. La Colonia de Chile durante los siglos XVII y XVIII.

I- La Administración Colonial durante los siglos XVII y XVIII en Chile.

1- El siglo XVII en Chile.

La acción de los gobernadores durante el siglo XVII.

El centro de la preocupación durante el siglo XVII fue la guerra de Arauco, motivó por el cual la Corte
seleccionó a los gobernadores del reino de Chile de entre los hombres de reconocida experiencia militar.

II- La Economía durante los siglos XVII y XVIII.

1- La Economía en el siglo XVII.

El auge de la ganadería:
Los cueros, cordobanes y sebos: a fines del siglo XVI y principios del siglo XVII, la aparición de plata en las
minas de Potosí, transformó la economía del cono sur de América, y el virreinato del Perú se convirtió en un
gran productor de metales preciosos.

El desarrollo de la minería, con el empleo de grandes contingentes de hombres, el aumento de la población,
el crecimiento de las ciudades, permitió dinamizar las economías de los países vecinos. La demanda de
Potosí, que trató de cubrir Chile, consistía en alimentos como cereales y frutas secas, vino y aguardiente,
pero principalmente fueron los productos de la ganadería los favorecidos: cueros, charqui (principal
alimento de los distritos mineros), sebo (utilizado para la fabricación de jabón y velas), vellones (cuero
curtido de carnero u oveja, con su lana), cordobanes (cueros curtidos de cabra) y jarcias (aparejos para las
embarcaciones).
De esta forma, en Chile, durante todo el siglo la industria del cuero fue en alza. Las curtiembres aparecieron
por todas partes y cada hacienda, villa o lugar contaba con pequeños establecimientos en los cuales se
procesaba el cuero, para convertirlos en cordobanes, badanas y suelas.
En fin, el comercio de los cueros, sebos y cordobanes, que los comerciantes chilenos iniciaron con el Perú,
sirvió de base a las primeras grandes fortunas del reino.

2- La Economía en el siglo XVIII.

El siglo del trigo en Chile:

A fines del siglo XVII, la producción agrícola de Chile era bastante buena: se cultivaban el trigo, el maíz, la
cebada, la vid y numerosos árboles frutales.
Pese a ello, no había un gran mercado como para producir en mayor cantidad.
Sin embargo, un acontecimiento externo, el terremoto de Lima en 1687, cambió completamente la
fisonomía del Chile agrícola, pues en adelante la cosecha peruana se echó a perder, siendo reemplazada por
los productos agrícolas importados desde Chile.
Así, al iniciarse el siglo XVIII, Chile aparece como gran productor y exportador de trigo, principalmente desde
La Serena, el Aconcagua y Concepción.
Los dineros ingresados por el comercio de trigo se invirtieron en la adquisición de productos de consumo
general que vendían los comerciantes limeños y en menor escala los chilenos, aunque el contrabando
permitió invertir en otros artículos y en obras de infraestructura importante.
El fenómeno de exportación de trigo produjo en Chile otro tipo de consecuencia: fortaleció la propiedad,
extendiéndose los cultivos a todo tipo de tierras. Las fortunas y las grandes haciendas hacen su aparición.
Por otra parte, la necesidad de cuidar los linderos hizo posible el surgimiento de un tipo especial de
trabajador agrario, el inquilino, que era un arrendatario puesto por el dueño de los linderos del fundo para
resguardarlo.
En fin, toda la vida chilena de fines del siglo XVIII girará en torno a la hacienda y el trigo, que será el
producto que más entradas aportará al territorio chileno.

La Hacienda como Unidad Económica:

La creciente actividad agrícola y ganadera que tuvo Chile durante el siglo XVIII, la hacienda paulatinamente
se convirtió en una unidad económica base, pues reemplazó a la encomienda como fundamento de la
economía nacional.









La valorización que adquirió la tierra condujo a la ocupación sistemática de todos los terrenos que quedaban
disponibles. La gran propiedad se formó sobre la base de las antiguas mercedes de tierra, a lo que los
propietarios agregaron las “demasías”, que eran tierras límite de las estancias que no tenían propietarios.
Asimismo, las labores del campo adquieren mayor importancia: allí se refugia la mayor parte de la
población, la que en cada una de ellas, forma una comunidad independiente, que se abastecía para sí.
La producción sobrante, la exportó fuera del país, cuando los caminos lo permitían.
Además, la hacienda fue el refugio de los mestizos que deambulaban por todo el territorio rural chileno. Del
mundo exterior, la hacienda poco o nada recibía.

El nacimiento y desarrollo de la Industria:

La industria tuvo en Chile un desarrollo bastante lento.
Las primeras industrias las estableció el alemán Bartolomé Flores, que construyó en 1548 un molino en el
cerro Santa Lucía.
Fue durante el siglo XVII cuando el mayor número de industrias se instaló: industrias de curtiembre,
cordobanes, vaquetas, suelas, jarcias, alfarería y azúcar.
De todas formas, la industria más importante de esos momentos fue la de tejidos.
Por otro lado, durante el siglo XVIII, la industria chilena decae y desaparece.
Sólo los molinos y las fábricas de vinos se mantienen en pie. Esta caída se explica por el descenso de la
población indígena, que hizo más escasa la mano de obra barata, y por la llegada de productos elaborados
vía contrabando (lo que los hacía más económicos).

III- El Comercio Colonial.

a) Los primeros tiempos:

En los primeros años el comercio de Chile no pasó de ser un mero comercio de trueque, se cambiaba oro
por productos y vestidos que se traían desde Perú. Los comerciantes chilenos estaban constantemente
supeditados a los limeños. En cuanto al comercio interior, éste cobro un gran desarrollo en el curso del siglo
XVII.

b) Comercio exterior:

Durante el siglo XVII fue el comercio exterior lo que produjo la mayor cantidad de los dividendos.
La base de este comercio eran las relaciones con Perú, a donde se exportaban: sebo, cordobanes, jarcias,
suelas y vinos.
A partir de finales del siglo XVII y durante todo el XVIII será la agricultura el principal rubro de exportación al
Perú.
Asimismo, la apertura de nuevos mercados: los de Buenos Aires y Asia, permitió fortalecer el intercambio
comercial.
Por otra parte, la producción de cobre era enviada a Perú y al Río de La Plata, ampliándose su exportación a
España. Pero también, era llevada a otros mercados gracias al comercio de contrabando de buques ingleses
y norteamericanos.

Los Impuestos.

La Corona española recurrió a los impuestos para financiar los gastos de la administración colonial:

a) El Quinto Real: que consistía en la percepción por parte del rey de la quinta parte de los metales y de las
piedras preciosas.
b) el Almojarifazgo: contribución aduanera sobre las mercaderías internadas al país o extraídas de él.
c) La Alcabala: impuesto que se aplicaba sobre el valor de los bienes muebles o inmuebles que se
transferían.
d) El Diezmo Eclesiástico: es decir la décima parte de los productos agrícolas y ganaderos de cada año. Era
cobrado por el Estado con la obligación de dedicar su producto al sustento de la Iglesia.
e) Las Anatas y Medias Anatas: el 100% o el 50% de un primer sueldo anual que debían pagar los empleados
públicos, la mitad antes y la mitad después de su nombramiento.
f) Derramas: contribución extraordinaria solicitada por el rey o los gobernadores ante guerras o rebeliones.











El Sistemas de Flotas y galeones:

El comercio de España en América se sustentó en base a un fuerte monopolio.
Desde la metrópolis se despachaban al Nuevo Mundo todas las mercaderías. Para asegurar este monopolio,
la Corona había creado en 1503 la Casa de Contratación, organismo que estaba encargado de centralizar
todas las actividades relacionadas con el comercio americano.
El otro paso fue la prohibición de que los barcos españoles de comercio navegaran solos, en adelante,
debían hacerlo en flotas protegidas por naves de guerra.
Por último, el monopolio del comercio fue entregado a una sola ciudad española: Sevilla.
Las flotas que hicieron el comercio con América fueron dos: la Nueva España y la Portobelo.
Como Chile quedaba alejado demasiado de Portobelo (Panamá), debió depender de los comerciantes
limeños, los que desde Portobelo fletaban una pequeña cantidad de naves portando sus productos, los que
se revendían en Chile (este sistema encarecía todos los productos).
Sin embargo, a principios del siglo XVIII, y como consecuencia de las interminables guerras europeas en que
España estaba inserta, el sistema de flotas y galeones estaba en completa decadencia.
Hecho que se ratificó, cuando la escuadra española fue aniquilada en los primeros años del siglo XVIII, por
los ingleses, quines se apoderaron de Portobelo; en adelante, productos franceses e ingleses competirían de
manera ilegal con los productos españoles en toda América.

Las Nuevas formas del Comercio Español:

Debido a la crisis que produjo la intervención inglesa y francesa en el mercado americano, España creó
nuevas y más efectivas formas de comercio con el nuevo continente.
En 1720 se decretó la existencia de los Navíos de Registro, que eran barcos que navegaban independientes
de las flotas y que se dirigían a determinados puertos americanos que no pudieron ser atendidos por las
flotas.
Con el tiempo, estos navíos no sólo copaban el mercado con sus productos, sino que además vendían más
barato.
No obstante, la reforma más importante realizada en este sentido, fue la dictada en 1778 por Carlos III,
llamada el Reglamento y Aranceles Reales para el Comercio Libre de España e Indias. La que buscaba
vigorizar la economía, eliminar ciertos impuestos (sólo quedaron los de almojarifazgo y alcabala, que eran
los más importantes) y habilitar numerosos puertos tanto en España como América (Buenos Aires,
Montevideo, Arica, Callao, Guayaquil y Valparaíso y Concepción en Chile) para el comercio.
Durante los primeros tiempos, esta idea resultó; sin embargo, cuando los comerciantes españoles quisieron
seguir ganando de la misma manera, atiborraron el mercado americano, lo que provocó la quiebra de
numerosos comerciantes; pese a todo, el sistema continuó hasta el término de la época colonial.

El Tribunal del Consulado:

Creado en Santiago en 1795, consistió en la reunión de los grandes comerciantes locales.
Fue un Tribunal de Justicia Comercial.
Además, tuvo como una de sus funciones promover el desarrollo de la agricultura, del comercio y de la
industria.
La creación del Consulado en Chile significó el robustecimiento de los mercaderes locales que quedaron
organizados y pudieron enfrentar en el ámbito de las decisiones oficiales a los comerciantes del Perú.

IV- La Sociedad Colonial.

La estancia o hacienda era la unidad económica básica del período colonial, así como lo era la encomienda
en el siglo XVI. Asimismo, la hacienda acentúa el carácter terrateniente de la aristocracia, donde la
agricultura y la ganadería predominan sin contrapeso.

a) La Aristocracia:
Durante el siglo XVII y XVIII se produce la criollización de la sociedad colonial.
Los españoles o peninsulares se encontraban en un número reducido, a pesar de todo, mantenían los altos
cargos, detentando autoridad e influencia social.
Por otro lado, los criollos no sólo aumentaban en número, además heredaban las tierras, las grandes casas y
las encomiendas, constituyéndose desde el punto de vista económico y social en el grupo rector.
Así, la economía nacional, basada en la agricultura, da forma al latifundio y al terrateniente aristócrata, la
posesión de la tierra significaba seguridad económica y poder enorme sobre la masa campesina.
La aristocracia, buscando los instrumentos para consolidar su posición, conseguirá de la Corona la concesión
del mayorazgo (derecho del hijo mayor de heredar los bienes de la familia).









b) El Bajo Pueblo:

Estaba conformado por los indígenas, quienes habían experimentando un gran descenso demográfico
(100.000 a fines de la Colonia), de los esclavos negros (de reducido número, considerados bienes y con
escasos derechos) y por los mestizos, que a pesar de ser un hombre libre, sufría el menosprecio de los
blancos y no tenía acceso a cargos públicos, al sacerdocio o al ejército.
La mayor parte de estos grupos se agruparon en torno al campesinado, en donde el inquilino ocupaba un
lugar de privilegio, favorecido por el arriendo de los territorios limítrofes del latifundio a cambio del cuidado
de los mismos límites, tenían la posibilidad de poseer bienes y animales.
La masa de los campesinos lo componían los peones, hombres pobres que empleaban sus brazos en las
haciendas, ubicando su rancho sin llegar a constituir una familia.

c) Sector Medio:

Grupo antecesor de la clase media, con un fuerte vínculo con la aristocracia.
En la ciudad se dedicaban como empleados, funcionarios menores y pequeños negociantes; en el campo,
eran arrendatarios y pequeños propietarios, y en el norte chico, pequeños mineros.

V- La Religión y la Educación.

a) La Iglesia durante la Colonia:
Fuertemente vinculada al Estado en virtud del Derecho de Patronato, por el cual los reyes protegían a la
Iglesia a la vez que ejercían sobre ellas algunos derechos.
Por su parte, el rey proporcionaba los fondos para todos los gastos de la Iglesia cobrando por su cuenta el
Diezmo.
La Iglesia en Chile se organizaba en torno a dos Diócesis: Santiago y Concepción.
Además hubo una serie de órdenes religiosas dedicadas a la predicación evangélica y a la educación: los
mercedarios, los franciscanos, los dominicos, los jesuitas (expulsados de los territorios americanos en 1767)
y los agustinos.

b) La Educación:

En los primeros tiempos de la colonización, los cabildos se responsabilizaron por la enseñanza, velando por
la idoneidad y el buen nivel de los estudios.
Algunos conventos mantuvieron también enseñanza primaria y escuelas de gramática.
El clero dio siempre origen a importantes establecimientos educacionales y se crearon seminarios en
Santiago y Concepción.
Los “Estudios Superiores” contaron con dos universidades pontificias, las que conferían grados de doctores
en teología.
En 1738 se fundó la Real Universidad de San Felipe, que otorgó los grados de bachiller y doctor. Además se
enseñó derecho, teología, filosofía, matemática y medicina.

c) La Literatura:

En el siglo XVI aparece “la Araucana” de Alonso de Ercilla y “Arauco Domado” de Pedro Oña.
Durante el siglo XVII la literatura gira en torno a la guerra de Arauco y de la crónica, siendo la obra más
importante la “Histórica Relación del Reino de Chile” de Alonso de Ovalle.
En el siglo XVIII la literatura se destaca por entregar descripciones histórico-geográficas de Chile
(“Compendio de Historia Natural de Chile” de Ignacio Molina).