CONCEPTOS BÁSICOS DE ARGUMENTACIÓN (José Francisco Rodrí!

"#$
Es necesario filosofar. Pues o filosofamos o no filosofamos.
Si lo primero, pues filosofamos; y si lo segundo, tenemos
que pensar por qué no filosofamos y ya estamos
filosofando. Por lo tanto, filosofamos.
Aris%&%"'"s
()!é "s ar!*"n%ar?
Al iniciar este curso abordamos el tema general del razonamiento, considerando sus elementos,
estructura y clasificación. Posteriormente nos concentramos en el tema de la alidez de los
argumentos deductios !desde el silogismo "asta los razonamientos cuyo tratamiento formal e#ige
del c$lculo de predicados. %edicaremos esta segunda parte del curso al tema de la argumentación
en lengua&e natural, conocido también como lógica informal.
Para empezar recordemos que, en su forma usual, un argumento es una construcción intelectual
en la cual llegamos a conclusiones o resultados, apoyados en razones o premisas que se toman
como erdaderas. 'n buen e&emplo de esta conducta nos lo ofrecen los filósofos de la ciencia y en
especial los filósofos estoicos. Estos no se sent(an en trance oracular cuando e#pon(an su
pensamiento; no "ablaban como dioses "erméticos a sus criaturas deslumbradas. Antes bien, se
pon(an al niel de sus interlocutores, y con esfuerzo persuasio te&(an una a una las ideas; de las
m$s eidentes, a las menos eidentes, de modo que siguiéndolos paso a paso, ideas tras idea, se
encontraran fraternales, al final del camino, en la misma conclusión. Es un "ec"o que aunque no
coincidamos en los puntos de ista sobre determinado aspecto, si alguien se toma la molestia de
razonar con nosotros ganaremos en claridad sobre el punto de desacuerdo y éste podr$ darse en
me&ores términos. Precisamente, la argumentación es el e&ercicio intelectual presente en el
desarrollo de esta actiidad.
)$s espec(ficamente, podr(amos decir que un argumento es la e#teriorización de una intención* +a
intención de mostrar la erdad de una idea !la conclusión! en función de la erdad de otras !las
premisas; de indicar que la erdad de las premisas se traslada, por un procedimiento razonable, a
la erdad de la conclusión. ,- argumentar? Es proponer argumentos; es dar razones de lo que
pensamos; es e#plicar nuestras decisiones, en lugar de imponerlas mediante el recurso simple de
la autoridad.
Pr"s"ncia d" 'a Ar!*"n%aci&n
+a argumentación es un e&ercicio intelectual relacionado pr$cticamente con todas las actiidades
profesionales y de intercambio cognoscitio entre las personas. 'n médico que decide operar le
e#plica a su paciente las razones por las que tomó esa decisión. 'n &uez que dicta sentencia, un
fiscal que acusa o un abogado que defiende, aportan elementos de &uicio, argumentos, para
sustentar sus respectios puntos de ista, aunque sean antagónicos. 'n profesor, al reprobar a un
1
alumno; un estudiante, al defender una tesis; un administrador, al tomar una decisión en la
empresa, o un funcionario p.blico al aplicar un procedimiento, &ustifican su conducta con base en
datos y reglas, conenios, reglamentos o leyes. %ios mismo, en muc"as religiones, se toma la
molestia de e#plicarles a sus criaturas la razón de sus mandatos. - en todos estos casos, desde
el médico "asta la diinidad, pasando por los administradores, economistas y filósofos "asta los
comentaristas de f.tbol, la e#plicación de los actos requiere competencia argumentatia. %e aqu( la
importancia de atender al me&oramiento de esta competencia.
+a '&ica , 'a ar!*"n%aci&n
+a argumentación como teor(a se orienta a dar respuesta a las preguntas b$sicas sobre nuestras
capacidades naturales de inferencia, y a e#plicitar los procedimientos !correctos o perniciosos!
que me&oran o entorpecen la capacidad argumentatia de cualquier persona, cuando opera por
fuera del $mbito formal. +a argumentación es un esfuerzo por er los alcances de la racionalidad
"umana sin au#ilio de la lógica. / con su au#ilio, pero en conte#tos pr$cticos. 0odos sabemos que
la lógica es un sistema formal que se preocupa esencialmente por la forma de las proposiciones y
por sus relaciones, m$s que por el contenido de las mismas. 1on esto queremos decir que la lógica
es un sistema formal de pensamiento y que la argumentación es una disciplina informal. +a lógica
mane&a lengua&es técnicos, y la argumentación traba&a desde los lengua&es naturales 2espa3ol,
inglés,...4.
Aunque la argumentación no es una lógica aplicada como tal, s( debemos tener presente que el
criterio de corrección de la argumentación supone un respeto a las reglas ya estudiadas de la
lógica, de la silog(stica, del c$lculo proposicional, y del c$lculo de predicados; de otra forma no
podr(amos "ablar con sentido. 1uando s( lo "acemos, argumentando bien, se dice que somos
racionales o razonables; cuando argumentamos mal, que somos falaces.
El lengua&e en el que "ablamos tiene ariadas caracter(sticas. 1on las palabras podemos
interrogar, ordenar, gritar, e#clamar, con&urar, relatar o argumentar. - mientras "acemos uso de
alguna de estas capacidades, no estamos discriminando en cada momento de cual de ellas se
trata; simplemente "ablamos o escribimos dependiendo de la din$mica de la comunicación. 5o
obstante, con algo de autoconciencia podemos establecer, en cada momento, cu$l modalidad del
lengua&e estamos empleando, y nuestros interlocutores act.an en consecuencia. En el caso de la
argumentación, esta se presenta sólo cuando e#iste la intención de probar una idea, una tesis, una
opinión. Si se cumple este requisito "emos salido de los campos de la interrogación, la admiración,
la descripción, y estamos en el campo de la argumentación. - en cuanto a la calidad de la
argumentación, decimos, usando una analog(a &ur(dica, que un buen argumento es aquel que,
sometido al tribunal de la razón, fue e#onerado, pues resistió los ataques de la cr(tica y pudo
mostrar un caso o una situación faorable a su tesis.
6inalmente, la corrección de un argumento endr$ dada no porque su estructura formal se adecua
a una regla, como es el caso en lógica formal, sino por otros criterios pr$cticos que, en .ltimas,
inolucran el sentido com.n, en una pr$ctica ancestral que se "a enido decantando con el tiempo,
y que "a tenido en los campos del derec"o y de la ciencia su lugar natural.
2
El te#to siguiente es una initación de 7orges a la sana y amable controersia, al di$logo
argumentado y constructio. +o traemos a cuento antes de presentar otros e&emplos de
argumentación en los que distinguiremos sus dos componentes b$sicos.
E' di-'oo ( Jor" +!is Bor"s $
5uestra ida, como estos di$logos y como todas las cosas, "a sido prefi&ada. 0ambién los
temas a los que nos "emos acercado. 1on el correr de la conersación "e adertido que el
di$logo es un género literario, una forma indirecta de escribir. El deber de todas las cosas es
ser una felicidad; si no son una felicidad son in.tiles o per&udiciales.
A esta altura de mi ida siento estos di$logos como una felicidad. +as polémicas son in.tiles,
estar de antemano de un lado o del otro es un error, sobre todo si se oye la conersación
como una polémica, si se la e como un &uego en el cual alguien gana o alguien pierde. El
di$logo tiene que ser una inestigación !y poco importa que la erdad salga de uno o de
boca de otro. -o "e tratado de pensar, al conersar, que es indiferente que yo tenga razón o
que tenga razón usted; lo importante es llegar a una conclusión, y de qué lado de la mesa
llega eso, o de que boca, o de qué rostro, o desde qué nombre es lo de menos.
A'!nos "."*/'os d" ar!*"n%aci&n0
E."*/'o 1*
Séneca nos dice en sus Cartas a Lucilio* 8sufre más de lo necesario el que sufre antes de lo
necesario9, sentencia comprensible por s( misma sin ning.n estudio especial, pero que, para me&or
comprensión, el estoico nos aclara agregando* 8...porque sufre dos veces9.
:
Si tenemos una cita odontológica y el zumbido de la fresa nos aterroriza, es absurdo sufrir "oy, en
la comodidad de nuestra casa, si de todas formas sufriremos ma3ana en la silla de torturas. +a
m$#ima del filósofo nos inita a controlar la imaginación da3ina. 0al como ya lo se3alara su
maestro Epicteto. “No os aterroricéis en un terremoto como si toda la ciudad se os fuera a caer
encima. Porque un solo ladrillazo en la cabeza es suficiente para mataros.”
;
E."*/'o 23
<ueremos llegar a la conclusión de que pediatras y eterinarios est$n en la misma situación con
respecto a sus pacientes, pues los ni3os muy peque3os y los animales no "ablan. El argumento
podr(a ser* 8Si es dif(cil saber el dolor que sienten los animales, porque el dolor es sub&etio y los
animales no pueden "ablar, entonces eterinarios y pediatras se encuentran en la misma situación
con respecto a sus pacientes9. Aqu( se identifican claramente las premisas y la conclusión; de
dónde partimos y a dónde llegamos.
'n argumento puede tener una e#tensión de una l(nea, pero también puede ser tan e#tenso como
una obra de cuatro ol.menes. +a cantidad de información requerida para sustentar la conclusión
no importa. Ant"ony =eston, en sus Claves de la Arumentación
!
nos trae un e&emplo lacónico,
:
S>5E1A, +ucio Anneo* La Consolación a "elvia # Cartas a Lucilio. Editorial Salat. )adrid, :?@:.
A0raducción de Buan 1arlos Carc(aD7orrónE
;
EPF10E0/* $editaciones. Editorial Porr.a. )é#ico, :?GH.
I
=ES0/5, Ant"ony* Las Claves de la Arumentación. Editorial Ariel. 7arcelona, :???.
3
pero certero de 1"urc"ill, para defender el optimismo* 8Sea optimista, no resulta de muc"a utilidad
ser de otra manera9. 'na sola frase es suficiente para que el lector comprenda idea sostenida por
1"urc"ill, y puede entonces compartirla o refutarla.
En el otro e#tremo de la argumentación podr(a estar el caso del /bispo Bames 's"er, presentado
por el paleontólogo americano Bay Step"en Could como un caso paradigm$tico de inestigación
cient(fica. El obispo inglés se planteó en :JKH una pregunta muy ambiciosa* ,1u$ndo fue creado el
mundo? Pregunta que, puesta en términos de la ciencia moderna, ser(a ,1u$ndo se originó el
mundo?
's"er sostuo, siguiendo la .nica pista con que se pod(a contar en su época, la %iblia, que el
mundo "ab(a sido creado entre el anoc"ecer del ;; de /ctubre del a3o KHHK antes de 1risto y el
amanecer del d(a siguiente. +legar a esta conclusión le demandó einte a3os de traba&o y una obra
de dos mil p$ginas, las cuales bien podr(an ser consideradas como las premisas de su argumento.
Estos e&emplos ilustran el "ec"o de que la e#tensión y la eracidad de un argumento no son parte
de sus caracter(sticas constitutias, como s( lo es y de manera muy importante, la intención que
anima a su defensor.
()!é "s %"n"r co*/"%"ncia ar!*"n%a%i4a5
0odos tenemos competencias comunicatias, es decir, capacidad de desenolernos con solencia
en el mane&o del lengua&e, pues desde ni3os nos entrenan directa e indirectamente en su uso. %e
igual manera, también a lo largo de la ida nos adiestramos en la argumentación, y en reiterados
intercambios aprendemos a confrontar pensamientos, a razonar con alguna precisión, a deriar
ideas de ideas anteriores, y a mostrar acuerdos y desacuerdos.
1omo la capacidad de comunicarnos, también la argumentación es una competencia. Pero a
diferencia del mane&o del lengua&e, el énfasis que los padres y maestros ponen en una correcta
competencia argumentatia es menor al que ponen en corregir las oraciones, el ocabulario y la
gram$tica, por lo cual somos menos diestros en argumentación. El subdesarrollo en el e&ercicio de
competencias se "a "ec"o eidente en pruebas sobre competencias realizadas entre estudiantes
de distintas modalidades académicas* +as pruebas del L16ES a estudiantes de Educación 7$sica
Primaria, los E#$menes de Estado por competencias, las pruebas de la Secretar(a de Educación
%istrital a los colegios de 7ogot$, y las pruebas aplicadas por un grupo de inestigación de la
'niersidad Pedagógica 5acional a estudiantes de los distintos programas de la facultad de
Educación de la 'P01. %e los e#$menes aplicados por el Lnstituto de Estudios Pedagógicos de la
Secretar(a de Educación de 7ogot$ 2L%EP4 a ;MH.HHH escolares de instituciones p.blicas y
priadas de la capital, se "ablaba en la prensa de una calificación promedio de dos punto cuatro
2;,K4 sobre cinco 2M.H4.
5ing.n padre les "ablar(a todo el tiempo a sus "i&os con e#presiones como au&' aaá' toto' tati'
etc.( al contrario, a medida que el ni3o crece sus padres se esmeran por ense3arle a pronunciar
correctamente las palabras y a construir frases con sentido, para que los dem$s le entiendan. Pero
en asuntos de argumentación, la atención es menor, y a eces nula. )$s aun, en muc"as
4
ocasiones al ni3o se le corrige de una manera tal que el resultado es la atrofia de lo poco bueno
que en el aspecto argumentatio tra(a desde la cuna* 8no me llee la contraria, que yo soy su pap$
y sé porqué se lo digo9 o 8los mayores siempre tenemos la razón9 o 8N"aga lo que le digo si no
quiere meterse en un problemaO9, etc., e#presiones e indicaciones que perierten eficazmente
nuestra capacidad de razonar. )uc"os padres est$n m$s interesados en que sus "i&os obedezcan
que en animarlos a adquirir y practicar "abilidades argumentatias.
+a co*/"%"ncia ar!*"n%a%i4a es una sensibilidad particular a los argumentos. En primer lugar,
es estar dispuesto a razonar con los dem$s en términos de igualdad intelectual. Si quisiéramos
pensar, como lo "acen los administradores de empresas, en términos de indicadores de gestión,
dir(amos que nuestra competencia argumentatia es directamente proporcional al tiempo que
somos capaces de mantener una controersia, sin perder el interés o la compostura. En segundo
lugar, competencia argumentatia es estar dispuesto a e#igir a los dem$s la &ustificación de sus
puntos de ista, a &ustificar los nuestros, y a "acer el me&or esfuerzo por presentarlos en forma
co"erente.
En resumen, podr(amos decir que se es competente argumentatiamente cuando se est$ en
capacidad de producir argumentos correctos. -, siguiendo a =eston
6
, a Pérez
7
, a Almeida
8
y a
Lriarte, los .ltimos coincidentes con el primero, podr(amos reducir a cinco las caracter(sticas que
identifican al buen argumentador*
:. )istinuir la conclusión que se desea probar' de las premisas con las cuales se desea
apo#arla.
1uando se pone en pr$ctica esta sencilla regla, sale a luz una confusión bastante generalizada
entre la argumentación y la pura narración. +a confusión entre narrar unos "ec"os y sostener un
punto de ista. Pe$moslo con un e&emplo. +e preguntan a )ar(a*
! )ar(a, ,cómo te pareció la pel(cula?
! Pues ..., f(&ate que la pel(cula comienza con una escena en la que Agamenón y )enelao discuten
sobre la forma de enfrentar a los tesalios. En la escena siguiente los tesalios a su ez tienen listo
un guerrero, con quien piensan en enfrentar al me&or de los troyanos...
- esto bien puede continuar as(, si el interlocutor inicial no interrumpe a )ar(a, a quien no se le "a
pedido contar la pel(cula sino opinar, dar su punto de ista sobre ella. %e "acerlo as(, las
condiciones del di$logo obligan a argumentar. /bligan a distinguir entre premisas y conclusión. En
este caso, )ar(a pudo comenzar con una obseración del tipo*
!*ro#a me pareció una e#celente pel(cula.
!,Por qué razón te pareció tan buena?
K
=ES0/5, Ant"ony* Las Claves de la Arumentación. Primera reimpresión en espa3ol. Editorial
Ariel, 7arcelona, :??K.
M
P>QER, Séctor* Nuevas *endencias de la Composición +scrita. Editorial )agisterio, Santa 6e de
7ogot$, :???.
J
A+)EL%A, Aires* Lóica ,nformal. 0e#to en portugués ba&ado de Lnternet
5
! Porque a pesar de ser un gal$n del siglo TTL, 7rad Pitt, caracteriza a Aquiles de una forma
cre(ble. A esto se a3aden escenarios espectaculares y di$logos muy interesantes. 0odo esto "izo
que, en definitia, me pareciera una muy buena pel(cula.
Podemos obserar que distinguiendo con claridad entre premisa y conclusión, el di$logo se "ace
m$s fruct(fero.
- Presentar las ideas en un orden natural buscando una óptima comprensión.
A eces un argumento confuso e incomprensible se "ace completamente claro, con sólo presentar
las premisas y la conclusión en un orden adecuado. Aunque esta es una recomendación de sentido
com.n, lo cierto es que pareciera e#istir una corriente que aboga por la oscuridad y la confusión.
Es muy com.n la tendencia de algunos e&ecutios a presentar sus informes en un lengua&e
retorcido pensando ganarse as( la admiración de sus &efes y colegas. 5o se cumple con esta
segunda recomendación, no se e#ponen con naturalidad y en orden las ideas, cuando la oscuridad
puede beneficiarnos. Pero si nuestro interés es comunicarnos, e#ponernos "onestamente al debate
de ideas, nada me&or que la claridad e#positia, la cual casi siempre est$ relacionada directamente
con la e#tensión de las frases. 6rases largas, ideas confusas. 6rases cortas, ideas claras. El
filósofo Enmanuel Uant se lamentaba de no escribir con la claridad de su colega inglés %aid
Sume. 7ien istos el uno y el otro, una posible e#plicación de la diferencia est$ en la tendencia de
los ingleses "acia la frase corta y de los alemanes "acia la frase larga. El profesor 6ernando Vila,
un e#perto en composición escrita, recomienda construir las oraciones siguiendo un sencillo
esquema de claridad y de naturalidad en el espa3ol. +as frases deben llear, en lo posible el
siguiente orden* <uién, erbo, qué y a quién. E&emplo* 8Penezuela 2quién4 compró 2erbo4 armas
2qué4 a Qusia 2a quien49. Si mantenemos en lo posible este esquema y nos proponemos componer
oraciones cortas, el lengua&e de nuestras e#posiciones ser$ cada ez m$s claro, y menos
innecesariamente rebuscado.
! Partir de premisas fiables' bien establecidas a partir de conocimiento de calidad para que
tenamos ma#or probabilidad de llear con certeza a la conclusión.
%e lo que lleemos a las premisas depender$ lo que obtengamos en la conclusión. 5uestras
conclusiones est$n estrec"amente ligadas a las premisas. Sabemos que en el razonamiento
deductio la conclusión est$ completamente contenida en las premisas, de modo que la erdad de
aquellas garantiza, por s( sola, la erdad de esta. En el caso de la argumentación, la relación se
debilita, las premisas apoyan la conclusión, la "acen cre(ble, le dan soporte, pero no la contienen.
Pero si las premisas son dudosas, no tenemos autoridad para sacar de ellas conclusiones fiables.
5ormalmente no podemos saber por simple inspección si una premisa es sólida o débil. En la
mayor(a de los casos la duda solo puede zan&arse con una inestigación. Si mi argumento quiere
establecer que el planeta Plutón tiene cuatro lunas y la base del argumento es una relación
numérica e#tra(da de los otros oc"o planetas, debo estar muy seguro acerca del los datos de las
premisas.
6
Supongamos que no tenemos información acerca de si Plutón tiene lunas o no, pero ya sabemos
que )ercurio y Penus no tienen, que la 0ierra y )arte tienen uno cada uno, que B.piter y Saturno
tienen dos, y que 'rano y 5eptuno tienen tres. Se podr(a concluir, con algo de razón, que Plutón,
que es el planeta siguiente, tiene cuatro.
El punto en cuestión aqu( es si las premisas son fiables. ,0ienen los planetas el n.mero de lunas
que estamos diciendo? En caso afirmatio, mi conclusión es razonable; en caso contrario es
perfectamente dudosa.
,A propósito cuantas lunas tiene cada uno de los planetas?
4 .sar un lenua/e concreto' # evitar al má0imo las ambi1edades.
0ener en cuenta esta recomendación trae como resultado que la comunicación sea m$s fluida y
m$s posible el acuerdo. Si los términos empleados corresponden a intuiciones conocidas y si las
palabras empleadas no cambian constantemente de significado, la confianza en la comprensión
mutua se incrementa. En alg.n reglamento, por e&emplo, 2y no se crea que se trata de un caso
ficticio4 se presenta una norma como esta* 8<uien falte a un n.mero importante de clases perder$
el curso9, ,podr$ un alumno saber en qué momento comienza a perder el curso? Si esto pasa en
los reglamentos, que finalmente tienen administradores que dan cuenta de ellos y pueden resoler
las dudas de los afectados, ,como ser$ de dif(cil la comunicación cuando el lector se encuentra,
desamparado, frente a un te#to? En obras de connotados pensadores nos encontramos con frases
o p$rrafos que nos de&an confundidos, y que se prestan a diferentes interpretaciones. Es como si
algunos autores gozaran con la ambigWedad. Algunos te#tos de filosof(a abundan en tales
situaciones.
@
5 +vitar el lenua/e emotivo' pues con frecuencia desv2a las discusiones del punto central a la
periferia.
Si fuéramos menos emotios, muy seguramente el empleo de un lengua&e emotio despertar(a
menos emotiidades. Pero es ampliamente sabido que esa no es la realidad. 0oda a bien en un
debate, una controersia, un panel "asta que alguien cae en la tentación de emplear la palabra
descalificadora, el ep(teto, la iron(a, contra su oponente; en ese momento se acaban los buenos
modales. +a argumentación, !que est$ interesada en el di$logo, no en la pelea! aconse&a emplear
un lengua&e neutral, o tan neutral como sea posible, para referirse a cada situación sin despertar
molestia o innecesarias suspicacias en los receptores. Aun en situaciones en las que estemos
tentados a ofender o nos creamos con derec"o a "acerlo, el conse&o sigue siendo el mismo*
@
Peamos un p$rrafo acerca del filósofo alem$n Segel "ec"a por el comentarista italiano 1ornelio
6abro* 8Ya en el cogito ergo sum de Descartes, observa el último Schelling, y aún más en la doctrina del Yo
de Fichte, es evidente que sólo el Yo (Yo soy) es exresado y conocido, que sólo lo que es uede ser su!eto"
ob!eto# $ero %ste (como dice &egel) no odemos onerlo inmediatamente# 'nmediatamente y rimo
rogressu sólo uede ser uesto el Su!eto uro, y únicamente desu%s uede ser uesto el (b!eto uro)
ambos, como el uno sólo uede ser lo que atrae al otro y el otro lo que es atra*do or el uno, ambos con esta
mutua atracción onen de mani+iesto al ,nte, ues el verdadero ,nte está all* donde Su!eto y (b!eto se
encuentran en la autoconciencia# -ueda sentado entonces que, ara el idealismo, la re+lexión +ilosó+ica tiene
valor solamente si existe relación al .bsoluto, y no como re+lexión aislada# $ero el .bsoluto, uesto que es
roducido or la re+lexión +ilosó+ica or medio de la conciencia, resulta consiguientemente una totalidad
ob!etiva, un todo de conocimiento, una organi/ación de conocimientos donde cada arte se one en su
relación al 0odo#1
7
resistir. Si podemos decir* 8el agente de polic(a9, ,por qué decir el tombo? ,o el c3afarote? ,Por
qué la se3ora oficinista con la cual tenemos un desacuerdo se tiene que conertir en esa vie/a
loca? Esta en una recomendación que debe reiterarse una y otra ez "asta que su aplicación sea
parte de nuestro comportamiento cotidiano.
Estar atento a estas cinco caracter(sticas es un paso importante en me&oramiento del dominio de la
competencia argumentatia.
(Por 9!é "s i*/or%an%" ar!*"n%ar5
Argumentar es importante b$sicamente por tres tipos de razones* Académicas, Pol(ticas y )orales*
+as Ra#on"s Acadé*icas a faor de la argumentación son claras* 5o e#iste conocimiento,
antiguo ni moderno, ni muc"o menos progreso en el conocimiento, si no se ie en una cultura del
debate y la controersia racional de ideas. El profesor Bosé Cranés Sellars "ablando de la
formación de una cultura académica, la identifica con la formación de la uniersidad misma, y
destaca como rasgos fundamentales, dos caracter(sticas directamente inculadas a la propuesta
formulada aqu(* “+l primero de estos rasos podr2a ser enunciado como un rec3azo e0pl2cito a los
arumentos de autoridad. Por principio se considera que toda afirmación es discutible. No 3a#
verdades saradas. *odo debe ser sometido a la cr2tica. +n este sentido este raso es un principio
democrático en el interior de las comunidades académicas... +l seundo raso de la cultura
académica podr2a enunciarse en términos de un privileio por la arumentación racional. La
discusión académica se da sobre la base de razones e0pl2citas que se pueden e0poner
co3erentemente en el lenua/e” 2Lnterención en el segundo encuentro nacional de egresados del
programa de %ocencia 'niersitaria en la 'LS. Bunio de ;HHH4
5o abundaremos aqu( en detalles acerca de la importancia académica del e&ercicio argumentatio;
éste, y el siguiente cap(tulo, constituyen un alegato muc"o m$s amplio en su faor. 0al ez sólo sea
necesario apuntalar una de las ideas presentadas por el profesor Cranés, para redondear una
apro#imación* 1uando dice que en la esfera académica, y especialmente uniersitaria, todas las
ideas son susceptibles de cr(tica, nos iene a la mente el reclamo tan frecuentemente escuc"ado*
“+sa es mi idea' respétemela' si quiere que le respete las su#as”. 1uriosamente, lo interesante de
la uniersidad, y de la uniersalidad del conocimiento, es la claridad alcanzada respecto de a quién
se le debe guardar respeto. Est$ claro que no es a las teor(as, ni a los puntos de ista, ni a las
perspectias; se debe respeto a las personas que las sostienen. %e aqu( la importancia de
distinguir entre las ideas u opiniones, y las personas, en una pedagog(a incesante que no tendr$
fin. +as personas, cuando debaten, al calor de la controersia tienden a confundir personas con
puntos de ista, lo cual genera resistencias e incomprensiones. Esperamos que estas refle#iones
sean un aporte positio en el esclarecimiento de este punto.
Por Ra#on"s Po'í%icas. +os griegos mostraron desde "ace dos mil quinientos a3os que la
democracia y la argumentación son actiidades inseparables, y que los buenos ciudadanos y los
buenos gobernantes deben dar razones $lidas de sus acciones y creencias. Esta conicción los
8
lleó a desarrollar "asta un alto grado lo que "oy se conoce como retórica, entendida como el arte
de persuadir con razones 2y con emociones4 a un auditorio.
Sablando de los or(genes de la Qetórica, Bames )urp"y
G
afirma que se atribuye a los eleatas
1ora# y 0isias el estudio sistem$tico de la retórica, y la elaboración del primer libro sobre el tema.
Afirma también que curiosamente la retórica sólo tomó fuerza entre los atenienses casi un siglo
después. Se pregunta entonces si e#istió una colonización intelectual desde la periferia a la
metrópoli y encuentra que no pues entre los griegos, un pueblo con tradiciones democr$ticas, ya
e#ist(a de antemano una sensibilidad grande "acia el debate y el c"oque ciilizado de ideas. %e
suerte que las ense3anzas de Corgias alumno destacado de 0isias encontraron el terreno abonado
para su pedagog(a.
Es desafortunado el contraste de las pr$cticas anteriores, con la amplia difusión entre nosotros de
la mala retórica, especialmente en la tribuna parlamentaria y en los estrados sindicales, notable
por su abundancia de lugares comunes* los deberes patrióticos' la paz esquiva' la e0plotación
imperialista' la violencia consuetudinaria' la investiación e03austiva' el compromiso 3istórico' el
papel del maestro' construir nación' las decisiones trascendentales etc., etc., etc., frases
mac"acadas, trilladas, molidas en polo fino. %iscursos emotios, des"ilanados y aburridores
pagados al precio &usto de un bostezo.
1ontrasta, a3adimos, esta circunstancia nacional, con el tiempo sereno en que los "ombres
despiertos, ciudadanos nobles, due3os de sus actos y de su destino, se tomaban la asamblea, la
plaza p.blica, el $gora, el estrado &udicial, o las galer(as en la Atenas de Pericles. Para entilar
inquietudes, opiniones y erdades, sin temor a las consecuencias. / me&or, con la certeza integra
de las responsabilidades acarreadas.
En su inigualable obra 4uerras del Peloponeso, 0uc(dides se refiere a las deliberaciones de los
espartanos en la plaza p.blica, sobre la coneniencia o no de decretar la guerra a los atenienses*
En el estrado, el rey, los senadores y algunos &ueces presiden el debate. Aba&o, el pueblo libre, los
ciudadanos, escuc"an atentos el desarrollo de los acontecimientos. )uc"os "ablan y e#ponen sus
razones, en pro y en contra. +a plaza atiborrada de&a escapar una emoción contenida. 'n grupo de
atenienses est$ de paso en Esparta, por un asunto de negocios. Se enteran de las delicadas
deliberaciones, escuc"an a algunos oradores y piden la palabra. <uieren e#plicar lo inconeniente
de una confrontación fratricida. Se les cede la palabra. Argumentan a faor de la concordia y las
negociaciones. +os espartanos escuc"an en silencio, respetuosos, a sus enemigos, pues la
palabra es sagrada. +uego "abla un magistrado espartano e inita a la guerra. Pide que no les
crean a los atenienses a quienes acusa de pérfidos en el pasado. El rey espartano intercede. Se
opone a la beligerancia* Xuna paz &usta para la SéladeX es su deseo m$s profundo. - da sus
razones. Lnteriene luego, y en .ltimo lugar, el ciudadano Estenelaidas, quien en una interención
de pocos minutos, ! 0uc(dides consigna sus palabras en una p$gina de sus 4uerras! inclina la
G
)'QPS-, Bames 2ed.4* 5inopsis 3istórica de la 6etórica. 7iblioteca 'niersitaria de la Editorial
Credos. )adrid, :?G?. A0(tulo original* A 5#noptic "istor# of Classical 63etoric 789:!;. Persión
espa3ola de A. Q. 7ocanegra.E
9
balanza. Piene luego la otación. +os espartanos, separ$ndose de la solicitud de su rey, decretan
las "ostilidades. Espartanos y atenienses luc"ar$n con grandes pérdidas durante a3os. -
Estenelaidas pasa a la primera l(nea de combate* su opinión implica compromisos.
N<ué le&os estamos de esos tiemposN 0iempos en que el gusto por la palabra, el respeto por ella, y
su cultio inteligente eran una preocupación académica y ciil. +os griegos amaban el uso de las
palabras y a ellos, tal como lo reconoce 5ietzsc"e
?
en su Lección de 6etórica, les apasionaba la
controersia. 5o de otra forma se e#plican su atención y concentración en la elaboración de sus
discursos.
0eng$moslo presente siempre* En una democracia actia la argumentación es una condición
in"erente a su naturaleza.
- por Ra#on"s Mora'"s. Argumentar es un esfuerzo por conencer a otros de que la erdad est$
de nuestro lado y tenemos cómo mostrarlo. As( mismo, en caso de estar en un error, es imperatio
mudar de opinión "acia la que consideremos correcta. +a argumentación tiene sin duda un
componente ético, en la medida en que supone 'a sinc"ridad como condición necesaria, si
tomamos a los otros como interlocutores leg(timos, tal como si dialog$ramos con nosotros mismos.
Sabermas y la Escuela de 6ranYfurt "an desarrollado todo un sistema de ética basado en el
principio de la comunicación argumentada !llamado 0eor(a de la Acción 1omunicatia! en el cual
uno de los principios b$sicos en la construcción de un sistema moral de coniencia pasa por el
respeto al otro y por la pretensión de sinceridad en todos nuestros enunciados. / como dice
Saater* Si de erdad quieres dialogar conmigo, ponte en mi lugar.
'n pensamiento que ilustra muy bien esta actitud es la famosa frase de Poltaire acerca de la
tolerancia* 8Sé que no estamos de acuerdo, pero dar(a mi ida por defender un sistema de
gobierno y una sociedad en la cual pudieras defender tu punto de ista.9 1omo se adierte de
inmediato, moral y pol(tica se tocan (ntegramente.
E:%r"*os d" 'a ar!*"n%aci&n* o/inar , d"*os%rar
+a argumentación es una capacidad y una destreza que se aprende con el e&ercicio y con la ayuda
del talento natural, como &ugar f.tbol, interpretar un instrumento musical, &ugar a&edrez, etc. Es un
"ec"o que unas personas argumentan me&or que otras, as( como "ay unos futbolistas, m.sicos o
a&edrecistas me&ores que otros, ya porque entrenan todos los d(as, ya porque tienen una me&or
predisposición. - como en estos campos, también en argumentación "abr$ unos rezagados y otros
adelantados. En un e#tremo se ubicar$n quienes tienen sólo o/inion"s; que repiten sin
fundamento y, en el otro, quienes no sólo saben el por qué de lo que sostienen, sino que adem$s
son capaces de d"*os%rar'o.
E."*/'o d" O/ini&n* 8El partido liberal es me&or que el conserador; as( "a sido siempre.9
E."*/'o d" D"*os%raci&n* 0ales de )ileto, el primer filósofo natural, estableció la redondez de la
0ierra analizando la sombra que ésta proyectaba sobre la +una durante los eclipses. Encontrando
?
5LE0RS1SE, 6ederico* El +ibro del 6ilósofo. Editorial 0aurus, 7arcelona, :??G.
10
que la 0ierra siempre proyectaba una silueta circular sobre la +una, adirtió que un ob&eto que
siempre proyecta una sombra circular sobre otro, sin importar desde donde se ilumine, tiene por
fuerza que tener forma esférica. +uego la 0ierra es una esfera.
1on estos dos elementos 0ales estableció la redondez de nuestro planeta m$s all$ de cualquier
duda razonable. - no sólo esto; también calculó su tama3o relatio* cuantas eces es m$s grande
la 0ierra que la +una.
En s(ntesis podemos decir que la argumentación, como actiidad intelectual, es un complemento
importante de la lógica, en la medida en que da "erramientas para defender las ideas en $mbitos
donde la ciencia y la demostración no tienen cabida. Por e&emplo, en el terreno de la pol(tica o en el
de la ética no se pueden esperar demostraciones definitias. %e "ec"o, alrededor de esta idea la
argumentación muestra que ese es el caso* después de siglos de debate no se "a dado la .ltima
palabra en temas candentes como la libertad o la felicidad, pero se sigue pensando y argumentado
a faor de una u otra tesis en diferentes aspectos. ,%ebe tener m$s poder el presidente de la
rep.blica?, ,Est$n igentes los diez mandamientos?, ,Say un solo camino para llegar a la
felicidad?, ,Son necesarias las notas para el sistema académico?, ,Es un crimen el aborto?
Son asuntos que en alg.n momento nos preocupan y sobre los que sentamos una posición, con
razones de apoyo, si queremos ser escuc"ados. 5o es suficiente que e#terioricemos nuestras
opiniones, que digamos nuestros pareceres, nuestros pre&uicios. Para ser tenidos en cuenta se
requiere algo m$s, que se llama argumentación. - en la medida en que nos entrenemos
desarrollaremos cada ez m$s esa competencia que todos lleamos dentro pero que necesita la
e&ercitación. %e "ec"o el mundo académico es el lugar donde esperamos que las opiniones
puedan ser debatidas y en cierto sentido 8irrespetadas9. +as personas merecen todo el respeto del
mundo independientemente de su condición social, racial o se#ual, pero sus opiniones son para
irrespetarse, en el buen sentido de la palabra, oponiéndoles razones en contra cuando sea
pertinente y se tenga un punto de ista opuesto m$s sustentado.
%e no "aberse impuesto esta metodolog(a, la ciencia no "ubiese progresado nunca. +os cient(ficos
son campeones del 8irrespeto9 y a lo "acen al precio de una muy sólida defensa de sus puntos de
ista. Calileo Calilei tuo que pasar momentos amargos y traba&ar muy duro para poder darse el
lu&o de 8irrespetar9 la ciencia aristotélica, bendecida por dos mil a3os de tradición y por una iglesia
interesada en mantenerla como erdadera. Soy sabemos quien tuo la razón. En fin, la
argumentación es una initación a seguir pensando en comunidad qué es lo erdadero y qué es lo
me&or en este misterioso unierso en el que iimos.
E."rcicios
Ldentifique las premisas y la conclusión en los siguientes casos.
:. %ice el fiscal 6rancisco Vlarez en un célebre caso de asesinato que conmoió a Santa 6e
de 7ogot$ en el a3o de :GM:, que el asesino de )anuelito 6erro fue Bosé Qaimundo Qussi.
+a (ctima lo se3aló como culpable en la indagatoria que le "icieron en su lec"o de muerte,
y un moribundo a las puertas del &uicio diino no a a mentir.
11
;. -o no maté a )anuelito 6erro, mi amigo, se defiende Bosé Qaimundo Qussi y esa
declaración es mentirosa* 8)anuel 6erro, seg.n el dic"o de arios indiiduos, durante el
tiempo de su agon(a deliraba con enganzas y maldiciones; sus costumbres consta que
eran impuras; "ay pruebas de que era "ombre de taberna, que se embriagaba siempre,
que su se3ora lo espiaba por celos, y que en la misma noc"e que fue "erido, ésta le segu(a
los pasos para obserar sus acciones en prostitución. Seme&antes antecedentes no pueden
ser una buena base de razonamiento.9
:H
I. %ado que "ay erdades eternas, y que el "ombre, por definición, siendo contingente, no
puede ser el origen de las mismas, e#iste entonces un %ios como auténtica garant(a. +as
matem$ticas son un e&emplo de erdades eternas, o erdades necesarias, $lidas en todo
tiempo y en cualquier lugar. +a uniersalidad de las matem$ticas se demuestra adirtiendo
la presencia de los mismos descubrimientos en diferentes latitudes sin que los autores
tuieran comunicación preia entre s(. 1aso concreto* el teorema de Pit$goras. %escubierto
tanto en el Crecia, como en la Lndia, como en Egipto, como en 1"ina, en épocas diferentes
de la "istoria y con el mismo grado de generalidad y precisión.
K. Silenciar la opinión de una persona es un atentado contra la sociedad, tanto si tiene razón
como si no la tiene. Pues si lo primero, nos pria de conocer una erdad; y si lo segundo,
se le pria a él del sano debate en el que podr(a corregir su error.
M. +as obseraciones de Calileo por el telescopio son fantas(as, no pueden e#istir en el cielo
m$s cuerpos celestes que el sol la luna y los cinco planetas )ercurio, Penus, )arte,
B.piter y Saturno todos rondando la 0ierra, pues el n.mero siete es sagrado como lo
comprobamos mirando que solo e#isten siete colores en el arco iris, siete agu&eros en la
cara y siete metales.
:H
1/Q%/PER ). Bosé )ar(a* El episodio del doctor Qussi. 5orma, 7ogot$, ;HH;
12
Ar!*"n%aci&n ind!c%i4a
A/ro:i*aci&n
En forma genérica llamaremos argumentación inductia a toda argumentación diferente de la
deductia, y en la cual las conclusiones no encierren necesidad con respecto a las premisas ni a
las inferencias seguidas para alcanzar el resultado.
Siguiendo a 1opi
::
, en la inferencia inductia las premisas aportan apoyo y plausibilidad a las
conclusiones, "aciéndolas cre(bles dentro de un campo tem$tico de acción. A diferencia de la
deducción, en la que las conclusiones obtenidas son, en cierta forma, definitias y necesarias con
respecto a las premisas. En la deducción $lida no puede dar el caso en el que las premisas sean
erdaderas y la conclusión falsa* Esta es la regla de oro de la lógica. Pero en la inducción esta
restricción no e#iste* son posibles los argumentos con premisas erdaderas y conclusiones falsas...
corregibles en el futuro.
Sin embargo, la inducción, "' /roc"so /or "' c!a' "n"ra'i#a*os 'a ":/"ri"ncia; /ara an%ici/ar
"' <!%!ro, tiene a su faor la posibilidad de e#aminar el conocimiento establecido y aprender de él,
en un procedimiento indefinidamente reiterado de ensayo y error.
5uestro conocimiento emp(rico se ensanc"a con ayuda de la inducción, sin desconocer, por
supuesto, la falibilidad del camino. 1ada pelda3o que trepemos estar$, "asta el fin de los d(as,
sometido a la duda razonable. Esta caracter(stica "a lleado a Popper a sostener que la ciencia en
su con&unto no es nada diferente a Con/eturas # 6efutaciones 2nombre de uno de sus obras m$s
célebres4. - tiene razón; eso "a sido la ciencia en estos .ltimos dos mil quinientos a3os* una
%&squeda sin término, como se llama otro de sus libros.
Sabiendo, o por lo menos sospec"ando que no e#iste un método inductio pero s( una inferencia
inductia, eamos algunos rasgos que nos ayudar$n a perfilar una idea m$s cercana de ella. +a
inferencia inductia tiene un enorme campo de aplicación en el mundo emp(rico. - en ella se
pueden distinguir principalmente dos tipos* la argumentación con e&emplos y la argumentación con
analog(as.
Ar!*"n%aci&n con "."*/'os3
0al ez sea esta la forma m$s uniersal de argumentar. Posiblemente no e#iste profesor en el
mundo que no acuda a los e&emplos para persuadir a sus estudiantes de la erdad de una ley* la
de la graitación; de una regla* la de tres; de una formula* un caso de factorización, etc. +os
e&emplos, por ser m$s intuitios que las teor(as o las fórmulas, se fi&an m$s r$pidamente en la
conciencia y operan como persuasores, y como fundamentadores de una idea m$s general.
Siguiendo de nueo a =eston, pero dando un paso adelante, mostraremos cómo se debe elaborar
un argumento basado en e&emplos. En su libro, Claves de la Arumentación, =eston postula cuatro
caracter(sticas b$sicas de esta estrategia, y las ilustra con e&emplos. 5osotros incluimos una m$s,
porque preferimos no suponerla; es la que figura primera en la lista siguiente. Adem$s,
::
1/PL, Lring* ,ntroducción a la Lóica. Editorial +imusa. )é#ico, :??M.
13
presentamos un art(culo period(stico en el cual se identifican estas caracter(sticas b$sicas y algo
m$s, como se mostrar$ m$s adelante.
1aracter(sticas de un argumento basado en e&emplos*
:. Se identifica y se entiende la tesis defendida.
;. Se proporciona m$s de un e&emplo para respaldar la tesis.
I. +os e&emplos utilizados son ciertos y representatios.
K. Se e#amina el trasfondo, el conte#to en el que se ubican los e&emplos.
M. Se e#aminan contrae&emplos, si e#isten, que podr(an derrotar el punto de ista que se sostiene.
Es posible que algunos lectores encuentren coneniente consultar el libro de =eston, para una
e#plicación de las caracter(sticas anteriores 2e#cepto la primera4. Sin embargo, en aras de la
breedad, y por considerar que ellas se e#plican por s( solas, preferimos presentar de inmediato el
art(culo aludido.
E."*/'o 1. El siguiente art(culo lo escribió el analista pol(tico Alfredo Qangel para el periódico +l
*iempo durante el desarrollo de la Cuerra de Uosoo, ya olidada por muc"os a ra(z del atentado a
las 0orres Cemelas en 5uea -orY, y de la m$s reciente guerra en LraY.
Para mayor precisión, anotemos que Qangel escribió su art(culo en el primer semestre del a3o
:???. Se enfrentaban, por la recuperación de Uosoo, las fuerzas combinadas de Europa y
Estados 'nidos 2la /0A54 contra los e&ércitos de Serbia liderados por )iloseic. El art(culo
apareció cuando "ab(a transcurrido un mes y medio desde inicio de los ataques de la /0A5 a
)iloseic, unos dos meses antes del final de la guerra. Qecordemos que la /0A5 negoció durante
a3os la retirada serbia del terreno Yosoar y que en el .ltimo a3o, antes de las "ostilidades,
)iloseic se burló descaradamente de los plazos y de los ruegos de la comunidad internacional,
"asta el punto de que el mundo estaba a la e#pectatia de un ataque aliado, que con toda la fuerza
de la tecnolog(a del primer mundo pusiera fin al e#terminio Yosoar.
El art(culo de Qangel es una ocasión propicia para e&ercitar la identificación de las reglas de la
argumentación basada en e&emplos. +a pregunta en este caso es ,1umple el articulista con las
normas de la argumentación por el e&emplo? +éalo y anal(celo.
+AS +ECCIONES DE +OS BOMBARDEOS
To*a=a>? no "s S!/"r*an
+a "istoria sigue demostrando que solamente
con las fuerzas de tierra se ganan las guerras.
En -ugoslaia,E'. y la /0A5 no aprenden.
%esde el momento en que terminó la Primera Cuerra
)undial se "a enido pronosticando el fin de la
guerra tradicional basada en la utilización de fuerzas
terrestres de infanter(a y artiller(a, y su sustitución
por terror(ficos bombardeos aéreos dirigidos a minar
la moral de la población ciil y a inducir la rendición
del adersario.
En efecto, ya en :?;K el mariscal inglés del aire Sir
Sug" 0renc"ard, partidario de la idea del bombardeo
estratégico independiente, declaraba* 8+a pró#ima
guerra se podr$ ganar solamente bombardeando,
14
destruyendo la oluntad de resistencia del enemigo9.
0ambién Ciulio %ou"et, un general italiano,
anunciaba ese mismo a3o que la pró#ima guerra se
podr(a decidir en cuestión de d(as mediante ataques
rel$mpago de los bombarderos.
Sin embargo, el curso y los resultados de la segunda
Cuerra )undial empezaron a demostrar las
limitaciones de esta estrategia. El poder(o aéreo
alem$n, que incluyó la utilización de co"etes
dirigidos P; !antecedente de los modernos m(siles
0oma"aZYD fue incapaz de conseguir la rendición de
los ingleses. 0ambién se equiocaron los estrategas
norteamericanos y brit$nicos que creyeron que con
los bombardeos ofensios podr(an destrozar a los
alemanes. =inston 1"urc"ill fue de los pocos que
preinieron contra ese falso optimismo. En octubre
de :?KK declaraba que, incluso aunque todas las
ciudades alemanas quedasen pr$cticamente
in"abitables, ello no significar(a que se debilitara el
control militar o que la industria militar no pudiese
seguir adelante. Es m$s, 1"urc"ill cre(a que le&os de
destruir la moral, los bombardeos en realidad
fortalec(an la resistencia del adersario.
El fracaso de la campa3a de bombardeos
estratégicos de los aliados se eidencia en el "ec"o
de que luego de meses de bombardeos de d(a y de
noc"e, la producción de material de guerra continuó
creciendo en Alemania "asta :?KK.
Pero parece que Estados 'nidos no aprendió la
lección. A3os después, en Pietnam, quiso minar la
disposición de combate de su adersario por medio
de bombardeos estratégicos masios contra Pietnam
del 5orte, peque3o pa(s sobre el que cayeron arias
eces m$s bombas que las que estallaron en Europa
durante toda la Segunda Cuerra )undial. Al final,
con su pa(s destrozado pero con la moral muy en
alto, las fuerzas regulares de Pietnam del 5orte
inadieron el sur y ganaron la guerra.
El caso del Colfo Pérsico est$ m$s fresco en la
memoria. 1on los bombardeos a LraY los Estados
'nidos no solo no derrocaron a Sussein sino que lo
fortalecieron, y si lo sacaron de UuZait fue con
interención de tropas terrestres.
+a lección es clara* si se e#cept.a el bombardeo
atómico !como el que obligó a Bapón a su rendición
incondicional, con un costo "umano y moral
desorbitadoD la "istoria sigue demostrando que
solamente con las fuerzas de tierra se ganan las
guerras. Es por ello por lo que la /0A5 y Estados
'nidos act.an en contra de toda la "istoria militar y
muestran una incre(ble persistencia obstinada frente
a eidencias contrarias, cuando anuncian que para
detener la limpieza étnica en Uosoo de ninguna
manera eniar$n fuerzas de tierra y calculan que
bastar$ con bombardear -ugoslaia para obligar a
)iloseic a firmar un acuerdo.
/bnubilados por su potencial tecnológico y pasando
por encima de todas las normas del derec"o
internacional, decidieron interenir en Uosoo con
una estrategia que no solo fortalece a )iloseic sino
que le brinda la oportunidad de "acer de manera
sistem$tica y masia lo que antes estaba "aciendo
de forma poco menos que subrepticia* limpiar
Uosoo de población de origen albanés. Sin que los
bombardeos se lo impidan sino m$s bien se lo
faciliten, ya que la situación le permite a )iloseic,
adem$s, trasladar a los miembros de la /0A5 el
inmenso problema "umano, pol(tico y económico
que significa atender y reubicar a centenares de
miles de desplazados por la guerra.
1on su interención militar, la /0A5 "a entrado en
un camino de incertidumbre del que probablemente
no sabe a ciencia cierta cómo salir. Porque los
bombardeos no rinden los frutos esperados y una
inasión terrestre podr(a darle un alcance indeseable
y cr(tico a la guerra.
Adem$s, porque ninguno de los pa(ses miembros de
la /0A5 parece dispuesto a sumir el riesgo pol(tico
que significa "acer morir a sus &óenes en tierras de
Uosoo, para luego tener que dar e#plicaciones a
una opinión p.blica que no apoya masiamente esa
interención. Por eso, tal ez ten(a razón el general
PoZell cuando propon(a como uno de los puntos
b$sicos de la doctrina militar de Estados 'nidos el
que nunca empezara una guerra que no supiera
cómo terminar.
15
Es la gran contradicción en que est$ sumida la
Alianza Atl$ntica. +a .nica forma en que podr(a
lograr sus ob&etios ser(a mediante una inasión con
fuerzas terrestres, pero desde el comienzo "a
anunciado que no dar$ este paso, con lo cual "a
renunciado a lograr sus propósitos. )iloseic, que es
un erdadero zorro de la pol(tica, lo sabe. - espera.
16
E."rcicio d" Co*/r"nsi&n3
:. El art(culo, ,tiene una tesis? S(. Est$ claramente enunciada en el subt(tulo.
;. ,Se presenta m$s de un e&emplo? S(. +a Primera Cuerra )undial, la Segunda Cuerra
)undial, la Cuerra de Pietnam, la Cuerra del Colfo, etc.
I. ,Son e&emplos ciertos y representatios? S(. Se trata de acontecimientos reales. - se
presentan opiniones de e#pertos para &ustificar el fin de las guerras con base en la
infanter(a. S.mese a esto la autoridad de las opiniones de 1"urc"ill.
K. ,E#amina la situación de trasfondo donde se ubican los e&emplos? S(, nos "abla de las
guerras en las que supuestamente fueron eficaces esas ideas y aquellas en las cuales
no.
M. ,E#amina contrae&emplos? S(. E#amina el caso de la 7omba atómica, el .nico que
podr(a refutar su tesis de que los bombardeos no son Superm$n, y concluye que esa
opción est$ descartada.
Por lo tanto, la tesis sostenida con un argumento basado en e&emplos queda en pie con
relatia fuerza. Pero como lo di&imos al comienzo de esta e#posición, la inducción nos &uega
malas pasadas y sus conclusiones quedan siempre su&etas a la duda razonable. En este
caso, la "istoria no le dio la razón a Qangel. +a /0A5, doblegó a )iloseic desde el aire; las
tropas sólo entraron a Serbia después de la rendición. Esta es la primera guerra que se gane
con fuerzas aéreas e#clusiamente. - un e&emplo m$s reciente del poder(o aéreo en la
definición del conflicto se encuentra en el desarrollo de la guerra de LraY.
Sin embargo, el art(culo de Qangel tiene una enorme irtud. 1ontrario al estilo de algunos
analistas pol(ticos que se contentan con predecir el pasado como los astrólogos, él s(
aentura una "ipótesis y asume el riesgo de tratar de anticipar el futuro. Aunque, también
"ay que decirlo, el t(tulo del art(culo, y en general su tesis, eran no solamente resultado de
su an$lisis sino del desarrollo mismo de la guerra que, como se di&o inicialmente, en ese
momento ya lleaba m$s de cuarenta y cinco d(as.
Qecordemos* argumentar es defender, con razones, una idea. +as razones pueden ser
b$sicamente de dos tipos. +ógicas, cuando razonamos siguiendo una estructura formal; el
silogismo, por e&emplo. / emp(ricas, si nos apoyamos en datos bien rubricados; obseraciones de
laboratorio, por e&emplo, que an en la dirección de nuestro punto de ista. 1uando no tenemos a
mano ninguna de estas dos opciones y aun as( queremos defender una tesis, debemos inestigar
"asta encontrar las bases de nuestro edificio. - no es repetir "asta el cansancio la misma idea sin
darle sustento alguno, cambiando apenas el orden de las palabras, en una estrategia que podr(a
llamarse argumentación por cansancio del oponente 2en su campo, los matem$ticos "ablan de
8demostración por reducción al cansancio94, que no es muy "onesta por lo que se e. Sin duda en
el bac"illerato muc"os estudiantes se acostumbran a 8ec"ar carreta9, repetir y repetir la misma
frase con distintas palabras, estimulados por algunos maestros que consideran como
desafortunadas las respuestas concretas y puntuales.
E."*/'o 2.
El siguiente e&emplo, muy sencillo !triial si se quiere! muestra el uso de la argumentación con
e&emplos en la composición escrita. Se trata de un te#to corto que ilustra, con la mayor ingenuidad,
cuatro de los cinco requisitos de la argumentación basada en e&emplos. 0omado de un te#to para la
ense3anza de inglés en octao grado 2de la colección Lado +nlis34, lo traemos a cuento por su
alor eminentemente ilustratio de una correcta argumentación con e&emplos y no por la igencia
del contenido. En efecto, el lector encontrar$ de inmediato que los e&emplos utilizados !noedosos
y representatios en su tiempo, "acen "oy por "oy parte de lo que comprensiblemente llamar(amos
8cl$sico9.
+"c%!ra
El siglo TT es un siglo de cambio. Soy son muc"as las ocupaciones y profesiones nueas, como
resultado de muc"os nueos inentos. Antes, ten(amos las cl$sicas profesiones de medicina,
farmacia, leyes, ense3anza, y dentister(a. Sab(a también las cl$sicas ocupaciones de carpintero,
gran&ero, marino, "errero y minero. A"ora tenemos, por e&emplo, que ingeniero de (as y mec$nico
automotriz son dos nueas ocupaciones que "an sido desarrolladas como resultado de la inención
del automóil. %esde la inención del teleisor "an aparecido los presentadores de teleisión, y los
ingenieros y los técnicos de teleisión. El aión es otro inento que est$ cambiando nuestras idas.
+a gente que traba&a para las aerol(neas 2pilotos, azafatas, ingenieros de tr$fico aéreo, etc.4
representa muc"as profesiones y ocupaciones nueas.
Say otro importante inento que est$ produciendo nueas profesiones !el computador electrónico.
+a gente que traba&a en esta e#citante inención incluye los ingenieros de sistemas y los
programadores. El siglo TT es claramente un siglo de cambio. Say siempre algo nueo.
12
/cupémonos en primer lugar del aspecto argumentatio del te#to; posteriormente lo miraremos
ba&o la óptica de la composición escrita.
Es%r!c%!ra ar!*"n%a%i4a
+a primera oración, 8+l silo veinte es un silo de cambios9, delimita el tema; la segunda, “"o# son
muc3as las ocupaciones # profesiones nuevas como resultado de muc3os nuevos inventos”' lo
precisa un poco m$s y orienta el sentido de la composición. As(, con estos dos aspectos, se fi&a el
rumbo del escrito; se nos informa cómo "abr$ de sustentarse la idea de que el siglo einte es un
siglo de cambios.
El primer paso en la construcción del argumento es un contraste entre el antes del siglo einte y el
a"ora del escrito* 8Antes' ten2amos las clásicas profesiones de medicina' farmacia' le#es'
ense<anza # dentister2a.9
:;
+A%/, Qobert* +ado Englis" series. 7ooY I. Simon and Sc"uster publication. 5eZ -orY :?@H.
Pag ::. 0raducción libre.
.
- sigue el autor con el contraste* 8"ab2a también las clásicas ocupaciones de carpintero' ran/ero'
marino' 3errero # minero”. 1ontinuando con los e&emplos, ilustra directamente la tesis de que el
siglo einte es un siglo de cambio* A3ora tenemos' por e/emplo' que ineniero de v2as # mecánico
automotriz son dos nuevas ocupaciones que 3an sido desarrolladas como resultado de la
invención del automóvil. )esde la invención del televisor 3an aparecido los presentadores de
televisión' # los inenieros # los técnicos de televisión. +l avión es otro invento que está cambiando
nuestras vidas. La ente que traba/a para las aerol2neas 7pilotos' azafatas' inenieros de tráfico
aéreo' etc.; representa muc3as profesiones # ocupaciones nuevas.
"a# otro importante invento que está produciendo nuevas profesiones =el computador electrónico.
La ente que traba/a en esta e0citante invención inclu#e los inenieros de sistemas # los
proramadores.
En resumen*
:. El te#to plantea la tesis en la primera frase.
;. En la segunda la ampl(a, la delimita y da la orientación a seguir.
I. En los otros cuatro p$rrafos aporta e&emplos que ilustran la tesis ampliada.
K. En el .ltimo p$rrafo se cierra el escrito con las mismas palabras con las que fue iniciado.
Estamos listos para establecer los requisitos b$sicos de una buena argumentación basada en
e&emplos*
Cinco r"9!isi%os /ara ar!*"n%ar con "."*/'os
Primero* 0ener un /!n%o d" 4is%a para defender o para ilustrar con los e&emplos. En la lectura ista
arriba lo tenemos* 8+l silo veinte es un silo de cambios9 es la tesis.
Segundo* Aportar 4arios "."*/'os que la sustenten o la "agan cre(ble. En este caso est$n* el
automóil, la 0P, el aión y el computador y las nueas profesiones asociadas a ellos.
0ercero* Presentar "."*/'os 4ariados. En esta ocasión igualmente se cumple el requisito. 'nos
se refieren a aparatos caseros, otros a medios de transporte; unos son peque3os, otros
supremamente grandes; es decir, los e&emplos son ariados.
1uarto* %ar "."*/'os i'!s%ra%i4os de la tesis anunciada al comienzo y no de otra tesis distinta. En
el caso de las nueas profesiones y ocupaciones los e&emplos apoyan la tesis anunciada en el
primer p$rrafo de la lectura.
1on estos cuatro requisitos la e#posición se tiene en pie con el apoyo de los e&emplos. 1omo no se
trata de un escrito polémico, de un art(culo profundo acerca de la )odernidad, no se le e#ige
cumplir con el quinto requisito*
<uinto* 7uscar con%ra"."*/'os que limiten la tesis defendida. Qequisito necesario cuando ella es
m$s ambiciosa o m$s polémica, como la que propone )ar# en la primera l(nea de su $anifiesto
Comunista* 8+a "istoria de las sociedades "umanas es la "istoria de la luc"a de clases.9 0esis que
einte a3os después matiza y modera con un pie de p$gina, en el que aclara que todas las
sociedades, menos una, "an estado marcadas por la luc"a de clases, se refiere a la sociedad
comunista primitiva en la que los 3ombres no e0plotaban a los 3ombres. Esta .ltima aseeración
es un contrae&emplo de la tesis inicial y la delimita.
Sasta aqu( lo relacionado con los requisitos b$sicos para presentar un escrito apoyado en
e&emplos. / para sostener una inducción o generalización inductia basada en casos.
Escri@ir con c'aridad
A"ora bien, si estamos pensando en escribir un ensayo, una rese3a, un resumen, o un art(culo, el
te#to de Qobert +ado, nos da una mano y tiene muc"o que ense3arnos toda(a.
El art(culo comienza con la misma frase con la que termina* 8+l silo veinte es un silo de cambio.9
-, al final, la misma oración con un peque3o giro. 8+l silo veinte es claramente un silo de
cambio.9 1omo se e, el final es un cierre, no una conclusión. A no ser que pensemos que
8claramente9 es una conclusión y no simplemente, un giro idiom$tico.
Esta estrategia de comenzar y terminar con la misma frase, 2frase cuya e#tensión ser$ proporcional
a la e#tensión del art(culo, o del ensayo o de la monograf(a4 es muy saludable para el escritor y
para el lector* Al primero, le ayuda a ordenar las ideas, a &erarquizarlas y a no perder de ista para
dónde a. - al lector le ayuda a entender al escritor. Saber para dónde se dirige y si a orientado o
no. 0enga en cuenta que en esas primeras l(neas se adquiere un compromiso con el lector. - no
atender al compromiso acarrea malos entendidos. Suele suceder que muc"as personas, tanto en
la ida como en la pol(tica, "acen promesas que no cumplen. Para que esto no suceda y armonizar
sea m$s f$cil, es coneniente, en ocasiones, redactar la introducción en .ltimo término. En fin,
comenzar un escrito y cerrarlo con la misma frase o con una parecida, da una sensación de unidad
muy saludable a los escritores noeles.
Puela a la lectura del te#to de Qobert +ado y note lo corto de las frases. )uc"as de ellas, incluida
la frase principal, 28El siglo TT es un siglo de cambios.94 ocupan apenas medio renglón. +as frases
cortas obligan al escritor a ser claro y preciso, con lo cual no enreda al lector. - si le a mal en una
frase, en la siguiente puede enderezar el rumbo. +as frases cortas tienen esa enta&a
6inalmente, los p$rrafos. Puela sobre los p$rrafos. Son modelos de concisión y breedad. En
cada uno, una idea; y punto aparte. Para no enredarnos, para no saturar al lector... para de&arlo
respirar, mentalmente "ablando.
Argumentar con e/emplos y escribir con claridad pueden ir de la mano.
E."rcicio
E#amine si el siguiente art(culo cumple con las reglas de la argumentación basada en e&emplos*
0rascribimos un art(culo de prensa aparecido el Periódico 0"e 5eZ -orY 0imes en octubre de ;HHK*
(Ti"n" @ar@a5 No s" /os%!'" /ara /r"sid"n%" d" 'os EE3UU3
Por* Jai*" Ma'ano>s?i
+a elección presidencial estadounidense est$ cada ez m$s cerca y ninguno de los dos
candidatos tiene gran enta&a. Pero una cosa es clara* a menos que tome una asombrosa decisión
sobre su apariencia personal, el "ombre que ocupe la /ficina /al en los pró#imos cuatro a3os no
tendr$ ni barba ni bigote.
Ese resultado seguro significa que E' estar$ a una sola elección de distancia de cumplir un siglo
entero de Presidentes sin barba ni bigote. %esde :?:I, cuando el bigotudo =illiam SoZard 0aft
fue reemplazado por el bien afeitado =oodroZ =ilson, no "a "abido un Presidente con cabello
facial.
,- qué?, pregunta la gente. 5o tener cabello facial es la norma en E'. Es erdad que alrededor
del :H por ciento de los "ombres estadounidenses tiene barba o bigote; en términos estad(sticos,
por lo tanto, probablemente deber(an "aber tenido uno o dos nominados de los partidos pol(ticos
m$s y quiz$ "asta un Presidente que luciera algo de pelo en el rostro.
Pero "ay una segunda tendencia, que "ace a la primera m$s reeladora. En este casi siglo de
liderazgo presidencial imberbe, ,quién "a dirigido a los enemigos de E'? 1onsidere algunos
e&emplos*
Panc"o Pilla. 'n "ombre bigotón.
Sitler. 7igotito tonto.
El Emperador Siro"ito. 7igote.
Stalin. 7igote grande.
6idel 1astro. 7arba grande y tupida.
So 1"i )in". 7arba rala estilo 6um )anc"..
Ayatolla" U"omeini. 7arba grande y larga.
/sama bin +aden. 7arba larga.
Saddam Sussein. 7igote poblado.
S(, casi todos contra quienes E' "a entrado en guerra "an tenido cabello facial. Entonces, durante
:HH a3os, cuando los estadounidenses cre(an que combat(an el militarismo, el despotismo, el
fascismo, el comunismo y el islamismo militante, lo que realmente "an combatido es el bigotismo y
el barbismo.
,Podr(a esto cambiar alg.n d(a? 8El Senador Bon 1orzine y su barba nos demostraron en 5uea
Bersey que si gastas suficiente dinero, todo es posible9, e#presó +aZrence /[%onnell Br.,
comentarista pol(tico, acerca del e#banquero de inersión que gastó JH millones de dólares de su
dinero en su campa3a. 8%esde la Segunda Cuerra )undial, el etilo pol(tico estadounidense, al
igual que la cultura popular, "an conquistado al mundo. 5o me cabe duda que si el Senador
1orzine alg.n d(a logra ser electo Presidente, en espacio de tres o cuatro cumbres del CDG
er(amos unas barbas m$s en la foto del grupo con él9.