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La manipulación ideológica de los medios y los

movimientos sociales

La manipulación más difícil de detectar y, sin duda, la más dañina, es la manipulación
ideológica.
Es la que puede hacer que millones de personas defiendan políticas que arruinan sus vidas,
puede hacer que millones de personas comprometidas en movimientos sociales jamás se
interesen por las ideologías emancipadoras o, como decía Malcolm X, se ame al opresor y se
odie al oprimido.
- Comenzaré por la manipulación más clásica, la de toda la vida, la que afecta, sobre todo, a las
personas que aún votan a los partidos del régimen, pero también a muchos otros que no votan
o que pasan de todo:
Se trata de hacer creer a la gente que esto es una crisis, entendida como si fuera
un fenómeno meteorológico inevitable y, por tanto, alejar a la gente de un análisis
lógico de la información que demuestre que no se trata de una crisis sino de una
estafa a nivel planetario y de un genocidio al más puro estilo eugenista. Fue el
sistema financiero quien presionó a la clase política (en su chequera) para que desregularizase
el sistema, a sabiendas de que tales acciones, antes prohibidas, desestabilizarían el mercado
derivando en consecuencias catastróficas. En Europa tenemos que el Banco Central
Europeo (BCE), nutrido del dinero público de los Estados miembros, financia a
los bancos privados a tasas de interés inferiores al 1%, mientras que los Estados
deben vender su deuda a tasas mucho mayores. Un auténtico saqueo en
connivencia con los partidos del régimen, colocados en el poder, principalmente por la
propia promoción de los grandes bancos y corporaciones. El propio BCE, un lobby
financiero privado, promueve políticas y las vende como si fueran las soluciones a
los problemas, cuando en verdad son la causa misma de los problemas.
Recordemos la máxima de Goebbels, jefe de la propaganda nazi, una mentira que se repite
el número necesario de veces se asimila como verdad.
El pueblo español, poco acostumbrado a cuestionar o a pensar por sí mismo de forma racional,
recibe cada día este machaqueo constante y asimila que se trata de una crisis transitoria. Los
políticos que están gestionando la crisis, no son vistos como lo que son, ladrones
al servicio del capitalismo, sino como incompetentes, “no son capaces de solucionar
los problemas”. El dato de que Luis de Guindos fue director de la sección española
de Lehman Brothers, o de que los primeros ministros italianos y griegos y el
actual presidente del BCE provienen de Goldman Sachs, (principales bancos
culpables de la megaestafa) no parece hacer sospechar nada al español medio.
Rubalcaba finge oposición en cuanto a los recortes, y ningún medio de comunicación explica lo
absurdo de su postura, puesto que el PPSOE firmaron en comandita una reforma
antidemocrática de la constitución que obligaba con prioridad absoluta al pago de la deuda
antes que a cualquier otro gasto social, de I+D, o de cualquier tipo. Deuda pública que,
mediante el saqueo, la permisividad de la especulación, y las políticas de recortes y
privatizaciones de patrimonio público, no cesará de aumentar.
Como las políticas aplicadas nunca solucionan lo que dicen solucionar, son
necesarios chivos expiatorios: culpar de todo a las autonomías, a los sindicatos, a los
autónomos, a los funcionarios, al modelo de Estado social, (según ellos insostenible), al grupo
de la supuesta oposición, a la inmigración, a la falta de flexibilidad en el mercado laboral
(entiéndase esta flexibilidad como la falta de la suficiente precariedad en el mercado laboral), a
la falta de eficiencia, decir que los españoles somos unos vagos, decir que cada cual tiene lo que
se merece, etc.
Como llega un punto en que la degradación social que han producido sus
políticas, repito, al servicio del saqueo capitalista, es insostenible, puede llegar el
momento de que el capitalismo considere necesario sacrificar, de cara a la
opinión pública, a sus lacayos, los políticos del régimen, (rara vez algún culpable
pagará de verdad). El capitalismo puede producir un cambio de régimen, una nueva
transición, que será por supuesto un nuevo engaño.
Este parece ser el momento que vivimos actualmente España, y que ya traté de explicar en el
artículo Qué Se Esconde Tras El Ataque Mediático Al PP. [1]
Aplicando la famosa frase de El Gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa“Que todo
cambie para que todo siga igual”. El capitalismo, mediante sus medios de comunicación y
demás lacayos, puede centrar la opinión pública en reformas que serán vendidas como
auténticas panaceas, por ejemplo, la reforma de la ley electoral, reforma de la ley de partidos,
etc. Nada que suponga un ataque a los poderes fácticos económicos que les reste ni un ápice de
su poder o ganancias, todo lo contrario.
Llegados a este punto es importante resaltar la estrategia de propaganda que
consiste en desideologizar a la población, hacer creer a la gente que toda
ideología es mala, que toda política es mala, cuando precisamente, es el
capitalismo el que nos está arrebatando la política y las ideologías, entendida la
política como la manera en que un pueblo organiza su economía, ya sea para un
beneficio privado, o para el beneficio común, (esta última política sería el
verdadero socialismo).
Se está confundiendo, por tanto, al político corrupto con La Política, no se distingue tampoco al
político corrupto del que no lo es, (no todos están corruptos), y no se distingue al corruptor (el
sistema capitalista o la casta del régimen en España, que están en permanente incesto), del
corrompido (propiamente el político). Desgraciadamente, los nuevos movimientos sociales,
que analizaré más adelante, están contribuyendo a esta distorsión del funcionamiento del
sistema.
Sigan el rastro de la pasta si quieren entender el sistema.
Uno de los grandes logros de la propaganda neoliberal ha sido el presentar la economía como
una cuestión meramente técnica. Se nos repite que ya se han superado las ideologías. La
despolitización de la economía trae consigo el pensamiento mágico de creer que
la economía se resuelve por la acción de un tecnócrata, (como si fuese un técnico
de ordenadores que viene a arreglarnos el portátil), y que en realidad no es otra
cosa que un dictador, con ideología, impuesto por las élites económicas para
llevar a cabo un auténtico saqueo del país mediante políticas neoliberales que
benefician a una élite minoritaria de grandes bancos y corporaciones, y que en
última instancia puede estar respondiendo a políticas eugenistas de reducción
drástica de la población mundial.
- Existe otro tipo de manipulación, que aunque está solapada con la anterior, es más mutable y
se adapta al servicio de los nuevos tiempos:
Las élites económicas, para protegerse aún más de su culpabilidad, han generado
un lenguaje mediático que distorsiona y oculta muy eficazmente la realidad: La
palabra capitalismo (con una importante carga ideológica tenebrosa), ya no se
utiliza. En su lugar todos los medios de comunicación (TV, Internet, radio,
prensa,..) repiten machaconamente la palabra “los mercados”, de nuevo
buscando ese toque impersonal, de fenómeno meteorológico. Nadie quiere
importunar a los mercados, la economía es muy importante, ¿verdad?.
Pero, ¿y si mostrásemos a los mercados con sus nombres, apellidos e intereses privados?, ¿y si
mostrásemos al pueblo los crímenes contra la humanidad que cometen estos mal llamados
mercados, que no son otra cosa que los grandes capitales especulativos, grandes corporaciones
y bancos?. Es decir, el viejo capitalismo salvaje de toda la vida, el capitalismo de las guerras
mundiales, la explotación infantil, la financiación a los grupos fascistas, la tortura, el genocidio
de unos 40 millones de personas al año (solo de hambre)… El viejo capitalismo que está
poniendo en peligro la propia supervivencia de nuestra especie en el planeta Tierra.
Otros cambios en el vocabulario fueron, por ejemplo, transmutar el nombre del Ministerio de la
Guerra, por el de Ministerio de Defensa. Los centros de inteligencia, espionaje y propaganda,
ahora son centros de información. La CIA opera mediante ONGs como Freedom House, la
USAID, CANVAS, etc. Denunciadas muchas veces por los gobiernos socialistas de
latinoamérica por conspirar contra sus legítimas democracias y manipular movimientos
sociales a tal fin.
Por poner otro ejemplo, el vocabulario que se utiliza en las reformas laborales es
verdaderamente tronchante, flexibilización en lugar de precariedad.
- Pero, ¿qué ocurre con los actuales movimientos sociales?, ¿están consiguiendo contrarrestar
la propaganda ideológica?.
En mi opinión no están ganando la guerra ideológica, más bien están perdiéndola.
Atendamos a la siguiente cita:
“Hay lucha de clases, de acuerdo, pero es mi clase, la de los ricos, la que está
haciendo la guerra, y estamos ganando”
La cita es de Warren Buffet, uno de los hombres más ricos del mundo, y por supuesto
también muy dedicado a las ONGs y la filantropía en general.
Las élites tienen bien claro quien es su enemigo, que no es otro que la clase
trabajadora, o incluso el ser humano racional y emocional.
Para saber qué es lo que hay que hacer como clase trabajadora, no hay más que
ver lo que más teme el enemigo: “la conciencia de clase”.
El estudio de los grandes libros de los pensadores de izquierdas permiten al obrero una
comprensión lúcida del sistema capitalista, al tiempo que estimulan su pensamiento crítico. Un
obrero bien formado es un obrero que olerá un discurso pseudoprogresista a la legua y que
sabrá que la mejor forma de hacer frente al capitalismo es la organización obrera, en torno a
sindicatos, y con una representación democrática y participativa mediante una organización.
Una lucha por fuera y dentro del sistema.
Lamentablemente los movimientos sociales están incidiendo en un discurso
ciudadanista, este discurso esconde una trampa y una importante distorsión de la
realidad. Todos somos ciudadanos sí, pero mis intereses como trabajador son
contrarios a los intereses de Emilio Botín como banquero.
La creación de la clase media sirvió para romper el antagonismo de clases, la consciencia de clases.
El trabajador de clase media ilusamente se creyó que era un capitalista.
Ahora que era el momento de recuperar esa conciencia de clase, los ingenieros que crearon el 15M
vendieron al pueblo un discurso “ciudadanista”, donde supuestamente un capitalista es lo mismo
que un trabajador, puesto que ambos son ciudadanos.
Los movimientos sociales están despolitizando, desideologizando a la población, alejando
definitivamente a la clase trabajadora de una lucha de izquierdas verdaderamente
emancipadora. El Nuevo Socialismo de Venezuela, Ecuador o Bolivia, está mal visto. El
socialismo auténtico está mal visto.
Se está incidiendo en el mismo ataque a la política de los mass media capitalistas,
pero sin atender a la realidad de la corrupción capitalista que financia esa
corrupción política, intrínseca al sistema. Por lo tanto se distorsiona la realidad.
Se piden reformas muy tibias, (más tibias aún que el programa, cada vez más
socialdemócrata y keynesiano de IU). Por ejemplo se pide la Tasa Tobin a las
transacciones financieras. Sería una buena recaudación sí, pero al mismo tiempo
legitima las operaciones especulativas. ¿No sería mejor prohibir esas operaciones
especulativas que tanto daño hacen, sobre todo a las economías pobres?.
Se pide la dación en pago de la vivienda. ¿El ideal no debería ser que el candidato a
desahuciado pudiera quedarse con su vivienda?. El desahuciado se queda sin deudas sí, pero
también sin vivienda y muy posiblemente sin trabajo.
Estas reformas, reivindicaciones, y eslóganes en las protestas, no atacan en
ningún caso los cimientos del capitalismo, ni siquiera piden algún tipo de
restricción a la incesante acumulación de riquezas en manos de cada vez menos.
Por lo tanto, todo parece indicar que las protestas discurren por los raíles que el
capitalismo ha dispuesto para tal fin.
¿Cómo puede lograrse una protesta eficaz si muchos de los activistas aún no han emancipado
su pensamiento de la propaganda?
Lo terrible es que a muy poca gente parece interesarle el dominio ideológico, la guerra por las
ideas, la manipulación, en la que estamos inmersos.
Según Michel Chossudovsky: “El propósito (de estas operaciones), no es reprimir
la disidencia, sino, por el contrario, dar forma y moldear el movimiento de
protesta, para establecer el límite a la disidencia. Para mantener su legitimidad,
las élites económicas favorecen formas de oposición limitadas y controladas, con
el fin de prevenir el desarrollo de formas radicales de protesta, lo que podría
sacudir los cimientos mismos y las instituciones del capitalismo global”.
En las actuales luchas sociales tenemos, por tanto, un No a la organización obrera, No a las
ideologías, No al socialismo, No a la política. Un caldo de cultivo muy peligroso para el
nacimiento de nuevos fascismos.
En España ya no hay una izquierda fuerte, capaz de contrarrestar las malas derivas ideológicas,
aglutinar y proteger trabajadores. La izquierda radical está en la cárcel o en las cunetas.
Quizás la esperanza esté en que sindicatos como el SAT cojan más fuerza y se
unan consiguiendo una protección para los trabajadores.
El principal escollo para la transformación social progresista no es el PPSOE, ni el FMI, ni el
BCE, es el fundamentalismo fanático adoctrinado de gran parte de la clase trabajadora, tanto
de izquierdas como de derechas, y lo peor de todo, también de los intelectuales.
Es necesario superar la creencia utópica de que se puede cambiar el sistema sin
tomar el poder y sin organización. El capitalismo está muy bien organizado, gasta
millones de dólares en mejorar técnicas de manipulación de masas y es
irreformable.
Tenemos también a muchas personas interesadas en diferentes luchas ideológicas, por ejemplo
los derechos de los animales, el feminismo, el ecologismo, los antinucleares, etc. Ninguno de
estos colectivos parece darse cuenta de que su lucha es infructuosa. Todos esos problemas
parten de la problemática económica del capitalismo. En ningún caso podrán resolverse los
problemas si no se atacan desde su raíz, o al menos, tenerlo presente en nuestros análisis
teóricos diarios.
Cualquier grupo político que no tenga claro qué hacer, o que no enseñe sus cartas, con la
problemática de raíz de la economía, o bien está siendo manipulado o bien está manipulando. Y
pondré un sencillo ejemplo para argumentar tal afirmación: Las luchas por parar las
deforestaciones de nuestros bosques nunca van a conseguir sus objetivos hasta
que no pongan en tela de juicio el origen del problema, que no es otro que las
grandes corporaciones que no rinden cuentas ante nadie y que compran la
política para talar cuantos bosques quieran. Es por tanto un problema de política
económica y justicia, es por tanto un problema intrínseco al capitalismo. Y la
pregunta es, ¿por qué estos colectivos no suelen incluir, (o si lo incluyen es de
forma muy tibia), un discurso que analice la problemática de raíz y ofrezca
alternativas bien definidas en cuanto a su política económica?, ¿no sería más útil
aglutinar esas luchas con una verdadera conciencia obrera que atacase al capitalismo de raíz?.
No es de extrañar que existan anarcocapitalistas en algunos de estos movimientos ecologistas, y
que estos movimientos sean promocionados, y muchas veces financiados, por las élites
capitalistas. El viejo lema de divide y vencerás.
Con respecto a las luchas por los derechos de los animales, ¿no es algo un tanto
surrealista luchar por los derechos de los animales y no luchar por los derechos
de las personas?, ¿Cómo van a tener derechos los animales si las personas no los
tenemos?
En ocasiones los animales domésticos están sustituyendo la necesidad de las personas de amar
a otras personas.
También Hitler fomentaba el amor por los animales, cosa que está muy bien. El problema es
que al mismo tiempo se está llevando a cabo una brutal campaña propagandística de
denigración de la especie humana.
Cuanto más nos denigran más nos comportamos como basura, y es entonces cuando
encontramos razones objetivas para justificar nuestra creencia errónea de que el ser humano es
malo por naturaleza.
Es, por tanto, cada día más necesaria y vital la conciencia de clase, la organización
obrera, el estudio serio del funcionamiento del sistema capitalista, la politización,
sobre todo en materia económica, y en definitiva, aprender a pensar de forma
crítica, como único medio de comenzar a crear una lucha verdaderamente eficaz
y emancipadora.
Esto es una lucha de clases y la clase capitalista no duda en torturar, matar,
mancillar o encerrar, si ve amenazados sus privilegios. No se puede hacer nada
contra esta élite yendo meramente a manifestaciones, agitando las manos y
arrodillándonos ofreciendo flores a la policía ataviados con narices de payaso.
El hombre tiene dos pulsiones, la individual y la social, ¿cómo resolver el conflicto?. Llegando a
la conclusión lógico-empírica de que el único camino para el bien individual es el bien
común. Socialismo o Barbarie.