146 FILOSOFÍA ANTIGUA

A esta eternidad del mundo va unida la eternidad de todos los aspectos
fundamentales y de todas las formas sustanciales del mundo. Por eso son eternas
las especies animales y también la especie humana que, según Aristóteles, puede
experimentar vicisitudes alternas en su historia sobre la tierra, pero es
imperecedera como ingenerada que es.
La perfección del mundo, que es el presupuesto de toda la física aristotélica,
implica la estructura finalista del propio mundo, es decir, implica que en el
mundo cada cosa tenga un fin. La consideración del fin es esencial a toda la física
aristotélica.
Ya se ha visto que, para Aristóteles, el movimiento de un cuerpo no se explica
sino admitiendo que el mismo tiende naturalmente a alcanzar su lugar natural:
la tierra tiende hacia el centro y cada uno de los demás elementos a su propia
esfera. El lugar natural de un elemento está determinado por el orden perfecto
de las partes del universo. Alcanzar este lugar y, por lo tanto, mantener y
garantizar la perfección del todo, es el fin de todo movimiento físico. En la ley
fundamental que explica los movimientos de la naturaleza, está presente ya la
consideración del fin. Pero el fin es todavía más evidente en el mundo
biológico, esto es, en los organismos animales: así se explica la preferencia de
Aristóteles por las investigaciones biológicas, a las que dedicó gran parte de su
actividad. "La divinidad y la naturaleza —dice Aristóteles (De caelo, I, 4, 271 a)— no
hacen nada inútil". El acaso (6:="(6="$), hablando con propiedad, no existe.
Decimos que se verifican por casualidad los efectos accidentales de ciertos
acontecimientos que intervienen en el orden de las cosas. Una piedra que hiere a
alguien, lo hiere por casualidad porque no ha caído con el fin de herirlo; sin
embargo, la caída de la misma forma parte del orden de las cosas. La fortuna (?@#1)
es una especie de casualidad que se verifica en el orden de las acciones humanas:
como, por ejemplo, el que va a! mercado por cualquier motivo y allí encuentra
a un deudor que le paga la suma debida. La acción de este hombre afortunado
iba encaminada a un fin, pero no a aquel fin: por eso se habla de fortuna (Fis., II,
5).
80. EL ALMA
Una parte de la física es la que estudia el alma. El alma pertenece a la física en
cuanto es forma incorporada a la materia; las formas de esta clase son estudiadas
precisamente por la física , mientras las matemáticas estudian las formas abstractas
o separadas de la materia. El alma es una sustancia que informa y vivifica a un
determinado cuerpo. Es definida como "el acto (enteleceia) primero de un cuerpo
que tiene la vida en potencia". El alma es al cuerpo lo que el acto de la visión al
órgano visual; es la realización final de la capacidad propia de un cuerpo orgánico.
Así como cada instrumento tiene una función propia, que es el acto o actividad del
instrumento (verbigracia, la función del hacha es cortar), así el cuerpo como
instrumento tiene la vida y el pensamiento como función; y el acto de esta función es
el alma. Aristóteles distingue tres funciones fundamentales del alma: a) la función
vegetativa, es decir la potencia nutritiva y reproductiva, propia de todos los seres
vivientes, empezando por las plantas;

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