Gaza

La guerra en Gaza amenazó con entrar en erupción después de que
varios niños y adultos murieron en un ataque a un campo de refugiados y al
mayor hospital público de Gaza, junto a cuatro israelíes que fallecieron cuando
morteros cayeron cerca de la frontera de Gaza.
Según informes, 10 personas murieron en el campamento de refugiados de
Shati, poco después de que el hospital de Shifa, en la ciudad de Gaza, fue
atacado la tarde del 28 de julio.
Israel rápidamente negó que sus fuerzas fueran responsables del ataque al
hospital, informando que cohetes lanzados por militantes palestinos habían
fallado, lo que contradice informes del personal médicoy de otros testigos.
Israel ha acusado a los militantes de Hamas de esconderse en las instalaciones
del hospital.
Por otra parte, un ataque de mortero palestino mató a cuatro personas en el
sur de Israel, informaron funcionarios médicos israelíes. Varios otros
resultaron heridos en el ataque. No se confirmó si las víctimas eran militares o
civiles.
El primer ministro de Israel advirtió que el país enfrentauna prolongada
campaña contra Hamas en la Franja de Gaza, mientras el Ejército instó a los
residentes enpartes del territorio asediado a evacuar ad portas de lo que
parece ser una ampliación de la guerra.
"Tenemos que estar preparados para una campaña prolongada", dijo el
primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. "Vamos a seguir actuando de
forma agresiva y con responsabilidad hasta que se complete la misión de
proteger a nuestros ciudadanos, soldados y niños".
El portavoz de Hamas, Sami Abu Zuhri, adoptó un tono desafiante en
respuesta a las advertencias de Netanyahu.

"Sus amenazas no asustan Hamas o al pueblo palestino y la ocupaciónpagará
el precio de las masacres contra la población civil y los niños", dijo.

El derramamiento de sangre añade urgencia a las llamadas internacionalesde
un alto el fuego.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, reiteró el mensaje del Consejo
de Seguridad para un alto al fuego inmediato e incondicional, exigiendo que
tanto Israel como Hamas terminan los combates "en el nombre de la
humanidad".
Los incidentes siguieron el final de una tregua unilateral de 24 horas
declarado por Hamás para marcar el inicio de la festividad musulmana de
Eid.
En Nueva York, Ban acusó al primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, y
el líder de Hamas en el exilio, Jaled Mishal, de ser "moralmente incorrecto"
por permitir que civiles sean asesinados en el conflicto.
Instó a ambas partes a demostrar "voluntad política" y "liderazgo compasivo"
para poner fin al derramamiento de sangre.

Gaza se encontraba en un "estado crítico" después de tres semanas de ofensiva
militar que levantó "serios interrogantes sobre la proporcionalidad", dijo Ban
a periodistas.
Según Naciones Unidas, más de 20 hospitales y centros médicos se han visto
afectados por los bombardeos israelíes desde el inicio del conflicto.
La Organización Mundial de la Salud informó que estaba "horrorizada por la
tendencia sostenida de fuego directo a centros de salud, personal y vehículos
en Gaza”.
La ONU y el presidente de EE.UU., Barack Obama, llamaron a un cese al fuego
inmediato e incondicional.
Obama comunicó a Netanyahu su preocupación por el creciente número de
muertes de civiles e instó a un alto el fuego inmediato e incondicional.

Recordando que EE.UU. apoyó un plan de alto el fuego presentado hace dos
semanas por Egipto, Obama hizo hincapié en la importancia de "garantizar
laseguridad de Israel, la protección de los civiles, aliviar la crisis humanitaria
en Gaza y la promulgación de un alto el fuego sostenible que permita a los
palestinos en Gaza llevar una vida normal”.

Con una inconfundible mirada argentina, Cecilia Goin y Jorge Hernández
asisten en Gaza al drama de la guerra, junto a casi dos millones de habitantes
palestinos. Mientras el ejército israelí continúa con la invasión militar, que ya
dejó 823 muertos, la integrante de la Cruz Roja Internacional y el sacerdote
mendocino cumplen un rol humanitario clave: ayudan a los heridos y
protegen a los civiles, entre ellos a miles de niños.
Confiesan que es difícil dormir cuando caen las bombas por la noche y que, a
diferencia de otros tiempos, no hay nadie en las calles. Cecilia, oriunda de
Bahía Blanca, llegó esta semana a la Franja, procedente de Nairobi. La
licenciada en Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires, de 52
años, vivió dos años en Jerusalén y viajó en más de veinte ocasiones al
pequeño territorio donde hoy se enfrentan cuerpo a cuerpo las Fuerzas
Armadas israelíes y milicianos islamistas de Hamas.
Sin embargo, nunca vio un escenario tan trágico como el de los últimos días.
“Es una situación penosa por la violencia. Miles de personas fueron
desplazadas y evacuadas a centros de saludy cientos de personas fallecieron.
La infraestructura de Gaza, que ya estaba parcialmente debilitada, ahora se
deterioró mucho más. Las estructuras de agua y saneamiento y de electricidad
están bastante dañadas. Esto tiene un efecto directo en la población, que no
puede acceder a agua potable todos los días”, confió a PERFIL desde el centro
de operaciones de la ONG en Gaza.
El padre Hernández también conoce de primera mano el horror y la
desesperación. Desde 2009 vive allí, donde está al mando de la única
parroquia católica. El religioso del Instituto del Verbo Encarnado dirige dos
colegios, que tienen mil alumnos cada uno. La comunidad cristiana está
compuesta por 2.500 personas, a las que Jorge dedica su tarea pastoral.
“Muchos nos preguntan: „¿Qué hacen en Gaza?‟. Nada y mucho. Lo nuestro es
un apostolado de presencia. No podemos salir de la parroquia ni visitar a las
familias, no podemos detener esta guerra… no podemos hacer nada. Sin
embargo, se hace mucho”, escribió recientemente en la página de Facebook de
su congregación.
Cecilia transmite desde Gaza la posición de la Cruz Roja a la prensa
internacional. Desde elNew York Times a Al Jazeera, todos los periodistas del
mundo hablan con ella para conocer cuál es la situación de los civiles y los
heridos. “Somos un grupo de gente de todas partes del mundo que vinimos
para ayudar. Tenemos médicos, logistas e ingenieros, que ayudan a arreglar
las cañerías de agua, dañadas por los bombardeos. La prioridad de la
organización, junto a la Media Luna Palestina, es evacuar a todos los heridos”,
explica a este diario.
El 13 de julio, cuando comenzó la invasión terrestre israelí a la Franja, el
padre Hernández se preguntaba a través de la red social qué decirles a los
palestinos en su homilía. “¿Vendrá gente?”, se preguntaba el joven de 38 años.
Consciente de su labor en el terreno, el papa Francisco le envió un mensaje de
apoyo hace tan sólo una semana. “Estoy junto a vos y a las hermanas y a
toda la comunidad católica. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide”,
le expresó el pontífice en una misiva.
Con una porción de tierra de sólo 360 kilómetros cuadrados, la Franja de
Gaza está inmersa en una profunda crisis económica. Hamas, que ganó las
elecciones en 2006 y tomó el control del territorio, se enfrascó en un mortífero
enfrentamiento con Israel, disparando centenares de cohetes contra ciudades
de ese país.
Quienes más sufren el conflicto son los civiles de Gaza. La Operación Margen
Protector, lanzada por el gobierno israelí en represalia por el secuestro y
asesinato de tres jóvenes en Cisjordania, dejó 192 niños muertos, según Unicef,
y más de 5 mil heridos. Ayer fracasó un alto el fuego propuesto por Estados
Unidos. Israel, que anunció haber matado a un líder de la Jihad
Islámica, Salah Hasanein, sólo aceptó una tregua de 12 horas.
En medio de tanta desolación, Jorge y Cecilia demuestran con su tarea
humanitaria que, pese a la guerra, aún hay espacio para la esperanza y la
solidaridad en la martirizada Franja de Gaza.
Cómo se vive en Israel mientras el Operativo Margen Protector sigue adelante
en la Franja de Gaza, en las ciudades israelíes se vive una relativa calma,
quebrada cuando suenan las sirenas que alertan sobre cohetes disparados
por Hamas.
Ana Clara Polatz Mintz es una argentina de 31 años que vive en las afueras de
Jerusalén. Según contó a PERFIL, “hay cosas que cambiaron y cosas que no”
desde que estalló la ofensiva militar. “Todo el mundo va a su trabajo y el
transporte funciona normalmente –revela–, pero estamos pendientes de los
noticieros todo el tiempo. Somos un país chico y todos tienen a alguien que vive
en el sur o está enrolado. Estar pendiente de la sirena te cambia la rutina”.
La recuperación este sábado de al menos 81 cadáveres de entre los escombros
en la Franja de Gaza ha elevado por encima del millar el número de palestinos
muertos durante la ofensiva militar israelí, según un nuevo balance del
Ministerio de Sanidad gazatí recogido por el diario «Haretz».
La búsqueda de cuerpos se ha intensificado este sábado por la mañana en
Gaza aprovechando la tregua de doce horas que han pactado
mantener Hamás y el Gobierno de Benjamin Netanyahu, vigente desde las
ocho de la mañana (una hora menos en la España peninsular). El Gobierno
israelí aceptó prolongar la tregua humanitaria en la franja de Gaza hasta
medianoche, según una votación telefónica de sus ministros de la que dio
cuenta el Canal 10.
La tregua entró en vigor a las 8.00 de la mañana locales (5.00 GMT) y debía
terminar a las 20.00 horas (17.00 GMT), período en el que la población de
Gaza ha podido salir a las calles para aprovisionarse y la de Israel tener un
respiro en el disparo de cohetes.
Fuentes médicas palestinas citadas por la agencia Maan han advertido de que
el Ejército israelí bombardeó Gaza hasta dos minutos antes de la entrada en
vigor de la tregua. En uno de los últimos ataques, ocurrido en Jan Yunis,
perdieron la vida 20 miembros de una misma familia.
Protestas en Irán
Por otra parte, la tensión en la región crece cada día que pasa sin una alto el
fuego entre Israel y Hamás. Un comandante iraní del Cuerpo de Guardianes
de la Revolución afirmó que hay que armar a los palestinos de Cisjordania
para acelerar el derrumbamiento de Israel, informaron hoy medios iraníes.
El jefe de la División Aeroespacial de los Guardianes, general Amir Alí
Hayizadeh, dijo ayer que armar a los palestinos de ese territorio ocupado
«acelerará el colapso del régimen sionista», informó la agencia local de
noticias iraní, Fars. Para este militar, la «cifra de muertos y ruina causada
que anuncia el propio Israel» demuestran que los cohetes lanzados desde Gaza
por las milicias palestinas «alcanzan sus objetivos».
Además, asegura que «las pérdidas de los sionistas son mayores de lo que
reconocen». El pasado miércoles, el líder supremo iraní, Alí Jameneí, en un
discurso ante estudiantes universitarios, también apostó por facilitar armas a
os palestinos de Cisjordania e instó a los que apoyan a Palestina a ayudar en
ese sentido.
«Creemos que Cisjordania debe ser armada al igual que Gaza y los que están
interesados en el destino de Palestina, deben realizar actividades en este
campo para que disminuya el sufrimiento y la angustia del pueblo palestino a
la luz de sus fuertes manos y la debilidad del enemigo sionista», declaró
Jameneí, según recoge una nota en su página web oficial.
Irán es uno de los principales apoyos del movimiento islamista Hamás, que
gobierna en Gaza, y de la Yihad Islámica. Cientos de miles de iraníes salieron
ayer a las calles en el Día de Al Quds (Día de Jerusalén) para denunciar lo que
consideran una «masacre» de Israel en Gaza y defender los derechos de los
palestinos a vivir en sus tierras.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó una declaración de apoyo
a un cese el fuego “inmediato e incondicional” entre Israel y Hamas.
La medida aprobada en la madrugada del lunes urge a ambas partes en el
conflicto tomar medidas para conseguir un “cese el fuego durable y que sea
completamente respetado”. También expresa la necesidad de enviar ayuda
humanitaria inmediata a la gente en la Franja de Gaza.
La acción del Consejo se da luego de varios acuerdos de tregua fallidos
acordados desde que escaló el conflicto hace casi tres semanas.
El embajador palestino ante Naciones Unidas, Riyad Mansour, dijo esperar
que la declaración lleve a un cese el fuego duradero, pero criticó al Consejo de
Seguridad por no considerar una acción más fuerte que pedía el cese de la
“agresión” israelí.
“Estábamos esperado que el Consejo de Seguridad resolviera el tema de la
protección para nuestra gente y para resolver el tema de las preocupaciones
legítimas de nuestra gente en la Franja de Gaza. El estatus quo no es
sostenible, y regresar a la situación de antes de la agresión tampoco es
aceptable”, dijo Mansour.
El embajador israelí, Ron Prosor, afirmó que Hamas ha lanzado unos 2.500
cohetes hacia Israel y reiteró que si Israel no estuviera siendo atacado con
cohetes, no necesitaría responder.
“Hicimos lo que pudimos para evitar este conflicto, pero Hamas se ha negado
a detener los ataques. Israel aceptó las propuestas de cese el fuego; Hamas las
rechazó o no las respetó, ni siquiera las que pidieron ellos mismos”, aseguró
Prosor.
Se quejó de que la declaración del Consejo de Seguridad no menciona
específicamente a Hamas, los ataques con cohetes o el derecho de Israel de
defenderse.

Afganistán

La Guerra de Afganistán (1978-1992), también conocida como Guerra ruso-
afgana, Invasión soviética de Afganistáno Intervención soviética en
Afganistán fue la primera fase del extenso conflicto de la Guerra civil
afgana.16 El conflicto transcurrió entre el 24 de diciembre de 1979 y el 15 de
febrero de 1989, tiempo en el que se enfrentaron las fuerzas armadas de
la República Democrática de Afganistán (RDA) apoyadas por el Ejército
Soviético contra los insurgentesmuyahidines, grupos de guerrilleros afganos
islámicos17 apoyados por numerosos países extranjeros, destacando Estados
Unidos, quien apoyó a los insurgentes con ingentes cantidades de armas y
dinero. El conflicto está considerado como parte de la Guerra Fría.
El conflicto comenzó en 1978, cuando tuvo lugar la Revolución de Saur, que
hizo de Afganistán un Estado Socialistagobernado por el Partido Democrático
Popular de Afganistán (PDPA). Fue entonces cuando el gobierno de Estados
Unidosinició la «Operación Ciclón» en el contexto de la Guerra Fría,
suministrando armas y una amplia financiación a los rebeldes islámicos
muyahidines que desestabilizaron el país hasta tal punto que menos de un año
después el Consejo Revolucionario solicitó la intervención del Ejército
Soviético.17 18 Las fuerzas soviéticas depusieron y asesinaron de manera
inmediata al presidente de la RDA Hafizullah Amin, quien previamente había
mandado ejecutar de manera arbitraria al anterior presidente y líder de la
revolución Nur Mohammad Taraki. La intervención produjo un resurgimiento
de los guerrilleros muyahidines, que aún estando divididos en varias facciones
se embarcaron en una larga campaña contra las fuerzas soviético-afganas,
respaldados por los suministros y el apoyo logístico y financiero de naciones
como Estados Unidos, Pakistán, Irán, Arabia Saudí, China19 20 , Israel o
el Reino Unido.
Después de más de nueve años de guerra, los soviéticos se retiraron en 1989
después de la firma de los Acuerdos de Ginebra entre Pakistán y la RDA. No
obstante, los enfrentamientos entre insurgentes y las tropas del gobierno
continuaron hasta abril de 1992, cuando la disolución de la URSS provocó el
colapso económico del país y los fundamentalistas pudieron establecer
el Estado Islámico.21 El conflicto es conocido popularmente
como el Vietnam de la URSS.22 23

Relaciones entre Afganistán y la Unión Soviética
Relaciones Afganistán-Unión Soviética
Desde el mismo nacimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se
establecieron relaciones diplomáticas entre ambos países, independientemente
del régimen o gobierno existente en Afganistán.
El gobierno revolucionario soviético fue el primero en reconocer, en 1919, la
independencia de Afganistán, aún cuando no habían finalizado las luchas con
la metrópoli, Gran Bretaña. Este país exigió la ruptura de relaciones entre
Afganistán y el naciente "País de los Soviets" llegando a presentar en 1923 el
llamado «ultimátum de Curzon», una de cuyas principales exigencias era
revocar el personal diplomático soviético en Afganistán.
El emir Amanullah le envió al revolucionario Lenin una histórica carta en
diciembre de 1920. Tras la intervención del Reino Unido Bachha-i-Saqao se
hace con el poder y abre un periodo de gobiernos más o menos próximos a la
antigua metrópoli hasta que Mohammed Daud inicia un acercamiento a la
URSS, que en los años 50 comienza a colaborar con el gobierno de Afganistán.
En junio de 1955 se firmó el acuerdo soviético-afgano sobre tránsito. De
conformidad con él, las mercancías de Afganistán podían transitar libremente,
exentas de derechos aduaneros, por territorio soviético con destino a terceros
países.
En 1963, el rey expulsó de su cargo a Daud, y asumió personalmente el
gobierno incrementando y mejorando la relación con la vecina Pakistán. Al
año siguiente se promulga una constitución que convierte el país en
una democracia parlamentaria, aunque con extensos poderes para la corona.
La constitución intenta modernizar el país otorgando derechos a sus
ciudadanos.
En 1973 Mohammed Daud da un golpe de Estado, proclama la república,
funda el partido Partido Revolucionario Nacional, y se acercó a Irán y a otras
naciones árabes, abandonando poco a poco sus vínculos con la URSS.
Revolución comunista afgana
Artículo principal: Revolución de Abril de 1978
El 17 de abril de 1978, Mir Ali Akbar Kaibar, destacado militante del Partido
Democrático Popular de Afganistán fue asesinado por agentes del gobierno de
Daud. Hubo una manifestación de protesta espontánea de más de 10.000
personas.24 Luego, los dirigentes del PDPA fueron encarcelados, como Nur
Mohammad Taraki y Babrak Karmal. Sin embargo, Jafizulá Amín estuvo
durante las cinco primeras horas bajo arresto domiciliario, dándole la
oportunidad de ordenar un levantamiento de las Fuerzas Armadas. En la
noche del 27 al 28 de abril, unidades militares irrumpieron en el palacio en el
corazón de Kabul. Con la ayuda de la fuerza aérea, las tropas sublevadas
vencieron la resistencia de la Guardia Presidencial. Daud murió durante el
ataque.
El 30 de abril de 1978 Nur Mohammad Taraki fue elegido Presidente
del Consejo Revolucionario y primer ministro. Si bien el partido estaba
amenazado por el fraccionamiento interno (divido en la facción radical Jalq y
la moderada Parcham), los líderes buscaron diversos métodos para tratar de
reducir a la oposición, ya sea enviándolos como embajadores a países lejanos
o mediante el asesinato.
El gobierno de Taraki inició un programa de reformas que eliminó la usura,
inició una campaña de alfabetización (por primera vez en las escuelas se
enseñó en las lenguas nativas de los alumnos y también asistían mujeres),
implantó una muy radicalreforma agraria,25 separación de la religión del
Estado, eliminó el cultivo del opio, legalizó los sindicatos y estableció una ley
de salario mínimo. También promovió la igualdad de derechos para las
mujeres: permiso de no usar velo, permiso de transitar libremente y conducir
automóviles, abolición de la dote,25 integración de mujeres al trabajo y a
estudios universitarios, así como a la vida política con cargos públicos (e
incluso siete mujeres fueron elegidas al parlamento).26
En diciembre de 1978 visitó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas,
donde firmó el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación entre la
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y la República Democrática de
Afganistán. La URSS le otorgó al gobierno afgano ayuda material y militar.
No obstante, los soviéticos no se sentían cómodos con el radicalismo de Taraki
y Amín y trataron infructuosamente de promover a izquierdistas
moderados.25
Sin embargo, cada vez eran más los sectores que se le oponían. Unos,
como Ahmed Shah Massoud que estaba al frente de la resistencia clandestina
desde el golpe de Daud contra la monarquía. Otros, en oposición al programa
de reformas, que era visto como una amenaza para la tradición.
Las manifestaciones violentas de la oposición comenzaron en el verano de 1978
en la ciudad de Nurestán. Otras revueltas -mayoritariamente sin coordinación
entre sí- comenzaron a sucederse a lo largo del país, además de periódicos
atentados terroristas.
Golpe de Amín
A comienzos de septiembre de 1979, Taraki parte a La Habana a la conferencia
del Movimiento de Países No Alineados y en el viaje de regreso, hace una breve
parada enMoscú, donde conversa con Leonid Brézhnev.27 Los soviéticos le
informan de que en su ausencia, Amín ha asesinado a cuatro altos oficiales
leales a Taraki y ha realizado otras maniobras de carácter golpista.
El 14 de septiembre de 1979, en circunstancias no esclarecidas, hubo un tiroteo
en el palacio de gobierno entre los guardaespaldas de Amín y los de Taraki,
cuando los líderes debían reunirse. Ambos se acusaron mutuamente de haber
tratado de asesinar al otro. Al día siguiente, partidarios de Amín arrestaron al
Presidente. En esa misma fecha se cree que Taraki fue ejecutado; aunque
algunas versiones mencionan que su ejecución sumaria y secreta se produjo el
9 de octubre.
Durante los 104 días de su gobierno, Amín trató de lograr el interés de los
gobiernos de Pakistán y de Estados Unidos en materia de la seguridad afgana.
El giro de su política hacia los intereses norteamericanos, provoca la definitiva
intervención directa de la Unión Soviética, que el 27 de diciembre envía un
comando especial de la KGB OSNAZ(Grupo Alfa) compuesto por 600 soldados
vestidos con uniformes de afganos que en Kabul, ocupan las principales
instalaciones gubernamentales, militares y de medios de comunicación,
incluyendo su principal objetivo, el Palacio Tajbeg, en el que es asesinado
Amín.

La URSS defiende la legalidad de estas operaciones conforme el Tratado de
Amistad, Buena Vecindad y Cooperación entre la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas y la República Democrática de Afganistán, concertado
entre Brézhnev y Taraki el 5 de diciembre de 1978, pues la intervención se
realiza por petición del Consejo Revolucionario, órgano supremo del Estado,
que horas antes de la muerte de Amín se había reunido y lo había condenado a
muerte por traición.
En total, la fuerza soviética inicial fue de alrededor de 1.800 tanques, 80.000
soldados y 2.000 AFV. Con la posterior llegada de dos divisiones, ascendió a
más de 100.000 efectivos en total.
El golpe militar que en 1978 llevó al poder a un grupo de jóvenes oficiales
izquierdistas y a establecer un régimen comunista dirigido por Mohamed
Taraki marca el inicio de la tragedia reciente de este país.
Las reformas socializadoras y laicas del nuevo gobierno encontraron una
enorme resistencia en una población aferrada a un pensamiento islámico
anclado en el pasado y que vivía en una sociedad aún con rasgos feudales. La
resistencia pronto se concretó en guerrillas islamista de "mujahidines". Los
problemas internos de las dos principales tendencias comunistas precipitaron
la intervención de la URSS en 1979.
Esta intervención marca el apogeo de la fase de expansionismo soviético que
caracteriza la segunda mitad de los setenta y llevó a la inmediata reacción
norteamericana. Washington consideraba que este país asiático se hallaba
fuera de la zona de influencia soviética y articulo una dura respuesta:
embargo de grano para ser exportado a la URSS yayuda militar a la guerrilla
islamista.
La guerra rápidamente se estancó y mientras los más de 100.000 soldados
soviéticos controlaban las ciudades la guerrilla dominaba las zonas rurales. El
conflicto engendró un enorme desplazamiento de población y hacia 1982 casi 3
millones de afganos habían huido a Pakistán y un millón y medio lo habían
hecho hacia Irán. La guerrilla, armada eficazmente por EE.UU. y reforzado
con voluntarios árabes y musulmanes imbuidos de una ideología intransigente
islamista (entre ellos el saudí Osama bin Laden), mantuvo en jaque a un
ejército soviético cada vez más desmoralizado.
Finalmente en el marco de la perestroika, Gorbachov decidió sacar a sus
tropas de los que muchos denominaban el "Vietnam soviético". En 1988, la
URSS, EE.UU., Pakistán y Afganistán firmaron un acuerdo por el que los
soviéticos se comprometían a retirar sus tropas lo antes posible. Lo que
efectivamente hicieron en 1989.
Esto no abrió, sin embargo, un período de paz para el país. En 1992 las
guerrillas islamistas asaltaron Kabul y se inició un período de luchas
intestinas que culminaría con la toma del poder por los extremistas
islamistas talibanes en 1996.
La Guerra de Afganistán fue una guerra no declarada que enfrentó al Emirato
Islámico de Afganistán, por un lado, y a una coalición internacional
comandada por Estados Unidos, por el control del territorio afgano. Comenzó
el 7 de octubre de 2001 con la «Operación Libertad Duradera» del Ejército
estadounidense y la «Operación Herrick» de las tropas británicas, lanzadas
para invadir y ocupar el país asiático. La guerra se desató en respuesta a
los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, de los que este
país culpó al gobierno del mulá Omar. Para iniciar la guerra, Estados
Unidos se amparó en una interpretación peculiar del artículo 51 de la Carta de
las Naciones Unidas, relativo al derecho a la legítima defensa.
El objetivo declarado de la invasión era encontrar a Osama bin Laden y otros
dirigentes de Al Qaeda para llevarlos a juicio, y derrocar el Emirato Islámico
de Afganistán, gobernado por el emir mulá Omar, que a juicio de las potencias
occidentales apoyaba y daba refugio y cobertura a los miembros de Al Qaeda.
La Doctrina Bush de Estados Unidos declaró que, como política, no se
distinguiría entre organizaciones terroristas y naciones o gobiernos que les
dan refugio.
Existen dos operaciones militares luchando por controlar el país. La
«Operación Libertad Duradera» es una operación de combate estadounidense
con la participación de algunos países de la coalición y que actualmente se está
llevando a cabo principalmente en las regiones del sur y del este del país a lo
largo de la frontera con Pakistán. En esta operación participan unos 28.300
militares estadounidenses aproximadamente.
La segunda operación es la Fuerza Internacional de Asistencia para la
Seguridad (ISAF), que fue establecida por el Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas a finales de diciembre de 2001 para asegurar Kabul y las áreas de sus
alrededores. LaOTAN asumió el control de la ISAF en 2003. A fecha de 23 de
julio de 2009, la ISAF tenía en torno a 64.500 militares de 42 países,
proporcionando los miembros de la OTAN el núcleo de la fuerza. Estados
Unidos tenía aproximadamente 29.950 soldados en la ISAF.
En la invasión, Estados Unidos y Reino Unido llevaron a cabo la campaña
de bombardeo aéreo, con fuerzas terrestres proporcionadas
fundamentalmente por la Alianza del Norte. En 2002, fue desplegada la
infantería estadounidense, británica y canadiense, avanzando con fuerzas
especiales de varias naciones aliadas como Australia. Posteriormente se
sumaron las tropas de la OTAN.
El ataque inicial sacó a los talibanes del poder, pero éstos recobraron fuerza y
posiciones desde entonces. La guerra ha tenido menos éxito de lo esperado en
cuanto al objetivo de restringir el movimiento de Al Qaeda.22 Desde 2006, se
ve amenazada la estabilidad en Afganistán debido al incremento de la
actividad insurgente liderada por los Talibán, los altos registros de producción
ilegal de droga, y un frágil gobierno con poco poder fuera de Kabul.