Febrero 2008.

Atención: Miembros de AMASFAC.

Para mí es un recompensa muy especial la que AMASFAC me hace con nombrarme “Caballero” dentro de la “Orden al Mérito” que ésta Asociación otorga anualmente a personas que consideran distinguidas en nuestro mundo de las fianzas y los seguros. Considerarme distinguido por ustedes es ya una recompensa en sí misma. Y en la forma en que lo hacen a través de ésta orden lo es más especial aún. Luego de casi 40 años de actividad profesional en los seguros y las fianzas, si hubiera yo podido escoger una recompensa hubiera escogido ésta, por muchas razones. AMASFAC es una asociación de mujeres y hombres voluntarios para servir a su comunidad profesional y a la sociedad mexicana. Puede que comparados con el número total de agentes con cédula puedan ser una minoría, pero así son comunmente las asociaciones de voluntarios. Ser los menos no los ha frenado para trabajar para todos sus colegas profesionistas en la intermediación de seguros y fianzas, para dignificar la profesión, para hacerla más seria y servir mejor a sus asegurados, para cumplir con éxito la tarea de asesorar y colocar la protección que se les demanda en los diferentes productos. Es una asociación de amigos, donde las personas entregan su esfuerzo, conocimientos y experiencias a toda la comunidad de seguros y fianzas, agentes, clientes, beneficiarios, funcionarios de empresas, sin esperar a cambio nada más que seamos mejores en nuestra profesión y servicios. Es la expresión por excelencia de los amigos, de la amistad. Es innegable que en materia regulatoria han influido, así como en las exigencias de preparación, capacitación y entrenamiento para mantenerse actualizados. Son punto de referencia para el ejercicio profesional. Y siempre han estado conscientes del esfuerzo y su alcance para todos, aún para los no asociados que son los más y que, sin detenerse para agradecerlo y sin que ustedes esperen que lo hagan, han beneficiado a todos por igual. AMASFAC es pues, fuente de generosidad. Es AMASFAC la mayor y más representativa, e indudablemente la mejor, de las asociaciones profesionales con que cuenta el mercado mexicano de seguros y fianzas. Las sociedades llamadas intermedias, como las asociaciones profesionales como ésta, son indispensables para el desarrollo de las actividades económicas y sociales en cualquier comunidad humana. Ustedes cumplen con las obligaciones sociales que su profesión exige en cuanto a la aportación que nos hacen a través de ésta asociación.

No entiendo aún porqué quienes trabajamos para las empresas de seguros y fianzas no les hemos brindado mayor apoyo. En realidad las asociaciones independientes y profesionales nos son indispensables para un mejor papel de servicio en nuestra comunidad. En lo personal tengo mucho que agradecer a AMASFAC. Fui agente de seguros y fianzas y de AMASFAC recibí entrenamiento, asesoría, amistad y ayuda gremial, aún de mis competidores. Tuve la oportunidad de conocer gente que por su generosidad y entregas desinteresadas lograron colaborar en la madurez de ésta asociación. Tuve el placer de conocer y tratar a Juanita Plans, de trabajar para atenderle y con ello de aprender su seriedad, honradez y entrega a su labor con clientes y empresas, así como contemplar su trabajo infatigable e interminable. También a Luciano Grobett , quien quizá por nuestras diferentes características personales no siempre fue fácil comprenderle ni comunicarme con él, pero le ví trabajar y entregar sus conocimientos y experiencias a muchos de éste círculo profesional. De ambos, AMASFAC estará impregnada por su esfuerzo y su desinteresada entrega y labor. Y muchos más, como Javier Sol La Lande y un interminable número de generosos ejemplos, maestros y compañeros a quienes les debo buena parte de mi éxito personal y profesional. Como Presidente de AFIANZA, tuve el honor de promover entre las instituciones de fianzas y firmar con AMASFAC, un convenio para que las empresas afianzadoras tuvieran como Código de Ética para sus agentes, el mismo Código de Ética que AMASFAC desarrollo para sus agremiados en la materia. Con gusto adoptamos las exigencias morales y de conducta que ustedes se exigen a sí mismos, para exigirlo como requisito y referencia de conducta para todos nuestros intermediarios profesionales. De verdad, con todo mi afecto, agradezco y con orgullo recibo y luciré éste reconocimiento que inmerecidamente me otorgan mis amigos. Atentamente Lic. Adolfo Christlieb Morales