ENFERMEDADES: HIPERTENSIÓN ARTERIAL

¿QUÉ ES?
La hipertensión arterial es el aumento de la presión arterial de forma crónica. Es una enfermedad que
no da síntomas durante mucho tiempo y, si no se trata, puede desencadenar complicaciones severas
como un infarto de miocardio, una hemorragia o trombosis cerebral, lo que se puede evitar si se
controla adecuadamente. Las primeras consecuencias de la hipertensión las sufren las arterias, que se
endurecen a medida que soportan la presión arterial alta de forma continua, se hacen más gruesas y
puede verse dificultado al paso de sangre a su través. Esto se conoce con el nombre de arterosclerosis.

La tensión arterial tiene dos componentes:
- La tensión sistólica es el número más alto. Representa a tensión que genera el corazón cuando bombea
la sangre al resto del cuerpo.
- La tensión diastólica es el número más bajo. Se refiere a la presión en los vasos sanguíneos entre los
latidos del corazón.
La tensión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg).
La tensión arterial alta (HTA) se diagnostica cuando uno de estos números o ambos son altos. La tensión
arterial alta también se conoce como hipertensión.

La tensión arterial alta se clasifica como:
Normal: menos de 120/80 mmHg
Prehipertensión: 120/80 a 139/89 mmHg
Estadio 1 de hipertensión: 140/90 a 159/99 mmHg
Estadio 2 de hipertensión: 160/109 a 179/109 mmHg
Estadio 3 de hipertensión: mayor de 179/109 mmHg
CAUSAS
Se desconoce el mecanismo de la hipertensión arterial más frecuente, denominada "hipertensión
esencial", "primaria" o "idiopática". En la hipertensión esencial no se han descrito todavía las causas
especificas, aunque se ha relacionado con una serie de factores que suelen estar presentes en la
mayoría de las personas que la sufren. Conviene separar aquellos relacionados con la herencia, el sexo,
la edad y la raza y por tanto poco modificables, de aquellos otros que se podrían cambiar al variar los
hábitos, ambiente, y las costumbres de las personas, como: la obesidad, la sensibilidad al sodio, el
consumo excesivo de alcohol, el uso de anticonceptivos orales y un estilo de vida muy sedentario.

Herencia: cuando se transmite de padres a hijos se hereda una tendencia o predisposición a desarrollar
cifras elevadas de tensión arterial.
Sexo: Los hombres tienen más predisposición a desarrollar hipertensión arterial que las mujeres hasta
que éstas llegan a la edad de la menopausia. A partir de esta etapa la frecuencia en ambos sexos se
iguala. Esto es así porque la naturaleza ha dotado a la mujer con unas hormonas protectoras mientras se
encuentra en edad fértil, los estrógenos, y por ello tienen menos riesgo de padecer enfermedades
cardiovasculares. Sin embargo, en las mujeres más jóvenes existe un riesgo especial cuando toman
píldoras anticonceptivas.
Edad y raza: La edad es otro factor, por desgracia no modificable, que va a influir sobre las cifras de
presión arterial, de manera que tanto la presión arterial sistólica o máxima como la diastólica o mínima
aumentan con los años y lógicamente se encuentra un mayor número de hipertensos a medida que
aumenta la edad. En cuanto a la raza, los individuos de raza negra tienen el doble de posibilidades de
desarrollar hipertensión que los de raza blanca, además de tener un peor pronóstico.
Sobrepeso: los individuos con sobrepeso están más expuestos a tener más alta la presión arterial que un
individuo con peso normal. A medida que se aumenta de peso se eleva la tensión arterial y esto es
mucho más evidente en los menores de 40 años y en las mujeres. La frecuencia de la hipertensión
arterial entre los obesos, independientemente de la edad, es entre dos y tres veces superior a la de los
individuos con un peso normal. No se sabe con claridad si es la obesidad por sí misma la causa de la
hipertensión, o si hay un factor asociado que aumente la presión en personas con sobrepeso, aunque las
últimas investigaciones apuntan a que a la obesidad se asocian otra serie de alteraciones que serían en
parte responsables del aumento de presión arterial. También es cierto, que la reducción de peso hace
que desaparezcan estas alteraciones.
Causas de hipertensión secundaria:

· Las causas renales (2,5-6%) de la hipertensión incluyen las enfermedades del parénquima renal y
enfermedades vasculares renales, como las siguientes:
- Enfermedad renal poliquística
- Enfermedad renal crónica
- Tumores productores de renina
- El síndrome de Liddle
- Estenosis de la arteria renal
La hipertensión renovascular (HTRV) produce el 1,2-4 por ciento de los casos. ya que el experimento
seminal en 1934 por Goldblatt, la RVHT se ha reconocidocada vez más como una causa importante de
hipertensión clínicamente atípica y como una enfermedad renal crónica. La coexistencia de la
enfermedad renal arterial vascular y la hipertensión se define más o menos este tipo hipertensión . Se
realizan diagnósticos más específicos a posteriori cuando la hipertensión ha mejorado tras una
intervención intravascular.

· Las causas vasculares incluyen:
- Coartación de aorta
- Vasculitis
-Enfermedades vasculares del colágeno

· Las causas endocrinas representan el 1-2 por ciento e incluyen desequilibrios hormonales exógenos o
endógenos. Las causas exógenas incluyen la administración de esteroides. La forma más común de
hipertensión secundaria se debe a una causa renal (aunque la verdadera prevalencia del
hiperaldosteronismo no es clara).

· Otra causa común endocrina: el uso de anticonceptivos orales. La activación del sistema renina-
angiotensina-aldosterona (RAAS) es el mecanismo probable, porque la síntesis hepática del
angiotensinógeno es inducida por el componente de estrógeno de los anticoncetivos orales.
Aproximadamente el 5 por ciento de las mujeres que toman anticonceptivos orales pueden desarrollar
hipertensión. Los factores de riesgo para la hipertensión asociada con el consumo de anticonceptivos
orales incluyen la enfermedad renal leve y la obesidad. Sería preferible agrupar los anticonceptivos
orales y los esteroides con la hipertensión inducida por fármacos.
Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) pueden tener efectos adversos sobre la tensión
arterial. Estos fármacos bloquean tanto la ciclooxigenasa-1 (COX-1) como las enzimas COX-2. La
inhibición de la COX-2 puede inhibir su efecto natriurético que, a su vez, aumenta la retención de sodio.
Los antiinflamatorios no esteroideos también inhiben los efectos vasodilatadores de las prostaglandinas
y la producción de factores vasoconstrictores, es decir, la endotelina-1. Estos efectos pueden contribuir
a la inducción de la hipertensión en un paciente con hipertensión controlada o normotenso.
· Las causas hormonales endógenas incluyen:
- Hiperaldosteronismo primario
- El síndrome de Cushing
- Feocromocitoma
- Hiperplasia suprarrenal congénita
· Las causas neurogénicas incluyen:
- Tumores cerebrales
- Poliomielitis bulbar
- Hipertensión intracraneal

· Drogas y toxinas que causan la hipertensión incluyen:
- Alcohol
- Cocaína
- Ciclosporina, tacrolimus
- Fármacos antiinflamatorios no esteroides
- Eritropoyetina
- Medicaciones adrenérgicas
- Descongestionantes que contienen efedrina
- Remedios a base de hierbas que contienen regaliz
- Nicotina
· Otras causas:
- Hipertiroidismo e hipotiroidismo
- Hipercalcemia
- Hiperparatiroidismo
- Acromegalia
- Apnea obstructiva del sueño
- Hipertensión inducida por el embarazo
La apnea obstructiva del sueño es un trastorno de la respiración relacionado con el sueño caracterizado
por al menos 10 episodios de apnea y de hipopnea por hora de sueño, lo que produce sueño durante el
día. Varios estudios han mostrado que este trastorno es un factor de riesgo independiente al desarrollo
de hipertensión, tras haber sido ajustado por edad, sexo y grado de obesidad.
Aproximadamente la mitad de los individuos con hipertensión presentan apnea obstructiva del sueño, y
aproximadamente la mitad con apnea obstructiva del sueño padecen hipertensión. La monitorización
ambulatoria revela normalmente una "caída" de la presión arterial de al menos un 10 por ciento
durante el sueño. Sin embargo, si un paciente no experimenta estas "caídas", las posibilidades de que el
paciente sufra apnea obstructiva del sueño son mayores,
Numerosos estudios han demostrado que el tratamiento de la AOS por presión positiva continua (CPAP)
o terapia posición reduce los niveles de presión arterial.

SÍNTOMAS DE HIPERTENSIÓN ARTERIAL
La presión arterial elevada rara vez presenta síntomas. Estar nervioso o tenso, por ejemplo, no es
sinónimo de tener la presión arterial elevada.
DIAGNÓSTICOS
La única manera de detectar la hipertensión en sus inicios es con revisiones periódicas. Mucha gente
tiene la presión arterial elevada durante años sin saberlo. El diagnóstico se puede realizar a través de los
antecedentes familiares y personales, una exploración física y otras pruebas complementarias.
TRATAMIENTOS
La hipertensión no puede curarse en la mayoría de los casos, pero puede controlarse. En general debe
seguirse un tratamiento regular de por vida para bajar la presión y mantenerla estable. Las pastillas son
sólo parte del tratamiento de la hipertensión, ya que el médico también suele recomendar una dieta
para perder peso y medidas como no abusar del consumo de sal, hacer ejercicio con regularidad.
Consejos para el paciente con hipertensión:
Reduce el peso corporal si tienes sobrepeso.
Reduce el consumo de sal a 4-6 gramos al día; consume menos productos preparados y en conserva, y
no emplees demasiada sal en la preparación de los alimentos. No obstante, existen pacientes que no
responden a la restricción salina.
Reduce la ingesta de alcohol, que en las mujeres debe ser inferior a 140 gramos a la semana y en los
hombres inferior a 210 gramos.
Realiza ejercicio físico, preferentemente pasear, correr moderadamente, nadar o ir en bicicleta, de 30 a
45 minutos, un mínimo de 3 veces por semana.
Reduce el consumo de café y no consumas más de 2-3 cafés al día.
Consume alimentos ricos en potasio, como legumbres, frutas y verduras.
Abandona el hábito de fumar.
Sigue una dieta rica en ácidos grasos poliinsaturados y pobre en grasas saturadas. Además de las
medidas recomendadas, el hipertenso dispone de una amplia variedad de fármacos que le permiten
controlar la enfermedad. El tratamiento debe ser siempre individualizado. Para la elección del fármaco,
hay que considerar factores como la edad y el sexo del paciente, el grado de hipertensión, la presencia
de otros trastornos (como diabetes o valores elevados de colesterol), los efectos secundarios y el coste
de los fármacos y las pruebas necesarias para controlar su seguridad. Habitualmente los pacientes
toleran bien los fármacos, pero cualquier fármaco antihipertensivo puede provocar efectos secundarios,
de modo que si éstos aparecen, se debería informar de ello al médico para que ajuste la dosis o cambie
el tratamiento.
El pulso es el número de latidos cardíacos por minuto.
Forma en que se realiza el examen
El pulso se puede medir en:
 La parte posterior de las rodillas
 La ingle
 El cuello
 La sien
 La parte alta o la cara interna del pie
 La muñeca
En estas áreas, una arteria pasa cerca de la piel.
Para medir el pulso en la muñeca, coloque los dedos índice y medio sobre la parte anterior de la muñeca
opuesta debajo de la base del pulgar. Presione con los dedos hasta que sienta el pulso.
Para medir el pulso en el cuello, coloque los dedos índice y medio al lado de la manzana de Adán en la
depresión ligera y suave, y presione suavemente hasta que localice el pulso. Nota: siéntese o acuéstese
antes de tomar el pulso del cuello. Las arterias del cuello en algunas personas son sensibles a la presión
y se puede presentar desmayo o disminución de los latidos cardíacos. Asimismo, no tome los pulsos en
ambos lados del cuello al mismo tiempo. Hacer esto puede reducir el flujo de sangre a la cabeza y llevar
a que se presente desmayo.
Una vez que encuentre el pulso, cuente los latidos durante un minuto completo, o durante 30 segundos
y multiplique por dos, lo cual le dará los latidos por minuto.
Preparación para el examen
Si se va a determinar la frecuencia cardíaca en reposo, usted debe haber estado descansando por lo
menos 10 minutos. Tome la frecuencia cardíaca durante el ejercicio mientras esté entrenando.
Lo que se siente durante el examen
Hay una ligera presión de los dedos.
Razones por las que se realiza el examen
La medición del pulso proporciona información importante acerca de su salud. Cualquier cambio de la
frecuencia cardíaca normal puede ser indicio de una afección. El pulso rápido puede ser un signo de la
presencia de una infección o deshidratación. En situaciones de emergencia, la frecuencia del pulso
puede ayudar a determinar si el corazón del paciente está bombeando.
La medición del pulso tiene también otros usos. Durante el ejercicio o inmediatamente después, la
frecuencia del pulso brinda información sobre el estado atlético y su salud.
Valores normales
Para la frecuencia cardíaca en reposo:
 Recién nacidos (0 - 1 mes de edad): 70 a 190 latidos por minuto.
 Bebés (1- 11 meses de edad): 80 a 160 latidos por minuto.
 Niños (1 a 2 años de edad): 80 a 130 latidos por minuto.
 Niños (3 a 4 años de edad): 80 a 120 latidos por minuto.
 Niños (5 a 6 años de edad): 75 a 115 latidos por minuto.
 Niños (7 a 9 años de edad): 70 a 110 latidos por minuto.
 Niños de 10 años o más y adultos (incluso ancianos): 60 a 100 latidos por minuto.
 Atletas bien entrenados: de 40 a 60 latidos por minuto.
Significado de los resultados anormales
Las frecuencias cardíacas en reposo que están continuamente altas (taquicardia) pueden ser indicio de
un problema y debe consultarlo con el médico. También consulte respecto a frecuencias cardíacas en
reposo que estén por debajo de los valores normales (bradicardia).
Asimismo, el médico debe revisar un pulso que sea muy firme (pulso saltón) y que dure más de unos
cuantos minutos. Un pulso irregular también puede ser indicio de un problema.
Un pulso que es difícil de localizar puede significar que hay obstrucción en la arteria. Estas obstrucciones
son frecuentes en personas con diabetes o ateroesclerosis a raíz del colesterol alto. El médico puede
ordenar un examen, conocido como estudio Doppler, para evaluar las obstrucciones.
Nombres alternativos
Frecuencia cardíaca; Latidos del corazón (palpitaciones)