizá tenga razón, pero más cerca de la verdad está si piensa que en el
trampa-grasas. Sin embargo más cerca de la verdad estará si piensa que en la rejilla de los
desagües de los inmuebles. Son muchos los paradigmas que hemos de superar en nuestras
ciudades. Pero antes debemos identificarlos. Así por ejemplo, si quien lee pensó que el
tratamiento de la aguas negras de las ciudades comienza al momento de adquirir los productos
que sabemos irán como residuos líquidos al desagüe, estará mucho más cerca aún de la verdad a
la pregunta de en dónde comienza el tratamiento de la aguas residuales. Recuerde el lector la
respuesta que surgió en su mente al leer la pregunta, y recuerde si el concepto se fue modificando
en la medida que el sitio preguntado se alejaba de la laguna de oxidación hata que ingresó al
interior de su vivienda… y luego al interior del supermercado. Este evento, ocurrido hace unos
segundos en la mente de quien lee, es apenas un somero ejemplo de lo que implica la revisión de
los paradigmas en nuestras ciudades. ¿Qué causa menos impacto ambiental: usar vasos
desechables construidos con elementos no biodegradables, y con insumos no renovables, que se
usarán una sola vez y luego se tirarán, o vasos que puedan ser usados una y otra vez aunque haya
que usar agua potable para adecuarlos cada vez? ¿Es realmente necesario epidémicamente usar
vasos desechables o es un riesgo más imaginario que real? Como nos imaginaremos la lista de
preguntas que tendremos que respondernos a partir de ahora no es corta. Hasta hemos de volver a
la vieja disputa que ya se creía superada, de si son mejores los más pesados o los más livianos
que el aire, que se mantuvo entre los que promovían los aviones y quienes defendían a los
dirigibles, disputa que dejó inconclusa el incendio del Hindenburg.

MATERIALES.
La ingeniería de materiales tendrá bastante trabajo en los próximos cien o doscientos años.
Hemos de revisar cada material, cada tecnología, cada procedimiento, cada cosa que hayamos
construido e incluso las que dejamos de construir. La reciclabilidad, la perpetuabilidad y la
biodegradabilidad serán las condiciones principales de los materiales que se diseñen y que
utilizaremos para fabricar nuestras herramientas y artefactos que habrán de tener condiciones
mínimas de durabilidad.

Uno de los falsos paradigmas que hemos de superar es el de la existencia de recursos
renovables y no renovables. El ejemplo del aceite de ballena es muy claro. Se supone que es un
recurso renovable pero en realidad no se está renovando porque la ballena es una especie
amenazada. Luego no todo lo que se supone renovable en realidad lo es.

TECNOLOGÍA.
Quizá la mayoría de los grandes males que amenazan a la humanidad provienen del uso
que hemos dado a la tecnología que proviene del aprendizaje de la manipulación del fuego en la

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prehistoria. Contaminación, calentamiento global, esterilización del suelo, adelgazamiento de la
capa de ozono, quizá el hueco en el campo electromagnético, etc. Todo la tecnología, de la que
tan orgullosos nos sentimos, hemos de revisarla.

Han de haber algunas tecnologías que obligadamente hemos de mantener, pese al riesgo
que implican. La que nos permitirá zambullirnos tanto en el espacio profundo como en la
profundidad de la materia; la que nos permitirá construir el “escudo protector” de la tierra contra
los choques con objetos estelares, y algunas otras. Pero aun así estas han de ser revisadas
continuamente con el fin de buscar alternativas menos sucias o mejoras. La tecnología que
permitirá la perpetuación de la conciencia y el mejoramiento continuo del planeta aún está por
diseñarse. Lo que hemos hecho desde que aprendimos a manipular el fuego hasta ahora debe
asumirse que ha sido una simple práctica y aprendizaje. Llegó el momento del examen real; llegó
el momento de diseñar una tecnología realmente inteligente y en armonía con la vida del planeta
y sus recursos. Algunas cosas no parecen lógicas. ¿Por qué no usamos los dirigibles? ¿Por qué la
energía limpia no se impulsa verdaderamente? ¿Por qué no se ha implementado el motor de
hidrógeno ya desarrollado? Sin duda una de las causas es el estado presófico en que nos
encontramos y que nos ha impedido comprender que cuanto hagamos al planeta nos lo hacemos a
nosotros mismos.

ENERGÍA.
Es uno de los trabajos más apremiantes para el ser humano. No podemos esperar hasta
quemar la última gota de petróleo para implementar las fuentes alternativas, limpias y
económicas. El uso racional de la energía y la energía limpia son apenas un sueño, algo todavía
en pañales a nivel planetario.

SOCIEDAD.
Dada nuestra condición de primates tendremos que medrar en manadas estratificadas
durante algún tiempo más. Sin embargo los impulsos animales, una vez concienciados, pueden
ser controlados por la voluntad. Ya no colgamos las calaveras de los que hemos asesinado en la
puerta de nuestras casas para mostrar a todos nuestro valor, ahora le ponemos medallas en el
pecho a quienes matan por nosotros y luego les pagamos un tiempo con el psicólogo. Y no se
puede negar que esto es un avance de la conciencia. La estratificación de nuestras manadas no
significa que los ubicados en los niveles inferiores deban ser paupérrimos y miserables. “Estrato
1” no debe significar carencias, analfabetismo, infelicidad, ignorancia, incultura, etc. Hemos de
superar la fuerte influencia de la manada primate en la sociedad humana.

Un factor que nos iguala, o que tiende a igualarnos, es ese maravilloso invento griego del
siglo VI a de C., que es la democracia y sus mejoras hasta hoy, convertida en Democracia
Participativa en algunos países. Con ella, en la medida que se mejora, las decisiones de la
sociedad son cada vez más en consenso. Cada vez más el líder de la manada comparte su poder,
en la medida que lo ganan los subyugados. De esta manera, poco a poco, nos vamos alejando del
comportamiento típico primate, donde la manada es liderada por un individuo, y nos vamos
acercando a un esquema de “anarquía racional” más parecido al comportamiento del individuo
dentro de la manada des-jerarquizada que dentro de la jerarquizada.


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Este cambio de esquema de sociedad, que viene sucediendo desde hace más de 2.500 años
3

aún no concluye en el planeta. Es mucho lo que falta. Aún la distribución de los factores de
bienestar es sumamente inequitativa. Aún hay paupérrimos en un mundo tan rico. En el seno de
nuestra sociedad aún falta mucho por revisar. Todavía hay dictadores en el planeta, otro símbolo
en extremo claro de que nos encontramos en la edad presófica.

Los anteriores son tan sólo algunos ejemplos de la Gran Revisión que hemos de dar al
conocimiento y al sentimiento. Se preguntará el lector o lectora: ¿y quién hará la revisión?
Digamos entonces que la hará una comisión de la ONU… ¿y luego qué? No se ha podido
convencer a varios países de que firmen los tratados internacionales sobre protección ambiental,
menos se los convencerá de que modifiquen sus tecnologías, o su opíparo régimen alimenticio, o
su exagerada manía por lo percibido como confort. Sin embargo el asunto no será así. La
revisión la hemos de hacer cada uno de los moradores del planeta. Democráticamente y con plena
libertad. Cuando visito al supermercado, cuando diseño una nueva cosa, una nueva
empaquetadura, cuando estoy de visita al campo, cuando adquiero un vestido, etc. Siempre
hemos de observarnos y concebir permanentemente cambios como ejercicio mental. Es decir,
imaginar cada uno el mundo ideal con que sueña, revisar lo que considere cada cual deba revisar,
y proceder luego en concordancia con las conclusiones. También puede hacerse al estudiar cada
fenómeno sin importar lo fútil o inane que parezca.

Debemos tener en cuenta que la revisión ha de hacerse a la luz del Criterio de Unicidad y
con los Criterios para el Encuentro, es decir Sofía, Técnica y Arte; cerebro mano y corazón;
información fuerza y amor; pensamiento, movimiento y sentimiento. Y como debemos suponer
que cada que se procese un asunto a través de ellos surgirá un conocimiento más integral y
holístico, cabe esperar que ese nuevo conocimiento impactará directamente en el sentir y el
pensar de las personas durante las siguientes generaciones. Al menos podemos esperar grandes
cambios en el comportamiento. No es lo mismo concebir al mundo como fragmentado a
concebirlo como un ser único.


Tales los temas que, si el Gran Arquitecto le da licencia, seguirá tratando el autor en lo que
le resta de existencia en su actual cuerpo primate.










3
Algunos la consideran mucho más antigua. Habría surgido en Mehenjo Daro algunos miles de años
antes que en Grecia. Lo suponen porque en las ruinas de estas ciudades no encuentran restos de
palacios ni templos, por lo que plantean la posibilidad que esto estuviera en manos del pueblo. Ese
habría sido el primer gobierno del pueblo para el pueblo.
(http://www.taringa.net/posts/paranormal/17513537/El-Mahabarata-la-Historia-prohibida-de-la-humanidad.html).

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NOTA DEL AUTOR

1. SOBRE LA BIBLIOGRAFÍA.

l presente trabajo no es el resultado de haberse sentado el autor a leer y documentarse
sobre si Lo Existente es un ser o muchos seres. Sin duda las lecturas realizadas fueron
importantes, pero más las vivencias del autor, en su trabajo, su ciudad y su familia.

Por esta razón no aparece una bibliografía. Puede decir el autor que para él algunos libros han
tenido más importancia que otros. Fundamental en su vida fue, por ejemplo, haber leído “el mono
desnudo” de Desmond Morris, pero también el Kybalion, que dista de ser un libro “científico”.

En este escrito se hacen pocas citas textuales, una de Bernard Campbell, tomada del libro
Ecología Humana, (Biblioteca Científica Salvat 1986). La de Gibran Jalil Gibran, antes de comenzar
el libro, y una frase del presidente de Colombia cuando transmitió, el día de su posesión, el mensaje
que le habían transmitido los hombres sabios de la Sierra Nevada de Santa Marta, y se cita la frase
final del video. “Zeitgeist” de Peter Joseph. También se hace referencia a un concepto que le
conoció a James Loveloock (el papel de hombre en la tierra es extraer la información para usarla en
beneficio del planeta” y algunos conceptos tomados del libro “el universo desbocado” del físico Paul
Davies (Biblioteca Científica Salvat 1985). Cabe destacar también el libro “Gorilas en la niebla” de
Dian Fossey y “La nueva historia de Adán y Eva” de Gunter Haaf,

Los demás conceptos a que se hace referencia son demasiado comunes para requerir ser
citados. Se los encuentra en cualquier enciclopedia. Si algo fue de ayuda es la enciclopedia Encarta.
Digamos que ahí se encuentran los conceptos a que se hace referencia a lo largo del escrito.

La falta de bibliografía en realidad no le quita validez a lo planteado. Al fin y al cabo el autor
cayó en el concepto de unicidad a partir de un trabajo fáctico, en apariencia para nada relacionado con
el asunto de que trata este escrito. Pero como bien lo dice la cita de Gibrán “en un aspecto de ti están
todos los aspectos de la existencia”, no hacen falta libros para llegar a la conclusión que Todo Es
Uno. Basta analizar nuestra propia respiración.

La idea del esquema de Lo Existente representado mediante esferas concéntricas, unas dentro
de otras surgió cuando se unieron dos imágenes mentalmente: a) haber leído la expresión “universo
burbuja”, con la que se comparaba al universo con una pompa de jabón, donde la mayor parte es aire
rodeado de una ligera película de agua y jabón. El aire representaba el vacío y la delgada película a la
materia, y; b) haber presenciado un truco circense donde el artista introducía una pompa de jabón
dentro de otra. Esas imágenes “inspiraron” la explicación de las esferas una dentro de otra, la cual me
E

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encontraba buscando. Al nombre del articulista lo olvidé, pues al momento de leerlo en realidad no le
presté mayor importancia. Tampoco recuerdo el nombre del artista que jugaba con las pompas de
jabón. Mis disculpas a estas personas.

Si en este documento se mencionaron conceptos de otros autores, es simplemente para reforzar
el planteamiento principal, pero es realmente innecesario puesto que este conocimiento, aunque se
haya leído este y muchos libros que mencionan esta idea de unicidad, sólo podrá encontrarse en el
interior, no en el exterior. Al menos así sucedió al autor. Quedó convencido luego de estudiar el
fenómeno de las “humedades en los inmuebles causados por aguas filtradas de los sistemas
domésticos de alcantarillado y que no pudieron solucionar los mismos vecinos”, y no después de leer
el Kybalion o a Helena Blavasky o luego de conocer referencias sobre la teoría de la gran unificación.
Sin embargo el autor espera que el haber leído este libro haya ayudado a quien lee, o le ayude en el
futuro, a encontrar esa verdad dentro de sí: Todo es un continuo indivisible.

2. SOBRE EL PROCESO PERSONAL.

Aclarando sobre el autor que no es un líder espiritual ni nada parecido, ni pretende serlo.
Tampoco es científico ni experto es ciencias ocultas aunque lee de ambas. Al primero que le
escuchó decir que el universo era un ser vivo fue a su padre. Al crecer leyó libros donde
encontró la idea de Unicidad de Lo Existente, sin convencerse y sin entender mayor cosa.
Algunos rodeados de complejos términos tomados del sánscrito, otros sencillos, como el
Kybalión, donde sus autores plantean que “Todo Es Uno”. En realidad no consiguió entender
cabalmente la idea. Esto, convencerse que cuanto existe es un todo único, ocurrió en su mente a
través de un trabajo cotidiano.

Durante su bachillerato realizó estudios con arcilla tratando de hacer esculturas en un
pueblo en donde no se enseñaban artes plásticas. Aprendió y durante el proceso conoció la arcilla.
La filtró, la amasó, la extrajo y transportó, etc. Llegó a pensar como arcilla. Con tal conocimiento
ingresó a trabajar como técnico de saneamiento en la Secretaría Municipal de Salud de la ciudad
de Cali (Colombia). Parte de sus funciones era la atención a las humedades causadas por las
filtraciones de los alcantarillados domésticos. Esto no lo enseñaban en la escuela. Sus
compañeros le enseñaron el método: un tapón hecho con trapos y papel, y anilina o creolina.
Consistía en abrir un foramen en el inmueble perjudicado, taponar la salida del alcantarillado del
inmueble sospechoso de causar el daño, y verter agua tinta por los sifones. Se esperaba que esta
agua coloreada, u olorosa con la creolina, brotara por el foramen que funcionaba como registro.
Este orificio en el piso quedaba exactamente adyacente a donde se manifestaba la humedad. Esto
podía ser una alcoba, la cocina, etc. Había otra hipótesis: si se tapona herméticamente la boca del
alcantarillado y luego se llena de agua y esta se verá, el agua se verá en el sifón más bajo al
llenarse la red. Se suponía que si se quedaba quieta unos minutos, la red estaba en buen estado, si
desciende, hay filtración. Era claro que la hipótesis se fundamentaba en el principio de los vasos
comunicantes de Pascal. Desde la perspectiva de la mecánica de fluidos era correcta.

Lo primero que hizo fue notar que el tapón no era perfecto pues siempre permitía la salida
de agua. Esto evitaba que la hipótesis de los vasos comunicantes funcionara. En el caso que el
alcantarillado examinado se llenara, cosa que casi nunca ocurría pues la capacidad de filtrado del

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agua era mayor que el caudal que permitía el acueducto, los propietarios se aferraban al filtrado
del tapón para negar el daño en su red. Era el miedo al impacto económico desfavorable el que
definía esta actitud pero en ese momento eso no lo sabía. Supuso que con un tapón realmente
hermético esta hipótesis funcionaría, y que ese tapón podría hacerse con arcilla. Concertó con el
propietario de una fábrica de materas que había en la ciudad para que vendiera la arcilla ya
amasada. Y funcionó el tapón. Pero no la hipótesis. Cuando se veía el agua bajar los propietarios
de los inmuebles daban cien explicaciones para no aceptar el daño. Era necesario seguir con la
tinta. Esa prueba si era inobjetable. Sin embargo en los casos difíciles, el ingeniero sanitario
responsable del programa era el encargado de decir a los usuarios: “señor, es que sobre
humedades no enseñan. Nosotros hacemos todo lo posible y con toda la voluntad pero sobre eso
no hay nada escrito”. El último recurso era decirle al usuario: “se debe instalar tubería de
drenaje”. Era la frase más temida en el programa de atención a las humedades pues era reconocer
la incapacidad para ubicar el origen del agua. Por fortuna eso pasaba muy pocas veces… ¡pero
pasaba!

Al tiempo que solucionaba los casos estudiaba el fenómeno, pero siempre desde la
perspectiva del agua y a la luz del pensamiento definido por la concepción hidráulica, pero esto
no lo sabía pues era inconsciente. Al fin y al cabo el trabajo consistía en encontrar el origen de
un agua que se comportaba por debajo de las viviendas y entre las paredes. Aparentemente nada
que ver con los seres humanos, incluido él y sus compañeros, quienes se consideraban ajenos al
fenómeno, algo que se creía estrictamente físico, estudiado por la dinámica de fluidos. Incluso la
investigación que realizaba, en los primeros años era inconsciente. Simplemente analizaba el
fenómeno hídrico. Luego sucedió un hecho notable. En un inmueble ubicado en ladera, encontró,
al destapar la caja de inspección, que la tubería no sólo estaba seca sino también llena de tierra.
Al soltar agua en la red esta salió por debajo del tubo el cual siguió seco. Se explicó lo que veía
por primera vez como causado por la exagerada pendiente y el tiempo transcurrido entre el
momento de surgimiento del daño y de su detección. Sin embargo esto llamó su atención lo
suficiente para hacer en siguientes casos, premeditadamente, un pequeño orificio al lado de la
salida de un alcantarillado. ¡Oh! Funcionaba de maravilla. Estableció el nuevo método: Un
pequeño orificio al lado del tubo, dentro de la caja de inspección, evitaba el foramen en el piso, y
el método era más rápido, eficaz y económico. Lo aplicaba junto con su compañero Alfonso
Rodríguez, pero no sabían porque funcionaba.

En otro caso realizó la “autopsia” de un alcantarillado luego de verter agua tinta. Se
levantó capa por capa. Primero la mitad superior del tubo, luego la inferior, y luego una delgada
capa de tierra. Así vio en las marcas de tinta como se había comportado el agua al verterse por los
orificios que permitían la filtración. En otro, en que se demolió la caja de inspección, penetró en
el orificio y vio algo también por primera vez: La marca del agua filtrada, debajo del tubo, en el
corte del terreno. El agua formaba una mancha en el terreno que parecía una gota invertida que
“colgaba” de la pared inferior del tubo.

Pasado el tiempo su superior inmediato le suspendió de las demás labores y lo destinó a
redactar un informe sobre los pasos a seguir en una investigación de humedades en inmuebles
causadas por filtraciones y a asesorar a sus compañeros en los casos más difíciles. Escribió el
cuerpo del trabajo pero era necesaria la introducción y explicar el fenómeno. La explicación sólo
pudo redactarla recorriendo a la literatura. Escribió el cuento: “Soy una gota de agua”. Pero
siguió pensando en otra explicación más técnica pues el cuento en realidad lo avergonzaba.


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Observó que el mismo hecho impactaba de forma diferente a la familia afectada y a la
afectadora, a los usuarios y a los funcionarios, a la comunidad y a la institución pero esos
impactos y sus reacciones provenían todos del mismo fenómeno. Las personas formaban parte
del fenómeno. Encontró que la ciencia hidráulica tenía un gran desconocimiento del
comportamiento del agua por debajo de las viviendas. Esta dificultad conceptual también
formaba parte del mismo fenómeno. Igualmente notó que en los estratos de menor poder
adquisitivo había gran permisividad y/o tolerancia a las humedades en los inmuebles y sucedía
todo lo contrario en los estratos de mayor poder adquisitivo. Las normas sobre diseño y
construcción de alcantarillado nada decían al respecto. Paulatinamente fue siendo consciente de
la unidad entre las manifestaciones del fenómeno. Todo estaba unido. Del mismo no estaba
separado ni el estudio realizado con arcilla años atrás. El asunto no era sólo físico, un asunto de la
dinámica de fluidos, sino también antrópico, un asunto de conceptos, de técnicas, de capacidad
adquisitiva, de iras y de llanto. Lo físico y lo antrópico no eran asuntos separados sino caras de la
misma moneda. Involucraba instituciones y comunidad, ciencia y tecnología, usuarios y
funcionarios, así como normas, conceptos, criterios, emociones, sentimientos, etc. Y estos
diversos componentes eran parte del mismo todo, como las caras de un dado. Eran
manifestaciones diferentes del mismo fenómeno: “humedades en inmuebles causadas por aguas
filtradas de las redes de los alcantarillados”. En realidad el fenómeno era mucho más, aunque los
funcionarios no lo sabíamos. La preocupación del propietario del inmueble afectador, dado el
impacto económico que le representaba solucionar el daño; el desespero del ama de casa del
inmueble afectado, dado que, además del daño recibido por la humedad en su pared, tenía que
abrirse un hueco en el piso de su vivienda, adyacente a la humedad, el cual podía quedar ubicado
en cualquier parte, incluso en la alcoba, y que no debía cerrarse hasta que el caso se considerara
solucionado pues era por dicho foramen por donde se definía el origen del agua y se dictaminaba
que el caso había sido solucionado; la ira del esposo por la demora en la solución; la ignorancia
de los funcionarios sobre el fenómeno físico, incluidos los ingenieros expertos en hidráulica, pues
las investigaciones debían hacerse al tanteo dada la incapacidad de la hidráulica de proporcionar
un método que pudiera considerarse sistemático; todos eran asuntos que formaban parte integral
del fenómeno. Hasta la discordia de dos viejos amigos y vecinos, por motivo de una humedad,
era parte de lo mismo. Comprendió que en materia de humedades por filtraciones nada estaba
separado de nada. Ni siquiera las viviendas pues para el agua infiltrada de las redes domésticas de
alcantarillado los límites de los predios no existen. Sólo existe el desnivel del suelo, la fuerza de
gravedad y la vía del menor esfuerzo. Así, con algo tan humilde como las humedades en los
inmuebles causadas por aguas negras provenientes de alcantarillados domésticos rotos,
comprendió que todo es un continuo indivisible, que nada está separado de nada.

Una vez convencido de la unicidad de cuanto existe, lo que siguió fue simplemente ir
“buscando pruebas” como parte de una curiosidad personal. Pero no pruebas que puedan
considerarse científicas (que no existen), o herméticas (que son en extremo incomprensibles). En
la cotidianidad de la ciudad y de la nación. Fue una labor casi inconsciente. Entonces llegó un
momento en que fue consciente de algo realmente escalofriante: si Lo Existente es uno, continuo
e indivisible, y el conocimiento humano ha sido construido con el criterio de multiplicidad,
entonces nos es obligado adelantar un proceso para revisar el conocimiento, ya que debemos
dudar de la validez de todo, pues ha sido construido con un criterio que está en vía de superación,
y la visión general que este permite de Lo Existente igualmente deberá ser también superada. Así
nació el Proyecto Encuentro, el cual empieza formalmente con este documento.


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Hoy el autor simplemente quiere compartir ese “convencimiento”. Y algo más: iniciar
formalmente El Proyecto Encuentro. Si usted, querido lector o querida lectora salió a este lado
del libro convencido o convencida que en realidad cuanto existe es un solo ser, habrá adquirido
un compromiso con usted, con el futuro, y con los humanos que aún suponen que Lo Existente es
muchas cosas diferentes y separadas. Ineludiblemente será usted uno de los participantes de este
proyecto. Verá las cosas con nuevos ojos y eso le obliga a ser lazarillo de otros que siguen ciegos
y aún no han visto que somos una manifestación indivisible de un todo único. Esta es una de sus
misiones en lo que le resta de existencia.