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Clínica psicoanalítica con sujetos
diagnosticados con retraso mental
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Dictado por Bets Soto P!re"
Clase uno.
#$% ESC#C&% PSIC'%$%()*IC% DE( DISC#+S' P(%$*E%D' P'+ (%S
CIE$CI%S DE (% S%(#D %CE+C% DE( +E*+%S' ME$*%(
Soto P!re", B.
Para comenzar esta clase se retoma la propuesta que realiza Sierra
Agudelo (2002) en su artículo “La discapacidad: una imagen del paradigma”.
sta autora a prop!sito de los discursos de la "#S ("rganizaci!n #undial de
la salud)$ la APA (Asociaci!n Americana de Psiquiatría) % la AA&# (Asociaci!n
Americana so're el &etraso mental) comenta que los su(etos diagnosticados
con &# son de)inidos desde un *ngulo di+isorio que parte del discurso de la
modernidad$ el cual esta'lece como l!gica general la serie: pensar , ser
capacitado , e-istir.
Para argumentar esta idea$ se retoma lo siguiente: una de las condiciones
planteadas como )undamentales para esclarecer la condici!n del retraso
mental$ es el criterio estadístico. Se dice que el &# “Se caracteriza por un
)uncionamiento intelectual signi)icati+amente in)erior a la media.” (APA$ 2002:
/0)$ otras alusiones a la normalidad de)inida desde un criterio estadístico se
1a%an presentes en el 23 40 (0#S$ 4552)$ la 236 ("#S$ 2004) % en el manual
de la AA&# (2002).
7esde esta particular lectura de la normalidad proporcionada por criterios
estadísticos$ e-iste un cierto 8n)asis puesto en la insu)iciencia del su(eto
diagnosticado con retraso mental (&#)$ respecto a un est*ndar nom'rado
como media. “st*ndar que s!lo re)iere al indi+iduo ideal$ como par*metro con
el que son medidos todos aquellos que aparecen incompletos )rente a 8l.”
(Sierra Agudelo$ 2002: 2).
Si 'ien se 1an comple(izado los criterios para el diagn!stico del &#$ el
criterio del 23 o'tenido mediante tests psicom8tricos de inteligencia$ sigue
siendo uno de los principales par*metros para realizarlo. 2oriat. % 2aniza de
P*ez (4559) se:alan que los tests psicom8tricos son medida de puro
rendimiento comparati+o$ que conclu%en en un coe)iciente intelectual$ % que
responden a una preocupaci!n propia de la sociedad industrial: “estandarizar al
indi+iduo de la especie$ en relaci!n a una maquinaria producti+a. ;al
preocupaci!n$ en el sentido de Standard$ se opone al acto clínico que pretende
situar al su(eto en el e(e de la pr*ctica” (p. 29<).
7esde lo planteado en el 7S# 3= se dice que si 'ien no puede
esta'lecerse un tipo de personalidad acerca de los su(etos diagnosticados con
&#$ si se )ormulan las siguientes características:
“.. algunos indi+iduos con retraso mental son pasi+os$ pl*cidos %
dependientes$ mientras que otros son impulsi+os % agresi+os. La
ausencia de 1a'ilidades para la comunicaci!n puede predisponer a
comportamientos pertur'adores % agresi+os que sustitu%an al
lengua(e comunicati+o..”. (APA$ 2002: 94)
7esde esta +isi!n$ se estandariza a un su(eto en 'ase a características
o'ser+a'les$ % cu%o >nico criterio com>n es tener el mismo diagn!stico (el de
&#). 2omo un e(emplo$ se retoma lo que en el manual de la AA&# (4550)$ se
plantea acerca de la causa de ciertas conductas “inapropiadas”$ 'rindando la
e-plicaci!n de que se de'e a la )alta de alternati+as de comunicaci!n. Sierra
Agudelo (2002) comenta que desde este paradigma se e-plica el goce del
su(eto por la +ía de lo org*nico$ siendo que ante estos síntomas se
recomienda:
“apo%o psico)armacol!gico como medio e)icaz para ?reducir síntomas
especí)icos % para alcanzar un ni+el de )uncionamiento m*s
integrado? en el discapacitado. @n retorno a la soluci!n org*nica que
1ace e-tinguirse la posi'ilidad de comprender m*s ampliamente el
)en!meno de la discapacidad mental. Al perder esa luz que u'ica al
e-ceso en un registro que +a m*s all* del )uncionamiento )isiol!gico$
se retoma el a'orda(e m*s usado en los ser+icios de re1a'ilitaci!n:
el tratamiento de lo real por lo real. “(p. /).
#e parece que al pensar a los su(etos diagnosticados con &#$ desde los
discursos planteados por la "#S$ la APA % la AA&#$ 8stos se quedan en un
ni+el descripti+o >nicamente$ cuando esta pro'lem*tica pudiera plantearse de
manera m*s comple(a. 2omento esto puesto que ello implicaría desde mi
postura poner en realce las cuestiones del su(eto$ % su constituci!n$ adem*s de
lo relacionado con los orígenes de la inteligencia$ con el aprendiza(e$ adem*s
de se:alar que el &#$ tomado como un constructo te!rico tendr* un irreducti'le
psíquico$ % un irreducti'le social$ en cada su(eto diagnosticado con esta
condici!n.
7esde aquí es que la escuc1a sustentada en el discurso psicoanalítico
pudiera plantear cuestiones centrales respecto a los su(etos que tienen la
condici!n del &#.
Sierra Agudelo (2002) se:ala que desde esta +isi!n que proponen la
"#S$ la APA$ la AA&#$ se piensa al su(eto diagnosticado con &#$ e-plic*ndolo
% rotul*ndolo a partir de sus )allas en lo real del cuerpo$ % de algunas
particularidades respecto a su conducta “lo cual e+idencia una línea de
argumentaci!n propia del nue+o paradigma. “ (p. <).
Se dice todo esto con el o'(eti+o de resaltar que al a'ordar las
pro'lem*ticas de los su(etos diagnosticados con &# se tienen +arias aristas
del )en!meno$ como tam'i8n +arios ni+eles de e-plicaci!n$ % desde lo que
puede esta'lecerse en este manual diagn!stico % estadístico de los trastornos
mentales (7S# 3=) parece que se piensa a los su(etos diagnosticados con &#
como )uera de la norma$ esta'lecida desde un par*metro estadístico$ % adem*s
desde una imposi'ilidad de que sean su(etos cu%as características particulares
se desconozcan$ como es cuando estamos 1a'lando de la comple(idad del
su(eto$ tendiendo a esta'lecerlos en opuestos: mu% pasi+os % dependientes o
impulsi+os % agresi+os. 2a'ría preguntarse APor qu8 se:alar estas
características >nicamenteB l registro de lo imaginario se e+idencia en esta
)orma de pensar a un su(eto mediante la l!gica de las comparaciones.
Cumerosos estudios$ desde la psiquiatría % la psicología 1an esta'lecido
que en la ma%oría de los su(etos diagnosticados con &#$ se presentan adem*s
otro tipo de trastornos$ especialmente en cuanto a su desarrollo % en la
personalidad. 7e aquí lo que se es'oza en tales estudios correlacionales es
que la condici!n del &# pudiera 'rinda la posi'ilidad para que en la
constituci!n su'(eti+a se presenten algunas pro'lem*ticas$ deri+ando esta
situaci!n en alg>n trastorno se+ero en el desarrollo.
ntonces$ tampoco es que se digan estas cuestiones acerca de
características de su personalidad sin ning>n )undamento$ sino que este tipo de
in+estigaciones$ como se 1a'ía dic1o en un primer momento$ se encuentran en
un ni+el descripti+o. 7e 1ec1o sin desec1ar el discurso de que desde las
ciencias de la salud se plantea acerca del su(eto diagnosticado con &#$ 8ste
se podría tomar como punto de partida para analizar “el )en!meno”$ resaltando
la particularidad de la su'(eti+idad de los que tienen esta condici!n.
Al respecto se plantean algunas interrogantes que ser*n analizadas %
respondidas en apartados posteriores de este seminario: ADu8 pasa con estos
ni:os respecto a su personalidad$ 1a% alguna predisposici!n 1acia trastornos
en el desarrolloB A2!mo se e-plica que en algunos casos con identidad de
etiología de &#$ % gra+edad del mismo$ 1a%a su(etos sin complicaciones en
cuanto a trastornos a)ecti+os %Eo trastornos se+eros del desarrollo % en otros
casos siB APuede 1a'larse de una estructura de personalidad$ o características
de los su(etos diagnosticados con &# o noB
2omo se:alara 6reud (4509)$ no 1a% que apresurarnos a comprender las
cosas demasiado pronto$ % me parece que desde lo planteado respecto a la
condici!n del &#$ en los discursos de las ciencias de la salud$ se adolece de
esta premura.
7eteni8ndonos en lo re)erente a las denominadas conductas
desadaptati+as que se se:alan en el 7S# 3= que son )recuentes en su(etos
diagnosticados con &#$ se retoma que la agresi+idad$ seg>n Lacan (45FF) es
parte estructural de todas las relaciones duales entre el %o % el seme(ante. s
decir$ allí donde 1a% su(eto 1a% tensi!n agresi+a.
7ic1o esto queda esta'lecido que desde la particular lectura del
psicoan*lisis$ la agresi+idad no es una conducta desadaptati+a$ sino al
contrario$ estructura a un su(etoG por otro lado$ sería mu% relati+o decir que en
los no,discapacitados la agresi+idad no se presenta mientras que en los
discapacitados si. A1ora 'ien es pertinente se:alar que e-iste un re)erente
sim'!lico$ como mediador en la agresi+idad propia de las relaciones
transu'(eti+as$ mismo que en algunos su(etos independientemente de la
condici!n del &# podría no estar operando:
“n estas circunstancias$ la agresi+idad aparecer* como una
?conducta desadaptati+a? que$ le(os de ser tratada con
psico)*rmacos como lo propone la AA#&$ podría ser a'ordada en el
caso por caso a partir de un dispositi+o que opere 1aciendo un
llamado al Com're del Padre. @n llamado que produzca$ a su +ez$
un e)ecto regulador por la +ía del signi)icante. “(Sierra Agudelo:
2002:9).
Seg>n la APA (2002) los trastornos mentales m*s )recuentemente
asociados al &# son el trastorno por d8)icit de atenci!n con 1iperacti+idad$ los
trastornos del estado de *nimo$ los trastornos generalizados del desarrollo$ el
trastorno de mo+imientos estereotipados % los trastornos mentales de'idos a
una en)ermedad m8dica (p. e(.$ demencia por traumatismo craneal). Los
su(etos con la condici!n de &# de'ido a un síndrome de 7oHn pueden tener
ma%or riesgo para desarrollar una demencia tipo Alz1eimer.
Adem*s de lo concerniente a los di+ersos trastornos mentales asociados
al &#$ en el 7S# 3= (APA$ 2002) se comenta que en apro-imadamente un <0,
/0 I de los indi+iduos asistidos en centros clínicos no puede determinarse una
etiología clara del retraso mental a pesar de las m>ltiples e-ploraciones.
s decir$ el &#$ tomado como un trastorno mental$ como una en)ermedad$
queda en un n>mero considera'le de casos sin un origen claro$ se pueden +er
los e)ectos de una condici!n$ pero esta misma no queda esta'lecida del todo$
nos quedamos aquí en el registro de lo imaginario$ desde donde queda
esta'lecida la cuesti!n del diagn!stico de esta condici!n.
sto es importante resaltarlo$ pues desde mi postura asumida en la clínica
que lle+o a ca'o se toma la noci!n de &# como una condici!n$ es decir una
situaci!n en lo real del cuerpo que 'rinda sus e)ectos % de los cuales podemos
esta'lecer super)icialmente un d8)icit en la inteligencia$ considerada como el
desempe:o !ptimo en tests psicom8tricos estandarizados % en la conducta
adaptati+a.
l &# es tomado desde esta postura como una condici!n en lo real del
cuerpo del que se pueden dilucidar para su diagn!stico cuestiones puramente
descripti+as sin una teoría que )undamente una e-plicaci!n de esto$ % sin
em'argo$ si se quiere a'undar % pro)undizar en dic1o tema$ 1a'r* que tra'a(ar
con estas )altas.
2omo se di(o anteriormente seg>n el 7S# 3=$ el &# es un trastorno
mental$ desde este discurso no se argumenta acerca del tipo de relaciones se
pueden esta'lecer entre el cuerpo % la mente$ ,por esta'lecer la posi'ilidad de
alguna argumentaci!n aunque sea cartesiana,. Adem*s se pudiera llegar a
pensar desde este planteamiento que si el &# es un trastorno o en)ermedad
mental$ esta condici!n es suscepti'le de curarse$ seg>n lo planteado por el
discurso m8dico$ espacio desde donde 1a% o)recimientos de signi)icantes que
pueden ser tomados por los padres$ los su(etos que portan esta condici!n$ o
los pro)esionales que tra'a(amos con ellos.
La APA (2002) se:ala que e-isten in)luencias am'ientales % de otros
trastornos mentales que agra+an la condici!n del &#. stos )actores inclu%en
pri+aci!n de crianza % de estimulaci!n social$ lingJística % de cualquier otro
orden$ así como trastornos mentales gra+es$ p. e(. el trastorno autista (APA$
2002):
“l curso del retraso mental est* in)luido por la e+oluci!n de las
en)ermedades m8dicas su'%acentes % por )actores am'ientales (p.
e(.$ pedag!gicos % a)ines$ estimulaci!n am'iental e idoneidad del
trato general otorgado).
n los trastornos generalizados del desarrollo e-iste una a)ectaci!n
cualitati+a del desarrollo de la interacci!n social % de las 1a'ilidades
+er'ales % no +er'ales de comunicaci!n social. l retraso mental
suele acompa:ar a los trastornos generalizados del desarrollo (09,
K0 I de los su(etos con un trastorno generalizado del desarrollo
tam'i8n presentan retraso mental).” (p. 94).
s necesario resaltar que desde que empez! a tra'a(arse el concepto de
&#$ de alguna manera su relaci!n con la locura qued! esta'lecida. Si 'ien en
un principio las en)ermedades mentales % el retraso mental no se
discrimina'an$ los criterios que se 1an ido comple(izando$ aunque 1a'ría que
pensar la raz!n latente que su'%ace a que se 1a%a tipi)icado al &# en el
manual diagn!stico % estadístico de trastornos mentales (7S#, 3=) % no en el
registro de en)ermedades )ísicas.
=erdugo Alonso (200<)$ ,retomando la propuesta de la AA&#,$ comenta
que a partir de 4552 de(! de considerarse al &# como una condici!n que )orma
parte de la persona para considerarse la e-presi!n de la interacci!n entre la
persona con condiciones concretas de limitaci!n en dos o m*s *reas de
1a'ilidades adaptati+as % el entornoG adem*s %a no se le descri'i! como una
condici!n est*tica ,inmuta'le, para pasar a ser una condici!n que +aría en
)unci!n de los apo%os que reci'a: toda persona puede “progresar” si se le
o)rece el apo%o adecuado.
n este nue+o discurso del &#$ que es el del paradigma de la
discapacidad$ se podría esta'lecer que de manera implícita el discapacitado
intelectual es conce'ido s!lo con relaci!n a una dualidad comparati+a$ es decir
con aquel que no es discapacitado$ “díada imaginaria de la que pueden
e-traerse$ a la luz de su con)rontaci!n$ dos categorías: la del ideal (el indi+iduo
completo) % la imagen incompleta del mismo: el discapacitado. “ (Sierra
Agudelo$ 2002: 2).
La discapacidad entonces puede ser pensada como una noci!n que parte
de la imagen del %o como identi)icaci!n de un ideal sin )alta$ lo que la u'ica en
la l!gica del discurso del amo (Sierra Agudelo$ 2002). 7esde este paradigma
de la discapacidad % la necesidad de apo%os$ se puede pensar que dic1as
propuestas est*n inscritas en un discurso que se presenta sin agu(ero$ como
es cuando se est* en el discurso de la ciencia. 7esde este discurso se o)recen
respuestas % designan apo%os para contrarrestar lo real del da:o en el cuerpo:
“Lien sa'emos que el psicoan*lisis opera de otro modo: cuenta con
lo real como aquello que +uel+e siempre al mismo lugar$ como
aquello que no cesa de escri'irse. 7e a1í que no pueda partir de un
su(eto como imagen que determina un paradigma. l discurso
analítico cuenta$ en principio$ con un su(eto di+ididoG en otras
pala'ras$ con un ser en )alta. sta +ía de comprensi!n para la
discapacidad elimina la condici!n de ser discapacitado o no
discapacitado como una di+isi!n )orzosa.” (Sierra Agudelo$ 2002: <).
La síntesis de estos principios propuestos por la 236 ("#S$ 2004)$ % la
AA&# (2002) es lo que se llama el ?Paradigma del Apo%o?$ discurso desde
donde queda esta'lecido que se de'er*n prestar los ser+icios de apo%o
necesarios a las personas con discapacidad$ para que estas personas
alcancen e)ecti+amente la igualdad: educaci!n con apo%o$ empleo con apo%o$
autonomía con apo%o$ li'ertad con apo%o$ etc.
s decir$ que desde este paradigma 1a% un acercamiento a los su(etos
con retraso mental$ de lo imaginario por lo real del cuerpo$ o'+iando el pasa(e
sim'!lico que se puede 1acer al pasar por la pala'ra este irreducti'le
e-presado en un d8)icit o da:o org*nico.
Monz*lez 2asta:!n (2004) dice que si se piensa a la discapacidad como
)alta$ podría leerse desde la pro'lem*tica del tener$ % de ser. 2uesti!n por
dem*s comple(a que me parece no se agota desde un solo campo de sa'er. l
paradigma de la di)erencia procura 'rindar los apo%os (AA&#$ 4550) que las
personas con limitaciones )uncionales necesitan para tener las +idas que ellos
quieran tener % puedan sostener.
n este nue+o paradigma$ la discapacidad no nada m*s es un rasgo de la
persona$ sino tam'i8n el resultado de la interacci!n entre la persona % el
am'iente en el que +i+e$ lleg*ndose incluso a reducir el planteamiento de que
la discapacidad no es de la persona sino de la interrelaci!n entre este % su
medio. 7e este planteamiento se deducen$ '*sicamente$ dos principios
)undamentales (&u'io$ 2009):
“4) &especto al indi+iduo a)ectado de carencias. Se a'ren las
posi'ilidades de acceder a la calidad de +ida. 2iertamente el
a)ectado de'er* re1a'ilitarse$ adaptarse$ modi)icarse$ pero desde
sus posi'ilidades de )uncionamiento. Co padece síntomas psíquicos$
sino di)erencias.
2) &especto de la sociedad. 7e'er* aceptar la di+ersidad de
indi+iduos que )orman parte de ella$ sin discriminar en )unci!n de sus
discapacidades. La sociedad de'e poner los medios ()ísicos %
psicol!gicos) necesarios para que todos sus ciudadanos tengan$
e)ecti+amente$ la igualdad. Se de'en eliminar las 'arreras )ísicas %
de rec1azo psicol!gico.” (p. <)
Sierra Agudelo (2002) propone relacionar los signi)icantes ?capacidad? %
?conocimiento?$ % dice que si se retoma la distinci!n que 1ace Lacan entre el
car*cter imaginario del conocimiento % el car*cter sim'!lico del sa'er$ se pude
“o'ser+ar c!mo el discurso de la ciencia$ en su condici!n de sem'lante$ a'orda
por la +ía imaginaria lo que le +iene de lo realG % a partir de allí$ nom'ra al
discapacitado. l psicoan*lisis$ asumiendo ese mismo real desde lo sim'!lico$
estaría del lado del sa'er en el que se inscri'e el su(eto di+idido. “(p. <).
Lo anterior permite proponer al su(eto di+idido$ su(eto 'arrado$ % desde
este postulado el pensar al su(eto del inconsciente o'+iaría la di)erenciaci!n
entre el denominado discapacitado % el indi+iduo “normal”: “n este punto de
intersecci!n$ perdería toda signi)icaci!n el par*metro esta'lecido por la
?capacidad?. Par*metro que +endría a constituir$ a )in de cuentas$ el >nico
)actor determinante para ser discapacitado o no discapacitado. “(Sierra
Agudelo$ 2002:<):
Monz*lez 2asta:!n (4555) menciona que el pensar a la discapacidad a
partir de las di)erencias requiere un es)uerzo especial tanto en el campo
cientí)ico como en el socio,político.” #ec*nicamente pensamos a la
discapacidad como un decremento cuantitati+o % o'(eti+o$ tan e+idente que no
podemos cuestionar su supuesto car*cter concreto % su +eri)ica'ilidad.” (p. <).
"tro presupuesto central de este “nue+o paradigma del &#”$ +a en el
sentido de 'orrar aparentemente el d8)icit$ oponi8ndolo al de la di)erencia. s
decir$ se trata de un “ni:o di)erente”$ “especial”$ no de un ni:o que presenta
&#$ o un ni:o con una discapacidad intelectual. s decir$ m*s all* de la
condici!n del &#$ lo que pasa es que este ni:o “requiere apo%o” de'ido a su
minus+alía en el *rea cogniti+a.
2on este mo+imiento lo concerniente lo real del cuerpo como límite$ queda
'orrado$ se o'tura algo relacionado con la )alta$ como dice Nos8 &u'io (2009)$
esta +isi!n podría lle+ar a decir que “la castraci!n es un pre(uicio de una
sociedad retr!grada.” (p. <).
Sierra Agudelo (2002) en este mismo sentido se:ala que “el su(eto no
discapacitado se presenta como la imagen aca'ada que e+idencia la )alla de
aquel que no logra la representaci!n del %o ideal. A partir de este real$ se
proponen inter+enciones que suplan las necesidades % cu'ran las limitaciones.
Los apo%os en sus distintas intensidades$ sir+en así como ortopedia que
permite restituir la imagen amor)a del discapacitado. “(p. /).
Nos8 &u'io (2009:2) se:ala “lo que me parece m*s gra+e es la operaci!n
de )ondo$ aquella por la cu*l 1acen desaparecer el o'st*culo real de la
discapacidad. Si pueden mostrar en escena la soluci!n$ es porque antes$ a1í
est* el truco$ 1an eliminado el pro'lema. l proceso de e-tracci!n del pro'lema
gira entorno a un decidido rec1azo. 6rente a los límites de la re1a'ilitaci!n$ la
respuesta es el rec1azo loco de los límites: es el "tro quien rec1aza (...)$ es
lo social quien pone 'arreras.”
Lo que se +a a proponer en este seminario$ es que 1a'ría que asumir que
e-iste un irreducti'le en lo real del cuerpo$ % que los límites que imponga el
da:o org*nico o el d8)icit son imposi'les de modi)icar$ es decir e-isten$ pero no
est*n dados de antemano$ ir*n emergiendo en la constituci!n de un su(eto con
estas características$ tal % como se:ala 2oriat % 2aniza de P*ez (4559).
La concepci!n que se +a a tener acerca del su(eto que tiene la condici!n
del &# en los discursos de las ciencias de la salud$ de(a por )uera lo
concerniente al su(eto del inconsciente$ seccion*ndolo a partir de sus )unciones
instrumentales como pueden ser lengua(e$ cognici!n$ motricidad$ etc..
Monz*lez 2asta:!n (2004) se:ala que en la discapacidad intelectual se
presenta lo que “una discapacidad del deseo”$ entendi8ndose por esto “al
)uncionamiento limitado de la capacidad creadora$ de a+ance$ de generaci!n
de no+edad$ de trans)ormaci!n$ que conlle+a des+enta(as sociales$ disminuci!n
en la participaci!n comunitaria % ena(enaci!n del indi+iduo de su propia +ida.
7esde esta perspecti+a$ el psicoan*lisis es una 1erramienta >til para el tra'a(o
dentro de la discapacidad$ %a que 1a'ilita el tra'a(o con la su'(eti+idad de la
persona discapacitada % permite a'ordar la limitaci!n deseante.” (p. F)
Nos8 &u'io (2009) se:ala que a partir de los cam'ios que 1a 1a'ido al
pensar a las en)ermedades % en especí)ico a los trastornos mentales$ pasando
desde el campo de la salud,en)ermedad$ al de la capacidad,discapacidad$ es
interesante preguntarse en las razones su'%acentes a este cam'io de
paradigmas. ste autor se:ala decididamente que el concepto de &# 1a
cam'iado al interior de la comunidad cientí)ica que tra'a(a con su(etos
diagnosticados con &# “por la sencilla raz!n de que sus pro%ectos$ sus
t8cnicas$ etc.$ son un )racaso rotundo$ no 1an conseguido la pretendida
re1a'ilitaci!n$ integraci!n % normalizaci!n.” (p. 4).
ste mismo autor resalta que una )uente de malestar en este comunidad
cientí)ica$ es la inadecuaci!n cogniti+o,conductual en el tra'a(o terap8utico: “...
m*s all* de estos contornos moldea'les$ como límite al condicionamiento
solamente se reconoce la 'iología$ la gen8tica$ la alteraci!n org*nica. Co 1a%
lugar en la teoría cogniti+o conductual$ como apunta'a el >ltimo comunicado
del 2onse(o de la LP de (ulio de 2009$ para el deseo del su(eto$ para la
dimensi!n del acto su'(eti+o.” (Nos8 &u'io$ 4559: 2).
n este seminario se retoma la dimensi!n del lengua(e % lo inconsciente
en un su(eto$ se plantea que si 'ien$ no se tra'a(e en lo real del cuerpo$ si se
circunscri'a el campo de acci!n % se e-plicite la apuesta terap8utica lle+ada a
ca'o. Acerca del tra'a(o terap8utico con su(etos diagnosticados con &#$ % que
por ende presentan una discapacidad intelectual Sierra Agudelo (2002)
comenta que se da por innega'le la necesidad de un apo%o$ % que dic1a tesis
se encamina por la +ía del “%o ideal en la que el no discapacitado corresponde
a la imagen ordenadora que 1ace ad+enir al discapacitado$ lle+ando así lo real
1acia la dimensi!n de lo imaginario. l a'orda(e presentado por la A.A.#.&$ es
entonces un tratamiento de lo real por lo imaginario$ postulado )undamental
so're la manera como opera la ciencia se:alado por Lacan. “(p. <).
n este mismo sentido Monz*lez 2asta:!n (2004) comenta que da la
impresi!n de que el ni+el de discapacidad$ de minus+alía$ de marginaci!n$ est*
m*s determinado por los impedimentos deseantes que por las )allas de
a'stracci!n que pudiera tener una persona:
“@na +ez alcanzados los ?tec1os educati+os?$ lo >nico que puede
mantenerlos a'iertos es el deseo del su(eto$ su moti+aci!n personal$
su sue:o. @na +ez que se 1a 1ec1o todo lo posi'le en la
re1a'ilitaci!n la'oral o )ísica$ es el deseo del su(eto el que permite
salir a 'uscar empleo$ utilizar 'astones canadienses superando la
e+entual +ergJenza o 'ien persistir en la tarea de aprender (...)
Duienes tra'a(amos en instituciones que asisten a personas con
discapacidad sa'emos$ por la clínica$ que a cierta edad$ las
di)erencias en el ni+el cogniti+o importan menos que las de ni+el
su'(eti+o$ las cuales pasan a ser las determinantes de la situaci!n
del indi+iduo % del tipo de asistencia que de'emos darles. ;am'i8n
sa'emos que los logros o'tenidos su'(eti+amente$ en +ez de
aquellos a los que se llega por la +ía del adiestramiento$ son los que
1a'ilitan la inclusi!n social genuina.” (p. 0).
Sierra Agudelo (2002) plantea lo siguiente respecto a los su(etos
diagnosticados con &#:
“&econocer al su(eto en el uno por uno$ en su particularidad$ %
responder a su propia posici!n su'(eti+a$ constitu%e quiz*s una
respuesta menos e)ecti+a para los intereses de la 1omogenizaci!n %
seguramente menos satis)actoria para los a'anderados del discurso
del amo$ pero es tam'i8n una +ía menos segregadora %$ por tanto$
suscepti'le de ser considerada. “ (p. 9).
Para )inalizar esta clase se dir* que a partir de lo desarrollado respecto a
los discursos que desde las ciencias de la salud$ la "#S$ la APA % la AA&#
proponen acerca de la condici!n del &#$ queda posi'ilitado realizar un an*lisis
de sus propuestas a la luz del planteamiento psicoanalítico del su(eto del
inconsciente.
n este seminario se pro'lematizaron las propuestas actuales que en el
campo de la salud e-isten$ % se toma al &# como una condici!n que sin
'orrarla o proponer otro concepto$ es una cuesti!n que 1a de pasar por la
pala'ra del su(eto que porta esta condici!n % de los otros sociales que aportan
signi)icaciones primordiales al su(eto$ como son padres de )amilia$ maestros$
terapeutas$ etc.
Se resalta la importancia de poner en primer plano al su(eto que porta al
&#$ sin o'+iar que esta condici!n ciertamente inscri'e en un con(unto a su(etos
cu%os di+ersos da:os desde lo real del cuerpo$ inciden en su rendimiento
intelectual$ % en la conducta “adaptati+a”. La idea anterior 'rinda la posi'ilidad
de u'icar al su(eto de la clínica$ sin que al 1acerlo esto determine a priori la
escuc1a que se tenga en el proceso terap8utico.