You are on page 1of 8

ECOLOGIA

Se calcula que la humanidad llegará a mediados de este
siglo a los 9 o 10 mil millones de habitantes. Sin embar-
go, esas son estimaciones conservadoras, ya que si se
mantiene el ritmo de crecimiento actual vamos a estar
en 10-12 mil millones, e incluso hay estimaciones de 16
mil millones de habitantes. Eso se suma a las activida-
des que van a desarrollar todas esas personas sobre
nuestro planeta y que van a afectar -y serán afectadas-
por el cambio climático. Las actividades de esa enorme
población sobre el ambiente van a generar enormes
efectos sobre aspectos sociales, ambientales y económi-
cos o comerciales de todos los países. La población cre-
ciente crea un enorme estrés sobre los alimentos y el
agua, incentiva la pérdida de áreas silvestres, aumenta
la presión sobre la biodiversidad, acelera la degradación
de los sistemas naturales, entre otros efectos. Y todo
esto ocurrirá en la medida que el mundo siga los mode-
los de crecimiento y desarrollo actualmente existentes.
Esos modelos se caracterizan por ser consumo intensi-
vos, energía intensivos, capital intensivos y crecimiento
intensivos. Lo único que no tenemos es un planeta con
posibilidades de crecimiento intensivo. Es absolutamen-
te finito y tiene cierta resistencia para satisfacer todas
nuestras necesidades.
Gases de efecto invernadero
y calentamiento global.
Desafíos para la ganadería
Ing. Agr. Roberto Rubio. PROANVET- Departamento de Producción Animal
Facultad de Ciencias Veterinarias. UNCPBA
La influencia de la ganadería sobre el planeta –particularmente sobre el cambio climático a través de
las emisiones de gases con efecto invernadero- es un tema de creciente importancia en todo en
mundo, pero en especial para los países exportadores de productos pecuarios. El Ing. Roberto Rubio
presentó en el último Congreso de Producción Animal de la AAPA una interesante conferencia sobre
cómo la producción ganadera afecta los ecosistemas, el suelo, el agua, la atmósfera y la biodiversidad.
¿Qué deberán considerar los nuevos
modelos de crecimiento?
Los nuevos modelos de crecimiento deben considerar el
cambio climático. Desde el punto de vista de la genera-
ción de los modelos y desde el punto de vista de produc-
ción de alimentos, tendremos que tener en cuenta
cuánto estamos afectando al clima. A esto se suman
cada vez más compromisos y acciones de reducción de
emisiones y contaminación a nivel mundial, por lo
tanto, nuestros modelos productivos también deberán
considerar esos compromisos.
Por otro lado, cada vez más países adoptan
medidas ambientales para contrarrestar los efectos del
cambio climático. Esas medidas son tanto directas como
indirectas y existen presiones para que los alimentos y
los productos tengan cada vez menos elementos conta-
minantes en su composición.
Finalmente, la vinculación entre política
comercial y cambio climático está adquiriendo una
nueva dimensión. Ya existen casos concretos en donde
se van reduciendo posibilidades de comercialización en
vista de las características del cambio climático
Aspectos comerciales sobre los que el
cambio climático está incidiendo directamente
Se están barajando a nivel internacional desde la Ronda
de Doha una serie de alternativas sobre este tema:
- Aranceles aduaneros a bienes favorables o perjudi-
ciales para el cambio climático: se cobran o no según
cómo se hagan las cosas con respecto a este tema.
- Pagos en frontera en función del método y del pro-
ceso productivo. Es decir, no se va a poder producir
de cualquier manera: se pagará más o se desconta-
rá en función de la forma de producir.
- Derechos antidumping ecológicos y derechos com-
pensatorios por subsidios ambientales implícitos.
- Subsidios internos a la producción e innovación.
- Requisitos de acceso bajo la forma de normas téc-
nicas y requisitos de información.
- Condicionamientos para recibir beneficios comer-
ciales.
A todo esto se le deberían sumar instrumentos, argu-
mentos y ámbitos de aplicación. Pero como todavía no
existen esos instrumentos, argumentos y ámbitos, se
incrementa el grado de discrecionalidad de quienes fijan
la política comercial y toman las decisiones. Y esto afec-
ta directamente el comercio.
Por otro lado, la política comercial de los paí-
ses también está afectada por el empleo creciente de
normas privadas que -bajo la forma de requisitos volun-
tarios- establecen las características de los productos y
de los procesos productivos. Por ejemplo, Walt Mart
estableció en Inglaterra el programa de “food miles” que
castigaba con la distribución en las góndolas a los pro-
ductos que tuvieran más distancia de comercialización
y beneficiaba a los más cercanos. Nueva Zelandia y la
Argentina están mucho más lejos del RU de lo que está
Irlanda, por ejemplo. Ante ello, Nueva Zelandia respon-
dió fuertemente con los análisis de ciclo de vida y con
la huella de carbono, indicando que estaba más lejos
pero que allí se producía con menos contaminación que
en el caso de los productos cercanos o dentro del RU. No
he visto que nuestro país haya hecho algo similar.
Otro elemento a tener en cuenta es lo que se
ha dado en llamar “fuga de carbono”, por el cual los paí-
ses que más emiten y contaminan hacen una transfe-
rencia de sus actividades más perjudiciales a los países
en vías de desarrollo. Nos dan la posibilidad de producir,
generar empleo y exportaciones, pero junto con el
hecho de generar contaminación. Así, de repente, apa-
recemos como los países “malos” para el ambiente.
Busch
10 [ La Industria Cárnica Latinoamericana Nº 174 ] 2011
ECOLOGIA
>
La ganadería en el marco de la
amenaza ambiental
Hay cuatro elementos que se deben considerar: biodi-
versidad; degradación del suelo, uso del agua, y efectos
sobre atmósfera y clima.
Biodiversidad
Hay ecorregiones afectadas por la producción pecuaria.
En el gráfico 1 se pueden ver en rojo las zonas más afec-
tadas por la ganadería en el mundo, que están en situa-
ción crítica. En amarillo se ven las afectadas en situa-
ción vulnerable. Nuestra Región Pampena, con su gran
stock ganadero, se destaca por ser una región en situa-
ción crítica, mientras que la Región Patagónica está
afectada por la explotación ovina.
Refiriéndonos específicamente a biodiversidad, en
el gráfico 2 se observa que está afectada seriamente la zona
Sur de Brasil, así como Centro América y la Región Andina.
Degradación del suelo
Las zonas con más riesgo de degradación se presentan
en el gráfico 3. Nuestra región está involucrada con
serios problemas, sobre todo en la Región Patagónica
por el efecto de la ganadería sobre el suelo.
Uso del agua
La “huella de agua agropecuaria” es la cantidad de milí-
metros de agua que se usan en cada una de las regiones
para producir alimentos. En el gráfico 4 se presenta la
situación mundial de esa huella. Se ve claramente que
nuestra Región Pampeana y el Sur de Brasil tienen con-
sumos elevadísimos de agua, en este caso aplicados a la
producción de alimentos. Es decir que esos alimentos se
están “llevando el agua”. En la medida de que estemos
equilibrados con las precipitaciones eso está bien: se
utiliza el agua disponible. El problema ocurre en zonas
donde la menor pluviometría exige recurrir a acuíferos
del subsuelo, con pérdida de reservas
insustituibles bajo esa condición.
La huella de agua de diferentes pro-
ductos alimenticios se puede ver en la
tabla 1. Por ejemplo, un kilo de azúcar
demanda 200 litros de agua, un litro de
leche tiene “incluidos” 1000 litros de
agua. Y nuestra carne, 15.500 litros de
agua por kilo producido.
Hay que considerar cuánta de toda esa
agua se está vendiendo o entregando al
mundo. Eso se puede apreciar en el grá-
fico 5, donde se presentan los países
exportadores de agua (en verde) y los
importadores. Los países de América
Latina en general son exportadores de
agua, al igual que EE.UU. y Australia,
como receptores se destacan Europa, el
Norte de África y Japón.
Atmósfera y clima
Sobre la base de los inventarios se cal-
culó el total de emisiones mundiales
expresadas en millones de gigagramos
(1 gigagramo=1000 tn) de dióxido de
carbono. Estas emisiones se pueden cal-
cular con o sin el cambio de uso de la
tierra (Tabla 2). Eso significa que la
entrada de zonas silvestres a usos agrí-
colas implica la liberación de gases con
efecto invernadero (GEI) a la atmósfera.
Los países que cuidan el ambiente y se
preocupan por la reinstalación de siste-
mas forestales van a “ganar” carbono.
Los que usan el medio ambiente para la
agricultura van a “perder” carbono.
Gráfico 1 – Ecorregiones más afectadas por la producción pecuaria
Gráfico 2 – Gráfico 2 – Regiones críticas donde la producción pecuaria
amenaza la biodiversidad
Para el Protocolo de Kyoto existen dos tipos de países:
los del Anexo I, que tienen el compromiso de reducir
emisiones de su inventario, y los No Anexo I, donde está
incluida la Argentina, junto a grandes productores de
GEI como China, India y Brasil. El inventario GEI se divi-
de básicamente en siete sectores: Energía (que incluye
el transporte); Procesos industriales; Producción de sol-
ventes y pinturas; Agricultura, Cambio de uso de la tie-
rra y forestación (LULUCF/LUCF); Manejo
de residuos, y Otros. Prácticamente el
85-90% de las emisiones globales (sin
considerar el uso de la tierra) son de tipo
energético, por lo que queda bastante
poco para la producción agropecuaria
(esto es mirando las emisiones globales).
La fracción agropecuaria más el uso
de la tierra se acerca al 10% (Tabla 3)
tanto en países del Anexo I (desarrolla-
dos) como en los No Anexo I, en ambos
casos sin considerar el transporte corres-
pondiente a la producción y/o traslado
de los productos).
En el gráfico 6 se presenta cómo han
evolucionado las emisiones en el sector
agropecuario de los países del Anexo I,
comprometidos en la reducción, y los No
Anexo I. Si bien en ambos casos hay una disminución de
las emisiones, es muy importante la alcanzada por los
primeros, de 1700 a 1350 millones de gigagramos. Los
países No Anexo I están en una meseta; evidentemente
si estos países no son desarrollados y tienen que
aumentar su nivel de actividad, también deben seguir
aumentando su producción de alimentos.
[ La Industria Cárnica Latinoamericana Nº 174 ] 2010 [ 11 <
Gráfico 4 – Huella de agua agropecuaria en diferentes regiones del mundo
frio ing
Gráfico 3 – Regiones en riesgo de degradación de los suelos
12 [ La Industria Cárnica Latinoamericana Nº 174 ] 2011
ECOLOGIA
>
Se considera que los países No Anexo I han reducido sus
emisiones en 89 millones de gigagramos con respecto al
año base. Sin embargo, por lo que se puede verificar
actualmente por los inventarios presentados bajo las
demandas del Protocolo de Kyoto, Brasil había incre-
mentado hacia 2005 un 37% sus emisiones agropecua-
rias. Y la Argentina, hasta el año 2000 (último inventa-
rio publicado en la UNFCCC de nuestro país) habría
aumentado el 14%. Considerando que la gran explosión
agrícola en nuestro país fue en el último lustro, segura-
mente hoy se ha sumado a la producción de GEI mucho
más que ese valor.
El perfil de los gases con efecto invernadero
en el Mercosur
Tomando la situación existente en 1994, momento en
donde coinciden inventarios de los países integrantes del
Mercosur, podemos hacer comparaciones del origen de las
emisiones de GEIs en la región. En la Tabla 4 podemos
observar que a nivel mundial, el 73% de los GEIs liberados
son dióxido de carbono, el 17% es metano y el 10% es
óxido nitroso. En el caso particular de la región constituida
por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, en 1994 era
52% de CO2, 27% de CH4 y 22% de N2O. Se diferencia
mucho Uruguay, cuyas emisiones de CO2 en 1994 eran sólo
un 18% de los GEI. La explicación de esto está en el uso de
la tierra: por las grandes forestaciones que estaba realizan-
do, captaba muchísimo CO2. Hoy esas forestaciones las
está utilizando para papel.
Gráfico 5 – “Exportación” de agua a través de alimentos
Cuando se analizan las emisiones sin el
uso de la tierra, la producción agrope-
cuaria emite el 48% y el 44% en Brasil
y Argentina respectivamente. Si compa-
ramos con el promedio mundial de
10%, se concluye que en nuestros paí-
ses la importancia relativa de bajar las
emisiones agrícolas es cuatro veces
mayor que en el mundo.
El cambio en el uso de la tierra
significa para Brasil casi la mitad de su
inventario de gases GEI, es decir que la
inclusión de tierras vírgenes a la activi-
dad agrícola le significó casi un 50%
del CO2 producido.
Si se comparan las emisiones
totales de Brasil y de la Argentina con
las de los países del Anexo 1, se ve que
Brasil aparece en el cuarto lugar, sólo
detrás de EE.UU., la UE (15) y la UE
ampliada (27). Nuestro país aparece en
el lugar 17. Pero cuando se hace esta
misma comparación con respecto a las
emisiones agrícolas, Brasil aparece en
tercer lugar, detrás de EE.UU. y la UE
(27), y la Argentina aparece en sexto
lugar (detrás de EE.UU., la UE 27, Brasil,
la UE 15 y Rusia).
Cuando se analiza la propor-
ción de GEI originados en la agricultura
con respecto a la emisión total de GEI,
la Argentina aparece segunda, con un 52,3%, sólo supe-
rada por Nueva Zelandia con un 74,8%. Es decir, más de
la mitad de nuestras emisiones GEI se originan en el
sector agrícola. En Brasil corresponden al 19%. Esto no
hace más que sumar elementos para destacar la impor-
tancia de estudiar la reducción de GEI provocados por la
actividad agropecuaria en nuestros países.
El origen de las emisiones de origen agropecuario tanto
en Brasil como la Argentina se representa en el gráfico
7. En ambos casos se observa que la fermentación enté-
rica cumple un rol fundamental así como el uso de la
tierra para agricultura. Las demás fuentes de emisión
(estiércol, quema de residuos, cultivo de arroz) no son
significativas.
[ La Industria Cárnica Latinoamericana Nº 174 ] 2010 [ 13 <
cool
Gráfico 6 – Gráfico 6 – Evolución de las emisiones de GEI en países
del Anexo 1 y no Anexo 1
14 [ La Industria Cárnica Latinoamericana Nº 174 ] 2011
ECOLOGIA
>
Cuando se analizan los sistemas productivos pecuarios
de América Latina: pastoreo, mixto (pastoreo más suple-
mentación) e industrial (feed lot), surge que todavía la
principal fuente de GEI es el pastoreo (el aumento de la
importancia de los feed lot en los últimos años proba-
blemente pueda cambiar esto en la Argentina). En
segundo lugar aparecen los sistemas mixtos y finalmen-
te los sistemas intensivos. Con respecto a la emisión de
metano, la mayor parte de nuestra contaminación pro-
ducto de la fermentación entérica se origina en los sis-
temas productivos de bovinos para carne, luego la pro-
ducción de leche y finalmente los pequeños rumiantes
(Gráfico 8). Lo mismo sucede con las emisiones de óxido
nitroso a partir del estiércol y la orina. Lo cual está
estrictamente asociado al número de cabezas que cada
tipo de producción representa.
En el gráfico 9 se resumen las opciones de miti-
gación de metano entérico sobre las que se puede tra-
bajar.
En la Facultad de Veterinaria de Universidad
Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires se
está desarrollando el proyecto “Ganancia de peso y
eficiencia de utilización de la energía y del nitrógeno
consumido por terneros en pastoreo rotativo”. El obje-
tivo es estudiar la relación entre el consumo, la con-
ducta ingestiva, la eficiencia de utilización de los
nutrientes y la ganancia de peso en bovinos para
carne sobre sistemas pastoriles a base de pasturas y
verdeos de alta calidad.
Con respecto a la mitigación del metano emiti-
do, hasta el momento se ha trabajado en manipulación
de la dieta, calidad y procesamiento del forraje y condi-
ciones ruminales para favorecer a las bacterias no
metanogénicas (en rojo en el gráfico 9). Actualmente se
está trabajando en la búsqueda de elementos o aditivos
que permitan eliminar o inhibir a las bacterias metano-
génicas. Se están estudiando compuestos naturales y
grasas y aceites con ese fin (en azúl en el gráfico 9).
El Proyecto es llevado adelante por el Grupo de
Investigación en Bovinos para Carne, Departamento de
Producción Animal (Horacio L. Gonda (Director) -
Guillermo D. Milano; Maria L. Bakker; Roberto A. Rubio;
María del Carmen Ferragine; Federico Sánchez Chopa y
Laura Beatriz Nadin) junto con el Grupo de
Fisicoquímica Ambiental, Instituto de Física Arroyo
Seco, Facultad de Ciencias Exactas (Roberto Gratton;
Karen E. Williams; Jose Gere y Paula Juliarena).
Gráfico 7 – Origen de las emisiones de origen agropecuario en la Argentina y Brasil
Gráfico 8 – Emisión de metano a partir de fermenta-
ción entérica y estiércol, por sistema de producción
[ La Industria Cárnica Latinoamericana Nº 174 ] 2010 [ 15 <
Gráfico 9 – Opciones de mitigación el metano entérico
Cade