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La biblioteca de Pérgamo

Una de las cosas que los aficionados a la
Historia tienen en común es su fascinación
por las bibliotecas, auténticos templos del
saber humano, desde donde muchas veces
se comparte el conocimiento, y en otros
casos, simplemente se almacena. La
Biblioteca objeto del post de hoy, la de
Pérgamo, tuvo una historia tan apasionante
como la de la ciudad que la acogió. Su
rivalidad con la de Alejandría propició una
invención fascinante, el pergamino, y hubo
de acabar de la peor forma en que puede
tratarse a una biblioteca...

Esta es su historia:

La Biblioteca de Pérgamo


La biblioteca de Pérgamo fue una de las más célebres de la Antigüedad,
compitiendo en importancia con la de Alejandría. Al igual que otras
dinastías del período helenístico, los reyes de Pérgamo fueron unos
grandes mecenas de la cultura y el arte. Grandes coleccionistas de arte,
brillaron especialmente por su carácter bibliófilo, rivalizando en esto
último con los Ptolomeos en Egipto. Su gran ambición fue convertir su
capital Pérgamo en una ciudad como Atenas en la época de Pericles.

El rey de Pérgamo Atalo I Soter fue el fundador de la biblioteca y su hijo
Eumenes II fue el que la agrandó y fomentó; llegó a acumular hasta
200.000 volúmenes (otras fuentes hablan de 300.000). Allí se estableció
una escuela de estudios gramaticales, como había sucedido en
Alejandría, pero con una corriente distinta. Mientras en Alejandría se
especializaron en ediciones de textos literarios y crítica gramatical, en
Pérgamo se inclinaron más a la filosofía, sobre todo a la filosofía estoica,
a la búsqueda de la lógica en lugar de hacer análisis filológicos.

Invención del Pergamino


Los volúmenes de Pérgamo eran copiados en un material llamado
pergamino, inventado y ensayado precisamente en esta ciudad. Al
principio los libros eran de papiro pero según una leyenda, Alejandría
dejó de abastecer a Pérgamo de esta materia, para evitar que su
biblioteca pudiera llegar a hacer sombra a la alejandrina en cuanto a
número de volúmenes. Los historiadores aseguran que la elección de
pergamino fue completamente voluntaria y por el hecho de ser éste un
material más acomodadizo y duradero.


Alejandría propicia el fín de la biblioteca de Pérgamo

En el año 47 aC tuvo lugar el incendio de Alejandría y parte de su
biblioteca, a raíz de los enfrentamientos por mar entre el ejército egipcio
y Julio César. Según narra Plutarco en sus Vidas paralelas, más tarde,
como recompensa por las pérdidas, Marco Antonio habría mandado al
Serapeo de Alejandría los volúmenes de la biblioteca de Pérgamo, que
ya había sido saqueada con anterioridad por causa de las luchas
políticas que hubo en Asia Menor en aquellos años. Paradójicamente, la
biblioteca de Pérgamo acabó absorbida por su mayor rival.