You are on page 1of 15

Friedrich

Nietzsche
Comentario
s sobre
Nietzsche
Michel
Foucault
(1926,
Poitiers-
1984)

Principal Textos ComentariosCronología Fotos Bibliografía Links
MICHEL FOUCAULT
De Nietzsche, la genealogía, la
historia
De La verdad y las formas juridicas
De Nietzsche, Freud, Marx

De Nietzsche, la
genealogía, la
historia
i
[i]

[...] La genealogía [...] se opone [...] al despliegue metahistórico de
las significaciones ideales y de los indefinidos teleológicos. Se opone a la
búsqueda del “origen”.
[...] uscar un tal origen! es intentar encontrar “lo que estaba ya dado”!
lo “aquello mismo” de una imagen absolutamente adecuada a sí" es tener por
ad#enticias toda las peripecias que han podido tener lugar! todas las trampas y
todos los disfraces. $s intentar le#antar las mascaras! para de#elar finalmente
una primera identidad. %ues bien! &si el genealogista se ocupa de escuchar la
historia m's que de alimentar la fe en la metafísica! qu( es lo que aprende)
*ue detr's de las cosas e+iste algo muy distinto, $n absoluto su secreto
esencial y sin fechas! sino el secreto de que ellas est'n sin esencia! o que su
esencia fue construida pie-a por pie-a a partir de figuras que le eran e+tra.as.
&La ra-ón) %ero (sta nació de un modo perfectamente ra-onable! del a-ar
ii
[ii]
&$l apego a la #erdad y al rigor de los m(todos científicos) $sto nació de la
pasión de los sabios! de su odio recíproco! de sus discusiones fan'ticas y
siempre retomadas! de la necesidad de triunfar / armas lentamente for0adas a
lo largo de luchas permanentes /
iii
[iii]. &Ser' la libertad la raí- del hombre la
que lo liga al se y a la #erdad) $n realidad! (sta no es m's que una “in#ención
de las clases dirigentes”
i#
[i#]. Lo que se encuentra al comien-o histórico de
las cosas! no es la identidad aún preser#ada de su origen /es la discordia de las
otras cosas! es el disparate.
[...] se desea creer en sus comien-os las cosas estaban en su
perfección" que salieron rutilantes de las manos del creador! o de la lu- sin
sombra del primer amanecer. $l origen est' siempre antes de la caída! antes
del cuerpo! antes del mundo y del tiempo, est' del lado de los dioses! y al
narrarlo se canta siempre una teogonía. %ero el comien-o histórico es ba0o! no
en el sentido de modesto o discreto como el paso de la paloma! sino irrisorio!
irónico! propicio a deshacer todas las fatuidades.
[...]La relación de dominación tiene tanto de “relación”
como el lugar en la que se e0erce tiene de no lugar. %or esto
precisamente en cada momento de la historia! se con#ierte en
ritual" impone obligaciones y derechos" constituye cuidadosos
procedimientos. $stablece marcas! graba recuerdos en las cosas e
incluso en los cuerpos" se hace contabili-adora de deudas.
1ni#erso de reglas que no est' en absoluto destinado a dulcificar!
sino al contrario a satisfacer la #iolencia. Sería un error creer!
siguiendo el esquema tradicional que la guerra general! agot'ndose
en sus propias contradicciones! termina por renunciar a la
#iolencia y acepta suprimirse a sí misma en las leyes de la pa-
ci#il. La regla! es el placer calculado del encarni-amiento! es la
sangre prometida. $lla permite relan-ar sin cesar el 0uego de la
dominación. 2ntroduce en escena una #iolencia repetida
meticulosamente. $l deseo de pa-! la dul-ura del compromiso. La
aceptación t'cita de la ley! le0os de ser la gran con#ersión moral o
el útil c'lculo que a dado a lu- a las reglas! a decir #erdad! no es
m's que el resultado y la per#ersión, “falta! conciencia! deber!
tienen su centro de emergencia en el derecho de obligación; y en
sus comienzos como todo lo que es grande en la tierra ha sido
regado de sangre”
#
[#]. humanidad no progresa lentamente! de
combate en combate! hasta una reciprocidad uni#ersal en la que las
reglas sustituir'n para siempre a la guerra! instala cada una de
estas #iolencias en un sistema de reglas y #a así de d[...] si
interpretar es ampararse! por #iolencia o subrepticiamente! de un
sistema de reglas que no tiene en sí mismo significación esencial! e
imponerle una dirección! plegarlo a una nue#a #oluntad! hacerlo
entrar en otro 0uego! y someterlo a reglas segundas! entonces el
de#enir de la humanidad es una serie de interpretaciones. 3 la
genealogía debe ser su historia, historia de la morales! de los
ideales! de los conceptos metafísicos! historia del concepto de
libertad o de la #ida asc(tica como emergencia de diferentes
interpretaciones. Se trata de hacerlos aparecer como sucesos en el
teatro de los procedimientos.
[...] lo que 4iet-sche nunca ceso de criticar despu(s de la segunda de
las intempesti#as! es esta forma de historia que reintroduce 5y supone
siempre6 el punto de #ista suprahistórico, una historia que tendría por función
recoger! en una totalidad bien cerrada sobre sí misma! la di#ersidad al fin
reducida del tiempo" una historia que nos permitiría reconocernos en todas
partes y dar a todos los despla-amientos pasados la forma de la
reconciliación" una historia que lan-ar' sobre todo lo que est' detr's de ella
una mirada de fin del mundo. $sta historia de los historiadores se procura un
punto de apoyo fuera del tiempo! pretende 0u-garlo todo según una
ob0eti#idad de apocalipsis" porque ha supuesto una #erdad eterna! un alma que
no muere! una conciencia siempre id(ntica a sí misma. Si el sentido histórico
se de0a ganar por el punto de #ista supra/histórico! entonces la metafísica
puede retomarlo por su cuenta y! fi0'ndolo ba0o las especies de una conciencia
ob0eti#a! imponerle su propio “egipcianismo”.
[...] el cuerpo est' aprisionado en una serie de regímenes que lo
atra#iesan" est' roto por los ritmos del traba0o! el reposo y las fiestas" est'
into+icado por #enenos /alimentos o #alores! h'bitos alimentarios/ y leyes
morales todo 0unto" se proporciona resistencias
#i
[#i]. La historia
“efecti#a” se distingue de la de los historiadores en que no se
apoya sobre ninguna constancia, nada en el hombre /ni tampoco su
cuerpo/ es lo suficientemente fi0o para comprender' a los otros
hombre y reconocerse en ellos. 7odo aquello a lo que uno se apega
para #ol#erse hacia la historia y captarla en su totalidad! todo lo
que permite retra-arla como un paciente mo#imiento continuo
/todo esto se trata de destro-arlo sistem'ticamente/. 8ay que hacer
peda-os lo que permite el 0uego consolador de los
reconocimientos.
Saber! incluso en el orden histórico! no significa “encontrar de nue#o”
ni sobre todo “encontrarnos”. La historia ser' “efecti#a” en la medida en que
introdu-ca lo discontinuo en nuestro mismo ser. 9i#idir' nuestros
sentimientos" dramati-ar' nuestros instintos" multiplicar' nuestro cuerpo y lo
opondr' a sí mismo. 4o de0ar' nada deba0o de sí que tendría la estabilidad
tranquili-ante de la #ida o de la naturale-a! no se de0ar' lle#ar por ninguna
obstinación muda hacia un fin milenario. :a#ar' aquello sobre lo que se la
quiere hacer descansar! y se encarni-ar' contra su pretendida continuidad. $l
saber no ha sido hecho para comprender! ha sido hecho para hacer ta0os.
[...] 8ay toda una tradición de la historia 5teológica o racionalista6 que
tiende a disol#er el suceso singular en una continuidad ideal al mo#imiento
teleológico o encadenamiento natural. La historia “efecti#a” hace resurgir el
suceso en lo que puede tener de único! de cortante. Suceso /por esto es
necesario entender no una decisión! un tratado! un reino! o una batalle! sino
una relación de fuer-as que se in#ierte! un poder confiscado! un #ocabulario
retomado y que se #uel#e contra sus utili-adores! una dominación que se
debilita! se distiende se en#enena sí misma! algo distinto que aparece en
escena enmascarado. Las fuer-as presentes en la historia no obedecen ni a un
destino ni a una mec'nica! sino al a-ar de la lucha
#ii
[#ii]. [...] la historia
efecti#a no conoce m's que un solo reino! el que no hay
pro#idencia ni causa final /sino solamente “la mano de hierro de la
necesidad que sacude el cuerno de la fortuna”
#iii
[#iii]
[...] la historia tiene algo me0or que hacer que ser la sir#ienta de la
filosofía y que contar el nacimiento necesario de la #erdad y del #alor" puede
ser el conocimiento diferencial de las energías y de los desfallecimiento! de
las alturas y de los hundimientos! de los #enenos y de los contra#enenos.
%uede ser la ciencia de los remedios
i+
[i+].
$n fin! último rasgo de esta historia efecti#a. 4o teme ser un saber en
perspecti#a. Los historiadores buscan en la medida de lo posible borrar lo que
pueda traicionar! en su saber! el lugar desde el cual miran! el momento en el
que est'n! el partido que toman /lo inapresable de su pasión/. $l sentido
histórico! tal como 4iet-sche lo entiende! se sabe perspecti#a! y no recha-a el
sistema de su propia in0usticia. ;ira desde un 'ngulo determinado con el
propósito deliberado de apreciar! de decir si o no! de seguir todos los tra-os
del #eneno! de encontrar el me0or antídoto.
[...]
<tro uso de la historia, la disociación sistem'tica de nuestra identidad.
%orque esta identidad! bien d(bil por otra parte! que intentamos asegurar y
ensamblar ba0o una m'scara! no es m's que una parodia, el plural la habita!
numerosas almas se pelean en ella" los sistemas se entrecru-an y se dominan
unos a los otros. :uando se ha estudiado la historia! uno se siente “feli-” por
oposición a los metafísicos! de abrigar en sí no un alma inmortal! sino muchas
almas mortales
+
[+]. 3 en cada una de estas almas! la historia no
descubrir' una identidad ol#idada! siempre presta a nacer de
nue#o! sino un comple0o sistema de elementos múltiples a su #e-!
distintos! no dominados por ningún poder de síntesis, “es un signo
de cultura superior mantener en plena conciencia ciertas fases de
la evolución que los hombres ínfimos atraviesan sin pensar en
ello. El primer resultado es que comprendemos a nuestros
semejantes como sistemas enteramente determinados y como
representantes de culturas diferentes, es decir como necesarios y
como modificables. de rechazo! que en nuestra propia
evolución, somos capaces de separar trozos y de considerarlos
separadamente"
+i
[+i]. La historia! genealógicamente dirigida! no
tiene como finalidad reconstruir las raíces de nuestra identidad!
sino por el contrario encarni-arse en disiparlas" no busca
reconstruir el centro único del que pro#enimos! esa primera patria
donde los metafísicos nos prometen que #ol#eremos" intenta hacer
aparecer todas las discontinuidades que nos atra#iesan. [...]
Michel Foucault
9e LA VERA ! LA" F#R$A" %&R'(CA"
México, D.F., Gedisa, 1986
Lo m's honesto habría sido! qui-'! citar apenas un nombre! el de
4iet-sche! puesto que lo que aquí digo sólo tiene sentido si se lo relaciona con
su obra que! en mi opinión! es el me0or! m's efica- y actual de los modelos
que tenemos a mano para lle#ar a cabo las in#estigaciones que propongo.
:reo que en 4iet-sche se encuentra un tipo de discurso en el que se hace el
an'lisis histórico del nacimiento de un cierto tipo de saber! sin admitir 0am's
la pree+istencia de un su0eto de conocimiento. Sugiero pues que sigamos en la
obra de 4iet-sche los lineamientos que pueden ser#irnos de modelo para los
an'lisis que no hemos propuesto.
7omar( como punto de partida un te+to de 4iet-sche fechado en =>?@
y publicado póstumamente. $l te+to dice, “$n algún punto perdido del
uni#erso! cuyo resplandor se e+tiende a innumerables sistemas solares! hubo
una #e- un astro en el que unos animales inteligentes in#entaron el
cocimiento. Aue aqu(l el instante m's mentiroso y arrogante de la historia
uni#ersal”.
$n este te+to e+tremadamente rico y difícil! de0ar' de lado #arias
cosas! sobre todo la c(lebre y comple0a e+presión, “Aue el instante m's
mentiroso”. $n primer lugar! considerar( /y de buen grado/ la insolencia y la
desen#oltura de 4iet-sche al decir que el conocimiento fue in#entado en un
astro y en un determinado momento. 8ablo de insolencia en este te+to de
4iet-sche porque no debemos ol#idar que en =>?@ estamos! si no en pleno
Bantismo! al manos en plena eclosión del neoBantismo. 3 la idea de que el
tiempo y el espacio no son formas del conocimiento! la idea de que pueden
pree+istir al conocimiento y son ! por el contrario algo así como rocas
primordiales sobre las cuales #iene a fi0arse el conocimiento! es una idea
absolutamente inadmisible.
*uisiera atenerme a esto! concentr'ndome primeramente en el t(rmino
in#ención. 4iet-sche afirma que! en un determinado punto del tiempo y en un
determinado lugar del uni#erso! unos animales inteligentes in#entaron el
conocimiento. La palabra que emplea! in#ención /el termino alem'n es
Erfindung/ reaparece con frecuencia en sus escritos! y siempre con intención
y sentidos pol(micos. :uando habla de “in#ención tiene in mente una palabra
que opone a in#ención! la palabra “origen”. :uando dice “in#ención” es para
no decir “origen”! cuando dice Erfindung! es para no decir Ursprung.
9e todo esto hay e#idencias. %resentar( dos o tres. %or e0emplo en un
te+to que /creo/ pertenece a La Gaya Ciencia habla de Schopenhauer
reprob'ndole su an'lisis de la religión. 4iet-sche dice que Schopenhauer
cometió el error de buscar el origen /Ursprung/ de la religión en un
sentimiento metafísico que estaría presente en todos los hombres y contendría
de manera anticipada el núcleo de toda religión! su modelo al mismo tiempo
#erdadero y esencial. 4iet-sche afirma, he aquí un an'lisis de la religión
totalmente falso porque admitir que la religión tiene origen en un sentimiento
metafísico significa! pura y simplemente! que la religión estaba dada!
implícita! en#uelta en ese sentimiento metafísico. Sin embargo dice
4iet-sche! la historia no es eso! la historia no se hace de esa manera! las cosas
no suceden así! porque la religión carece de origen! no tiene Ursprung! fue
in#entada! hubo una Erfindung de la religión" en un momento dado ocurrió
algo que la hi-o aparecer. La religión fue fabricada no e+istía con
anterioridad. 8ay pues una oposición fundamental entre la gran continuidad
de la Ursprung descrita por Schopenhauer y la ruptura que caracteri-a a la
Erfindung de 4iet-sche.
[...]
$st' tambi(n el famoso pasa0e al final del primer discurso de la
Genealogía de la Moral en que 4iet-sche se refiere a esa especie de f'brica
gigantesca de enorme factoría en la que se produce el ideal. $l ideal no tiene
origen! tambi(n fue in#entado! fabricado! producido por un serie de peque.os
mecanismos.
%ara 4iet-sche la in#ención /Erfindung/ es! por una parte! una
ruptura! y por otra! algo que posee un comien-o! peque.o! ba0o! me-quino!
inconfesable. $ste es el punto crucial de la Erfindung. Aue debido a oscuras
relaciones de poder que se in#entó la poesía. 2gualmente fue debido a oscuras
relaciones de poder que se in#entó la religión. Cillanía! por tanto de todos
estos comien-os cuando se los opone a la solemnidad del origen tal como es
#isto por los filósofos. $l historiador no debe temer a las me-quindades pues
fue de me-quindad en me-quindad! de peque.e- en peque.e-! que finalmente
se formaron las grandes cosas. D la solemnidad de origen es necesario oponer!
siguiendo un buen m(todo histórico! la peque.e- meticulosa e inconfesable de
esas fabricaciones e in#enciones.
$l conocimiento fue! por lo tanto! in#entado. 9ecir que fue in#entado
es decir que no tu#o origen! o lo que es lo mismo y de manera m's precisa
aunque pare-ca paradó0ico que el conocimiento no est' en absoluto inscrito en
la naturale-a humana. $l conocimiento no constituye el instinto mas antiguo
del hombre! o a la in#ersa! no hay en el comportamiento humano! en los
apetitos! en el instinto humano! algo que se pare-ca a un germen de
conocimiento. 9ice 4iet-sche que el conocimiento est' de hecho relacionado
con los instintos! pero no puede estar presente en ellos ni ser siquiera un
instinto entre otros, el conocimiento es simplemente el resultado del 0uego! el
enfrentamiento! la confluencia! la lucha y el compromiso entre los instintos.
$s precisamente debido a que los instintos chocan entre sí! se baten y llegan
finalmente al termino de sus batallas! que hay un compromiso y algo se
produce. $ste algo es el conocimiento.
%or lo tanto para 4iet-sche! el conocimiento es de la misma naturale-a
que los instintos! no es otra cosa que su refinamiento. $l conocimiento tiene
por fundamento! base o punto de partida a los instintos pero sólo en tanto
(stos se encuentran enfrentados unos a los otros! confrontados. $l
conocimiento es pues un resultado de esta confrontación! un efecto de
superficie. $s como un resplandor! una lu- que se irradia aun cuando sea el
producto de mecanismos o realidades de naturale-a totalmente di#ersa. $l
conocimiento es el efecto de los instintos! es como un lance de suerte o el
resultado de un largo compromiso. 9ice 4iet-sche que es como “una centella
que brota del choque entre dos espadas”! pero que no es del mismo hierro del
que est'n hechas las espadas.
$fecto de superficie que no est' delineado de antemano en la
naturale-a humana! el conocimiento actúa frente a los instintos! encima o en
medio de ellos" los comprime! traduce un cierto estado de tensión o
apaciguamiento entre los instintos. Sin embargo! el conocimiento no se puede
deducir analíticamente! según una especie de deri#ación natural. 4o es
posible deducirlo necesariamente de los instinto. $n el fondo no forma parte
de la naturale-a humana! es la lucha! el combate! el resultado del combate y
consecuentemente! el producto del a-ar. $l conocimiento no es instinti#o! es
contra/instinti#o! e igualmente no es natural! es contra/natural.
$ste es! pues! el primer sentido que podemos dar a la idea de que el
conocimiento es una in#ención y no tiene origen. 4o obstante! puede darse
otro sentido a esta afirmación, aun cuando el conocimiento no est' ligado a la
naturale-a humana ni deri#a de ella! est' emparentado por un derecho de
origen con un mundo a conocer. Según 4iet-sche no hay en realidad! ninguna
seme0an-a ni afinidad pre#ia entre el conocimiento y esa cosas que sería
necesario conocer. Si empleamos unos t(rminos m's rigurosos desde el punto
de #ista Bantiano! habríamos de decir que las condiciones de la e+periencia y
las condiciones del ob0eto de la e+periencia son totalmente heterog(neas.
$sta es la gran ruptura con lo que había sido una noción tradicional de
la filosofía occidental. %or cuanto el mismo Eant fue el primero en manifestar
e+plícitamente que las condiciones de e+periencia y del ob0eto de la
e+periencia eran id(nticas. 4iet-sche piensa! por el contrario! que hay tanta
diferencia entre el conocimiento y el mundo a conocer como e+iste entre el
conocimiento y la naturale-a humana. 7enemos entonces una naturale-a
humana! un mundo! y entre ambos algo que se llama conocimiento! no
habiendo entre ellos ninguna afinidad! seme0an-a o incluso la-o de naturale-a.
D menudo dice 4iet-sche que el conocimiento no tiene relaciones de
afinidad con el mundo a conocer. :itar( tan sólo un te+to de La Faya :iencia
5par'grafo =GH6, “%or su car'cter el mundo se parece a un caos eterno" ello no
se debe a la ausencia de necesidad! sino a la ausencia de orden! de
encadenamiento! de formas! de belle-a y de sabiduría”. $l mundo no busca en
absoluto imitar al hombre! ignora toda ley. Dbsteng'monos de decir que
e+isten leyes en la naturale-a. el conocimiento ha de luchar contra un mundo
sin orden! sin encadenamiento! sin formas! sin belle-a! sin sabiduría! sin
armonía! sin ley. $l conocimiento se relaciona con un mundo como (ste y no
hay nada en (l que lo habilite a conocer ese mundo! ni es natural a la
naturale-a ser conocida.
3 así como entre el instinto y el conocimiento encontramos no una
continuidad sino una relación de lucha! dominación! subordinación!
compensación! etc(tera! de la misma manera #emos que entre el conocimiento
y las cosas que (ste tiene para conocer no puede haber ninguna relación de
continuidad natural. Sólo puede haber una relación de #iolencia! dominación!
poder y fuer-a! una relación de #iolación. $l conocimiento sólo puede ser una
#iolación de las cosa a conocer y no percepción! reconocimiento!
identificación de o con ellas.
$n mi opinión! hay en este an'lisis de 4iet-sche una doble ruptura
muy importante con la tradición de la filosofía occidental! ruptura que
configura una lección que hemos de conser#ar. La primera se da entre el
conocimiento y las cosas. $n efecto! &qu( aseguraba en la filosofía occidental
que las cosas a conocer y el propio conocimiento estaban en relación de
continuidad) &*u( era lo que aseguraba al conocimiento el poder de conocer
bien las cosas del mundo y de no ser indefinidamente error! ilusión!
arbitrariedad) &*ui(n sino 9ios garanti-aba esto en la filosofía occidental).
:iertamente desde 9escartes! para no ir m's all'! y aun en Eant! 9ios es ese
principio que asegura la e+istencia de una armonía entre el conocimiento y las
cosas a conocer. %ara demostrar que el conocimiento era un conocimiento
fundado #erdaderamente en las cosas del mundo. 9escartes se #io obligado a
firmar la e+istencia de 9ios.
Si no e+iste m's relación entre el conocimiento y las cosas a conocer!
si la relación entre (ste y las cosas conocidas es arbitraria! relación de poder y
#iolencia! la e+istencia de 9ios en el centro del sistema de conocimiento ya
no es mas indispensable. $n ese mismo pasa0e de La Gaya Ciencia en que
e#oca la ausencia de orden encadenamiento! formas y belle-a de mundo!
4iet-sche pregunta precisamente, “:u'ndo cesaremos de ser oscurecidos por
todas esas sombras de 9ios) &:u'ndo conseguiremos desdi#ini-ar
completamente a la naturale-a)”.
La ruptura de la teoría del conocimiento con la teología comien-a!
estrictamente hablando! con el an'lisis de 4iet-sche.
$n segundo lugar diría que! si es #erdad que entre el conocimiento y
los instintos /todo lo que hace! todo lo que trama el animal humano/ hay
solamente ruptura! relaciones de dominación y subordinación! relaciones de
poder! quien desaparece entonces no es 9ios! sino el su0eto en su unidad y
soberanía.
Si remontamos la tradición filosófica hasta 9escartes! para no ir m's
le0os aún! #emos que la unidad del su0eto humano era asegurada por la
continuidad entre el deseo y el conocer! el instinto y el saber! el cuerpo y la
#erdad. 7odo esto aseguraba la e+istencia del su0eto. Si es cierto que por un
lado est'n los mecanismos del instinto! los 0uegos del deseo! los
enfrentamientos entre la mec'nica del cuerpo y la #oluntad! y por otro lado!
en un ni#el de naturale-a totalmente diferente! el conocimiento! entonces la
unidad del su0eto humano ya no es necesaria. %odemos admitir su0etos o bien
que el su0eto no e+iste. $s precisamente en esto en que me parece que el te+to
de 4iet-sche que he citado rompe con la tradición filosófica m's antigua y
arraigada de <ccidente.
[...]
8ay en La Gaya Ciencia un te+to 5par'grafo @@@6 al que podemos
considerar como uno de los an'lisis de 4iet-sche m's estrictos acerca de esa
fabricación o in#ención. $n ese largo te+to titulado Qué significa conocer
4iet-sche retoma un te+to de Spino-a en el que este opone Intelligere!
comprender a ridere! lugere! detestari. Spino-a decía que si queremos
comprender las cosas! efecti#amente! en su propia naturale-a y su esencia y!
por lo tanto! en su #erdad! es necesario que nos abstengamos de reír de ellas!
de deplorarlas o de detestarlas. Sólo cuando esta pasiones se apaciguan
podemos finalmente comprender. 4iet-sche dice que no sólo esto no es
#erdad sino que sucede e+actamente lo contrario. Intelligere! comprender! no
es mas que un cierto 0uego! o me0or el resultado de cierto 0uego! composición
o compensación entre ridere! reír! lugere! deplorar! y detestari! detestar.
[...]
$n principio hemos de considerar que esas tres pasiones o impulsos
/reír! detestar y deplorar/ tienen en común el ser una manera no de
apro+imarse al ob0eto! de identificarse con (l! sino de conser#ar el ob0eto a
distancia! de diferenciarse o de romper con (l! de protegerse de (l por la risa!
des#alori-arlo por la deploración! ale0arlo y finalmente destruirlo por el odio.
%or lo tanto! todos estos impulsos que est'n en la raí- del conocimiento y lo
producen tienen en común el distanciamiento del ob0eto! una #oluntad de
ale0arse de (l y al mismo tiempo de ale0arlo! en fin! de destruirlo. %or detr's
del conocimiento hay una #oluntad sin duda oscura! no de traer el ob0eto para
sí! de aseme0arse a (l! sino por el contrario de ale0arse de (l y destruirlo,
maldad radical del conocimiento.
Llegamos así a una segunda idea importante, estos impulsos /reír!
deplorar! detestar/ son todos del orden de las dem's relaciones. %or detr's del
conocimiento! en su raí-! 4iet-sche no coloca una especie de afección!
impulso o pasión que nos haría gustar del ob0eto a conocer sino! por el
contrario! impulsos que nos colocan en posición de odio! desprecio o temor
delante de cosas que son amena-adoras y presuntuosas.
Según 4iet-sche! la ra-ón por la que estos tres impulsos /reír! deplorar
y odiar/ llegan a producir el conocimiento no es que se apacigIen! como en
Spino-a o se reconcilien o llegue a una unidad! sino que luchan entre sí! se
confrontan! se combaten! intentan como dice 4iet-sche! per0udicarse unos a
otros. $s porque est'n en estado de guerra! en una estabili-ación moment'nea
de ese estado de guerra! que llegan a una especie de estado! de corte en que
finalmente el conocimiento aparecer' como “la centella que brota del choque
entre dos espadas”.
%or lo tanto no hay en el conocimiento una adecuación al ob0eto! una
relación de asimilación sino que hay! por el contrario! una relación de
distancia y dominación" en el conocimiento no hay nada que se pare-ca a la
felicidad o al amor! hay m's bien odio y hostilidad, no hay unificación sino
sistema precario de poder. [...]
La filosofía occidental /y esta #e- no es preciso que nos refiramos a
9escartes! podemos remontarnos a %latón/ siempre caracteri-ó al
conocimiento por el logocentrismo! la seme0an-a! la adecuación! la beatitud!
la unidad! grandes temas que se ponen ahora en cuestión. Se entiende por qu(
se refiere 4iet-sche a Spino-a, de todos los filósofos occidentales Spino-a fue
quien lle#ó m's le0os esta concepción del conocimiento como adecuación!
beatitud y unidad. 4iet-sche colocan en el núcleo! en la raí- del
conocimiento! algo así como el odio! la lucha! la relación de poder.
[...] si quisi(semos saber que cosa es el conocimiento no hemos de
apro+imarnos a (l desde la forma de #ida! de e+istencia! de ascetismo
características del filósofo. %ara saber qu( es! para conocerlo realmente! para
aprehenderlo en su raí-! en su fabricación! debemos apro+imarnos a (l no
como filósofos sino como políticos! debemos comprender cu'les son las
relaciones de lucha y de poder. Solamente en esas relaciones de lucha y poder!
en la manera como las cosas entre si se oponen! en la manera como se odian
entre sí los hombres! luchan! procuran dominarse unos a otros! quieren e0ercer
relaciones de poder unos sobre otros! comprenderemos en qu( consiste el
conocimiento.
[...]
[...] si admitimos esto que 4iet-sche entiende como descubrimiento
del conocimiento! si todas estas relaciones est'n por detr's del conocimiento
el cual en cierta forma seria un resultado de ellas! podemos comprender
entonces determinados te+tos de 4iet-sche.
%or de pronto todos aquellos te+tos en los que 4iet-sche afirma que no
hay conocimiento en sí. Dl leerlos! m's de una #e- ocurre que creemos estar
leyendo a Eant y nos #emos obligados a cote0ar los te+tos y #erificar todas las
diferencias. La critica Bantiana cuestionaba la posibilidad de un conocimiento
de lo en sí! un conocimiento sobre una #erdad o una realidad en si. 4iet-sche
dice en la Genealogía de la Moral, “Dbsteng'monos! se.ores filósofos! de los
tent'culos de nociones contradictorias tales como ra-ón pura! espíritu
absoluto! conocimiento en sí”. ;as aún en La voluntad de Poder 4iet-sche
afirma que no hay ser en sí y tampoco conocimiento en sí. :uando afirma
esto! designa algo totalmente diferente de lo que Eant entendía por
conocimiento en sí. 4iet-sche quiere decir que no hay naturale-a! ni esencia!
ni condiciones uni#ersales para el conocimiento! sino que (ste es cada #e- el
resultado histórico y puntual de condiciones que no son del orden del
conocimiento. $l conocimiento es un efecto o un acontecimiento que puede
ser colocado ba0o el signo del conocer! no es una facultad y tampoco una
estructura uni#ersal. Dun cuando utili-a ciertos elementos que pueden pasar
por uni#ersales este conocimiento ser' apenas del orden del resultado del
acontecimiento! del efecto.
Se comprenden así una serie de te+tos en que 4iet-sche afirma que el
conocimiento tiene un car'cter perspecti#o. :uando 4iet-sche dice que el
conocimiento es siempre una perspecti#a no quiere decir! en lo que sería una
me-cla de Bantismo y empirismo! que se encuentra limitado en el hombre por
ciertas condiciones! límites deri#ados de la naturale-a humana! el cuerpo o la
propia estructura del conocimiento. :uando 4iet-sche habla del car'cter
perspecti#o del conocimiento quiere se.alar el hecho de que sólo hay
conocimiento ba0o la forma de ciertos actos que son diferentes entre sí y
múltiples en su esencia! actos por los cuales el ser humano se apodera
#iolentamente de ciertas cosas! reacciona a ciertas situaciones! le impone
relaciones de fuer-a. < sea! el conocimiento es siempre una cierta relación
estrat(gica en la que le hombre est' situado. $s precisamente esa relación
estrat(gica la que definir' el efecto del conocimiento y por esta ra-ón! sería
totalmente contradictoria imaginar un conocimiento que no fuese en su
naturale-a obligatoriamente parcial! oblicuo! perspecti#o. $l car'cter
perspecti#o del conocimiento no deri#a de la naturale-a humana sino siempre
del car'cter pol(mico y estrat(gico del conocimiento. Se puede hablar del
car'cter perspecti#o del conocimiento porque hay batalla y porque el
conocimiento es el efecto de esa batalla.
D esto se debe que encontremos en 4iet-sche la idea! que #uel#e
constantemente! de que el conocimiento es al mismo tiempo lo m's
generali-ante y lo m's particulari-ante. $l conocimiento esquemati-a! ignora
las diferencias! asimila las cosas entre sí! y cumple su papel sin ningún
fundamento en #erdad. %or ello el conocimiento es siempre un
desconocimiento. %or otra parte es siempre algo que apunta! maliciosa!
insidiosa y agresi#amente! a indi#iduos! cosas! situaciones. Sólo hay
conocimiento en la medida en que se establece entre el hombre y aquello que
conoce algo así como una lucha singular! un têteatêtê! un duelo. 8ay
siempre en el conocimiento alguna cosa que es del orden del duelo y que hace
que (sta sea siempre singular. $n esto consiste su car'cter contradictorio tal
como es definido en unos te+tos de 4iet-sche que aparentemente! se
contradicen, generali-ante y singular.
[...]
[...] $n los an'lisis mar+istas tradicionales la ideología es presentada
como una especie de elemento negati#o a tra#(s del cual se traduce el hecho
de que la relación de conocimiento es perturbada! oscurecida! #elada por las
condiciones de e+istencia! por relaciones sociales o formas políticas
impuestas! desde el e+terior! al su0eto de conocimiento. La ideología es la
marca! el estigma de estas relaciones políticas o económicas de e+istencia
aplicado a un su0eto de conocimiento que! por derecho debería estar abierto a
la #erdad.
;i propósito es demostrar en estas conferencias cómo de hecho! las
condiciones políticas y económicas de e+istencia no son un #elo o un
obst'culo para el su0eto de conocimiento sino aquello a tra#(s de los cual se
forman los su0etos de conocimiento y! en consecuencia las relaciones de
#erdad. Sólo puede haber ciertos tipos de su0etos de conocimiento! órdenes de
#erdad! dominios de saber! a partir de condiciones políticas! que son como el
suelo en que se forma el su0eto! los dominios de saber y las relaciones con la
#erdad. 1na historia de la #erdad ser' posible para nosotros sólo si nos
desembara-amos de estos grandes temas del su0eto de conocimiento! al
mismo tiempo originario y absoluto! utili-ando e#entualmente el modelo
niet-scheano.
$ic)el Fo*ca*lt
e Nietzsche, Freud, Marx
[...] si la interpretación no puede acabarse nunca es! simplemente!
porque no hay nada que interpretar. 4o hay nada absolutamente primario que
interpretar pues en el fondo! todo es ya interpretación" cada signo es en sí
mismo no la cosa que se ofrece a la interpretación! sino interpretación de otros
signos.
[...] la interpretación no aclara una materia que es necesario interpretar
y que se ofrece a ella pasi#amente" ella no puede sino apoderarse! y
#iolentamente! de una interpretación ya hecha! que debe in#ertir! re#ol#er!
despeda-ar a golpes de martillo.
[...] las palabras han sido in#entadas siempre por las clases superiores"
ellas nos indican un significado, imponen una interpretación. %or consiguiente
no es porque haya signos primarios y enigm'ticos por lo que estamos
consagrados a la tarea de interprete! sino porque hay interpretaciones! porque
nunca cesa de haber por encima de todo lo que habla el gran te0ido de las
interpretaciones #iolentas. $s por esta ra-ón que hay signos! signos que nos
prescriben! la interpretación de su interpretación! que nos prescriben
in#ertirlos como signos.
[...] La muerte de la interpretación consiste en creer que hay signos!
signos que e+isten originariamente! primariamente! realmente! como se.ales
coherentes! pertinentes y sistem'ticas.
La #ida de la interpretación! al contrario! es creer que no haya sino
interpretaciones. ;e parece que es preciso comprender muy bien esta cosa
que muchos de nuestros contempor'neos ol#idan, que la !ermenéutica y la
semiología son dos enemigos "ravíos. 1na hermen(utica que se repliega
sobre una semiología cree en la e+istencia absoluta de los signos, abandona la
#iolencia! lo inacabado! lo infinito de las interpretaciones! para hacer reinar el
terror del indicio! y recelar del lengua0e. Jeconocemos aquí el mar+ismo
despu(s de ;ar+. %or el contrario! una hermen(utica que se en#uel#e ella
misma! entra en el dominio de los lengua0es que no cesan de implicarse a sí
mismos! esta región medianera de la locura y del puro lengua0e. $s allí donde
nosotros reconocemos a 4iet-sche.
$ic)el Fo*ca*lt

Sitio creado y mantenido por 8oracio %otel
i
[i] #iet$sc!e% La Genealogie% L&'istoire en #ommage a $ean #yppolite! %arís! %1A! p. =KL/=?M
ii
[ii] (urora. S =M@
iii
[iii] 'umano demasiado !umano! S @K
i#
[i#] El )ia*ero y su som"ra! S H.
#
[#] Genealogía 22! N.
#i
[#i] La Gaya Ciencia! S ?.
#ii
[#ii] Genealogía 22! =M.
#iii
[#iii] (urora! S =@G.
i+
[i+] Crep+sculo de los ídolos! Cagancias inactuales! S KK.
+
[+] El via*ero y su som"ra %&piniones y sentencias varias', S =?.
+i
[+i] 'umano demasiado !umano! S M?K.