CARIDAD EN LA VERDAD

1. La caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha
hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su
muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del
auténtico desarrollo de cada persona y de toda la
humanidad. El amor –«caritas»– es una fuerza
etraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse
con valent!a y generosidad en el campo de la "usticia y de la
paz. Es una fuerza que tiene su origen en #ios, $mor eterno
y %erdad absoluta. Cada uno encuentra su propio bien
asumiendo el proyecto que Dios tiene sobre él, para
realiarlo plenamente! en e"ecto, encuentra en dic#o
proyecto su $erdad y, aceptando esta $erdad, se #ace
libre &cf. Jn ',((). *or tanto, de"ender la $erdad,
proponerla con #umildad y con$icci%n y testimoniarla
en la $ida son "ormas e&i'entes e insustituibles de
caridad. +sta ,goza con la verdad- &1 Co ./,0). 1odos los
hombres perciben el impulso interior de amar de manera
CARIDAD EN LA VERDAD
auténtica2 amor y $erdad nunca los abandonan
completamente, porque son la $ocaci%n que Dios #a
puesto en el cora%n y en la mente de cada ser
#umano. Jesucristo puri3ca y libera de nuestras limitaciones
humanas la b4squeda del amor y la verdad, y nos desvela
plenamente la iniciativa de amor y el proyecto de vida
verdadera que #ios ha preparado para nosotros. En 5risto,
la caridad en la verdad se con$ierte en el Rostro de su
(ersona, en una vocación a amar a nuestros hermanos en la
verdad de su proyecto. En efecto, +l mismo es la %erdad &cf.
Jn .6,0).
). *or esta estrecha relación con la verdad, se puede
reconocer a la caridad como epresión auténtica de
humanidad y como elemento de importancia fundamental en
las relaciones humanas, también las de car7cter p4blico.
Sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida
auténticamente. La verdad es luz que da sentido y valor a la
CARIDAD EN LA VERDAD
caridad. Esta luz es simult7neamente la de la razón y la de la
fe, por medio de la cual la inteligencia llega a la verdad
natural y sobrenatural de la caridad, percibiendo su
signi3cado de entrega, acogida y comunión. 8in verdad, la
caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte
en un envoltorio vac!o que se rellena arbitrariamente. +ste
es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad. Es
presa f7cil de las emociones y las opiniones contingentes de
los su"etos, una palabra de la que se abusa y que se
distorsiona, terminando por signi3car lo contrario. La verdad
libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la
priva de contenidos relacionales y sociales, as! como de un
3de!smo que mutila su horizonte humano y universal. En la
verdad, la caridad re9e"a la dimensión personal y al mismo
tiempo p4blica de la fe en el #ios b!blico, que es a la vez
,Agapé- y ,Lógos-: 5aridad y %erdad, $mor y *alabra.