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“María González c/ Juana Pérez s/lesiones graves culposas”
Buenos Aires, 2 de Septiembre de 2013
Vistos los autos: “María González c/ Juana Pérez s/lesiones graves culposas”, la Jueza
Ramírez dijo:
Considerando:
1) Que según lo estipula el artículo 94 del Código Penal “se le impondrá prisión de un
mes a tres años o multa de mil a quince mil pesos e inhabilitación especial por uno a
cuatro años, el que por imprudencia o negligencia, por impericia en su arte o profesión,
o por inobservancia de los reglamentos o deberes a su cargo, causare a otro un daño en
su cuerpo o la salud” (el subrayado no figura en el original). Sin embargo, según lo
aportado por los testigos y la imputada en cuestión, el deber de reponer el felpudo no se
encontraba explícitamente dentro de su ámbito de competencia, ya que su labor remitía
a los aspectos comerciales. Ese trabajo específicamente pertenecía al subgerente, quien
no se encontraba disponible al momento de reemplazarlo. Así, dado los deberes de
garante se ven delimitado por la Ley, el contrato y el actuar precedente peligroso, no
correspondería situar el actuar dentro de un caso de omisión impropia debido a que la
labor de la Gerente no implicaba la reposición de felpudo explícitamente (cfr. Jescheck,
Hans-Heinrich; Tratado de Derecho Penal, Parte General; editorial Comartes, 2002;
págs. 668 y 669).
2) Que según testifican los señores JORGE DOMÍNGUEZ y PEDRO RODRÍGUEZ,
así como la propia imputada –todos ellos empleados del supermercado -, la profundidad
causada por el felpudo faltante, es mínima, no llegando a superar el centímetro y por
ello no significaría algún tipo de impedimento para el tránsito corriente.
3) Que el desnivel ocasionado por la falta del felpudo no produjo más accidentes
destacables que el presente, los rodados podían transitar libremente, y no supuso un
inconveniente mayor y que, en adición, los testigos aseguran que MARÍA GONZÁLEZ
se encontraba en un estado nervioso cuando hizo su ingreso al supermercado, lo que
pudo haber influido en el desempeño de su caminata; considero que su caída no se debió
propiamente a la falta del felpudo, sino posiblemente a la situación de nerviosismo de la
MARÍA GONZÁLEZ.
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4) Que la faltante del felpudo se vería justificada de manera correcta, dado que el
personal del supermercado había realizado en encargue, pero por cuestiones de
especificidad de material y medidas, se habría demorado la entrega del mismo y por
tanto, su sustitución.
Pese a esto, cabe destacar, que lo correcto hubiese sido que el personal del
supermercado hubiese señalizado el desnivel causado por el felpudo faltante. Sin
embargo, esta falta de señalización, no podría atribuírsele exclusivamente a la Gerente,
ya que sus responsabilidades y compromisos se encuentran en otro ámbito.
5) Que dentro de los requisitos para que una acción sea considerada de omisión
impropia, se debe dar lo que la doctrina denomina nexo de evitación o principio sine
qua non. Mediante éste nexo hipotético, se debe suponer qué hubiese pasado si la acción
omitida hubiese ocurrido. Es decir que, quizás, si el felpudo se hubiese encontrado en su
lugar o, en su defecto, la falta del mismo se hubiese encontrado señalizada, el accidente
sufrido por MARÍA GONZÁLEZ no hubiese acontecido. Sin embargo, muchas
personas transitaron anteriormente por el lugar sin sufrir daños, por lo cual se puede
atribuir el accidente al estado de aceleración de la demandante, como señalaron ambos
testigos. “A pesar de todo, en la omisión no hay que exigir la plena certeza en torno a
la causalidad tal y como sucede en el hacer positivo”, es decir que a pesar de que se
puede suponer qué hubiese pasado, al ser una conjunción meramente hipotética, no se
puede saber a ciencia cierta „qué hubiese pasado si…‟ (cfr. Jescheck, Hans-Heinrich,
pág. 667).
6) Que, siguiendo el derecho extranjero, podemos guiarnos hacia algunas perspectivas
no tenidas en cuenta por nuestro codificador. Por ejemplo, en el art. 10 del anteproyecto
del Código Penal Alemán de 1987 se restringen las fuentes de deber de garante s la Ley,
a su asunción voluntaria y al actuar precedente. Entonces, siguiendo esta línea, ninguna
de estas fuentes mostraría la obligatoriedad de la acción que se le atribuye a la imputada
bajo el cargo de garante.
7) Que, a falta de pruebas que confirmen la responsabilidad directa de la Gerente Juana
Pérez respecto a lo acontecido, se debería aplicar el principio de in dubio pro reo
mediante el cual, se exculparía a la imputada por falta de pruebas. Así, el mencionado
principio “implica que la convicción del tribunal respecto de la culpabilidad del
imputado debe superar cualquier duda razonable, de manera que cualquiera que exista
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obliga a fallar a su favor” (#1739-92 sentencia del Juez Tercero Penal, Sala
Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. San José, Costa Rica. 8 de mayo de 1964).
8) Que, en orden de las consideraciones expuestas ut supra;
RESUELVO:
No dar lugar a la demanda impuesta por MARÍA GONZALEZ y declarar a JUANA
PÉREZ inocente del delito de LESIONES GRAVES CULPOSAS. Con costas.
Regístrese y notifíquese.
LUCILA M. RAMIREZ.

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Bibliografía.
1. JESCHECK, Hans-Heinrich; Tratado de Derecho Penal, Parte General; editorial
Comartes (2002).
2. Código Penal de la Nación Argentina
3. #1739-92 sentencia del Juez Tercero Penal, Sala Constitucional de la Corte
Suprema de Justicia. San José, Costa Rica. 8 de mayo de 1964. Visualizado
online http://sitios.poder-
judicial.go.cr/salaconstitucional/Constitucion%20Politica/Sentencias/1992/1739
-92.htm (último acceso el 02/09/2013).