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El año litúrgico

Nuestra vida está marcada por la semana de siete días y por los
meses y los años. Cada semana la comenzamos el domingo y la
terminamos el sábado. Cada año lo comenzamos el 1 de enero y
lo terminamos el 31 de diciembre.
Así sucede también con la liturgia, pues tiene su “año”, como el
año civil.
¿Qué es el año litúrgico?
El año litúrgico es un conjunto de tiempos y de fiestas,
caracterizados por la memoria actualizada de los misterios de la
vida de Cristo, al que se unen la conmemoración de la Virgen
María y de los santos.
El centro de todo el año es Jesucristo, de Cristo parte la
celebración y a Él vuelve. Él es la clave para entender la Historia
de la Salvación, desde la creación del mundo, hasta la
consumación de esa historia (Ef 4, 13). Cristo es el centro y el
protagonista de todo el año litúrgico.
El cristiano entra en contacto con todos y cada uno de los
misterios salvíficos de la vida de Jesucristo, especialmente de su
Muerte y Resurrección a través del año litúrgico, no como un
simple recuerdo, sino como actualización, aquí y ahora, de su
Salvación.
El año litúrgico y el Misterio Pascual
1. El ciclo pascual, que incluye el Triduo Pascual, el tiempo de
Pascua y el Tiempo de Cuaresma, que lo antecede. El Ciclo
Pascual tiene como núcleo original la Vigilia Pascual. Se prolonga
a lo largo de los 50 días que llegan hasta Pentecostés, que
significa “50”, es decir, siete semanas de siete días. Como
preparación, se va formando un período de 40 días, la Cuaresma
(del latín “quadragesima” o cuarenta). Al mismo tiempo, la Vigilia
Pascual, que a continuación dio origen al domingo de Ramos y,
por consiguiente, a la Semana Santa.
2. El ciclo de Navidad. La fiesta de Navidad o Natividad, no
nació sino hasta el siglo IV. De hecho, era una manera de
recuperar las fiestas paganas del solsticio de invierno, ya que
nada nos indica que Jesús nació un 25 de Diciembre. Lo mismo
ocurrió con la epifanía o manifestación del Señor en Oriente,
donde se celebraba el solsticio el 6 de Enero. Esta fiesta la
conocemos como la fiesta de los santos reyes. Finalmente, la
fiesta de la Presentación del Señor (la “Candelaria”), es una
prolongación de las fiestas de Navidad, aunque generalmente se
celebre en el Tiempo Ordinario, antes de Cuaresma.
Incluso en Navidad celebramos el Misterio Pascual
No perdamos de vista que la pascua semanal es el
domingo, tanto si es el primer domingo, como el día de Epifanía
o el domingo XXIII del Tiempo Ordinario. En todos celebramos
siempre a Jesucristo, muerto y resucitado. Cristo Resucitado es
el sol que ilumina todo el año litúrgico. Es él el que hace brillar, a
lo largo del domingo y de las fiestas, cada una de las facetas de
los misterios de la fe.
En la práctica esto tiene que ver mucho. Por ejemplo,
pongamos el ejemplo de Navidad, tan popular entre nosotros,
pero que, desafortunadamente, la gente piensa que es la fiesta
más importante incluso más que la Pascua y que la Semana
Santa. Una celebración que no “despegara” de la imagen del niño
Jesús, no iría en el sentido de la fe, pero se vería gravemente
mutilada si no se contemplara, al mismo tiempo, el destino del
Hombre Dios, que adquiere toda su dimensión en el sacrificio
pascual.
Por otra parte, si nos fijamos en los datos de la liturgia, no
podemos mutilar el misterio de Navidad, ya que celebramos en
&e �acute;l la Eucaristía, que es la Pascua de Cristo. Podemos
decir que el año litúrgico es una “anámnesis” perpetua.
“Anámnesis” significa memoria, conmemoración, recuerdo. Todas
las fiestas se celebran en las tres dimensiones del tiempo: ayer,
hoy y mañana. Por ejemplo, Navidad: Cristo hace dos mil años,
viene hoy a nosotros (por la Iglesia, por la conversión... ),
volverá algún día...
A lo largo del año
No cabe aquí detallar cada una de las fiestas o de los tiempos
litúrgicos. Nos conformaremos con subrayar lo esencial de cada
uno.
¿Cuándo comienza y termina el año litúrgico?
El año litúrgico tiene una estructura que distribuye y articula las
celebraciones de la comunidad cristiana, siguiendo unos períodos
de tiempos variables, según su situación en el año o ligados a
determinadas fechas del calendario, es decir propio del Tiempo y
Santoral.
El año litúrgico consta de tres ciclos temporales: Pascua,
Navidad y Tiempo Ordinario, y de un conjunto de
solemnidades y de fiestas del Señor, de la Virgen María y de los
Santos.
Evolución histórica del año litúrgico
En los comienzos, la liturgia cristiana sólo celebraba el
domingo como memorial de la resurrección de Jesucristo, sin
más denominaciones que la del día del Señor. Casi al mismo
tiempo, surgió cada año un gran domingo como celebración
anual de la Pascua, que se ampliaría al Triduo Pascual, con una
prolongación de la fiesta durante cincuenta días. La Pascua fue el
centro vital de la predicación, de la celebración y de la vida
cristiana: el culto de la Iglesia nació dela Pascua y para celebrar
la Pascua.
Durante los primeros siglos, por la exigencia de preparar a
los bautizados para los sacramentos de la iniciación cristiana
(Bautismo, Confirmación y Eucaristía), y la incorporación de los
penitentes a la comunión en la Iglesia en la mañana del Jueves
Santo, se estableció un tiempo más extenso para prepararse a la
Pascua, basado en los cuarenta días o años de la Biblia,
llamado Cuaresma.
Constituido el ciclo pascual, se estructuró en el siglo IV el ciclo
de Navidad. La ocasión fue la necesidad de apartar a los
cristianos de las celebraciones paganas del sol invicto o
invencible, que tenían lugar en el solsticio de invierno. Esta fiesta
pagana inspiró a la Iglesia a celebrar el nacimiento y
manifestación de Jesús, el verdadero Sol Invencible, y permitió
afirmar así la auténtica fe en el misterio de la encarnación.
Al final del siglo IV, como el ciclo pascual tenía una larga
preparación, también se introdujo una preparación para la
celebración del nacimiento de Jesús, y surgió así el tiempo de
Adviento.
A los dos ciclos, Pascua y Navidad, acompañaron otras
celebraciones: el culto de los mártires y la veneración de
la Santísima Virgen María. Posteriormente, se hizo también
memoria de los confesores, de los maestros espirituales,
obispos, monjes y otros cristianos, que encarnaron en su vida el
misterio pascual de Jesucristo (SC 104-111).
Tiempos del Año Litúrgico
Pascua, Navidad y Tiempo ordinario. Conjunto de
solemnidades y fiestas del Señor, de la Virgen María y de
los Santos.

El año litúrgico es un tiempo simbólico, un signo de
salvación que recorre el círculo completo de las
estaciones del año solar, siendo portador de una
significación y de un poder de salvación, que no es otro
que el misterio de Cristo, centro y culmen de toda
realidad simbólica cristiana.

El año litúrgico tiene una estructura que distribuye y
articula las celebraciones de la comunidad cristiana,
siguiendo unos períodos de tiempos variables según su
situación en el año o ligados a determinadas fechas del
calendario; es decir, propio del Tiempo y Santoral.

El año litúrgico consta de tres ciclos temporales: Pascua,
Navidad y Tiempo ordinario, y de un conjunto de
solemnidades y de fiestas del Señor, de la Virgen María y
de los Santos.
1. CICLO PASCUAL

El ciclo pascual consta de:

-El Triduo pascual
-El Tiempo de Pascua
-El Tiempo de Cuaresma

a) El Triduo Pascual

La Iglesia celebra cada año los grandes misterios de la
redención de los hombres desde la Misa vespertina del
jueves "en la Cena del Señor" hasta las Vísperas del
domingo de Resurrección.

Este período de tiempo se denomina "Triduo pascual",
porque con su celebración se hace presente y, se realiza
el misterio de la Pascua, es decir, el tránsito del Señor de
este mundo al Padre.

El jueves Santo

Con el Jueves Santo termina la cuaresma y se inicia el
Triduo pascual.

La misa, "en la Cena del Señor" evoca la última cena en la
cual el Señor, habiendo amado hasta el extremo a los
suyos que estaban en el mundo, ofreció a Dios Padre su
Cuerpo y su Sangre bajo las especies de pan y de vino y
los entregó a los Apóstoles para que los consumiesen,
mandándoles que ellos y sus sucesores también lo
ofreciesen.

La celebración vespertina está centrada en la institución
de la Eucaristía y del Orden sacerdotal, y en el
mandamiento nuevo del Señor.

El Viernes Santo

En este día, en que "ha sido inmolada nuestra víctima
pascual: Cristo", la iglesia, meditando sobre la Pasión de
su Señor y adorando la Cruz, conmemora su nacimiento
del costado de Cristo dormido en la Cruz e intercede por
la salvación de todo el mundo.

La Iglesia, siguiendo una antiquísima tradición, en este
día no celebra la Eucaristía. Se distribuye la Comunión
solamente durante la celebración.

El tono triunfal y victorioso de toda la liturgia de este día
es reflejo de la teología de San Juan, que presenta la
cruz como el momento de la glorificación de Jesús.

El Sábado Santo

Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al
sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte, su
descenso a los infiernos, y esperando su resurrección. En
este día no se celebra la Eucaristía.

La Vigilia Pascual y el Domingo de Pascua

Según una antiquísima tradición, ésta es una noche de
vela en honor del Señor. Es la "madre de todas las santas
Vigilias". Durante la Vigilia Pascual, la Iglesia espera la
resurrección del Señor y celebra los sacramentos de la
iniciación cristiana.

El Domingo de Resurrección es el tercer día del Triduo. Es
el domingo de los domingos.


La Vigilia Pascual

La Vigilia consta de las siguientes partes:
 Los ritos iniciales están constituidos por el Lucernario,
que nos ofrece el simbolismo de la luz;
 La Liturgia de la Palabra presenta la historia de la
salvación convertida en anuncio de la Pascua del Señor,
que culmina en el evangelio;
 La Liturgia Bautismal es doble: el rito bautismal y la
renovación de las promesas bautismales;
 La Liturgia Eucarística: la celebración eucarística tiene
una fuerza especial: es la Eucaristía más importante del
año litúrgico.

b) El Tiempo Pascual, experiencia del Resucitado

La celebración de la Pascua se continúa durante ei
tiempo pascual. Los 50 días que van del Domingo de
Resurrección al de Pentecostés se celebran con alegría,
como un solo día festivo, más aún, como el "gran
domingo".

El tiempo pascual es el tiempo de la presencia y de la
experiencia del Señor Resucitado entre los suyos.

El domingo de Pentecostés es el colofón de Pascua. No es
una pascua paralela a la de Resurrección, sino el culmen
pascual en el que se da el don del Espíritu y nace la
Iglesia.
c) El Tiempo de Cuaresma

Los grandes temas que nos ofrecen las lecturas y los
textos eucologios de este tiempo pueden reducirse a la
Pascua, los sacramentos, el desierto, la Alianza y la
conversión. No son los únicos, pero sí los que tienen el
valor aglutinador. La cuaresma es un camino hacia la
Pascua. Cristo, por el misterio pascual, ha hecho la
Alianza eterna con el pueblo; los sacramentos de la
iniciación cristiana que exigen una conversión constante,
nos introducen progresivamente en el misterio de Cristo
muerto y resucitado.

El tiempo de cuaresma está ordenado á la preparación de
la celebración de la Pascua. Prepara tanto a los
catecúmenos como a los fieles a celebrar el misterio
pascual.

Los catecúmenos se encaminan hacia los sacramentos de
la iniciación cristiana, tanto por la "elección" y los
"escrutinios", como por la catequesis. Los fieles, por su
parte, dedicándose con más asiduidad a escuchar la
Palabra de Dios y a la oración, y mediante la penitencia,
se preparan a renovar sus promesas bautismales.
2. CICLO DE NAVIDAD

Navidad y Epifanía están inseparablemente unidas.
Podemos decir que celebran dos aspectos del mismo
misterio. La Navidad surgió en Occidente. La Epifanía, en
Oriente. Pero ambas fueron aceptadas y celebradas
complementariamente.

En la Navidad es el misterio del nacimiento del Mesías, el
Hijo de Dios, el que se acentúa y celebra. En la Epifanía
celebramos la manifestación de su divinidad, su carácter
de Salvador a los Magos, al pueblo judío en el Jordán y en
el milagro de Caná.

La Navidad es el encuentro de lo "divino con lo humano y
lo humano con lo divino". Navidad es cercanía. Epifanía
es la visibilidad gloriosa de su divinidad. Es el misterio de
un Dios que viene, que está y que se manifiesta.

El misterio de la Venida no se celebra como un recuerdo,
aniversario entrañable, sino que es una realidad actual.
Navidad es nacimiento y venida y aparición "hoy". El
misterio se nos hace presente y se nos comunica en la
celebración litúrgica. El "Dios con-nosotros" quiere en
cada Navidad hacer de los cristianos "nosotros-con-Dios":
hijos, partícipes de su nuevo nacimiento y de su vida.

El ciclo natalicio comprende también un tiempo de
preparación que se denomina Adviento, que comienza en
las vísperas del domingo más próximo al 30 de noviembre
y termina en las vísperas del día 24 de diciembre.

En el tiempo de Adviento distinguimos una doble
perspectiva: una existencial y otra cultual o litúrgica.
Ambas perspectivas no sólo no se oponen, sino que se
complementan y enriquecen mutuamente. La espera
cultual, que se consuma en la celebración de la fiesta de
Navidad, se transforma en esperanza escatológica
proyectada hacia la Parusía final, dotando de este modo
nuestra experiencia religiosa cristiana de una fuerza
peculiar y de un dinamismo lleno de eficacia. Por estas
razones el Adviento se nos manifiesta como tiempo de
una expectación piadosa y alegre.

Todo el misterio de la esperanza cristiana se resume en
el Adviento, Al mismo tiempo, es preciso afirmar que la
espera del Adviento invade toda nuestra experiencia
cristiana, la envuelve y encuentra en ella una dimensión
nueva.

Las primeras semanas del Adviento subrayan el aspecto
escatológico de la espera abriéndose hacia la Parusía
final; en la última semana, en cambio, a partir del 17 de
diciembre, la Liturgia del Adviento centra su atención en
torno al acontecimiento histórico del nacimiento del
Señor, actualizado sacramentalmente en la fiesta.
3. EL TIEMPO ORDINARIO

Además de los tiempos que tienen un carácter propio,
quedan 33 ó 34 semanas en el curso del año, en las que
no se celebra algún aspecto peculiar del misterio de
Cristo, sino más bien se recuerda el mismo misterio de
Cristo en su plenitud, principalmente los domingos. Este
período de tiempo recibe el nombre de Tiempo Ordinario.

Para algunos cristianos el Tiempo Ordinario puede
resultar un "tiempo un poco incoloro", a pesar de las
inmensas riquezas espirituales con las que la reforma
litúrgica lo ha dotado, ofreciendo un doble ritmo
dominical y ferial. Es un Tiempo todavía poco conocido
en su estructura, contenido y expresión de fe.

La importancia de este Tiempo se centra en conseguir la
progresiva asimilación del misterio de Cristo por parte de
los fieles, porque semana tras semana y día tras día se
presenta toda la vida histórica de Jesús, vista siempre a
la luz del misterio pascual.

Este tiempo nos ofrece igualmente, la dinámica interna
del crecimiento y la realización del Reino de Dios en este
mundo. Los domingos y semanas anteriores al bloque de
Cuaresma-Pascua sirven para introducirnos en la
predicación y actualización del Reino de Dios por parte
del Jesús histórico. Mientras que los domingos y semanas
posteriores, sirven para centrarnos en la experiencia que
del Reino de Dios ha de hacer la Iglesia pospascual de los
tiempos.

El Tiempo Ordinario comienza el lunes que sigue al
domingo posterior al 6 de enero y se extiende hasta el
martes antes de Cuaresma inclusive: de nuevo se reanuda
si lunes después del domingo de Pentecostés y termina
antes de las primeras Vísperas del domingo de Adviento.



TIEMPO LITÚRGICO
Breve Historia
Como ya vimos en el número 102 de la Constitución
sobre Liturgia, la Iglesia considera un deber suyo
celebrar en días determinados del año la obra salvífica
de Jesucristo.
A partir del núcleo generador que fue el domingo la
Iglesia fue incluyendo el recuerdo de toda la vida del
Señor Jesús, para celebrar el misterioso designio de la
misericordia del Padre, para aprender cada vez mejor el
misterio de la fe y para impregnarse cada vez más de
los sentimientos y actitudes de Cristo, a cuya imagen
está predestinado cada cristiano a configurarse.
La esencia del Año Litúrgico es el Misterio Pascual, que
tiene un desarrollo cotidiano, semanal y anual. En
efecto, cada día nuestro centro cumbre y fuente es la
celebración de la Eucaristía; semanalmente, el domingo
constituye la solemne celebración de la comunidad
cristiana alrededor del altar; pero también, anualmente,
la Semana Santa es el eje alrededor del cual gira y se
organiza todo el año litúrgico.
Durante el Año Litúrgico la Iglesia perfecciona la
formación de los fieles, a través de una constante y
progresiva catequesis para el pueblo cristiano.
Los cristianos, que comenzaron celebrando la Pascua
cada domingo, rápidamente determinaron celebrar
solemnemente no sólo la resurrección del Señor, sino
también su gloriosa Pasión, y organizaron una gran
celebración anual: la semana mayor o Semana Santa.
Esta celebración anual de la Pascua, que se busca
hacer coincidir con el momento mismo en que Cristo
padeció, murió y resucitó, se presenta ya en la
Cristiandad del siglo II y recibe determinaciones precisas
ya en el Concilio de Nicea (año 325).
A partir de esta Pascua anual van apareciendo los
demás elementos del Año Litúrgico. Primero se extiende
hacia adelante y hacia atrás y ya en el siglo III queda
precedida por la Cuaresma y continuada por el Tiempo
Pascual hasta Pentecostés.
Alrededor del siglo IV, obtenida la paz por el edicto del
emperador Constantino, se va organizando el "segundo
polo" del Año Litúrgico: la Navidad, quedando precedida
también por el Adviento y seguida por el tiempo de
Epifanía.
Los períodos del año que restan serán tiempos
comunes, Tiempo Ordinario. Los otros serán llamados
"tiempos fuertes".
Así queda constituido el ciclo temporal del Año Litúrgico,
que también puede ser llamado "Año del Señor", porque
es Cristo el protagonista de los distintos momentos de
su obra salvadora.
Como hay un año civil, de Enero a Enero, así hay un
año litúrgico.
De Adviento a adviento:
 Tiempo de Adviento (4 domingos)

Son las cuatro semanas antes de Navidad. Este tiempo
prepara a los católicos para la vivir la Navidad y les
prepara en la espera de la segunda venida de Cristo al
final de los tiempos. Color litúrgico de este tiempo: el
morado.
La Inmaculada Concepción de la Virgen María.
Se celebra el 8 de diciembre de cada año. En este día
se celebra que la Virgen María nació sin pecado original.
Se celebramos esta fiesta en Adviento porque los
católicos ven en la Virgen un modelo de oración y
espera. Lc. 1,25-38.
Color litúrgico: blanco.
 Tiempo de Navidad (2 semanas)

Es desde el 25 de diciembre hasta la fiesta del Bautismo
del Señor. En este tiempo se celebra la aparición de del
Hijo de Dios en nuestra carne mortal.
Color litúrgico de este tiempo: blanco.
La Natividad del Señor
Se celebra el 25 de diciembre de cada año. Se celebra
el nacimiento de Jesús como ser humano. El hijo de
Dios ha tomado nuestra carne para salvarnos. Lc 2, 1-14
Jn 1,1-18
La Sagrada Familia: Jesús, María y José
Se celebra el domingo siguiente al día de Navidad. Esta
fiesta nos presenta como modelo de familia cristiana a la
familia de Jesús. Lc 2, 22-40
Santa María, Madre de Dios
Se celebra el 1 de enero de cada año. Esta fiesta nos
recuerda que María es bendecida por Dios. Lc 2,16-21
Epifanía del Señor
Se celebra el 6 de enero. Es la fiesta que la gente llama
“Los Reyes Magos”. Cristo se manifiesta también a los
que no son de raza judía, a los gentiles. Los Reyes
Magos no son de raza judía, pero reconocen a Jesús
como Dios. Mt 2, 1-12
El Bautismo de Jesús
Es el domingo siguiente a la Epifanía del Señor. Con
esta fiesta se termina el tiempo litúrgico de la Navidad.
Se celebra el bautismo de Jesús y el comienzo de su
predicación y ministerio. Mc 1, 7-11
 Tiempo de Cuaresma (6 domingos)

Es un tiempo litúrgico movible, ya que aparece
dependiendo de la fecha de la Semana Santa de cada
año. Cuaresma son los 40 días antes de la Semana
Santa de cada año. El tiempo de cuaresma empieza con
el Miércoles de Ceniza y acaba con la Pascua. La
cuaresma es el tiempo de preparación a la Pascua
donde se celebra la Resurrección de Jesús. Durante
estos 40 días se hace un camino penitencial, bautismal y
pascual.
Color litúrgico de este tiempo: el morado.
La Anunciación del Señor
Es el 25 de marzo. En este día se celebra el anuncio del
ángel a la Virgen de que sería madre y la aceptación de
María como sierva del Señor. Lc 1, 26-38
Semana Santa
La Semana Santa es movible cada año. En Semana
Santa los católicos celebran los misterios de salvación
que Jesús realizó en los últimos días de su vida terrena.
La Semana Santa empieza con la entrada triunfal de
Jesús en la ciudad de Jerusalén y termina con la
Resurrección de Jesús.
Domingo de Ramos
Empieza la Semana Santa. Se celebra la entrada triunfal
de Jesús en la ciudad de Jerusalén: Jn 12,12-16 y Mc
11,1-10
Jueves Santo
En este día se celebran tres acontecimientos
fundamentales de la fe católica: la creación por Jesús de
Eucaristía, la creación del Orden Sacerdotal y el
mandamiento del amor entre todos los seres humanos.
Jn 13, 1-15
Viernes Santo
En este día se celebra la muerte de Jesús en la cruz. Se
celebra también su Pasión, lo que Jesús tuvo que sufrir
antes de su muerte. Jn 18,1-19,42
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
En este día se celebra la Resurrección del Señor. Jn 20,
1-9
 Tiempo Pascual (8 domingos)

Con el domingo de Resurrección empiezan los 50 días
de la Pascua, que termina en la Fiesta de Pentecostés.
Es un tiempo propicio para dar testimonio de Jesús
resucitado.
Color litúrgico de este tiempo: el blanco.
La Visitación de la Virgen María
Es el 31 de mayo. Se celebra la visita que María hace a
Isabel. Lc 1, 39-56
La Ascensión del Señor
Es movible, dependiendo de la Semana Santa. Cristo
vuelve al Padre. Mt 16,15-20
Pentecostés
Con el domingo de Pentecostés termina el tiempo de la
Pascua. Es un fiesta movible dependiendo de cuando
sea la Semana Santa de ese año. En el domingo de
Pentecostés se celebra la Venida del Espíritu Santo a
los apóstoles, el comienzo de la Iglesia y el comienzo de
la misión de predicar a Cristo resucitado a todos los
pueblos y naciones. Jn 20,19-23
Jesucristo, sumo y eterno sacerdote
Se celebra el jueves después de Pentecostés. En esta
fiesta se celebra que Jesús es sacerdote eterno que se
entrega por nosotros. Jn 22,14-20
La Santísima Trinidad
Es el domingo después de Pentecostés. Se celebra que
hay un sólo Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Mt
28,16-20
Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo
Es el domingo después de la Santísima Trinidad. Se
celebra la presencia de Jesús en la Eucaristía; que
Jesús se entregó a los hombres, nos dejó su cuerpo y su
sangre en la celebración de la Eucaristía. Mc 14, 12-
16.22-26
El Sagrado Corazón de Jesús
Es el segundo viernes después de Pentecostés. El
corazón para muchas culturas simboliza el centro de la
persona y de sus sentimientos. El amor de Jesús llega al
extremo de dar su vida para ser fuente de salvación para
todos. Jn 19,31-37
La Transfiguración del Señor
El 6 de agosto. El Señor manifiesta su gloria. Jesús es
voz y luz de Dios Padre. Mc 9,2-10
La Asunción de la Virgen María
El 15 de agosto. María es la primera en seguir los pasos
de Jesús. En esta fiesta se celebra que la Virgen María
fue asunta al cielo. Lc 1,39-56
La Natividad de la Virgen María
El 8 de septiembre. En este día se celebra el nacimiento
de la Virgen María. Los católicos celebran sólo tres
nacimientos: el de Jesús el 25 de diciembre, el de San
Juan Bautista el 24 de junio y el de la Virgen María el 8
septiembre. El resto de las fiestas de los santos las
celebran en la fecha de su muerte. Mt.1,1-16.18-23
Jesucristo, Rey del Universo
Es el último domingo del año litúrgico. Después de este
domingo comienza de nuevo el adviento. Jesús es
servidor y Rey. Este último domingo del tiempo
ordinario, cierra el ciclo del año litúrgico. Ya hemos dicho
que este tiempo ordinario puede tener 33 ó 34 semanas.
Jn 18,33-37
 Tiempo Ordinario (34 semanas)

Después de la fiesta del Bautismo de Jesús empieza el
Tiempo Ordinario que dura 33 ó 34 semanas y que
acaba en el primer domingo de Adviento. El tiempo
ordinario se interrumpe durante la cuaresma y la
Pascua. Durante el Tiempo Ordinario no se celebra
ningún misterio particular de Cristo, sino más bien se
recuerda la vida en general de Cristo en su plenitud,
principalmente en los domingos.
Color litúrgico de este tiempo: el verde.
La Presentación del Señor
Se celebra el 2 de febrero. Jesús entra en el templo y es
presentado y rescatado por la ofrenda. Lc 2, 22-40
Síntesis para recordar el Año Litúrgico:
 El año litúrgico empieza con El Adviento (son las 4 semanas
antes de Navidad).
 Cuando llega la Navidad comienza el Tiempo de
Navidad (este tiempo va desde el Nacimiento de Jesús hasta el
Bautismo del Señor).
 Después de la fiesta del Bautismo del Señor empezamos
el Tiempo Ordinario que son unas 33 ó 34 semanas en cuyos
domingos no se celebra ningún acontecimiento especial en la
vida de Jesús. El tiempo ordinario queda interrumpido por:
 La Cuaresma (son los 40 días antes de Semana Santa).
 La Pascua (son los 50 días posteriores a la Resurrección de
Jesús. Este tiempo acaba con la fiesta de Pentecostés).
 Con la fiesta de Pentecostés volvemos de nuevo al Tiempo
Ordinario hasta llegar de nuevo a la fiesta de Jesucristo, Rey
del Universo con el que termina dicho tiempo.
 Una vez terminado el tiempo ordinario volvemos otra vez a
comenzar el Adviento y vuelve a comenzar otra vez todo el
proceso.
Los colores litúrgicos:
 Tiempo de Adviento: el morado.
 Tiempo de Navidad: el blanco.
 Tiempo Ordinario: el verde.
 Tiempo de Cuaresma: el morado.
 Tiempo de Pascua: el blanco.
 Tiempo Ordinario (segunda parte, después de Cuaresma y
Pascua y hasta la fiesta de Jesucristo Rey del Universo): el
verde.