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El Sueño Lúcido

Estamos hechos de la misma sustancia que los
sueños, y también con un sueño concluye nuestra
vida.
William Shakespeare
Desde la más remota antigüedad, los sueños han sido considerados como una fuente de
inspiración que nos transmite mensajes misteriosos. Los chamanes, por ejemplo, veían
confirmada su vocación sagrada en el transcurso de un sueño mientras que para los
profetas de Israel, por su parte, los sueños eran portadores de mensajes divinos.
ecordemos, por ejemplo, aquel pasaje de la !i"lia que dice# $%scucha mis pala"ras# si
hu"iera un profeta entre vosotros, &o, el 'eñor, me presentaría ante (l en una visión ) le
ha"laría a trav(s de un sueño*. Las antiguas culturas mediterráneas afirma"an que los
sueños eran una fuente de curación ) esta creencia congrega"a en el templo del dios
%sculapio a numerosas personas que trata"an de incu"ar sueños terap(uticos. +ás
recientemente, la psicología ha declarado que los sueños constitu)en $el camino real al
inconsciente* ,-reud. ) que /son mensajes de curación ) conocimiento intuitivo
procedentes del inconsciente0 ,1ung.. De la misma manera, la psicología transpersonal
tam"i(n presta una gran importancia a los sueños.
2ero sea cual fuere nuestra interpretación, los sueños constitu)en un milagro nocturno
que a"re nuestra visión a un universo po"lado de personajes, lugares ) criaturas que
parecen sólidos, independientes ) $reales*. 3demás, durante el sueño nuestra propia
persona parece dotada de un cuerpo sólido ) $real* que parece ser el origen ) el sost(n
de nuestra e4istencia, de nuestros placeres ) de nuestros dolores, un cuerpo dotado de
ojos ) oídos que nos proporcionan mensajes sensoriales ) cu)a muerte supone tam"i(n
nuestra propia muerte. %n suma, este mundo ) este cuerpo onírico parecen crearnos )
controlarnos, aunque el universo aparentemente o"jetivo es una creación de nuestra
propia mente, un producto transitorio ) su"jetivo que se halla, en 5ltima instancia,
sometido a nuestro control.
3 veces, cuando despertamos pensamos que lo que aca"a de ocurrir es irreal ) decimos#
$6o era más que un sueño*. 2ero de este modo incurrimos en el error 7 que la filosofía
hind5 denomina $su"rogar* 7 de menospreciar el estado de sueño8 es decir, concederle,
desde el estado de vigilia, menor valide9 ontológica. 6o o"stante, sea cual fuere la
conclusión a la que arri"emos cuando estamos despiertos, noche tras noche, una ) otra
ve9, seguimos soñando ) cre)endo sin lugar a dudas en la $realidad* de nuestros
sueños, ) es por ello que luchamos ) huimos, reímos ) lloramos, maldecimos )
disfrutamos.
%s posi"le que la ma)oría de nosotros ha)amos tenido, en alguna ocasión, la
e4periencia de darnos cuenta repentinamente de que $no es más que un sueño* mientras
está"amos inmersos en una dramática aventura o "ajo una pesadilla onírica. %n ese
momento nos tornamos $l5cidos*8 estamos soñando ), al mismo tiempo, nos damos
cuenta de que estamos soñando, ) ese reconocimiento puede proporcionarnos una
sensación de alivio, placer, asom"ro ) li"ertad. %ntonces somos li"res para enfrentarnos
a nuestros monstruos, para satisfacer nuestros deseos o para tratar de descu"rir nuestras
aspiraciones más elevadas sa"iendo que no somos las víctimas sino los creadores de
nuestra propia e4periencia. :omo dijera el filósofo 6iet9sche# $;ui9ás e4ista alguien
que, al igual que )o, recuerde ha"er proclamado victoriosamente en medio de los
terrores ) los peligros de un sueño# <=%sto es solamente un sueño ) quiero seguir
soñándolo><*.
2ero este tipo de sueños son e4cepcionales ) solemos carecer de la capacidad para
inducirlos. :a"ría preguntarnos, pues, si e4iste alg5n m(todo que nos permita
desarrollar la capacidad para despertar a voluntad en medio del sueño, una pregunta que
ha sido contestada afirmativamente por muchas tradiciones contemplativas ) por todos
los investigadores del sueño. &a en el siglo I?, 2atanjali recomenda"a en su clásico
te4to so"re el )oga# $'er testigos de los procesos del sueño ) del sueño profundo*.
:uatro siglos despu(s, el "udismo ti"etano desarrolló un sofisticado sistema de )oga
onírico. %n el siglo @II, el místico sufi I"n %l73ra"i, un genio filosófico ) religioso
conocido en el mundo ára"e como $el más grande de los maestros*, afirma"a que $una
persona tam"i(n de"e controlar sus pensamientos durante el sueño. %l adiestramiento en
este tipo de atención puede proporcionar grandes "eneficios. Aodos de"eríamos
esmerarnos en tratar de desarrollar esta valiosa capacidad*. +ás recientemente, diversos
investigadores ) maestros espirituales 7 desde 'ri 3uro"indo hasta udolf 'teiner 7 han
confirmado tam"i(n la posi"ilidad de desarrollar el sueño l5cido.
Durante muchas d(cadas, los investigadores occidentales ha"ían desdeñado estos
informes como simples quimeras pero, a lo largo de la d(cada de los setenta, tuvo lugar
uno de los hitos más relevantes de la historia de la investigación so"re los sueños.
%stamos refiri(ndonos al tra"ajo de 3lan Borse) en Cran !retaña ) de 'tephen
La!erge en :alifornia, dos investigadores que tra"ajando aisladamente ) sin sa"er nada
el uno del otro aportaron evidencia e4perimental so"re la e4istencia del sueño l5cido )
aprendieron a provocar deli"eradamente este fenómeno. %stos investigadores
permanecían monitori9ados electrofisiológicamente en un la"oratorio del sueño ) no
sólo podían comunicar 7 mediante ciertos movimientos oculares 7 a los o"servadores
e4ternos que esta"an soñando sino tam"i(n que sabían que estaban soñando. +ientras
tanto, su %%C ,electroencefalograma. mostra"a el típico patrón de ondas +D
,movimientos oculares rápidos. característico del sueño, ratificando, de ese modo, la
veracidad de sus afirmaciones. 2or ve9 primera en la historia, alguien ha"ía podido
mandar un mensaje desde el mundo de los sueños mientras esta"a durmiendo. 3 partir
de ese momento, la investigación ) la comprensión del estado onírico ha sufrido un
cam"io radical. esulta interesante constatar que, durante cierto tiempo, La!erge no
pudo pu"licar los datos recogidos en su tra"ajo porque no e4istía ning5n editor que
cre)era siquiera en la posi"ilidad del sueño l5cido.
3 partir de ese momento, las señales proporcionadas por los movimientos de los ojos )
los registros electrofisiológicos han permitido que los investigadores pudieran estudiar
varia"les tales como la frecuencia ) la duración de los sueños l5cidos, sus efectos
fisiológicos so"re el cere"ro ) so"re el cuerpo, las características psicológicas de
quienes los e4perimentan, los medios más confia"les para inducirlos ) su potencial para
la curación ) la investigación transpersonal. %l sueño l5cido ha inspirado tam"i(n
numerosas refle4iones so"re las implicaciones filosóficas, transpersonales ) prácticas
del sueño ) de la lucide9.
Ena de las principales consecuencias filosóficas tiene que ver con la naturale9a del
estado de vigilia. Despu(s de todo, si noche tras noche cometemos el error de creer en la
o"jetividad del mundo ) del cuerpo onírico, es decir, de considerar que se trata de
acontecimientos $reales* que e4isten más allá de nuestra mente, Fno podría ocurrir lo
mismo con el mundo ) con el cuerpo vigílicosG F:ómo podemos, pues, estar seguros de
que el estado de vigilia no es tam"i(n una especie de sueñoG :omo advierte el "udismo
ti"etano# $%l estado de vigilia no presenta ninguna característica que nos permita
diferenciarlo claramente de la e4periencia onírica*.
Ha) muchos filósofos ) tradiciones místicas que coinciden en esta apreciación. 'eg5n
'chopenhauer, por ejemplo, el universo es $un gran sueño soñado por un 5nico ser en el
que todos los personajes tam"i(n están soñando*, ) el gran erudito del 9en, D.A. 'u9uIi,
decía# $+ientras sigamos soñando jamás podremos comprender que estamos soñando*.
%n la misma línea, una enseñan9a contemporánea cristiana afirma que#
/Los sueños nos enseñan que tenemos la posi"ilidad de construir el mundo tal ) como
lo deseamos ) que es este deseo, en definitiva, el que nos lleva a creer sin ning5n g(nero
de dudas en la realidad de lo que vemos. 'in em"argo, en el interior de nuestra mente
e4iste un mundo que tam"i(n parece ser e4terno... :reemos despertar ) que, con este
despertar, el sueño se desvanece, pero somos incapaces de reconocer que lo que dio
origen al sueño permanece presente, que nuestro deseo de construir un mundo diferente
al mundo real persiste. 2or consiguiente, lo que vemos al despertar no es sino otra forma
del mismo mundo que contemplamos en los sueños. 3sí pues, estamos soñando de
continuo. Lo 5nico que ocurre es que los sueños vigílicos ) los sueños oniricos nos
parecen diferentes. %so es todo.0
D"viamente, esta perspectiva es una forma del idealismo filosófico metafísico seg5n el
cual lo que consideramos como realidad e4terna no es más que una creación de nuestra
propia mente, un punto de vista que, a pesar de no go9ar de demasiada popularidad en
estos tiempos materialistas, ha sido sustentado por algunos de los principales filósofos
orientales ) occidentales. Hegel, por ejemplo, afirma"a que $el espíritu es la 5nica
ealidad, la su"stancia interna del mundo*. 3sí pues, el hecho de que ning5n filósofo
ha)a podido demostrar la e4istencia del mundo e4terior no constitu)e ninguna sorpresa
para los idealistas.
;uienes han aprendido a desarrollar la lucide9 en sus sueños comprenden en
profundidad cuán convincente ) o"jetivo puede resultar el mundo onírico ) cuán
dramático puede resultar el despertar personal. %l soñador l5cido e4perimenta con
inquietante claridad que lo que parecía un mundo incuestiona"lemente e4terno,
o"jetivo, material e independiente es, en realidad, una creación interna, su"jetiva,
inmaterial ) dependiente de su propia mente. Ha) quienes ponen entonces en tela de
juicio sus antiguos puntos de vista, empie9an a preguntarse si el estado de vigilia no
de"ería tam"i(n ser considerado como una especie de sueño ) comien9an a vislum"rar
el sentido de la afirmación de 6iet9sche de que $inventamos la ma)or parte de lo que
e4perimentamos ) somos mucho más artistas de lo que suponemos*.
%ste hecho tiene importantes implicaciones teóricas ) prácticas que afectan mu)
directamente a nuestro estado de vigilia. :uando estamos soñando solemos creer que
nuestro estado de consciencia es claro ) distinto ) que estamos viendo las cosas $como
realmente son*8 sin em"argo, cuando despertamos o alcan9amos cierto grado de lucide9
su"rogamos la conciencia onírica ) reconocemos sus distorsiones. F6o podría, acaso,
ocurrir lo mismo con nuestro estado de consciencia vigílicoG &, si eso fuera así, Fe4iste
alg5n modo de despertar ) ser más conscientes de nuestra vida cotidianaG
3 lo largo de los siglos, las grandes tradiciones religiosas han afirmado que nuestro
estado ha"itual de consciencia se halla distorsionado ) tam"i(n han insistido, sin ning5n
g(nero de dudas, en la posi"ilidad de despertar. %n realidad, las disciplinas
contemplativas nos instan a reconocer las limitaciones del estado de consciencia
ordinario ) nos proporcionan m(todos prácticos para despertar a ese estado no
distorsionado conocido con el nom"re de iluminación.
2ero nuevamente se nos plantean aquí un par de cuestiones adicionales acerca del
estado de lucide9. F%s posi"le clarificar, a5n más si ca"e, el estado de lucide9 )
aplicarlo tanto al sueño sin ensueños como al estado de vigiliaG F2odemos cultivar
ciertos estados superiores de consciencia mientras estamos soñando ), de ese modo,
desarrollar lo que :harles Aart denomina $sueños superiores*G
Aanto los informes personales como la reciente investigación so"re el sueño parecen
responder afirmativamente a am"as preguntas. 2or una parte, sa"ios de la talla de
3uro"indo ) udolf 'teiner ) ciertos practicantes avan9ados de meditación han
señalado la posi"ilidad de mantener una lucide9 continua a lo largo de la ma)or parte de
la noche no sólo durante el sueño con ensueños sino tam"i(n durante el sueño profundo.
3lgunos practicantes avan9ados de +A ,meditación transcendental. han constatado
tam"i(n esta e4periencia ) han sido capaces de mantener una especie de $consciencia7
testigo* durante todas las fases del sueño. %llo significa que mientras sueñan 7 e incluso
mientras se hallan en el sueño profundo 7 permanecen identificados con la consciencia
pura ) pueden, de ese modo, dedicarse simplemente a contemplar los personajes ) las
situaciones oníricas sin verse afectados por ellas. 2or otra parte, esta o"servación
ecuánime puede e4tenderse a la vida vigílica cotidiana. 'eg5n la tradición v(dica de la
+A, el primer estadio de la iluminación se alcan9a cuando la consciencia7testigo
persiste de manera continua e ininterrumpida.
%videntemente, el )oga ) la meditación pueden provocar el sueño l5cido ) (ste, a su
ve9, puede ser utili9ado como un tipo de meditación. %n realidad, la lucide9 parece
conducir espontáneamente a los meditadores a este punto. Los practicantes ave9ados
señalan que finalmente desaparece incluso hasta la misma emoción de satisfacer
repetidamente un deseo ) el soñador comien9a a "uscar algo más significativo )
profundo que sumirse en una nueva fantasía sensual. %stas personas parecen
redescu"rir, por tanto, la vieja idea de que los placeres sensoriales no pueden
proporcionar, por sí mismos, una satisfacción definitiva.
%n ese punto, podemos comen9ar a "uscar determinadas e4periencias transpersonales )
utili9ar el sueño como una t(cnica transpersonal. 2ara ello, sin em"argo, será necesario
utili9ar tres estrategias diferentes. %n primer lugar, ha) que "uscar activamente una
e4periencia espiritual dentro del mismo sueño, )a sea "ajo la forma de un sím"olo, de
un maestro o de una deidad. 3 continuación, tendremos que adoptar una actitud más
receptiva ) dejar el control de nuestro sueño en manos de un $poder superior*, un poder
que puede ser conce"ido como un guía interior, el &o 'uperior o la Divinidad.
-inalmente, de"eremos emprender una práctica meditativa o )óguica mientras nos
hallamos todavía en el sueño. %l $)oga del sueño*, propio del milenario "udismo
ti"etano, es, posi"lemente, la t(cnica de este tipo que ha)a alcan9ado ma)or
popularidad. 'eg5n el Dalai Lama, los )oguis ti"etanos aprenden a desarrollar la lucide9
tanto en los sueños como en el sueño profundo, permaneciendo así conscientes durante
las veinticuatro horas del día. 3demás, las horas de vigilia se ocupan tam"i(n de cultivar
la consciencia de que su e4periencia vigílica es tam"i(n un sueño. %l resultado ideal de
este tipo de práctica es un estado de consciencia ininterrumpido, la sensación de que
toda e4periencia no es más que un sueño ), en 5ltima instancia, el logro de la $Cran
eali9ación*.
%l paso final que conduce a la Cran eali9ación consiste en comprender que todo lo que
está en el samsara ,la e4istencia. es tan irreal como un sueño. La :reación Eniversal,
con sus m5ltiples esferas de e4istencia, desde las formas inferiores hasta los más
elevados paraísos "5dicos ) todo lo que se halla incluido en ella, es decir, todos los
fenómenos orgánicos e inorgánicos, la forma ) la materia en sus innumera"les aspectos
físicos 7 los gases, los sólidos, el calor, el frío, la radiación, los colores, los diferentes
tipos de energía, los elementos atómicos, etc(tera 7, no son sino diferentes contenidos de
este 'ueño 'upremo. :on la emergencia de esta sa"iduría divina, el aspecto
microcósmico del macrocosmos despierta plenamente, la gota de rocío se sumerge en el
oc(ano resplandeciente, en la "ienaventuran9a del nirvana, en la Enidad poseedora de
todas las posesiones, conocedora de todo lo cognosci"le, creadora de toda creación, la
+ente 5nica, la +isma ealidad.
Los sueños son reales mientras duran. ¿Podemos decir acaso otra cosa de la vida?
Havelock Ellis
El Aprendizaje del Sueño Lúcido
Ha"lando en t(rminos generales, quienes quieren recordar sus sueños pueden hacerlo )
aquellos que, por el contrario, no desean hacerlo, no suelen recordarlos. 3 ciertas
personas les "asta simplemente con tener la intención de recordar ) con ser plenamente
conscientes de esta intención antes de acostarse. En modo efica9 de fortalecer esta
decisión consiste en tener un diario de sueños so"re la mesa velador e ir anotando en (l,
apenas nos despertemos, todos los pormenores que podamos recordar de nuestro sueño.
:uantos más sueños apuntemos, más fácil nos será recordarlos. 2or otra parte, la lectura
de este diario puede procurarnos el "eneficio adicional de a)udarnos a comprender la
verdadera naturale9a de nuestros sueños ) contri"uir, de este modo, a reconocerlos con
más facilidad en el mismo momento en que están aconteciendo.
En m(todo infali"le para aumentar la capacidad de recordar los sueños consiste en
ha"ituarnos a preguntarnos $F;u( es lo que he soñadoG* cada ve9 que nos despertemos.
Jste de"ería ser nuestro primer pensamiento cada ve9 que nos despertáramos, sin
renunciar ante la primera tentativa sino permaneciendo totalmente inmóviles )
concentrados, perseverando pacientemente en el intento hasta lograr recordar el sueño.
:omo ocurre con cualquier otro proceso, el aprendi9aje de la capacidad para recordar
los sueños constitu)e un proceso, en ocasiones, lento. De"ido a ello, es mu) importante
no desalentarnos en el caso de que las primeras tentativas no se vean coronadas por el
(4ito. 3 la larga, quien persiste en la práctica termina o"teniendo resultados evidentes.
%l psicólogo alemán 2aul Ahole) ha descrito recientemente diversas t(cnicas para
inducir el sueño l5cido. 'eg5n Ahole), un m(todo sumamente efica9 para desarrollar la
capacidad de tener sueños l5cidos consiste en mantener una $actitud crítico7refle4iva*
hacia nuestro estado de consciencia preguntándonos si estamos despiertos o dormidos
mientras nos hallamos en vigilia. Ahole) su"ra)a la importancia de preguntarnos si
estamos dormidos o despiertos con tanta frecuencia como sea posi"le, al menos cuatro o
cinco veces al día ) en cada situación que se nos apare9ca como un sueño. Aam"i(n es
mu) recomenda"le hacernos esta misma pregunta cada ve9 que nos acostemos. 'eg5n
Ahole), la ma)or parte de las personas han logrado tener sueños l5cidos antes de un mes
de iniciar esta práctica ) ha) incluso quienes lo han logrado la primera noche en que lo
intentan.
2or mi parte, he desarrollado una t(cnica sencilla para mantener la consciencia despierta
durante la transición de la vigilia al sueño. 'e trata de un m(todo que consiste en contar
$uno# esto) soñando8 dos# esto) soñando, etc.*, manteniendo cierto grado de alerta
mientras nos sumergimos en el sueño. %l resultado es que en alg5n punto 7 cuando
digamos, por ejemplo, $cuarenta ) ocho# esto) soñando*7 =terminaremos descu"riendo
que estamos soñando>
En factor decisivo en el logro de resultados con la aplicación de esta t(cnica es el
momento. %llo supone que no de"emos tratar de tener sueños l5cidos al comien9o del
ciclo del sueño sino más "ien en la 5ltima parte de la noche, cerca de la madrugada,
especialmente despu(s de ha"er despertado de un sueño.
%4iste un m(todo alternativo para lograr la lucide9 K que suele resultar más accesi"le
para muchas personas 7 ) que consiste en familiari9arnos con nuestros sueños, llegar a
sa"er que son sueños e intentar reconocerlos mientras están teniendo lugar. D"viamente,
el mero intento de reconocer que estamos soñando "asta para incrementar la frecuencia
de los sueños l5cidos.
%n ocasiones, el simple hecho de repetirnos que deseamos tener un sueño l5cido es
suficiente como para proporcionarnos un punto de partida que nos permita provocar
deli"eradamente el sueño l5cido.
Durante el primer año ) medio de mi investigación solía utili9ar la autosugestión para
tratar de inducir sueños l5cidos pero, gradualmente, la auto o"servación me llevó a
tomar consciencia de que e4istía un segundo factor psicológico e4traordinariamente
importante# la intención de recordar que de"emos conservar nuestra lucide9 en el
siguiente sueño. %sta clarificación de intenciones resultó decisiva para aumentar de
inmediato la frecuencia de mis sueños l5cidos. Ena ve9 que descu"rí que la memoria es
la clave del sueño l5cido, la práctica ) el perfeccionamiento metodológico me
permitieron alcan9ar mi o"jetivo# un m(todo fia"le para a)udamos a lograr la lucide9
onírica.
La inducción mnemónica del sueño lúcido !"L#$
$Inducción mnemónica del sueño l5cido* ,+ILD, +nemonic Induction of Lucid
Dreams., se "asa en algo tan poco complejo ) esot(rico como la aptitud para recordar
las acciones que deseamos reali9ar en el futuro.
La ver"ali9ación que suelo utili9ar para dar forma a mi esfuer9o intencional en esta
dirección es# $Dentro de poco, cuando est( soñando, de"o recordar que quiero darme
cuenta de que esto) soñando*. %n esta práctica, el $cuándo* ) el $qu(* de la acción que
pretendemos llevar a ca"o de"en ser claramente especificados.
Aal como e4plico a continuación, generalmente trato de generar este tipo de intención
inmediatamente despu(s de despertar de un período +D o tras un período de plena
vigilia. %s importante no limitarnos a recitar mecánicamente la frase sino que realmente
de"emos intentar tener un sueño l5cido. esumamos ahora, paso a paso, el
procedimiento a seguir#
L.7 %n la madrugada, cada ve9 que nos despertemos de un sueño,
de"emos tratar de recordarlo tantas veces como sea necesario.
M.7 Luego, mientras permanecemos todavía en la cama, de"emos
repetirnos# $Dentro de un rato vo) a tener un sueño ) quiero
recordar que esto) soñando*.
N.7 ?isuali9arnos regresando al sueño que aca"amos de tener )
vernos a nosotros mismos dándonos cuenta del hecho de que
estamos soñando.
O.7 epetir los pasos M ) N tantas veces como sea necesario.
'i todo va "ien, en "reve tiempo terminaremos descu"riendo que somos conscientes de
que estamos soñando.
%l motivo de que, en el primer punto de este proceso, insistamos en la importancia de la
$madrugada* para la aplicación de la t(cnica se de"e a que este tipo de sueños tienden a
ocurrir durante la 5ltima parte de la noche. Ena ve9 que aprendí a utili9ar este proceso
de inducción mnemónica de la lucide9 onírica, pude llegar a e4perimentar hasta cuatro
sueños l5cidos en una misma noche ) tam"i(n parecía que podía ser capa9 de lograr la
misma lucide9 todas las noches que me lo propusiera. La inducción mnemónica del
sueño l5cido parece estar especialmente indicada para aquellas personas que se sienten
altamente motivadas ) desean recordar sus sueños.
'tephen La!erge
Los %ene&icios del Sueño Lúcido
:uando el soñador se torna consciente de las implicaciones que conlleva el hecho de
tomar consciencia de que está soñando, puede ser capa9 de crear sueños menos ansiosos
) más gratificantes e incluso puede aprovechar el sueño para tratar de crecer
interiormente mientras está soñando. 2or otro lado, los informes que nos proporcionan
diversos investigadores indican que las personas que son capaces de inducir cierto grado
de lucide9 consiguen li"erarse de los sueños desagrada"les ) de las pesadillas
recurrentes. 3demás, el sueño l5cido tam"i(n nos permite programar las e4periencias
placenteras ) satisfacer plenamente deseos que en la vida cotidiana estarían prohi"idos o
serían imposi"les de satisfacer.
%n los niveles superiores, el sueño l5cido conlleva una serie de estados cognitivos auto
refle4ivos ) una consciencia de li"ertad, seguridad ) distanciamiento de las o"ligaciones
de la vida cotidiana, que se entreme9cla con una vívida e4periencia perceptual, la
posi"ilidad de acceder a los $procesos autónomos* ) un poderoso impacto emocional.
%s por ello que el sueño l5cido puede convertirse en un instrumento idóneo para
propiciar $e4periencias emocionales correctivas* que transformen la personalidad. %l
sueño l5cido tam"i(n puede ser mu) adecuado para la desensi"ili9ación de las fo"ias )
para el ensa)o de conductas más apropiadas. Carfield, por ejemplo, relata cómo los
asistentes a un seminario so"re $sueño creativo* aprendieron a aplicar el principio de
$afrontar ) superar* las situaciones peligrosas que pudieran aparecer en sus sueños )
que la ma)or parte de ellos llegaron a e4perimentar la repercusión de este tra"ajo en su
vida vigílica en forma de una conducta más asertiva ) un aumento de la confian9a en
ellos mismos. La lucide9 incrementa nuestra consciencia de los aspectos auto refle4ivos
del entorno onírico ), en este sentido, el sueño l5cido puede conducirnos a enta"lar un
diálogo con nuestras propias pro)ecciones "ajo la forma de los diferentes personajes
soñados. Jl sugirió que los pacientes podían "uscar en sus sueños l5cidos una especie
de $a)udante*. La investigación de"e confirmar todavía si los sueños l5cidos pueden
provocar cam"ios realmente constructivos en nuestra personalidad. 'in em"argo,
teniendo en cuenta los recientes progresos en la inducción de la lucide9 onírica, el
desarrollo de este tipo de investigación parece ahora mucho más facti"le.
La lucide9, en suma, nos permite acceder conscientemente a la creatividad onírica )
llevar a ca"o e4perimentos para verificar el poder de nuestra imaginación, emprender
aventuras oníricas o descu"rir imágenes que luego pueden ser utili9adas ) reproducidas
mediante la actividad literaria o la producción artística.
La investigación que se ha llevado a ca"o hasta el momento parece sugerir que el
cere"ro ), en menor medida, el cuerpo, responden a ciertas actividades oníricas de la
misma manera en que lo hacen en vigilia. %n este sentido, por ejemplo, me pregunto por
las posi"les aplicaciones m(dicas del sueño l5cido com"inado con las t(cnicas de
visuali9ación que suelen utili9arse para com"atir determinadas enfermedades.
3simismo, la e4periencia vigílica puede verse fortalecida mediante la toma de
consciencia de las implicaciones que se derivan del hecho de soñar, es decir, mediante la
comprensión de que somos los co7creadores de un mundo de e4periencia que nos refleja
a nosotros mismos ) que, de"ido a su su"jetividad, no es sino una entre muchas
realidades posi"les. De este modo, la toma de consciencia de que somos una fuente
creativa nos o"liga a asumir la responsa"ilidad que nos corresponde no sólo en lo que
respecta a nuestras e4periencias pasadas ) presentes sino tam"i(n en lo que tiene que
ver con nuestra capacidad para crear la e4periencia futura. La simple comprensión
intelectual de esta responsa"ilidad puede a)udarnos a $hacernos cargo* definitivamente
de nuestra vida ) contri"uir a mantener una actitud a"ierta e investigadora ante nuestras
motivaciones inconscientes ) nuestra conducta cotidiana.
'udit( !alamud
!)s All) de la Lucidez*
el +iaje (acia la ,onsciencia Pura
'i es correcta la teoría de que el sueño l5cido no es más que un simple peldaño en el
continuo de la consciencia humana, de"eríamos entonces plantearnos al menos dos
preguntas# F;u( es lo que viene despu(s del sueño l5cidoG, ) Fpor qu( de"emos
esfor9amos en tratar de conseguirloG
La evolución de la consciencia de uno mismo no conclu)e en la lucide9 sino que
prosigue hasta un estado de consciencia más sosegado ) ecuánime que parece carecer de
límites ) que ha reci"ido el nom"re de testigo.
2ara e4plorar e4haustivamente este continuo 7 que a"arca de la lucide9 hasta el testigo 7
CacIen"ach, o"ert :ranson ) :harles 3le4ander se ocuparon de registrar las
respectivas e4periencias oníricas de cinco grupos de practicantes de meditación
trascendental ) cuatro grupos de control. 'u o"jetivo era el de tratar de determinar las
características distintivas del sueño l5cido ) del hecho de ser testigo durante el sueño )
durante el sueño sin ensueños. 'us conclusiones fueron las siguientes#
P En sueño l5cido es aqu(l en el que podemos pensar activamente en el hecho de que
estamos soñando.
P En sueño del que somos testigos es aqu(l en el que e4perimentamos un estado de
consciencia interior tranquilo ) relajado que se halla completamente desvinculado del
contenido ) del desarrollo de la e4periencia onírica.
P %l estado de ser testigo de un sueño sin ensueños se caracteri9a por el hecho de
e4perimentar un estado de consciencia, o de alerta, relajado ) sereno.
?eamos ahora algunos ejemplos relativos a cada uno de los tres casos proporcionados
por practicantes de +A.
Sueño lúcido* $Durante un sueño, me di cuenta s5"itamente de que podía mantenerme
separado del sueño. %ntonces comenc( a manipular el argumento ) los personajes para
crear el tipo de situación que desea"a*.
,onsciencia-testi.o en el sueño con sueños* $%n ocasiones, independientemente de
los contenidos de mi sueño, mi consciencia se halla tan sosegada que termina
distanciándose progresivamente de ellos. 3 veces, sin em"argo, sigo incluso atrapado en
ellos pero la sensación de pa9 interior permanece*.
,onsciencia-testi.o en el sueño pro&undo* $%s una sensación pura de go9o ) de
e4pansión infinita. %n ese momento, so) consciente de que e4isto pero tam"i(n de que
care9co de una individualidad separada. Luego, gradualmente, vo) tomando consciencia
de mi personalidad pero ignoro todo lo relativo a qui(n, qu(, dónde, cuándo, etc(tera.
2oco a poco, todos estos detalles comien9an a perfilarse con claridad ) finalmente
termino despertando*.
Los investigadores descu"rieron que este tipo de fenómenos se presenta"an con ma)or
frecuencia entre los meditadores que entre quienes forma"an parte de los grupos de
control ,que no esta"an comprometidos en ning5n tipo de práctica meditativa.. 6o
o"stante, am"os grupos aportaron más testimonios relativos a sueños l5cidos que al
estado de consciencia7testigo ,tanto en el sueño como en el sueño profundo.. %ste
descu"rimiento apo)a la hipótesis de que el sueño l5cido resulta de más fácil acceso
independientemente del entrenamiento o de las ha"ilidades personales ), por
consiguiente, puede ser considerado como un trampolín para acceder a otras
e4periencias.
2ara poder someter a e4amen los tres estados de conciencia onírica, CacIen"ach,
:ranson ) 3le4ander estudiaron a un grupo de meditadores avan9ados. Ha) que decir,
en primer lugar, que la sensación de separación era mucho más frecuente en los sueños
en los que se manifesta"a la consciencia7testigo que en los sueños l5cidos, como si el
hecho de ser testigo impusiera una distancia con respecto al sueño o, como dijo un
meditador# $%l sueño ) )o somos dos realidades diferentes*.
Dtra diferencia importante tenía que ver con las emociones positivas. 3unque los sueños
l5cidos presenta"an aspectos mu) positivos, lo cierto es que aquellos otros en los que el
sujeto era testigo del sueño eran todavía más positivos. %l sentimiento que acompaña a
estos dos 5ltimos estados nos recuerda la noción de $"eatitud* 7 un t(rmino, por otra
parte, mu) utili9ado por los sujetos que ha"ían e4perimentado la consciencia7testigo )
que, por el contrario, jamás fue utili9ado por quienes ha"ían e4perimentado sueños
l5cidos 7 de la que nos ha"lan las religiones orientales. 2or otra parte, el posi"le control
so"re los sueños es mucho más frecuente en los sueños l5cidos que en aquellos otros en
los que se manifesta"a la consciencia7testigo. %s como si, durante la lucide9, la
$voluntad* 7 la capacidad volitiva de nuestro ego individual 7 pareciera controlar los
pensamientos ) los deseos mientras que, en el estado de la consciencia7testigo, por el
contrario, nos sinti(ramos completamente plenos ) no tuvi(ramos el menor deseo de
involucrarnos en el sueño.
CacIen"ach ) 3le4ander han diseñado ,al mismo tiempo que otros investigadores. un
e4perimento para compro"ar si e4iste alguna diferencia fisiológica entre los sueños
l5cidos estudiados por La!erge, por ejemplo, ) una persona, practicante avan9ado de
meditación trascendental, que afirma"a permanecer en el estado de la consciencia7
testigo en todo momento, incluido el período de sueño profundo.
Aal como se espera"a, esta persona era capa9 de indicar que esta"a soñando ), al igual
que ocurre con otros soñadores l5cidos, su latido cardíaco ) su ritmo respiratorio
aumentaron en el mismo momento en que comen9a"a a emitir señales a trav(s de ciertos
movimientos oculares . 'in em"argo, a diferencia de otros soñadores l5cidos, estos
signos de actividad física desaparecían s5"itamente una ve9 que la señal ocular se ha"ía
producido. Los investigadores llegaron a la conclusión de que $el estado de alerta
relajada de la consciencia trascendental se interrumpía momentáneamente mientras el
sujeto esta"a ocupado en la tarea de señali9ación ) que, finali9ada (sta, el sujeto
retorna"a rápidamente a un estado de silencio, alerta ) "aja actividad fisiológica*. 6o
o"stante, (ste fue un estudio reali9ado so"re un solo sujeto ) sería necesario replicar el
e4perimento con un grupo más nutrido de meditadores avan9ados.
Aodos estos descu"rimientos parecen confirmar la hipótesis de que realmente e4iste
alg5n tipo de continuidad en nuestra consciencia durante la noche ) que dicha
continuidad se inicia con la lucide9, prosigue con la consciencia7testigo durante el sueño
) conclu)e en el estado de consciencia7testigo del sueño profundo. 2or otra parte, esta
teoría de la continuidad de la consciencia concuerda perfectamente con la noción
vedántica de que la consciencia pura constitu)e el fundamento del tra"ajo para el
desarrollo de los estados superiores de consciencia ) de la iluminación. $'eg5n el
+aharishi 7 e4plica 3le4ander 7 la <consciencia cósmica< no es sino la capacidad para
mantener la conciencia pura durante las veinticuatro horas del día a trav(s de la vigilia,
el sueño ) el sueño profundo.*
HaverlocI %llis.
'tephen La!erge.
1udith +alamud.