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PORQUE SE GOLPEAN LA CABEZA LOS NIÑOS

Algunos niños se golpean la cabeza contra el suelo o la pared ¿por qué lo hacen? En el artículo de hoy
hablamos sobre este comportamiento que tanto inquieta y preocupa a muchos padres. Comportamiento
que nos deja perplejos y no entendemos por qué en momentos de rabia y frustración nuestros pequeños
actúan de esta manera. Si tu bebé es de los que se golpea contra la pared, suelo, almohada o sofá este
artículo puede ayudar a entenderlo. -
Hablando con una mamá de camino al cole me expresaba lo mal que lo pasó cuando su hijo era pequeño,
todo iba bien pero ... era uno de esos niños que se golpeaban la cabeza contra la pared y ella no sabía por
qué lo hacía ni qué hacer para evitarlo. Imagino lo duro que debe ser para una madre ver como su
pequeño se autolesiona y no poder hacer nada para detenerlo, solo cogerlo en brazos y utilizar la
contención como técnica para impedir que se haga más daño. - See more at:
http://www.mamapsicologainfantil.com/2014/03/mi-hijo-se-golpea-la-cabeza-contra-
la.html#sthash.cJY6v8hl.dpuf

Pero ¿por qué se golpean algunos bebés?

Los motivos por los que los bebés pueden llegar a hacerse daño y golpearse la cabeza contra la pared
pueden ser varios, entre los más frecuentes y normales están para llamar la atención o para descargar su
frustración y rabia por algo que no han podido obtener.

Golpearse, dar cabezazos contra la almohada de la cama, del sofá, del cochecito ... es una reacción muy
frecuente entre los 9 y 18 meses, más allá, llegados los 2 años la forma de expresar la frustración
cambiará y las rabietas se expresarán de otro modo, igualmente llamativas aunque probablemente ya no
se golpeará a sí mismo.

En definitiva, los golpes que se da responden normalmente a una situación que le ha frustrado mucho
provocando que nuestro pequeño se enfade tanto que necesite deshagogarse y protestar con todo su
cuerpo (en este momento no dispone de la suficiente capacidad lingüística para expresarse verbalmente) y
por eso le vemos correr, gritar, dar patadas, dar manotazos al aire, pegar al que tiene delante y... darse
cabezazos contra el suelo o contra la pared
Autogolpearse es un comportamiento más común en los niños que en las niñas (quizá porque ellas
aprenden antes a hablar y pueden desahogarse mediante las palabras), y en especial en los
pequeños que son nerviosos y tienen un temperamento fuerte.

¿Esta conducta de golpearse contra la pared o el suelo tiene solución?
¿Qué puedo hacer?

Golpearse, autolesionarse, a esta edad es una respuesta emocional inmadura que con el tiempo irá
disminuyendo, pero mientras esperamos a que nuestro hijo crezca podemos ayudar a que se calme y no se
lastime aplicando una sencilla técnica que tiene como objetivo la contención de la conducta.

La técnica de la contención es una técnica que consiste en abrazar fuertemente, sin hacerle daño, a nuestro
hijo para evitar que se lastime, se trata de un abrazo largo mientras dejamos que nuestro pequeño llore si
lo necesita, de este modo permitimos que exprese su enfado sin que se agreda.

Los abrazos largos producen una reacción química en el cuerpo, nuestros cerebros empiezan a segregar
dopamina y serotonina -dos neurotransmisores- permitiendo que el niño o la persona alterada se vaya
calmando.

Cuando apliquemos esta técnica recordemos que el niño puede seguir llorando, no pasa nada, la
contención se aplica para que la intensidad de la pataleta o berrinche disminuya, para que deje de
golpearse o de agredir a su entorno.
¿Qué hacer con los cabezazos contra la almohada?

En otros casos, algunos pequeños se balancean en la cuna y se dan cabezazos contra la almohada antes de
dormir.

En estas ocasiones, la conducta tiene origen diferente a la de golpearse contra el suelo o contra la pared,
puesto que es una forma de autoconsuelo y relajación.

Si este es el caso de tu hijo, debes intentar que no se haga daño cubriendo toda la cuna con protectores
acolchados.

Comprueba también si al mecerle en tus brazos antes de acostarle disminuye este hábito. También es
bueno que en el parque le montes en los columpios y el balancín.

Esto satisfará su necesidad de balanceo. -

Se hace daño a sí mismo: conductas agresivas en niños
Golpearse contra el suelo en medio de una rabieta, dar cabezazos a la pared, tirarse del pelo...
algunos niños tienen conductas autoagresivas que asustan mucho a los padres. ¿Le está pasando a tu
hijo? Nuestro asesor en temas de educación, el psicólogo Luciano Montero, te explica cómo actuar.
¿Cuáles son las conductas autoagresivas más comunes en niños pequeños?
Los niños tienen a veces conductas autoagresivas, como el golpeteo de
cabeza (llamado offensa capitis ohead banging): el pequeño balancea rítmicamente la
cabeza y la hace chocar contra la pared, el borde de la cama u otra superficie dura.
Otra conducta en la que también se hace daño a sí mismo es la llamada tricotilomanía,
consistente en tirarse del cabello.
Ambas pueden darse de forma pasajera hasta los dos años.
¿Por qué lo hacen?
Porque así explora sus sensaciones o se consuela en situaciones de tensión, soledad, miedo...
Cuando tiene comportamientos autoagresivos hay que plantearse si la relación con el niño es
buena y si recibe suficiente cariño.
¿Qué podemos hacer los padres?
En ninguno de los casos debemos regañarle, sino darle mucho cariño, contacto físico y
estimulación para estar seguros de que si se autoagrede no es porque tiene poca ocasión de
jugar o porque se le da poco contacto físico
o pocas muestras de cariño.
Lo que sí podemos hacer es permanecer un rato con él antes de que se duerma y
aprovechar toda ocasión para darle cariño: cogerle en brazos, bañarlo, jugar con él...
Si esos comportamientos alcanzan una frecuencia o intensidad exageradas, o si se prolongan
cumplidos los dos años, se debe hacer al niño un examen médico y psicológico, ya que
podrían indicar algún tipo de carencia o angustia, falta de estimulación o de contacto físico,
o un problema neurológico.
Otro comportamiento autoagresivo es el del niño que, cuando se enrabieta, se golpea contra
la pared o el suelo. Hay que asegurarse de que no se haga daño, incluso preparando un
lugar blando para dejarle en esos momentos. Pero no debe imponer su voluntad con ese
comportamiento, porque entonces tenderá a mantenerse.
Por: Luciano Montero, psicólogo.

Un juguete en manos de un amigo es suficiente para que un pequeño de un año le pegue o le muerda
para conseguirlo. La agresividad es normal a esta edad porque los niños aún no han aprendido a
dominar sus impulsos. ¿Es posible controlarla?
Cuando cumplen un año, la autonomía física que logran cuando aprenden a caminar y a utilizar
su cuerpo, les impulsa a utilizar la fuerza para satisfacer sus deseos. Ciertas dosis de
agresividad son normales a esta edad, los niños todavía se guían por sus instintos, son
egocéntricos y les cuesta tener en cuenta a los demás, por eso reaccionan de forma agresiva
cuando se sienten frustrados.
Muchos padres no sabemos qué hacer, ¿como lograr que no muerdan o golpeen a otros
niños? Aprender a afrontar las conductas agresivas de los niños requiere mucha paciencia,
tiempo y perseverancia, pero es importante para ayudarles a superar esta etapa.
Estas son algunas de las situaciones en las que se manifiesta la agresividad infantil.
Pega por diversión
"Cuando le tenemos en brazos a veces nos suelta un manotazo o nos da un tirón de
pelos. No parece que actúe con mala intención, sino por divertirse, porque casi siempre
se ríe al hacerlo".
¿Qué hacer?
No hay que dar demasiada importancia a ese comportamiento, ya que se trata de un niño muy
pequeño, pero eso no quiere decir que haya que consentírselo. Tenemos que ponernos serios
y decirle que no se pega e inmediatamente retirarle la atención y suspender
momentáneamente la comunicación con él.
 No conviene dar gritos ni hacer aspavientos, porque pueden servirle de aliciente y
fomentar la agresividad.
 Procura actuar siempre de la misma forma, de modo sistemático, y que lo hagan igual
todos los adultos que tienen contacto con el pequeño.

Se golpea
"Cuando mi hijo se enfada porque no le consiento algo, coge una rabieta y se golpea
contra el suelo o los muebles".
¿Qué hacer?
 A esa edad los niños apenas controlan sus emociones, especialmente cuando se
sienten frustrados, y los que tienen un fuerte temperamento pueden llegar a esos
extremos.
 Asegúrate de que tu hijo no se haga un daño serio. Incluso puedes prepararle un lugar
blando y protegido, donde dejarle en esos momentos.
 No le dejes imponer su voluntad, ya que entonces no cambiará su mal comportamiento.
 Tampoco hay que someterle a más frustraciones de las necesarias, pero eso no quiere
decir que haya que consentírselo todo.
 Debemos tratarle con mucho cariño y serenidad, sin perder los nervios, para que él
aprenda a controlar los suyos.

Muerde
"Nuestro hijo empezó a morder cuando le salieron los primeros dientes. Lo hace sobre
todo cuando se enfada, pero otras veces lo hace por las buenas. Tenemos miedo de que
muerda a sus compañeros cuando llegue el momento de llevarle a la escuela infantil".
¿Qué hacer?
 Lo mejor es retirar al niño y decirle con calma y firmeza: "¡eso no se hace!", pero no
hagáis demasiados aspavientos, porque pueden funcionar como estímulo. Acto seguido
hay que procurar desviar su atención con juguetes o canciones.
 Si vemos que el hábito persiste y se hace demasiado frecuente, habrá que cambiar el
procedimiento: cada vez que muerda, hay que suspender inmediatamente la
comunicación con él, darle la espalda y alejarse. Todos los adultos en contacto con el niño
deben ponerse de acuerdo para reaccionar de la misma manera.
 No hay que llamarle "malo", ni darle unos golpecitos en la boca. Tampoco debes
devolverle el mordisco para que él también vea que duele.
 Es conveniente es que el niño tenga un sitio para jugar y desfogarse libremente, de modo
que no acumule tensión que luego desahogue de esa manera.
 El hábito de morder suele desaparecer con el tiempo, pero a veces es muy persistente. Si
el niño empieza la escuela infantil, deberías advertir a los educadores para que anden
sobre aviso.
Agrede a los amiguitos
"Cuando nuestro hijo está con otros niños de su edad tenemos que andarnos con
mucho ojo porque a la mínima contrariedad pega o incluso araña. ¿Debemos
preocuparnos?".
¿Qué hacer?
 Con un año es normal que ocurran estas cosas porque sus reacciones y
comportamientos son aún muy primitivos. El niño todavía no puede usar el lenguaje
para hacerse entender ni para resolver conflictos. Por eso, su agresividad es la única
manera que tiene para expresar lo que quiere.
 También es una cuestión de temperamento: hay niños muy movidos e impulsivos, y
hay otros más tranquilos.
 Está bien que los padres le reprendáis diciendo: "no hagas eso", "hace daño",
"pegar está mal". Hay que hacerlo con cariño pero también con firmeza. Y, nunca decirle:
"ya no te quiero".
 Si persiste en pegar, se le puede retirar momentáneamente de la situación, pero eso
no quiere decir que debamos prohibirle jugar con otros niños. Tu hijo tiene que estar en
compañía de otros niños para aprender a estar en grupo y respetar a los demás. Pero, por
ahora, necesitan que estemos presentes para prevenir choques y limar asperezas. A
veces no hace falta separarle del grupo: basta con distraerle y animarle a cambiar de
actividad.
 También conviene que aprenda a decir "no", "no quiero" y "es mío" cuanto
antes, de modo que las palabras sustituyan eficazmente a la acción impulsiva. Además,
debemos enseñarle a pedir las cosas en lugar de quitarlas.
 Es muy importante elogiarle generosa y expresivamente cuando juegue y se
comporte adecuadamente con otros niños, y enseñarle maneras de ser amable.
 Y, sobre todo, hay que ser paciente, porque lo normal es que aún no se controle y que
su comportamiento sea un tanto imprevisible.

¿Le damos unos azotitos?
"Nuestra hija nos pega cuando no se sale con la suya. Nosotros le reñimos y le damos
golpecitos en el pañal, aunque hay quien nos aconseja que le demos un par de buenos
azotes para que deje ese vicio".
¿Qué hacer?
No solo no hay que darle unos azotes, sino que tampoco hay que pegarle golpecitos en el
pañal. Aunque parezcan poca cosa, los niños son unos grandes imitadores y esos golpecitos
son suficientes para que el pequeño crea que es un modo válido para comunicarse.
 Cuando un niño haga eso, hay que decirle con firmeza: "no se pega".
 Si persiste en su agresividad, lo que se puede hacer, sin perder la serenidad, es apartarle
de nuestro lado, llevarle a su cuarto, o dejarle allí solo si está en él.
 Hay que actuar de modo sistemático.
 Cuando el comportamiento de pegar forma parte de una rabieta, nunca hay que permitir
que consiga algún propósito por ese procedimiento.
 Una vez que la crisis haya pasado, hay que volver a ser cariñosos con el niño, sin rencor,
como si no hubiese pasado nada. Y, por supuesto, hay que ser cariñosos también el resto
del tiempo.

¿Nene malo?
"Cuando regañamos a nuestro hijo de un año se da cachetes a sí mismo y dice "nene
malo". Nosotros nunca le hemos pegado, nos limitamos a reñirle y a decirle que es malo
cuando se porta mal".
¿Qué hacer?
Si un niño se abofetea a sí mismo, podemos abrazarle y decirle que no se pegue, porque él no
es malo, sino bueno, y nosotros le queremos mucho. Si le decimos que es "malo" él se lo
tomará al pie de la letra y adoptará comportamientos autoagresivos.
 Los niños pequeños necesitan mucho cariño, y no solo de palabra, sino también a través
del tacto: besos, caricias, achuchones y contacto corporal. También hay que dedicarles
compañía y tiempo para que la educación no sea fría y racional y no exigirles un
autocontrol prematuro para su edad.
 Con los niños de un año no son eficaces las regañinas; aún tienen una capacidad muy
escasa para obedecer las órdenes, instrucciones o prohibiciones verbales. Cuando
deseamos impedir que hagan algo lo mejor es decirles con firmeza "eso no se hace" o
"eso no se toca" y simplemente retirar el objeto en cuestión o retirarles a ellos del lugar o
situación.
 Solo a base de tiempo y paciencia las instrucciones acabarán por surtir efecto.

Mi hijo se da cabezazos contra el suelo
Mi hijo de 21 meses cuando le riño o le quito algo de la rabia que le da se da cabezazos contra
el suelo y se llega a hacer moratones en la frente y a veces algun chichon. no pienso que lo
haga para llamar la atencion pues a veces cuando lo niños se va corriendo a otro sitio y lo hace
sin que yo lo vea,¿sabeis algo de esto? generalmente se da 2 cabezazos y se pone a llorar y
viene corriendo a mis brazos , me estoy empezando a preocupar, gracias
naralia+ antonio(21 meses)
Habré respondido
Mas de una docena de veces sobre este mismo tema, y con eso les digo que es bastante
frecuente encontrar niños que adoptan esta actitud de autoagresión o autolesión, tema sobre el
cual pueden encontrar mucho material en internet.
El objetivo es y será siempre en estos casos, llamar la atención de los padres, se peguen
contra el piso, contra la pared, con sus propias manos o a escondidas...como sea, es una
conducta drástica para obtener de inmediato algun objetivo o carencia sea esta material y/o
emocional.
Lo PEOR que se puede hacer es IGNORARLOS, ante este cuadro de autolesión, se debe
actuar con mucha serenidad y sin angustias, pues obviamente el niño al percatarse del
nerviosismo de sus padres, podría utilizar esta conducta de manera recurrente, a sabiendas
que los afecta y obtendrá lo que quiere.
Pero sin embargo, el niño debe ser atendido inmediatamente vean que se golpea, lo mas
aconsejable es cargarlo, abrazarlo y evitar con cariño que se siga lesionando.
Como ya lo he dicho antes, esta conducta no tiene nada que ver con el autismo, el niño
reclama de la manera mas efectiva que conoce atención INMEDIATA.
Si se les regaña o castiga, el cuadro de autoagresión empeora, se sentirán
incomprendidos en vez de queridos, la agresión debe ser combatida con su opuesto
inmediato, mucho cariño.
Algo importante que deben saber, es que si la causa de dicho comportamiento a todas luces
fue un simple capricho o pataleta, nunca se debe ceder a darle gusto si de por medio utilizó la
autoagresión, se le debe tomar igual entre brazos, besar, consolar, pero no ceder, ya que si
tiene éxito una vez, tratará bajo esta misma actitud de obtener siempre lo que desea.
Saludos.

Has probado estar más con él o a explicarle bien las cosas antes de reñirle?
He leido que los niños que echan en falta más roce con sus padres tienen actitudes así. Prueba
a no reñirle. A veces necesitan que les expliques las cosas muchas veces con mucha
paciencia. Y que juegues con ellos y les abraces. Como eso no lo tienen tanto como quisieran,
se vuelcan en lo material, como los juguetes. Y si encima eso se lo quitas... se lastiman hasta
hacerse daño porque saben que entonces nosotros acudiremos a consolarlo dándole besos y
abrazos.Es.lógico,no?

Intenta evitar los golpes en la cabeza, que son lo peor para los niños.

Un saludo,

POR QUE LOS NIÑOS SE GOLPEAN LA CABEZA o de que los niños se golpeen la
cabeza contra la pared, con algún objeto o con sus propias manitos, puede ser algo
serio, por eso hay que observarlos atentamente y tratar de determinar las posibles
razones.
Algunas alternativas para reducir el problema de golpearse la cabeza:
 Premie la conducta apropiada. En caso de que los niños se golpeen la cabeza para atraer
atención, se les puede prestar más atención por conducta apropiada (no por golpearse).
 No apoye lo negativo. Cuando los golpes de cabeza resultan porque el niño se quiere librar de
hacer algo que tiene que hacer, es necesario hacer que haga lo que tiene que hacer.
 Explique el peligro de golpearse la cabeza. Posibles alternativas deben discutirse con el niño, y
se les debe permitir que piensen lo que pueden hacer en lugar de golpearse la cabeza. A los
niños que se golpean la cabeza se les debe proporcionar suficientes cosas y espacio para que
hagan otras cosas en lugar de golpearse la cabeza.
 Determine si existen factores psicológicos. Cuando los niños se golpean la cabeza debido a la
frustración o porque se quieren castigar ellos mismos, puede ser indicio de otros problemas
como la depresión, bajo nivel de amor propio, y desamparo. Los padres deben consultar un
psicólogo para poder lidiar con estos y otros problemas que pueden tener complicaciones más
serias.
 Determine si existen factores médicos, y consulte.
Me pareció interesante retomar este tema, ya que preocupa mucho a los padres y se conocen
muy poco las causas y las maneras de actuar frente a este comportamiento.

NIÑOS QUE SE AUTOGOLPEAN
A partir de los seis meses de edad y especialmente bordeando el año de
vida, los bebés tienen a mano un recurso que aunque parezca duro, les
resulta bastante efectivo para conseguir algo y atraer la atención de sus
padres: el auto-golpearse. Si bien no se trata de una conducta
especialmente frecuente, si un pequeño la descubre y prueba su
efectividad, puede convertirse en una conducta difícil de manejar para los
adultos.
Así lo explican las psicólogas infantiles de la Junta Nacional de Jardines
Infantiles, (Junji), María José Ruiz y Bernardita Mayo, quienes aconsejan a
los padres observar en forma metódica las conductas de sus hijos y
reparar de inmediato cuando aprecien cambios bruscos o actitudes
extrañas, como es hacerse daño a sí mismo golpeándose la cabeza contra
la muralla o la cuna, tirar de su pelo y morderse las uñas.
Las profesionales comentan que este tipo de conductas se pueden
manifestar a partir de los 6 meses de edad, cuando comienzan a dominar
sus movimientos, y que pueden intensificarse o hacerse más frecuentes
cuando ya caminan y se desplazan solos.
Ambas especialistas concuerdan en que esta actitud agresiva consigo
mismos no es necesariamente predictora de una enfermedad o
anormalidad. “Una conducta tendiente a auto-dañarse no puede por sí
sola dar pie para sospechar una patología. Es importante que los padres
observen si tiene relación con otro tipo de cosas, y que anoten la
frecuencia y el contexto en que ocurren”, explica María José Ruiz.
Bernardita Mayo comenta que lo más probable es que se trate de una
“estrategia” de los niños para llamar la atención de sus padres y así lograr la
satisfacción total de sus necesidades (en el caso de los bebés) o de sus
demandas (si se trata de niños más grandes). Las psicólogas advierten que si
obtuvieron una vez una satisfacción con estas actitudes agresivas, ocuparán
este recurso nuevamente para captar la atención de los papás y así se estarán
“germinando” las futuras rabietas o pataletas.
Pero, ¿por qué lo hacen?. Según las expertas, hay pequeños que se frustran
mucho cuando no logran expresar lo que están sintiendo en un momento
determinado, como rabia o enojo y para ser tomados en cuenta llegan a estas
conductas extremas.
“En el fondo el morderse, tirarse el pelo o golpearse la cabeza son síntomas de
ansiedad, de no poder manejar su angustia o enojo”, explica María José Ruiz.
¿Cómo manejar la situación?
Lo importante es que los padres eviten que estas conductas autodestructoras
se transformen en un hábito para los niños, ya que evidentemente les producen
daño.
Si los padres tratan de proporcionarle al niño un ambiente rodeado de respeto,
estimulación, cariño y atención, estarán colaborando con su desarrollo normal,
evitando de paso estos episodios de angustia y ansiedad. Si el pequeño ve que
se le escucha y acoge, entonces sentirá que no es necesario llegar al extremo
de auto-golpearse para captar la atención de quienes más quiere.
¿Cómo reaccionar cuando un hijo se está autogolpeando? Lo primero, a juicio
de las psicólogas infantiles, es que la madre o el padre no se angustie frente al
pequeño, “porque eso le transmitirá más angustia al niño”. Luego, se debe
reaccionar cambiándole totalmente el “switch” al bebé, incitándolo a efectuar
una actividad totalmente distinta a la que lo tenía agobiado o frustrado y
conteniéndolo de los golpes con actitudes cariñosas pero no dramáticas, como
por ejemplo, darle masajes y relajarlo. “La idea es traspasarle tranquilidad y
hacerlo pensar en otra cosa”, comenta Bernardita Mayo.
Las profesionales de Junji no recomiendan desatender al pequeño y hacer
caso omiso de su actitud agresiva, ya que “podría ser peor. El pequeño por
algo se está haciendo daño y si los padres reaccionan con indiferencia podría
aumentar su sensación de inseguridad y se sentirá aún más desprotegido
frente a algo que está sintiendo y que no puede expresar”, comenta María José
Ruiz, quien además advierte que si el niño no es acogido en estos momentos
de crisis, incluso podría darse golpes cada vez más fuertes.
Además, aclaran que aunque los golpes contra sí mismos podrían ser la
antesala de futuras “pataletas”, la reacción de los padres debe ser
distinta. Con una rabieta, los mayores pueden reaccionar
indiferentemente, “pero no se puede actuar así cuando el niño tiene una
conducta autoagresiva, que en el fondo significa ¡mamá ven!”.
Advierten que el entorno en que se desenvuelven los niños también
puede influir en que manifiesten conductas autodestructoras, sin
embargo, los padres deben estar atentos y darse cuenta que estas
actitudes incluso podrían ser un llamado de atención para ellos mismos.
“Si los pequeños están reaccionando así puede ser porque se estén
defendiendo de algo o tal vez por su deseo de estabilizar a la familia, si se
trata de un ambiente donde hay mucha agresividad o gritos”, comenta
Bernardita Mayo.
En cuanto a la influencia de la TV sobre esta conducta, las profesionales
explican que ésta es más probable en niños mayores a 2 años.
¿Cuándo consultar?
Las psicólogas explican que los padres son los primeros en manejar la
conducta de sus hijos y, por lo tanto, deben aprender a observar
permanentemente a los niños y detectar cambios bruscos en su actuar,
como pesadillas y falta de apetito, entre otros.
“Si la conducta de autogolpearse se repite, se hace frecuente, se vuelve
compulsiva y el pequeño demuestra mucha angustia, hay algo más que
una llamada de atención y en estos casos es mejor consultar a un
psicólogo infantil”, aconsejan las profesionales.
También hay que consultar si es que el niño está demostrando tener un
temperamento difícil “desde que nace” y se muestra más irritable,
sensible y demandante que lo normal, explican las psicólogas.
Recomiendan a los padres ser coherentes, no erráticos y establecer
reglas claras desde el comienzo para evitar que el niño pueda tolerar las
frustraciones.
Es muy importante primero conocernos a nosotros mismos y
entendernos como seres humanos, luego será más fácil conocer a los de
nuestro entorno, y mucho mejor si son hijos nuestros, debo indicar que
cada niño nace con un tipo de temperamento establecido, pero los padres
les vamos añadiendo o quitando valores y/o defectos de acuerdo a lo que
nosotros queremos que sean. Para ello debemos capacitarnos y pedir
apoyo en caso no sepamos actuar frente a alguna reacción que nos
parezca anómala…¡felicitaciones! a todos los padres que son padres por
que así lo quisieron…“Reconocer que loshijos son un regalo de Dios”

Bendiciones y muchas gracias por estos artículos.
Mi niño golpea intencionalmente su cabeza
Es común que los niños y bebés golpeen intencionalmente su cabeza:
casi un 20% -aunque son más los niños que las niñas- lo hacen. Esto
suele suceder a partir de la segunda mitad del primer año y hasta los 24
meses de edad.
En general, un niño se golpea la cabeza buscando autoconsuelo, para
aliviar el dolor, por frustración, necesidad de atención o por un problema
en el desarrollo. Por esta razón, debemos darle atención a nuestro hijo
pero no mientras se golpea.
Es importante que no nos preocupemos en exceso si los casos son
aislados, pero sí que intentemos protegerlo: por ejemplo, si siendo bebé
lo hace, ver que en la cuna no existe ningún clavo o tornillo
sobresaliendo. Debemos fomentar el amor, la confianza y la autoestima
del pequeño e iniciar una rutina de relajación. Si el problema persiste,
consulta con el médico.

Es muy importante primero conocernos a nosotros mismos y
entendernos como seres humanos, luego será más fácil conocer a los de
nuestro entorno, y mucho mejor si son hijos nuestros, debo indicar que
cada niño nace con un tipo de temperamento establecido, pero los padres
les vamos añadiendo o quitando valores y/o defectos de acuerdo a lo que
nosotros queremos que sean. Para ello debemos capacitarnos y pedir
apoyo en caso no sepamos actuar frente a alguna reacción que nos
parezca anómala…
¡felicitaciones! a todos los padres que son padres por que así lo
quisieron…
“Reconocer que los hijos son un regalo de Dios”

Bendiciones y muchas gracias por estos artículos. Abuelitos Lucho y Flor