ASPIRACIONES DE UN LINGÜISTA

Por: Kendy Zamudio Olarte
Hoy retomaré una lectura del libro De profesión, lingüista, que es mi pilar, mi cimiento,
mi primera piedra, para la creación de la página: Corrección de estilo Lima.
Bueno, los llevaré a la página 120, donde Payrató empieza a explicarnos sobre el mundo
de la Gramática textual y la gramática prescriptiva como otro de los campos en donde
desarrollar y explotar nuestros conocimientos lingüísticos. Pero, claro, con una visión
más futurista (recordemos que el libro en mención fue publicado el año 1998, cuando
los avances informáticos y tecnológicos estaban a flor de piel).
Para esto, nos describe primero una realidad no tan ajena a nuestro contexto: al terminar
la carrera, a quién no le pasó por la mente ejercer la docencia, hacer de corrector de
pruebas o desempeñarse como corrector de textos en alguna editorial, pues bien, estas
son las ocupaciones tradicionales de un lingüista que se ha especializado en gramática
prescriptiva.
Nos encontraremos entonces trabajando en dos tipos de sectores:
• En un sector administrativo y empresarial: como "colaborador" en la producción de
textos ajenos, para corregir y mejorar el resultado. La labor típica del corrector.
• En el sector escolar: adiestrando a los hablantes o “escribidores” para que sean
capaces de construir textos por sí mismos. La tarea de un profesor de lenguaje.
Una vez ya posicionados en nuestras ocupaciones “de toda la vida”, nos toca pensar en
qué hacer para no caer en la rutina, pues, de por sí no tardaremos en darnos cuenta de
cuán monótono llega a ser nuestro trabajo por los procesos que tenemos que llevar a
cabo de principio a fin para obtener un resultado esperado después de todo.
Es ahora cuando el autor nos pone cara a cara con nuestra otra realidad: el mundo está
en constante avance, en constante innovación, y el lenguaje y sus ciencias no están
ajenas a sus efectos.
Por eso, ya como docente, ya como corrector, también debemos llevar el ritmo y no
dejar pasar el tiempo. Si empezamos a averiguar qué está sucediendo en nuestros
terrenos, nos daremos cuenta de que estas innovaciones ya han provocado cambios
sustanciales en sus papeles y funciones.
Qué les parecería si un día llegan a su trabajo y se encuentran con una oficina o una
puerta con etiqueta que diga Departamento Lingüístico o Asesor Lingüístico; y que en
el organigrama de la empresa se haya creado un nuevo espacio para Servicios
lingüísticos. Y más aún, que harían si les propusieran un carguito de estos, ¿aceptarían
emocionados el ascenso? Quizá sí, pues, saben “de pe a pa” las normas de ortografía,
tildación y puntuación y por eso se sienten preparados.
Pero aquí llega la otra realidad, según Payrató, si bien el conocimiento de las normas del
lenguaje es indispensable, también puede resultar siendo insuficiente cuando se empieza
a trabajar como asesor o gestor lingüístico ya sea en una editorial, un medio de
comunicación o en una empresa de publicidad.
Hay que ponerse las pilas desde ya, pues, si queremos crecer como lingüistas, hay que
ser conscientes de que el perfil profesional de un asesor lingüístico actual debe cumplir
un papel de mayor alcance y responsabilidad: sin abandonar nuestro trabajo de
corrector, tendríamos que ampliar nuestro campo de acción a la labor de gestionar
(crear, controlar, supervisar, optimar…) los productos textuales, hacer planificación
lingüística, traducir, documentar terminologías, en fin. Actividades que también
dependerán de la empresa en donde estemos trabajando.
En palabras del autor: “No se trata, pues, de una simple sustitución de etiquetas (en
busca del prestigio de un corrector infravalorado), sino del establecimiento de un perfil
profesional distinto, más amplio, más generoso y, por supuesto, más comprometedor.
Dicho perfil debe conjugar el dominio de la gramática, ya exigido tradicionalmente, con
habilidades propias de la traducción y con conocimientos hasta ahora no tan solicitados
o imprescindibles, como los de la gramática textual (en lo referente a la estructura del
texto) y los de la estilística y sociolingüística de la variación: las funciones y los estilos
peculiares de cada tipo de texto, encuadrado en el contexto de uso pertinente; la
concepción de la lengua estándar (oral o escrita); la adecuación de los procedimientos
expresivos, la confección de libros de estilo, etc.”
En nosotros está el buscar la información más pertinente para nuestro quehacer,
reconsiderar los puntos más fuertes que tuvimos en nuestra carrera universitaria (algún
plan de investigación postergado, algún curso o tema favorito donde nos sentíamos
como pez en el agua) y empezar a buscar las intersecciones que se pueden crear al unir
algún tema suelto con matiz lingüístico y explotarlo y repotenciarlo con teorías que ya
dominamos. Esto es la aspiración de un lingüista.
¡Buena suerte!