You are on page 1of 5

JURISPRUDENCIA CIVIL - EL DERECHO EN SU INTERPRETACIÓN JUDICIAL

Diciembre de 2008 125
Ineficacia de los actos jurídicos celebrados
mediante representación directa sin poder
Código Civil
“Artículo 161º.-
El acto jurídico celebrado por el representante excediendo los límites de las facultades que se le hubiere
conferido, o violándolas, es ineficaz con relación al representado, sin perjuicio de las responsabilidades
que resulten frente a éste y a terceros.
También es ineficaz ante el supuesto representado el acto jurídico celebrado por persona que no tiene la
representación que se atribuye.”
JURISPRUDENCIA
“En este caso, la propia ley atribuye la ineficacia relativa a dicho acto jurídico [celebrado por un represen-
tante en exceso de las facultades que se le hubiere conferido] porque establece que éste será inoponible
sólo al representado, de lo que se desprende que para las otras partes mantiene su plena eficacia; en tal
virtud, la figura del falsus procurador no puede dar lugar a la nulidad del acto jurídico, porque sino sería
declarar invalido e inexistente un acto jurídico que de acuerdo a la propia ley mantiene todos sus efectos
entre el representante y el otro contratante.”
Casación Nº 1208-2007-Lima, publicada el 3 de diciembre de 2008 en el Diario Oficial El Peruano.
Julissa Luz Reyes Samanamú
(*)
COMENTARIO
U
n acto jurídico puede ser realizado por el propio sujeto interesado o por medio de
otra persona. Este último caso es el que nos ocupa en el presente análisis, pues es el
que da lugar a la fgura jurídica de la representación.
EL DERECHO EN SU
INTERPRETACIÓN JUDICIAL
––––––––––
(*) Abogada por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Asesora Jurídica de LSA Group y Consultora Especialista en
Materia Civil y Administrativa.
JURISPRUDENCIA CIVIL
JURISPRUDENCIA CIVIL - EL DERECHO EN SU INTERPRETACIÓN JUDICIAL Ineficacia de los actos jurídicos celebrados mediante representación directa sin poder
126 Diciembre de 2008
JURISPRUDENCIA CIVIL - EL DERECHO EN SU INTERPRETACIÓN JUDICIAL
La representación es una fgura que facili-
ta la concertación de actos jurídicos toda vez
que permite celebrarlos entre personas que
por cualquier situación de hecho o de dere-
cho están impedidas de celebrarlos por sí mis-
mas y directamente.
(1)
En la representación, el
representante celebra actos jurídicos en cau-
tela de los intereses del representado.
GARCÍA AMIGO expresa que “la fun-
ción económico-social que cumple la repre-
sentación es de una importancia vital en el
tráfco jurídico moderno. Y fue por esta mis-
ma función y por su utilidad práctica que la
representación terminó por imponerse.”
(2)

En ese orden de ideas, queremos señalar
que la representación en sentido lato es el sim-
ple actuar de una persona por otra. En sentido
estricto, representación implica la actuación
del representante a nombre y en interés del
representado para la creación, regulación, mo-
difcación o extinción de una o más relaciones
jurídicas, con la manifestación de voluntad del
primero y con los efectos dirigidos a la esfera
jurídica del segundo.
(3)
El Código Civil no se
inclina por ninguna de estas defniciones, sólo
se limita a señalar que el “acto jurídico puede
ser realizado mediante representante, salvo dis-
posición contraria de la ley” (artículo 145º).
La representación
(4)
, conforme al artículo
145º del Código Civil, puede tener origen en
la ley o en la autonomía de la voluntad (vo-
luntaria).
Al respecto, VIDAL RAMÍREZ seña-
la que la representación legal obedece a la
función tuitiva del ordenamiento jurídico
respecto de los derechos subjetivos de las
personas naturales que carecen de capacidad
de ejercicio o que se encuentran en una situa-
ción de hecho, como es el caso de los desapa-
recidos, o de derecho, como es el caso de los
ausentes, que requieren del cuidado de sus
intereses. Asimismo, la representación legal
se da en casos especiales, como es el de la re-
presentación de la sociedad conyugal, cuando
no media poder de representación otorgado
por un cónyuge a otro.
(5)
La representación voluntaria es la que tie-
ne como fuente un acto jurídico y puede ser
directa o indirecta. Es directa cuando el re-
presentante actúa tanto en nombre como en
interés del representado. Es indirecta, cuando
el representante actúa en nombre propio pero
en interés del representado. A la primera cla-
se de representación se le denomina también
representación de persona, mientras que a la
segunda representación de intereses.
A su vez, la representación directa puede
ser con poder
(6)
y sin poder. La representación
con poder es considerada como la propiamente
dicha, siendo su requisito esencial la contempla-
––––––––––
(1) VIDAL RAMÍREZ, Fernando. El Acto Jurídico. 5º ed. Lima: Gaceta Jurídica S.A., 2000. Pág. 172.
(2) Ibídem.
(3) Ibid. Págs. 177-178.
(4) CÓDIGO CIVIL
“Artículo 157.- El representante debe desempeñar personalmente el encargo, a no ser que se le haya facultado expre-
samente la sustitución.”
(5) VIDAL RAMÍREZ, Fernando. Op. Cit. Pág. 181.
(6) CÓDIGO CIVIL
“Artículo 149.- El poder puede ser revocado en cualquier momento.”
“Artículo 151.- La designación de nuevo representante para el mismo acto o la ejecución de éste por parte del represen-
tado, importa la revocación del poder anterior. Esta produce efecto desde que se le comunica al primer representante.”
“Artículo 153.- El Poder es irrevocable siempre que se estipule para un acto especial o por tiempo limitado o cuando
es otorgado en interés común del representado y del representante o de un tercero.
181
182
183
184
185
186
JURISPRUDENCIA CIVIL - EL DERECHO EN SU INTERPRETACIÓN JUDICIAL JURISPRUDENCIA CIVIL - EL DERECHO EN SU INTERPRETACIÓN JUDICIAL
Diciembre de 2008 127
tio domini, es decir, que el representante actúe
en nombre del representado (y, pos supuesto,
también en interés de éste). El Código Civil re-
coge esta fgura en su artículo 164º, al establecer
que el “representante está obligado a expresar en
todos los actos que celebre que procede a nom-
bre de su representado y, si fuere requerido, a
acreditar sus facultades.”
Así pues, no resulta sufciente que el repre-
sentante se anuncie como tal sino que es necesa-
rio que lo demuestre las veces que se le exija. Por
eso, argumenta VIDAL RAMÍREZ, el artículo
164º “le reconoce al tercero contratante el dere-
cho de requerir al representante a que le demues-
tre que lo es y que está premunido de facultades
sufcientes para celebrar el acto representativo y,
al representante, le impone la obligación de acre-
ditar el poder con el que actúa y pretende enta-
blar la relación con el tercero contratante.”
(7)

El artículo 160º del Código Civil reconoce
la plena efcacia y valor de la actuación mediante
representación directa con poder, toda vez que
establece que el “acto jurídico celebrado por el
representante, dentro de los límites de las facul-
tades que se le haya conferido, produce efecto
directamente respecto del representado.”
Por otro lado, la representación directa sin
poder es aquella donde el representante actúa
sin haber sido autorizado por el representado o
habiéndose excedido de los poderes recibidos
de éste. BETTI señala que la representación sin
poder se produce cuando el representante no
respeta los límites de los poderes otorgados, o se
encuentra en conficto de intereses con el repre-
sentado, o la actuación se dio cuando la repre-
sentación había fnalizado (límite temporal), o
se comporta como representante sin haber sido
nunca tal.
(8)

Estos supuestos, materia del presenta análi-
sis, se encuentran regulados en el artículo 161º
del Código Civil, el cual señala que:
“El acto jurídico celebrado por el represen-
tante excediendo los límites de las facultades que
se le hubiere conferido, o violándolas, es inefcaz
con relación al representado, sin perjuicio de las
responsabilidades que resulten frente a éste y a
terceros.
También es inefcaz ante el supuesto repre-
sentado el acto jurídico celebrado por persona
que no tiene la representación que se atribuye.”
(énfasis nuestro)
Como podemos apreciar, dicho artículo con-
templa tres casos: i. El exceso de los límites de la
facultad de representación; ii. La violación de
dichas facultades; iii. La atribución de una repre-
sentación que no se tiene (falsus procurador).
El supuesto de exceso de facultades se configu-
ra cuando el representante sobrepasa los límites en
sentido cuantitativo; por ejemplo, cuando tenien-
do facultad para celebrar la venta de un bien hasta
determinado día, el representante ejercita dicha fa-
cultad después de la fecha límite.
El supuesto de violación de facultades -señala
VIDAL RAMÍREZ “está referida a la facultad
en sí [sentido cualitativo], al contenido del po-
der, como si, (...) el representante entregara la po-
sesión no en arrendamiento sino en comodato,
o si estando facultado a vender, realiza la venta
por un precio menor al de los márgenes indica-
dos por el representado.”
––––––––––
El plazo del poder irrevocable no puede ser mayor de un año.”
“Artículo 155.- El poder general sólo comprende los actos de administración.
El poder especial comprende los actos para los cuales ha sido conferido.”
(7) VIDAL RAMÍREZ, Fernando. Op. Cit. Pág. 217.
(8) BETTI, Emilio. Teoría General del Negocio Jurídico. Madrid: Revista de Derecho Privado, 1943. Págs. 449-450.
187
188
189
190
JURISPRUDENCIA CIVIL - EL DERECHO EN SU INTERPRETACIÓN JUDICIAL Ineficacia de los actos jurídicos celebrados mediante representación directa sin poder
128 Diciembre de 2008
JURISPRUDENCIA CIVIL - EL DERECHO EN SU INTERPRETACIÓN JUDICIAL
Finalmente, el supuesto de atribución in-
debida se da cuando una persona se atribuye
una representación que no tiene, ya sea porque
nunca la tuvo, o se extinguió o fue revocada. Así
pues, a diferencia de los casos anteriores en éste
la persona que actúa en representación de otra
no tiene poder ni facultad para ello, es decir, es
un falsus procurador.
Conforme al artículo 161º del Código Civil,
estos tres supuestos comentados son inefcaces
sólo ante el representado (dos primeros casos) o
supuesto representado (último caso), de ahí que
el representante o supuesto representante, res-
pectivamente, queda obligado frente al tercero
con quien celebró el acto. Por ello no cabe alegar
la nulidad de los actos celebrados con represen-
tación directa sin poder.
Esta precisión resulta fundamental pues de
lo contrario se podría solicitar incorrectamente
que los supuestos del referido artículo 161º sean
declarados nulos por la falta de manifestación
de voluntad del agente –representado o supues-
to representado-, causal recogida en el inciso 1)
del artículo 219º
(9)
del Código Civil.
Una muestra de este error conceptual tuvo
lugar en la sentencia de la Tercera Sala Civil de
la Corte Superior de Justicia de Lima, que fue
materia del recuso de Casación Nº 1208-2007
LIMA resuelto por la Sala Civil Transitoria de la
Corte Suprema de Justicia de la República.
Así pues, en la referida sentencia materia de
casación, la Tercera Sala Civil de la Corte Supe-
rior consideró que al acto jurídico celebrado por
el representante en violación de sus facultades
(pues fue en su provecho propio) adolecía de
nulidad, por no existir la manifestación de vo-
luntad del representado (artículo 219º, inciso 1,
del Código Civil). Huelga decir, que la conse-
cuencia de esta declaración de nulidad acarrea-
ba la invalidez e inefcacia total de dicho acto;
lo cual claramente era contrario a la inefcacia
relativa establecida expresamente en el artículo
161º del Código Civil.
Al respecto, es menester traer a colación lo
señalado por BATTISTA FERRI, quien dis-
tingue claramente los conceptos de nulidad e
inefcacia:
“(...) aunque es verdad que el negocio nulo no
produce efectos, la inefcacia y la nulidad pa-
recen ser conceptos totalmente autónomos y
no coincidentes. La inefcacia constituye, por
decirlo así, una consecuencia; la nulidad es, a
lo sumo, una causa. Las razones de la inefcacia
son múltiples; una de ellas es, ciertamente, la
nulidad, pero no es la única. Por otro lado, la
inefcacia de un negocio no deriva siempre, ni
necesariamente, de aquellas carencias estruc-
turales o patologías funcionales a las que se ha
hecho referencia. Existen negocios (como la
compraventa sometida a condición suspen-
siva) cuya estructura está completa, y que
están libres de patologías funcionales, pero
que de todos modos son inefcaces; en otras
palabras (y momentáneamente, en mayor o
menor medida), son negocios inidóneos para
producir aquellas modifcaciones, a las cuales
están destinados, en las situaciones subjetivas
existentes.”
(10) (11)
––––––––––
(9) CÓDIGO CIVIL
“Artículo 219.- El acto jurídico es nulo:
1.- Cuando falta la manifestación de voluntad del agente. (...)”
(10) Cita en: Considerando tercero de la Casación Nº 1208-2007-Lima, publicada el 3 de diciembre de 2008 en el Diario Oficial El
Peruano.
(11) Respecto a los tipos de ineficacia, la referida Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema sostiene que:
“La doctrina divide la ineficacia del acto jurídico en: a) Aquella motivada por la invalidez del acto jurídico (ineficacia estructural)
donde el acto jurídico no produce efectos porque al momento de su concertación falta un elemento de su estructura o existe algún
191
192
JURISPRUDENCIA CIVIL - EL DERECHO EN SU INTERPRETACIÓN JUDICIAL JURISPRUDENCIA CIVIL - EL DERECHO EN SU INTERPRETACIÓN JUDICIAL
Diciembre de 2008 129
Por otra parte, la inefcacia puede ser dividida
también en absoluta o relativa. Al respecto, TO-
RRES VÁSQUEZ señala que es absoluta por-
que “`carece de efectos para toda persona por eso se
dice que es una inefcacia erga omnes. Por ejemplo,
cuando el acto es nulo, la acción para la declaración
de nulidad puede ser hecha valer por quienquiera
que tenga interés, contra cualquiera´. Es relativa
cuando `el acto no produce efectos en cuanto a de-
terminadas personas, pero sí con relación a otras.
Los actos con inefcacia relativa se denominan ino-
ponibles. Ejemplos, el matrimonio putativo, es ino-
ponible al cónyuge (...) el acto celebrado por el repre-
sentante excediendo los límites de las facultades que
se le ha conferido es inefcaz con relación al represen-
tado, pero el representante queda obligado fente al
tercero con quien celebró el acto (art. 161)´”
.(12)
Teniendo claro los conceptos de nulidad e in-
efcacia y lo dispuesto expresamente en el artículo
161º del Código Civil, la referida Sala Civil Tran-
sitoria de la Corte Suprema, declarando fundado
el recurso de casación, llegó a la conclusión de que
la Tercera Sala Civil de la Sala Superior incurrió
en “error in iudicando al haber aplicado indebida-
mente el inciso primero del numeral doscientos
diecinueve del Código Civil, referido a la causal
de nulidad del acto jurídico por falta de manifes-
tación de voluntad, cuando de los hechos acre-
ditados en la relación fáctica se presenta la fgura
del falsus procurador”
(13)
, la cual es una “causal de
inefcacia del acto jurídico prevista por el artículo
ciento sesenta y uno del Código Civil”
(14) (15)
.
En conclusión, el acto jurídico celebrado
mediante representación directa sin poder, no
adolece de nulidad sino sólo de inefcacia rela-
tiva. Por ello, este acto será inefcaz respecto al
representado (o supuesto representado), pero
conservará sus efectos entre el representante (o
supuesto representante) y el tercero que con-
trataron. Asimismo, se debe tener presente que
el representado (supuesto) tiene la potestad de
ratifcar
(16)
dicho acto jurídico, librándolo así de
la inefcacia relativa (lo cual no sería posible si el
acto adoleciera de nulidad).
––––––––––
vicio, por ejemplo, la nulidad y la anulabilidad del acto jurídico; y, b) Aquella proveniente de causas extrañas a la estructura del acto
jurídico (ineficacia funcional) donde el acto no obstante ser válido no produce todo o alguno de sus efectos por una causal extraña
a su estructura como puede ser por una condición o el plazo, la resolución, la rescisión, el mutuo disenso, la reversión, etcétera.”
(Considerando cuarto de la Casación Nº 1208-2007-Lima, publicada el 3 de diciembre de 2008 en el Diario Oficial El Peruano)
(12) Cita en: Considerando cuarto de la Casación Nº 1208-2007-Lima, publicada el 3 de diciembre de 2008 en el Diario Oficial El
Peruano.
(13) Considerando noveno de la Casación Nº 1208-2007-Lima, publicada el 3 de diciembre de 2008 en el Diario Oficial El Pe-
ruano.
(14) Considerando octavo de la Casación Nº 1208-2007-Lima, publicada el 3 de diciembre de 2008 en el Diario Oficial El Peruano.
(15) En el mismo sentido, dicha Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema sostuvo que:
“(...) habiéndose determinado que a la presente controversia no es aplicable la causal de nulidad prevista por el inciso primero del
artículo doscientos diecinueve del Código Civil por cuanto estamos ante un caso de exceso en las facultades de representación
por parte del apoderado de la demandante (...) [por ello] resulta de aplicación lo dispuesto por el artículo ciento sesenta y uno del
mismo cuerpo legal, esto es, la figura del falsus procurador, la que debe ser entendida como un caso de ineficacia del acto jurídico
(...)” (énfasis nuestro) (Considerando décimo primero de la Casación Nº 1208-2007-Lima, publicada el 3 de diciembre de 2008
en el Diario Oficial El Peruano)
Al respecto, es menester señalar que en esta casación la Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema confunde los tres casos de rep-
resentación directa sin poder que contempla el artículo 161º del Código Civil; por ello, denomina incorrectamente como figura de
“falsus procurador” a un caso de “violación de las facultad de representación” (a la cual llama también en forma errónea “exceso
en las facultades de representación”).
(16) CÓDIGO CIVIL
“Artículo 162.- En los casos previstos por el artículo 161, el acto jurídico puede ser ratificado por el representado observando la
forma prescrita para su celebración.
La ratificación tiene efecto retroactivo, pero queda a salvo el derecho de tercero.
El tercero y el que hubiese celebrado el acto jurídico como representante podrán resolver el acto jurídico antes de la
ratificación, sin perjuicio de la indemnización que corresponda.
La facultad de ratificar se trasmite a los herederos.”
193