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Acuerdos de Paz de Chapultepec

Los Acuerdos de Paz de Chapultepec fueron un conjunto de acuerdos firmados
el jueves 16 de enero de 1992 entre el Gobierno de El Salvador y el Frente
Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en el Castillo de
Chapultepec, México, que pusieron fin a doce años de guerra civil en el país.
Las primeras negociaciones entre gobierno y guerrilla fueron meros acercamientos
al diálogo, sin obtener verdaderos acuerdos que derivasen en el fin del conflicto.
Tras varias rondas de negociación, el número de víctimas seguía creciendo y la
polarización política dificultaba la finalización pacífica del conflicto. En 1989, tras la
intervención de Naciones Unidas, se iniciaron negociaciones que arrojaron
acuerdos concretos para la salida consensuada al conflicto. Se nombraron
comisiones negociadoras por ambas partes y se estableció una agenda para tratar
los puntos álgidos por resolver. Como resultado de la negociación, se produjeron
varios acuerdos y modificaciones de la Constitución de la República, que
permitieron que ambas partes cedieran hasta lograr un consenso, en parte
forzados por factores internos y externos que influyeron en las decisiones.
El documento final de los acuerdos se dividió en 9 capítulos que abarcan 5 áreas
fundamentales: modificación de las Fuerzas Armadas, creación de la Policía
Nacional Civil, modificaciones al sistema judicial y a la defensa de los Derechos
Humanos, modificación en el sistema electoral y adopción de medidas en el
campo económico y social. El cumplimiento de los acuerdos se dio bajo la tutela
de una misión especial de Naciones Unidas, la cual dio un finiquito tras 3 años de
gestión.
Proceso de diálogo y negociación
Pese a que históricamente se reconoce que el precedente oficial de los
Acuerdos de Paz de Chapultepec se dio en 1992, hubo negociaciones
previas que sin dar mayores resultados, sentaron las bases para las
negociaciones formales y productivas.
Primeras negociaciones para los acuerdos de paz[
Los Acuerdos de Paz fueron el resultado de un largo proceso de negociación entre
el Gobierno y el FMLN que se había iniciado a mediados de la década de los 80.
Los primeros encuentros de diálogo se desarrollaron en La
Palma, Chalatenango el 15 de octubre de 1984; Ayagualo, La Libertad el 30 de
noviembre de 1984; Sesori, San Miguel el 19 de septiembre de 1986

y
la Nunciatura Apostólica de San Salvador el 4 de octubre de 1987 entre el
presidente José Napoleón Duarte y funcionarios gubernamentales con delegados
de la dirigencia del FMLN. Aunque en los primeros encuentros de diálogo no se
consiguió ningún acuerdo concreto, se logró poner sobre la mesa la posibilidad de
una solución negociada al conflicto.
 Ronda de La Palma, Chalatenango: el 15 de octubre de 1984 hubo un primer
acercamiento entre las partes en conflicto en la ciudad norteña de La Palma.
Dicha reunión dio como resultado el "Comunicado Conjunto de La Palma"; la
delegación del Gobierno fue integrada por el Presidente de la República; por
su parte, la delegación de la guerrilla fue encabezada por el Doctor Guillermo
Manuel Ungo y actuando como moderador monseñor Arturo Rivera y
Damas, Arzobispo de San Salvador. La declaración fue escueta y vaga; sin
acuerdos firmes y con el único logro de constituirse en un acercamiento
político.
 Ronda de Ayagualo: se dio el 30 de noviembre de 1984, en Ayagualo,
departamento de la Libertad. Las comisiones fueron presididas por el doctor
Abraham Rodríguez y el doctor Rubén Zamora, por el gobierno y la guerrilla
respectivamente. Como mediadores se presentaron los monseñores Arturo
Rivera y Damas, Giacomo Otoñillo y Gregorio Rosa Chávez. En dicha reunión
se emitió el "Comunicado Conjunto de Ayagualo", el cual manifestaba la
disponibilidad al diálogo entre las partes y el compromiso de continuar
negociando
 Ronda de Sesori: se había fijado para el 19 de septiembre de 1986 y los
representantes del gobieron y la guerrilla fueron Rodolfo Antonio Castillo
Claramount y Jorge Villacorta respectivamente; siempre bajo la mediación de
monseñor Rivera y Damas. Sin embargo, no se realizó por un quiebre en las
negociaciones. Fue hasta varios meses después que se reanudó el proceso en
una reunión privada en Panamá, donde se acordó la evacuación al exterior de
42 lesionados de guerra del FMLN el día 29 de enero de 1987 y el canje del
Coronel Omar Napoleón Ávalos por 57 guerrilleros detenidos.
Ronda de la Nunciatura: se llevó a cabo el 4 y 5 de octubre de 1987. Bajo la
ya acostumbrada mediación de monseñor Rivera y Damas, representó al
gobierno Fidel Chávez Mena y a la guerrilla, Salvador Samayoa. En dicha
reunión se emitió el "Comunicado Conjunto de la Tercera Reunión de
Diálogo", el cual expresaba la voluntad de buscar un cese al fuego y de
respaldar las decisiones tomadas por el
Grupo (Colombia, México, Panamá y Venezuela), el cual buscaba la
pacificación en Centroamérica.
Acuerdos para la negociación
El 4 de abril de 1990, se celebró una reunión de diálogo en Ginebra, Suiza, donde
se firmó un acuerdo que fijó el conjunto de normas a seguir en el proceso de
negociación y se estableció la voluntad de ambas partes, Gobierno y FMLN, de
alcanzar una solución negociada y política al conflicto bélico. Además, se fijaron
los objetivos de la negociación:
1. Terminar el conflicto armado por la vía política;
2. Impulsar la democratización del país;
3. Garantizar el irrestricto respeto a los derechos humanos;
4. Reunificar a la sociedad salvadoreña.
 El 21 de mayo de 1990, en una nueva reunión en Caracas, Venezuela, se
estableció la agenda general de negociaciones y los temas que serían
sometidos a discusión.
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Se crearon dos delegaciones negociadoras: la
gubernamental formada por David Escobar Galindo, Abelardo
Rodríguez, Oscar Santamaría, el militar Mauricio Ernesto Vargas y la del
FMLN formada por los comandantes guerrilleros Schafik Handal, Joaquín
Villalobos, Salvador Sánchez Cerén, Eduardo Sancho Castaneda, Francisco
Jovel, Salvador Samayoa, Nidia Díaz y Juan Ramón Medrano, Ana Guadalupe
Martínez, Roberto Cañas.

Acuerdos firmados para la finalización de la guerra
El 26 de julio de 1990 se firmó el Acuerdo de San José, en Costa Rica, el cual
estableció un compromiso para respetar los Derechos Humanos por parte de las
fuerzas en contienda, poniendo fin a prácticas como los asesinatos selectivos y la
desaparición forzada de personas. Además, dio origen a la resolución 693 (1991)
del Consejo de Seguridad para la formación de una misión de observación para la
resolución del conflicto. Dicha comisión estaría integrada por civiles, militares y
policías que velarían, cada uno en su campo, por el correcto funcionamiento del
proceso de paz.
El acuerdo de San José dejó al descubierto la primera crisis en la negociación. El
punto más álgido era la distribución de las tierras en un país pequeño y
sobrepoblado. Dado que el problema era de orden constitucional, la solución
circundaba dos opciones; por un lado, modificar la constitución para que pudiesen
ser incorporados los artículos más adelante; o también, incorporar las
modificaciones directamente ignorando las disposiciones constitucionales sobre
modificación. La crisis vino por parte de los grandes terratenientes, que con el
reordenamiento de posesión de tierras, acababan francamente perjudicados. La
negociación arrojó la decisión de modificar la constitución directamente, pero sin
transgredir los procedimientos establecidos. En El Salvador, para que una
modificación a la constitución esté en vigor, debe ser ratificada por dos Asambleas
Legislativas distintas; en tal sentido, para que la asamblea legislativa vigente
lograse aprobar dichas reformas, debían estar listas antes del 30 de abril de 1991,
fecha en la que acababa su período legislativo. Dicha decisión obligó a los
negociadores y legisladores a extenuantes jornadas a fin de obtener acuerdos a
tiempo.
El 27 de abril de 1991 se firmó el acuerdo de Ciudad de México, donde se dieron
por finalizadas las negociaciones en lo que respectaba a tenencia de tierras y se
incluyeron reformas constitucionales de orden judicial, militar, electoral y de
Derechos Humanos. En una jornada legislativa sin precedentes en el último día de
su gestión, la asamblea legislativa ratificó las reformas constitucionales salvo las
referentes a la Fuerza Armada, lo cual generó una nueva crisis. Tras dicha jornada
se dio una condición sin precedentes en lo que iba de conflicto; por primera vez el
gobierno se flexibilizaba a cambiar la constitución en aras de la finalización de la
guerra y el FMLN aceptaba, por fin, la vigencia de la Constitución.
El 26 de julio de 1991 se estableció formalmente ONUSAL para la verificación del
respeto a los Derechos Humanos. Desde el 1 de enero de 1991 se había
establecido una oficina que preparó las condiciones mínimas de funcionamiento
de la misión, siendo dotada de abogados, educadores, verificadores de Derechos
Humanos, personal militar y civil. Pese a que el acuerdo de San José establecía
que la misión se instauraría después del cese al fuego, ambas partes en contienda
pidieron a Naciones Unidas que se pusiese a funcionar antes de lo planificado.
Pese a la llegada de la misión de Naciones Unidas, los encuentros de negociación
entre el gobierno y la guerrilla era estériles dado que había un punto inconcluso en
lo referente a la Fuerza Armada. El FMLN exigía para bajar las armas, que la
Fuerza Armada cumpliese sus compromisos de reducción de efectivos y de acoso
militar hacia las fuerzas beligerantes; se buscaban garantías de reincorporación de
los combatientes guerrilleros a la sociedad civil, en el marco de la legalidad y
seguridad particular. Para tales efectos, se dio la intervención directa del
Secretario General de Naciones Unidas, quien logró sentar a las partes en Nueva
York el 25 de septiembre de 1991, en la sede de Naciones Unidas. En dicha
cumbre se acordaron las garantías mínimas de seguridad para un cese al fuego,
las cuales sería verificadas por la naciente Comisión Nacional para la
Consolidación de la Paz (COPAZ) Además, se obtuvieron los acuerdos
necesarios para la modificación constitucional sobre la Fuerza Armada.
La diferencia fundamental entre ONUSAL y COPAZ era su composición. La
primera estaba formada por observadores internacionales y sustentada por
Naciones Unidas; la segunda, estaba compuesta por miembros de todas las
fuerzas políticas del país, constituyéndose en la primera comisión multipartidaria
en el El Salvador.
Pese a que hubo consenso entre el gobierno y la guerrilla, algunos sectores
políticos, empresariales y varios periodistas criticaron el acuerdo por considerarlo
forzado; surgió una campaña mediática de intimidación a las comisiones
verificadoras, a lo cual se puso fin con la firma del acta de Nueva York, donde
ambas partes manifestaron definitivamente el alcance de acuerdo de paz. El 31 de
diciembre de 1991 se fijó la fecha para la firma de la paz y se hizo pública la
noticia; el 13 de enero de 1992 se acabaron de firmar los últimos detalles previos a
la solución definitiva del conflicto.
El 10 de enero, el Secretario General de Naciones Unidas pidió al Consejo de
Seguridad la ampliación de las facultades y objetivos de ONUSAL, para que
pudiese continuar apoyando el proceso de paz y sus consecuencias; dicha
modificación fue autorizada mediante la resolución 729 del 14 de enero de 1992.
El 16 de enero de 1992, se firmó en el castillo de Chapultepec, el texto
completo de los acuerdos en un acto solemne, con la asistencia de Jefes de
Estado de países amigos, así como de las delegaciones oficiales de
negociación.
Acuerdos firmados para la finalización de la guerra
El 26 de julio de 1990 se firmó el Acuerdo de San José, en Costa Rica, el cual
estableció un compromiso para respetar los Derechos Humanos por parte de las
fuerzas en contienda, poniendo fin a prácticas como los asesinatos selectivos y la
desaparición forzada de personas. Además, dio origen a la resolución 693 (1991)
del Consejo de Seguridad para la formación de una misión de observación para la
resolución del conflicto.
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Dicha comisión estaría integrada por civiles, militares y
policías que velarían, cada uno en su campo, por el correcto funcionamiento del
proceso de paz.
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El acuerdo de San José dejó al descubierto la primera crisis en la negociación. El
punto más álgido era la distribución de las tierras en un país pequeño y
sobrepoblado. Dado que el problema era de orden constitucional, la solución
circundaba dos opciones; por un lado, modificar la constitución para que pudiesen
ser incorporados los artículos más adelante; o también, incorporar las
modificaciones directamente ignorando las disposiciones constitucionales sobre
modificación.
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La crisis vino por parte de los grandes terratenientes, que con el
reordenamiento de posesión de tierras, acababan francamente perjudicados.
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negociación arrojó la decisión de modificar la constitución directamente, pero sin
transgredir los procedimientos establecidos. En El Salvador, para que una
modificación a la constitución esté en vigor, debe ser ratificada por dos Asambleas
Legislativas distintas; en tal sentido, para que la asamblea legislativa vigente
lograse aprobar dichas reformas, debían estar listas antes del 30 de abril de 1991,
fecha en la que acababa su período legislativo. Dicha decisión obligó a los
negociadores y legisladores a extenuantes jornadas a fin de obtener acuerdos a
tiempo.
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El 27 de abril de 1991 se firmó el acuerdo de Ciudad de México, donde se dieron
por finalizadas las negociaciones en lo que respectaba a tenencia de tierras y se
incluyeron reformas constitucionales de orden judicial, militar, electoral y de
Derechos Humanos. En una jornada legislativa sin precedentes en el último día de
su gestión, la asamblea legislativa ratificó las reformas constitucionales salvo las
referentes a la Fuerza Armada, lo cual generó una nueva crisis.
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Tras dicha
jornada se dio una condición sin precedentes en lo que iba de conflicto; por
primera vez el gobierno se flexibilizaba a cambiar la constitución en aras de la
finalización de la guerra y el FMLN aceptaba, por fin, la vigencia de la
Constitución.
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El 26 de julio de 1991 se estableció formalmente ONUSAL para la verificación del
respeto a los Derechos Humanos.
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Desde el 1 de enero de 1991 se había
establecido una oficina que preparó las condiciones mínimas de funcionamiento
de la misión, siendo dotada de abogados, educadores, verificadores de Derechos
Humanos, personal militar y civil. Pese a que el acuerdo de San José establecía
que la misión se instauraría después del cese al fuego, ambas partes en contienda
pidieron a Naciones Unidas que se pusiese a funcionar antes de lo planificado.
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Pese a la llegada de la misión de Naciones Unidas, los encuentros de negociación
entre el gobierno y la guerrilla era estériles dado que había un punto inconcluso en
lo referente a la Fuerza Armada. El FMLN exigía para bajar las armas, que la
Fuerza Armada cumpliese sus compromisos de reducción de efectivos y de acoso
militar hacia las fuerzas beligerantes; se buscaban garantías de reincorporación de
los combatientes guerrilleros a la sociedad civil, en el marco de la legalidad y
seguridad particular.
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Para tales efectos, se dio la intervención directa del
Secretario General de Naciones Unidas, quien logró sentar a las partes en Nueva
York el 25 de septiembre de 1991, en la sede de Naciones Unidas. En dicha
cumbre se acordaron las garantías mínimas de seguridad para un cese al fuego,
las cuales sería verificadas por la nacienteComisión Nacional para la
Consolidación de la Paz (COPAZ). Además, se obtuvieron los acuerdos
necesarios para la modificación constitucional sobre la Fuerza Armada.
La diferencia fundamental entre ONUSAL y COPAZ era su composición. La
primera estaba formada por observadores internacionales y sustentada por
Naciones Unidas; la segunda, estaba compuesta por miembros de todas las
fuerzas políticas del país, constituyéndose en la primera comisión multipartidaria
en el El Salvador.
Pese a que hubo consenso entre el gobierno y la guerrilla, algunos sectores
políticos, empresariales y varios periodistas criticaron el acuerdo por considerarlo
forzado; surgió una campaña mediática de intimidación a las comisiones
verificadoras, a lo cual se puso fin con la firma del acta de Nueva York, donde
ambas partes manifestaron definitivamente el alcance de acuerdo de paz. El 31 de
diciembre de 1991 se fijó la fecha para la firma de la paz y se hizo pública la
noticia; el 13 de enero de 1992 se acabaron de firmar los últimos detalles previos a
la solución definitiva del conflicto.
El 10 de enero, el Secretario General de Naciones Unidas pidió al Consejo de
Seguridad la ampliación de las facultades y objetivos de ONUSAL, para que
pudiese continuar apoyando el proceso de paz y sus consecuencias; dicha
modificación fue autorizada mediante la resolución 729 del 14 de enero de 1992.
El 16 de enero de 1992, se firmó en el castillo de Chapultepec, el texto completo
de los acuerdos en un acto solemne, con la asistencia de Jefes de Estado de
países amigos, así como de las delegaciones oficiales de negociación.