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Asilo diplomático

El asilo diplomático es una institución jurídica de carácter eminente
humanitaria que se ha establecido para proteger a los perseguidos políticos, sin
distinción alguna.
En el siglo actual, los países latinoamericanos han reconocido el derecho a
conceder asilo a los refugiados políticos en las convenciones de la habana,
Montevideo y caracas.
Tres principios emergen de dichas convenciones. El primero se refiere a que
es al estado asilante al que corresponde la calificación del delito o de los motivos
de la persecución. El segundo expresa que el asilo no puede ser considerado sino
en caso de urgencia y por el tiempo estrictamente indispensable para que el
asilado salga del país. El tercero dispone que el gobierno del estado territorial
deberá otorgar salvoconducto.
El derecho de asilo diplomático constituye obviamente una limitación de la
soberanía territorial, y las autoridades del estado territorial no tienen derecho a
violar la inmunidad de los locales diplomáticos para detener a las personas
perseguidas por delitos o motivos políticos.
a) Definición del asilo.
Una definición del asilo se ha emitido en amplio sentido, es la fórmula por
el instituto de Derecho Internacional en su sesión de Bruselas de 1948, que expresa
que ¨el asilo constituye la protección que un Estado otorga a un individuo que
huyendo de persecuciones injustas busca refugio en su territorio o en un lugar
sometido a su autoridad fuera de su territorio¨. Se ha observado ¨que en esta
definición quedan perfectamente comprendidas las dos clases de asilo existente, a
saber: el refugio territorial y el asilo diplomático, que reciben también la
denominación de asilo externo e interno. Se agrega que estas dos clases de asilo
no son apuestas entre si; sino que solamente se diferencia en ciertas modalidades
especiales; y frecuentemente acontece que el asilo diplomático viene a ser una
etapa del refugio territorial¨.
b) El asilo en casos de urgencia.
c) Comunicación del asilo al ministro de relaciones exteriores del estado del
asilado.
d) Calificación del delito político.
e) Lugar de asilo.
Existen representaciones diplomáticas que tienen instaladas las oficinas o
cancillería en locales donde no reside el jefe de la misma, pues este tiene su
residencia en un departamento de hotel o vive en una casa, que puede ser una
quinta. En estos casos, la residencia del jefe de la representación diplomática, sea
departamento de hotel o casa, mantiene su inmunidad de jurisdicción, y por lo
tanto es lugar de asilo.
Las oficinas consulares no gozan del derecho de asilo para los delincuentes
o perseguidos políticos que se refugien en ellas.

f) Imposibilidad de que los asilados intervengan en política y tengan comunicación
con el exterior.
El asilado durante su permanencia en la sede diplomática debe abstenerse
de toda acción política, directo o indirecta, y al solicitar asilo debe estar percatado
de que asume el compromiso de cumplir tal condición, es decir, que es condición
indispensable que toda persona asilada es una sede diplomática está imposibilitada
de realizar actividad política.
La embajada, al poner en conocimiento de las autoridades competente que
ha acordado asilo, adquiere el compromiso de impedir que el asilado continúe en
política.
Respecto a la comunicación con el exterior, podemos manifestar que el
primer compromiso debe contraer el asilado es el de no tener comunicación con
personas ajenas a la embajada.
g) El salvoconducto
El Gobierno del Estado podrá exigir que el asilado sea puesto fuera del
territorio nacional dentro del más breve posible; y el Agente diplomático del país
que hubiere acordado el asilo, podrá a su vez exigir las garantías necesarias para
que el refugiado salga del país respetándose la inviolabilidad de su persona.
El precepto que acabo de exponer es trascendental porque esta relacionado
con el otorgamiento del salvoconducto, pues la necesidad de no prolongar por
demasiado tiempo la permanencia del asilado dentro de la correspondiente
embajada y de poder trasladarlo al exterior, con las debidas garantías, obliga al
gobierno territorial a otorgar los documentos necesarios para que el asilado en una
misión diplomática pueda salir libremente del país, siendo entendido que la
inviolabilidad de su persona queda plenamente garantizada. Estos documentos se
conocen con el nombre de salvoconducto.

CASO JULIAN ASSANGE
Julián Assange, es uno de los fundadores de Wikileaks. Se encuentra desde
hace ya varias semanas refugiado en la sede diplomática ecuatoriana en la ciudad
de Londres, desde donde formuló una petición de asilo a la República del Ecuador.
Assange alega, entre otras cosas, ser víctima de persecución política por parte de
el Reino Unido, quien tras presiones del gobierno de Suecia, donde Assange ha
sido acusado de delitos sexuales. Suecia procura la extradición de Assange;
mientras que el Gobierno de Estados Unidos que también reclama lo propio, alega
que Assange ha incurrido en serias violaciones a sus leyes de seguridad nacional
tras Wikileaks haber publicado millones que involucran a funcionarios y
departamentos de este país.
Para 1999 Assange registró un sitio que llamó Leaks.org, aunque a nivel mundial se
conoce más, desde el año 2006, Wikileaks. Assange fue galardonado con varias
distinciones a nivel internacional. Entre ellas destaca el reconocimiento por Amnistía
Internacional de los medios británicos en 2009 por su exposición a los crímenes
cometidos en Kenia. También ha sido reconocido por la revista The Economist.

A través de Wikileaks, Assange ha hecho público en diversas ocasiones millones de
cables secretos. Entre ellos se encuentran comunicados del Departamento de Estado
del gobierno estadounidense con sus sedes diplomáticas; comunicaciones entre el
Departamento de Defensa de Estados Unidos y otras instancias de su gobierno; así
como cables y comunicaciones secretas o privadas de diversos gobiernos y
funcionarios con otros países y personalidades, incluyendo operaciones encubiertas
que a juicio de Estados Unidos, al menos en lo que a su gobierno respecta, pone
en riesgo la identidad de personas y funcionarios encubiertos, así como de
operaciones secretas del gobierno de Estados Unidos en el exterior.

Estos cables, fueron hechos públicos por Wikileaks bajo la premisa del derecho de
los ciudadanos a la información sobre las actuaciones de sus gobernantes. Una
segunda premisa muy ligada a la primera es que tal conocimiento o información
permite sacar de la ignorancia a los ciudadanos sobre qué realmente hacen y
ocultan sus gobernantes. Por supuesto, la información dada a conocer por esta
fuente no ha sido bien vista por los gobiernos afectados.

En medio de la histeria creada a raíz de las publicaciones de Wikileaks, el 21 de
julio de 2010 la policía sueca emitió una orden de arresto contra Assange. En ella
le acusa por la violación de la ciudadana sueca de origen cubano Anna Ardin, una
activista vinculada con la extrema derecha de este país en el exterior. Aunque en
un inicio la acusación fue retirada por la propia fiscalía sueca sobre las bases de
que no había prueba alguna que le vinculara con el delito imputado; más adelante,
en el mes de septiembre, otra fiscal de rango superior en Suecia, consideró que sí
había base suficiente para procesar a Julián Assange por el delito.

Además de esta acusación, a Assange también se le acusa de acoso sexual en la
persona de otra mujer, también relacionada con Anna Ardin. En esta otra
acusación se alega que Assange indujo a esta mujer a tener relaciones sexuales
con él mientras ella dormía sin haber utilizado un condón. A juicio de algunos
analistas, se trata de una cortina de humo cuyo único propósito es desacreditar a
Assange ante la comunidad internacional como un mecanismo para colateralmente
atacar la credibilidad de la información hecha pública por Wikileaks.

A raíz de la acusaciones en su contra, Assange optó ocultarse de las autoridades
suecas habiendo huyendo posteriormente hacia Inglaterra. A raíz de lo anterior, el
gobierno de Suecia solicitó la intervención de la Interpol. Habiendo sido detenido en
Londres y llevado ante la justicia, fue puesto en libertad condicional mediante la
prestación de fianza. Estando en libertad provisional, Assange fue a la embajada de
la República de Ecuador en la ciudad de Londres y allí solicitó asilo político
alegando persecución y fabricación de acusaciones en su contra.

El derecho al asilo político o diplomático existe desde tiempo inmemorial en la
historia. El mismo hoy se encuentra reglamentado a nivel internacional mediante la
Convención de Viena de 1961. Tanto el Reino Unido de la Gran Bretaña, como
Suecia, Estados Unidos y Ecuador, reconocen en sus leyes el derecho a solicitar
asilo político o diplomático. Las razones para concederlo o denegarlo están
directamente vinculados con el ejercicio de las prerrogativas soberanas de cada
Estado; de la misma manera que los fundamentos para la petición de asilo se
encuentran definidos o demarcados por las convenciones internacionales que han
atendido este tipo de petición. De hecho, el Reino Unido de la Gran Bretaña, como
Estados Unidos, Suecia y Ecuador en el pasado han considerado, aprobado o
denegado peticiones de asilo por ciudadanos de otras nacionalidades. Siendo la
prerrogativa soberana de cada Estado su concesión o su denegación, ningún Estado
extranjero puede, a base de sus propias leyes, interferir con el ejercicio soberano
de un Estado en el proceso de aprobar o denegar una petición de asilo político o
diplomático.

Desde el mes de junio de 2012, el gobierno ecuatoriano estuvo examinando los
méritos de la petición de Assange. Durante ese tiempo ha sido enorme la presión
de países como Estados Unidos y el Reino Unido de la Gran Bretaña sobre la
República de Ecuador para que esta última no concediera asilo a Assange. Las más
recientes expresiones publicas surgieron hace apenas unas semanas cuando la
madre de Julián Assange visitó a Ecuador y se reunión con altos funcionarios de
su gobierno como parte de sus gestiones personales para contribuir a la concesión
de asilo político a su hijo. En el proceso de trámite de la petición de Assange, así
como en las negociaciones previas tanto con el gobierno inglés como con el
gobierno sueco, ha intervenido Gaspar Garzón, quien precisamente actuando como
Juez Instructor gestionara del Reino Unido la entrega sin éxito para der juzgado por
crímenes de lesa humanidad del exdictador chileno Augusto Pinochet mientras este
permaneció en Londres.

En todo momento en el desarrollo de esta situación la Cancillería ecuatoriana
manifestó claramente que la decisión de su país se tomaría conforme a sus leyes y
sus derechos soberanos a conceder o no conceder asilo político a un ciudadano
extranjero. En ese sentido, el gobierno ecuatoriano fue enfático en no someterse a
ningún tipo de tutelaje de otro gobierno.

Como indicamos antes, a pesar de lo anterior, y del hecho de que Estados Unidos
y el Reino Unido de la Gran Bretaña y Suecia son países donde no solo existe el
derecho a solicitar asilo político, sino que en efecto, anualmente lo conceden a
ciudadanos de otros países que así lo solicitan, en un movimiento no solo inusual,
sino claramente violatorio del derecho internacional vigente, autoridades británicas
le comunicaron al gobierno ecuatoriano que no descartaban una incursión en la
sede de la embajada de Ecuador en Londres para evitar el asilo político de Julián
Assange y su eventual salida del país. Este ejercicio de prepotencia se basa no en
el derecho internacional, sino en una ley aprobada por el Reino Unido de la Gran
Bretaña donde su gobierno se arroga el derecho a actuar de tal manera. De hecho,
la ley es tal que por ejemplo le permite al gobierno inglés ocupar una sede de
embajada que se encuentre sin ser utilizada. Para ello, lo único que el gobierno
inglés necesita es, como hizo en el caso de los diplomáticos libios y el personal de
su embajada, cancelar sus visas y solicitar el abandono del país, para así luego
indicar que la sede de la embajada está sin uso.

La mera amenaza del uso de la fuerza, idea ésta que se refuerza mediante el
incremento de la presencia policial inglesa frente a los predios de dicha embajada
y el cierre o control circulatorio de algunas calles aledañas, constituyen una
flagrante violación del derecho internacional. Los predios de las embajadas de cada
país, en todo el mundo, se consideran como una extensión del país al que
corresponde dicha embajada. Por eso, el uso de la fuerza por parte de un Estado
para la toma de una embajada se considera una agresión al territorio nacional del
país en cuestión. Igualmente, una amenaza del uso de fuerza contra una embajada
de un país se considera una amenaza contra el territorio nacional del país objeto
de la amenaza.

Bajo estas condiciones, el Canciller Ricardo Patiño de Ecuador, además de la
respuesta particular de su país ante esta agresión, solicitó de inmediato una
respuesta regional a la amenaza británica contra su soberanía nacional. Así las
cosas, Patiño solicitó se convocara, de inmediato, a una reunión de Cancilleres de
la UNASUR para discutir la situación y tomar aquellas medidas pertinentes. Patiño, a
su vez que solicitó del Secretario General de la OEA, se convocara también de
emergencia a una reunión de este organismo hemisférico, del cual también participa
no solo Estados Unidos, sino también algunos países de la Mancomunidad Británica,
como son los casos de Canadá, Belice, Jamaica y algunas ex colonias británicas
hoy independientes del Caribe Oriental.

La decisión final tomada por la República de Ecuador en cuanto a conceder asilo
político a Julián Assange es una afirmación clara de dicho gobierno de sus
derechos soberanos. La posición de Londres ha sido reiterada a los efectos de que
cualquier decisión del gobierno ecuatoriano concediendo asilo a Assange será
repudiada y que el gobierno británico no concederá salvoconducto a Assange para
abandonar la embajada ecuatoriana, lo que podría suponer que Assange
permanezca permanentemente, al menos por ahora, en dicha embajada, hasta que
otras negociaciones produzcan un resultado distinto. La otra vía, que esperamos no
sea la que ocurra en este caso, sería el ataque por parte del gobierno inglés a la
sede diplomática ecuatoriana, lo que además de ilegal, sería un precedente nefasto
para el propio Reino Unido de la Gran Bretaña a escala mundial. Después de todo,
podría ser una solución que mañana otros emulen contra sedes diplomáticas en
otros países.

Ciertamente, la pretensión del Reino Unido de la Gran Bretaña hacia Ecuador,
creyendo que puede tratar a una país soberano como si fuera una colonia, no es
sino una rémora imperialista del Reino Unido no tan distante a su realidad
presente. Para estos países, la soberanía de los pueblos es inmaterial porque a
nivel interno, desde lo más profundo de su ideología, los sueños imperiales del
pasado, siguen siendo en ellos fantasmas del presente.

17.08.12 El Gobierno de Ecuador ha decidido finalmente otorgar asilo político al
fundador de Wikileaks, Julian Assange, a pesar de las presiones de Reino Unido
para que lo entregara a las autoridades para su extradición. Assange, en unas
primeras declaraciones a la agencia France Press, ha calificado la decisión como
una "victoria". Por su parte, Suecia ha convocado al embajador ecuatoriano en
Estocolmo.

CASO HAYA DE LA TORRE
Antecedentes
 3/octubre/1948
Estalló en el Perú une revuelta militar, que fue reprimida el mismo día
 4/octubre/1948
(Al siguiente día) se publicó un decreto que se declaró fuera de ley y se
acusaba a un partido político, la Alianza Popular Revolucionaria Americana,
(APRA) de haber preparado y dirigido la rebelión. El dirigente de ese
partido, Víctor Raúl Haya de la Torre, fue denunciado como responsable.
Junto con otros miembros del partido, fue procesado y acusado de rebelión
militar.
 27/octubre/1948,
Manuel Odría había dado un golpe de estado y había publicado un decreto
en el que se preveía el establecimiento de consejos de guerra para juzgar
sumariamente los casos de rebelión, sedición y motín.
 16/noviembre/1948
Se publicaron edictos en los que se le ordenaba que compareciera ante el
juez de instrucción.
 03/enero/1949
Haya de la Torre se presentó a la Embajada de Colombia en Lima y solicitó
asilo
 04/enero/1949,
El Embajador de Colombia en Lima informó al Gobierno del Perú del asilo
concedido a Haya de la Torre (de acuerdo con el art. 2, párrafo 2, de la
Convención de La Habana sobre asilo, de 1928), al mismo tiempo, pidió que
se expidiera un salvoconducto que permitiera al asilado abandonar el país.
 14/enero/1949
El embajador de Colombia, precisó que el asilado había sido calificado como
refugiado político. (De acuerdo con el art. 2 de la Convención sobre Asilo
Político de Montevideo (1933).)
El gobierno peruano objetó las facultades de Colombia para calificar unilateralmente
el delito y, en consecuencia, rehusó extender el salvoconducto que le solicitara.
 31/agosto/1949,
Para solucionar la controversia ambos Estados suscribieron un compromiso,
llamado “Acta de Lima”, por la que los dos Gobiernos convinieron en
someter el caso a la Corte Internacional de Justicia.

LAS PARTES
PERU COLOMBIA
Felipe Tudela y Barreda
(diplomático)
Gilbert Gidel (abogado francés)
Julio López Olivan (embajador)

José Gabriel de la Vega
(embajador)
Camilo de Brigard (embajador)


CUESTIONES PRINCIPALES
COLOMBIA PERU
1) ¿Es competente Colombia,
según las obligaciones resultantes
del Acuerdo bolivariano de
Extradición del 18 de julio de 1911,
de la Convención sobre Asilo del
20 de Febrero de 1928, y en
general, del derecho internacional
americano, para calificar el delito
que se imputa a la persona a
quien se concede asilo?
2) ¿Está obligado Perú, como
Estado territorial, a otorgar las
garantías necesarias para la salida
del país del asilado?


¿El otorgamiento del asilo a Haya de
la Torre por el Embajador de Colombia
fue concedido en violación del art. 1,
párrafo 1, y art. 2, párrafo 2, de la
Convención sobre Asilo de 1928, y, de
todos modos, el mantenimiento del
asilo constituía en ese momento una
violación de aquel tratado?

SENTENCIA
1) Respecto a invocación por parte de Colombia del el Acuerdo Bolivariano de
1911, relativo a la extradición que dispone: “Aparte de las disposiciones del
presente Acuerdo, los Estados signatarios reconocen la institución del asilo,
según los principios del Derecho internacional”
El Acuerdo Bolivariano que es un tratado sobre extradición, se limita a
reconocer en un artículo la institución del asilo de conformidad con los
principios del derecho internacional. A bien, esos principios no implican el
derecho a la calificación unilateral. Por otra parte, cuando el Acuerdo
Bolivariano fija las normas para la extradición, no se pueden deducir de ellas
conclusiones para el asilo diplomático. En el caso de la extradición, el refugiado
se halla en el territorio del Estado de refugio: si se le concede el asilo, esa
decisión no deroga la soberanía del Estado en el que cometió el delito. Por el
contrario, en el caso del asilo diplomático, el refugiado se halla en el territorio
del Estado en el que ha cometido el delito: la decisión de asilo deroga la
soberanía del Estado territorial y sustrae al delincuente a su justicia.
2) Respecto a la invocación por parte de Colombia de La Convención de La
Habana de 1928
Esta convención establece ciertas normas sobre asilo diplomático. Sin
embargo, la Corte señala que en la misma, no existe ninguna norma sobre
calificación unilateral por el Estado asilante ni explícita ni
implícitamente. Colombia sostiene que esa norma está implícita en la
Convención, y que es inherente a la institución del asilo. La Corte no puede
aceptar este argumento, ya que significaría una derogación del principio de
igualdad soberana de los Estados y conduciría a los mayores abusos.
Asimismo, Colombia cita el art. 2, parágrafo 1, de la Convención de La Habana,
que proclama el respeto del asilo siempre que la costumbre, las convenciones y
las leyes del Estado asilante lo admitan. Siendo que el Derecho interno
colombiano reconoce el asilo, Perú estaría jurídicamente obligado a reconocer el
asilo otorgado a Haya de la Torre. La Corte considera inadmisible esta
interpretación, ya que llevaría a hacer depender las obligaciones de un Estado
signatario de las modificaciones que pudieran producirse en el Derecho interno
de otro Estado signatario. Por el contrario, el art. 2 citado debe interpretarse
como limitativo: el asilo podrá acordarse en la medida en que sea admitido por
las leyes y costumbres del Estado asilante. Además, nada se dice en este
artículo respecto del derecho de calificación.
3) Respecto a la invocación por parte de Colombia de la Convención de
Montevideo de 1933 sobre asilo político.
La Corte encuentra que esta convención no puede serle opuesta al Perú, pues
éste no la ratificó. Además, si en esta Convención se legisla por primera vez el
derecho de calificación, se trata de una modificación de las convenciones
anteriores sobre la materia, por lo cual no puede concluirse que formule un
principio ya implícitamente admitido.
4) Respecto a la invocación por parte de Colombia del “Derecho internacional
americano en general”
La Corte señala que, de acuerdo al art. 38 del Estatuto, una parte que invoca
una costumbre debe probar su existencia, de modo que sea obligatoria para la
contraparte. En apoyo de su pretensión Colombia se refiere a un gran número
de tratados de extradición y casos de asilo diplomático. En opinión de la Corte
el examen de esos tratados revela, o que nada tiene que ver con la cuestión, o
no contienen disposiciones sobre la regla de calificación unilateral, o no fueron
ratificados por Perú. Respecto de los casos citados solo indican incertidumbre y
contradicción, por lo cual no puede deducirse de ellos ninguna práctica uniforme
y constante aceptada como derecho.
De ello (1, 2, 3,4) se deduce que Colombia, como Estado que había concedido
el asilo, no era competente para calificar la naturaleza del delito mediante una
decisión unilateral y definitiva que obligara al Perú.

5) Respecto a la reconvención del Perú que sostiene que el asilo fue mal
otorgado y que su mantenimiento constituye una violación de las
disposiciones convencionales sobre asilo.

a) Perú alegaba que el aprista estaba acusado no de un delito político,
sino de un delito de derecho común
Tras constatar que el Perú no había solicitado en ningún momento la
entrega del asilado, la Corte, A ese respecto, observó que al asilado sólo
se le acusaba de rebelión militar, que no es un delito de derecho común.
Por consiguiente, rechazó, por infundada, la reconvención del Perú sobre
ese punto.

b) Perú alegó que no existía en este caso la urgencia que, según la
Convención de La Habana, es necesaria para justificar el asilo
. La Corte observa que la justificación esencial del delito es la inminencia
o persistencia de un peligro para la persona del asilado. Tal peligro
inminente no existía en el caso de Haya de la Torre, ya que este se asiló
tres meses después de fracasada la rebelión militar.
Además las cortes marciales, creadas después de la rebelión, no eran
competentes, según sostiene el Perú, para juzgar a Haya de la Torre, en
virtud del principio de irretroactividad de las leyes. Finalmente, no podría
interpretarse la Convención de La Habana como presumiendo una
subordinación judicial por el solo hecho de que los tiempos sean
confusos, ya que ello implicaría conferir un derecho de intervención
ofensivo para el Estado territorial.

La Corte concluyó, por tanto, que la concesión del asilo no se ajustaba
al párrafo 2 del artículo 2 de la Convención de La Habana.

EL FALLO
Rechaza la primera conclusión del
Gobierno de Colombia, en tanto
que significará un derecho para
Colombia, como Estado que

Por 14 votos contra 2 (el
Magistrado Azevedo y el Sr.
acuerda el asilo, de calificar la
naturaleza del delito por una
decisión unilateral, definitiva y
obligatoria para Perú.
Caícedo, Magistrado ad hoc)
Rechaza la segunda conclusión
del Gobierno de Colombia; (¿Está
obligado Perú, como Estado
territorial, a otorgar las garantías
necesarias para la salida del país
del asilado?)

15 votos contra 1 (el Sr. Caicedo)
La reconvención del Gobierno del
Perú fue rechazada en la medida
en que se basaba en una
violación del artículo de la
Convención de La Habana en el
que se prevé que no puede
concederse el asilo a las
personas acusadas de delitos
comunes.

Por 15 votos contra 1,
En el segundo punto se admitió
la reconvención declara que el
otorgamiento de asilo por el
Gobierno de Colombia a Víctor
Raúl Haya de la Torre no se
realizó de conformidad con el art.
2º, pgfo. 2º, de la Convención
citada.

por 10 votos contra 6

Después de haberse dictado el fallo, el Perú pidió a Colombia que lo ejecutara y
que pusiera fin, mediante la entrega del refugiado, a una protección indebidamente
concedida. Colombia respondió que la entrega del refugiado no sólo incumpliría el
fallo del 20 de noviembre, sino que, además, violaría la Convención de La Habana,
y, a su vez, incoó un procedimiento ante la Corte mediante una solicitud
presentada el 13 de diciembre de 1950.
En su solicitud, y durante el procedimiento, Colombia pidió a la Corte que
determinara el modo de ejecutar el fallo del 20 de noviembre de 1950 y, además,
que declarara que, en la ejecución de dicho fallo, no estaba obligada a entregar a
Haya de la Torre. Por su parte, el Perú pidió igualmente a la Corte que dijera de
qué modo debía ejecutar Colombia el fallo; además le pidió —que rechazara la
conclusión de Colombia tendente a que se resolviera, sin más, que no estaba
obligada a entregar a Haya de la Torre y, en segundo lugar, que declarara que el
asilo debía haber cesado inmediatamente después del fallo del 20 de noviembre y
debla, en todo caso, cesar sin más demora, a fin de que la justicia peruana
pudiera reanudar su curso normal, que habla quedado suspendido.
En su fallo sobre el caso de Haya de la Torre, la Corte declaró:
 Por unanimidad, que no formaba parte de sus funciones jurisdiccionales escoger
entre los diversos modos por los que podía ponerse fin al asilo;
 Por 13 votos contra 1, que Colombia no estaba obligada a entregar a Haya de
la Torre a las autoridades peruanas;
 Por unanimidad, que el asilo debía haber cesado una vez pronunciado el fallo
del 20 de noviembre de 1950, y que debía finalizar.