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La filosofía y estética en Plotino.

Plotino inicia su planteamiento “sobre lo bello” teniendo de fondo interrogantes como: ¿Cuál es
la causa de la belleza? ¿Cómo se relaciona la belleza con el alma? ¿Qué es la belleza? Frente a
estos interrogantes, Plotino hará un acercamiento tomando como base la filosofía platónica.
Así pues, a partir de la Eneada I, se puede afirmar que Plotino jerarquiza las maneras de percibir
“lo bello”. En primera instancia, afirma que la belleza de las cosas sensibles es percibida por los
sentidos, sobre todo por la vista y el oído. Ante esto, Plotino se preguntará: ¿Existe una belleza
superior a la belleza de los cuerpos? ¿Qué es lo que hace que los sentidos se inclinen hacia las
cosas bellas?
Por un lado, Plotino cita a aquel planteamiento según el cual la belleza visible resulta de la
simetría de las partes entre sí y en relación con el todo. Sin embargo, frente a lo anterior, de ser
así, la belleza sólo correspondería a las cosas compuestas y no a las simples, las cuales también
son bellas. En efecto Plotino afirma “si el conjunto es bello, también las partes deben ser bellas,
pues cierto es que la belleza no debe constar de partes feas, sino que debe haber tomado posesión
de todas ellas”
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. Por lo tanto, la belleza es algo que está más allá de lo meramente simétrico.
Por otro lado, el alma se acerca a las cosas bellas, reconoce en ellas su “belleza” y compenetra
con ello, en tanto que tales cosas comparten con ella su mismo género. A partir de lo anterior, se
podría afirmar que las cosas del mundo son bellas, no en sí mismas, sino por participación.
En segunda instancia, Plotino plantea una reflexión acerca de las cosas bellas que corresponden
al campo de lo inteligible, entre ellas los hábitos y las virtudes. Estas cosas hacen que el alma las
contemple y admire de manera más profunda que las cosas percibidas en el mundo sensible. Así
mismo, estas bellezas de las cosas no sensibles son captadas de manera directa por el alma, sin el
uso de ningún intermediario.
Ahora bien, Plotino al igual que Platón, identifica lo bello con lo bueno. Es a partir del bien de
donde nace toda belleza. Por tanto, es necesario para el alma llegar al bien a través de la
contemplación de las cosas bellas, sean éstas sensibles o inteligibles. Sin embargo, Plotino

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Plotino. Eneada I, 25.
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plantea, además, que la contemplación de la belleza tiene que hacerse conservando un alma
purificada de todo placer corporal y de toda contaminación de la materia. Así mismo, el hombre
no debe quedarse, solamente, en la admiración y contemplación de las cosas sensibles bellas,
sino que debe reconocer en ellas, los reflejos de una belleza superior que es, además, la fuente de
todas las bellezas.
En referencia de “las bellezas ulteriores”, se ha de tener presente que, no es la percepción
sensible quien las ve y las enjuicia sino el alma, sin mediación de órgano alguno. Esto se logra
mediante la contemplación llegando a acoger la belleza y así manifestarla, en otras palabras, el
alma se ha de liberar de toda percepción sensible para que ella misma sea haga bella. Siendo el
alma pura, en su forma original, ésta se asemeja a Dios, ya que es de él de quien nace la belleza.
En conclusión, se puede decir que todas las bellezas surgen y provienen de aquel, de Dios. En
consecuencia si alguien consigue contemplar la Belleza imponente, no tiene la necesidad
contemplar las otras. Esta contemplación se da por la acostumbre del alma a mirar por sí misma,
esto se logra pasando progresivamente de las cosas bellas es decir, el alma hace un recorrido por
el cual el alma llega a contemplarse bella para ver la Belleza. Así pues, al llegar a esto se puede
afirma que la belleza se halla en las ideas, ideas a las que se llega mediante la inteligencia.