64 - Educación ambiental para el desarrollo sostenible

Estructura de la tierra
La Tierra está constituida por materiales ga-
seosos, líquidos y sólidos, dispuestos en esferas
o capas concéntricas y que llamamos atmósfera,
hidrosfera y litosfera. La atmósfera tiene nubes
y está conformada principalmente por nitrógeno
y oxígeno. La hidrosfera está conformada por las
aguas superfciales y subterráneas de la corteza
terrestre. La litosfera es la parte sólida del planeta;
está compuesta por tres capas, la corteza, debajo de
la cual se encuentra una capa intermedia deno-
minada mesosfera o manto de mayor espesor, que
separa la corteza del núcleo.
Orografía de la República Dominicana
La orografía de la República Dominicana está
formada por cordilleras, sierras y regiones cársti-
cas. Estas formaciones surgieron a causa de los pro-
cesos geológicos a los que estuvo sometida la isla y
en los cuales han jugado un papel determinante las
fallas y movimientos de los pliegues estructurales
que se iniciaron a mediados de la era secundaria,
en el período jurásico, hace aproximadamente
130 millones de años, y producto de tres líneas de
plegamiento que dieron origen al arco antillano
Como resultado, todos estos sistemas están
dispuestos de noroeste a sureste, lo que infuye
en la dirección de los vientos alisios y éstos, a su
vez, en la distribución de las lluvias, por lo que
en el país se encuentran diversos y contrastantes
microclimas.
El sistema de cordilleras está compuesto por
varios macizos, siendo el principal y más importan-
te la Cordillera Central, que con 100 km de ancho
cubre gran parte del territorio en el centro del país,
con una longitud de 200 km.
Este macizo continúa en el “Macizo del Norte”
(Massif du Nord) que se encuentra en territorio
haitiano, y cuyo origen geológico data del período
cretácico de la era secundaria. La ladera norte surge
en el oligoceno. En este macizo prevalecen las rocas
ígneas o volcánicas, así como las sedimentarias y
metamórfcas, y en él se encuentran las principales
alturas de las Antillas: el Pico Duarte (3,175 m), La
Pelona (3,087 m), La Rusilla (3,038 m.) y el Pico del
Yaque (2,761 m).
En este sistema nacen también los principales
ríos del país: Yaque del Norte, Yaque del Sur, Ar-
tibonito, Yuna, Nizao, Ocoa, Haina, y otros.
La Cordillera Septentrional, segunda en impor-
tancia, se encuentra en la parte norte en dirección
noroeste-sureste, extendiéndose desde Montecristi
hasta el Gran Estero, cerca de Nagua. Su origen se
ubica en los períodos mioceno-oligoceno de la era
terciaria, y sobresalen en ella las rocas sedimen-
tarias. La altura de mayor importancia en la Cor-
dillera Septentrional es el pico Diego de Ocampo
con 1,229 m.
Otro sistema de montañas en el país es la Cor-
dillera Oriental, ubicada en dirección oeste-este, en
la región oriental. Esta formación se originó en el
período cretácico de la era secundaria y sus alturas
no sobrepasan los 800 m.
La República Dominicana cuenta con cinco
sierras: Samaná, Yamasá, Neiba, Bahoruco y Martín
García. Son sistemas cortos, con alturas que van
desde 500 m, en la Sierra de Samaná, hasta 2,367
m, en la Sierra de Bahoruco.
La Sierra de Neiba es un sistema que continúa
del Trou d’Eau y la Cadena de Matheaux, una
formación que entra a territorio haitiano desde
América Central y se limita al norte y al sur por
grandes fallas tectónicas. De relieve cárstico, la
dinámica tectónica presente en períodos anteriores
la separó de la Sierra de Martín García.
La Sierra de Bahoruco es la continuación de
otro sistema similar, que en Haití recibe el nombre
de Massif de la Selle, con alturas que alcanzan los
2,367 m. Presenta una geomorfología de borde
escarpado y fondo plano. En la parte más alta de
El suelo
El suelo - 65
O
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n
a
66 - Educación ambiental para el desarrollo sostenible
la Sierra está el Hoyo de Aceitillar o de Pelempito,
formación única en la isla.
Los sistemas cársticos más importantes son Los
Haitises, el Promontorio de Cabrera y el Procurren-
te de Barahona. Estos sistemas se caracterizan por
estar formados totalmente de roca caliza y por no
tener grandes alturas. Su riqueza principal son sus
reservorios de aguas subterráneas, así como nume-
rosas cavernas, algunas de gran valor arqueológico,
histórico y cultural.
El sistema de llanos y depresiones está confor-
mado por valles y llanos costeros y litorales. En el
país hay cuatro grandes valles, siendo el más im-
portante el Valle del Cibao, por ser el más extenso
y fértil. Le siguen en orden de importancia los
valles de San Juan, Bonao y Villa Altagracia. Otra
formación destacada es la Hoya de Enriquillo, una
llanura depresiva originada por una falla tectónica,
que se caracteriza por encontrarse a 40 m bajo el
nivel del mar, lo que la convierte en el punto más
bajo de las Antillas.
Los llanos costeros o litorales son una serie de
llanuras situadas entre un sistema montañoso y el
mar. Los más destacados son los llanos costeros
del Atlántico, de Sabana de la Mar y de Miches, el
llano costero sur-oriental o del Caribe, y la Plena
de Azua.
El suelo: origen, formación y
clasifcación
El suelo es un cuerpo natural que constituye
la capa superior de la corteza terrestre y sirve de
soporte a las plantas, de donde toman sus nutrien-
tes. Además, es la unión de los productos de la
desintegración y descomposición de los materiales
minerales de la corteza terrestre y de la materia
orgánica respectivamente.
Para su normal desarrollo, las plantas requieren
que el suelo, del cual se nutren, tenga determina-
das características físicas como textura, estructura,
humedad interna, aireación, temperatura, profun-
didad efectiva y consistencia, y químicas como ferti-
lidad, acidez y salinidad. Cuando las características
de los suelos no se ajustan a las necesidades de las
plantas es posible alterar ciertas propiedades de
éstos ajustándolas a dichas necesidades, como son:
seleccionar otro cultivo, producir una especie que
se adapte del todo al suelo disponible, o reemplazar
el suelo del cultivo por un substrato inorgánico
regado con una solución de nutrientes, como en
los cultivos hidropónicos, son algunas opciones
de adaptación.
Los ingredientes de un suelo
Un suelo no es una simple mezcla de frag-
mentos de rocas de todos los tamaños, materia
orgánica derivada de los residuos biológicos que
se descomponen en su seno y ciertas comunidades
biológicas de pequeños organismos que habitan
allí. Un suelo es una estructura con unas cualidades
muy especiales que se forma en la frontera entre
la atmósfera, la hidrosfera y la geosfera, y a veces
también la criosfera. Todos estos recursos naturales
se juntan a la vez en una estrecha capa de pocos me-
tros que puede considerarse la “piel de la Tierra”.
Debido a la gran cantidad de biomasa que atesoran
–además de las raíces de las plantas–, hay quienes
consideran a la edafosfera como un biomanto, o
un “ente vivo”. Otros dicen de ella que se trata de
un manto poroso y heterogéneo que actúa como
geomembrana de la litosfera .
¿Qué es un suelo?
Una roca es compacta, densa, bastante homo-
génea en su composición y con escasos espacios
porosos.
La roca madre es el material que origina los suelos.
(Foto: Nacimiento del río Soliètte, Haití).
El suelo - 67
Por el contrario, un suelo es muy heterogéneo
en sus elementos constituyentes, albergando ade-
más una enorme cantidad de poros. Por lo tanto,
cuando una roca o sedimento se transforma en sue-
lo, éste se hincha y funciona “como una esponja”.
Las partículas del suelo no suelen estar disper-
sas, sino que tienden a agruparse en agregados.
Éstos ligan tales partículas a través de dos grandes
grupos de moléculas poliméricas, con comporta-
miento de gel, a las que denominamos arcillas y
ácidos húmicos. Los últimos son un producto de
la descomposición de la biomasa una vez muerta,
necromasa.
Precisamente son estos geles, con propiedades
cementantes, los que inducen a que el suelo atesore
propiedades de esponja, no sólo a la hora de rete-
ner agua, sino también al ampliar el gran espacio
útil que existe en su seno –mucho mayor que el
de las rocas–, incrementar su actividad catalítica
–reacciones que aceleran el reciclado de nutrientes
de las cadenas trófcas–, almacenar los elementos
químicos indispensables para el crecimiento de la
vegetación, y expandir la capacidad de albergar
la biomasa y biodiversidad responsables del men-
cionado reciclado. Un metro cuadrado medido en
su superfcie atesora en su seno hasta 100 veces
tal extensión –superfcie interna inmensamente
superior a la de una roca–. Gracias a ello, las raí-
ces exploran grandes extensiones en “un escaso
espacio”, en búsqueda de agua y nutrientes. Por
todo ello, también se contempla al suelo como un
“inmenso biorreactor”.
Conformación del suelo en las inmediaciones de la Av. José Contreras en Santo Domingo.
Conforme el suelo evoluciona con el tiempo,
va dando lugar a una amplia variedad de capas
distintas denominadas horizontes.
Génesis del suelo
Las rocas (ígneas, metamórfcas o sedimen-
tarias) son el material original del suelo. Sobre
un lecho de rocas, que puede ser muy delgado
o alcanzar centenares de metros, compuesto de
restos incoherentes de materiales sueltos no con-
solidados, se forma el material primario que da
origen a los suelos.
El material de origen se desintegra en forma
progresiva hasta convertirse en pequeñas partícu-
las, por la acción de agentes físicos como los cam-
bios de temperatura y la erosión, y por la infuencia
de plantas y animales. Este fenómeno se denomina
proceso de meteorización.
Durante este proceso de desintegración del
material de origen y formación del suelo, se crean
partículas de diferentes tamaños con propiedades
físicas y químicas particulares, que constituyen el
cuerpo del suelo y determinan sus características.
Estas partículas se agrupan en arenas, las más grue-
sas; limos, las de tamaño intermedio; y arcillas, las
de menor tamaño y mayor actividad bioquímica.
Formación del suelo
Las fuerzas que convierten una roca en suelo
experimentan la acción permanente de factores
como el clima, la actividad biológica, el material
68 - Educación ambiental para el desarrollo sostenible
de origen y la topografía que determinan la clase
de suelo que se va a desarrollar.
Las plantas, los animales y el hombre consti-
tuyen el factor biológico involucrado en la conti-
nua formación y degradación de los suelos. Los
animales, además de aportar sus excrementos a
la materia orgánica del suelo, producen efectos
de compactación de las partículas de éste. Los
vegetales, a su vez, internan sus raíces en el suelo
profundo y logran degradar las rocas para dar paso
a los procesos de meteorización.
Clima. La humedad y la temperatura revisten
especial importancia por su acción directa y porque
determinan la clase y abundancia de la actividad
biológica del lugar.
Actividad biológica. Una adecuada cobertura
vegetal suministra al suelo una alta provisión de
materia orgánica por la fuerte actividad de los
microorganismos y la presencia de innumerables
raíces. Los microorganismos descomponen la ma-
teria orgánica y permiten su incorporación al suelo
en los horizontes superiores.
Material de origen. Determina la textura del
suelo y establece la aireación y las condiciones de
drenaje, que repercuten en la intensidad de las
reacciones químicas que puedan suceder.
Topografía. Infuye en la medida en que favo-
rece o retrasa la efectividad de los agentes erosivos.
En pendientes fuertes, el agua lluvia que logra
penetrar en el suelo será muy poca en comparación
con la que escurre por su superfcie.
Razón de la diferenciación del suelo
El suelo se ha formado por meteorización de ro-
cas y minerales y la acumulación de materia orgá-
nica. Hay centenares de especies de minerales que
pueden encontrarse en el suelo, y su distribución
en la superfcie de la tierra es muy variable. Estos
distintos minerales se diferencian en composición
química y en su velocidad de meteorización.
La formación del suelo es el producto de cinco
factores principales: a) material primario, b) to-
pografía, c) vegetación, d) clima y e) tiempo. Hay
muchas variaciones en cada factor, y suponiendo
que sólo fueran 10 gradaciones para cada una de
ellas habría 10x10x10x10x10 (ó 10
5
) ó 100,000 di-
ferentes combinaciones, que signifcarían 100,000
suelos diferentes.
El suelo como recurso natural
A lo largo de su historia, el hombre ha utilizado
el suelo como fuente de producción de alimentos,
con menor o mayor intensidad y según sus nece-
sidades. Infortunadamente, las técnicas utilizadas
en su explotación no han sido las más adecuadas
y han ocasionado la desertifcación acelerada de
suelos que fueron valles fértiles y que para su
rehabilitación en la actualidad requieren grandes
inversiones de capital y varias generaciones.
En sus comienzos, la humanidad no necesitó
trabajar la tierra para obtener su sustento a causa de
la baja densidad de población y la gran fertilidad de
los suelos. A medida que transcurrió el tiempo, au-
mentó la población y se rompió el equilibrio natural
entre productores y consumidores, obligando al
hombre a cultivar sus alimentos en mayor cantidad
y variedad. Este cambio generó la sociedad agríco-
la, para la cual el suelo tiene una importancia vital.
Las riberas de los ríos, los valles de inundación y
los suelos de alta fertilidad con agua disponible
fueron los primeros suelos laborados.
En un principio, las técnicas de cultivo se
limitaron a sembrar y cosechar. Muchos siglos
después, la necesidad de una mayor productividad
hizo necesaria la invención de técnicas de laboreo
como la eliminación de malezas con herramientas
rudimentarias. Los canales de riego signifcaron
después un salto hacia la agricultura productiva.
En el último siglo las técnicas se encaminaron
a la conservación de la fertilidad de los suelos
Para que el suelo mantenga su fertilidad debe ma-
nejarse sosteniblemente. (Foto: Siembra de arroz en
Guayubín).
El suelo - 69
mediante la aplicación de abonos verdes con le-
guminosas, que fjan el nitrógeno atmosférico, a
la devolución de los sedimentos acumulados en el
fondo de los canales de riego al suelo y al procesa-
miento de los desperdicios y desechos orgánicos.
Las necesidades de los pueblos en vía de de-
sarrollo contrastan con el acelerado deterioro de
sus suelos por prácticas inapropiadas, tales como
la utilización de suelos de alta pendiente para
cultivos limpios o de corto periodo vegetativo; el
arado de los surcos en el sentido de la pendiente;
la sobrecarga y desacato de la vocación de los suelos;
la defciente rotación de cultivos; el control de ma-
lezas con fuego; los plaguicidas de alta toxicidad,
y la mala utilización del agua, entre otras. Los
suelos así explotados pierden rápidamente sus
capas superiores y con ello su fertilidad, quedando
improductivos.
Los servicios del suelo
Los suelos son imprescindibles tanto para la
biosfera como para las personas, por los servicios
y funciones que prestan.
Servicios ecológicos
• Producción de biomasa: alimento, fbra y ener-
gía.
• Reactor que fltra, regula y transforma la materia
que le llega, protegiéndolo de la contaminación
ambiental a las aguas, cadena alimentaria y ser
humano.
• Hábitat biológico y reserva genética de muchas
plantas, animales y organismos.
Servicios relacionados con las actividades huma-
nas
• Medio físico que sirve de soporte para estructu-
ras industriales y técnicas, así como actividades
socioeconómicas.
• Fuente de materias primas: agua, arcilla, arena
grava, minerales, etc.
• Elemento de nuestra herencia cultural, que
contiene restos paleontológicos y arqueológicos
fundamentales para entender la historia de la
tierra y de la humanidad.
Composición del suelo
Los suelos son mezclas de los productos de la
desintegración y descomposición de un material
de origen que proviene de la roca madre y de la
materia orgánica depositada en forma gradual en
la superfcie.
El suelo incluye cuatro componentes principa-
les: a) materia mineral, b) materia orgánica, c) aire
y d) agua. El aire y el agua ocupan el volumen de
poros del suelo. La materia mineral varía en tama-
ño y va desde las grandes rocas hasta la arcilla más
fna; sin embargo, las fracciones más abundantes
son la arena, el limo y la arcilla. La materia orgá-
nica en el suelo superior representa del 1 al 6% en
peso, siendo 3% el valor promedio. El suelo con un
contenido en materia orgánica superior al 20% se
llama suelo orgánico; cuando constituye menos del
20% se llama suelo mineral. Están compuestos por
material mineral, materia orgánica, agua y aire.
Flora y fauna del suelo. La materia orgánica se
presenta en cantidades muy inferiores a la fracción
mineral. Sin embargo, su papel es fundamental para
la evolución y propiedades del suelo.
Composición del suelo
Suelo total
Parte orgánica
Mineral 93% Orgánico 7%
Necromasa 83%
Edafon 5%
R a í c e s d e
plantas 10%
Bacterias y actinomicetos 40%
Hongos y algas 40%
Lombrices de tierra 12%
Otra macrofauna 5%
Mesofauna 3%
70 - Educación ambiental para el desarrollo sostenible
Requisitos de un suelo productivo
En orden a su productividad, un suelo debe te-
ner una capacidad de retención de agua adecuada,
una buena aireación y un suministro de materia
orgánica que pueda descomponerse, junto con la
presencia de minerales que se disuelvan a la ve-
locidad sufciente para cubrir las necesidades del
desarrollo normal de las plantas. Obtener la perfec-
ta combinación de las condiciones anteriores es el
objetivo del agricultor en el cuidado de los campos.
Aptitud de uso de los suelos
Durante mucho tiempo el hombre ha utilizado
su principal recurso natural, el suelo, con tecnolo-
gías inadecuadas que no producen rendimientos
óptimos y lo deterioran de manera acelerada. Una
de las prácticas más dañinas para la conservación
de los suelos es su uso sin tener en cuenta su apti-
tud y sus limitaciones, con base en las cuales se ha
establecido una clasifcación que permite determi-
nar el uso adecuado y los tratamientos correctivos
físicos o químicos que se deben dar a las distintas
unidades que conforman un terreno en particular,
para hacerlo del todo productivo y conservarlo.
En orden de importancia, los factores que deter-
minan la ubicación de un suelo en la clasifcación
de aptitud son el riesgo de erosión, la humedad,
las limitaciones físicas y químicas, las limitaciones
climáticas, el piso térmico y la temperatura.
El riesgo de erosión es la susceptibilidad de un
suelo a la erosión. Se evalúa por dos factores, la
erosión, que a mayor grado implica mayor castigo
en la califcación, y la pendiente que cuanto mayor
sea su porcentaje, más limitado es el uso del suelo.
La humedad se refere al tiempo que permanece
el suelo con exceso de humedad y la frecuencia con
que esto sucede. Se evalúa por el drenaje natural,
pues cuanto más lento sea, mayor castigo otorga,
y las inundaciones, que otorgan mayor castigo,
cuanto más frecuentes sean.
Las limitaciones físicas y químicas se referen a la
profundización de las raíces, la facilidad de laboreo
y el suministro óptimo de nutrientes. Se evalúan
por factores como la profundidad efectiva, que
otorga mayor castigo cuanto menor sea; la textura,
cuyos extremos como las altas proporciones de
arena o arcilla, dan mayor castigo; los componen-
tes rocosos como la gravilla, el cascajo, el guijarro,
la piedra y el pedregón), pues a mayor volumen
ocupado por cada uno de esos cuerpos, mayor
castigo; la roca aforante, a mayor área ocupada,
mayor castigo; la fertilidad, cuanto más baja sea,
mayor castigo proporciona; la salinidad o alcali-
nidad, a mayor concentración, mayor castigo, y
la acidez cuanto más extrema sea, mayor castigo
proporciona.
Las limitaciones climáticas están determinadas
por factores que, aunque son menos infuyentes
por la disponibilidad de especies y variedades
vegetales creadas que soportan condiciones cli-
máticas extremas, limitan bastante los cultivos
posibles. Estos factores son la zona geográfca y
la distribución de las lluvias que se refere al agua
aprovechable por las plantas y a la distribución de
las lluvias a lo largo del año.
El piso térmico aumenta el castigo cuando la
altitud llega a extremos. Finalmente, a medida que
aumenta la altitud, disminuyen la temperatura
media y la actividad biológica; este hecho también
aumenta el castigo en la clase de suelo.
Estructura del suelo.
Horizonte A:
Parte más superficial del
suelo donde abundan las
raíces y la materia orgánica
descompuesta o humus.
Horizonte B:
Su col or es más cl aro
debido a la ausencia de
humus.
Horizonte C:
Es una transición entre roca
y suelo. La roca comienza
a deshacerse y convertirse
en suelo.
Horizonte D:
La roca madre.
El suelo - 71
Clasifcación de acuerdo a la aptitud de uso
de suelos (Capacidad productiva)
Es la categoría más general dentro de la clasif-
cación de la aptitud de uso de los suelos o capaci-
dad productiva y va desde la clase I, que presenta
menos limitaciones y más aptitudes, hasta la VIII,
la más limitada, que no permite el establecimiento
de agricultura, ganadería o bosque comercial.
De acuerdo a la aptitud de uso de los suelos,
éstos se han clasifcado en ocho clases:
a. Suelos agrícolas
Clase I. Son suelos aptos para cultivos inten-
sivos sin limitantes que corregir, sin riesgo de
erosión. Son suelos muy fértiles y profundos.
Clase II. Son suelos cultivables con pendiente
suave y ligeramente susceptibles a la erosión. In-
cluye suelos de buena profundidad y fertilidad que
va de buena a moderada. Pendiente 2-5%, erosión
moderada.
Clase III. Son suelos que presentan fuertes limi-
taciones que reducen su elección para cultivos de
rotación, requieren prácticas sencillas y especiales
de conservación (suelos y aguas). Son suelos muy
susceptibles a la erosión, con profundidad de 0.3
a 0.7 m, pendiente de 6-12%, drenaje de pobre a
bueno y erosión de ligera a grave.
Clase IV. Se refere a aquellos suelos con seve-
ras limitaciones que reducen la elección de los po-
sibles cultivos, frutales, o pastos. Ocasionalmente
puede cultivarse para renovar o establecer prade-
ras. Profundidad de 0.2 m y pendiente de 13-20%
b. Suelos de uso pecuario
Clase V. Son suelos con limitación muy severa
difícil de remover como pedregosidad, humedad
excesiva o sequía, que limitan su uso principalmen-
te para pastos, bosque o vida silvestre. Son suelos
con profundidad de 0.05 a 0.30 m; pendiente de
1-5% y drenaje muy pobre, erosión de moderada
a cárcavas.
Clase VI. Son aquellos tan severamente limi-
tados que los hacen inapropiados para cultivos
anuales y que limitan su uso principalmente a
pastos, por el alto porcentaje de pendiente que
presentan; son muy susceptibles a la erosión. Son
suelos aptos para la forestación de especies made-
rables. La profundidad de estos suelos es de 0.1-0.3
m con pendiente de 21-40% y drenaje excesivo. La
erosión va de ligera a cárcavas.
c. Suelos de uso para bosque
Clase VII. Son suelos con limitaciones de grado
tal que aun los pastos presentan difcultades de
manejo, son suelos de mucha pendiente, pedre-
gosos, muy susceptibles a la erosión. Presentan
limitaciones severas para pastos y especies foresta-
les. Son suelos apropiados más bien para bosques,
recreación y para protección de vida silvestre.
Con profundidad que va de 0.1-0.3 m, pendiente
de 40-60%, drenaje excesivo y erosión de ligera a
cárcavas.
d. Suelos de caza, recreo y protección
Clase VIII. Son suelos donde no se desarrollan
cultivos, pastos y especies forestales. Son aptos
para fnes de caza y recreo. Incluye rocas desnudas
y con cárcavas profundas.
Estos suelos tienen profundidad de 0.01 m con
pendiente de >60%, drenaje excesivo y erosión de
ligera a cárcavas.
Suelos y cambio climático
El clima de la Tierra ha sufrido cambios cli-
máticos constantes desde su origen, por lo que
la alteración del clima no es la excepción sino la
norma. Pero cuando actualmente se habla sobre
calentamiento global o cambio climático, se hace
referencia a la alteración del clima por las activi-
dades humanas.
Incluso actualmente, cuando considerables ex-
tensiones de la Tierra han perdido mucha materia
orgánica debido a las prácticas agropecuarias, la
cantidad de CO
2
albergada en la edafosfera es muy
superior a la de la atmósfera. Si todo el CO
2
y CH
4
contenidos en el suelo se mineralizara y emitiera a
la atmósfera, el cambio climático que provocaría-
mos colapsaría las civilizaciones modernas. Por lo
tanto, los suelos pueden ser fuente o sumidero de
CO
2
según los gestionemos.
Pero el ser humano no sólo está infuyendo en
el ciclo del carbono, sino en otros muchos de la
biosfera. Uno de los más seriamente afectados re-
sulta ser el del nitrógeno. Si no cuidamos nuestros
suelos, tampoco podremos hacerlo con la biosfera,
por cuanto su persistencia y salud depende de
aquéllos.
72 - Educación ambiental para el desarrollo sostenible
Procesos de degradación de los
suelos
El suelo no es un recurso renovable a escala
humana. Se requieren cientos o miles de años para
regenerarse. Hemos de distinguir entre degrada-
ción del suelo y su pérdida. La primera implica
que el recurso no se pierde, aunque se deteriora
perdiendo parte de sus propiedades lo que afecta
a sus funciones o “servicios” ya referidos. La se-
gunda implica que el suelo desaparece.
Uno de los problemas más serios que se pre-
senta en la agricultura, es la manifestación de di-
ferentes procesos de degradación de los suelos, lo
que trae consigo el detrimento de los rendimientos
agrícolas. Entre los principales procesos de degra-
dación se encuentran la erosión, compactación,
acidifcación y salinización de los suelos.
Pérdida del suelo
Si los suelos no son utilizados por el ser huma-
no con cuidado y sabiduría se pierden, aforando
en caso extremo las rocas subyacentes si se trata
de la erosión, o siendo sepultado bajo cemento o
asfalto, en el caso del sellado.
La erosión del suelo puede producirse ya sea
por el agua, el viento, el hielo o la propia grave-
dad. Hablamos entonces de erosión hídrica, eólica,
glaciar-periglaciar, y mecánica respectivamente. En
todos los casos, el factor externo que más infuye
sobre la erosión resulta ser la pérdida total o con-
siderable de la cobertura vegetal. Ésta les protege
de las gotas de lluvia que impactarían sobre él
destruyendo sus agregados; deteriorando sus pro-
piedades de esponja. Del mismo modo, las raíces
de las plantas ayudan a retener el suelo entre su
entramado, frenando los proceso erosivos.
El sellado tan sólo ha comenzado a convertir-
se en un serio problema conforme el número de
habitantes del planeta ha ido aumentado vertigi-
nosamente, y con ellos el de viviendas, industrias
e infraestructuras –embalses, carreteras, aeropuer-
tos, etc.– requeridas para ponerlas en contacto o
mantenerlas. Actualmente, millones y millones de
hectáreas se encuentran sepultados bajo asfalto y
cemento, llegando a superar en ciertos países más
del 20% de su territorio. Pero el problema funda-
mental estriba en que estas obras humanas suelen
instalarse en los suelos más fértiles y productivos
–vegas de los ríos, llanuras costeras, deltas, etc.–,
compitiendo y desplazando a la agricultura y eco-
sistemas naturales.
En general los procesos de degradación del
suelo son producto del mal uso que el ser humano
realiza de los recursos edáfcos. Estos procesos son
numerosos y a continuación se describen los más
relevantes:
Pérdida de materia orgánica: Cuando se cul-
tiva la tierra y no se repone la materia orgánica
que pierde, los agregados del suelo terminan por
deshacerse en sus partículas constitutivas, empeo-
rando su estructura y por lo tanto las propiedades
edáfcas.
La erosión es un proceso que altera las pro-
piedades físicas, químicas y biológicas, las cuales
a su vez, afectan los procesos que regulan la pro-
ductividad de los ecosistemas agrícolas. La ero-
sión tiene sus expresiones, en dependencia de los
agentes actuantes, en la erosión hídrica, provocada
por el agua y la erosión eólica, provocada por el
viento. Asimismo, se expresa en las propiedades
físicas de los suelos, actuando en el espesor de la
capa superfcial o capa arable; en las propiedades
químicas, a través del lavado o remoción de los
elementos nutritivos del suelo; y en las propieda-
des biológicas, actuando sobre la materia orgánica
y la biota edáfca. Suele decirse que la erosión, es
la forma más completa e integral de degradación
de los suelos.
Efectos de la erosión hídrica en un suelo agrícola.
El suelo - 73
Entre los factores que intervienen en los pro-
cesos erosivos se encuentran:
Clima: la ocurrencia de intensas precipitaciones
en corto período de tiempo, así como la alternancia
de períodos de sequía con períodos de intensas
lluvias. Este factor se combina con otros tales como
el relieve y la presencia o no de cubierta vegetal en
los suelos, intensifcando su infuencia.
Relieve: la presencia de una topografía más
o menos abrupta, determinará la intensidad del
fenómeno. Será menos intenso en el llano que en
la ondulada y menos aún en la alomada, lo cual de-
termina la presencia de erosión laminar, en surcos
o en cárcavas, en dependencia de la intensidad y
duración del proceso.
Tipo de suelo: es un factor determinante en la
intensidad y tipo de erosión. Los suelos sueltos,
arenosos, de buen drenaje están menos expuestos
a la acción erosiva dado el hecho de que permiten
el paso del agua hacia el interior del perfl. Sin
embargo, en tal caso, son más sensibles a la erosión
química. Los suelos arcillosos, mal drenados y con
topografía ondulada o alomada, se hayan más
expuestos a la erosión física.
Vegetación: Se integra al grupo de factores
antes examinados, incidiendo positivamente con
su presencia, dado el hecho de que atenúa el golpe
del agua sobre las partículas de suelos; favorece la
infltración y retiene el suelo en con tra de la acción
de arrastre del agua.
Hombre: es el elemento que mayor aporte
realiza en el comportamiento de la erosión, dada
su capacidad para emplear tecnologías, procedi-
mientos, técnicas e implementos que favorecen o
limitan la erosión.
La compactación de los suelos se manifesta en
la disminución de su porosidad, lo cual reduce el
intercambio de la parte sólida del suelo con el aire y
el agua en él contenidos y con la atmósfera circun-
dante. En consecuencia, se presentan condiciones
de anaerobiosis tanto superfcial como interna.
La compactación puede generarse de forma
natural, cuando ocurre el proceso de lixiviación de
las partículas más fnas del suelo, de los óxidos o
hidróxidos de hierro y otros compuestos, hacia el
interior del perfl, debido al arrastre de las aguas.
Estas partículas se depositan y taponan los poros
del suelo, que forman un horizonte cementado.
El hombre genera la compactación cuando no
se adoptan las medidas necesarias en el manejo y
aplicación de las labores agrícolas; esto es, cuando
se aplica la mecanización con la humedad inade-
cuada en el suelo, el uso de equipos pesados, el
sobrelaboreo, el uso de implementos a la misma
profundidad durante años; todo lo cual trae por
consecuencia la formación de una capa endurecida
llamada también piso de arado.
A fn de contrarrestar este proceso y restituir
al suelo sus propiedades, se recomienda la apli-
cación del subsolado, así como otras medidas
agrotécnicas.
Acidifcación: La acidifcación es también un
proceso que genera la descompensación del balan-
ce de nutrientes. La mayor parte de los nutrientes
son lavados, siendo sustituidos por el hidrógeno, o
lo que resulta ser peor aún, el aluminio. Así el pH
de los suelos desciende de 4,5 –muy ácidos–, siendo
la pobreza de nutrientes muy acusada. Cuando
el ión que termina por dominar es el aluminio, el
pH puede bajar de 4, produciéndose problemas de
toxicidad. Prácticas y fenómenos que inducen a que
el suelo se acidifque son entre otros: la lluvia ácida,
un abonado incorrecto, repoblación con especies
forestales acidifcantes –por ejemplo, las conífe-
ras–, el drenaje de suelos semiacuáticos litorales
que sustentan la vegetación de los manglares, etc.
Compactación: Se trata de la pérdida de la estruc-
tura del suelo, es decir de aquellas propiedades de
esponja de las que hablamos con anterioridad. Con
independencia de la pérdida de materia orgánica,
cobertura vegetal o sodifcación, que afectan a la
compactación superfcial, existe otro factor que
repercute en los horizontes profundos, como lo
es el uso de la maquinaria agrícola excesivamente
pesada.
Los suelos ácidos, por su naturaleza, tienen una
estrecha relación con la roca o material de origen.
La composición de sus arcillas, su baja capacidad
de retención de las bases, el alto régimen de pre-
cipitaciones, todo lo cual provoca la remoción de
los cationes del suelo hacia estratos inferiores y en
consecuencia, la saturación del complejo absorben-
te del suelo con iones hidrógeno, aluminio, hierro
o manganeso, le conferen un carácter ácido. El mal
74 - Educación ambiental para el desarrollo sostenible
manejo de los suelos por el hombre, a través de la
aplicación de tecnologías inapropiadas, el uso de
fertilizantes minerales con carácter residual ácido,
genera o intensifcan este proceso.
Los efectos negativos que provoca la acidez
son los siguientes:
• Insolubilización de nutrientes.
• Toxicidad por la presencia de aluminio.
• Disminución de la actividad biológica del suelo.
• Carencia de elementos bases como el calcio,
magnesio, potasio, entre otros.
• Impide el desarrollo y crecimiento normal de las
plantas.
• Limita la agroproductividad de los suelos.
Salinización y sodifcación: Se trata de los pro-
cesos que tienden a aumentar el contenido de sales
potásicas y sódicas del suelo, en detrimento de
otros cationes, que como el calcio son vitales para
la nutrición vegetal. Bajo estas circunstancias, el pH
del suelo aumenta en exceso –por encima de 8,5–,
generándose una captura muy descompensada de
los nutrientes que requieren las plantas. Prácticas
frecuentes que provocan la salinización del suelo
son el riego con aguas relativamente salobres bajo
un clima con défcit estacional de humedad, un
abonado inadecuado, etc.
La salinización tiene un origen geológico
cuando el tipo de roca que lo sustenta posee un
alto contenido de sales, las cuales, por disolución,
se acumulan en la parte más profunda del suelo.
En las zonas bajas, próximas al mar, se puede
producir intrusión de las aguas salinas; mientras
que por efecto del viento, se acumulan en la super-
fcie del suelo, las partículas pulverizadas de sales
provenientes del mar.
La salinización secundaria o antrópica, la más
importante en República Dominicana, se origina
por un mal manejo de los suelos y del riego. En
algunos lugares del sur (Azua, Barahona, Neiba y
Jimaní), donde existen sales en profundidad, ade-
más del tipo de suelo que puede presentar serios
problemas de drenaje interno, ha infuido el riego
con aguas de mala calidad y el bajo régimen de
precipitaciones de la zona.
Para evitar el desarrollo de este proceso, es
necesario combinar el riego con aguas de buena
calidad y la construcción de sistemas de drenaje.
Contaminación: La contaminación del suelo es
un proceso muy grave y que se extiende como una
plaga por la edafosfera. Conviene discernir entre
contaminación y polución. Utilizamos el término
polución cuando un elemento que aparece nor-
malmente en los suelos en cantidades moderadas,
alcanza magnitudes tan exageradas como pernicio-
sas. Éste sería el caso, por ejemplo, de una fertiliza-
ción excesiva que induce la acumulación de nitratos
y fosfatos, entre otros compuestos. Por el contrario,
el término contaminación debería reservarse para
aquellos procesos que inducen la acumulación en el
suelo de elementos o compuestos que son ajenos al
mismo, tales como plaguicidas, otros compuestos
sintéticos, e incluso, sustancias radioactivas.
Los procesos de contaminación y polución pue-
den dividirse en locales y difusos. Los primeros
dan cuenta de una gran acumulación de contami-
nantes en áreas relativamente pequeñas, denomi-
nados emplazamientos contaminados, ya sea por
vertidos incontrolados, accidentes de industrias
químicas y plantas nucleares, etc. Por el contrario,
la contaminación difusa acumula menos sustan-
cias contaminantes o polucionantes, pero afecta a
territorios muy extensos. Sirva como ejemplo, el
uso excesivo de fertilizantes y plaguicidas en los
paisajes agrarios.
La contaminación-polución aunque pudiera
parecer un proceso local, puede llegar a tener
Suelo salino-sódico. Observe la acumulación de sal en
la superfcie del mismo. (Foto: región de El Salado de
Neiba).
El suelo - 75
repercusiones globales. El medio edáfco atesora
una cierta capacidad de absorber contaminantes
y/o polucionantes, que si se sobrepasa, permite a
éstos pasar del suelo al agua y/o los vegetales, de
allí a los herbívoros, y de éstos a los carnívoros y el
ser humano. La Organización Mundial de la Salud
considera que la contaminación-polución es la cau-
sa directa o indirecta que genera mayor número de
muertes en los países en vías de desarrollo.
Desertifcación: último eslabón de la cadena
degradativa.
¿Quedarán en un futuro suelos sufcientemente
fértiles que garanticen la seguridad alimentaria
para los más de 8000 mil millones de habitantes que
se pronostica que albergará nuestro planeta antes
de que termine la primera mitad del presente siglo?
Sin duda alguna esta es una pregunta sobre la
cual los grandes monopolios agrícolas junto con
el resto de la humanidad tendrán que refexionar
profundamente en busca de respuestas más com-
patibles con el medio ambiente.
El suelo, considerado como uno de los recursos
naturales más preciados del planeta se encuentra
en verdadero peligro, y con él, la seguridad alimen-
taria de una población tan creciente y necesitada.
La degradación de los suelos es una manifestación
que producen los cambios globales, defnidos por
el Programa Internacional Geosfera-Biosfera, como
aquellos vinculados con los cambios en el uso y en
la cobertura de la tierra, en la diversidad biológica,
en la composición de la atmósfera y en el clima.
La degradación del suelo es el resultado de
una relación no armónica en tre el suelo y el agua,
donde el factor antrópico desempeña un papel
determinante. El exponente más extremo de ésa
degradación, es llamado desertifcación.
La desertifcación es defnida por la Conven-
ción Internacional de Lucha contra la Desertifca-
ción y la Sequía, como la degradación de las tierras de
zo nas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante
de factores tales como las variaciones climáticas y las
actividades humanas, y cobra anualmente miles
de km
2
de tierra que antes fueron productivas.
Es considerada como la gran úlcera que fulmina
nuestro planeta.
Dentro de las principales causas de la deserti-
fcación se encuentran:
• Deforestación.
• Establecimiento inapropiado de cultivos y plan-
taciones.
• Manejo inadecuado de tecnologías de explota-
ción agropecuaria.
• Utilización incorrecta de las tierras bajo riego.
• Cambio de uso de las tierras.
Cuenca del río Artibonito.
Fotografía tomada en la
carretera Internacional, entre
las comunidades de Pedro
Santana y Guayajayuco.
76 - Educación ambiental para el desarrollo sostenible
En la actualidad más de 306 millones de hec-
táreas en los países de América Latina y el Caribe
están siendo afectadas por una degradación del
suelo de origen antrópico; la pérdida de estos
potenciales afecta la vida de millones de personas.
En la República Dominicana el 69% del terri-
torio presenta diversos grados de desertifcación.
Para frenar y/o revertir este proceso el país se
adhirió en 1994 a la Convención de las Naciones
Unidas para la Lucha Contra la Desertifcación
(UNCCD). En la República Dominicana se han
asociado el Estado, la sociedad civil, las agencias
de cooperación y las poblaciones locales, con el
objetivo de contribuir al desarrollo rural sostenible
dentro del marco de la Convención. Estas acciones
son coordinadas a través del Grupo Técnico Inte-
rinstitucional (GTI), que es un grupo de coordina-
ción multi-institucional nacional que coordina las
acciones de la lucha contra la desertifcación con
un grupo de trabajo similar que ha sido creado en
Haití. Bajo el liderazgo del GTI ha sido concebido
el Programa de Acción Nacional para la Zona
Fronteriza (PAN-FRO). El PAN-FRO se concibe
como el ente motorizador de un mecanismo de
planifcación y concertación que armoniza:
• Las aspiraciones y necesidades de las comuni-
dades locales;
• Los planes y acciones de las instituciones del
Gobierno;
• Las expectativas de la sociedad civil;
• Las iniciativas de ayuda y colaboración de las
Agencias de Cooperación.
El PAN-FRO se enfoca en los procesos de des-
centralización y de pertenencia local.
Agricultura migratoria y sus efectos perjudi-
ciales
Capítulo aparte merece el tema de la agricultu-
ra migratoria, itinerante, nómada o de roza, tumba
y quema, que se realiza fundamentalmente en la
montaña. Este procedimiento se basa en el desmon-
te de laderas empleándose métodos manuales de
desbroce y tala, acelerando en ocasiones, la limpie-
za con el uso del fuego; luego se realizan sucesivas
siembras y cosechas por varios años, hasta que la
fertilidad lo permita, para después reinstalar el
mismo sistema de producción en otro sitio.
En nuestro país, debido a la estrategia política,
económica y so cial de recuperación de la zona
montañosa, se ha condicionado el crédito agrícola
a campesinos para explotar el cultivo en laderas.
A causa de la fragilidad de los ecosistemas
montañosos, la actividad antrópica genera cambios
Esquema del mecanismo de planifcación PAN-FRO.
Concepto sobre el cual ha sido creado el Grupo Técnico Interinstitucional (GTI). Este
grupo impulsa acciones que promueven el desarrollo sostenible y la lucha contra la
pobreza como estrategias en el marco de la Convención de las Naciones Unidas de
Lucha contra la Desertifcación.
El suelo - 77
abruptos en el funcionamiento de los mismos, que
se inician con la pérdida de biodiversidad y con-
tinúan con el desgaste físico, químico y biológico
del suelo, provocado por el arrastre y la lixiviación
de los elementos más fnos y solubles, hasta crear
zonas bien diferen ciadas. Esta distinción fsionó-
mica se acentúa cuando el grado de explotación
del área ha sido muy intenso y no se han tomado
medidas de conservación. La rapidez con que los
suelos tropicales pierden su fertilidad, es decir, la
capacidad para producir alimentos contando con
sus propias reservas, es uno de los factores que
provoca el abandono de las tierras por parte de
los agricultores y la búsqueda de nuevas tierras de
cultivo. El suelo es el principal recurso natural de
la agricultura y su pobre capacidad de regenera-
ción hace que sea conveniente considerarlo, en la
práctica, como un recurso no renovable.
Entre las medidas que se recomienda obser-
var, a fn de minimizar los daños producidos por
las prácticas agrícolas en las áreas de montaña, se
encuentran las dirigidas a contrarrestar la erosión,
a través de la permanencia de cubiertas sobre los
suelos, construcción de terrazas, aumento de la
diversifcación de los cultivos, empleo de fertili-
zantes orgánicos y órgano-minerales, laboreo poco
frecuente y de baja magnitud, eliminación total de
las quemas, entre otras acciones que permitan hacer
un uso sostenible de los recursos.
Instrumentos para la lucha contra la degrada-
ción de los suelos
En la actualidad, la agricultura dominicana no
se desarrolla de manera aislada, tiene una estrecha
relación con la Estrategia Nacional de lucha contra
la Desertifcación y la Sequía, la cual se enmarca
dentro de los principios contenidos en la Ley Ge-
neral Sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales
(64-00).
A partir de los cambios acaecidos en las formas
de producción agropecuaria y en el uso de las
tierras, se hace necesario conformar un sistema
más efciente de control y uso de las tierras. La
constante capacitación de los agricultores, técnicos
y decisores relacionados con la agricultura, es un
importante instrumento de lucha contra la degra-
dación de las tierras de cultivo.
Acciones en función de la conservación y el
mejoramiento
Aplicar tecnologías agrícolas apropiadas, es
decir, acorde a las características y condiciones de
los suelos; la explotación racional de los mismos, lo
cual implica tener en cuenta la agroproductividad
y vocación de los suelos en función de la produc-
ción agrícola, pecuaria o forestal determinados y
una correcta selección y rotación de los cultivos,
así como aplicar las técnicas y procedimientos de
mejoramiento y conservación de los suelos, es lo
que se ha dado en llamar, el manejo sostenible de
los suelos.
Entre las prácticas agrícolas que evitan la de-
gradación de los suelos se encuentran:
• Laboreo y siembra siguiendo las curvas de nivel
o en sentido contrario a la pendiente.
• Sistema de la branza mínima o cero labranzas.
• Evitar el uso de maquinarias pesadas.
• Aplicar las dosis de fertilizantes según los re-
querimientos básicos.
• Aplicar fertili zación orgánica, pro ductos ór-
ganos minerales y biológicos, abonos verdes y
compost.
• Forestación y reforestación.
• Técnicas de agroforestería (silvopastoreo, agro-
silvícolas, agrosilvopastoriles).
• Rotación de cultivos e intercalamiento.
• Arrope del suelo.
• Terrazas planas
• Uso de agua de riego de buena calidad.
La siembra en contorno es una técnica que permite
reducir la velocidad de degradación del suelo agríco-
la. (Foto: Siembra en contorno en la comunidad de La
Leonor, Santiago Rodríguez).
78 - Educación ambiental para el desarrollo sostenible
Y por último, una planifcación correcta de la
producción agrícola situando los cultivos en las
tierras apropiadas a los mismos.
¿Qué se debe hacer?
1. Manejo del suelo
El manejo del suelo tiene por objeto, establecer
una relación amigable entre las tecnologías, méto-
dos y procedimientos que emplea el hombre y las
características propias y condiciones actuales de
los suelos, en función de la sostenibilidad en las
producciones agropecuarias.
Se debe decir NO:
• A la quema como método de preparación de los
suelos y cosecha de los productos agrícolas y sus
residuales.
• A la sobreexplotación de los suelos con sistemas
de mecanización intensiva y sobrepastoréo.
• A la deforestación de las áreas agrícolas.
• A la utilización de aguas de mala calidad.
• A la aplicación de riego sin garantía del adecua-
do drenaje.
Deben aprovecharse:
• Los residuos orgánicos para la fabricación y
aplicación de compost.
• Los sistemas de siembra y rotación de cultivos
a fn de mantener la fertilidad.
• Los recursos locales para la formación de terra-
zas, ubicación de cubiertas vivas y muertas para
mantener el suelo siempre cubierto.
2. Integralidad en las acciones
Es uno de los principios para la acción. Este
debe refejarse en los programas, planes y pro-
yectos que se elaboren, teniendo en cuenta la
comunidad y el nexo entre los temas tratados y la
coordinación de las acciones entre las Instituciones
participantes. El conjunto de medidas encaminadas
a la protección de los recursos naturales existentes
en los ecosistemas, debe considerar:
a. Medidas para la prevención de desastres na-
turales y antrópicos, tales como la sequía, los
incendios forestales, los procesos de degradación
de suelos, la deforestación.
b. Medidas de recupe ración y rehabilitación de
suelos, de preservación de la calidad del agua
y de uso sostenible de los recursos naturales.
c. Medidas de mejo ramiento de la calidad de vida
de la población de las zonas afectadas tales como
el incremento y calidad de los servicios básicos
de salud, educación, servicio de agua potable,
alcantarillado y energía doméstica.
Agricultores de
la comunidad La
Leonor en San-
tiago Rodríguez,
mientras reciben
entrenamiento en
técnicas de conser-
vación de suelos y
aguas, a fn de que
puedan desarrollar
una agricultura
sostenible.
El suelo - 79
• Explique cuál es la estructura de la tierra.
• Explique de qué está compuesta la atmósfera.
• Explique de qué está compuesta la hidrosfera.
• Explique de qué está compuesta la litosfera.
• Elabore un croquis mostrando la orografía de
la República Dominicana y el nombre de sus
diferentes regiones.
• ¿Qué es el suelo?
• Explique cómo se originan los suelos.
• ¿Qué es el proceso de meteorización y cuál es su
importancia?
• ¿Cuáles factores determinan la clase de suelo?
• Explique la razón por la cual se diferencian los
suelos.
• ¿Por qué el suelo es un recurso natural?
• Explique cuáles son los principales componentes
del suelo.
• ¿Cuáles son los requisitos de un suelo producti-
vo?
• Explique qué es la aptitud de uso de los suelos.
• ¿Cómo se clasifcan los suelos de acuerdo a su
aptitud de uso?
• ¿Cuáles son los principales problemas de degra-
dación de los suelos?
• ¿Cuáles estrategias deben aplicarse para conser-
var los suelos?
• ¿Cuáles son las principales prácticas de conser-
vación de suelos?
Refexiona e investiga