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Capítulo 4

Algunos pensamientos de sistemas
El movimiento de sistemas incluye todos y cada uno de los esfuerzos por resolver
las implicaciones que conlleva el uso del concepto de un todo irreductible, "un
sistema", en cualquier área de esfuerzo. El valor y las limitaciones del concepto
se pueden examinar en virtualmente todas las divisiones arbitrarias del conoci-
miento humano, que nosotros conocemos en el presente como disciplinas
separadas, de tal forma que vemos que hay científicos de los sistemas de pensa-
miento, tecnólogos, ingenieros, economistas, administradores, científicos admi-
nistradores, psicólogos, sociólogos, antropólogos, geógrafos, científicos políti-
cos, historiadores, filósofos, artistas... y muchos más. Debido a que las ideas de
sistemas proporcionan una forma de pensar acerca de cualquier tipo de proble-
ma, el pensamiento de sistemas no es en sí una disciplina, a excepción de que
habrá algunas personas cuyo asunto profesional se relacione con conceptos de
sistemas parecidos. El número de este último grupo, los "teóricos de sistemas
generales", probablemente siga siendo pequeño, dada la generalidad completa,
y por ello la carencia de contenido específico en ideas de sistemas de este tipo.
La actividad de ellos la ha descrito Boulding (1956) bastante bien, como:
un nivel de construcción de modelo teórico que yace en algún punto entre
las construcciones altamente generalizadas de las matemáticas puras y las
teorías específicas de las disciplinas especializadas.
V
Esta actividad, si es que va a ser útil en cualquier sentido práctico, tendrá que
interactuar constantemente con el trabajo de los pensadores de sistemas dentro
de disciplinas particulares; y de manera similar los resultados del pensamiento
de sistemas en, por ejemplo, la ciencia administrativa, necesita estar a la dispo-
sición de los profesionales interesados en disciplinas como la sociología o la
ciencia política. Existe por ello la necesidad de un lenguaje básico de ideas de
sistemas que sea metadisciplinario; y también, quizá la necesidad de un informe
aceptado a todos niveles del mundo en términos de sistemas.
Sería ingenuo el imaginar que cualquier lenguaje de éstos o cualquier modelo
de sistemas generales como éstos será adoptado conscientemente por los
pensadores de sistemas en disciplinas muy diferentes. En vez de eso, después de
Del libro: Pensamiento de sistemas, práctica de sistemas
Autor: Peter Checkland
Editorial: Limusa, Noriega Editores.
120 Pensamiento de sistemas..
un período de tiempo, probablemente emerja poco a poco un consenso sobre las
ideas que se consideren útiles y sobre el lenguaje en el cual estén expresadas. Este
es un proceso que probablemente no se puede acelerar artificialmente, y yo no
debo intentar eso aquí. Lo que sigue en este capítulo es un informe de algunos
pensamientos de sistemas muy básicos; en especial incluye los pensamientos de
sistemas particulares que yacen detrás de la práctica de sistemas que se descri-
birá en la parte 2.
Algunos pensamientos de sistemas básicos
Primero debemos asumir, junto con los realistas, la proposición que los
subjetivistas negarían, es decir, que hay fuera de nosotros una realidad que
realmente sí existe. Billie Holiday canta: "hasta donde sabemos, esto quizá sea un
sueño..." y es difícil comprobar que esté equivocada. Pero cuando yo observo
que una hormiga camina sobre el piso, y trepa a una piedra que encuentra en su
camino, y cuando el atestiguamiento independiente (con el cual yo no estoy en
confabulación) o, en este caso, las cámaras de cine automáticas confirman que la
hormiga trepa a la piedra, estoy preparado para aceptar que algo que percibimos
como una hormiga y una piedra sí existen.
T
Ahora imaginemos a un observador, un supuesto describidor de ese mundo
que existe fuera de nosotros. Supongamos que el observador es "un pensador de
sistemas". ¿Qué implica eso acerca de su respuesta en relación al problema
de proporcionar una descripción del mundo externo?
Él quizá aprecie bien la potencia del dictamen de Descartes; es decir, que todo
problema se debe descomponer en todas las partes simples separables como sea
posible, y quizá también esté de acuerdo sin chistar con Medawar y Medawar
(1977) en que "el análisis reductivo es la técnica explicatoria más exitosa que
alguna vez se haya usado en la ciencia". Pero al ser un pensador de sistemas, él
también estará consciente de los problemas que el método reduccionista de la
ciencia no puede enfrentar, especialmente los problemas del mundo real, en
contraposición a los definidos en el laboratorio; y él tomará muy en cuenta los
argumentos bosquejados en el capítulo anterior: la naturaleza estará organizada
jerárquicamente con propiedades emergentes en distintos niveles de comple-
jidad. Por encima de todo, él estará listo para verificar el uso del pensamiento en
términos de entidades organizadas coherentemente que no se pueden reducir
adecuadamente en un agregado de sus componentes nada más. Él buscará un
informe de la estructura de la realidad y de los procesos que se observan en
marcha dentro de ella, en términos de entidades enteras ("sistemas") que él
definirá.
La estructura de esta imagen básica de una realidad externa y la existencia de
un observador-descriptor de ella que formulará su descripción en términos
f
Popper (1972) proporciona argumentos convincentes para aceptar el realismo más que
el subjetivismo.
Algunos pensamientos de sistemas 121
particulares son importantes. Esto enfatiza el estatus de las ideas de sistemas
como un lenguaje por medio del cual se puede describir a la realidad. Estos son
los albores en el movimiento de sistemas, y en el estadio alcanzado en el
movimiento todavía sigue verificando la proposición acerca de que los conceptos
de sistemas pueden ser la base de una epistemología fructífera. Eventualmente,
quizá alcancemos el estadio en el cual haya ejemplos de "conocimiento público"
bien verificado que sea conocimiento de sistemas; conocimiento que bien podría
haber sido obtenido sólo mediante el pensamiento de sistemas. Cuando esto
suceda, habremos de tener conocimiento de sistemas objetivo en lo que Popper
(1972) denomina "Mundo 3" (World 3); el mundo que contiene los productos de
la mente humana (en contraposición al "Mundo 1", el mundo físico y "Mundo 2",
el mundo de la experiencia o pensamiento en el sentido subjetivo). Cuando se
alcance este estadio deberemos tener una epistemología de sistemas reconocida
sin una materia de conocimiento, y el obtenerla deberá ser un objetivo primordial
del movimiento de sistemas. Es una crítica legítima al movimiento de sistemas de
hecho, el decir que demasiado del trabajo dentro de él hasta ahora ha sido un
desarrollo indulgente del lenguaje de sistemas holísticos o una elaboración de
aseveraciones no verificables. Pero el último objetivo es claro: el alcanzar
conocimiento público del tipo que la ciencia acumula, mediante un método
científico modificado en el cual una forma de holismo remplace el reduccionismo.
Hasta que dicho conocimiento se acumule, nuestro modelo básico tendrá que
incluir ambas, una realidad externa y un observador-descriptor que, por sus
propios propósitos, utilice el pensamiento de sistemas como un medio para
alcanzar su descripción. He ahí el por qué de la frase en cursivas al final del párrafo
previo, En el presente estamos bastante lejos de lograr un informe de sistemas
aceptado de la realidad, ya que para aplaudir informes de sistemas del mundo
debemos conocer el propósito del observador al hacer la descripción.
Nuestro observador quizá tenga varios motivos para elaborar su descripción
de sistemas, y esto último reflejará la naturaleza de su motivación. Quizá esté
motivado por la curiosidad, con el objetivo único de observar y describir para así
averiguar si son posibles descripciones claras e inteligibles en términos de
sistemas. O él, quizá, quiera hacer uso de una descripción de sistemas en algún
tipo de solución de problemas, o quizá quiera introducir cambios en una parte de
la realidad, su motivo quizá sea entonces de diseño. Estas motivaciones reflejan
tres roles diferentes del observador. Quizá sea un "historiador natural", que
describa y clasifique, "un administrador" o un "ingeniero".
No podemos decir mucho acerca del observador y su descripción de sistemas
que será verdadera no obstante el rol y propósito de éste. Todo lo que podamos
decir en este nivel general es que él identificará (o definirá) algunas entidades que
son todas coherentes. Percibirá (o inventará) algunos principios de coherencia
que hagan que el dibujar un límite alrededor de una entidad tenga sentido,
distinguiéndola de su medio; e identificará (o encarará) algún mecanismo de
control por medio del cual la entidad-sistema retenga su identidad al menos
a corto plazo. La existencia del límite del sistema define como "entradas" o "salidas"
cualquier cosa que la cruce y estos flujos podrían ser físicos, por ejemplo
Pensamiento de sistemas..
materiales, gente, máquinas, dinero, o cosas abstractas, por ejemplo informa-
ción, energía, influencias. De igual manera, los componentes del sistema en sí
quizá sean entidades físicas o abstracciones; en cualquier caso los componentes
mostrarán algún grado de organización más allá del que muestra un agregado de
componentes al azar. Y finalmente, cualquier todo concebido como "un sistema"
es, en general, al menos potencialmente una parte de la jerarquía de tales cosas
—quizá contenga "subsistemas" y él mismo sea una parte de "sistemas más
grandes". También podemos decir, en general, que el observador-descriptor
será capaz de describir el comportamiento del sistema en dos formas. Quizá se
concentre exclusivamente en las entradas y salidas, en cuyo caso el sistema es
tratado como si fuese una de las llamadas "cajas negras", encarnando un proceso
de transformación que convierte a una en la otra. O él quizá describa el estado
interno del sistema en términos de variables adecuadas, y la trayectoria de éste
desde un estado a otro bajo la influencia de condiciones externas (Ashby, 1956;
Klir, 1969, contiene un útil y corto "resumen de intentos por formular la teoría
general de sistemas", que describe enfoques al comportamiento de sistemas
derivados de ambas, la teoría de la cibernética y la teoría de la circuitería eléctrica
generalizada).
Esto es casi todo lo que podemos decir acerca de cada ejemplo del pensa-
miento de sistemas. En resumen, habrá un observador que dé un informe del
mundo, o parte de éste, en términos de sistemas; que indique su propósito al
hacerlo; su definición de sistema o sistemas; el principio que los hace entidades
coherentes; los medios y mecanismos por los cuales tienden a mantener su
integridad; sus límites, entradas, salidas y componentes; su estructura. Final-
mente, sus comportamientos quizá se describan en términos de entradas y
salidas o vía descripciones de estado.
Todo esto es lo suficientemente general como para cubrir ejemplos que vayan
desde, por decir, sistemas físicos, como relojes de alarma o máquinas para
combatir incendios, pasando por sistemas que involucren agentes humanos, por
ejemplo un encuentro de fútbol (donde, por ejemplo, el principio de coherencia
quizá sea la presteza de los jugadores para soportar las reglas regidoras del juego
que algunas veces un arbitro falible administra) y llegando hasta ejemplos
completamente abstractos como el informe de Mary Hesse (1976) acerca de la
ciencia como proceso de aprendizaje. En casos como éste último (la literatura de
la ciencia social rebosa de estos) en el cual la descripción delsistema "está
planeada para indicar solamente qué relaciones deben subsistir entre el aprendi-
zaje científico y el mundo externo si se va a mantener el carácter empírico y la
objetividad de la ciencia", los componentes son abstracciones conectadas lógica-
mente y el principio de coherencia no es más que la lealtad del observador-des-
criptor hacia el modelo de él o ella. Otros la considerarán útil si aplauden el
propósito del observador y encuentran que la formulación de la descripción es
defendible, o si se puede resolver algún problema mediante el uso de ella.
Dada una hipótesis de sistemas en que se indique que será provechoso el
tomar el universo aparentemente caótico no como un grupo de fenómenos (cuyas
leyes se puedan establecer mediante el enfoque experimental reduccionista) sino
Algunos pensamientos de sistemas 123
más bien como un complejo de todos los interactivos denominados "sistemas",
no es sorprendente que se hayan hecho un número de intentos generales por
describir y clasificar los tipos posibles de sistema: sistemas vivientes y no
vivientes, sistemas abstractos y concretos, sistemas cerrados y abiertos, etc. No
hay hasta ahora una clasificación generalmente aceptada, y muchas sugerencias
reflejan una perspectiva, interés o propósito particular; por ello las listas de tipos
de sistema básico con frecuencia mezclan categorías lógicas, algo que quizá no
sea de importancia en un área particular de aplicación, pero que invalidará
cualquier descripción de sistemas generales del mundo. Jones (1967), por ejem-
plo, da una clasificación de sistemas que se dice es útil desde el punto de vista de
un ergonomista:
Sistemas hombre-máquina colaborativos, automáticos, mecanizados, ma-
nuales, subsistemas mecánicos, sistemas administrativos, voluntarios, de
medio, biológicos, físicos y de símbolos.
Burton (1968) por otra parte, al escribir sobre un enfoque de sistemas a la
materia de las relaciones internacionales, ofrece un marco de trabajo muy
diferente:
Sistemas básico, operativo, de comportamiento, a propósito y de control,
junto con sistemas unidos y sistemas administrativos.
Estas dos clasificaciones quizá sean útiles dentro desús áreas particulares de
aplicación, pero también ambas conceptualmente son muy confusas como para
ofrecer un informe básico del mundo en términos de sistemas. Más útiles a partir
de este último punto de vista, son los informes generales de los tipos de sistemas
que Boulding (1956) y Jordán (1968) proporcionan. Estos fueron también los
puntos de inicio para el desarrollo del pensamiento de sistemas fundamentales
(Checkland, 1971) que yace bajo la investigación de sistemas que se describirá en
capítulos posteriores.
Una jerarquía de la complejidad de sistemas
El informe de Boulding (1956), 'Teoría general de sistemas: El esqueleto de la
ciencia" es muy bien conocido y a menudo es el punto de inicio para la discusión
de las ideas sobre sistemas. Es quizá sorprendente que no haya conducido a un
trabajo posterior a partir de la base que proporciona —el que no lo haya hecho
es una medida de la inmadurez del pensamiento de sistemas¿visto como una área
de empeño—. Y es revelador que el problema que plantea no se haya todavía
resuelto, como ya veremos.
En el informe Boulding introduce la idea de la Teoría general de sistemas
(GST) y argumenta que el interés de ésta no es con una simple "teoría general de
prácticamente todo" autónoma; ya que sacrificamos el contenido por la genera-
Pensamiento de sistemas..
lidad, y "todo lo que podemos decir acerca de prácticamente todo es casi nada".
Sin embargo, debe haber un nivel en el cual una teoría general de sistemas pueda
alcanzar un compromiso entre "el específico que no tiene significado y lo general
que no tiene contenido". Dicha teoría podría señalar similitudes entre las cons-
trucciones teóricas de disciplinas diferentes, revelar vacíos en el conocimiento
empírico, y proporcionar un lenguaje por medio del cual los expertos en diferen-
tes disciplinas se pudieran comunicar entre sí. Como evidencia de la necesidad
por tales teorías generales metadisciplinarias, Boulding cita la emergencia de un
número creciente de disciplinas híbridas de parentaje mezclado como la
cibernética, la teoría de la información, la teoría de la organización, y la ciencia de
la administración, híbridos que tienen conexiones con muchos campos diferen-
tes de estudio. Él sugiere que el enfoque adoptado para el desarrollo de la GST
podría ser ya sea para establecer teorías de fenómenos muy generales, por
ejemplo el nacimiento-crecimiento-muerte o la interacción de una entidad indivi-
dual con un medio, o para
ordenar los campos empíricos en una jerarquía de complejidad de organiza-
ción de sus unidades 'individuales' básicas de comportamiento, y para tratar
de desarrollar un nivel de abstracción adecuado para cada uno.
Él adopta esta última propuesta y presenta una jerarquía preliminar de las
"unidades" individuales localizadas en estudios empíricos del mundo real, la
colocación de un ítem en la jerarquía viéndose determinada por su grado de
complejidad al juzgársele intuitivamente. La jerarquía se resume en la tabla 2.
Boulding señala la ausencia de modelos de sistema adecuados por encima del
nivel 4, y sugiere que el uso de la jerarquía está en señalar los vacíos en el
conocimiento y en el servir como advertencia de que nunca debemos aceptar
como final 'un nivel de análisis teórico que esté debajo del nivel del mundo
empírico que estamos investigando'. Finalmente la GST es "el esqueleto de la
ciencia" ya que:
tiene como objetivo el proporcionar un marco de trabajo o estructura de
sistemas sobre la cual colgar la carne y sangre de disciplinas particulares
y materias sustantivas particulares en un corpus coherente y ordenado de
conocimiento.
Ahora examinemos este fragmento del pensamiento de sistemas en términos
del análisis rudimentario de la sección previa. Boulding es aquí un observador-
descriptor cuyo interés son "las relaciones generales del mundo empírico". Su
propósito consiste en hacer conexiones entre las áreas diferentes de investiga-
ción empírica, y él espera hacer esto mediante la descripción de algunos aspectos
de un sistema —uno abstracto— cuya frontera sea la frontera de la investigación
empírica del mundo. Dentro de su sistema global hay componentes que son los
niveles de complejidad de los estudios empíricos. Él espera perseguir este
objetivo de conectar las disciplinas empíricas diferentes al identificar las entida-
Algunos pensamientos de sistemas 125
des que son investigadas en niveles diferentes. Él asume que las entidades
estudiadas son en sí mismas sistemas y describe el sistema global al proporcionar
principalmente ejemplos concretos en varios niveles. Las entidades que
ejemplifican el sistema global son un sistema coherente ante los ojos de Boulding,
ya que él las ve como si fueran cosas del mismo tipo (de hecho, "sistemas")
clasificadas en orden en una escala que es una medida de la complejidad; esto da
al sistema global su estructura. El método de enfoque de Boulding es el comenzar,
no a partir de disciplinas del mundo real, sino a partir de una descripción intuitiva
de los niveles de complejidad que él subsecuentemente relaciona con las ciencias
empíricas diferentes.
Toda la imagen de sistemas que Boulding pinta no es en sí un hallazgo
empírico; lo único que podemos preguntarnos acerca de ella es: ¿Es convincente
y sí ayuda a resolver los problemas?
Si tomamos primeramente la última pregunta, la jerarquía puede ciertamente
ser una fuente de discernimiento. Por ejemplo, proporciona un medio para
apreciar la historia de la disciplina híbrida, la ciencia de la administración.
El pionero de la "administración científica", F.W.Taylor (reimpresiones 1947) con-
sideró a los talleres de ingeniería como sistemas de "nivel 2". Él creyó, mecánica-
mente, que un obrero "deliberadamente planea trabajar tan poco como pueda"
pero que "estará feliz en trabajar a velocidad máxima por 30-100% más del salario
promedio de su oficio". Taylor quiere dar a entender la manera en que se puede
obtener la productividad extra que sobrepasará al pago de los salarios extras.
Durante y después de la segunda Guerra Mundial, y especialmente después de la
publicación del libro de Wiener (1948), el desarrollo de la cibernética puso énfasis
en los sistemas de control de retroalimentación "nivel 3". Más recientemente ha
habido un intento considerable por introducir la ciencia del comportamiento
para así tratar a los problemas de administración en los niveles 7 y 8. Así, el
desarrollo histórico de la ciencia de la administración se puede ver como un
intento por tratar sus problemas como si fueran los problemas de sistemas
aun más complejos. Ésta puede ser una perspectiva útil. Sirve, como recordatorio,
por ejemplo, de que un modelo típico de la ciencia de la administración construi-
do en términos de múltiples circuitos de retroalimentación interactivos, incluso
si es complicado, es simplemente un modelo de nivel 3 y por ello puede cubrir
solamente ciertos aspectos de un problema de administración en el nivel 8.
Los científicos de la administración se han hecho famosos por pretender más.
Pero la pregunta más interesante es la primera: ¿La jerarquía de Boulding
es convincente? Realmente la pregunta más adecuada es: ¿Por qué ésta es tan
convincente? He aquí un acertijo interesante que aparentemente ha pasado
inadvertido. Todo el mundo está de acuerdo en que la jerarquía es convincente;
todo el mundo puede identificar intuitivamente las entidades cuyas propiedades
emergentes son señal de un nuevo nivel; pero nadie argumenta que el orden de
rango esté equivocado. Aun una unanimidad es en sí problemática, ya que, a más
de 20 años de haberse publicado el informe de Boulding, todavía no tenemos
una definición de la naturaleza de la escala de "complejidad del sistema"que todo
el mundo encuentra tan convincente. Por ello, nosotros todavía no podemos,
Pensamiento de sistemas..
Tabla2. Una jerarquía intuitivae informal de la complejidad del mundoreal
(después de Boulding, 1956).
Nivel Características
(concretos
o abstractos)
Ejemplos Disciplinas relevantes
1. Estructuras,
Marcos
2. Mecanismos
de relojería
3. Mecanismos
de control
4. Sistemas
abiertos
5. Organismos
inferiores
6. Animales
7. El hombre
8. Sistemas
socioculturales
9. Sistemas
trascendentales
Estática
Movimiento
predeterminado
(quizá exhiba
equilibrio)
Control de
circuitocerrado
Estructuralmen-
te de automan-
tenimíento
Todoorganizado
con partes funcio-
nales, crecimiento
"heliográfico",
reproducción
Un cerebroque guíe
el comportamiento
total, habilidad
para aprender
Autoconciencia,
conocimiento
del conocimiento,
lenguaje simbólico
Roles,
comunicación,
trasmisión de
valores
"Desconocidos
ineludibles"
Estructuras de
cristal, puentes
Relojes,
máquinas,
el sistema solar
Termostatos,
mecanismos de
homeostasis en
organismos
Flamas, células
biológicas
Plantas
Seres humanos
Familias, los Ni-
ños Exploradores,
clubes de bebedo-
res, naciones.
La ideade Dios
Descripción, verbal
opictórica, de cualquier
disciplina.
Física, ciencia natural
clásica.
Teoríade control,
cibernética.
Teoríadel metabolismo
(teoríade la información).
Botánica.
Pájaros y bestias Zoología.
Biología, psicología.
Historia, sociología,
antropología, cienciadel
comportamiento.
Notas: (1) Se asume que las propiedades emergentes surgen en cada nivel definido.
(2) Del nivel 1al nivel 9: la complejidad se incrementa; es más difícil paraun observador imparcial el predecir el
comportamiento; existe dependenciaen incrementosobre precisiones no programadas.
(3) Se encuentran sistemas de nivel inferior en sistemas de nivel superior—por ejemplo, el hombre exhibe todas
las propiedades distintivas de los niveles 1-6, y propiedades emergentes en el nivel nuevo.
Algunos pensamientos de sistemas 127
incluso, argumentar con inteligencia acerca de los tamaños relativos de los vacíos
entre los niveles.
Inicialmente, un enfoque basado en la identificación del nuevo factor necesi-
tado para especificar un sistema (que caracteriza a un nuevo nivel de la jerarquía)
es al parecer promisorio. Para especificar una estructura, son necesarios la
longitud y quizá la masa; los mecanismos de reloj requieren longitudes, masas
y tiempo; la especificación de un termostato requiere longitudes, masas, tiempo
y una medida de información. Pero de ahí en adelante, y sin sorprendernos, este
enfoque esencialmente reduccionista se colapsa, y el problema sigue siendo que
no tenemos una descripción adecuada de la complejidad sistemática. La revela-
ción de esta ignorancia es en sí un resultado útil del fragmento del pensamiento
de sistemas de Boulding.
Una taxonomía de sistemas
Un segundo ejemplo de pensamiento de sistemas muy general es el intento de
Jordán (1968) por construir una taxonomía de sistemas. Descartes habría apro-
bado esto, ya que la estrategia de Jordán es la misma encarnada en sus reglas
acerca del pensamiento. Descartes quedó muy impresionado con los métodos de
razonamiento de la geometría euclidiana; él defendió no sólo la descomposición
de los problemas en partes separadas 0
a
segunda regla reduccionista), sino
también el construir después gradualmente a partir de las partes "hasta donde
permita el conocimiento de lo más complejo", siguiendo el patrón de "estas...
cadenas de razonamiento que los geometristas están acostumbrados a utilizar".
Jordán para comenzar, parte de indagaciones intuitivas de tres principios de
organización que quizá nos permitan el percibir a un grupo de entidades
como si fueran "un sistema". Los principios son razón de cambio, propósito
y conectividad. Cada principio define un par de propiedades de sistemas que
son opuestos polares, así: la razón de cambio conduce a las propiedades "estruc-
tural" (estática) y "funcional" (dinámica); el propósito conduce a la propie-
dad "con propósito" y a la de "sin propósito"; y el principio de conectividad
conduce a las propiedades de agrupamientos que están conectados
densamente ("organísmica") o no conectados densamente ("mecanicista" o "me-
cánica"). Existen ocho maneras para seleccionar uno de entre los tres pares de
propiedades, proporcionando ocho celdas que son descripciones potenciales
de agrupamientos merecedoras del nombre "sistema"; por ejemplo, estructural-
con propósito-mecánica, funcional-sin propósito-organísmica, etc. Después de
haber construido este marco de trabajo, Jordán ahora busca en el mundo real
ejemplos de sistemas que satisfagan los requerimientos de cada celda.
Habiéndolos localizado para su satisfacción (véase la tabla 3) él argumenta que
al hablar acerca de sistemas debemos utilizar solamente descripciones "di-
mensionales" de este tipo, y debemos evitar especialmente frases como "sistema
de autoorganización" que no son más que "magia verbal". Él cita la transfe-
rencia del concepto de "retroalimentación" en ingeniería de control en la
Pensamiento de sistemas..
descripción de organismos vivientes —con el cerebro como un tipo de servo-
mecanismo— como analogía que ha sido causa de confusión conceptual ya que
se le ha sobrevalorado, considerándosele de hecho una descripción científica:
La confusión conceptual que acompaña al "sistema de autoorganización"
resulta del hecho de que implícitamente y (o) explícitamente el científico al
definir este término desea agrupar juntos cierto grupo de sistemas físicos
y organismos vivos. Esto no se puede hacer ya que el grupo de sistemas
físicos que ellos tienen en mente sólo es superficialmente similar a los
organismos vivientes...
Jordán concluye que las descripciones de sistemas deben ser escuetas, si es
que se desea evitar la magia verbal:
Las únicas cosas que necesitan ser comunes a todos los sistemas son
entidades identificables y conexiones identificables entre ellas. En todos los
otros aspectos, los sistemas pueden variar sin límite.
Esta es una advertencia necesaria la cual ha sido poco atendida en el
movimiento de sistemas. La advertencia es paralela al reclamo justificado de
Berlinski (1976) acerca del uso puramente "ceremonial" de las matemáticas que
los teóricos de sistemas generales hacen.
El argumento global del documento de Jordán es que existe un significado
núcleo en la palabra "sistema" que hace adecuado el que se le conecte con
muchas cosas diferentes que se perciben en el mundo real, fuera de nosotros
mismos. (Él comienza por citar 15 definiciones de diccionario diferentes de
esta palabra.) El significado núcleo, argumenta él, incluye un grupo de entidades
y conexiones entre ellas; sus tres "dimensiones bipolares" describen la informa-
ción necesaria para especificar el ejemplo dado de un sistema. Las tres secciones
precedentes del documento discuten la cognición. En ellas se argumenta que
tenemos la habilidad para distinguir una figura y un plano de fondo, y para
segregar "algunas figuras diferentes y planos de fondo dependiendo de, entre
otras cosas (nuestros) intereses". Dada esta identificación de la necesidad de un
observador con un interés particular, es sorprendente que la parte más débil del
argumento de Jordán sea aquélla en que se describe a los sistemas como "con
propósito" o "sin propósito". De manera sorprendente, Jordán omite al observa-
dor-descriptor de un sistema y atribuye el propósito, o carencia de éste, al siste-
ma en sí. Por ejemplo, se dice acerca de una red de camino, un espécimen de
sistema de celda 1 (estructural, con propósito, mecánica), que "ella tiene un
propósito obvio". Lo que es al contrario obvio, es que los diseñadores, construc-
tores y usuarios potenciales de la red de camino tenían un propósito. La red de
camino en sí, hasta donde concierne al propósito intrínseco, es similar a una
cordillera montañosa, el ejemplo de celda 3 (estructural, sin propósito, mecáni-
ca). La diferencia importante aquí es que un sistema satisface el propósito de un
Tabla3. Taxonomíade sistemas basadaen dimensión (después de Jordán, 1968).
Tres principios conducen a tres pares de propiedades:
(1) Razón de cambio Estructural (Estática)
Funcional (Dinámica)
(2) Propósito Con propósito
Sin propósito
(3) Conectividad Mecanístico(o"mecánica")
Organísmica
En (3), en un sistemamecanísticolos elementos remanentes no cambian cuandoalgunos elementos
(olas conexiones entre ellos)se cambian, se remueven odestruyen. En un sistemaorganísmico, un
cambioen uno afectaa todos.
Las tres '"dimensiones" 'bipolares™ generan ochoceldas:
Celda Ejemplo
1. Estructural Una red de caminos.
Con propósito
Mecánica
2. Estructural Un puente de suspensión.
Con propósito
Organísmico
3. Estructural Una cordilleramontañosa.
Sin propósito
Mecánica
4. Estructural Una burbuja(o cualquier sistemafísicoen equilibrio).
Sin propósito
Organísmico
5. Funcional Una líneade producción (un colapsoen una máquina no
Con propósito afectaa otras máquinas).
Mecánica
6. Funcional Organismos vivos ("La formamás parsimoniosa para
Con propósito entender la vidaen todos sus niveles... es por mediodel
Organísmico propósito").
7. Funcional El flujocambiante de agua comoresultadode un cambio
Sin propósito en el lechodel río(o, quizá el patrón de sombras que
Mecánica proyectaun árbol sobre un césped).
8. Funcional El continuoespacio-tiempo.
Sin propósito
OrganÍFínico
129
130 Pensamiento de sistemas..
diseñador, el otro es un sistema sin propósito, un sistema natural que, como tal,
no podría ser diferente de lo que es.
T
La consideración de la taxonomía de Jordán reenfatiza la necesidad, en
descripciones de sistemas del mundo, por comenzar a partir de un observa-
dor-descriptor, y también enfoca la atención hacia la distinción entre sistemas
naturales y diseñados. Ésta, al parecer, fue una distinción importante en el
pensamiento de sistemas que yace debajo de la investigación de sistemas que se
describirá posteriormente.
Una tipología de sistemas
La intención de la investigación fue el examinar la aplicabilidad de las ideas de
sistemas dentro de todas las áreas que se describieron en el capítulo previo como
problemas que están más allá de la envergadura del método de la ciencia, en otras
palabras, la complejidad, la extensión de la ciencia para cubrir fenómenos
sociales, y el problema de la metodología científica en problemas del mundo
real, más que en aquellos que el científico puede por sí mismo definir en un
laboratorio. La intención era el examinar problemas de "administración", vaga-
mente definidos.
De acuerdo con la jerarquía de Boulding, tales problemas serán inevitable-
mente de complejidad inmensa, establecidos en "sistemas socioculturales" de
nivel 8. En términos de las dimensiones del sistema de Jordán, cualquier pro-
blema que se perciba en el mundo real, hará eso en situaciones que sólo se pueden
describir como funcionales (multi-), con propósito, y organísmicas. Una vez más,
la complejidad se enfatiza; el ejemplo de Jordán para esta celda es un organis-
mo viviente, pero bien pudo haber sido una cultura. Ningún ejemplo del pensa-
miento de sistemas proporciona alguna pauta directa para esta investigación,
aunque la advertencia de Boulding, de que nunca debemos aceptar el análisis en
un nivel inferior al del problema encarado, sea útil en un sentido negativo.
Similarmente, la taxonomía de Jordán, aun sin ser directamente provechosa,
proporciona una lección útil para darnos cuenta de que su omisión del observador
humano le condujo a implicar —de manera falsa en mi opinión— que "con
propósito", significando "sirve a un propósito", es lo mismo que "a propósito",
significando "de acuerdo con un acto de la voluntad". La importancia de esta
distinción de hecho se vio que era crucial.
Si aceptamos que como resultado del proceso de la evolución, ambos,
inorgánico y orgánico, el universo contiene algunas entidades que muestran
propiedades emergentes, y por ello son todos integrales más que simples
agregados de componentes, entonces es razonable el buscar diferentes clases de
entidad dependiendo de sus orígenes. Esto se hizo inicialmente al desarrollarse
T Esto podría ser más magia verbal, en el cual añado a Jordán a la cadena, para aclamar
que la cordillera montañosa sirva al propósito de algún ser sobrenatural.
Algunos pensamientos de sistemas 131
una idea de Blair y Whitston (1971) quienes, en un libro de ingeniería industrial,
proyectan algunos sistemas físicos que al parecer existen en el mundo. El enfoque,
al igual que los de Boulding y Jordán, es intuitivo en el núcleo, partiendo de una
descripción sobre "cómo es el mundo", cosa que parece convencer al observador
humano o al experimentador.
Clases de sistemas
Comencemos con los sistemas físicos que aparentemente maquillan al universo.
Éstos van desde los sistemas subatómicos de núcleos atómicos (como los que
describe la física), pasando por el marco físico de éste y otros planetas y los
sistemas vivientes observados en la Tierra, hasta sistemas galácticos en el otro
extremo. Todos estos son sistemas naturales, sistemas cuyos orígenes están en el
origen del universo y que son resultado de las fuerzas y procesos que caracteri-
zan a este universo. Son sistemas que no pueden ser distintos a lo que son, dado
un universo cuyos patrones y leyes no son caprichosos.
Existen también muchas otras entidades observadas que son similares a los
sistemas naturales en aspectos diferentes a éste último: ellos podrían ser diferen-
tes de lo que son. Estos son los sistemas que son el resultado de un diseño
consciente. Ellos son los sistemas físicos diseñados que el hombre ha hecho, su
clase va desde los martillos vía tranvías hasta cohetes espaciales. Ellos son
diseñados como resultado de algún propósito humano, que es su origen, y existen
para servir a un propósito, incluso aunque, como en el caso de la pintura de un
artista, por ejemplo, sea difícil de definir explícitamente cuál es el propósito.
Pero la capacidad de diseño del hombre no está restringida a la construcción
de artefactos físicos. También vemos en el mundo un gran número de lo que se
podría describir como sistemas abstractos diseñados como la matemática o los
poemas, o las filosofías. Ellos representan el producto consciente ordenado de la
mente humana. Son en sí mismos sistemas abstractos, aunque gracias a una
actividad de diseño exitosa previa, ahora se pueden capturar en sistemas físicos
diseñados como libros, filmes, grabaciones, heliografías. Una vez más existirán
como resultado de un acto positivo relacionado con algún objetivo—la elucidación,
quizá, o el engrandecimiento del conocimiento, o una urgencia inherente por
expresar lo inexpresable.
El acto humano de diseño es en sí un ejemplo de una cuarta clase de sistema
posible: el sistema de actividad humana. Éstos son sistemas menos tangibles que
los sistemas naturales y diseñados. Sin embargo, se pueden observar claramente
en el mundo innumerables grupos de actividades humanas ordenadas más
o menos conscientemente en todos, como resultado de algún propósito o misión
fundamental. En un extremo hay un sistema que consiste en un nombre que
empuña un martillo, en el otro los sistemas de política internacional necesarios
si es que la vida debe seguir siendo tolerable para la raza humana en este pequeño
planeta. El rango cubierto por esta clase de sistemas es muy grande en verdad.
Lo que cada miembro de la clase tiene en común es que consiste en un número
Pensamiento de sistemas..
de actividades conectadas como resultado de algún principio de coherencia. Éste
consistirá, como mínimo, del interés del observador por ver al grupo como un
todo. Por ejemplo, un dietista quizá estudie el sistema de actividad humana que
consista en "los hábitos alimenticios de los octogenarios de Basingstoke", en
cuyo caso, la gente cuyos hábitos se estudien probablemente no estén conscien-
tes de su involucramiento con este sistema. O un observador quizá tome como
sistema un equipo de fútbol que busca ganar un campeonato; aquí los
miembros del equipo sabrán que su involucramiento es crucial en el propósito
del sistema, y de hecho tendrán sus propias definiciones del propósito o misión
que ayude a las actividades del sistema y marque los límites de éste. Los compo-
nentes de todos estos sistemas yo asumo que son actividades humanas. En la
versión inicial de la tipología (Checkland, 1971) éstas estaban combinadas con
los sistemas naturales y diseñados que inevitablemente estarán unidos a la
actividad humana descrita —por ejemplo, un "sistema de placer" consistirá en
actividades humanas que involucren distintos sistemas naturales y de diseño
físico y (o) sistemas abstractos como los campos de juego, los bastones de
cricket, las reglas de juego, etc.—. Sin embargo, el trabajo de investigación
ha mostrado que es mejor el restringir la definición del sistema de actividad
humana a las actividades mismas, nombrando y describiendo otros sistemas
asociados si es adecuado en ese momento.
Más allá de los sistemas de actividad humana de diseño abstracto, diseño
físico, o natural, debe haber una categoría que incluya a los sistemas más allá del
conocimiento. Siguiendo a Boulding podríamos denominar a éstos como sistemas
trascendentales.
Esto da fin a un mapa de sistemas simples del universo que, hasta donde
concierne a las clases de sistema, es en sí completo. Está resumido en la figura 4.
Cualquier entidad, todo lo que un observador vea como una figura contra el plano
de fondo del resto de la realidad, se podría describir ya sea como un sistema de
una de estas cinco clases o como una combinación de sistemas seleccionados de
entre los cinco. La persecución del pensamiento de sistemas se vuelve un asunto
de averiguar las propiedades de sistemas de cada clase, y la manera en la cual
ellos se combinan e interactúan para formar sistemas más grandes que muestren
propiedades emergentes. El programa a largo plazo del movimiento de sistemas
podría considerarse que es la búsqueda de condiciones que gobiernen la existen-
cia de propiedades emergentes y una explicación detallada de la relación entre
tales propiedades y los todos que las exhiben.
Sistemas naturales
Nuestra experiencia del mundo natural nos proporciona una profunda creencia
del sentido de organización de éste. El sol siempre sale por el oriente, los
colores del arco iris siempre aparecen en el mismo patrón. Si no creyéramos que
este universo no es caprichoso, la investigación científica sería una empresa sin
sentido. Con la creencia, podríamos sensiblemente intentar clasificar los siste-
Algunos pensamientos de sistemas 133
Figura 4. Cincoclases de sistema que componen un mapa de sistemas del universo. Nosotros
podríamos —investigar, describir, aprender de, sistemas naturales—crear y utilizar sistemas di-
señados —tratar de utilizar laingenieríaen los sistemas de actividad humana.
mas del mundo natural, sabiendo que todos los miembros de un grupo tendrán
propiedades similares, y seguirán siendo miembros de dicho grupo.
Comenzando con los núcleos atómicos, existe una jerarquía obvia que va de
los átomos a las moléculas. Las moléculas en combinación entonces dan lugar
a una jerarquía ramificada. En una rama tenemos cristales inorgánicos, rocas,
minerales, el mundo no viviente; en la otra rama están los todos moleculares
especiales que llamamos "cosas vivientes". Ahora se conoce lo suficiente acerca
de su organización molecular como para hacer posible el disputar precisamente
dónde comienza esta rama, pero ciertamente ésta abarcará una jerarquía que
incluye criaturas unicelulares, los reinos animal y vegetal por completo, y los
sistemas ecológicos. Un observador también podría incluir aquí sistemas
de comportamiento animal, por ejemplo exhibiciones de cortejo y sistemas de
comunicación animal; y debido a que esta rama también incluye a los seres
humanos, podríamos argumentar a partir de esto que los "sistemas de compor-
tamiento humano" también se deberían incluir. Esto es razonable hasta el punto
en que el hombre es "un simio desnudo"; pero se argumentará después que el
hecho de que el hombre es más que un simio desnudo, lo que hace necesario el
crear diferentes tipos de sistemas más allá de aquellos que son naturales. Estos
últimos sistemas son sistemas que podrían ser distintos de lo que son, mientras
Pensamiento de sistemas..
que la característica distintiva de los sistemas naturales es que ellos podrían ser
solamente lo que son, dados sus orígenes en un universo racionalmente inteligible.
En esta tipología de sistemas yo solamente estoy afirmando que los sistemas
naturales son los todos irreductibles, hechos por la evolución, que un observador
puede observar y describir como tales, resultado de la agrupación de otras
entidades que tienen relaciones mutuas. Son "irreductibles" en el sentido de que
se pueden hacer afirmaciones con significado acerca de ellos como todos, y esto
sigue siendo verdad incluso si podemos describir sus componentes y las relacio-
nes entre los componentes con una cierta precisión. El bióxido de carbono no es
reducible, en este sentido, a carbono y oxígeno, ya que no obstante cuanto
sepamos acerca de las distancias interatómicas y ángulos de enlace, el bióxido de
carbono sigue siendo un todo de nivel superior, que tiene propiedades exclusivas
de sí.
(Éstas son afirmaciones limitadas, deliberadamente se evitan las afirmacio-
nes generales difíciles de defender que algunas veces se hacen. Laszlo (1972a,
véase también 1972b), por ejemplo, describe a los sistemas naturales no sólo
como todos con propiedades irreductibles, sino que prosigue y agrega otras
características: que estos sistemas se mantienen a sí mismos dentro de un
medio cambiante, "se crean a sí mismos en respuesta al desafío del medio"
y son "interfaces coordinadas en la jerarquía de la naturaleza". Tales afirmacio-
nes es mejor considerarlas como hipótesis que necesitan expandirse en declara-
ciones que se puedan verificar empíricamente. Mi interés aquí es sólo por el
número y nombre de las clases de sistema necesarias para describir al universo.)
Muchas de las entidades que aparecen en una jerarquía de sistemas naturales
son por supuesto la materia sustantiva de disciplinas científicas. Aunque el ideal
último de su filosofía práctica es la explicación reduccionista, la mayoría del
trabajo científico toma como ya existentes los todos que existen en algún nivel de
la jerarquía natural e intenta describirlos, así como a las leyes que gobiernan sus
comportamientos. La mayoría de la ciencia está por ello concentrada en el com-
portamiento de sistemas particulares, incluso aunque mi interés no esté enfoca-
do generalmente en las jerarquías de sistema o en la propiedad de la "integridad".
Tampoco la mayoría de la ciencia utiliza un lenguaje de sistemas; pero alguna
parte sí lo hace.
Como ejemplo de una ciencia natural que describe un tipo particular de
sistema es ilustrador el tomar un ejemplo de la termodinámica química. La pregunta
principal que la química encara es: ¿A reacciona con B? En general, el mundo
natural contendrá en proximidad cercana únicamente las sustancias que no
reaccionan juntas bajo condiciones normales. El aire no podría contener
oxígeno y nitrógeno si éstos reaccionaran fácilmente uno con otro. Las playas no
existirían si el agua salada reaccionara con la arena. Por otra parte el zinc y el
ácido hidroclorídrico, si se juntan a temperatura ambiente, sí reaccionan ex-
pontáneamente, produciendo gas hidrógeno. La ciencia de la química enfrenta
el problema: en un sistema que consiste de sustancias A y B, ¿qué decide si éstas
reaccionan o no reaccionan para producir C? La termodinámica ha respondido
esta pregunta. Inicialmente se podría haber pensado que tal sistema sufriría un
Algunos pensamientos de sistemas 135
cambio espontáneo si el producto de la reacción C, representaba un estado de
energía inferior. Ésta es una buena vía hacia el encuentro de la respuesta,
de hecho, ya que en muchísimas ocasiones A reacciona con B para dar un
producto de reacción y para liberar energía bajo la forma de calor. Pero ésta no
puede ser toda la respuesta, ya que en algunos casos acompaña a una reacción
espontánea la absorción de calor. El yodo y el cloro forman el cloruro de yodo, por
ejemplo, en una reacción de este tipo. Ahora se sabe que el comportamiento de
un sistema que consiste de A +B, en lo que se refiere a su propensión a generar
C, se ve determinado por una combinación tanto de consideraciones de energía
y de entropía (ésta última es una medida del grado de desorden en un sistema).
El comportamiento del sistema se describe, con belleza sucinta, mediante una
ecuación ahora muy bien verificada:
AG =AH — TAS
donde AG mide la propensión por reaccionar, AH es el cambio en calor dentro
de la reacción, Tes la temperatura, y AS es el cambio de entropía en la reacción.
Si AG es negativo para el sistema, entonces A +B reaccionarán para formar C.
(Otras consideraciones físico-químicas, ignoradas aquí, determinan la razón a la
cual C se formará.) La ecuación anterior (en sí misma, literalmente, un sistema
abstracto diseñado) es una descripción del comportamiento de un sistema natural
que consiste en las sustancias A, B y C en proximidad cercana. La termodinámica
química es una ciencia de sistemas de este tipo particular, aunque no se le
reconoce a menudo como tal.
Como ejemplo de una ciencia que ahora hace un uso explícito tanto de las
ideas de sistemas como del lenguaje de sistemas, podríamos tomar a la geografía
física. Ha habido discusión en incremento acerca de las ideas de sistemas en la
geografía en años recientes (por ejemplo, Harvey, 1969; Chorley y Kennedy, 1971;
Davies, 1972; Wilson, 1973; Chisholm, 1975; Chapman, 1977; Bennett y Chorley,
1978). De acuerdo con Harvey
La historia del pensamiento de sistemas en la geografía está relacionada muy
de cerca con el enfoque funcional, con la analogía organísmica, con el
concepto de regiones consideradas como todos interrelacionados comple-
jos, y con el enfoque ecológico a la geografía.... De la misma manera en que
las consideraciones de lógica en el análisis funcional (y análisis de causa-y-
efecto) conducen al concepto de sistema, igual, al parecer, los distintos
senderos dei pensamiento geográfico conducen inevitablemente a el pensa-
miento de sistemas.
Si nos concentramos en la geogfaf ía física, más que en la humana y económica
(las cuales involucrarían algo más que sistemas naturales), encontramos un
ejemplo interesante del pensamiento de sistemas proporcionado por Chorley y
Kennedy (1971). Ellos consideran que la geografía física se interesa principalmen-
te en cuatro tipos de sistemas: sistemas morfológicos (por ejemplo, una playa);
Pensamiento de sistemas..
sistemas en cascada, compuestos de subsistemas "conectados por una cascada
de masa o energía" (por ejemplo, cascadas de corrosión y desgaste en las cuales
los constituyentes químicos y biológicos se filtran a través del suelo y capas de
roca); sistemas de proceso-respuesta, que "representan la unión de al menos un
sistema morfológico y uno en cascada" (por ejemplo, el sistema en el cual los
guijarros se acumulan a los pies de un risco); y finalmente "sistemas de control",
que son "sistemas de proceso-respuesta en los cuales los componentes claves se
controlan mediante alguna inteligencia" (por ejemplo, cambios inducidos por el
hombre en el movimiento de la arena en una playa como resultado de la
construcción de rompeolas). Ellos examinan las estructuras y procesos de estos
sistemas, y determinan su comportamiento en términos de variables medibles.
Este es un ejemplo particularmente claro de una disciplina científica que estudia
algunos sistemas naturales y, por supuesto, la ecología proporciona un ejemplo
similar.
En todos estos casos en los cuales el objeto de estudio es un sistema natural,
el científico, no en menor grado que cuando él estudia un fenómeno natural
como el magnetismo, está en la posición de un observador externo. Él espera
proporcionar una descripción convincente del objeto de estudio que se pueda
verificar experimentalmente y que otros observadores puedan repetir, convir-
tiendo así su descripción en conocimiento público. Sin embargo, existe una
situación muy diferente cuando el objeto de estudio del observador es un sistema
(por ejemplo, un sistema de actividad humana) que pudiera ser distinto de lo que
es; aquí toda la cuestión acerca del establecimiento del conocimiento público es
mucho más compleja.
Sistemas de actividad humana
Nosotros vemos en el mundo muchos ejemplos de grupos de actividades huma-
nas relacionadas unas con otras de tal forma que se pueden considerar como un
todo. A menudo, el hecho de que ellas forman una entidad lo enf atiza la existencia
de otros sistemas (generalmente, sistemas diseñados) que están asociados con
ellas: las actividades que hacen de los ferrocarriles británicos un sistema de
actividad humana, por ejemplo, están asociadas con el sistema físico diseñado
que es la red de vías de tren, con sus estaciones, vías, depósitos de máquinas, etc.
Incluso, aunque no haya sistemas asociados cercanamente que enfaticen el
agrupamiento de las actividades, como en el ejemplo anterior de "los hábitos
alimenticios de los octogenarios en Basingstoke", es difícil el negar el derecho que
tiene un observador de elegir si quiere ver un grupo de actividades como si fuesen
un sistema, si es que así lo desea. Lo que es menos obvio, y necesita argumentarse,
quizá, es que los sistemas de actividad humana (y, por esa razón, los sistemas
diseñados) son fundamentalmente diferentes en tipo a los sistemas naturales.
La diferencia reside en el hecho de que tales sistemas podrían ser muy
diferentes de lo que son ahora, mientras que los sistemas naturales, sin interven-
Algunos pensamientos de sistemas 137
ción humana, no podrían. Y el origen de esta diferencia son las características
especiales que distinguen al ser humano de otros sistemas naturales.
Existen muchas ideas diferentes acerca de lo que hace al hombre un animal
único. A los ingenieros, por ejemplo, les gusta ver al hombre, como un constructor
de herramientas; los expertos en comunicación citan la sofisticación del lenguaje
del hombre como característica distintiva, y existen muchas otras posibilidades
que incluyen a la conciencia religiosa y a la actividad artística. Pero, en contra de
la visión del hombre como un constructor de herramientas, podríamos citar el
ejemplo de los pinzones pájaros carpinteros que utilizan espinas de cactus como
herramientas para picotear en las grietas de la corteza de los árboles, y así sacar
los insectos de los que se alimentan. Y en contra de la imagen del hombre-
creador-del-lenguaje podríamos enfocar la atención en la sofisticación del lengua-
je de la danza de las abejas, por medio del cual la abeja que regresa puede indicar
la dirección, distancia y calidad de una fuente de comida. Thorpe (1974) incluso
argumenta a partir de evidencia experimental que el canto del pájaro no es al azar,
sino que indica los vislumbres de una conciencia artística. Probablemente no
haya un consenso acerca del grado de importancia que damos a las distintas
formas por las cuales el hombre difiere claramente de otros animales, al menos
en grado. Pero probablemente todos los argumentos diferentes que defienden la
calidad única del hombre incluyen el mismo factor común: autoconciencia. En el
informe bien documentado de Thorpe acerca de la evidencia experimental que
sustenta la diferencia entre la "naturaleza animal" y la "naturaleza humana"
(1974), él no sólo enfatiza la importancia de la autoconciencia como una caracte-
rística distintiva del animal humano, sino que también trata acerca de una
consecuencia de la autoconciencia que es extremadamente importante para el
entendimiento de la naturaleza de los sistemas de actividad humana y justifica la
posición especial de estos en esta tipología de sistemas. La consecuencia de
la autoconciencia es que el ser humano es irreductiblemente libre; él tiene
genuina libertad de elección al decidir sus acciones. Para esto, Thorpe esta-
blece argumentos que deriva de Popper (quien dice que "incluso una computadora
de capacidad ilimitada no sería por completo capaz de predecir el futuro de
un sistema físico del cual fue ella misma una parte") y, especialmente, MacKay
(1967,1970). Los argumentos ya se han mencionado brevemente en el capítulo 3,
ya que son pertinentes para las dificultades especiales que encara la ciencia
social si trata de igualar los métodos de la ciencia natural; pero aún a riesgo de ser
repetitivos, vale la pena trabajar más que cuidadosamente con una parte del
argumento que en mi experiencia encuentro difícil.
El argumento tomado como un todo se basa en los hallazgos experimentales
de los neurofisiólogos, es decir, que toda la actividad y experiencia humana
consciente, incluyendo la "creencia", tiene una correlacionan actividad eléctrica
dentro del cerebro. Esto pudo haberse pensado que indicaba que el hombre es
una máquina, ya que en principio sería posible el describir precisamente el estado
eléctrico del cerebro y por ello, dadas las relaciones entre el estado del cerebro,
el contenido de la conciencia y las acciones consecutivas, el hacer predic-
ciones sobre las cuales el individuo no tiene elección, sino que debe llevarlas
Pensamiento de sistemas..
a cabo. Irónicamente, si se sigue de cerca todo el argumento se prueba lo inverso
de esto: que el individuo es libre de elegir sus acciones.
MacKay analiza el caso de un observador, y obtiene una descripción exacta
del estado del cerebro de un sujeto de nombre Joe. (Nunca piense que esto no es
practicable en el presente. Éste es un argumento acerca de lo que es posible en
principio. Para ser tan justo como sea posible con aquellos que piensan que los
seres humanos no son sino máquinas, asumir esto como posible.) Suponga que
el observador utiliza esta descripción para predecir la siguiente acción de Joe.
Si antes de hacer la acción, Joe confirma que la descripción está correcta,
entonces, claramente la descripción ahora no es de interés, ya que la creencia de
Joe en la corrección de la descripción habrá cambiado el estado de su cerebro,
y habrá hecho la descripción del observador obsoleta. Pero, ¿qué hay del caso
en el cual las predicciones del observador se mantienen en secreto? MacKay
(1970) escribe:
Para verificar la fuerza del argumento, tomemos el caso más favorable;
imaginado por el determinismo. Suponga que a partir de nuestras observacio-
nes del cerebro de Joe y su medio podemos escribir, muy de antemano, una
serie completa de predicciones que no dejamos de mantener en secreto sino
hasta ocurridos los sucesos, y después triunfantemente se le muestran a Joe
como prueba de nuestro éxito... lo convencemos sin lugar a duda de que
nuestra teoría mecanística de su cerebro está correcta. ¿No mostraría esto...
que él estaba equivocado al creer que se encontraba encarando genuinamen-
te posibilidades abiertas?
No lo mostraría. Sí lo mostraría, por supuesto, que el resultado lo podíamos
predecir nosotros lo que no mostraría es que esto era inevitable para él.
No puede hacer esto, ya que no puede generar una especificación del resul-
tado que Joe habría aceptado incondicionalmente como correcta antes de
tomar una decisión. En este sentido, no importa cuántos observa-
dores imparciales podrían predecir el resultado, Joe —y usted y yo— somos
libres al elegir.
Es esta última parte del argumento la que ocasiona dificultad, que vale la pena
amplificar.
Imagine que dos grupos de observadores examinan, con un espíritu científi-
co, dos experimentos. El primer grupo se encuentra mirando un experimento de
la física elemental. Ellos observan que cuando los dos polos que apuntan al norte
de dos imanes se ponen muy juntos, se repelen el uno del otro. Este es el hallazgo
repetible, y por supuesto cualquier observador puede verificarlo por sí mismo.
Para nuestros propósitos presentes, el aspecto importante es que no existe
absolutamente alguna restricción de cualquier tipo sobre el grupo de observa-
dores. La observación de que los dos polos que apuntan hacia el norte se repelen
entre sí en principio la pudo hacer cualquier persona, por ello alcanza el estatus
de hecho científico. Ésta es una parte de la definición misma de lo que queremos
decir con "hecho científico".
Algunos pensamientos de sistemas 139
El segundo grupo se encuentra observando las acciones de una máquina
increíble que mide el estado eléctrico preciso del cerebro de Joe, y por ello,
a partir de relaciones conocidas entre el estado del cerebro y la conciencia,
predice la siguiente acción de Joe. Ellos observan que cada vez que se hace una
predicción, Joe de hecho hace lo que la máquina predijo. (Recuerde que asumi-
mos que esto es posible en la práctica para así crear "el caso más favorable que
se puede imaginar" para el determinismo.) Aquí también tenemos un hallazgo
repetible que los observadores en el grupo pueden verificar al hacer funcionar la
maquina por sí mismos. Suponga que ellos hacen esto, y confirman que pueden
sin ninguna falla predecir la siguiente acción de Joe. ¿Es esta situación similar a
la primera? No lo es, por la razón de que esta vez hay una restricción sobre los
miembros del grupo de observadores. Joe mismo no puede formar parte del
grupo. Si él lo hiciese continuamente arruinaría el experimento. Cada vez que él
conociera el informe del contenido de su cerebro, sobre el cual se basa la
predicción, podría hacer que la descripción no tuviera valor ya que ahora sería
obsoleta. Incluso, aunque la máquina fuera tan sofisticada como para incluir el
conocimiento de Joe de la descripción como parte de la descripción misma, al
saber Joe acerca de este conocimiento de la descripción antes de llevar a cabo la
acción, haría otra vez que esta descripción aumentada fuese obsoleta. La predic-
ción mecanística de la acción de Joe será inaccesible siempre para él. Él nunca
podrá unirse al grupo de observadores, y no tiene otra alternativa sino realizar su
acción siguiente en un estado de libertad de elección: la predicibilidad de ésta por
parte de los observadores no lo hace inevitable para él ya que él, por siempre, no
podrá unirse al grupo de observadores.
Ambos resultados de este "experimento del pensamiento" sobre la hipótesis
de que los seres humanos quizá sean simplemente máquinas ultrasofisticadas,
son de extrema importancia para el pensamiento de sistemas. En primera, la
restricción sobre los requisitos para ser parte del grupo de los observadores de
las acciones de Joe, significa que no importa lo que ellos observen, esto no
adquirirá el estatus completo de conocimiento público. Por ello, no puede haber
en principio una ciencia estricta de la actividad humana, exactamente similar
a una ciencia de un fenómeno natural como el magnetismo. En segunda, la li-
bertad irreductible del actor humano Joe (y de cualquier otro) significa que
nunca podrá haber informes de sistemas de actividad humana similares a (y que
tengan el mismo estatus lógico que) los informes de sistemas naturales.
Estas diferencias entre los sistemas de actividad natural y humana justifican
la separación de los mismos en la tipología de sistemas. Distintos tipos de
investigación serán los apropiados para los dos tipos de sistemas. Los métodos
bien establecidos de la ciencia serán adecuados por completo para el estudio de
sistemas naturales, quizá con la adición de intentos por generalizar informes
de ejemplos específicos mediante el uso de terminología de sistemas. En el
caso de los sistemas de actividad humana la manera en que se debe proceder es
menos obvia. La investigación sobre la solución de problemas del mundo real a
describirse posteriormente (que se ha ocupado mucho de los sistemas de este
tipo) sugiere que siempre es esencial el incluir con una descripción del sistema
Pensamiento de sistemas..
de actividad humana un informe del observador y el punto de vista desde el cual
se hacen las observaciones de éste. Los observadores de los fenómenos del mundo
real generalmente se pueden tomar como seguros, aunque esto no es con mu-
cho el caso con los sistemas que podrían ser diferentes de lo que son, por ejem-
plo los sistemas de actividad humana, como veremos en capítulos posteriores
que describen la investigación.
Sistemas diseñados
Nosotros podríamos, si así los deseásemos, utilizar un pedazo de roca (un sistema
natural) para empujar algunos clavos en pedazos de madera y así hacer un
gallinero. Pero podríamos desempeñar mejor la tarea si utilizáramos un martillo,
un sistema físico diseñado con aptitud con propósito en mente. Claramente, una
vez que ha sido diseñado y construido, el martillo tiene mucho en común con los
sistemas naturales: él simplemente existe, sin discusión. Pero a pesar de esta simi-
litud se justifica el hacer la distinción entre sistemas físicos diseñados y los
sistemas naturales, debido a sus orígenes diferentes y debido a que los martillos
pueden existir en muchas formas diferentes que se pueden cambiar a voluntad,
dependiendo de las intenciones precisas del diseñador. Los sistemas físicos
diseñados existen debido a que se ha identificado la necesidad de los mismos en
algún sistema de actividad humana (por ejemplo, la construcción de gallineros).
El hombre como diseñador puede crear artefactos físicos que satisfagan propó-
sitos definidos particulares. Y de manera similar, él podría crear grupos de
pensamientos estructurados, los denominados "sistemas abstractos diseñados".
El hombre, como diseñador, es un ser teleológico, capaz de crear medios para
hacer posibles los fines a perseguir, y de hacer eso sobre la base de selección
consciente entre alternativas. Es adecuado el restringir el uso de la palabra
"teleológico" en este sentido: utilizarlo cuando se involucre la voluntad humana,
y no aplicarlo vagamente a sistemas naturales. Por supuesto, muchos sistemas
naturales están "diseñados" aparentemente para satisfacer un propósito de ma-
nera eficiente, pero el "diseño" es aquí el resultado de la operación de fuerzas
de evolución ciegas durante largos períodos de tiempo, y se le debe distin-
guir del diseño a propósito que ha hecho el ser humano. La palabra neutral
basada en la noción de "servir a un propósito" es la "teleonomía"; es una lásti-
ma que a la "teleología", con sus tintes metafísicos, se le confunda a menudo
con ella en la literatura de sistemas.
Esta distinción sugiere que en un nivel de discurso más cotidiano, existe
también una necesidad por distinguir cuidadosamente entre las actividades (o
sistemas) que simplemente sirven para un propósito y las actividades (o siste-
mas) que son el resultado de la elección por voluntad de los seres humanos.
En este punto los diccionarios y el uso común no proporcionan fácilmente una
solución, pero en este libro yo utilizo la palabra "purposive": "con propósito"
cuando el significado es el "servir para un propósito" neutral, y "purposeful":
"a propósito" cuando se involucra acción humana consciente. Así, el escape
Algunos pensamientos de sistemas 141
es un sistema con propósito de un reloj; y el decir la hora al leer la carátula de
un reloj es una acción a propósito que realiza un ser humano. Y así son también
todas las acciones involucradas en el monitoreo y registro de nuestra activi-
dad mental, permitiendo que los planes se puedan discutir, comunicar, recha-
zar, llevar a cabo, subvertir y (o) modificar en una tendencia a propósito por
grupos de seres humanos. Esta actividad a propósito distingue a nuestra espe-
cie del comportamiento meramente con propósito, provocado por estímulos
y que busca una meta, de otros animales.
Sistemas sociales
Existe un problema para el mapa tipológico, cuya discusión proporciona una útil
indicación de algunas de las dificultades probables en la investigación de siste-
mas de actividad humana; esto se resume en la pregunta: ¿Cuáles de las clases de
sistemas contienen "sistemas sociales"?
En el lenguaje de todos los días a los sistemas sociales con seguridad se les
considera como agrupamientos de gente que está consciente de, y se reconoce
como miembro del grupo. Ellos aceptan responsabilidades distintas como resul-
tado de formar parte del grupo y esperan ciertas cosas de los otros miembros.
Esto abarca un amplio rango de tales "sistemas", desde grupos étnicos y familias
hasta clubes de bebedores, niñas exploradoras, partidos políticos, sindicatos
y empresas industriales. Mucho de lo que experimentamos como miembros ordi-
narios de la sociedad es producto de nuestra intromisión como miembros en
muchos de esos grupos. Si aceptamos esta definición coloquial de lo que es un
sistema social, entonces claramente podríamos esperar que a cada una de estas
agrupaciones la caracterice un grupo particular de actividades humanas. Esto
aparentemente haría que tales "sistemas" se pudieran describir como sistemas
de actividad humana en el sentido en el cual yo estoy utilizando el nombre aquí.
Por otra parte, de lo que estamos más conscientes durante nuestra intromisión
diaria en los "sistemas sociales", es de la textura de las relaciones interpersonales
involucradas, el punto hasta el cual nuestra intromisión en un grupo compromete
nuestras emociones como personalidades individuales. Esto es más marcado en
una agrupación como lo es la familia, y menos marcado en asociaciones en las
cuales entramos voluntariamente, por ejemplo, una empresa industrial. Pero in-
cluso en tal contexto profesional, cualquiera que haya trabajado en una fábrica,
una escuela o una oficina sabrá que dichas agrupaciones desarrollan algunas
de las características de la familia: las tensiones se desarrollan, las alianzas se
forman y se vuelven a formar, y las emociones colorean lo que en principio
pudieron ser relaciones profesionales objetivas. Ahora que, estas características,
típicas de la tribu y de la familia, presumiblemente tienen su origen en la
naturaleza del hombre como animal gregario, uno que tiene una necesidad básica
de apoyo que le proporcionan sus compañeros en la comunidad. De ahí se podría
argumentar que nuestros "sistemas sociales" de vida cotidiana se clasifican
adecuadamente dentro de la tipología como sistemas naturales.
Pensamiento de sistemas..
En el primer reporte de este mapa de sistemas, sugerí que los sistemas
sociales se deberían colocar a caballo en los límites entre la actividad humana
y los sistemas naturales, para marcar su naturaleza equívoca. Estas actividades
asociadas con un sistema social, y las conexiones entre ellas ciertamente están
sujetas al diseño racional; pero cualquier manifestación verdadera de tal sistema
que involucre a un grupo de personas reales exhibirá propiedades atribuibles
a las características naturales del hombre, el animal social. Subsecuentemente,
descubrí en el trabajo del sociólogo Ferdinand Tónnies una brillante expresión de
la distinción que yo estaba buscando a tientas.
Tónnies, al escribir hacia fines del siglo XIX, se interesaba principalmente por
el problema que era "la verdadera raison d'etre de la emergencia de la sociología:
en otras palabras la disrupción del orden tradicional antiguo de la sociedad y el
desarrollo explosivo de un nuevo comercialismoy capitalismo industrial" (Fletcher,
1971b). Su enfoque consistía en construir una tipología para usarla como herra-
mienta analítica para iluminar y entender la transformación más importante de la
sociedad a la cual Fletcher se refiere. El trabajo principal de Tónnies, publicado
en 1887, es Gemeinschaft und Gesellschaft, traducido (Loomis, 1955) como Comu-
nidad y asociación; en ella, Tónnies presenta modelos de dos tipos de sistema
social: "Gemeinschaft" (comunidad), que es natural, y "Gesellschaft" (sociedad,
o asociación) que es ideada. Los dos tipos se basan en el tipo de voluntad,
elección, o deliberación que caracteriza las relaciones humanas en los dos tipos
de sistema social. Fletcher, al argumentar que "comunidad" y "sociedad" son la
mejor traducción de las palabras alemanas, describe la distinción así:
...nos consideramos a nosotros (y a otros) miembros de un orden natural de
relaciones —como miembros de una familia, parientes entre paisanos, veci-
nos en un área particular... (y) a veces consideramos que nosotros mismos
(y otros), por algunos propósitos particulares, tenemos que asociarnos
formalmente con otros— no en cuerpo y alma sino parcialmente, para así
lograr cierto fin.
En las propias palabras de Tónnies "toda vida común en privacidad íntima
y exclusiva se entiende como vida en la Gemeinschaft (comunidad). Gesellschaft
(la sociedad) es la vida pública. En la Gemeinschaft con la familia propia, uno vive
desde el nacimiento en los límites de la buena y mala fortuna. Uno entra a la
Gesellschaft de la manera en que uno entra en un país extranjero."
Esta distinción es con mucho la que yo estuve tratando de encontrar al
argumentar que cualquier sistema social verdadero observado en el mundo sería
una mezcla de ensamblado racional de actividades unidas (un sistema de activi-
dad humana) y un grupo de relaciones como las que se establecen en una
comunidad (por ejemplo, un sistema natural). Durante el trabajo práctico en el
mundo real será necesario tomar en cuenta ambos aspectos. Un enfoque pura-
mente de comportamiento, con base en la idea del hombre como animal gregario,
negará el poder e influencia del diseño racional; pero un enfoque que asuma que
Algunos pensamientos de sistemas 143
los seres humanos son autómatas razónales e ignore la dimensión cultural,
tampoco prestará atención a los problemas.
Pensamiento básico de sistemas: conclusión
Parte de un sistema de pensamiento muy rudimentario se ha expuesto. Tal pensa-
miento parte de un observador-descriptor del mundo fuera de nosotros mis-
mos, quien por alguna razón personal desea describirlo "holísticamente", esto es,
en términos de entidades "todo" unidas en jerarquías con otros todos.
Esto conduce a la prescripción más básica de lo que la descripción del observa-
dor deberá contener: el propósito del observador, el (los) sistema(s)
seleccionado(s), y varias propiedades de los sistemas como límites, entradas
y salidas, componentes, estructura, los medios por los cuales el sistema retiene
su integridad, y el principio de coherencia que lo hace defendible al describir al
sistema como un sistema.
La jerarquía de Boulding y la taxonomía de Jordán son ejemplos de intentos
enormes por reportar el todo del mundo real en términos de sistemas, y el mapa
tipológico similarmente proporciona conceptos por medio de los cuales se
podría iniciar el análisis holístico. En el último caso la intención era el proporcio-
nar una base en el pensamiento de sistemas para el trabajo de investigación que
pretendía averiguar si y (o) cómo las ideas de sistema podrían ayudar para
enfrentar el tipo de problemas del mundo real no estructurados que derrotan al
reduccionismo del método científico.
El mapa de sistemas sugiere que el número mínimo absoluto de clases de
sistemas necesarias para describir el todo de la realidad es de cuatro: sistemas
de actividad humana, de diseño abstracto, de diseño físico y natural. Algunas
propiedades de las cuatro clases ya se han discutido.
Es importante observar que el mapa tipológico es en sí mismo un sistema
abstracto diseñado. Proporciona no tanto como un reporte de la realidad, sino
más bien un grupo de tipos conceptuales a emplearse en las descripciones de la
realidad con base en sistemas. Quizá no haya en la práctica un argumento acerca
de que una dedalera sea un sistema natural; y pocos disputarían que un gallinero
es un sistema físico diseñado (más que ser útil para hacer que sea eso). Pero el
caso de lo que en el lenguaje de todos los días se denomina "sistemas sociales"
demuestra que entidades del mundo real quizá no se ajusten fácilmente dentro de
una clase; en particular quizá no sea fácil obtener descripciones sobre las cuales
todos los observadores estén de acuerdo. Sin embargo, el desarrollo gradual de
modelos conceptuales verificados de las cuatro clases de sistemas, con los
vínculos lógicos, estructurales y regulatorios ya resueltos, debe hacer más simple
la interpretación y el análisis holístico de la realidad compleja.