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Oralidad y escritura

El conflicto oralidad-escritura, que tuvo un desarrollo teórico importante a partir de los estudios de las
literaturas orales europeas y cuya culminación fue sin duda el libro de Walter Ong Oralidad y escritura,
plantea un problema central en la comprensión de la literatura hispanoamericana. En primera instancia
resumiremos la importancia que en la formación de esta literatura tuvieron los códigos oral y escrito en sus
distintas modalidades, las relaciones performáticas de la oralidad, las literaturas alternativas, los problemas
de diglosia, aculturación y traducción.
Pero un segundo aspecto del conflicto oralidad-escritura puede revelarse, al sesgo, en epresiones
que se presentan como escrituras autobiográficas y que generan una forma de representación que parece
atender a un referente real! la vida del que cuenta. En este sentido la escritura planteará, en primer lugar, una
cuestión temporal! la distancia entre los hechos ocurridos y el tiempo de la enunciación. En segundo lugar,
un problema de po"tica! cómo el acto de enunciación, si se entiende por este el que se desarrolla en el
tiempo presente de la escritura, genera un enunciado escrito producto de una retórica de selección, de una
sintais de los hechos que despierta sospechas sobre su referencialidad, al tiempo que resulta una
interpretación de los hechos representados. #e manera que el g"nero autobiográfico nos volverá a plantear el
problema de la escritura, su nacimiento como tecnolog$a y el debate que en el Fedro de Platón ya de%ó ver
su carácter de memoria y su forma de olvido. En ese apartado debatiremos el desarrollo teórico alrededor de
los g"neros de realidad! testimonios, diarios, autobiograf$as y biograf$as, sustancial en la comprensión del
giro sub%etivo que han sufrido los bienes simbólicos en las &ltimas d"cadas. 'uscaremos la eplicación a las
nuevas sub%etividades, haciendo el recorrido desde la (muerte del autor) hasta la más recientes teor$as de la
autoficción y la ficción de autor.
*. +ormación de una literatura
,artin -ienhard, uno de los mayores especialistas en tetos prehispánicos y amerindios, hace la siguiente
precisión! las culturas americanas ten$an, antes de la llegada de los espa.oles, sistemas de escrituración o
anotación fundamentalmente documentaria, que registraban y conservaban observaciones y medidas o
encuadraban datos cósmico-histórico-sociales eistentes! tanto los quipus como los glifos y la incipiente
escritura fon"tica que hab$a en ,esoam"rica cuando llegaron los espa.oles no cumpl$a el papel que la
escritura ya ten$a en las sociedades europeas. / esa palabra archivadora y estatal se sumaba, en las culturas
locales, una palabra viva que, esa s$, pod$a cumplir con la eploración figurada, la representación simbólica
o filosófica, las narrativas de tipo "pico o histórico, la l$rica, la producción imaginativa. Estos (tetos)
verbales, asimilables a lo literario en el sentido europeo, no siempre eran autónomos y sol$an integrarse a
otras formas discursivas! gestualidad, m&sica, pintura del cuerpo. #e todas formas estas prácticas tetuales
básicas eran los sostenes de la tradición cultural! (-atentes 0dice -ienhard- los tetos prehispánicos
(escritos) requer$an, para alcan1ar su plenitud, su recitación oral frente a un auditorio. -a epresión literaria
propia de los colectivos amerindios fue, por lo tanto, predominantemente (oral) e (interna)). -ienhard
agrega, a la escritura documental y al (teto) verbal un tercer tipo de discurso y es el que los nativos
adoptaron para comunicarse con los (etra.os), fueran estos adversarios, aliados, autoridades o, más tarde,
durante las 2ep&blicas, la opinión p&blica. El nuevo tipo se adaptó al universo de la escritura al estilo
europeo, sirvi"ndose del arsenal po"tico-retórico del (etra.o) 3europeo o criollo45 pod$a ser resultado de
autores o (dictadores) de testimonios, cartas, manifiestos u otros tetos análogos5 si se trataba de producción
de testigos orales estos eran conscientes de los mecanismos de la comunicación escritural. Este discurso, de
carácter historiográfico, epistolar, testimonial, generalmente instrumento de negociación y con rasgos
(diplomáticos), seg&n -ienhard se inscribió en la relación conflictiva entre (coloni1ado) y (coloni1ador) y
produ%o una especie de esqui1ofrenia del su%eto enunciador. 3Prólogo a la edición de /yacucho de
Testimonios, cartas y manifiestos indígenas4.
En su libro La voz y su huella 3*6674 escribe -ienhard! “La destrucción del sistema antiguo, basado en
la articulación equilibrada entre la palabra archivadora y la palabra viva, y la imposición arbitraria
de un nuevo sistema en el cual el predominio absoluto de la “divina escritura europea relega a la
ilegalidad las diabólicas “escrituras antiguas, marginando al mismo tiempo la comunicación oral,
constituir! el trasfondo sobre el cual surge la literatura “latinoamericana"

8emos entonces que la tetualidad amerindia no era autónoma, las prácticas tetuales prehispánicas no eran
autosuficientes, no se prestaban a la lectura individual, eran predominantemente orales. 9uando se trataba de
creaciones no documentales ten$an un carácter cultual en el que fund$an distintos lengua%es! verbales,
gestuales, musicales, de pintura en el cuerpo. :o ser$a eagerado pensar que las formas más recientes del
testimonio, como producción de una literatura posautónoma o posmoderna, fuesen, contaminadas por las
formas de epresión adaptadas a los (etra.os), un regreso a la tetualidad preautónoma o premoderna que,
de acuerdo a la pesquisa reali1ada por -ienhard, habr$a sobrevivido, sin solución de continuidad, desde la
conquista a nuestros d$as.
-ienhard, al comien1o de La voz y su huella, destaca que lo que causó mayor etra.e1a entre los ind$genas
americanos fue la valoración que los conquistadores hicieron de la notación o transcripción gráfica 0
alfab"tica- del discurso, en especial la vinculada al poder sobre las tierras. -a valoración y hasta
fetichi1ación de la palabra escrita en la sociedad europea se remontaba a la Edad ,edia 3se le atribu$an
poderes poco menos que mágicos! en el eniemplo ;< del 9onde -ucanor que 'orges llamó (El bru%o
postergado), la lectura de los libros de magia se hace a escondidas, en el sótano4. -ienhard pone como
e%emplo la recreación que =mberto Eco hi1o del convento de copistas en #l nombre de la rosa. 9laro que
otros documentos o tetos literarios nos pondr$an ante la continuidad del valor contractual de la palabra
hablada, del pacto verbal, frente a lo escrito. En dramas barrocos todav$a se puede rescatar la dependencia
del honor del cumplimiento de la palabra dada. 3=n estudio cuidadoso del >ui%ote o de ?amlet con este
cliva%e! la biblioteca de /lonso >ui%ano, las preceptivas del cura y el barbero, la carta a #ulcinea, los relatos
folclóricos introducidos por @ancho, para el primero5 el mensa%e del fantasma como (letra del alma), las
(palabras, palabras, palabras) y la lectura como s$ntoma de melancol$a para el segundo, nos dir$a cosas
interesantes sobre cómo se ve$a el conflicto entre lo ágrafo y lo letrado en la Europa de comien1os del siglo
;8<<4. -a (fetichi1ación de la escritura) se puede observar en el con%unto documental que precede y
acompa.a el via%e de 9olón! capitulaciones, escritura de toma de posesión. -a escritura ten$a un valor
religioso de evangeli1ación, como "mulo de la Escritura, y un valor %ur$dico o notarial que fi%aba las
responsabilidades de las partes, en este caso la corona de Espa.a y el /lmirante. Otro episodio emblemático
del enfrentamiento entre las culturas autóctonas y la conquistadora es el muchas veces relatado encuentro de
9a%amarca entre /tahualpa y el padre 8icente 8alverde.
En el cap$tulo A del libro La voz y su huella -ienhard plantea el pasa%e de la oralidad a la escritura y la
creación de una (literatura escrita alternativa). Para -ienhard toda historia de la literatura de esta región
deber$a empe1ar por considerar las manifestaciones de las culturas prehispánicas 3sobre todo porque estas 0
sean las formas de escrituras como las orales- no cesan una ve1 llegados los europeos4. -as antiguas formas
de notación, glifos o quipus, continuaron siendo usadas, durante un tiempo, luego de la llegada de los
europeos. En algunos casos, el mesoamericano por e%emplo, luego de haber destruido casi todos los códices
primitivos, los propios europeos solicitaron a los locales la inscripción de nuevos códices para conocer
historia, dinast$as, costumbres. Estos nuevos códices comen1aron a contaminarse de la cultura etran%era, se
tradu%eron al código alfab"tico al mismo tiempo que se fueron simplificando a medida que desaparec$an los
especialistas en la escritura pictográfica.
El (rescate) de las tradiciones orales comien1a con 2amón Pan", sacerdote %erónimo a las órdenes de 9olón.
Pan", a la manera de las “probanzas $transcripciones, generalmente presentadas en estilo indirecto, de
entrevistas a los indios con fines %udiciales, de control evangelizador y e&tirpación de idolatrías,
consideradas por Lienhard el grado ' de la literatura alternativa, la forma en que la cultura indígena,
oral, entra a la escritura occidental(, decide recoger con la mayor eactitud el discurso ind$gena,
inaugurando una nueva práctica literaria. -a recolección de tradiciones, su traducción, al tiempo que sirvió
como registro etnográfico y cumplió funciones de distinta $ndole, muchas veces fascinó a los recolectores
europeos, por el encanto po"tico de los relatos y el tipo de organi1ación pol$tica que seduc$a sus mentes
utópico-renacentistas. #stas recopilaciones no de%aron de se)alar el antes y el despu*s de la conquista.
#e all$ que con la ecepción de las 9rónicas del <nca Barcilaso, todas las otras recopilaciones hayan sufrido
la censura e impedido de publicarse en su tiempo. /lgo que no debe olvidarse, se.ala -ienhard, es que con
su transcripción el discurso oral se petrifica y cambia su destinatario natural por el p&blico elitista de los
letrados. 9abe reiterar el carácter performático del teto verbal! (-a literatura oral 0escribe -ienhard- se
basa no en tetos fi%ados de una ve1 por todas mediante un sistema de notación gráfica, sino en la memoria
de la colectividad o de sus especialistas literarios. -atente en la memoria de sus portadores, el teto verbal 0
que es solo un aspecto de un teto m&ltiple! verbal, musical, gestual- se actuali1a oralmente, en general
p&blicamente, y es memori1ado en tal oportunidad por una nueva (generación) de depositarios y de la
tradición). El teto se renueva en cada performance de acuerdo a la voluntad del autor, del p&blico, del
lugar.
#e todas maneras los propios ind$genas se dieron cuenta de la inminencia de la p"rdida de sus tradiciones.
#e all$ que las fi%aran en tetos escritos para conservar, aunque sea de manera (petrificada) en transcripción
alfab"tica, la memoria colectiva. / esa intención se debió el rescate de las grandes recopilaciones! el Popol
8uh, los libros del 9hilam 'alam, verdaderas enciclopedias del pensamiento m$tico, histórico, calendárico,
cosmológico, ritual.
+inalmente, -ienhard se.ala que las (cartas) de Citu 9usi y Buaman Poma constituyen el verdadero
comien1o de una escritura indo-hispánica. (,ás allá del simple rescate de la tradición histórica autóctona,
más allá tambi"n del mero gesto reivindicativo, estos tetos ofrecen, articulando de modo in"dito los dos
aportes, el europeo y el ind$gena, un punto de vista nuevo, incipientemente (sub%etivo), sobre el mundo.
@ometida todav$a, formalmente, a los imperativos de la comunicación entre las colectividades marginadas y
un destinatario de alto nivel, esta práctica precede la de una escritura ind$gena o mesti1a desvinculada de
este conteto utilitario. -a de una escritura liberada que propone un discurso (autónomo) sobre el mundo).
#s %usto se)alar que en este punto Lienhard se afilia a una postura europea moderna que identifica la
literatura con la autonomía de sus funciones ancilares" /l mismo tiempo reconoce que la literatura
latinoamericana, sobre todo la narrativa, hereda de estas formas primeras la dualidad de condición, la
familiaridad con los dos sistemas culturales! al tiempo que se define por la escritura no de%a de simular su
ascendencia oral. Esa estrategia se observa en los narradores del siglo ;;, su aproimación con la
antropolog$a de la que deberemos escribir más adelante.
-ienhard sostiene que se puede proponer una secuencia histórica distinta, una periodi1ación que no responda
a los movimientos históricos y est"ticos europeos sino que se a%uste a las momentos de crisis de la relación
ind$genas-conquistadores!
*. Primeros contactos entre europeos y autóctonos5
A. <nstitucionali1ación de las relaciones coloniales y resistencias (indias)
D. 2eformas coloniales y movimientos insurreccionales del siglo ;8<<<
E. (@egunda conquista)! la ofensiva latifundista del siglo ;<;
F. (<ndigenismos) intelectuales y movimientos "tnico-sociales modernos.
En este sentido va siguiendo los contactos entre los dos mundos y la producción de tetos a partir de ellos.
-ienhard apunta a la aparición de tetos escritos alternativos y si bien estos no aparecen en el primer
momento de la conquista, cuando sur%a la primera literatura alternativa esa (hora cero) será tema central. #l
“trauma de la conquista de los autóctonos proporciona, en buena medida, la materia histórica de los
primeros te&tos indo+hisp!nicos. =n e%emplo es el primer 2elato de la 9onquista, anónimo, redactado en
*FAG por un autor de Clatelolco, primer teto ind$gena escrito en nahuátl por medio del alfabeto, inspirado
en la derrota final de *FA*. Otro el /pu <nHa /taIallpaman, probablemente de principios del siglo ;8<<,
que refiere a la ca$da del CaIantinsuyo.
(En el primer siglo de la 9olonia, los agentes principales de las prácticas literaria alternativas fueron por un
lado ciertos misioneros y funcionarios, y por el otro algunos miembros de las aristocracias ind$genas. -os
primeros fung$an como transcriptores del discurso de los segundos5 estos empe1aron siendo sus informantes,
pero se iban convirtiendo, luego, gracias a la ense.an1a de los primeros, en letrados de sus propias
tradiciones). Esta alian1a entre caciques y principales y funcionarios europeos producirá tetos
fundamentalmente dinásticos. El discurso de los indios comunes no tiene derecho a manifestarse en esta
primera producción historiográfica. 9omo se vio las proban1as %udiciales fueron los &nicos tetos donde se
epresaron, aunque no directamente, los sectores ind$genas no nobles.
#os resultados recientes de esa historia de desencuentros son los que -ienhard llama la (etnoficción) y la
aparición de una (tradición) oral moderna en el canto y la poes$a que contin&a los pachaHutiy taHi o cantos
de transformación del mundo 3(vuelta del mundo tiempo) es la traducción de pachaHutiy4. -a (etno-ficción)
es una entre muchas posibilidades que un observador tiene de transcribir su eperiencia con una cultura. @e
puede hacer pura etnograf$a, descripción de la vida colectiva que se ve5 se puede recoger cantos y
narraciones y hacer un teto de carácter etno-testimonial. /l mismo tiempo el escritor antropólogo puede
operar una refleión cient$fica, puede hacer literatura indigenista 3lo ind$gena es ecusa o telón de fondo
pintoresco para una reivindicación liberal o a veces socialista4 o se puede intentar una recreación literaria del
discurso del otro, fabricar un discurso "tnico artificial destinado a un p&blico a%eno a la cultura (eótica). /
este tipo se le llama (etno-ficción). (En la etno-ficción 0escribe -ienard en La voz y su huella- en efecto,
surge una contradicción entre las caracter$sticas (occidentales del teto literario 3escritura, idioma, forma
global, libro-mercanc$a4 y un discurso narrativo que aparente ser (ind$gena) y (oral). El autor, en la etno-
ficción, se coloca la máscara del otro, empresa no solo dif$cil sino tambi"n, a todas luces, discutible).
En el área andina los escritores me%or dotados para acometer esta tarea fueron sin dudas +elipe Buamán
Poma de /yala y Jos" ,ar$a /rguedas. /rguedas parte de los modelos literarios de la narrativa social, del
regionalismo y el indigenismo pero los somete a una poderoso interferencia o intervención! en el terreno
lingK$stico incluye un l"ico y una sintais quechua moderada, cantos, poemas, citas o fragmentos de
(discurso oral) de impregnación quechua. @obre /rguedas escribe -ienhard! (Jos" ,ar$a /rguedas, el
antropólogo andino que reveló a los criollos la eistencia 0para "l regoci%ante- de las narraciones utópico-
mesiánicas, quechuas, impregnadas desde su infancia por la tradición oral de los campesinos quechuas, se
de%ó guiar por ella para construir las articulaciones temporales de sus propias obras literarias. @obre todo a
partir de *6FA 3fecha de su regreso consciente en la sierra quechua4, sus novelas y poemas desembocan
sistemáticamente en una apertura utópica que de%a prever la actuación histórica decisiva del campesinado,
(due.o) de la tradición andina. /l final de Los ríos profundos la avalancha de los campesinos sin tierra
3colonos de hacienda4 inunda, tal un cataclismo cósmico desencadenado por la peste, la capital de /purimac,
/bancay).