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LA SOCIEDAD ACCIDENTAL O EN PARTICIPACIÓN; CARACTERÍSTICAS
Y RÉGIMEN JURÍDICO COMPARADO


Arantza Martínez Balmaseda
Prof. Ayudante Doctor
Universidad del País Vasco


Sumario: I. Introducción II. Concepto III. Naturaleza jurídica IV. Elementos caracterizadores de
las cuentas en participación A. La sociedad accidental como relación interna B. Ausencia de
patrimonio común C. Aportación D. Participación en resultados prósperos y adversos E.
Ocasionalidad y permanencia V. Elementos personales de las cuentas en participación 1.
Planteamiento 2. El gestor 3. El partícipe


I. Introducción

La sociedad accidental o las cuentas en participación suponen una fórmula de
colaboración con el empresario mediante el cual una persona (partícipe) realiza una
aportación al negocio de un empresario (gestor) a cambio de participar en los resultados,
prósperos o adversos de la actividad, y permaneciendo en el ámbito interno ajeno a la
contratación con los terceros. Constituyen una institución tradicional en el ámbito del
Derecho mercantil, cuyo origen se remonta a la commenda medieval, origen de muchas
instituciones de nuestra disciplina.
Aunque el uso de esta institución ha descendido considerablemente con el
tiempo, la simplicidad y flexibilidad de esta figura, que sólo tiene una vertiente interna
u obligatoria, ha hecho que junto a su función originaria las cuentas hayan ido variando
y adaptándose a lo largo del tiempo a las nuevas necesidades que han surgido en el
tráfico económico. De esta manera, más allá de esta función tradicional de financiación
al empresario las cuentas se han revelado también como una figura flexible capaz de
adaptarse a las nuevas realidades y funciones que han surgido en la práctica jurídica.
2

Puede utilizarse como instrumento para dotar de recursos financieros a SA y SL de
forma alternativa y menos costosa al aumento de capital; también puede emplearse en la
transmisión de empresas familiares para diferenciar posiciones entre aquellos
encargados de la gestión y aquellos que reciben una participación en los resultados; o
como forma para la participación de trabajadores en la empresa. De la misma manera,
constituyen también la base de la estructura de nuevas instituciones jurídicas, sobre todo
del ámbito bancario y bursátil, por lo que la regulación de las cuentas puede resultar
aplicable de manera analógica a estas figuras.
Ello pone de manifiesto la importancia y la expansión de la figura en nuestra
disciplina y, por todo ello, el interés del estudio de la normativa de las cuentas en
participación no sólo radica en los fenómenos de cuentas propiamente dichas sino que
contribuye al mejor entendimiento de estas nuevas instituciones y a la resolución de
problemas que se pueden plantear en este ámbito. Desde esta perspectiva, son
numerosas y muy variadas las cuestiones susceptibles de encuadrarse en el estudio de
las cuentas en participación. En este trabajo pretendemos efectuar un análisis
comparado de la normativa referente a las cuentas en el ordenamiento jurídico español
y argentino centrándonos en los elementos caracterizadores de la figura.

II. Concepto

La aproximación que pretendemos llevar a cabo sobre la figura de la sociedad
accidental o de las cuentas en participación ha de comenzar con la determinación de su
concepto. Como es bien sabido, el Código de Comercio español no ofrece una
definición expresa de las cuentas en participación de donde podamos extraer los
caracteres que conforman su estructura jurídica. No existe un precepto legal del que
derive directamente tal concepto sino que el mismo ha de extraerse del conjunto del
sistema normativo previsto en los artículos 239 a 243 CCom español y de los art. 361 a
a 366 de la Ley de Sociedades Comerciales en Argentina
1
. Por ello, partiendo de estos

1
De la misma manera ocurre en el Derecho alemán que no ofrece una definición expresa de lo que debe
entenderse por cuentas en participación y ello se extrae de los parágrafos 705 BGB y 230 y 231 HGB, a
este respecto vid. K. SCHMIDT, Münchener Kommentar zun Handelsgesetzbuch, Band 3, 2 Aufl.,
München, 2007, 230, Rdn. 1 y 2; ZUTT, Grosskommentar zum Handelsgesetzbuch, Aufl., Berlin, 2004,
230, Rdn. 6.
3

preceptos, podemos definir a la sociedad en participación o a las cuentas en
participación como un contrato en la que una de las partes, denominada partícipe, se
interesa en el tráfico mercantil que realiza la otra parte en su propio nombre y bajo su
exclusiva responsabilidad, denominada gestor, mediante la realización de una
aportación al capital y participando de los resultados prósperos o adversos que arroje
dicha actividad en la proporción que determinen
2
.
Por su parte, la Exposición de Motivos de la ley de sociedades comerciales en la
caracterización de esta “sociedad” apunta los siguientes caracteres esenciales: a)
sociedad oculta b) sociedad transitoria c) para una o más operaciones determinadas
3
.

III. Naturaleza jurídica

En cuanto a su naturaleza jurídica, la sociedad accidental o las cuentas en
participación han suscitado un enorme debate en la doctrina, nacional y comparada. El
ámbito exclusivamente interno de la relación que une al gestor y al partícipe y la
ausencia de personalidad jurídica han sido sobre todo las características que han
propiciado que durante un amplio periodo la doctrina española haya calificado como un
contrato de colaboración o un contrato sui generis creándose la duda acerca de su
posible naturaleza societaria
4
. No obstante, hoy día han quedado superadas, en gran
medida, las dudas y vacilaciones que sobre su naturaleza jurídica centraron gran parte
del debate teórico de las cuentas
5
. En la actualidad la doctrina española aboga por
considerar, de manera mayoritaria, a las cuentas en participación como un ejemplo de
sociedad a la luz del concepto amplio de sociedad, Las cuentas en participación, según

2
Vid. FERNÁNDEZ DE LA GÁNDARA, “Las cuentas en participación: un ensayo de caracterización
dogmática y funcional”, Estudios de Derecho Mercantil en homenaje al Prof. Justino Duque., vol.I.,
Valladolid, 1998, p. 261 y ss; SOLÁ DE CAÑIZARES, El contrato de participación, Madrid, 1954,
p.122; GUAL DALMAU, Las cuentas en participación, Madrid, 1993, p.90 y ss.; PAZ-ARES en URÍA/
MENÉNDEZ, Curso de Derecho Mercantil, I, 2º edic., Madrid, 2006, p. 604; BROSETA/ MARTÍNEZ
SANZ, Manual de Derecho Mercantil, I, 18ºedic., Madrid, 2012, p. 323; LANGLE, Manual de Derecho
Mercantil español, I, Barcelona, 1950, p. 329 y ss.; PULGAR EZQUERRA, La declaración del concurso
de acreedores Madrid, 2005, p. 213.
3
EFRAIN H. RICHARD/ESCUTI/ROMERO, Manual de derecho societario, edit. Astrea de Alfredo y
Ricardo Depalma, Buenos Aires, 1980
4
Detrás de estas dudas y vacilaciones respecto a la naturaleza jurídica de la figura se encuentran las
distintas concepciones que acerca del concepto de sociedad conviven en nuestra doctrina.
5
En estos términos se manifiesta FERNÁNDEZ DE LA GÁNDARA, Derecho de Sociedades, vol. I,
Valencia, 2010, p. 122
4

criterio ampliamente compartido en la doctrina española, se presentan como una figura
societaria, de acuerdo también a la opinión más extendida en Derecho comparado
6.

No sucede así, en cambio, en la jurisprudencia española que considera a las
cuentas, todavía mayoritariamente, como un contrato sui generis o de colaboración de
acuerdo al concepto restringido de sociedad que mantiene. Late, pues, en el fondo de
estas consideraciones los diferentes planteamientos que sobre el concepto de sociedad
se dan en nuestra doctrina.
Nos encontramos, pues, delante de una sociedad y, además, ante la forma
primaria o básica de sociedad, al presentar únicamente los requisitos mínimos que ésta
exige. En las cuentas está presenté el fin común y la promoción en común, elementos
necesarios, como es bien sabido, en todo fenómeno societario, pero carecen de
personalidad jurídica y patrimonio común, lo que determina que califiquemos a las
cuentas como una sociedad interna. Bajo esta premisa no hay diferencias conceptuales
entre las cuentas en participación y la sociedad interna del CC (art. 1669 CC), aunque sí
presentan diferencias ambos fenómenos en cuanto a su estructura. Mientras la sociedad
civil interna es una sociedad donde cada socio contrata “en su propio nombre con los
terceros”, las cuentas en participación se caracterizan por la existencia de una relación
bilateral con dos categorías de socios, siendo el gestor el que asume las relaciones con
los terceros en nombre propio permaneciendo el partícipe ajeno a ellas. Sobre esta base
hemos concluido que las cuentas en participación constituyen la sociedad interna
específica del tráfico mercantil donde la mercantilidad y su sujeción al Código de
Comercio se basan en la actividad mercantil que ejercita el gestor en nombre propio
pero en interés común.
Respecto a la naturaleza jurídica de la sociedad accidental en el ordenamiento
argentino, se discute si esta figura constituye o no un tipo societario y se sostiene que es

6
Vid. GIRÓN, Derecho de Sociedades, I, Madrid, 1976, p. 77-79; PAZ-ARES en , “Comentario de los
artículo 1665- 1708” en PAZ-ARES, DÍEZ-PICAZO, BERCOVITZ y SALVADOR ( dirs.), Comentario
del Código Civil,II, Madrid, 1991; ÍDEM en URÍA/MENÉNDEZ, Curso de Derecho Mercantil,I, 2º
edición, Madrid, 2006, p. 604; FERNÁNDEZ DE LA GÁNDARA, “ Las cuentas en participación: un
ensayo de caracterización dogmática y funcional”, Estudios de Derecho Mercantil en homenaje al
Profesor Justino Duque, vol. I, Valladolid, 1998, p. 259 y ss; “ Escritura de constitución de una sociedad
de cuentas en participación: modelo standard y fórmulas atípicas””, RdS., nº10, p.271;
BROSETA/MARTÍNEZ SANZ, Manual de Derecho Mercantil, I, 16º edición, Madrid, 2009, p.319;
EIZAGUIRRE, Derecho de Sociedades, Madrid, 2001, p. 85; GUAL DALMAU, Las cuentas en
participación, Madrid, 1993. En el mismo sentido en la doctrina alemana, BAUMBACH/HOPT,
Handelsgesetzbuch, München, 2008, parágrafo 230, Rdn. 2; STAUB/ ZUTT, Grosskommentar zum HGB
, Berlín, 1990, parágrafo 230, Rdn.6 y 8
5

una sociedad anómala pese a su denominación como sociedad accidental o en
participación
7
. La exposición de motivos de la ley justifica la inclusión de esta figura
dentro de la Ley de sociedades como una opción de política legislativa dada su carencia
de personalidad jurídica. Esta inclusión es criticada por algunos autores que mantienen
que al no tener personalidad jurídica no se trata de una sociedad y, por tanto, no debería
regularse dentro de la ley de sociedades
8
. Los argumentos para negarle naturaleza
jurídica societaria a la sociedad en participación radican básicamente en la ausencia de
personalidad jurídica, denominación y de un fondo común ya que se entiende que toda
sociedad debe gozar de estos elementos
9
.
No obstante, hay que reseñar, que pese a negarle personalidad jurídica la propia
Ley de sociedades comerciales en su art. 366 establece que a toda cuestión no prevista
en cuanto a funcionamiento, disolución y liquidación se le aplicarán las reglas de la
sociedad colectiva en cuanto no le sean contrarias las normas de esta sección.

IV. Elementos caracterizadores de la sociedad accidental o cuentas en
participación
A. La sociedad accidental como relación interna

El carácter interno de la relación que une al gestor y al partícipe es una de las
características de las cuentas en participación o de la sociedad accidental. El gestor es el
único legitimado en las relaciones con los terceros, actuando, por ello, en nombre
propio, mientras que el partícipe permanece en una relación de carácter interno con el
gestor sin entablar relaciones con los terceros.


7
Algunos autores tampoco lo consideran una sociedad anómala ARECHA, M./GARCÍA CUERVA
H.M., Sociedades comerciales, Análisis y comentario de la Ley 19550 y complementarias, Ediciones
Depalma, Buenos Aires, 1973
8
EFRAIN H. RICHARD/ESCUTI/ROMERO, Manual de derecho societario, edit. Astrea de Alfredo y
Ricardo Depalma, Buenos Aires, 1980, p.240 y ss
9
ARECHA, M./GARCÍA CUERVA H.M., Sociedades comerciales, Análisis y comentario de la Ley
19550 y complementarias, Ediciones Depalma, Buenos Aires, 1973, p.295 y ss

6

El carácter interno de la relación que mantienen el gestor y el partícipe constituye
el primer elemento típico a mencionar de las cuentas en participación en el
ordenamiento jurídico español, de acuerdo con los artículos 241 y 242 CCom. El
primero de ellos establece la prohibición de adoptar una razón común al gestor y al
partícipe y la prohibición de usar el crédito o la solvencia patrimonial del partícipe en
las negociaciones que el comerciante lleve a cabo con los terceros; por su parte, el
artículo 242 CCom dispone que los que contraten con el comerciante que lleve el
nombre de la negociación sólo tendrán acción contra él y no contra los demás
interesados quienes tampoco la tendrán con el tercero que contrató con el gestor, a no
ser que éste haga cesión formal de sus derechos.
A través de una interpretación literal de estos artículos cabe deducir que la
relación que se establece entre el gestor y el partícipe tiene carácter exclusivamente
interno, es decir, las partes contratantes han querido establecer su vínculo como una
mera relación obligatoria sin proyección ad extra. En tal sentido, este carácter interno
supone que las partes no actúan en el tráfico bajo una denominación común hacia el
exterior. O, dicho de otra manera, las cuentas en participación carecen de personalidad
jurídica; no se crea una nueva persona jurídica que unifique al grupo cara a los terceros,
sino que la relación ha sido estructurada como una mera relación obligatoria entre
ambos socios sin proyección al exterior. Así, las cuentas en participación no pueden ser
titulares de derechos y obligaciones ni pueden adquirir y poseer bienes. No pueden tener
un patrimonio social separado, ni pueden contraer obligaciones ni ejercitar acciones
civiles ni criminales
10
.
No obstante, este carácter interno no implica que la relación entre el gestor y el
partícipe deba necesariamente tener un carácter oculto o secreto, en el sentido de que el
partícipe permanezca en completo anonimato respecto a los terceros. Es cierto que las
cuentas, en cuanto relación interna, serán normalmente secretas toda vez que
habitualmente los terceros no conocerán su existencia e incluso la posibilidad de que el
partícipe permanezca en el anonimato puede ser valorado como una de los motivos para
la celebración de las cuentas
11
. Ahora bien, ello no significa que este carácter secreto u

10
Vid., PAZ-ARES, Voz “Sociedad interna”, EJB, op.cit.,p. 6332; MÜNCHKOMM/K. SCHMIDT, HGB,
230, Rdn. 8; STAUB/ ZUTT, HGB, 230, Rdn. 9; GARRIGUES, Curso de Derecho Mercantil, op.cit., p.
120; PULGAR EZQUERRA, La declaración del concurso de acreedores, op.cit., p. 212.
11
Esta idea ha sido puesta de relieve por STAUB/ZUTT, HGB, 230, Rdn. 2 que establece que uno de los
motivos que puede impulsar a las partes a la celebración de las cuentas en participación es el anonimato
en el que puede permanecer el partícipe ya que no se exige que figure su nombre sino únicamente su
7

oculto sea un elemento esencial de la misma y que esté prohibida la mera
exteriorización de la existencia del partícipe alterando, con este hecho, la naturaleza de
la relación y surgiendo su responsabilidad hacia terceros; podemos afirmar, en tal
sentido, que aunque la relación que mantienen el gestor y el partícipe es interna, siendo
el gestor el único que actúa en el tráfico no se impide que los terceros conozcan la
existencia del partícipe. Ello se extrae, para los defensores del carácter societario, del
propio concepto de sociedad interna. Esa conclusión la podemos también extraer del
propio artículo 241 CCom
12
que, a sensu contrario, no prohíbe que el partícipe sea
conocido en el tráfico sino que lo que impide sería hacer uso del crédito o solvencia del
partícipe en el tráfico en aras a contratar con los terceros.
De esta manera, hoy en día es pacíficamente admitido que el hecho del
conocimiento por parte de los terceros de la existencia del partícipe no hace nacer su
responsabilidad frente a las deudas del gestor
13
. De hecho, aunque el partícipe no
intervenga en el tráfico mercantil con los terceros, es habitual que su existencia no
permanezca oculta frente a ellos
14
. Como hemos avanzado también, es el artículo 241
CCom, a sensu contrario, el que permitiría que la existencia del partícipe sea conocida
en el tráfico sin que ello tenga, por sí solo, consecuencia jurídica alguna. No hay, pues,
impedimento para que la identidad del partícipe sea conocida por los terceros. De
hecho, así ocurre cuando éste ha prestado algún tipo de garantía
15
sin que ello signifique
necesariamente que deba responder personalmente ante terceros de las deudas de la
actividad mercantil. Lo mismo ocurre cuando el partícipe actúa como apoderado general
del gestor, siendo ésta una opción lícita.


participación. A este respecto, no existe ningún tipo de obligación registral y ni siquiera en las cuentas
anuales del comerciante es necesario que figure su identidad sino que es suficiente que figure la
participación. De la misma manera, MÜNCHKOMM/ K. SCHMIDT, HGB, 230, Rdn. 11; GARRIGUES,
Tratado de Derecho Mercantil, op.cit., p. 186.
12
El art. 241 CComestablece
13
Vid., FERNÁNDEZ NOVOA, “Las notas distintivas de las cuentas en participación”, RDM, núm.83,
1962, p. 433; LANGLE, Manual de Derecho Mercantil, op.cit., p. 347; GARRIGUES, Tratado de
Derecho Mercantil, op.cit., p. 194; EIZAGUIRRE, Derecho de Sociedades, Madrid, 2001 p. 228; GUAL,
Las cuentas en participación, op.cit., p. 192.
14
En este sentido se manifiestan, LANGLE, Manual de Derecho Mercantil, op.cit., p.347: FERNÁNDEZ
NOVOA,” Las notas distintivas de las cuentas en participación”, op.cit.,p. 433; SERRA MALLOL, El
contrato de cuentas en participación y otras formas asociativas, Madrid, 1991, p. 725.
15
A ello se refiere PAZ-ARES, en URÍA/MENÉNDEZ, Curso de Derecho Mercantil, op.cit., p. 563;
FERNÁNDEZ DE LA GÁNDARA, “Un ensayo de caracterización dogmática y funcional”, op.cit.,p.
263; EIZAGUIRRE, Derecho de Sociedades, op.cit., p. 226.
8

Respecto a la regulación argentina en este punto, el art.362 de la ley de sociedades
establece que los terceros adquieren derechos y asumen obligaciones sólo respecto del
socio gestor, por tanto el gestor es, en principio el único responsable ilimitadamente
respecto a los terceros y el partícipe no actuará de ordinaria en el tráfico con terceros.
En esta línea, el art. 363 establece que cuando el socio gestor hace conocer los nombres
de los socios con su consentimiento, éstos quedan obligados ilimitada y solidariamente
hacia los terceros. Así aunque el tercero conozca la existencia de los socios partícipes
éstos no responden frente a terceros salvo cuando se haya dado el nombre con su
consentimiento. Por tanto, es necesaria la publicidad consentida de su participación para
que se tornen ilimitada y solidariamente obligados con los terceros a quienes se haga esa
comunicación. Los participantes no responden más que con lo aportado en el resto de
supuestos ( art. 365)
16
.

B. Ausencia de patrimonio común

J unto al carácter interno de la relación que une al gestor y al partícipe, otro de los
caracteres típicos que se le atribuyen a la sociedad en participación o cuentas en
participación es la ausencia de un patrimonio común.
Lo primero que conviene precisar es que al contemplar la posibilidad o no de un
patrimonio común en las cuentas en participación en ningún caso nos referimos a un
patrimonio de las cuentas independiente del gestor y del partícipe. Las cuentas en
participación, como acabamos de exponer, carecen de personalidad jurídica, y, no
pueden, en ningún caso, tener un patrimonio autónomo y separado del de sus partes
contratantes. Al tratarse de una relación interna no se crea un nuevo sujeto jurídico
independiente de sus miembros al que se le hace titular de derechos y obligaciones y se
le imputan las relaciones patrimoniales de la sociedad
17
. Las cuentas en participación
carecen de la personalidad jurídica y, por ello, en ningún caso pueden ser titulares de un
patrimonio.

16
En este sentido, EFRAIN H. RICHARD/ESCUTI/ROMERO, Manual de derecho societario, op.cit.,
p.240 y ss ; ARECHA, M./GARCÍA CUERVA H.M., Sociedades comerciales, Análisis y comentario de
la Ley 19550 y complementarias, op.cit, p.295 y ss
17
PAZ-ARES, Comentario del Código Civil, artículo 1665, op.cit., p. 1305; EIZAGUIRRE, Derecho de
Sociedades, op. cit., p. 77.
9


A partir de la anterior afirmación y una vez desechado que las cuentas puedan
tener un patrimonio separado, al referirnos a la posibilidad de patrimonio común en una
relación interna, en nuestro caso en las cuentas en participación, hablamos de la posible
existencia de una comunidad de bienes, es decir, el patrimonio común en las cuentas en
participación adoptaría, en su caso, la forma de un fondo común de los socios. La
comunidad de bienes se organiza como un fondo común pro indiviso de los socios
18
.
De esta manera, la comunidad de bienes es la forma característica en la que se
estructuran los bienes y derechos adscritos al fin social en la sociedad civil interna
conforme al artículo 1669 CC
19
. Así, las cuentas en participación presentan la
particularidad frente a ella de la posibilidad de atribuir a uno solo de los socios la
titularidad de los bienes y derechos adscritos al fin social
20
y ésta parece ser la forma
que, tradicionalmente, se ha venido entendiendo como característica de las cuentas en
participación. Ésta se ha considerado que era la manera de estructurar los bienes y
derechos en el ámbito de las cuentas en participación y que era una cuestión que le
diferenciaba frente a la sociedad civil interna en la que el patrimonio se estructura sobre
la base de la comunidad de bienes del Código Civil como a continuación
analizaremos
21
.

C. Aportación

La aportación se presenta también como otro de los elementos típicos y
necesarios dentro de la estructura de la sociedad accidental o cuentas en participación

18
Véase ampliamente a este respecto la obra de MIQUEL en ALBALADEJO (Dir.), Comentarios al
Código Civil y Compilaciones Forales, tomo V, vol. II, Madrid, 1985, art. 392, p. 1-59.
19
Junto a esta comunidad ordinaria regulada en el Código Civil, se alude, en algunas ocasiones, a la
comunidad en mano común o la llamada comunidad germánica como forma de estructurar el patrimonio
en las sociedades externas e, incluso, en las sociedades internas. Sin embargo, ésta no representa una
categoría en nuestro ordenamiento positivo por lo que debemos rechazar esta posibilidad. Para más
consideraciones en torno a la comunidad en mano común ver EIZAGUIRRE, “La subjetivación de las
sociedades de personas”, RdS, nún.14, año2000-1., p. 90 y siguientes; PAZ-ARES en PAZ-ARES/DÍEZ-
PICAZO/ BERCOVITZ/ SALVADOR (Dirs.), Comentario del Código Civil, II, Madrid, 1991, artículo
1669, p. 1375.
20
Vid. PAZ-ARES, Comentario del Código Civil, artículo 1669, op.cit., p. 1374.
21
En el ordenamiento argentino la sociedad accidental se caracteriza también por la ausencia de
patrimonio común,vid. ARECHA, M./GARCÍA CUERVA H.M., Sociedades comerciales, Análisis y
comentario de la Ley 19550 y complementarias, op.cit, p.295 y ss

10

que presenta el Código de Comercio español y la Ley de Sociedades Comerciales
argentina. Este requisito aparece en el artículo 239 del CCom que dispone que “podrán
los comerciantes interesarse…contribuyendo para ellas con la parte de capital que
convinieren...” y en el art. 361 de la ley de sociedades comerciales de Argentina que
dispone que “su objeto es la realización de una o más operaciones determinadas y
transitorias, a cumplirse mediante aportaciones comunes…”. De esta manera, la
aportación se convierte en un elemento necesario en el sentido de que la prestación
patrimonial a efectuar se presenta como elemento obligatorio para calificar a la relación
de cuentas en participación. Así lo establece el Tribunal Supremo en su Sentencia de 26
de enero de 2006 que afirma que “...si bien se mostró indeciso en principio sobre su
eficacia, al no constar especificadas las aportaciones, tanto del gestor como del
partícipe, que es elemento esencial del contrato de cuenta en participación...”
22
.
Así, tanto el gestor como el partícipe deberán contribuir al capital con su
aportación. La del gestor, de ordinario, consistirá en la gestión del negocio, sin perjuicio
de que pueda realizar también otro tipo de aportaciones al capital y respecto al partícipe
una amplia gama de bienes y derechos serán susceptibles de aportación.

D. Participación en resultados prósperos y adversos

Del tenor literal del art. 239 CCom español del que se deduce la necesidad de que
las partes participen tanto en las ganancias
23
como en las pérdidas de la actividad, no
pudiendo ser éstas objeto de exclusión sin desnaturalizar el tipo
24
. Esta conclusión ha de

22
A este respecto, la SAP La Coruña de 31 de mayo de 2001 establece que “no se probó la realidad del
contrato de CP; ni siquiera se dijo en qué consistiría la aportación...elemento esencial de este tipo de
contrato...”.
23
DÍEZ-PICAZO, “Los pactos leoninos en el contrato de sociedad”, Estudios jurídicos en homenaje al
Profesor Federico de Castro, I, Madrid, 1976, p. 575.
24
Este elemento de las cuentas no se presenta así en otros ordenamientos de nuestro entorno. En tal
sentido, en el ordenamiento alemán, el parágrafo 231 HGB permite expresamente excluir al partícipe de
las pérdidas. Sin embargo, dicha posibilidad de exclusión tiene una explicación histórica en cuanto que
proviene de una norma del ADHGB. El hecho de prever esta posibilidad es para establecer de manera
expresa que, aunque no haya participación en pérdidas, podríamos estar ante unas cuentas en
participación y no ante un contrato parciario del que, en principio, esta exclusión en las pérdidas podría
ser un indicativo. Ésta es también la solución que adopta el ordenamiento italiano, en el que cabe el pacto
de exclusión en las pérdidas y ganancias a través de sus artículos 2549, 2553 y 2554 del Código Civil.
Así, MÜNCHKOMM/ K. SCHMIDT, HGB, 230, Rdn.1. De la misma manera, se defiende también que
puede limitarse la participación tanto en las ganancias como en las pérdidas del gestor. Se entiende que
sobre todo se dará en supuestos en los que el partícipe sea el socio capitalista y el gestor tenga una
11

extenderse analógicamente a los supuestos en los que, aun no habiendo exclusión total
de las pérdidas o de los beneficios, la distribución del resultado fijada por las partes
resulte, en cierto modo, equivalente a una exclusión total.
Ello se entiende en el caso de las ganancias, desde el momento en que en las
cuentas en participación existe una finalidad lucrativa; el fin común de las partes de
obtener el máximo de ganancias a través de la actividad del gestor, comúnmente
aceptada, determina que la participación en ganancias resulte esencial no siendo acorde
al modelo legal su exclusión. De la misma manera respecto a las pérdidas, es difícil
imaginar que se pueda alterar la participación en el riesgo de la actividad del gestor sin
desnaturalizar la relación.
No obstante, ello no significa que no pueda limitarse tanto la participación en
ganancias como en las pérdidas, siempre y cuando, esta limitación no equivalga, de
facto, a una exclusión total. De esta forma, resultaría admisible una limitación de la
participación en los resultados de la actividad del gestor sin que ello condujera por sí
solo, a alterar la calificación de las cuentas. Así, es un supuesto acorde al modelo legal
la exclusión en cierta parte de las ganancias; el pacto que implique una eventual
exclusión de la participación en ganancias; o la exclusión de la participación en el
beneficio de operaciones concretas o partes separadas del negocio mercantil
25
.
Partiendo de estas afirmaciones, se entiende que existen cuentas en participación
cuando la participación en ganancias y pérdidas viene determinada por los resultados
comerciales no pudiendo calificarse la relación como tal, en los supuestos en los que la
compensación lo constituye una cantidad fija o un pago de intereses de la aportación
con independencia de que el negocio haya arrojado o no beneficios. Una compensación
de tal naturaleza no puede equipararse a la participación en ganancias al no
corresponderse con el riesgo de la empresa
26
.


posición aproximada a un mandatario. Más ampliamente STAUB/ ZUTT, HGB, 230 Rdn. 18 y 231 Rdn.
10 y 14.
25
STAUB/ZUTT, HGB, 231, Rdn. 9; Para un análisis más detallado acerca de la admisiblidad o no de de
una variedad de pactos sobre ganancias, CAPILLA en ALBALADEJO (Dir.), Comentario al Código
Civil, art. 1691 CC, op.cit., p. 411. Respecto a la consideración de algunos pactos relativos a las pérdidas
ÍDEM, p. 416 y ss. Sobre la progresiva restricción de la libertad de los socios sobre los pactos de
exoneración de pérdidas, ÍDEM, p. 414 y 415.
26
Vid., STAUB/ ZUTT, HGB, 230, Rdn.17.
12

Resultaría también admisible el establecimiento de una cantidad fija siempre a
cuenta de beneficios futuros porque, de lo contrario, equivaldría a una exclusión de las
pérdidas. Y de la misma manera se acepta como válido el establecimiento de una
cantidad fija siempre y cuando ella represente un mínimo que luego deba completarse si
los beneficios superan cierta cantidad. Se estima lícito también que la participación del
partícipe en las ganancias sólo se haga efectiva siempre y cuando los beneficios superen
determina cantidad así como el hecho de establecer una cantidad máxima como tope de
la participación en ganancias de las partes. En todos estos casos se entiende que se
produce el reparto de ganancias en el sentido que exige el Código de Comercio
27
.
De la misma manera, la existencia de un derecho de crédito sobre la aportación
desnaturalizaría también la participación en pérdidas y, consiguientemente, la estructura
de las cuentas en participación.

E. Ocasionalidad y permanencia

El modelo legal parte de unas cuentas en participación de carácter ocasional
según se desprende del art. 243 CCom y del art. 361 de la ley de sociedades comerciales
de Argentina que establece que “su objeto es la realización de una o más operaciones
determinadas y transitorias…”, manteniéndose, así, uno de los rasgos tradicionalmente
presentes en la figura desde sus orígenes.
La ocasionalidad de las operaciones ha sido una de las características tradicionales
de la figura que se ha puesto de manifiesto en la denominación que las cuentas han
recibido en distintos momentos de su evolución en el ordenamiento español, si bien en
ninguna de esas etapas ha constituido un requisito esencial de la misma
28
. De esta
manera, en la doctrina francesa se conoció a las cuentas con el nombre de societé
momentanée, aunque sólo era una de las modalidades posibles que podían revestir las
cuentas en el tráfico
29
. En nuestro ordenamiento, la regulación que el Código de

27
En este sentido se manifiestan en la doctrina alemana aunque sus consideraciones resultan plenamente
trasladables al ámbito de nuestra regulación, STAUB/ ZUTT, HGB, 230, Rdn.17; K.SCHMIDT,
Gesellschaftsrecht, op.cit., p. 1858; MÜNCHKOMM/K.SCHMIDT, 231 Rdn.4.
28
En el ordenamiento jurídico argentino la actual denominación de la figura como sociedad accidental
denota ya la ocasionalidad de las operaciones.
29
FERNÁNDEZ NOVOA,” Las notas distintivas de las cuentas en participación”, op.cit., p.437.
13

Comercio de Sainz de Andino tenía de las cuentas en participación en el Libro II, Título
II, Sección 4º, los artículos 354 a 358, denominaba a esta institución jurídica como
“sociedad accidental o de cuentas en participación” . Este reflejo de la denominación y
la ocasionalidad de las operaciones parece deberse a la influencia que la doctrina
posterior al Código de Comercio francés de 1807 ejerció en nuestro cuerpo legal,
aunque algunos autores ya defendían, en aquella época, la posibilidad de que las cuentas
en participación versaran no sólo sobre actividades ocasionales, sino también sobre
actividades duraderas en el tiempo
30
. Por lo tanto, aunque ha sido un elemento que
siempre ha estado presente en la regulación, la ocasionalidad de las operaciones sobre
las que pueden versar las cuentas no ha constituido una nota esencial y exclusiva de las
mismas pudiendo versar también éstas sobre actividades duraderas y permanentes del
gestor.
El Código de Comercio de 1885 que, en su mayor parte y como ya sabemos,
hereda la regulación jurídica de las cuentas en participación contenida en el Código
precedente, elimina de la denominación de la figura la mención de “sociedad
accidental“, manteniendo sólo la de cuentas en participación. No obstante, nuestro
Código de Comercio parte de unas cuentas en participación constituidas con carácter
ocasional como supuesto típico, es decir, para un único negocio o para un número
limitado de negocios singulares. Aunque no lo establece expresamente a diferencia de
otros ordenamientos comparados continentales, así se deduce de varios de sus
preceptos; el 239 CCom que establece que “podrán los comerciantes interesarse los
unos en las operaciones de los otros” y el 243 CCom que hace referencia nuevamente a
las operaciones al disponer que “la liquidación se hará por el gestor, el cual, terminadas
que sean las operaciones”. De ellos parece desprenderse que el modelo legal parte
precisamente de la posibilidad de admitir las cuentas en participación sobre operaciones
aisladas. Adicionalmente y como argumento sustantivo, el mismo artículo 243CCom
trata conjuntamente la liquidación del negocio y la participación en resultados propio de
las sociedades ocasionales.
Este hecho no es de extrañar si tenemos presente los orígenes comentados de la
figura y el arraigo de la sociedad ocasional en nuestro ordenamiento y especialmente en
el ámbito de las sociedades internas, calificación mayoritaria del supuesto. Como ya

30
En este sentido, MARTÍ DE EIXALÁ, Instituciones de Derecho Mercantil de España, Barcelona,
1870.
14

recordamos en su momento, la normativa básica de las sociedades en el Código Civil
tiene sus raíces en el modelo de societas romana, en buena medida estructurada sobre la
base de la societas unius negotii
31
.
Partiendo entonces de un modelo ocasional de cuentas la pregunta que procede es
si el modelo legal español posibilita que se pacten unas cuentas en participación
permanentes
32
. Entendiendo la ocasionalidad como una simple particularidad del objeto
social
33
podemos mantener que la ocasionalidad o permanencia resultan indiferentes
desde el punto de vista conceptual.
Partiendo de esta consideración, la posibilidad de que las cuentas en participación
versen sobre una actividad duradera y permanente se infiere del propio concepto de
sociedad, calificación mayoritariamente aceptada, en el que la ocasionalidad en el fin
siendo una característica frecuente en las sociedades internas, no resulta un elemento
esencial, y más bien, lo habitual será que las cuentas versen sobre actividades de
carácter duradero.
De esta manera, puede haber cuentas en participación permanentes cuya existencia
no se supedita al logro de un determinado objetivo sino que se concierten simplemente
para el desarrollo de una actividad determinada. Y cuentas en participación ocasionales
como aquellas que se convienen en atención a la consecución de un determinado
objetivo que puede ser la ejecución de un negocio o de una operación o la realización de
una empresa determinada
34
. A su vez, las cuentas en participación permanentes pueden
concertarse para un tiempo determinado o indeterminado mientras que las cuentas de
carácter ocasional se pactarán, de ordinario, por tiempo indeterminado.
En este aspecto diverge del modelo argentino de sociedad accidental al tratarse
ésta de una sociedad ocasional y en la que no se admiten operaciones permanentes. Así

31
FERNÁNDEZ NOVOA,” Las notas distintivas de las cuentas en participación”, op.cit., p. 438; PAZ-
ARES, Comentario del Código Civil, art. 1665, op.cit., p. 1303.
32
A este respecto, por ejemplo, el ordenamiento alemán, en su parágrafo 230 HGB, establece como
elemento esencial de la figura que las cuentas tengan por objeto una actividad duradera. Mientras que el
ordenamiento italiano dispone en su artículo 2549 del Código Civil, con una regulación más amplia que la
del ordenamiento alemán, que mediante el contrato de cuenta en participación el gestor atribuye al
partícipe un porcentaje de las ganancias de su empresa o de las ganancias obtenidas en una o varias
operaciones mercantiles a cambio de su aportación.
33
GIRÓN, Derecho de Sociedades, op.cit., p. 53; LEÓN/ FERRÉ, “Las cuentas en participación y el
concurso”, ADCo, nº15, 2008, p. 47.
34
Vid.,GARRIGUES, Tratado de Derecho Mercantil, op.cit., p.188; FERNÁNDEZ NOVOA, “Las notas
distintivas de las cuentas en participación”, op.cit., p. 438; SOLÁ DE CAÑIZARES, Las cuentas en
participación, op.cit., p. 119; LANGLE, “Problemas jurídicos de las asociaciones en participación”,
AAMN, tomo II, 1950, p. 204; GUAL, Las cuentas en participación, op.cit., p.199-200.
15

lo estable expresamente el art.361 LSC al expresar que su objeto es la realización de una
o más operaciones determinadas y transitorias…”. Lo esencial es la transitoriedad del
vínculo de participación. Es la que distingue la figura de una sociedad de hecho.
Adviértese que la existencia de una sociedad de hecho puede demostrarse por cualquier
medio de prueba generándose una ilimitada responsabilidad de los socios que así
operen, responsabilidad que no se da en la llamada sociedad en participación, aun
cuando los socios exterioricen su existencia en uno o algunos de los negocios. La
diferencia está en la permanencia negocial de la sociedad de hecho frente a la
transitoriedad de la sociedad en participación que en realidad es un negocio
transitorio
35
.

V. ELEMENTOS PERSONALES DE LAS CUENTAS EN PARTICIPACIÓN

1. Planteamiento

De la definición que hemos propuesto de la sociedad accidental o cuentas en
participación así como de sus características esenciales se infiere que las cuentas en
participación se caracterizan por la existencia de una relación bilateral entre el gestor y
el partícipe. Al carecer de personalidad jurídica las relaciones se establecen
directamente entre ambos. De esta manera, la estructura se caracteriza por la existencia
de dos partes contratantes que ostentan posiciones y características jurídicas diversas en
la relación
36
. Por una parte el gestor que es el único que participa en el tráfico mercantil
y que actúa frente a los terceros en su nombre y bajo su exclusiva responsabilidad
mientras el partícipe, que puede ser único o puede haber varios, participa en el negocio
del gestor permaneciendo ajeno a esta actuación exterior y como veremos, en una
posición subordinada respecto del gestor.




35
EFRAIN H. RICHARD/ESCUTI/ROMERO, Manual de derecho societario, op.cit., p.240 y ss
36
STAUB/ ZUTT, HGB, 230, Rdn. 34; FERRÉ/ LEÓN, “Las cuentas en participación y el concurso”,
op.cit., p. 51.
16

2. El gestor

El gestor, es el dominus negotii o titular de la explotación mercantil en la que el
partícipe se interesa realizando su aportación. Es el que participa en el tráfico mercantil
dirigiendo dicho negocio y contratando con los terceros en su propio nombre y bajo su
exclusiva responsabilidad según se desprende del artículo 241 CCom y el art. 362 de la
ley de sociedades comerciales argentina. Ciertamente, a través de esta actividad
mercantil el gestor contribuye a la promoción del fin común, requisito comúnmente
aceptado en nuestra doctrina y jurisprudencia
37
.
El Código de Comercio, en los cinco preceptos dedicados a la figura, no califica
al gestor en ninguno de ellos con el apelativo de socio
38
, a diferencia de lo que ocurre en
otros ordenamientos de nuestro entorno como es el alemán
39
. Como ya tuvimos
ocasión de analizar en el capítulo precedente, nuestro Código de Comercio no se refiere
en ningún momento a las cuentas en participación con la denominación de sociedad. De
esta manera, desde el punto de vista sistemático las regula en el Título II del Libro II, a
caballo entre la regulación de las sociedades mercantiles realizada en el Título II y la de
los contratos mercantiles en el Título III, desdibujando de esta manera el carácter
societario que sí aparecía más claramente perfilado en el Código de Comercio de Sainz
de Andino. No obstante, ello no implica, por sí solo, consideración jurídica alguna
acerca de la naturaleza jurídica. Más bien, como venimos comentando, ello será
consecuencia natural de los elementos caracterizadores de la figura. Por su parte, la Ley
de Sociedades Comerciales de Argentina sí califica como socio al gestor en su art. 362
aunque se niega la naturaleza societaria de la figura como antes hemos expuesto.
El gestor puede ser tanto una persona física como una persona jurídica, tanto una
sociedad de capital como una sociedad personalista, una cooperativa o una corporación
de derecho público. En el caso de que el gestor falleciera es posible también, siempre y
cuando se decida la continuación de las mismas, unas cuentas entre la comunidad
hereditaria y el partícipe
40
.

37
Cfr. STAUB/ ZUTT, HGB, 230, Rdn. 37.
38
El Tribunal Supremo, en su Sentencia de 28 de noviembre de 1980, RJAr 4215, alude al gestor como
“socio gestor” aunque más adelante califica la relación de cuentas en participación como un contrato.
39
El parágrafo 234, 230 y 233 HGB se refieren al partícipe como socio oculto.
40
Así, BAUMBACH/HOPT, HGB, 230, Rdn. 5; STAUB/ZUTT, HGB, 230, Rdn. 37;
MÜNCHKOMM/K.SCHMIDT, HGB, 230, Rdn., 19 y ss.
17

Tampoco se requiere que el comercio o negocio del que es titular el gestor esté en
funcionamiento al momento de concluir el contrato de cuentas en participación. Como
hemos mencionado anteriormente, basta con que el deseo de las partes vaya dirigido a
perseguir un negocio en el futuro. A este respecto, tampoco es suficiente que el gestor
sea dueño de un negocio mercantil al momento de concluir las cuentas en participación
sino que es necesario que la voluntad de las partes esté dirigida a ejercer el negocio en
el futuro. En otro caso no estaríamos ante unas cuentas en participación reguladas en el
Código de Comercio.
41

Siendo ello así, es perfectamente admisible la celebración de un contrato de
cuentas en participación con una sociedad en formación como gestor. No, en cambio,
con una sociedad en proceso de liquidación que ostentara la posición de gestor. Una
sociedad en liquidación no puede, en principio, fundar unas nuevas cuentas en
participación mediante la admisión de un partícipe porque ello contradice su finalidad
de liquidación
42
.
Al ser necesario que el gestor lleve a cabo un negocio mercantil, no estaremos en
presencia de unas cuentas en participación típicas en aquellos casos en los que una
persona participe en la parte de socio de un socio colectivo o comanditario. La razón de
ello la encontramos en que el socio colectivo o comanditario no realiza el comercio,
requisito que ha de cumplir el gestor, sino que es la sociedad quien lo persigue
43
.
Una de las notas que caracterizan a las cuentas en participación es que el gestor
es el único que actúa en el tráfico, en el sentido de que, como titular de la explotación
mercantil en el que el partícipe se interesa, es él el único que se relaciona con los
terceros, en cuanto que dirige y lleva a cabo las negociaciones utilizando su exclusivo
crédito, mientras que el partícipe permanece en el plano interno sin una actuación
externa cara al tráfico.
La actuación en nombre propio del gestor significa que recaen sobre él las
consecuencias jurídicas del ejercicio de la actividad; es decir, que a consecuencia de
dicho ejercicio de la actividad mercantil, adquiere derechos y contrae obligaciones. El
único responsable frente a los terceros es el gestor que estará sujeto al principio de
responsabilidad patrimonial universal o ilimitada. En el caso de que el gestor sea una

41
En este sentido, STAUB/ ZUTT, HGB, 230, Rdn. 35 y 38.
42
STAUB/ ZUTT, HGB, 230, Rdn. 38.
43
Así, BAUMBACH/ HOPT, HGB, 230, Rdn. 4. Respecto a la subparticipación, supuesto de hecho al
que nos referimos, haremos alusión más ampliamente al tratar la posición del partícipe.
18

sociedad mercantil, responderá con todo su patrimonio independientemente de que con
carácter subsidiario respondan los socios como es el caso de los socios colectivos o no,
supuesto de la sociedad anónima y limitada ( art. 237 CCom o art. 1.2 y 1. 3 LSC )
Existen dudas que suscita la posibilidad de existencia de una pluralidad de
gestores en una única relación de cuentas en participación con un único partícipe. Ha
sido un tema escasamente tratado por la doctrina, tanto española como comparada, y se
concluye que posiblemente deba admitirse en los supuestos de fragmentación o escisión
de empresas
44
. Fuera de ese supuesto concreto parece difícil poder admitir la viabilidad
de esta situación.
De esta manera, en los supuestos en los que se considere admisible dicha
situación, estos gestores podrán serlo para operaciones distintas o determinadas, y,
frente a terceros, responderá únicamente el gestor que hubiere intervenido ante ellos en
dicha operación
45
.

3. El partícipe

El partícipe es la parte contratante que se interesa en el negocio del gestor
realizando para ello una aportación patrimonial mediante la cual contribuye al fin
común. A cambio de la aportación que realiza obtiene el derecho de participar tanto en
los resultados prósperos como adversos que arroje el negocio en la cantidad que se
estipule en el contrato, según lo establece el artículo 239 CCom y los art. 361 y ss de la
Ley de Sociedades comerciales de Argentina. El Código de Comercio se refiere
también a la figura del partícipe con la denominación de “interesado”, en su artículo
242 CCom en tanto en cuanto se interesa en el negocio del gestor realizando una
aportación patrimonial a éste, pero, en ningún caso, se le denomina socio, en la misma
línea que argumentábamos anteriormente respecto del gestor y a cuyas consideraciones
nos remitimos en estos momentos.
Puede ostentar la cualidad de partícipe tanto una persona física o jurídica, siendo
indiferente en este último caso que se trate de una sociedad mercantil o civil, una

44
STAUB/ ZUTT, HGB, 230, Rdn.51.
45
SOLÁ DE CAÑIZARES, El contrato de participación, op.cit., p. 148 y 149 que alude a la posibilidad
de que entre los gestores pudieran formar un Consejo de Administración con efectos internos.
19

cooperativa, una corporación de derecho público o una comunidad hereditaria
46
. Y
puede participar en la totalidad del negocio del gestor así como en una parte de la
misma. Si dentro de una misma sociedad el gestor posee diferentes negocios, el
partícipe puede interesarse únicamente en uno o varios de ellos siempre y cuando esos
negocios sean separables.
Se puede también ser socio de la sociedad y, a su vez, partícipe de unas cuentas en
participación respecto de la misma sociedad. De hecho, como alternativa al aumento de
capital en las sociedades anónimas y limitadas, los socios pueden realizar aportaciones
al patrimonio de la sociedad para el desenvolvimiento del objeto social a través de una
relación de cuentas en participación
47
. Esta manera de financiación otorga a los socios,
de la misma manera que el préstamo, una mayor flexibilidad que la aportación al capital
toda vez que facilitan recursos financieros a la sociedad pero sin someterse al régimen
riguroso del capital
48
.
Las prohibiciones o incompatibilidades derivadas del cargo o profesión para el
ejercicio del comercio al que se ve sometido el gestor no operan para el partícipe puesto
que él no actúa en el tráfico ejerciendo el comercio
49
. De hecho hay que recordar que,
como hemos apuntado, una de las funciones económicas de las cuentas en participación,
presente ya desde sus orígenes, es la de permitir participar en un negocio precisamente a
aquellas personas a las que les está vedada la actividad mercantil por incurrir en
incompatibilidad o por estar ésta reservada a sujetos que reúnan determinados requisitos
de titulación.
La posibilidad de que existan varios partícipes viene mencionada en el artículo
242 del Código de Comercio cuando hace alusión expresamente a “todos los
partícipes”. De esta forma, no existe obstáculo jurídico alguno para que pueda darse tal
circunstancia, con lo que las cuentas en participación típicas previstas en el Código de
Comercio pueden estar formadas por el gestor y uno o varios partícipes. La libertad de

46
Las cuentas en participación son utilizadas en supuestos de sucesión hereditaria para hacer posible la
continuidad de la empresa mediante la diferenciación entre los que se hacen cargo de la titularidad de la
empresa y de la continuidad en la gestión y aquellos que reciben una participación en los beneficios y en
la cuota de liquidación. Sobre estas cuestiones, STAUB/ ZUTT, HGB, 230, Rdn.40;
BAUMBACH/HOPT, HGB, 230, Rdn.6; SOLÁ DE CAÑIZARES, El contrato de participación, op.cit.,
p 122. En nuestra doctrina, FERRÉ/ LEÓN, Las cuentas en participación y el concurso, op.cit., p. 41.
47
OTXOA-ERRARTE, R., La responsabilidad de los socios por la infracapitalización de su sociedad,
Aranzadi, 2010, p.213 y 214.
48
Respecto al componente crediticio de la aportación del partícipe, K.SCHMIDT, Die Kreditfunktion der
stillen Einlage, ZHR 140, 1976, p. 475 y ss.
49
Al respecto STAUB/ZUTT, HGB, 230, Rdn. 40.
20

contratación del gestor le permite contratar con tantos partícipes como desee, siempre
que pueda responder a las obligaciones que contraiga. Es, además, un supuesto habitual
en la práctica el hecho de que el gestor contrate con varios partícipes unas cuentas
cuando las necesidades de financiación son altas y un único partícipe no pueda hacer
frente a ellas por suponerle una carga excesiva.